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Anatomía de un Negreirato: Capítulo 6

Anatomía de un Negreirato: Capítulo 6

Escrito por: Rafael Gómez de Parada5 abril, 2024
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Los informes periciales

 

El juez Aguilar llegó justo a tiempo de ver a los operarios que terminaban de introducir dos enormes pantallas de setenta pulgadas en la sala en la que se celebraba el juicio. Todo esto, más la expectación generada, le provocaban una sensación infinita de hastío. Colocarían una pantalla a cada lado de su mesa, orientadas hacia el público y los dos equipos de abogados, y un pequeño monitor junto a él para que pudiera seguir las explicaciones junto con su equipo sin tener que girar la vista. Ambas pantallas quedaban visibles también para el jurado, obviamente, y para el banquillo de los acusados, aunque había quien pensaba que, con Laporta entre los espectadores, aquello no era una buena idea.

Los técnicos estaban terminando de instalar las peanas que sujetaban las pantallas, tiraron el cable por el suelo, lo extendieron para que no lo pisara nadie, y lo pegaron con el artilugio megarrevolucionario con el que M.A. Barracus lo mismo arreglaba una furgoneta que preparaba un arma letal: la cinta adhesiva. Como suele ocurrir en estos casos, los asistentes no se privaron de ver la “hucha” habitual que muestran los operarios al agacharse para efectuar sus menesteres. El juez pasó a su lado tratando de esquivar la vista y justo a tiempo para escuchar al alguacil anunciar su entrada.

Con el trasiego de los operarios, a Negreira le dio tiempo a llegar al banquillo justo antes de que se sentaran todos los participantes y se iniciara la sesión. En su camino al estrado, la secretaria del juzgado se trastabilló con la peana del monitor situado y estuvo a punto de caer al suelo. Apoyó la rodilla y la mano en la tarima, y pudo evitar una desgracia mayor, pero no que se escuchara:

—¡Penalti para el Barça!

Era la voz de Enríquez Negreira y el narrador de esta farsa no sabría decir si se trataba de una broma, una ida de olla o de un reflejo de su época de culegiado, el caso es que provocó la carcajada de Laporta y de algunos de los asistentes, entre ellos, varios periodistas de los numerosos medios congregados. Una vez que la secretaria alcanzó su asiento, el juez cedió el uso de la palabra al abogado de la defensa.

—Con la venia, señoría —anunció Scotto de manera ceremoniosa—, la defensa querría dar un paso más en su intento de esclarecer la verdad y le gustaría mostrar las conclusiones de un informe pericial sobre la actuación arbitral encargado por esta parte. La defensa llama a declarar a Alejo Martínez Vázquez, de la empresa Míster Chof, expertos en análisis de datos aplicados al deporte.

Se abrieron las puertas y en la sala apareció un hombre de mediana estatura que rondaba los cincuenta años, cráneo pelado, gafapasta, chaqueta de pana bajo la cual llevaba un polo negro, pantalones ajustados, y portaba un pequeño maletín bajo el brazo. Era el típico aspecto de lo que Fred Gwynne definió hace años como AIC, Analista Internacional Calvo.

Jorge Carlos Scotto se acercó al testigo y comenzó su interrogatorio:

—Señor Vázquez, me gustaría que indicara en qué…

—Si no le importa —lo interrumpió—, todo el mundo en el sector me conoce como Míster Chof, soy famoso por este apelativo y como señor Vázquez… pues no, no tengo la misma credibilidad. Puede llamarme así, por favor.

—De acuerdo, Míster Chof, le decía que usted viene a explicarnos un informe con datos, en el que pone negro sobre blanco una serie de estadísticas para explicar eso que la acusación llamó “el saldo arbitral”, basado en las declaraciones del vicepresidente del Fútbol Club Barcelona, Alfons Godall.

—Así es. El señor Godall hablaba en su declaración de “lances favorables” y de la diferencia entre penaltis y tarjetas entre un equipo y sus rivales. De la suma de los “lances” a favor y en contra, o, mejor dicho, del resultado de restar los lances desfavorables a los favorables, se obtendría el llamado saldo arbitral.

—Sabe usted —inquirió Scotto—, que la acusación basa los supuestos efectos de los pagos al señor Negreira en una mejora del saldo arbitral en beneficio del Fútbol Club Barcelona.

