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Pasándonos de listas

Pasándonos de listas

Escrito por: Julia Pagano14 abril, 2019
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Si hay un autor sobrevalorado por su labor cinematográfica y en cambio nunca reconocido en su justa medida por su obra literaria, ese es Woody Allen. Previendo la polémica que desatará esta afirmación entre los cinéfilos galernautas y algún otro de a pie, saltearé inmediatamente el punto para introducirme de lleno en el tópico que hoy me convoca por estas páginas.

Parca en volumen -menos de una docena de títulos de textos breves-, la literatura de Woody ha sido pródiga en promover nuevas tendencias de pensamiento e innovadoras categorías de análisis dentro de la cultura de occidente; a tal punto que no temo exagerar si aventuro que cuando el tiempo haya cumplido sus tareas de limpieza y decantación, habrán quedado sentados los postulados para la instauración de toda una escuela científico-filosófica.

A modo de adelanto y mientras eso no ocurre, me referiré tan sólo a la preclara contribución que ha aportado el neoyorquino al terreno de la investigación histórica y psicológica a través del examen de las listas domésticas. En el texto que inaugura la primera recopilación de sus ensayos nos demuestra que, a partir de un puñado de listas de lavandería aparentemente de nula trascendencia, estamos en condiciones de reconstruir el mapa emocional y contextual de un determinado sujeto a lo largo de cierto período. Qué no podremos descubrir entonces si reproducimos el método de Allen sobre la colección de anotaciones sembradas en cajones, cestos y bolsillos de los despachos, residencias y trajes de los miembros de una institución. Pongamos por caso, del Real Madrid.

Imaginemos, por ejemplo, que un monje recién salido de la clausura o un extraterrestre apenas bajado de su nave o ambos a la vez se topasen con un atajo de notas, apuntes, billetes a mano alzada producidos en diferentes instancias y situaciones por directivos o funcionarios del club, aficionados, periodistas y pseudoperiodistas y algún friki madridista, que también debe haberlos. Sigamos suponiendo entonces que a partir de esas fuentes tratará el cartujo de reconstruir qué sucedió durante su reclusión y el alienígena acaso la historia de la civilización que acaba de descubrir. Consintamos, por fin, que los papeles guardan cierto orden cronológico y el primero reza escuetamente:

1 guardameta
1 delantero -añadido a lápiz ‘(sin lesiones)’
Chequear Ney

Probablemente el religioso, al tanto siquiera de los rudimentos del juego de pelota, comprenderá sin demora a qué se refieren los primeros ítems y dependiendo del período de su reclusión sería capaz de dilucidar la identidad de ese ‘Ney’, un nombre de persona, una firma comercial, una marca de indumentaria de deportiva, un alimento para primera infancia. El marciano, en cambio, a quien como lo impone el cliché atribuiremos una inteligencia tan colosal como su completa inopia acerca de los usos y costumbres de los terrícolas, asumirá que sería apresurado labrar cualquier hipótesis con tan escasos datos. Quedaba claro que soplaban otros vientos en aquella primavera del 2018, con un Real Madrid que aún se batía con chances en tres frentes y apenas comenzaba a tomar nota de los puntos débiles que iban quedando en evidencia durante el curso de las batallas: la insegura eficacia de Keylor, insuficientemente respaldado por un Kiko que, entrenado a conciencia para desempeñar funciones ornamentales en el banquillo, no desplegaba pareja efectividad bajo los tres palos; un Bale cuyos momentos rutilantes alternaban con una pertinaz propensión a lastimarse; y en el orden de las pretensiones, el asomo de los primeros brotes de la que se convertiría en obsesión malsana por el chico problemático, que ni aun su mutis por el quinto metatarsiano a meses del Mundial había logrado conjurar en las aspiraciones de cierto grupo de madridistas.

La página siguiente, más prolija y extensa, de probable caligrafía dirigencial, ofrecía información más concreta a nuestros visitantes.

2 delanteros (anexo 1)
revisar mediocampo
1 guardameta (anexo 2)

Los mencionados anexos aparecían adosados con un clip a la cuartilla principal.

