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Por fin volvió el fútbol. O no.

Por fin volvió el fútbol. O no.

Escrito por: Pepe Kollins18 mayo, 2020
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¡Por fin volvió el fútbol! No era el nuestro, de acuerdo. Pero ha sido tanto tiempo sin ver correr un balón sobre el césped que hasta un campeonato foráneo, en este caso el de la Bundesliga, sirvió para contener, en parte, nuestras ansias balompédicas. El encuentro entre el Borussia Dortmund y el Schalke 04 contaba, además, con otros alicientes para los madridistas, como la presencia del delantero noruego, de 19 años, Erling Haaland, al que últimamente se le asocia con un presunto interés del conjunto blanco.

Y no es de extrañar, al nórdico no le hizo falta ni media hora para dejar su sello, con un remate de un centro lateral, suspendido entre los dos centrales rivales, al que llegó gracias a su gran velocidad y que escoró con un toque sutil con el que mandó el esférico a la red. Haaland es muy rápido, pero sobre todo sabe hacia dónde correr. Ataca los espacios, se ofrece a sus compañeros, en definitiva, no espera a que el balón le llegue sino que intenta provocar situaciones para facilitar que le asistan. Así se explican sus 41 goles en 34 partidos esta temporada que, si lo ponderamos en base a los minutos, resulta un gol cada 56 minutos. Una auténtica barbaridad – de la que ni tan siquiera se tienen registros en jugadores como Messi o Cristiano Ronaldo – lo que justificaría que un equipo tan necesitado de gol como el Real Madrid se fije en él. Esperamos que sea cierto.

El partido nos ofreció también el esperado duelo entre el joven goleador del Dortmund y el central cedido por el FC. Barcelona, y protagonista de todas las hipotéticas operaciones de trueque, Jean-Clair Todibo que, en lo deportivo, fue holgadamente favorable para el noruego y en lo extradeportivo, derivó en un polémico enfrentamiento en los instantes previos a un córner. Haaland cortó por lo sano el agobiante marcaje del defensa del Schalke 04, propinándole un golpe en las costillas, tras lo cual tuvieron que separar al francés mientras el noruego observaba, entre risas, como su oponente le increpaba.

De este lance, deriva la primera conclusión de la llamada nueva normalidad: lo que se dice en el terreno de juego ya no se queda en el terreno de juego. Si insultas o si dices cualquier cosa inapropiada, en ausencia de sonido ambiental, se entera hasta el apuntador. Así sucedió en este caso pues el grave insulto de Todibo (irreproducible, pero que mentaba a la abuela de su interlocutor) se escuchó perfectamente, por lo cual se espera una fuerte sanción para el jugador.

Las gradas vacías, los gritos desde el área técnica, la distancia entre los jugadores suplentes en el banquillo, todos con su mascarilla, la rareza del contexto en general, tanto de este partido como de los demás disputados en esta jornada en Alemania, ha sido muy criticada por amplios sectores de la prensa y los aficionados.

Se asegura que el público es un elemento de tal calado en un partido de fútbol que sin su pálpito la práctica en sí carece de sentido, para algunos ni tan siquiera puede considerarse el mismo deporte, en tanto que afecta, en su opinión, directamente a lo que sucede sobre el terreno de juego.

Los futbolistas se mostraron desubicados, no descartamos que también reticentes al contacto físico o a las pautas a adoptar, pero fueron sensaciones que se disiparon con los minutos. Conforme avanzó el partido, los jugadores retornaron a la realidad competitiva, terminando con un ritmo similar al de cualquier otra jornada anterior a la pandemia.

Opinar si esto es fútbol u otra cosa solo atañe al juicio de cada uno. Así como determinar si merece la pena o no. Pero a tenor de los datos de audiencia no parece que los aficionados estén en contra de dicho formato, al menos, en el actual contexto. El partido supuso un récord histórico de audiencia en la Bundesliga. A su vez, la retransmisión internacional de la cadena ESPN multiplicó por diez sus registros de los anteriores días, una expectación que en España fue similar. ¿Se imaginan cuando juegue el Real Madrid?