—Yo no opino, señoría, yo me limito a exponer los datos sin juicio de valor y que cada cual obtenga sus conclusiones.

—Pues veamos, estamos ansiosos por ver el resultado de su informe.

Míster Chof sacó un pequeño ordenador de su carpeta, solicitó que encendieran los monitores y expuso las bases de su estudio:

—Por no extendernos en exceso, hemos tomado los datos de una temporada entera. No tendría sentido analizar los impactos en jornadas puntuales, sino que entendemos que hay que tomar una muestra representativa, en este caso, 38 jornadas del campeonato 2019-2020.

En las pantallas aparecían diversos resultados de partidos de fútbol, jornadas con todos los marcadores, tras los cuales aparecían unos saldos en positivo en verde, y en negativo en rojo.

—A continuación, añadimos una ponderación a cada uno de los lances del juego. En mi informe, los penaltis suman cinco puntos, por ejemplo. Y una tarjeta roja no puede valer lo mismo que una amarilla, así que le doy dos puntos y uno solo a las tarjetas amarillas.

En las pantallas apareció esta ponderación explicada como para analfabetos, con pictogramas en lugar de letras. “Es que en este país la gente no lee nada”, como le gustaba decir a sus allegados.

—Y la conclusión del análisis objetivo de los datos da como resultado… —hizo una pausa justo antes de apretar un botón de manera algo aparatosa—… ¡voilá!


—¿Puede decirnos qué significan todos estos datos? —preguntó Scotto visiblemente excitado.

—En mi análisis concluyo que el equipo más favorecido por el saldo arbitral fue el Real Madrid —contestó Míster Chof.

“¡Lo sabía!”, se escuchó en el banco de los acusados. “¡Bravo!”, dijo Laporta mientras aplaudía, “¡por fin alguien se atreve a decirlo!”. “¿Y ahora qué va a decir el madridismo sociológico, eh? ¿Eh?”. Curiosamente, Negreira y su hijo guardaban silencio, apenas cambiaron el rictus.

Scotto, al que un observador avezado podría intuir una erección en la pernera, quiso explotar la vía:

—¿Y el Fútbol Club Barcelona? ¿Cómo queda el Barcelona en esta clasificación del saldo arbitral?

—El Fútbol Club Barcelona aparece en la parte baja de la clasificación con un saldo negativo, a la altura del Osasuna, el Betis o el Leganés.

—¡Equipos clasificados en la parte media o baja de la Liga! ¿Le parece normal esta posición?

Laporta no pudo contenerse más y desde el banquillo exclamó:

—Es una vergüenza, ¡el equipo más favorecido quejándose! ¡Y mientras, a nosotros nos machacan!

El juez Aguilar ordenó silencio y golpeó furioso con el mazo, “¡orden, orden en la sala!”.

Scotto siguió con el interrogatorio, creía que al fin había dado con la tecla para desmontar las acusaciones:

—Puede parecer una muestra un tanto aleatoria. ¿Tiene un análisis similar de otras temporadas?

—Bueno, no son tan completos, porque en algunos casos no hice el estudio de las temporadas completas, pero tengo este, por ejemplo, de la temporada 2013-14:

—El Barcelona aparece en primer lugar, pero sin demasiada distancia respecto al Athletic de Bilbao, Villarreal, Real Madrid y Atlético de Madrid.

—Equipos de Champions o clasificados en competición europea, parece guardar cierta lógica. ¿Alguno más?

—Sí, de la 2016-17, hasta la jornada 25, realicé este estudio:

—El Barcelona y el Real Madrid aparecen en cabeza, seguidos de cerca por el Villarreal.

—Luego podemos considerar que su análisis parece fiable y hasta cierto punto lógico.

No hay mentira alguna en un dato estadístico.

—Pues muchas gracias, señor Chof, o Míster Chof, nos ha sido de gran ayuda. No haré más preguntas, señoría.

Scotto se volvió a su asiento con una enorme sonrisa. Iba tan henchido de satisfacción que no advirtió el rictus de hartazgo que el fiscal, Jaime Estuardo, mostraba en su cara. Estuardo se acercó al perito y comenzó:

—Señor Martínez Vázquez, Míster Chof, si me permite —el testigo asintió con un leve gesto de la cabeza—, en este estudio tan, digamos concienzudo, ¿puede decirnos qué equipo se proclamó campeón de la Liga analizada, la 2019-2020?

—El Real Madrid.

“¡Normal, con esos arbitrajes!”, pese a que Laporta intentaba hablar en voz baja hacia Bartomeu, se le escuchó perfectamente entre carraspeo y carraspeo.

—¿Y en la temporada 2013-2014? —continuó Estuardo.

—El Atlético de Madrid —Míster Chof, que ya intuía lo que venía a continuación, quiso justificarse—. Pero estos son los datos, yo no entro en valoraciones.

—Ni yo lo cuestiono, déjeme concluir —rebatió Estuardo—. ¿Y en la 2016-2017, qué equipo acabó como campeón?

—El Real Madrid —afirmó Míster Chof con la voz un poco menos potente.

El fiscal Estuardo se dio la vuelta, miró hacia toda la audiencia congregada y, de manera teatral, comenzó su alegato:

—¡Vaya por Dios, señores! Ya es mala suerte. Estamos juzgando veinte años de pagos continuados al vicepresidente de los árbitros con intención de influir en la competición, dos décadas en las que el club pagador, el Fútbol Club Barcelona, se ha llevado dos tercios de los campeonatos entre Liga, Copa y Supercopas nacionales, y resulta que el análisis ¿pe-ri-cial? —pronunció con mala baba—, se ha realizado solo sobre tres temporadas en las que dicho club no se alzó con el título. Ya es mala suerte, decía. Muy mala suerte —hizo una prolongada pausa, tras la cual se acercó de nuevo al testigo—. Salvo que sea una coincidencia afortunada, o interesada. De parte, como su informe pericial.

Volvió a acercarse al testigo, lo miró a los ojos y le preguntó:

—Míster Chof, ¿podría decirnos en qué año realizó el informe pericial de la temporada 2019-2020 y si se debió a algún encargo?

—Fue en 2021. A petición de un medio de comunicación.

—Luego el caso Negreira no había saltado todavía, ¿no es así? En aquel momento no se sabía que el Fútbol Club Barcelona había realizado pagos para controlar el arbitraje y…

—¡Protesto! —interrumpió Scotto—. Está realizando apreciaciones totalmente subjetivas como si fueran afirmaciones ciertas.

—Pues retiro esa parte —quiso anticipar Estuardo—, no es imprescindible en este momento. Míster Chof, con toda su experiencia y conocimiento del mundo de los datos, ¿no le encargaron ningún análisis, ningún informe, una vez que estalló el caso de los pagos del Barça a Negreira?

Míster Chof miró al abogado de la defensa y enarcó las cejas, como diciendo “qué le voy a hacer”, y contestó:

—Sí, así es. La emisora de radio Onda Cero me solicitó que hiciera un análisis a las pocas semanas de salir las primeras informaciones sobre el caso.

—¡Exacto! Y da la casualidad de que nos hemos hecho con ese informe —mostró en su mano derecha un pendrive—. ¿Le importaría quitar su informe y poner este otro, que también es suyo?

Míster Chof estaba visiblemente incómodo, pero no le quedó otra que aceptar. Introdujo el pendrive en su equipo y por fin desapareció de la pantalla el cuadro con el supuesto favor arbitral al Real Madrid. En su lugar se mostraron unos datos en un Excel. En la primera columna, las siglas del equipo investigado, el Fútbol Club Barcelona, y en las siguientes, unas cifras bajo los rótulos “Penaltis F”, “Penaltis C”, “TR F”, “TR C”. Las cabeceras de dichos rótulos estaban repetidas y agrupadas en dos períodos, “2016-18” y “2019-2021”.

—Tenga en cuenta que en aquel momento —se justificó Míster Chof—, solo habíamos sabido que estaban acreditados unos pagos por parte del Fútbol Club Barcelona de 2016 a 2018.

—Bueno, puede valernos —respondió Estuardo—, el señor Negreira cesó en su puesto en 2018 y los pagos concluyeron en esa fecha. ¿Ha encontrado algún dato esclarecedor?

—Ejem, verá —el experto en datos carraspeó—, de 2016 a 2018, el Fútbol Club Barcelona tuvo 33 penaltis a favor y solo le pitaron 3 en contra. Y después de 2018, en las tres temporadas siguientes, lanzó 10 menos y le pitaron 11 más en contra.

Estuardo se acercó a la pantalla y marcó con su dedo unas casillas:

—Entiendo que son estos datos de aquí, donde pasa de un saldo de 33-3 a uno de 23-14. ¿No le resulta llamativo? —Míster Chof asintió tímidamente—. ¿Y en cuanto a las tarjetas rojas, se aprecia una evolución similar?

 

Saldo arbitral 2016-2021

—Bueno, en el período 2016-2018, el Barça sufre solo 4 expulsiones, mientras que a sus rivales los expulsan hasta 23 veces. Y en el segundo período analizado, la diferencia es mucho menos llamativa, 10 tarjetas rojas propias, frente a 15 de los rivales.

—Sorprendente, ¿no? ¡Quién lo iba a decir! —Estuardo se dio la vuelta hacia el jurado y el público asistente—. Menuda sorpresa saber que en el momento en que dejas de pagar, ¡se acaba esa ventaja tan enorme! De un saldo de +49 a uno de solo +14, ¡inesperado!

Se oyeron murmullos en la sala, un revuelo entre los periodistas, alguno de los cuales trataba de sacar fotos disimuladamente de la pantalla. El “qué sinvergüenzas” de un famoso periodista entró en conflicto sonoro con el ya archiconocido “¡intolerapla!” de Laporta, que exigía a su abogado que protestara. Este le miraba mientras se encogía de hombros, como diciéndole que “para qué”.

—Muchas gracias por su testimonio, Míster Chof. No haré más preguntas, señoría.

La abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez, se puso en pie y se acercó al banco del testigo.

—Señor Martínez, usted ha trabajado por encargo de algunos medios de comunicación del grupo Prisa, con la cadena Cope y la cadena norteamericana ESPN, ¿es así?

—Así es, me contrataban por mis informes estadísticos, pero no influían en mis valoraciones, yo trabajo con datos.

—Oh, no tengo ninguna duda —contestó la abogada con cierta sorna—. Señor juez, miembros del jurado, aporto este documento como prueba testifical número 35/76 —mostró una funda de plástico con varias hojas—, la cual incluye los acuerdos del Fútbol Club Barcelona con medios del grupo Prisa, la cadena Cope y otra serie de radios o diarios, y por otro lado, con la cadena ESPN. Suponemos que los conceptos “pagos” e “Intercambio” eran desinteresados, no para influir en las opiniones ni en los resultados de sus informes.

Pagos FCB a medios

—Yo… los números no engañan —balbuceó Míster Chof.

—No, no engañan, como el algodón. Pero son perfectamente interpretables en función de los fines de quien los encarga. Y también pueden contener un sesgo interesado, por ejemplo, en las ponderaciones que nos ha contado usted. ¿Tiene sentido multiplicar por cinco el valor de un penalti y solo por dos una expulsión?

—Bueno, es mi interpretación de lo que pueden influir estos lances en el juego.

—Pues… yo no entiendo mucho, pero... imaginemos que a un equipo le expulsan un jugador en la primera media hora, y luego, con el partido ya perdido, hacia el final, le pitan un penalti a favor. ¿Me puede decir cuál sería el saldo arbitral según su criterio?

—Sí, serían 5 puntos a favor por el penalti, menos 2 por la expulsión, acabaría con un +3.

—Pues me parece poco concluyente, parecería que el equipo ha resultado favorecido cuando ha sido perjudicado. ¿Y si un equipo recibe una roja, pero a su rival le muestran tres amarillas?

—En ese caso, acabaría con un saldo positivo de +1. Serían —2 puntos por la roja y +3 por las amarillas.

—Míster Chof, con mis conocimientos de fútbol, no me parece que un equipo que sufra una expulsión pueda considerarse favorecido porque a su rival le muestren más amarillas.

—Como he dicho antes, no hay ninguna mentira en los datos —contestó Míster Chof con cierto enfado—. Puede haber carencias o falta de criterio en quien lo interprete y extraiga conclusiones de ellos.

