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Koke y el chincha-rabiña

Koke y el chincha-rabiña

Escrito por: Jesús Bengoechea17 noviembre, 2016
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La escena se produjo en un entrenamiento de la selección. En medio de un rondo, el atlético Koke la pifió, dando al balón un toque defectuoso. Los jugadores que protagonizaban la acción saludaron la cagada del centrocampista colchonero con un apunte de sana sorna.

-Ésa en el derbi- le soltó Nacho Fernández.

Digo "sana" sorna y creo que digo francamente bien. "Ésa en el derbi", como coña, es frase inspirada indirectamente, si se me apura, por una indisimulada admiración.

-En el derbi me haces el favor de darle al balón así de mal y no tan bien como acostumbras- es lo que, si lo desagregamos, quería decir el central madridista.

La reacción de Koke resultó francamente desabrida.

-Al menos yo voy a jugar el derbi- espetó el atlético a Nacho y a Isco, que también había bromeado tibiamente con el incidente.

Fue una respuesta tan fulminante, tan inmediata, que habrá quien quiera restarle importancia o incluso encontrarla graciosa (los comentaristas de Cuatro se tronchaban al emitir las imágenes), pero yo soy de los que opinan que hay actos reflejos que dicen mucho más sobre una persona que la más meditada de las réplicas. Hay mucho que decir sobre un futbolista que responde a un choteo cariñoso con una mofa sobre la presunta e inminente suplencia de sus compañeros en un próximo partido grande.

He aquí algunas de las conclusiones que yo obtengo de este pequeño pero (a mi juicio) altamente significativo incidente, y en el incidente incluyo también las reacciones al mismo, risas de Los Manolos incluidas. Las enumero.

koke

1. Koke tiene el sentido del humor donde Donald Trump tiene la mesura.  La broma que le hacen Isco y Nacho es casi más una caricia que una broma, como acabo de explicar. Nada que merezca un gruñido tóxico semejante como réplica. La verdad es que no me sorprende esta brutal desproporción entre acción y reacción. Koke es un sujeto mal encarado cuyo rostro ceñudo va en consonancia con su propensión a rebañar el tobillo del adversario, muy especialmente cuando esté viste de blanco. Siempre me ha recordado mucho al feo de los hermanos Finn, los de Crowded House, un individuo con el rostro permanentemente avinagrado por el complejo al que le conduce el superior talento y carisma de su hermano Neil. El complejo y el sentido del humor son conceptos antagónicos, casi incompatibles, y es ésta una máxima fácilmente extrapolable a partir de Koke y a través del entorno del club que le paga.

2. Koke demuestra además un infantilismo francamente preocupante en un hombre de su edad. "Yo voy a ser titular el sábado y tú no, chúpate esa". Koke acumula a sus espaldas demasiados inviernos y -presumiblemente- en su pubis demasiado vello como para depararnos a todos un retorno esporádico al patio del cole como el que nos ha regalado. Los clásicos "Chincha-rabiña, cara de piña" y "Rebota, rebota y en tu culo explota" son axiomas que el bueno de Koke debería, en nombre de una exigible madurez, dejar atrás cuanto antes.

3. Koke revela una arrogancia que raya con la temeridad cuando descuenta su propia titularidad en el derbi y da por hecho la suplencia de Nacho y/o Isco en dicho encuentro. Ya se sabe, sin embargo, que la arrogancia es patrimonio exclusivo de los madridistas, muy especialmente cuando son los demás quienes aplican su arrogancia sobre nosotros. A lo mejor es el caso. A lo mejor. Y a lo mejor (solo a lo mejor) Koke ha faltado al respeto a dos compañeros de profesión con el pésimo gusto de mentar aquello que para los futbolistas es como mentar la bicha: el banquillo.

4. Dado que el pecado de la soberbia es como indicamos patrimonio exclusivo del madridismo, el incidente ha tenido escasa repercusión mediática. No puede haber prepotencia en la escena por cuanto no la protagoniza un jugador del Madrid. Mejor dicho: la protagonizan dos jugadores del Madrid pero en calidad pasiva, no activa. Son agredidos y no agresores, lo que salvaguarda la presentabilidad de la escena. La minimización de este intercambio de palabras va desde la ausencia de comentario alguno por parte de muchos periodistas a las mencionadas risas de los comentaristas de Cuatro, que encuentran desternillantes las palabras de Koke. "Son amigos", agrega uno de ellos para quitar peso al mandoble verbal. Es inevitable preguntarse qué habría sucedido de haberse invertido los papeles. Imaginarlo eriza la piel. Un jugador del Madrid, en un rondo de la selección, se cachondea de la hipotética suplencia de un compañero del Atleti en el derbi ya a la vista. Se habría exigido una inmediata rectificación al madridista. Se habrían llenado páginas y páginas de bilis contra la consabida prepotencia vikinga, y el jugador habría sido acusado de calentar el derbi hasta extremos susceptibles de convertirlo en carne de la Comisión Antiviolencia.

Yo, por mi parte, apuesto para el sábado por una victoria madridista por 0-3. Los primeros dos goles, en mi sueño, los marcan dos titularísimos Nacho e Isco. El tercero lo anota Koke, que salta desde el banquillo para batir en perfecto cabezazo a su propio portero a la salida de un córner, redondeando un bello marcador. Dicen, no obstante, que en líneas generales hay que esperar a la vida de ultratumba para atestiguar como es deseable la justicia divina, de manera que, con toda franqueza, no le tengo demasiada fe a mi pronóstico.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea