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Un relato oficial deshonesto

Un relato oficial deshonesto

Escrito por: Juan Pablo Frutos9 julio, 2020
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Estamos asistiendo en las últimas semanas a un escenario bochornoso por parte de la mayoría de la prensa deportiva española. En la final de Copa de 2011, en la que el árbitro anuló un gol al FC Barcelona por fuera de juego de Pedrito, que estaba en clara posición adelantada de un metro, Guardiola se quejó del acierto arbitral. Tal y como nos contó José Mourinho, en ese momento, el inefable Pep inauguraba ese grupo, “que solo incluye una persona”, de los que se quejan de los aciertos arbitrales. En 2020, ese grupo ha crecido. Ha crecido mucho. Posiblemente se trate del grupo más numeroso entre la afición futbolística española, que es la antimadridista.

¿Qué ha pasado para que así sea? A pesar de una temporada en la que el madridismo tiene muchos momentos sobre los que plantear una queja acerca del (no) funcionamiento del VAR -recordemos los penaltis a Varane en el Nou Camp, la mano de Feddal en el Bernabéu, el agarrón continuado a Brahim en Mallorca, las manos de Levante, entre otras acciones, con las que, de arbitrarse de forma justa, el Madrid ya sería campeón-, han bastado siete jornadas para que no quepa ya nadie en el grupo de críticos con los aciertos arbitrales. Siete jornadas en las que el Madrid ha ganado seis puntos más que el FC Barcelona -no dejo de pensar en que las otras 27 jornadas hubieran sido como las 7 últimas-. Siete jornadas en las que de forma incluso sorprendente, en el sentido de que no sigue la tendencia arbitral anterior, el VAR ha entrado para acertadamente corregir errores claros del árbitro principal o para corroborar sus decisiones.

Y es que, de repente, para la prensa deportiva mayoritaria, las líneas de fuera de juego trazadas por el VAR, ya no son creíbles. Los fueras de juego posicionales que interrumpen claramente la visión del portero, tampoco. Ni los delanteros que en posición incorrecta impiden despejes del defensa y no influyen en la jugada. Tocar la pierna del delantero que ya ha armado el disparo tampoco debe sancionarse. Y lo más importante, ha desaparecido el color gris de las tertulias. Para el grupo capitaneado por Guardiola, para los enemigos del acierto arbitral, todas esas jugadas no sólo no estaban bien arbitradas, sino que ni siquiera cabe la duda o el gris. La sentencia que han dado es clara: el Madrid maneja los hilos.

No solo eso. De repente, aparecen estadísticos publicando datos de saldo arbitral, pero, ¡ay! amigos, centrándose exclusivamente en este último año. Qué cosas.  Es cierto que este año es una excepción en los últimos 16 (desde 2004/05, si no quieren hacer cuentas), en que el FC Barcelona tiene saldo negativo de expulsiones (-3) y saldo cero de penaltis, en el momento de escribir este texto (tras la jornada 34). Habría que remontarse a la temporada 10/11 para tener otro saldo cero en penaltis del Barsa, y a la infame, para los culés, temporada 07/08 (Liga de Schuster, en que terminaron terceros detrás del Villarreal y a 18 puntos del Madrid) para ver un FC Barcelona con saldo negativo en penaltis (-4) y rojas (-2). Ocho ligas de las últimas once. No está mal cuando, según el relato, es el Madrid quien maneja los hilos.

En el resto de Ligas desde 2004/05, el FC Barcelona no ha tenido saldo negativo ni en penaltis ni en rojas. De forma que esta temporada no puede verse de ninguna manera como una tendencia arbitral, sino meramente como una excepción a la regla, posiblemente causada por la mala planificación y gestión económica (cuya consecuencia es un equipo avejentado y corto en efectivos), los malos resultados y el despido del entrenador a mitad de la campaña.

No ocurre lo mismo con el Real Madrid desde esa misma fecha. A pesar de manejar los hilos -en un mundo paralelo o para lelos-, el Real ha ganado 2 de las últimas 11 Ligas, pero es que ha tenido desde 2004/05 nada menos que 8 Ligas de 16, incluyendo esta presente, con saldo negativo de tarjetas rojas. Y tres temporadas con saldo negativo o cero en penaltis, incluyendo la 06/07 en la que fue campeón de Liga con Capello, y la 13/14 de Ancelotti, que terminó de forma gloriosa en Lisboa como dominador en Europa. El saldo general del Madrid desde 2004/05 (fecha en la que, gracias a la traición de Laporta a la LFP, sale reelegido Villar) es negativo en tarjetas rojas (-6 actualmente), como bien sabrán, frente al +50 del equipo culé. Eso sí es una tendencia arbitral de 16 años ya, que por supuesto, no ha sido investigada por los que ahora se constituyen en los adalides de la justicia deportiva, en lo que podemos llamar aquelarre de la deshonestidad.