—Entonces —concluyó la abogada Ramírez—, disculpe usted mis carencias futbolísticas, o mi falta de criterio. Claro que yo también podría argumentar que sus informes sobre el saldo arbitral dieron el resultado que pretendían sus pagadores. Nada más que preguntar, señoría. Muchas gracias.

Míster Chof se levantó y abandonó su asiento. El juez tomó el mando a distancia para apagar los monitores, pero Jaime Estuardo se levantó y lo detuvo:

—Señoría, la fiscalía también ha solicitado un informe pericial sobre el saldo arbitral, tal como lo denominó el vicepresidente del club al cual pertenecen los señores del banquillo de los acusados, el señor Alfons Godall.

El juez terminó de apuntar algo en su famosa libreta y resopló varias veces con gesto de no entender nada.

Libreta juez

Volvió a encender los monitores, se acercó al micrófono y le dijo con cierto hastío: “proceda”.

—Gracias, señoría. A petición de la parte perjudicada, la fiscalía ha encargado un informe pericial sobre las estadísticas arbitrales a una de las empresas punteras en Big Data y Business Intelligence aplicadas al mundo del deporte, la empresa consultora Make-to Larry. La fiscalía solicita la testifical del CEO de dicha consultora, Miguel de Lary, así como del experto en estadística Juan Pablo Frutos.

Se abrió la puerta y aparecieron dos hombres de mediana edad y aspecto decidido. Uno de ellos portaba una Tablet bajo el brazo. Un ordenanza colocó otra silla junto al banco de los testigos, mientras el estadístico enchufaba su Tablet al cable de los monitores generales de la sala.

—Les agradezco su presencia, señores —comenzó Estuardo el interrogatorio—. Vienen a presentarnos un análisis realizado por ustedes, ¿por encargo de quién?

—No fue por encargo de nadie —respondió Miguel, el CEO de la consultora—, comenzamos a hacerlo solo para ir creando una macrobase estadística que pudiera ayudarnos a analizar mejor el juego, no solo los arbitrajes, con idea de desarrollar posteriormente herramientas que pudieran servir a los clubes para gestionar determinados aspectos del fútbol.

—¿Y encontraron algo extraño?

—Fue a partir de las declaraciones del vicepresidente del Fútbol Club Barcelona, Alfons Godall, en 2012, cuando mencionó ese concepto del “saldo arbitral”, la diferencia entre lances favorables y desfavorables. Lo que hicimos fue trasladar sus palabras al Excel, qué diferencias había entre los penaltis y las tarjetas rojas a favor y en contra que recibían los equipos. Como en aquel momento estábamos en plena guerra entre Mourinho y el resto, nos concentramos en analizar solo los datos del Real Madrid y del Fútbol Club Barcelona, pero fue Juanpa quien insistió, y acertó, al introducir en el estudio al resto de los principales equipos.

—Para que nadie entienda que han podido manipular los datos, ¿de dónde salen, qué base de datos emplearon?

—Esta parte la explico yo mejor —se adelantó el señor Frutos—. Para que no se dijera que empleábamos bases de datos manipuladas o con cierto sesgo, comenzamos usando las del diario Sport. También la del 20 minutos, que era bastante completa. Con el tiempo fuimos incorporando o comprobando los datos con otras bases, como las de Sofascore, BD Fútbol, Cero a Cero… Tenga en cuenta que algunos datos, especialmente los anteriores al año 2000, no eran todo lo precisos que nos gustaría.

—Esperemos que no sea necesario remontarnos tan atrás. Con todos esos datos, ¿cómo procedieron en su informe?

—Sencillo —respondió Miguel—, nos limitamos a seguir el criterio Godall: lances favorables menos lances desfavorables. Sin ponderaciones subjetivas como las del anterior testigo. Un punto por penalti o tarjeta roja, y, en función de si era a favor o en contra, se sumaba o restaba.

—No sé si es lo más acertado o no, no es lo mismo una expulsión o un penalti al principio o al final del partido —intervino Estuardo.

—Totalmente cierto —respondió Juanpa—, por eso no hay que centrarse en el análisis particular de una situación, sino en un conjunto, en una muestra amplia para tratar de identificar una tendencia. De poco sirve analizar una sola temporada si podemos hacer el análisis de veinte para tratar de definir una línea de actuación.

