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Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Simeone mama

Escrito por: La Galerna26 agosto, 2019
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Buenos días. Tras el preocupante empate del sábado por parte del Madrid, cosechado de forma harto frustrante en el Bernabéu ante el Valladolid, Barça y Atleti ahondaron en la herida ganando sus dos duelos, ante Betis y Leganés respectivamente. Este último partido, el de los del Cholo en Butarque, ganado sin brillantez pero con solvencia por los atléticos, centra la portada de Marca, aunque lo que a nosotros realmente nos ha llamado la atención es el destacado con las declaraciones de Simeone que Marca ofrece resumidas, pero que nosotros os mostramos en toda su gloriosa extensión.

Sí, amigos, vuelve el equipo del pueblo, y lo hace con fuerzas renovadas. Vuelve el concepto, queremos decir.

Ya lo veis. Simeone empieza por admitir que ya no se puede decir que el Atleti sea el equipo del pueblo para a continuación, sin solución de continuidad, aseverar que el Atleti es el equipo del pueblo. ¿Cómo se hace eso? Pues muy sencillo: aludiendo a lo social, lo moral y lo emocional. Una cosa que no puede ser sin embargo puede llegar a serlo si lo es socialmente, moralmente y emocionalmente, y el que no lo pueda entender pues que no lo entienda y a los mantras nos remitimos, pues sabido es que no lo pueden entender en todo caso.

No os liéis. El propio Cholo Simeone reconoce que con un estadio como el Wanda e invirtiendo 126 millones de euros en João Félix es ilícito decir que el Atleti es el equipo del pueblo, pero no por ello se va a privar él de insistir en ese punto. ¿Por qué? Pues ya os lo hemos dicho, no os pongáis pesados. Porque lo es socialmente. Moralmente. Emocionalmente. Le ha faltado agregar “sexualmente” y dar un saltito para completar el perfecto homenaje al inolvidable Chiquito de la Calzada.

Ser el equipo del pueblo socialmente está chupado si uno realmente es el equipo del pueblo, dado que el pueblo es asimismo la sociedad. Es una cosa casi de Pero Grullo suponiendo que sea cierta, dado que está por verse que el pueblo, es decir, la sociedad sea del Atleti o siquiera que lo sea mayoritariamente. Es por ello que conviene remachar el argumento trayendo lo moral a colación. No, no, oiga. Es que somos el equipo del pueblo MORALMENTE también.

-¿Y eso qué quiere decir? ¿Que la moral y las buenas costumbres aconsejan ser del Atleti?

No, hombre, no. Con estas cosas de lo moral no se frivoliza so pena de herir emociones, porque ese es el tercer pilar que según la filosofía cholista sustenta la condición de equipo del pueblo por parte del Atleti: lo EMOCIONAL. Los que son de otros equipos no lo son emocionalmente. Lo son maquinalmente. Robóticamente. Los que son de otros equipos que no son el Atleti cantan sus himnos con aquella voz metálica de algunas canciones ochenteras, como I just called to say I love you. Simeone just called para llamarnos gilipollas, tal vez.

Es así que no es posible ser el equipo del pueblo teniendo el Wanda y a João Félix pero sí es posible siempre y cuando lo social, lo moral y lo emocional confabulen lo suficiente para lograr la cuadratura del círculo. ¿Y por qué?, os preguntaréis anhelantes, y es aquí donde viene el corolario apabullante del hondo pensamiento cholista. “Porque lo mamamos en las raíces”.

Acabáramos. Era una cuestión de mamar. Simeone mamó y es de presumir que aún mama estas cosas. Sociología, moral, emoción y lactancia forman un conglomerado colchonero que representa una fórmula infalible de pueblibilidad, como la de la coca-cola. ¿Y qué es la pueblibilidad? Los exégetas del Cholo la han definido como la capacidad para ser equipo del pueblo cuando todo hace indicar que con tantísima pasta ya no puedes serlo. La pueblibilidad se mama, como mama el Cholo y mama el Mono Burgos y mama Enrique Cerezo, con un ansia de pueblabilidad que ni Rómulo y Remo asidos a las tetas de la loba entre fundación y fundación del pueblo romano, eso sí que es mamar en las raíces, y si no entendéis nada esa es precisamente la gracia.

Dado que Simeone (y es de presumir que los suyos, pues hablan en plural) mamaron “en las raíces” tantísima pueblibilidad, y por lo visto se encuentran encantados con ello, no sería descortés -y de hecho redundaría en su propio interés- el recomendarles que sigan mamando. Socialmente. Moralmente. Y,
sobre todo, emocionalmente. ¿Por qué dejar de mamar cuando la succión ha resultado tan productiva (?) ya desde las mismísimas “raíces”? No se nos ocurre ningún motivo que justifique el cese de la mamandurria.

Tampoco se nos ocurre (obnubilados aún por la magistral lección filosófica del Cholo) nada que deciros sobre el resto de portadas del día. Os las dejamos porque queréis verlas.

Pasad un buen día.