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La liga como obsesión... y obligación

La liga como obsesión... y obligación

Escrito por: Israel G. Montejo2 mayo, 2019
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A mediados de los ochenta, la época en la que más o menos comencé a ir al Bernabéu domingo tras domingo, el fútbol en el Real Madrid se entendía de otra manera. O al menos, eso me parecía a mí.

Era la época de la Quinta del Buitre y de las cinco ligas consecutivas. Eran los años en los que ir al Bernabéu, era poco menos que asistir a una fiesta con otros 90.000 ‘compañeros’; un momento en el que te sentías especial. Ibas al ‘campo’ a ver jugar al Madrid en Liga y…a verlo ganar y hacer disfrutar a ti y a otros 89.999.

Fueron cinco años mágicos entre el 85 y en el 90, que sirvieron para que un chaval de barrio de la periferia con influencias atléticas en sus portales y aceras y que se había baqueteado en partidos sueltos de aquellas Copas de la UEFA en los que se labró el famoso ‘ Miedo Escénico’ con remontadas imposibles ante el Anderlecht, el Borussia o el Inter de Milán , firmase un pacto de por vida con un club que honraba cada comparecencia sobre el tapete de un Bernabéu con miles de aficionados que asistían a pie firme a un fútbol que no entendía de medios esfuerzos y títulos menores.

En aquellos años de fútbol y ligas de 107 goles, la gran obsesión era recuperar el trono europeo, volver a levantar la vieja Copa de Europa. Siete ‘orejonas’ y treinta años después, la historia de este Club se escribe con otro tipo de tinta. La vitrina se llena de Champions al tiempo que las copas de campeón de Liga empiezan a tener el sabor añejo de lo inaccesible. De lo prohibido.

Desde la temporada 2003/2004, el Real Madrid, que no hay que olvidar nunca, ha labrado su legendaria historia a base de sumar títulos en España y en Europa, sólo ha conquistado cuatro ligas. En ese mismo espacio de tiempo, su máximo rival, el FC Barcelona ha levantado 10.

La hegemonía, el ser el mejor club de todos los tiempos no es algo que se consiga por repetirlo muchas veces sino por competir y pelear por todos los objetivos, sin discriminar ninguno. No hay título pequeño. En la Copa de Europa se gestan las leyendas pero es en la Liga donde se escribe la historia. Y eso es algo que el Club como institución ha olvidado convenientemente, al menos en los últimos quince años. No es un hecho baladí ni una casualidad, sino una preocupante tendencia que sólo lleva a una salida: de proseguir esta línea de acción, en tan sólo una década, el FC Barcelona será el equipo con más Ligas y Copas de España. Casi nada.

La desidia del Club en la última década mancha la historia de la entidad. El Madrid estuvo 21 años sin ganar una Liga, entre 1933 y 1954. Eran otros tiempos. Luego llegó Don Alfredo y la entidad llenó Concha Espina de Copas de Europa y Ligas, hasta nueve entre 1961 y 1972. Los herederos de Di Stéfano tenían claro que era lo que tocaba. Entre 1954 y 1972 el Madrid se convirtió en un hecho diferencial en la historia del fútbol mundial.

Ahora, todo ese legado comienza a resquebrajarse. Las Copas de Europa conquistadas en los últimos años tapan las grietas, pero el edificio comienza a dar signos de preocupante endeblez.

Sin ese título tan cotidiano y ‘tan andar por casa’ que es la Liga, el Real Madrid del Siglo XXI tendrá glamour y cartel en el planeta fútbol, pero perderá el legado del Mejor Club del Siglo XX, llenará el nuevo Bernabéu de silencio y espantará a toda una generación de chavales que preferirán la consola y el ‘fornite’ a una tarde de domingo mágica, una de esas veladas que recuerdan que ser del Madrid es pelear hasta el final pero también desde el principio.