En ese momento, el estadístico apretó un botón y comenzaron a aparecer los primeros cuadros en pantalla.

Saldo Maketo 1

—Perdonen mi torpeza —dijo Estuardo tras escudriñar los gráficos con cierta extrañeza—, pero con todos estos datos, ¿qué conclusiones podemos obtener?

Hemos detectado tres etapas muy definidas —aclaró el CEO—, que son las que hemos marcado sombreando las zonas: de 2003 a 2009, de 2009 a 2013 y de 2013 a 2021. Esas etapas coinciden, grosso modo, con los cambios en la presidencia del Fútbol Club Barcelona y lo que decía Godall acerca de la cercanía o no a los comités, pero también con otros factores, como la vuelta de Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid y la llegada de fichajes como el de Cristiano Ronaldo.

—En las primeras seis ligas analizadas —continuó Juanpa—, durante la primera época de Joan Laporta como presidente, había un saldo arbitral positivo para el Barcelona de +24 y era muy negativo para el Real Madrid, —11. Esa desproporción se iguala durante el segundo período, y se vuelve a desestabilizar a favor del Barcelona en la tercera, una etapa en la que el saldo a favor del Barcelona es muy superior al del Real Madrid, que es superado incluso por equipos como el Athletic de Bilbao o el Atlético de Madrid. Este gráfico es demoledor, porque el Real Madrid aparece con saldo negativo, por debajo de equipos que en aquellos años estuvieron en la zona media-baja de la tabla, mientras que el Fútbol Club Barcelona estaba claramente destacado por la parte superior.

Saldo arbitral Juan P Frutos

Se escuchó un murmullo de sorpresa en la sala, acompañado por varios “joder” y algún “supu… madre” en las primeras filas.

—Quiero destacar dos datos que considero relevantes —prosiguió Juanpa—. Aquello sucedió en un período en el que al Barcelona se le señaló un solo penalti en contra en 107 jornadas, 78 de ellas de manera consecutiva, más de dos campeonatos, y durante ese período se le pitaron más de 30 a favor.

—Es un período que coincide, además —incidió Miguel de Lary—, con el otro dato relevante que detectamos en su momento, y es que el mismo Fútbol Club Barcelona, estuvo 59 jornadas sin una sola expulsión.

El fiscal se dio la vuelta hacia el jurado, el público y, finalmente, los acusados. Con gran aparatosidad, repitió los datos:

—¡Un penalti en 107 jornadas! ¡Y 59 sin expulsiones! Todo esto, señores del jurado, en los mismos años en los que jugadores como Mascherano, Piqué o Luis Suárez formaban parte de la plantilla. Pero, vamos a tratar de no ser malpensados, ese saldo tan favorable del Fútbol Club Barcelona puede deberse al juego de posesión, o a su dominio de los partidos, ¿está su principal rival, el Real Madrid, en una situación parecida?

—En absoluto —respondió Juanpa—, de hecho, en la comparación es donde mejor se aprecian las diferencias de criterio. Si tomamos una muestra amplia, de 100 partidos, por ejemplo, con la llegada de Zidane, que era un entrenador ofensivo, la comparativa es la siguiente.

Apretó un botón y en la pantalla apareció:

Saldo arbitral JP Frutos

—Esta muestra recoge las temporadas 2014-15 y 2015-16 completas —continuó el estadístico—, más parte de la 2013-14. El Real Madrid fue campeón de la Champions en los años 2014 y 2016, luego podemos decir que era un equipo dominador y con control del juego.

—Se observa una anomalía estadística bastante evidente —sentenció el fiscal—. ¿Es posible que el saldo de expulsiones se deba a que los jugadores del Real Madrid hacían más faltas que los de su rival, el Barcelona?

—Para responder esa cuestión —respondió el CEO en esta ocasión—, tenemos esta estadística, que es el cociente entre el número de faltas sancionadas y las tarjetas rojas de cada equipo.

En la pantalla apareció este dato:

Saldo arbitral Maketo Lari Faltas

—Llevado a una gráfica, marcando en naranja la mediana de los principales equipos de Primera División, sería más esclarecedor aún:

Saldo arbitral Maketo Lari Faltas 2

—Se ve muy bien sobre fondo negro —afirmó el fiscal.