El Anexo 1 abría una la interrogante de un enroque ‘¿James x Lewandoski?’ sin otro detalle; a renglón seguido, el apartado ‘Griezmann’ contenía un minucioso inventario de presuntos síntomas de madridismo advertidos en diferentes conductas del rubio atacante colchonero (los que posteriormente el mismo protagonista se encargaría de refutar con una superproducción cinematográfica de factura culé).

El Anexo 2 consistía en una larga enumeración de arqueros de buen desempeño en la última temporada en el medio local; dos antiguos defensores de la valla merengue anotados y posteriormente tachados con grueso rotulador negro -ya podéis imaginar-, igualmente tachado el nombre de David Ospina; y dos curiosidades de extracción itálica: Allyson, a la sazón en funciones en la Roma, y Buffon, que venía de confirmar su retiro en la escuadra azzurra y anunciar su inminente salida de la Juventus al finalizar el presente ciclo.

Por último, un tercer folio sin encabezados pero con enérgicos subrayados registraba los desvelos predominantes de aquel momento:

Revisar Hacienda
Vida privada
Convalecencia Ney

El documento en su totalidad, no obstante su brevedad, ponía de manifiesto de manera meditada el detalle de las necesidades que, a medida que progresaban las competencias, debían ser atendidas en una próxima recomposición del plantel; y empezaba a dejar constancia de individualidades concretas, aspiraciones de incorporaciones, sospechas de defecciones, imprescindibles prescindencias, sin descontar la opción de la permuta.

El conjunto componía una especie de guía que, además, resaltaba aspectos a tomar en cuenta a la hora de las nuevas contrataciones. Era cuestión de prevenir que se repitieran aquellos titulares denunciando los ‘escándalos’ fiscales que envolvían a las principales figuras del cuadro que ya se encaminaba a paso firme hacia su tercera Champions League consecutiva; las interminables audiencias ante jueces no menos suspicaces que los periodistas de guardia a la puerta de los tribunales; los rumores de seis ceros que le cargaban todos los interesados en desestabilizar una escuadra que por entonces se mostraba tan cohesionada como exitosa. Una foja impositiva impecable empezaba a cotizar tanto como una zurda letal, unos pulmones inagotables o unos reflejos supersónicos.

Sin embargo, en la primera lectura quizá pasasen por alto algunos datos en franca contradicción: si los problemas personales de los jugadores eran la otra pata a considerar a la hora de sellar un contrato, como se deduce de la intención de deshacerse de James y descartar a su cuñado como opción para el arco, qué sentido tenía el capricho de insistir en ocuparse del dedito convaleciente del brasileño que ya se merodeaba los entrenamientos de su selección nacional.

A esa altura, ET se había hecho de una calculadora y una suscripción a Transfermarket, mientras que el clérigo repasaba de memoria antiguos escritos teológicos acerca de la lujuria y la codicia y ojeaba de soslayo ejemplares viejos de Don Balón Rosa en las cafeterías de paso. Tal vez consultaran también algún tratado de traumatología, quién sabe.

La esquela siguiente, en apariencia una minuta dirigida a alguien comisionado en el extranjero, puntualizaba:

Brasileños sub 16 (media docena)
Ver Palacios (River Arg.)
Atraer Neymar Sr. (discreción)

La etapa en curso se precipitaba a su culminación gloriosa y no era momento de desviarse mirando vitrinas ajenas. Recordemos, de paso, que daba toda la impresión de que los gustos esbozados por la cúpula no empataban mucho que digamos con las preferencias del mariscal de campo. La tranquilizadora sonrisa de Zidane y su inamovible negativa cada vez que era consultado por el inminente fichaje de determinado futbolista, "no se necesita a nadie más", disipaban los temores que se reavivaban ante cada nuevo trascendido afirmando la inminente llegada del inefable Neymar. No obstante, en pos de aprovechar el tiempo y los recursos, la gerencia apostaba su inversión a futuro con un esquema que parecía inspirado en la legendaria Josephine Baker [estamos todos de acuerdo en que la Diosa de Ébano era madridista] y su devoción por adoptar la mayor cantidad de criaturas de las más diversas procedencias.

