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Precrónica de la final del Mundial

Precrónica de la final del Mundial

Escrito por: William Pogue19 julio, 2026
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Se pueden imaginar el riesgo que estoy asumiendo al escribir estas líneas sumergido en el agua de la piscina de precognición de Minority Report. En mi perfil de X, ya aviso de que soy un ciudadano que ha visitado el futuro. A veces ejerzo este superpoder que me confiere la extraña anomalía de no poder desconectar mi cerebro mientras duermo. A veces veo cosas que pasan el día siguiente. Otras, son simples artefactos oníricos que nunca llegan a cobrar vida. La diferencia es imprecisa.

Empecemos por el conocido prevaricador Slavko Vincic, árbitro de la final del Mundial entre España y Argentina. Esloveno como Ceferin, acumula 50 partidos en UCL, incluyendo la final entre Real Madrid y Dortmund en 2024 y el infausto partido frente al Bayern de 2026, en el que expulsó a Camavinga por retener dos segundos el balón.

En Catar arbitró el partido inaugural en el que Arabia Saudí ganó a Argentina. Alta política Internacional. Podríamos decir incluso que es un diplomático, un hombre equilibrado y tranquilo, si no fuera porque en 2020 cayó en una redada en Bosnia en un local en el que se encontraron bastantes euros en efectivo, cocaína y armas, además de prostitutas. La Federación Eslovena enterró de inmediato el caso en cal viva, sentenciando que el bueno de Slavko sólo estaba "en el sitio inadecuado, en el momento inadecuado". Lo mismo que el domingo, vamos. Ejecutada su misión nos dirán que simplemente “pasaba por allí”.

En el VAR estarán Bastian Dankert (alemán) y Nicolás Gallo (colombiano). El perfil de ambos señala escándalos en penalties polémicos en Europa y Sudamérica. Nada que no podamos imaginar, pero sólo el colombiano ha sido relacionado con asuntos de corrupción privada y tráfico de influencias. ¿Quién no tiene un amigo juez acusado de corrupción? No seamos tiquismiquis...

Messi

Analicemos al rival. Un aguerrido conjunto de buenos futbolistas que sin embargo priorizan el juego sucio a la innegable calidad que se han empeñado en ocultar. A la manera de la escuela Bilardo-Simeone, modelo arquetípico de entrenador instigador del juego al límite, Scaloni ha conseguido encender e intensificar el espíritu patriótico de sus jugadores por encima de las ganas de jugar al fútbol. Saltarán al campo poseídos por el virus de Guerra Mundial Z, dispuestos a masticar hígados rivales como ritual previo a tratar de jugar la pelota.

El balón no le importará a Argentina hasta pasado el minuto 30. Los tobillos de Olmo, Oyarzábal, Lamine, Rodrigo y Fabián darán fe, siendo víctimas mudas de la tecnología de suelas y tacos de las botas de Nike, Puma y Adidas que calzan los argentinos, consentimiento arbitral mediante.

Scaloni sabe que tratar de jugar a España de tú a tú le asegura si no la derrota, tener reventados a los suyos en el minuto 60, corriendo como perros detrás de la pelota. Lo evitará por lo civil o por lo criminal. La táctica del partido será ir moliendo a palos a nuestros jugadores más talentosos, interrumpir y protestar todo, rodeando al árbitro en cada ocasión, mientras Olmo o Rodrigo se duelen sobre el césped. Guardiolismo puro. Nadie osará disputarle un balón dividido a Messi, que sale a tangana por falta.

Lamine lo tendrá en chino. Le tocará encarar siempre a dos rivales simultáneos que tratarán de pararlo en falta antes de que se pueda acercar al área. Si consigue zafarse, aparecerán un tercero y un cuarto. Fuera del área siempre será hombre al suelo. Dentro, es improbable que encuentre por dónde pasar la pelota frente al amontonamiento de piernas, todas buscando el sonido de la tibia española bajo tolerancia arbitral. Ni se les ocurra pensar en un penalti a favor, por claro que sea.

La verdad, podríamos hacer lo que nunca nos atrevimos en España. Sería un bonito homenaje al CTA, a Negreira y al Barcelona, retirar el equipo ante el primer síntoma de atraco en la final de un Mundial. Inédito. Irrepetible. El planeta, egipcios y suizos incluidos, nos lo agradecería. Sería prender la mecha de la revolución, de la desinfección tan necesaria del fútbol, llevándose por delante todo el entramado corrupto en medio de un bochorno mundial. Esta es la parte del sueño que nunca se me ha cumplido.

En los últimos quince minutos de la primera parte, puede llegar nuestro gol. Un contragolpe, un regate afortunado. Necesitaremos una precisión y un acierto sobrenatural porque no será fácil acercarse a la meta rival cruzando un campo minado. Olmo nos puede levantar del asiento en un slalom hacia el área o tal vez en una falta desde la frontal, donde nos pitarán una de cada cuatro. Si vemos a Otamendi sobre el césped en algún moment,o solo será porque le encomienden la misión de sacar con los pies por delante a nuestro jugador más en forma. No descarto verlo de inicio. Una locura. Pero no lo descarto.

La segunda parte es una incógnita. Mientras se mantenga el cero a cero, la tónica será la misma, Argentina sólo mirará a portería pasada la hora de juego. Para ese momento les quedará menos energía, por lo que si De la Fuente lo aprecia, podemos empezar a tocar sufriendo menos patadas o empellones (llegarán tarde). Podremos lanzar alguna contra, podremos empezar a girarnos hacia el área Argentina y generar ocasiones filtrando el balón. Con una será suficiente.

Oyarzabal será el hombre. Nuestro gol llegará entre el 65 y el 75' y ahí empezará el fútbol. La desesperación le saldrá mal esta vez al rival y emergerá el talento de nuestros futbolistas, que secuestrarán la pelota. Tal vez sea el momento de Pedri, para arañar un minuto después de cada patada. Batirá récords: pasará más tiempo tumbado que de pie. Argentina tendrá dos o tres ocasiones claras que la defensa y Unai resolverán sin problemas. No hay victoria sin sufrimiento. Algún jugador argentino se irá a la caseta en los minutos finales a pesar de la benevolencia arbitral, y nosotros descorcharemos una botella de buen vino, un Malbec de Mendoza quizás, para estrenar nuestra recién ganada segunda estrella.

 

Getty Images

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3 comentarios en: Precrónica de la final del Mundial

  1. Que bonito pero, por desgracia, que irreal

    Desde que se hizo el primitivo sorteo de este mundial, el Calvo dio la orden a los diferentes estamentos, fue está

    El dinero vendrá protegiendo al hormonado y a Argentina y de paso al 19 de España

    Es lo que ha ocurrido y es lo que está noche ocurrirá

  2. PD: Solo podria evitarlo si desde el minuto uno el colegiado sancionará con tarjetas amarillas o rojas las agresiones de los best...... argentinos

  3. Un Malbec de Mendoza ?
    Really ?
    Cualquier vino patrio, de nuestras estupendas denominaciones de origen, antes que semejante sacrilegio.

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