La Galerna

0-2: ¡Por fin!

Se acabó. Nunca un final tan amargo fue tan festejado. Vislumbrábamos una temporada complicada allá por el mes de julio, pero ni mucho menos imaginábamos un desastre tan grande. El Real Madrid 2018/2019 fue todo lo que nunca quieres que sea tu equipo. Sólo varios fogonazos -con Lopetegui al mando- hicieron pensar que habría algo de luz. Sin embargo, el propio fútbol nos devolvió pronto a la triste realidad. Faltaba alma, estilo, toneladas de fútbol y, por qué no decirlo, implicación de muchos jugadores. Vinicius desafió al destino, aunque no lo suficiente como para cambiarlo. Solari no dio con la tecla y Zidane vino para mirar al futuro. Demasiados vaivenes en una campaña muy difícil de digerir.

Ante el Betis, en el día de las despedidas, vimos más de lo mismo. Apatía general y sólo un puñado de jugadores -Keylor, Vinicius, Fede Valverde y Brahim- destacando por encima del resto. Ni siquiera Benzema, cuya temporada ha sido ejemplar, conectó con el encuentro. Los casi 57.000 espectadores que se daban cita en el Bernabéu empezaron guardando silencio y acabaron envolviendo el escenario con silbidos llenos de hastío y desesperación.

No necesitó el equipo de Setién un recital para ganar el partido. Le bastaron un par de chispazos y cierto orden sin balón. Lo Celso, libre de marca en todo momento, convirtió el césped en el salón de su casa. Loren y Jesé -volvió al Bernabéu entre aplausos- golearon en la segunda mitad. Keylor, inspirado, evitó daños mayores.

Así todo, la bajada del telón fue dolorosa, acorde al transcurso de la temporada. Zidane no dio a Bale la oportunidad de despedirse de la afición, decisión que un servidor no entiende, ya que el francés fue futbolista y debería manejar mejor este tipo de contextos. Gareth, de temporada pobre y rendimiento decreciente, merecía decir adiós sobre el césped.

Hasta nunca, 2018/2019.

Salir de la versión móvil