Buenos días, amigos. Alá es grande y España ganó a Arabia Saudí. Lo decimos por si alguno de vosotros aún no se ha enterado por una de esas circunstancias de la vida. Por ejemplo, por haber hecho una escapadita romántica de fin de semana a Marte; o tal vez por haber huido de la canícula pasando unos días en Encélado, luna helada de Saturno, o acaso en Jápeto, luna hermana de aquella y famosa por tener un hemisferio tan brillante como la historia del Real Madrid y el otro tan oscuro como la conciencia del Barcelona. Suponemos, aunque no nos atrevemos a afirmarlo, que por aquellos parajes no llegan los ecos del Mundial, o al menos lo hacen de forma más amortiguada que por estas tierras. Benditos sean.
Y decimos que Alá es grande, porque, sin tratar de quitar méritos a la Roja (Dios nos libre), lo cierto es que la selección saudí por momentos parecía el equipo del convento de monjas barbudas del Profeta de Dammam, tales eran lo aguerrido y belicoso de su desempeño defensivo, y lo habilidoso y sofisticado de sus transiciones ofensivas. De hecho, y aunque al cierre de esta edición no hemos podido confirmar este extremo, nos llegan informaciones de que, así como en España es tradición que los novios lleven huevos a las monjas clarisas para asegurar el buen tiempo en el día de la boda, en el reino saudita es costumbre que los novios persigan tan benemérito objetivo haciendo entrega de docena y media de huevos a la selección de su país. Como La Galerna es un medio serio y enormemente respetuoso, eludiremos la tentación de añadir que, a tenor de lo de ayer, buena falta le hacen.
Por lo demás, no hay más. Literal, bro. Nada. Rien. Niente. O sea, están las portadas de los cuatro jinetes de nuestro apocalipsis, pero son tan previsibles como el comunicado de Tebas rasgándose las vestiduras porque el Real Madrid denuncie la podredumbre infecta del fútbol español. O sea, si el partido de ayer fue el plato principal, las portadas de hoy son tomarse de postre un helado de agua. Irse de vacaciones al piso del vecino. Un par de tetas en una película española. El victimismo en unas declaraciones de Laporta. Una siesta transpirada de verano.
Marca abre con un “¡Así sí!” que tal vez pretende ser un “¡Así, sí!”, y no el comienzo de una derivación del Aserejé de las Ketchup. Incluye una entradilla con el siguiente y tremebundo entrecomillado de Lamine: “Ya hemos llegado al Mundial”. Patitiesos nos hallamos. Habida cuenta, que se sepa, que los trenes de cercanías de Madrid no llegan a Atlanta y que, por tanto, no cabe culpar al ministro Puente del desaguisado, esperamos impacientes que la RFEF dé las oportunas explicaciones sobre las causas de tan grave retraso, así como que nos aclare quién demonios se enfrentó a Cabo Verde la semana pasada haciéndose pasar por la selección española.
As, con buen criterio, abunda en el escándalo destapado por Yamal y titula a toda plana que “Esta sí es España”. La pregunta que, sorprendentemente, no hace As, pero que nosotros repetimos es: ¿quiénes eran los que se hicieron pasar por España contra Cabo Verde? ¿Quién permitió que vistieran la zamarra nacional y, lo que es aún más grave, echaran por tierra el prestigio universal de nuestra selección, cuya fama alcanza a Encélado, Jápeto e incluso Neso, que orbita alrededor de Neptuno, con ese juego ramplón y tan aburrido como el propio De la Fuente? Esperamos que la gravedad del asunto desencadene una investigación periodística tan acerada, pertinaz, obstinada y rigurosa como la del caso Negreira.
Los periódicos culés que se publican en Barcelona siguen a lo suyo, con la única diferencia de que, mientras Mundo Deportivo permite a Oyarzábal compartir por un día la gloria con Lamine Yamal, Sport le otorga al segundo todo el mérito de la victoria por haber empujado a la red un balón en boca de gol que le sirvió en bandeja alguien; qué más da quién fuera o que además marcara otros dos goles. Ya lo dijo De la Fuente en la previa, comparando al astro blaugrana con Dalí o Miguel Angel Buonarotti. Según confesó el seleccionador español, que antes de ocupar su actual cargo tuvo tiempo de ser coetáneo tanto de uno como de otro, con Yamal le pasa lo que le pasaba con aquellos: cuando se ponían a pintar un cuadro, a De la Fuente le entraban las dudas. “No sé si lo va a conseguir; es muy difícil”, se decía con paternal preocupación. Pero luego veía cómo a Dalí le salía con naturalidad El gran masturbador, o cómo Miguel Angel pintaba la Capilla Sixtina sin apenas esfuerzo, y las tribulaciones de nuestro actual seleccionador se desvanecían en un suspiro de alivio. Pues eso, eso mismito, le pasa con Yamine.
En fin, un día menos para que comience la temporada y un día más para que sepamos quién jugó contra Cabo Verde y qué castigo van a tener los pagos a Negreira. Aprovechadlo como mejor podáis.














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Un comentario en: ¿Quién jugó contra Cabo Verde?
Que contento está el aplaudidor
Ahora dice que si
Sin reconocer en ningún momento
La m*** que es Arabia Saudí