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Bolas calientes y tradiciones

Bolas calientes y tradiciones

Escrito por: Fred Gwynne12 diciembre, 2016
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-¿Infantino?

-¿Sí?

-Soy Floren

-¡Hombre Floren! ¡Cuánto tiempo!

-Sí, ya sabes, lo de Hacienda que me tiene muy liado. Te llamo para lo de siempre

-¿Lo del sorteo?

-Sí, claro.

-¿Has pensado algo?

-Si, lo tengo claro, el Leicester.

-Bien, me parece perfecto, dalo por hecho.

Una de las tradiciones que se repiten año tras año (igual que la vuelta del turrón o la de la sidra El Gaitero en Navidad) es que al Real Madrid le toquen los grupos más asequibles o los rivales más fáciles. Da igual la fecha y da igual el sorteo. Esto es así, y así se encargan los medios de comunicación de pregonarlo torneo tras torneo. Florentino (ese mismo que está detrás de las inspecciones del fisco y de la prohibición de fichar) se las apaña para conseguir que al Madrid siempre le caiga en suerte el equipo más flojo del bombo. Equipo, que para más inri, siempre llega a la cita en su peor momento del año. Son equipos que mutan, que cambian según se enfrenten al Madrid o a otro rival. Equipos superhéroes que tan pronto son un esmirriado científico miope o una mole verde y gigantesca capaz de destruir un edificio a mamporros. Este año, sea cual sea el resultado del sorteo del lunes, todo seguirá igual. Al Madrid le tocará la cenicienta y al resto de equipos españoles la madrastra o el lobo.

Sería muy aleccionador para todos que antes del sorteo de este lunes, desde el Barcelona, el Sevilla y el Atlético nos facilitasen una lista con los rivales más asequibles y más complicados. Desde La Galerna les estaríamos eternamente agradecidos.

El Real Madrid se puede enfrentar a la Juventus, el Arsenal, el Mónaco, el Nápoles y el Leicester. La primera consideración, así a bote pronto y sin estrujarme la cabeza, es que si el Madrid ha quedado segundo (por deméritos propios) se va a tener que enfrentar a los primeros, repito, primeros, de cada grupo, que puede que para algunos será un tema banal pero que refleja perfectamente la situación de cada equipo en este momento. A esto hay que sumarle que la vuelta se hará en un estadio rival y a mí, por mucho que algunos lo prefieran, siempre me parece más ventajoso jugarte el pase en tu casa, con tu afición animando.

El Arsenal en la Premier va “casualmente” por delante del peligrosísimo Manchester City. El Mónaco en la Ligue 1 está mejor clasificado que ese hueso que dicen que es el PSG y la Juventus (líder del Calcio) es en mi humilde opinión el rival más temible de toda la Champions. Nos quedan el Nápoles (en puestos europeos y más italiano que San Jenaro) y el Leicester, campeón de la Premier el año pasado.

Este es el “regalo” que nos ha deparado hacer una mala liguilla. Naturalmente el problema, el mayor problema, no es del Real Madrid, es de los rivales. Ellos se van a enfrentar al mejor equipo de la historia. Ellos son los que tienen que estar preocupados ya que van a tener enfrente al único equipo al que le faltan dedos en las manos para contar sus Copas de Europa. Otra cosa muy diferente es que siempre nos vendan una mentira tras otra. Ganar una Champions es muy difícil, tremendamente difícil, que se lo digan al Atlético de Madrid que todavía no lo ha conseguido o al Barcelona que hasta hace 10 años, hasta la llegada de Messi, tenía únicamente una de esas ánforas de las que tanto se burlan.

No tengo ni idea de cuál será el rival al que nos enfrentaremos (eso solo lo sabe Florentino) pero sí estoy convencido de que no será un rival sencillo. De lo que sí estoy seguro es de que cuando el 3 de junio del año que viene Sergio Ramos levante la Duodécima no nos habremos enfrentado a nadie y no habremos jugado a nada. Y yo me alegraré. Hay tradiciones que siempre hay que conservar.

Soy un hombre hecho a mí mismo. El problema es que me sobraron algunas piezas. SOL O CONTIGO. Persigo playas.