Buenos días. Las portadas deportivas de este lunes son, en términos estrictamente científicos, un poco meh. Marca y As se entregan al Gran Premio de Madrid de F1, y hacen bien: para una vez que hay coches dando vueltas por la capital sin estar buscando aparcamiento, conviene celebrarlo.
En el ámbito portadil culé, Mundo Deportivo abre con «Pleno al 15». Sport, quizá por aquello de diferenciarse de la competencia, elige «Pleno al quince». La creatividad, al igual que la ecuanimidad, siempre ha sido una de sus características principales.
El mamífero medio diana de los medios generalistas recibe la idea de un Barça perfecto, sin puntos débiles, implacable. Porque el mamífero medio está imbuido en sus quehaceres y prefiere apagar la vocecita interior que le dice: ¿no te das cuenta de que aquí pasa algo? Eso quien tenga vocecita interior, porque no es extraño albergar un mono con platillos en la oquedad craneal.
Quien cuenta con algo dentro del coco, aunque sea un pequeño celebro y un exiguo bulbo raquítico, sabe que la gasolina —vendas, TV y batidos aparte— del FC Barcelona proviene desde hace décadas y varios regímenes políticos del surtidor manejado por las diferentes piezas que componen el fútbol y el Gobierno español.
Centrémonos en lo sucedido ayer en el Levante-Barça.
Sobre este tema, tenéis a vuestra disposición dos contenidos en La Galerna: «Lamine Penal y los sicarios del silbato», de William Pogue, y «Así pitó González Esteban en el Levante–Barcelona», de Alberto Cosín.
Continuamos. Al comienzo de la segunda parte, el jugador granota Mandi hállase en el césped cuando el balón choca con la mano que acaricia las briznas. El debutante en esto de los pitos de Primera, Jon Ander González Esteban, no señala penalti al entender, suponemos, que se trata de una mano de apoyo o que va hacia él. Mientras Lamine reclama penalti como un poseso, Mandi se levanta y corre a despejar el esférico. Yamal también acude —desde fuera del campo visual del jugador del Levante— y el zaguero bien roza, bien desplaza una masa de aire contra la bota de Lamine Yamal. El ídolo español cae fulminado —con unas décimas de segundo de retraso— como cayeron sus antecesores en aquella famosa botella de racimo en Mestalla.
Parafraseando a un cómico que ocupó la presidencia en este país, el penalti no fue cosa menor, es decir, fue cosa mayor, pues el Levante terminó colocándose 2-3 en el minuto 88.
Cuanto peor el arbitraje, mejor para el Barça y el suyo beneficio deportivo.
Como los hechos no importan —nunca han importado— y lo que manda es el relato, había que generarlo. Esta vez no era fácil, porque a pesar de tener dos y no una acciones a las que achacar la pena máxima, daba bastante pudor decantarse por cualquiera de ellas.
No obstante, los que obtienen un beneficio inventando el relato sabían cuál debía ser la conclusión, eran conscientes de que habían de decir que —utilizando un término científico— era penalti por cojones.
Y claro, pasó lo que pasó.
Por un lado, el experto en los últimos días de Pompeya llamado en X Mr. Asubío, concluyó que el rocecillo (sic) del pie de Mandi en los tacos de la bota de Lamine no le parece como para derribar a nadie. Sin embargo, fue penalti porque, según él, Mandi vio y cortó la trayectoria del balón. Afirma que no fue mano de apoyo o hacia él. Tal vez la mano estuviera ahí porque Mandi estaba buscando amapolas.
1️⃣ Mandi ve la trayectoria del balón y la corta habiendo movimiento de la misma hacia el esférico (NO es mano de apoyo o hacia él).
2️⃣ Luego el rocecillo del pie en los tacos de Lamine NO me parece como para derribar a nadie.
📌 PENAL POR MANO, NO POR LO 2⁰.…
— Mr. Asubío (@MrAsubio) September 13, 2026
Por otro lado, la persona cuya contratación quizá dé derecho a bonificaciones llamada Pável Fernández sostuvo lo contrario: mano no punible al llevarla camino del apoyo y penalti en el intento de despeje de Mandi.
⚽️ #LevanteBarça
⌚️ Min. 46
💥 Penalti para el @FCBarcelona
🧐 Mandi, que primero toca el balón con la mano, siendo esta no punible, al llevarla de camino al apoyo, luego golpea a Lamine Yamal en su intento de despeje
✅ Es penalti
🎥 @MPlusDeportespic.twitter.com/QsqKK9gHlI— Pável Fernández (@PavelFdez) September 13, 2026
El sainete podría titularse: «Es penalti, pero no sabemos por qué». Y estaría firmado a seis manos por Valle-Inclán, Jardiel y Mihura. O tal vez Cortázar, porque esto es una suerte de Rayuela arbitral: hay varios caminos para recorrer los capítulos del reglamento, pero el resultado es el mismo.
Todos los engranajes del sistema saben exactamente lo que hay que hacer: el árbitro, pitar penalti a favor del Barça; los expertos, decir que lo era; el sistema, corroborarlo en eso del Tiempo de revisión o como se llame; y los medios, difundir el bulo o, como mucho, ponerse de perfil y no decir la verdad.
Es así porque todos saben que no actuar a favor de obra tiene consecuencias. Los de más arriba dejarían de ganar millones de euros al año; los árbitros, cientos de miles; los medios, morirían por falta de riego; los pavélicos perderían su sueldo público; y los asubíos dejarían de recibir su ración de cacahuetes y caricias en el lomo.
El Tinglao trabaja tiempo ha para evitar las preguntas incómodas. En esta entrevista a Juanma Castaño en Jot Down Sport, encontramos una joya. El entrevistador, Carlos H. Vázquez, recuerda un viaje a México organizado por la Liga en 2023 para cubrir un clásico y entrevistar a Morientes y a Puyol. El equipo de prensa de la Liga advirtió a los periodistas de que no podían preguntar a Puyol por el caso Negreira. Rubén Cañizares, de ABC, preguntó de todos modos. Se enfadó el mánager, calló el exjugador y se acabaron las entrevistas.
En pleno estallido del caso Barça-Negreira, el más grave de la historia, el equipo de prensa de la Liga presidida por Javier Tebas, el fucktótum del fútbol español, veta preguntas sobre el tema a los periodistas. Imaginad que en una rueda de prensa a George Bush en octubre de 2001 se prohibiera a la prensa preguntarle por el 11-S.
Aquí, esta astracanada nos parece normal porque el fucktótum sabe que esta esclerótica sociedad vive en Los mundos de Yupi.
Pasad un buen día.















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Un comentario en: Es penalti, pero no sabemos por qué
Fue penalti porque lo pidió Lamine Pañal, que a lo que se ve debe ser el quinto árbitro