La Galerna

Joan Laporta en el Paseo de La Habana

Joan Laporta en el Paseo de La Habana

Una mañana, ya en sus días de añoranza de la presidencia culé y de oposición a Bartomeu, Joan Laporta pasó por los aledaños del Camp Nou y encontró, en una fachada cercana, un enorme cartel con la cara de Sergio Ramos invadiendo el horizonte. La visión le chocó, afectándole hondamente. Se trataba del anuncio del documental de Amazon sobre el héroe madridista. “Conoce a tu enemigo”, rezaba el lema. El bueno de Joan tomó nota y decidió que algún día se la devolvería al madridismo colocando su careto en los alrededores del Bernabéu para sorpresa y mayoritario desagrado de los viandantes, mayormente madridistas.

No sé si lo que he descrito en el anterior párrafo inicial sucedió exactamente así. Lo que sí sé es que el cartel de Sergio Ramos cerca del Camp Nou precede en el tiempo al de Laporta en las cercanías de Concha Espina. La cronología sigue siendo el primer elemento dilucidador en la identificación de plagios. Difícilmente puede ser entendida como una genialidad propagandística la carencia de originalidad. Lo digo por la infinidad de tuiteros —entre ellos muchos madridistas— que se han apresurado a perder el culo tildando el movimiento publicitario de Laporta como poco más o menos que un punto de inflexión en la historia del marketing. Seguramente son madridistas que no viven por allí, y que al abrir la ventana no se van a encontrar con la imagen estilizada con photoshop del de momento exmandatario culé. Hubiéramos preferido a Scarlett, oigan. Es de agradecer al menos que Laporta salga en la foto encorbatado y no en cueros a bordo de un yate, rodeado de chicas en bikini y bañado en champán, que es como le recordamos todos. Así y con un gran puro prendido entre los dientes. El edificio en cuestión está en Paseo de La Habana en homenaje al inmortal cigarro, probablemente.

Como maquinación para hacerse con la presidencia del Barça, probablemente este cartel en territorio hostil le sea a Laporta rentable. Tal es el fin, suponemos, aunque para ello sea inexcusable el medio de tocar los cataplines al madridismo, o de creer que los tocas. El culé que vaya a votarle lo hará pensando, precisamente, en lo que encuentren los ojos del madridista de Paseo de La Habana cada mañana al abrir la persiana. Valoren lo culés si hay o no cosas más importantes que joder a ese vecino del quinto derecha del portal que está encima de Massimo Dutti del barrio de Chamartín madrileño, y valoren los madridistas si esta es de verdad una cosa como para lamer allá donde pise el exnovio de María Lapiedra. Yo creo que no, pero qué sabré. Laporta soñó un día con ganar la Champions en el Bernabéu para bañarse después en Cibeles con champán y tías y el puro, claro. Siempre el puro. Se lo impidió cierto traductor portugués. Ahora ha creído Joan que este sucedáneo torpe y provinciano del cartel es un eficaz sustituto de aquel sueño. Juzgue el inteligente lector si realmente lo es. Lo que sí hace el cartel es empatar el partido personal del candidato versus Sergio Ramos, que se adelantó en el marcador con aquel otro cartel. Empate a uno tras la pueril venganza. Enhorabuena.

Enhorabuena también por haber ganado ya, virtualmente y tras este golpe de efecto, las elecciones del Barça. Ahora vamos a ver si es verdad que nos echaba de menos o si, como cantaba Kiko Veneno, no se dispondrá simplemente a echarnos mucho, pero que mucho de más.

Fotografía por cortesía de @fanaticojovenRM

 

Fotografías: Getty Images.