El Madrid empató con la Fiorentina en el primer encuentro de la pretemporada, con buenas sensaciones pese a lo temprano del momento.
Con lo puesto, el Madrid formó con una imberbe pareja de centrales (Joan Martínez y Mario Rivas), Trent en el lateral derecho y Dumfries, que debutaba, por delante de él, al estilo carrilero que le es familiar del Inter. Camavinga iniciaba como mediocentro junto a Valverde. En lugar de agredir con el balón a su compañero Güler, como hiciera ante el Leganés, le soltó un pelotazo a uno de azul nada más empezar. Es un avance. Después estuvo a punto de forzar el córner más absurdo de la historia del balompié. El manojo de nervios en que se ha convertido el otrora prometedor centrocampista francés es una cosa digna de estudio. Después se resarciría dando una asistencia, pero el pobre sigue bastante negado.
Güler, en cambio, se mostraba tan activo como se le ha visto en los encuentros/entrenamientos últimos, pergeñando magias y mordiendo por recuperar el balón. Estuvo también en la jugada del primer gol, secundado por una incursión de Carreras, un pase atrás y una maniobra de experto por parte de Endrick. La controló buscando hacerse hueco y espantar al defensa a la vez, para luego sacudir un latigazo violento y seco a la red de De Gea. Hay quien duda de las condiciones del brasileño. Este cronista ya no entiende nada.
Seguía mandando el Madrid. Un balón largo de Trent, marca de la casa, estuvo a punto de desembocar en una ocasión tras el correspondiente centro de Dumfries, si bien sería Ciria el que marcaría a pase de Camavinga. Este había sido habilitado por Trent, y Güler la había dejado pasar al ver llegar al canterano sevillano. El 2-0 caía justo antes de la pausa de hidratación, que armonizaba con lo refrescante de las sensaciones. Destacaba, dentro de ellas, la pugna sin desmayo de un Endrick activadísimo. Contagiaba además a sus compañeros, enrabietados en la recuperación de la pelota. La batuta la llevaban Trent y Güler, pero todos pugnaban y jugaban. La Fiorentina (¿hemos dicho que era el rival?) ni la olía.
Sin embargo, y para hacer bueno el síndrome del cronista, marcó a renglón seguido el equipo italiano. El excanterano blanco Alex Jiménez filtró un buen balón a Piccoli, que soltó un trallazo imposible para Lunin. El fútbol es muy suyo, y en pretemporada más. Profundiza en su carga de aleatoriedad.
2-1 al descanso.
Espoleados por la enorme renta (un gol) que en la primera parte sacaron a su pobre juego, los italianos empezaron achuchando en el segundo tiempo. Al Madrid le empezaban a pesar las piernas, como correspondía a la energía del primer tiempo y a la falta de cambios de Mourinho, y a los blancos les costaba sobreponerse al arreón. Endrick, eso sí, explosivo como es, protagonizó una arrancada que solo pudo ser frenada con agarrones denodados. Mandrágora lanzó una falta de manera amenazante, preámbulo del empate. Kean remató de cabeza ante la comprensible falta de chispa defensiva de los de Mou. Hacían falta piernas, pero en el banquillo solo había niños y el portugués quería forzar a los del primer equipo. Se antoja normal.
Dumfries se mostraba en inevitable baja forma, dado lo incipiente de su pretemporada. Aun así, se fajaba bien en su posición más adelantada de lo que en principio le veremos. Entró Cesteros por un buen Álex Ciria, en el afán de volver a controlar el partido, poco antes de la segunda pausa de hidratación, anticlímax que tiene pinta de consolidarse pero que en este caso no le vino mal al Madrid. A la vuelta, había recuperado la posesión. Güler y Endrick demostraban estar en buena forma (¿quizá demasiado?) y finos. En el afán de aprovechar el renacer, Mou metía a Yáñez y hacía debutar a Espí.
Las buenas sensaciones habían vuelto. No así las ocasiones, pese a la porfía de Espí en el área. Debutaba Lacosta y Lamini Fati.
Joan Martínez se las bastaba y sobraba con los contragolpes del adversario. Antes del final con 2-2, registramos un presagio optimista de jugadas por llegar con el gran centro de Trent y el cabezazo de Espí. Es previsible que veamos eso muchas veces. Que el viejo fútbol vuelva a nosotros.












Como se haga permanente lo de las pausas de hidratación, esto va ser un c.ognazo soberano...