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Todo apunta a un cambio de ciclo

Todo apunta a un cambio de ciclo

Escrito por: Carlos Agrasar25 julio, 2020
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¿Está el Real Madrid a las puertas de un nuevo ciclo hegemónico?

La Liga concluyó hace apenas una semana con el resultado final por todos conocido: El Real Madrid es campeón, con cinco puntos sobre el Barcelona (87-82), cuando al comienzo de la reanudación era el Barça el que nos aventajaba en dos puntos. Una victoria bien merecida por los blancos que en los diez primeros partidos hicieron pleno y en el último -ante el Leganés- cedieron un empate. Fueron 31 de los 33 puntos posibles y eso merece a todas luces el premio del campeonato.

Pero como pasa siempre, al final de las competiciones brotan los ‘dramas’ en aquellos lares donde no se ganó y abundan los golpes de pecho entre los derrotados y perdedores. He leído estos días numerosas referencias de seguidores culés en el sentido de que esta liga no la ha ganado el Real, sino que la ha perdido el Barça. En sentido estricto ha sido así, pues los blaugrana mandaban en la tabla antes de la reanudación y en sus 11 partidos ellos cedieron 9 puntos. Demasiados cuando se aspira legítimamente a ser campeón.

Me pregunto por semejante actitud de tan mal perder (por cierto, asumida universalmente por el antimadridismo, del color que sea) y recuerdo al respecto las reflexiones de Pedro Delgado, nuestro gran campeón ciclista, entresacadas de una entrevista al suplemento Papel de El Mundo. Denunciaba el bueno de Perico uno de los principales defectos de nuestro modelo educativo para la vida: “Estamos enseñando a ganar, cuando deberíamos enseñar a perder”.

Tan solo hace falta pararse un instante y observar que, en todos los deportes, solo gana uno de los participantes y, como mucho, se reconoce el esfuerzo de otros dos o tres más (plata y oro, finalistas y semifinalistas, etc.); sin embargo, es cierto que, después, únicamente vale haber ganado… porque solo se recuerda al campeón, el único que pone muescas en el palmarés...

Pedro Delgado armaba reflexión con argumentos sacados de su propia experiencia: “Estamos enseñando a ganar, cuando deberíamos enseñar a perder. Porque, sencillamente, ocurre más. Yo corrí 11 Tours y solo gané uno. El deportista a lo que está acostumbrado es a convivir con la derrota. Pero estamos creando una sociedad de iconos victoriosos y nos olvidamos de la cantidad de trabajo y de derrotas que son necesarias para lograr una sola victoria. La de veces que antes de ser primero has sido segundo, tercero, último o has abandonado… Ganar es el objetivo, pero no es lo que define al deportista. Lo que le define es todo el trabajo que hace para intentar ganar. Lo logre o no. Cuando yo era segundo o tercero en el Tour, se vivía como un auténtico éxito. Ahora eres segundo y te dicen que sí, que bien, pero que has perdido. Me da pena que estemos creando una sociedad donde sólo vale ser el número 1”.

El Barcelona y el barcelonismo en el camarote de los Hermanos Marx

Por lo que se refiere a los aficionados del Barça, me atrevo a aconsejarles que deberían meditar durante un ratito y preguntarse por qué su equipo ha perdido la liga este año, en vez de buscar -como suelen hacer- todo tipo de excusas peregrinas, como las ayudas de los árbitros… o la flor de Zidane. Podrían reflexionar sobre por qué sus jugadores no han dado la talla… la razón oculta de las declaraciones de Messi (en la antesala de su retirada), tras la derrota contra Osasuna, enseñando a su entrenador la puerta de salida… el porqué del quilombo que hay montado en su club y la penosa situación económica en la que se encuentra la entidad. Aderezado, todo ello, con la antesala de unas elecciones presidenciales previstas para 2021 en las que Bartomeu se siente acosado por todos los flancos. Vamos que el club y el barcelonismo están más estresados que ‘El camarote de los hermanos Marx’.

Por un lado, Joan Laporta ya ha anunciado que será uno de los candidatos y parece que su intención es aterrizar de la mano de algunos jugadores históricos, entre otros Xavi Hernández como entrenador. Y, por otro, Sandro Rosell que, por ahora lo niega (dice que se lo ha prometido a su madre), pero que se deja querer, no se abstiene de opinar… ni de meter ‘cizaña’ con el fin de influir, porque en ningún caso se plantea ser neutral. En una entrevista concedida a L’Esportiu, Rosell critica el funcionamiento institucional del Club, vaticina un proceso electoral “a degüello” (¿…?) y advierte que la plantilla manda demasiado en el Club y que, en su opinión, hay que meter tijera: “Sin hacer una revolución, porque no puede hacerse por cuestiones de mercado y económicas, debe de realizarse una profunda evolución. Se tiene que renovar la plantilla. No toda, pero sí una buena parte”.

Y me fijo sobre todo en que pone Rosell el dedo en la llaga de un tema crucial: en su opinión, el Club debería ‘segregar’ las diferentes secciones, de manera que cada una pudiera actuar independientemente: “No podemos continuar siendo víctimas del lema ‘Més que un club’ (…) Que cada socio decida de qué secciones quiere ser socio y que cada sección tenga sus ingresos”. La crisis y la mala gestión se van a llevar por delante el concepto de club deportivo ‘supremacista’ que siempre han defendido los culés y que nos han espetado a los madridistas… Sería el principio del fin de una idea, de un sueño de grandeza que ya no pueden mantener.

En la sempiterna lucha por la hegemonía futbolística intuyo que se avecina una intensificación de la guerra ideológica y propagandística para los próximos cursos. Porque ese Barça ‘Més que un club’ parece dispuesto a dinamitar su modelo (o quizá no tendrá más remedio que hacerlo), con las consecuencias políticas y sociales -sobre todo las vinculadas al independentismo catalán- que dicha decisión pudiera conllevar.

El Real Madrid mira el futuro con optimismo

Frente a ello, el Real contempla el futuro inmediato con el optimismo de quien viene preparando ese porvenir desde hace años. Dispone hoy de una plantilla equilibrada con jóvenes y prometedores talentos, que contempla consolidarse en los dos próximos años con algunos fichajes estratégicos; goza de la estabilidad que emana de su entrenador, Zinedine Zidane, cuya auctoritas nadie discute y con un protagonismo cada día más reforzado; que ve aceleradas las obras del nuevo estadio, prometedor de crecientes ingresos y contribuyente de un mayor saneamiento económico del Club. Pero, ante todo y sobre todo, con un portentoso ‘motor’ emocional e ideológico que se resume así: “¡Hala Madrid! Y nada más”. Bien simple.

Todo ello me lleva a pensar que estamos a las puertas de un nuevo ciclo hegemónico. Más allá de las cuatro Champions, esta liga 34ª -la de la pandemia- me parece un claro síntoma. Y por lo que me llega, en Cataluña -y fuera de Cataluña- muchos culés se temen que pueda ser sí (y lo sienten como una mirada al abismo). Por eso están tan estresados y se tratan “a degüello”, como preconiza el bueno de Sandro).

 

Fotografías Getty Images.