Hola, galernautas. Se acabará el Mundial y volveremos a la normalidad. Se acabará el MMI (Mugriento Mundial de Infantino), bien con un triunfo del combinado apoyado por el alopécico fifeño o del de la selección de la federación española.
Cualquier persona de bien, independientemente de su nivel de afecto por el combinado de Luis de la Fuente, lo apoyará, porque la victoria de Argentina sería el fin del fútbol. La proliferación y triunfo de los clubes estado o los sobornos a jefes arbitrales sin sanción son mojadas de dos palmos de acero toledano que deberían ser mortales de necesidad para este deporte, pero un segundo triunfo consecutivo del equipo del favorito del jerifalte suizo sería el hurgón definitivo.
Mientras se velan armas ante la final de mañana, esta noche se juega el partido que definirá el tercer y cuarto puesto de la clasificación mundialista, el partido que nadie quiere jugar. Inglaterra y Francia, una enemistad histórica, dos enemigos ancestrales de España cada uno por su lado, pero también rivales entre ellos. Su mera mención nos evoca a la vieja, aburguesada y decadente Europa, tan distinta a la de ahora, que es aún más vieja, aburguesada y decadente.
Pasemos a analizar los patrios frontispicios, que este portanálisis no se va a hacer solo.
Marca diseña una portada con sustancia pero con un aspecto bastante poco atrayente. Mucho texto, bastante cierto para variar. La foto que ilustra la perorata suspicaz de Laporte transmite tedio más que calma. Cómo lo harán en Marca que son capaces de equivocarse con una precisión suiza.
As, diario prisaico, hace otro ejercicio de previsibilidad y nos enseña a Rodri diciendo que es el partido de sus vidas. Poco que añadir salvo un gracias, Mr Obvious. Alguien malintencionado añadiría que esa frase quizá no siente muy bien en el club que le paga, pero el puntillismo lo recuperaremos el lunes.
Saltando a la prensa cataculé, Sport busca la broma escatológica con el seleccionador español, que parece instarnos a que le tiremos del dedo, con vaya a saber usted qué consecuencias. De la Fuente, por lo menos, "avisa". Todo un detalle, oiga, pero esperábamos una humorada bastante más sofisticada.
El diario del Conde de Godó, Grande de España, dedica su portada a Olmo. Que sea la hora de quien tenga que serlo, pero que sea de alguien vestido de color rojo. La pregunta que nos asalta es si el buen jugador del Barcelona es tan blanco como parece o si alguien ha realizado montaje gráfico con apariencia de tebeo que no resulta lo más favorecedor. Quizá sea por forzar la semejanza con Iniesta, pero qué sabremos nosotros.
Pasad un excelente día, y preparaos para mañana.















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