Que la mira estaba puesta en el mercado sudamericano era indudable, pero ¿no sería acaso sólo una cortina de humo para ocultar que el objetivo central era tantear de cerca la voluntad del progenitor-agente del atacante del PSG con inclinaciones hipocondriacas?

Entretanto, el hombrecito verde se afanaba en cálculos, estadísticas y paramétricas. Menos afecto a las esdrújulas, el sacerdote reflexionaba sobre las conductas obsesivas y sus ramificaciones en la economía del pecado.

Hasta que, a vuelta de página, hallaron el mensaje más inquietante.

1 DIRECTOR TÉCNICO

Estampado con mayúscula sostenida en la inmensidad blanca del papel.

No hay que ser Einstein para reconocer a qué instante del último calendario madridista se remite esta sencilla y lapidaria línea; tampoco hace falta tener una memoria borgiana para recordar la vorágine que se precipitó a continuación. Como expulsados por una ruleta enloquecida, los nombres de entrenadores de todas las extracciones, categorías, orígenes y épocas, algunos viejos conocidos y otros ignotos o insospechados, eran lanzados a mansalva en todas direcciones y quedaban unos instantes suspendidos en el aire para por fin desvanecerse en la nada. Desde Pochettino, Löw, Emery, Osorio, Wenger, Conte, Ancelotti, Ranieri, Bielsa, Martino, hasta Sir Alex Ferguson y Caruso Lombardi. Algunos difuntos creo que se filtraron inadvertidamente en las innumerables listas que se produjeron en aquellos días. ¡Tanto girar el plato para que la bola terminase cayendo en Lopetegui!

Si nuestros exploradores sacaron algo en claro de todo aquel berenjenal mal lo intuimos; algunos de nosotros todavía estamos intentándolo.

Pronto se iluminaron los escaparates mundialistas y los deseos se activaron como las glándulas salivales de un lobo ante un rebaño de corderos. Cada encuentro daba para anotar dorsales y señas particulares de todo jugador destacado, revisar fichas, situaciones contractuales, cláusulas y prontuarios. Así fueron hilvanándose rosarios de candidatos para recomponer un plan que había vuelto a su situación inicial. Las urgencias mermaban, pero las vacantes se incrementaban en la medida en que progresaba el flirteo entre empresarios, dirigentes y actores que se daban cita en los escenarios rusos. Guiños y declaraciones a medias, chismorreos de pasillos, la revelación de estrellas impensadas y de formidables decepciones hacían correr rumores de bajas y altas, que de un modo u otro habían ido quedando registrados en las comandas entreveradas que se desplegaban ante los ojos de Fray Gordon y Flash Cartujo. Que se va Cristiano, que Luca arregla con el Inter, que Marcelo se retira; mira cómo ataja Pickford y mejor Courtois, nada como Lloris, que además engulle moscardones al vuelo de un bocado y sin inmutarse, eso sí es madridismo, ¡cómo no! Y Hazard y Agüero y Cavani y Kane, ¿que no acaba de decir que desde pequeño soñaba con ser como Messi pero jugar en el Madrid? Pero no despreciemos a Icardi, que anda de malas con Spaletti y la mujer anda rondándole a Florentino. Y Salah y Pavard y no olvidemos a Neymar que está acusando mayores dotes actorales que el propio Suárez, qué digo Suárez, ¡que la mismísima Xirgu!

Pues nada. El siguiente suelto con que tropezaron los investigadores declaraba en trazos temblorosos: ¿OTRO TÉCNICO?

Así, rubricado con un gran signo de interrogación que resumía el cúmulo de interrogantes que se aglomeraban en el inconsciente madridista tras la forzosa destitución de Lopetegui.

Transcurrió el invierno más crudo en varios años de la historia del Real Madrid, las listas quedaban sepultadas bajo las nieves de un prolongado interinato y las cosechas menguaban y los retoños más jóvenes apenas alcanzaban para avanzar a los tumbos resignando metas y apagando sueños. Mientras estudiaban las leyes del mercado de pases, una incipiente amistad se iba a forjando entre los visitantes, intercambiaban pareceres y encargaban en Ebay los reglamentos y el manual de procedimiento de la FIFA.