Pudieron hacer los estudios de saldo arbitral en cualquiera de estos últimos años. Pudieron publicar estos datos en la temporada 15/16, que el FC Barcelona gana de 1 punto frente al Real Madrid después de haber gozado de 19 penaltis a favor y solo 1 en contra, a los que se añaden 9 expulsiones a favor y 1 en contra, es decir, un saldo de +26 entre penaltis y rojas, en solo 38 jornadas.

No solo no estudian qué ha pasado en estos últimos 16 años, sino que, como es el caso de Mr. Chip, manipulan los datos otorgando unos pesos absurdos a penaltis (5 puntos), rojas (2 puntos) y amarillas (1 punto), de forma que el saldo arbitral resulte para esta única temporada de excepción, lo más favorable posible al Real Madrid y lo más desfavorable al FC Barcelona. Es el relato con el que tenemos que convivir.

La ponderación que hace Mr. Chip es absurda, puesto que si a un equipo le expulsan dos jugadores en el primer minuto de partido (-4 según su criterio), y luego encaja 4 goles, pero en el último minuto le pitan un penalti a favor (+5), ese equipo que pierde 1-4 habría sido beneficiado en cuanto a saldo arbitral. Otro equipo que sufre la expulsión de un jugador, pero que su rival es amonestado en 3 ocasiones, también habría sido beneficiado. Así de ridícula es la ponderación de Mr. Chip.

Para cualquier aficionado al fútbol, un penalti puede ser muy importante en el último minuto, dependiendo del resultado en ese momento. Pero una roja puede ser más importante que un penalti si se produce en los primeros minutos. No estamos de acuerdo en las ponderaciones porque implican manipular los datos reales. Pero, de hacerse ponderaciones, lo más correcto sería considerar el minuto de la expulsión o penalti, y el marcador en el momento del lance. Y por supuesto, las amarillas no pueden tener tanto peso relativo.

Y es que la única razón de asignar esa ponderación es destacar a Madrid y Barcelona por encima del resto, puesto que suelen tener saldos positivos altos de penaltis al ser equipos tan atacantes. Al dar un peso tan bajo a las tarjetas rojas respecto a los penaltis, aunque el Madrid tenga saldo negativo de rojas, lo compensa sobradamente con su saldo de penaltis, y por tanto siempre aparecerá con saldo arbitral positivo. Con un penalti a favor compensa dos rojas y media en contra. Mal se le tiene que dar el año al Madrid para no tener un saldo arbitral positivo según la ponderación arbitraria de Mr. Chip. Conclusión a la que por supuesto quiere llegar a priori.

Y dar tanto peso en términos relativos a las tarjetas amarillas, lo que consigue es bajar el índice de saldo arbitral al Atleti, puesto que con Simeone (y también antes) es un equipo con un saldo de amarillas cercano a cero y, por tanto, muy inferior a Athletic y Sevilla, y no digamos a Real Madrid y FC Barcelona. Esta es otra conclusión a la que a buen seguro quería llegar Mr. Chip: el Atleti no solo por debajo de Madrid y Barcelona, sino también debajo de Sevilla y Athletic.

Como veis, la foto final a la que quiere llegar concuerda con el desvergonzado relato oficial: “Madrid y Barcelona no se pueden quejar y están muy por encima del resto. A gran distancia aparecen Sevilla, Athletic, y bien detrás de ellos, Atleti.” ¿A que os suena? Las matemáticas también se pueden usar torticeramente para crear opinión.

En lo que queda de temporada, el Real Madrid va a tener que seguir luchando deportivamente al máximo para ganar una Liga que ya debería tener a buen recaudo. No solamente por los fallos de los árbitros principales que no fueron corregidos por el VAR, que no nos han favorecido en en la temporada, más bien al contrario. También es el apartado de los horarios, cuya consecuencia es el saldo de descanso, para el que últimamente hemos desarrollado una manera de medir de forma objetiva, y del que publicaremos pronto datos sobre esta temporada y anteriores. Saldo arbitral, saldo de descanso, y el relato oficial deshonesto. Casi nada.