Me gusta este Madrid de hombres que parece que se está creando. Hitchcock dijo aquello de que nunca trabajes ni con niños ni con animales. Y entiéndase lo de niños. Los niños del Madrid son hombres que todavía no han dado el paso para ser tenidos como tales.
Lo ocurrido la temporada pasada lo certifica: peleas, juerguecillas, ninguneo del entrenador y malas notas: lo propio de unos adolescentes por enderezarse. Algunos un poco granujas, otros petulantes, otros responsables sin estar preparados y en el ínterin inseguridades típicas de la edad.
Mourinho es el Hitchcock que ha venido a sustituir a los niños por hombres o a convertir, en su propia lengua, a los gatos en tigres. Se fueron los mayores (Toni, Luka) y apareció el jardín de infancia. A veces se imagina al entrenador portugués como Arnold Schwarzenegger en Poli de guardería: haciendo marchar a los jugadores por Valdebebas a golpe de pito.
Pero ya no va a ser un colegio de tiernos infantes porque, lo primero, está Arnold, y lo segundo, ya vienen hombres como Bernardo Silva (siempre me recuerda al cantante de Mi ovejita lucera) y Cucurella, quien además de experimentado es bienvenido marido de mujer madridista.
Además, llegan otros fichajes contrastados, no proyectos, como Konaté, que tiene nombre de helado de Frigo (siempre son ilusionantes los nombres que apuntan metáforas) y Dumfries, que bien puede ser una marca de cigarrillos ingleses o, mejor, el nombre de un mayordomo inglés, tipo Jeeves, como dijo Fred Gwynne.
Mourinho es el Hitchcock que ha venido a sustituir a los niños por hombres o a convertir, en su propia lengua, a los gatos en tigres
Mourinho ha venido a trabajar con hombres que ya suenan y que ya están anunciados. El mourinhismo es así y entre los hombres se tienen que abrir paso los niños para convertirse en hombres en medio de la sabana como los cachorros herbívoros amenazados por los carnívoros.
Si no se levantan, si no se ponen de pie, serios en medio de esta sabana, corren peligro de ser devorados por este Madrid que ya no espera porque no puede esperar más. Está a punto de comenzar un apasionante documental de naturaleza narrado con la inconfundible voz de The Special One como si fuera David Attenborough.
Getty Images e imagen generada por IA











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