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Palabra de Modric

Palabra de Modric

Escrito por: Antonio Valderrama13 noviembre, 2017
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Una crisis del Madrid tiene más analistas que una caída masiva en bolsa del IBEX 35. Todo el mundo opina y, si no fuera por lo de Cataluña, en España no se hablaría de otra cosa. Las crisis del Madrid que más jugosas les resultan a los españoles son las que suceden a cosechas históricas de triunfos. Podría entenderse como el júbilo de los Davides al ver rodar la cabeza de Goliat. Pero a mí me gusta escuchar a los buenos. A los que saben. Al fin y al cabo, un aficionado no es sino un diletante; un aficionado que escribe, además, es un diletante con más ínfulas. Dijo Modric al terminar el partido de Wembley del otro día que “mi opinión es que el mayor problema es el fútbol”. Y a Modric hay que escucharlo.

A Luka Modric conviene escucharlo siempre que habla porque además de ser el mejor centrocampista del mundo es uno de los futbolistas más inteligentes que se han visto sobre un terreno de juego. Esto no es común, o por lo menos, no es tan común como cabría esperar. Futbolistas hay muchos, y futbolistas buenos, también. Das una patada en una esquina y te sale un puñado de virgueros, y más desde que los niños en España crecen en pistas de fútbol sala y no en las calles o en campitos de albero (uno de los escasos dones de la burbuja inmobiliaria fue sembrar España de pistas de futbito). Pero futbolistas listos, que conozcan su oficio y que jueguen antes con el cerebro que con las piernas, hay menos. Modric también es el mejor en eso.

“No creo que sea un problema de físico porque físicamente estamos bien. Es un problema de fútbol. que no estamos jugando como nosotros podemos, como hemos jugado hace poco tiempo. Tenemos que hacer todo para recuperar nuestro juego porque física y mentalmente estamos bien, pero en el juego no estamos como tenemos que estar y hay que ver por qué. Tenemos que estar juntos y no pensar que todo es desastre.”

Esto dijo Modric tras perder contra el Tottenham en Londres. Fútbol, fútbol, contradiciendo las locas teorías acerca de diversos síndromes de barriga llena, autocomplacencia deportiva e institucional, nulidades tácticas del entrenador, etc.

Se puede estar de acuerdo o no con Modric, por supuesto. Una vez contó Belmonte que un belmontista, aficionado suyo hasta la médula, le estuvo explicando durante tres horas  seguidas en la puerta del Palace de Madrid cómo daba él los pases de pecho. Seguramente alguien pensará que conoce mejor los problemas del Madrid que el jugador que hace jugar al Madrid, que el keyplayer. Esto es probable. También lo es que Modric tenga razón, además de por su experiencia y conocimiento del juego, porque al ser su español algo limitado cada vez que habla se ve urgido a decir lo que quiere decir de la forma más concisa posible. Es decir, a ir al grano. Al contrario, naturalmente, que quien firma este texto, por ejemplo.

Cuando se dice que a un equipo le ocurre algo que sólo tiene que ver estrictamente con su fútbol cuesta adivinar en realidad a qué se está haciendo referencia. Fútbol es una palabra ambigua. Fútbol puede ser muchas cosas. Un problema de fútbol también es que no haya un 9 homologado por la Unión Europea capaz no sólo de competir con un puesto por Benzema sino de sentarlo, o que sólo esté el niño-Dios de 20 años para suplir al que vino para ser el segundo jugador franquicia del equipo. Pero en el sentido en el que Modric se expresó, fútbol remite literalmente a lo que ocurre dentro del rectángulo verde. En estos partidos que el Madrid ha perdido o empatado, salvo el de Gerona, el Madrid ha sido mejor que el contrario en términos relativos, pero ha perdido o empatado; o sea, ha sido peor, porque ser mejor no sólo es aposentarte frente al área contraria como un ejército instalando su campamento delante de una ciudad sitiada y ya está. En eso el Madrid ha sido mejor, particularmente contra el Betis, Levante y Tottenham en el Bernabéu.

Pero en el resto de facetas del juego, en el repliegue, en lo que ahora se llama balance defensivo, en la capacidad resolutiva dentro del área contraria, en el control del tempo del partido, los rivales lo superaron. Eso es fútbol, al fin y al cabo. En eso también fue superior el Madrid el año pasado, cuando generalmente sus críticos le reprochaban no jugar a nada y ganar, o salir vivo. “Cuando pierdes en el Madrid todo es más grande que en otros equipos, pero estamos acostumbrados”, dice Modric. Hay que agradecerle a Puigdemont que se haya embarcado en este vodevil contra el Estado: nos ha permitido llegar a Navidades con las facultades mentales intactas a los madridistas de infantería que preferimos escuchar a los que saben y no a los que dicen saber.

Antonio Valderrama
Madridista de infantería. Practico el anarcomadridismo en mis horas de esparcimiento. Soy el central al que siempre mandan a rematar melones en los descuentos. En Twitter podrán encontrarme como @fantantonio

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