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Jordi Alba y el amor al arte

Jordi Alba y el amor al arte

Escrito por: Jesús Bengoechea12 diciembre, 2016
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Cualquier enciclopedia de expresiones o frases hechas, incluso cualquier blog especializado en esas perífrasis, explica que la expresión "por amor al arte" se aplica a cualquier acción que se lleve a cabo desinteresadamente, ajena a cualquier interés pecuniario, sin tener como objetivo el logro de un rédito económico.

Jordi Alba ha declarado que, en el transcurso del ultimo Clásico, no llamó a Kovacic tonto "por amor al arte". Nos enfrentamos a dos opciones:

1. Jordi Alba utiliza la expresión sin tener la menor idea de lo que significa.

2. El lateral blaugrana esperaba que de su insulto al centrocampista croata se derivara algún ingreso en su cuenta corriente, ingreso hipotéticamente llevado a cabo por vaya usted a saber qué compañía cuya inaudita actividad económica consista en premiar, con un incentivo financiero, la descalificación o la falta de respeto. ¿Tele5, tal vez?

En el caso 1, Jordi Alba no ha quedado en la mejor posición para volver a llamar tonto a nadie. Suponiendo que antes estuviera en la posición idónea para hacerlo, lo que también dudamos.

En el caso 2, y resultándonos altamente improbable que exista ninguna empresa que pague a celebrities de diverso pelaje por insultar (lo de Tele5 era una medio-broma), nos parece que el bueno de Jordi pecaba de alguna ingenuidad al esperar un retorno financiero de su exabrupto a Kovacic. En otras palabras, no queda en la mejor posición para volver a llamar tonto a nadie. Suponiendo que antes estuviera en la posición idónea para hacerlo, etcétera, etcétera.

En cualquiera de estos supuestos, ya las redes sociales habían deparado abundantes pescozones al chico por haberse atrevido a llamar tonto a un tipo que habla cinco idiomas. El escupitajo al aire de Jordi le ha sido devuelto por la atmósfera en inglés, italiano, alemán, croata y español, no necesariamente en este orden. Hay escupitajos que, de vuelta al rostro del emisor por efecto de la ley de la gravedad, se convierten en políglotas.

Preguntar no es ofender. Perdido en Londres, ¿quién proyectará una mayor expresión de imbecilidad, Kovacic o Jordi Alba? Perdido en Berlín, ¿quién ofrecerá una más terrible imagen de estulticia, Kovacic o Jordi Alba? Extraviado en Turín, ¿quién parecerá más estúpido y durante más rato, el prometedor interior croata o el buen (a pesar de todo) lateral barcelonista? La pregunta de Dubrovnik la vamos a obviar, pero en el caso de una pérdida de orientación en Madrid, Zamora o Motilla del Palancar, y aun el supuesto de que efectivamente Jordi Alba hable castellano con más fluidez y corrección que Kovacic -lo que habría que demostrar-, ¿cuál de los dos seguirá (sobre todo en atención a su historial) proyectando una más demoledora imagen de cantamañanas?

Hay en YouTube vídeos de fingimientos de agresiones por parte de Alba que abochornarían al espíritu más estoico. ¿Acaso al hablar de "amor al arte" se refería Jordi al arte dramático? Pero, incluso en ese supuesto, lo que Jordi aclaraba es que él NO había llamado tonto a Kovacic por amor al arte. Su agresión verbal no formaba en consecuencia parte de un papel que a su vez enriqueciera una representación teatral de las que entusiasman al pequeño carrilero. El asunto se complica.

Otra de las cosas que hizo Jordi en su aparición ante los medios fue denunciar una oscura campaña contra él. Por supuesto que la hay y por supuesto que a ella se circunscribe este artículo escrito y firmado por un sicario lechero, como me llamaron una vez en Twitter, atribuyéndome un fascinante pluriempleo. Soy, querido Jordi, aclarémoslo ya, un sicario que cobra de los poderes fácticos mas tenebrosos por escribir este artículo concreto. ¿O pensabas que lo hacía por amor al arte? Luego, de madrugada, ejerzo de lechero, ordeñando las vacas y dejando botellitas blancas en las puertas de las casas, actividad por la cual también soy remunerado. De forma menos pingüe, pero remunerado al fin.

Pero volviendo a ti, querido Jordi, menos mal que no hiciste como Carvajal, quien también tuvo un feo gesto (en este caso con la grada del Camp Nou) durante el Clásico, y no tardó nada en disculparse. Menos mal que no hiciste como él. Menos mal que obviaste toda disculpa, como sistemáticamente hace el barcelonismo cada vez (y son incontables) que es sorprendido in fraganti. Menos mal que preferiste esperar a disputar un gran partido ante Osasuna para salir todo gallito ante los medios diciendo que te tienen manía y (poco más o menos) que se jodan los que te criticaron por lo de Kovacic porque acababas de jugar muy bien. Menos mal y gracias, porque me habrías privado de la redacción de un artículo que ya toca a su fin y cuya elaboración he disfrutado muchísimo. La abundante recompensa monetaria que voy a recibir por él, en transferencia bancaria directa de una cuenta conjunta de José María Aznar y José Mourinho, no está reñida con el disfrute deparado.

No. No está reñida con el amor al arte.