—Fondo Negreiro, más bien —bromeó Juanpa.

Se oyeron algunas risas entre el público y un “soplagaitas” entre dientes, proveniente del banco de los acusados.

—Pues… —concluyó el fiscal—, creo que las anomalías estadísticas durante el período investigado resultan palmarias. No haré más preguntas, señoría.

Los testigos iban a levantarse de sus asientos cuando la abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez, se levantó para hacer una última pregunta.

—Señores, antes de que abandonen la sala, me gustaría que mencionaran los resultados del seguimiento detallado a un jugador del Fútbol Club Barcelona encargado por esta parte. Se trata de Luis Suárez. ¿Pueden contarnos las conclusiones de su análisis?

Los testigos se miraron, como cediéndose mutuamente el uso de la palabra, y finalmente fue Juanpa, el estadístico, quien optó por dar respuesta:

—Lo que encontramos fue a un jugador con numerosas expulsiones y sanciones en sus anteriores equipos, el Ajax, el Liverpool, la selección uruguaya, con cerca de cuarenta partidos de sanción por diversos motivos, fundamentalmente agresiones, que de repente llegó a la Liga española y no sufrió ninguna durante ocho años.

—¿Puede ser que se hubiera reformado, que tras la sanción de la FIFA hubiera cambiado su actitud en el terreno de juego? —preguntó la abogada.

—En absoluto —afirmó Juanpa de forma rotunda—. Parecía como si contara con impunidad. Es un caso asombroso, parece imposible que, con sus antecedentes y lo claras que son muchas de sus agresiones, nadie viera ninguna de ellas. Puedo ponerles un vídeo ahora mismo con una colección de las agresiones que realizó durante varias de las temporadas analizadas.

—Se lo agradezco, señores, pero creo que no queremos verlas. ¿Puede tener que ver que esos años coinciden con los períodos de los pagos al señor Negreira, años en los que los árbitros eran puntuados por el vicepresidente de los árbitros en función de sus actuaciones?

—No podemos afirmar tal cosa, no tenemos pruebas y eso lo tendrá que determinar este juicio. También podría deberse a que el jugador era representado por Media Base Sports, filial de Mediapro, que es quien pone la mayor parte del dinero de LaLiga, vayan ustedes a saber. Pero nuestro trabajo son los datos, no las interpretaciones.

—Me queda claro. Muchas gracias por su testimonio. No haré más preguntas.

Mientras los testigos recogían sus informes y se marchaban, el juez Aguilar procedió a cerrar su libreta y sus carpetas para cerrar la sesión. Se apagaron los monitores. El juez iba a dar por concluida la sesión cuando el abogado de la defensa pidió un último turno de palabra:

—Señoría, querría hacer una última apreciación. Hasta la fecha, la acusación se ha limitado a cuestionar a nuestros testigos y desacreditar sus manifestaciones. Por este motivo, y para tratar de aclarar definitivamente este incómodo asunto, proponemos para la próxima sesión a un testigo que es una autoridad en los estamentos futbolísticos y un reconocido madridista. Ya verán cómo él es capaz de poner luz en este asunto.

—Eso quedará para el próximo día, que hoy hemos acabado derrengados. Se levanta la sesión —pronunció mientras golpeaba con el mazo.

 

(Próximamente capítulo 7: Javier Tebas).

 

Capítulos anteriores: Anatomía de un negreirato (Prólogo) 

Capítulos anteriores: Capítulo 1 (Los alegatos previos)

Capítulos anteriores: Capítulo 2 (Medina Cantalejo)

Capítulos anteriores: Capítulo 3 (Luis Rubiales)

Capítulos anteriores: Capítulo 4 (Ángel María Villar)

Capítulos anteriores: Capítulo 5 (Puedo ayudaros con el VAR)

 

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Rafael Gómez de Parada
AFKAB. Artist Formerly Known As Barney. Dice que corre maratones, juega al fútbol y al baloncesto, pero todo con nivel medio, como en el inglés. Nivel alto solo para escribir y portanalizar en La Galerna. Autor de "Volver al asfalto".

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