Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
¿Una Superliga Europea y un Brexit futbolístico?

¿Una Superliga Europea y un Brexit futbolístico?

Escrito por: Carlos Garcia de Sola15 octubre, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Superliga Europea para que el fútbol sobreviva

El fútbol siempre ha actuado como canalizador de las emociones del popolo. Un digno heredero del pan et circenses, que como aquel ha estado sujeto a los vaivenes político-sociales y económicos para sobrevivir.

Así, en épocas de grandes emperadores había grandes juegos y festividades. Y en épocas de revueltas no había dinero para ello. En el fútbol, desde que existe este noble deporte, los grandes eventos de la historia han condicionado las competiciones con cancelaciones de liga en las grandes guerras; con interferencias políticas en época de guerra fría y con repercusiones económicas en época de vacas flacas.

Pero de un tiempo a esta parte, coincidiendo con la mayor época de prosperidad y progreso de la historia, el fútbol se ha convertido en un bien social, un derecho casi inalienable de la ciudadanía. Algo que se supone vigente y duradero, igual o más que cualquier gran institución de un estado.

Y así, en los últimos 20 años, el nivel de profesionalización del fútbol y la cantidad de ingresos generado, lo ha convertido en una industria tan potente como necesaria, que mueve miles de millones de euros y genera otros tantos miles de empleos. Además de haberse convertido en una suerte de vehículo social para contentar a la ciudadanía (entre la que me incluyo apasionadamente).

Pero llega el virus, el COVID, atendiendo a unas siglas que repetimos una y otra vez, quizá sin ser conscientes del todo del significado que tiene este fenómeno para el mundo. El virus es un detonante, un trigger, que dicen los americanos, que actúa como disparador de multitud de cambios que todavía no se habían producido y que necesitaban tiempo para ello. La situación excepcionalísima del virus lo acelera (o ralentiza) todo, hasta conseguir cambios que de otra manera habría sido imposible ver.

En el caso del fútbol, el cambio más evidente es la ausencia de público, pero el segundo es que los grandes clubes, y los clubes en general, han dejado de realizar grandes traspasos. El intercambio de cromos a altísimos precios, con fichas desorbitadas, ha dejado paso a fichajes modestos, pequeños ajustes en las plantillas y mucha más prudencia.

Así ha sido en prácticamente todos los países, reduciéndose significativamente las compras con respecto a otros años. Solamente la Premier Inglesa ha relanzado la economía, con algunos fichajes de alto valor, aunque inferior a cantidades de otros años. El gasto de la Premier es equivalente al de las siguientes ligas que más han gastado (liga española, italiana y francesa).

Gastos e ingresos de las principales ligas durante la última temporada. Fuente: transfermarkt.es

 

Y es que la Premier le saca años de ventaja al resto de ligas, con una extraordinaria gestión de sus derechos económicas. Una liga que en global recibe mucho más dinero para sus clubes y que le permite afrontar este periodo tan complicado con mucha más solvencia que el resto de clubes.

Gastos e ingresos de las principales ligas durante los últimos 5 años. Fuente: transfermarkt.es

 

Desde hace años, la Premier league se está convirtiendo en una liga mucho más potente que el resto, con una diferencia abismal, que repercute en el valor acumulado de sus jugadores y en las cantidades que se pagan de traspasos.

Valor acumulado de los clubes. Fuente: transfermarkt.es

 

Los otros países ven como muchos de sus clubes tienen grandes dificultades para sobrevivir. Sin ingresos por taquilla, con ingresos por marketing muy disminuidos, solamente queda como ingreso fijo la televisión y los patrocinadores. Pero ambos, con un espectáculo de fútbol disminuido por la falta de público, verán como bajan sus emolumentos.

Puede ser que algunos clubes de importantes ligas como España o Italia no aguanten otra temporada más así. Recordemos que la temporada pasada, solamente durante 3 meses se vivió la excepcionalidad del COVID. Ahora, todo indica a que puede ser toda la temporada completa. Con lo que ello significa de merma de ingresos. Y eso se ha notado significativamente en los traspasos.

 

Mientras que la mayoría de clubes españoles han ingresado más de lo que han gastado, apostando por una política muy conservadora de ahorro, o con pocos gastos, en el caso inglés, la dinámica es justo la contraria, como se aprecia en sendos gráficos.

 

Quizá en ese contexto, con clubes pequeños en quiebra a punto de desaparecer y con los grandes cubes del continente como Real Madrid, Juventus, Bayern de Munich, tratando de sobrevivir, se produzca un evento que hasta ahora estaba sin activar: la Superliga Europea. En un escenario normalizado, los clubes ingresaban dinero suficiente, las ligas domésticas funcionaban y la Champions suponía un importante plus económico.

Pero en un contexto donde algunas ligas domésticas pierden fuelle, debido tanto a factores como la falta de dinero, como a la exportación masiva de talento hacia la Premier, la aparición de una Superliga se plantea como una solución vital para clubes como el Real Madrid, pero sobre todo F.C. Barcelona o Atlético de Madrid, con situaciones financieras insostenibles.

Los ingleses aglutinan ahora gran parte del talento nuevo que sale tanto del continente como de otros lugares. Su dinero les permite comprar una gran cantidad de jugadores, mientras que las ligas españoles, italianas y alemana, que son las habituales competidoras, ven muy difícil retener a sus estrellas y fichar a otras.

Esa falta de competitividad general, pero sobre todo de ingresos, puede hacer que esos pocos clubes decidan hacer frente a un viejo sueño anhelado por unos pocos, pero odiado por muchos: una Superliga Europa. Una liga de los más fuertes, para jugar entre ellos, generar más ingresos por televisión, y sobrevivir, dejando a los clubes más débiles de lado, en una guerra perdida.

En esa situación, no sería sorprendente ver a una Premier League, que renuncie a incorporarse, por tener ellos mismos ya una liga suficientemente fuerte y atractiva. Sería el recuerdo de una Unión Europa sin Gran Bretaña, sabiendo que probablemente en el futuro estarían condenados a entenderse. Parecen tener mayor capacidad para para mejorar su liga y tendría sentido no incorporarse todavía a un proyecto europeo no consolidado.

Ese escenario futuro plantea múltiples incógnitas, pero algunas certezas como la desactivación de las ligas domésticas. Convertidas en ligas menores, casi en campos de pruebas, al estilo del baloncesto. La Superliga sería como la actual NBA, que importa todo el talento mundial, mientras que la Champions League sería como la Euroliga de baloncesto, un paso intermedio. Y las ligas domésticas se convertirían en competiciones menores y en muchos casos deficitarias, como la actual Liga ACB.

Un escenario parecido se plantearía con una Superliga Europea, con los 15 o 20 clubes de Europa más fuertes, con varias competiciones europeas tratando de sobrevivir, liderados por una devaluada UEFA y las ligas nacionales, desnortadas, con equipos que aspiran a sobrevivir solamente.

Ese futuro, otrora lejano, se abre ahora paso en un contexto mundial futbolístico con muchísimas incertidumbres.

 

Fotografías Getty Images.