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Toca remontada

Toca remontada

Escrito por: Israel G. Montejo7 abril, 2020
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Vivimos un tiempo en el que necesitamos remontar a diario. Uno piensa en remontar y se le aparece el Madrid. En estos días de confinamiento he podido ver en Real Madrid TV alguna de esas noches históricas y he recordado una especialmente mágica para mí porque fue de las primeras que pude ver en directo en el Santiago Bernabéu.

Fue el 16 de abril de 1986 ante un poderoso Inter de Milán que tenía en sus filas a cuatro campeones del mundo tan sólo cuatro años antes: Bergomi, Tardelli, Collovati y Altobelli. Decir “Karl Heinz Rummenigge”, una de las bestias negras del Madrid por sí solo durante muchos años. Por si esto fuera poco, los italianos contaban en la portería con el gigante Walter Zenga, un calvo prodigioso que respondía al nombre de Fanna; el irlandés Brady, de toque exquisito, e incluso Baresi, el hermanísimo del milanista Franco.

Era un equipo colosal, además venía del Meazza con un 3-1 de la ida y avisado de la capacidad intimidante del Bernabéu por la remontada de apenas un año antes, cuando el Madrid levantó un 2-0 de Milán, una victoria que empezó a fraguarse nada más pitar el final del partido el árbitro con aquel memorable ‘Noventa minutti en el Bernabéu son molto longo’ de Juanito a Bergomi que resultó ser premonitorio.

La proeza se antojaba imposible. Pero el Madrid remontó. Lo hizo a lo grande, con un 5-1 que apuntaló en la prórroga tras terminar el tiempo reglamentario con un 3-1 que igualaba el marcador de Milán. En aquel Madrid jugaban futbolistas llamados a marcar una época en el club como Sanchís, que se retiró lesionado casi al principio, Michel o Butragueño con viejas glorias como Santillana, Juanito y Gallego y rutilantes fichajes como Maceda, Hugo Sánchez o Gordillo. Era otro equipazo que tenía calidad, pero también mucha fuerza y confianza de que lograr cualquier imposible era solo cuestión de tiempo.

 

Aquella noche yo estaba en el Bernabéu, con 120.000 personas en las gradas, con récord de recaudación y con carreras por los pasillos porque alguien había vendido más entradas de las que permitía el aforo o dejado pasar por las puertas a más gente de la que tenía su entrada. Nos llevaron a mis hermanos y a mi, nuestro tío José y nuestro padre, Fernando.  Tal era el caos en los minutos previos al inicio del partido, que un policía se acercó a mi padre y a mi tío para decirles que nos llevarán de vuelta a casa a mí y a mis hermanos porque “más valía perder un minuto en la vida que la vida en un minuto”.

Al final alguien nos hizo un hueco en las tribunas y contemplamos en primera fila aquella remontada imposible. Una remontada como la que vamos a contemplar todos juntos en las próximas semanas.

No tengo ninguna duda. Toca Remontada.

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