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Lunin y la Torre de Babel

Lunin y la Torre de Babel

Escrito por: Jesús Bengoechea23 julio, 2018
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A Andriy Lunin solo le faltó el trabalenguas del cielo enladrillado para terminar de dejar ojipláticos a cuantos presenciaron su puesta de largo como nuevo portero del Real Madrid. Bien es cierto que su discurso fue leído y que no hace falta dominar un idioma para declamar un texto escrito en dicho idioma, pero su perfecta pronunciación pasmó al personal. Hace falta un IQ considerable para pasar de los caracteres cirílicos a “quiero poner mi granito de arena por este gran club”. Lunin lleva quince días en Madrid y Messi, que lleva más de quince años en Barcelona, sufriría lo indecible para leer con la misma eficacia un texto en catalán. O en castellano, por no alterar variables de juicio en la comparación.

Ya hay quien ha llevado la comparación por otros derroteros y ha señalado a Bale para que aprenda. A mí me consta que Bale habla español mejor de lo que se dice pero, por causa de su proverbial timidez, teme las coñas de sus compañeros a la vez que maldice la rapidez en la dicción del madrileño medio. También alabo el gusto del galés al no querer hablar español con la prensa nacional, que sería capaz de tergiversar un mensaje hablado de Constantino Romero (qepd) o Paco Valladares (qepd). Como para no imaginar con consternación lo que haría dicha prensa con unas declaraciones pronunciadas con la lengua de trapo inherente al británico hispanohablante. Con todo, la comparación es inevitable y casi es mejor que los más fieles a Gareth encajemos el golpe y reservemos nuestras energías para disputas más abiertas.

Sucede que ya se me ocurre una, y que tiene por trasfondo la milenaria polémica entre fondo y forma. Permítaseme la vulgaridad de decantarme, de tener que elegir, francamente por lo primero. Es muy plausible que Lunin dé muestra tan temprana y convincente de sus deseos de integración, pero no conviene sobrestimar la importancia de la variable sujeta a nuestro estudio. En su caso cuenta más porque se trata de un portero (los porteros tienen que dar órdenes a sus defensas, y el que sean captadas es condición necesaria aunque no suficiente para que sean atendidas), pero se me va a consentir la ordinariez de sostener que siempre importará más lo que se diga que la lengua en la que se exprese.

Así, por loable que sean estos primeros devaneos de Lunin con la lengua de Cervantes, tan atinados además, lo más destacado de lo dicho ayer por el guardameta ucraniano fue dicho en rueda de prensa después, en perfecto ruso convenientemente traducido. Le preguntaron a Andriy por Keylor y por Courtois, en la búsqueda de un titular de gran calibre en el pajiplantilleo de la canícula.

"El que está aquí es Keylor y es un portero excepcional", respondió el cancerbero. Nunca el correo del Zar portó en ruso un mensaje más pertinente.

En cuanto a Bale, se siente más a gusto hablando con la prensa en su lengua materna. Es, como ha sido dicho, natural. En español, y en vísperas de la Final de Cardiff, en su tierra natal, nunca se habría atrevido a confesar que no llegaba a la cita en la mejores condiciones y que era mejor que en su lugar jugase Isco, estando como estaba el malagueño en un momento dulce. Unas declaraciones así, con ese nivel de honestidad y profesionalidad, no las he vuelto a escuchar a nadie más en inglés ni en ninguna otra lengua. Me alegro de que, para asentar mi admiración por la persona detrás del futbolista, las pronunciase Bale, y me alegro de que las pronunciase en inglés, castellano, galés o esperanto, me da igual. Si el relato bíblico De la Torre de Babel produce desasosiego no es, al fin y al cabo, por la incomunicación que sufrían sus protagonistas, sino por la posibilidad de que entre las frases que con gran frustración se entrecruzaban se contaran cosas de enjundia, cosas justas, cosas que (incluso) hubiera valido la pena entender.