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Real Madrid, muy mal. Y punto

Real Madrid, muy mal. Y punto

Escrito por: Francisco Javier Sánchez Palomares18 octubre, 2020
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El Real Madrid jugó muy mal. Y punto. Quizá fue su peor partido desde la última glaciación. Sucumbió ante el Cádiz del mismo modo que lo hizo Marilyn Monroe, por sobredosis de barbitúricos. El sistema nervioso central madridista estaba sedado. Más que sedado, anestesiado, porque tampoco sentía el dolor infligido por los gaditanos y no era capaz de reaccionar al estímulo. Fue un dislate, una alucinación de colores lisérgicos dentro de la cual nadaban los futbolistas como recién salidos a un mar de luces después de que un oftalmólogo les dilatase la pupila. Estaban aturdidos y no sabían por dónde se andaban. Esta vez, no puede servir de excusa el parón de selecciones ni el cansancio, porque la lasitud de los jugadores solo es explicable en caso de no encontrarse en condiciones para jugar al fútbol. Tampoco es una coartada la situación económica, social y futbolística actual. Cierto es que, en condiciones normales, el Real Madrid habría realizado cambios en la plantilla este verano para aumentar su competitividad, pero el esperpento visto no es justificable ni siquiera por este motivo. Más aún cuando el equipo llegaba líder y con una trayectoria de resultados envidiable en Liga en esta vuelta a los encuentros con espectadores acartonados de portada del Sgt. Pepper’s.

la lasitud de los jugadores solo es explicable en caso de no encontrarse en condiciones para jugar al fútbol

Sabemos que estamos ante un Madrid otoñal, decadente, en el ocaso de su Edad de Plata y que necesita tiempo porque cuenta con mucho talento joven. Pero ayer sobrepasó el límite, se comportó como si jugase un partido de exhibición. El partido fue una charlotada. El Cádiz, sin embargo, no vino a emborracharse y el resultado no les dio igual, sino que ejecutaron su trabajo a la perfección, de manera profesional, tacita a tacita, pero no de plata, sino de oro. Y aún hay que agradecer que no anduvieran más atinados de cara a puerta. A Zidane esta vez se le fue la mano y acumuló demasiados jugadores crepusculares en el once titular, la inacción se contagió al resto y acabaron todos jugando entre sueños. Zizou intentó inyectar adrenalina en el descanso, pero el paciente blanco se encontraba en una pesadilla demasiado profunda, una especie de delirio febril que gripó el motor del Real Madrid de súbito.

Isco Cádiz

La avería viene en mal momento, con poco tiempo para repararla, días antes del inicio de un sándwich de partidos con pan de Champions y relleno de Barcelona. El equipo se ha calado y Zidane tendrá que tratar de arrancarlo de manera urgente. Además, Ramos se ha lastimado la rodilla en un choque con la cresta ilíaca del Choco Lozano del cual ambos salieron malparados. Sin poner en duda que los jugadores son profesionales y siempre quieren ganar, el estado de forma de varios futbolistas blancos es alarmante. No es aceptable. Los futbolistas se trabucaban solos, caían de un modo grotesco, como si de un partido de solteros contra casados se tratase. El Real Madrid de ayer fue un equipo de once Messis en esas famosas imágenes que han circulado del partido de Argentina contra Bolivia en las que el Leo «tortugueaba» sin inmutarse ante la cercanía del balón, objeto con el cual se juega a este deporte, recordemos. Este equipo ha sido muchas veces el rey, pero ayer dio una imagen de Elvis decadente, tembloroso y sudoroso en Las Vegas, incapaz de afinar y a punto del colapso.

Los futbolistas se trabucaban solos, caían de un modo grotesco, como si de un partido de solteros contra casados se tratase

No obstante, esta vez la coyuntura es diferente, el margen de maniobra del club no es todo lo amplio que querría, con estos bueyes hay que arar. De modo que no queda más remedio que digerir el enfado y reclamarle mucho más a este equipo, ya que ayer no llegó al mínimo de dignidad ni de decencia. La partida de bolos contra el Cádiz no se puede repetir. El aficionado madridista se pregunta si esta caída será el último coletazo de un equipo genial o será capaz de recuperarse. Al Real Madrid hay que exigirle siempre lo máximo, aunque no tenga la mejor plantilla y sean cuales sean las circunstancias. Es la única manera de ser grandes.

 

Fotografías Getty Images

16 comentarios en: Real Madrid, muy mal. Y punto

  1. La camiseta rosa tiene delito.

    No contentos con aquella de la 14_15 (nadaplete aquel año a pesar de empezar con 22 victorias seguidas), hacen una versión si cabe más fea. Está bien innovar y eso, pero las segundas y terceras equipaciones siempre fueron azul, negra o morada. Lo demás es un poco hortera.

    Por lo demás, tanto mirar a la UCL y al Farsa, y nadie recordó que el Cadiz ya había ganado dos partidos fuera de casa. Quizás de lo poco que puede acacarse al florentinismo es que la liga no se ha tomado nunca en serio.