El material dispuesto a continuación, apenas un par de hojas sueltas, consignaba en exótica sucesión el orden de prioridades en las bóvedas de Concha Espina. Una misteriosa papeleta ordenaba un presupuesto para una 'cubierta retráctil' (!). La otra, en un dechado de abrupta obviedad, reclamaba nuevamente ‘UN DIRECTOR TÉCNICO’. La aceleración de la primavera, ya en ciernes, no permitió que mediase tiempo alguno para reciclar antiguas aspiraciones, ni el menor rastro ni sugerencia para ocupar el banquillo quedó asentado en ninguna parte, no al menos al alcance de nuestros improvisados detectives. En compensación, los aguardaba en seguida un catálogo completo de vacantes a cubrir en todos los puestos, como si de emprender una refundación desde los cimientos de la plantilla se tratase. Una nómina de prescindencias impensadas y de prominentes reemplazantes que abarcaba varios pliegos.

El carrusel se disparaba vertiginosamente y ni dirigentes, ni aficionados, ni periodistas siquiera, daban abasto a registrar la retahíla de nombres entrantes y salientes que circulaban a velocidad lumínica sin hacer pie en ninguna parte. Los aspirantes a vestir la casaca blanca se alineaban en kilométrica ristra, en tanto sobre las cabezas de históricos titulares se cernían espadas de Damocles en forma de pase a préstamo o rescisión.

Sin prestar oídos a tanta polvareda, nuestros legos convidados a esta altura devenidos en socios y expertos avezados en los pormenores del marketing deportivo, ultiman detalles para la apertura de una agencia de trasferencias internacionales. Por estos días precisamente andan abocados a confeccionar una propuesta a medida de las exigencias, predilecciones y peculiaridades de esta remozada Casa Blanca. Inspirada en el modelo las cadenas de supermercados y los gustos manifiestos de Zizou, han apelado a la infalible fórmula del 2 x 1 dominical y qué mejor para ello que la contratación en dupla de los hermanos Hazard, los Pogba y los Donnarumma, no vaya a ser que a Luca le surja una buena oportunidad en otro destino; y de paso, para aprovechar la cuota extracomunitaria, los Funes Mori, los Bou y los Stuani que vienen de a tres. Incluso, por si se diera el caso de que a ZZ le asaltara otro rapto abándonico (vade retro, pero nunca se sabe), ya han entrado en conversaciones con los Milito y los Barrios Schelotto.

Julia Pagano
@juliapaga Madridista allende los mares.

4 comentarios en: Pasándonos de listas

  1. La historia, con humor, es mucho más que historia! A pesar de lo preocupante del tema, me has hecho reír. Una excelente forma de comenzar la Semana Santa! Gracias Julia.

  2. Qué placer leerte!!!
    Aún sin haber pasado por ninguna etapa en clausura ni haber salido de nave espacial alguna, yo estoy más perdido que el Cartujo y ET juntos.
    !Qué martirio hasta septiembre!

    1. Ja ja! No te creas que yo voy mejor. Sólo expresiones de deseo.
      Me pasé como tres semanas tratando de escribir algo serio sobre los próximos fichajes y la velocidad con que surgen y se apagan los rumores no me daba tiempo a hilvanar dos párrafos.
      Me alegra que te haya gustado el artículo. Si la mano sigue así, vendrán varios más en la misma tesitura.

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@ferpulpillo @lagalerna_ Gran artículo, viniendo sobre todo de un experto. Gracias por aportar tu visión

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Reconozco que he visto solo 2 partidos completos de Joao Félix, pero me ha parecido un jugador brutal, muy pocos jugadores me han causado esa impresión con solo verle tocar el balón. Seré muy exagerado pero ayer le vi alguna similitud con Ronaldinho. Muy de acuerdo con Ramón. 👇 https://t.co/PArudQhlce

No estoy de acuerdo con @Fantantonio en este texto, aunque creo haber entendido el mensaje. https://t.co/fKDsoXWOFA

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