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El Informe Pírrico

El Informe Pírrico

Escrito por: Antonio Valderrama21 abril, 2026
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Salvo milagro liguero, la temporada terminará con otro nadaplete, el segundo consecutivo si exceptuamos la Supercopa europea de agosto del 25. La cosa no pudo concluir sino de la peor manera, con una derrota digna, que es una cosa insoportable, como lo de «victoria moral». El partido con el Bayern, además, terminó con una expulsión, la de Camavinga, que sirve de comodín para desahogarse: la culpa la tuvo el de negro, como si la falta de grandeza y competitividad de la mayoría de los futbolistas del Madrid se debiese, también, al árbitro.

El proyecto Mbappé ha confirmado su descalabro, total y sin paliativos: cuando Kiki llegó tras más de un lustro de anhelo colectivo de índole psicótico-sexual, el Madrid era campeón de Europa y de liga y había firmado su segundo doblete en tres temporadas. Hoy, ni dos años después, el Madrid de Mbappé, Vinicius y Bellingham es un equipo insufrible, ortopédico e ingobernable: un contradiós que se ha tragado a tres entrenadores distintos; un desbarajuste que no pega ni con cola y que ha inducido la anestesia general en la afición «global», como le gusta decir ahora a Florentino.

Hablando de Florentino, este despropósito es achacable fundamentalmente a él, que es quien, no nos engañemos, responde tras ese bello eufemismo de «la dirección deportiva del club». Así las cosas, y como de aquí a que empiece el Mundial esto va a ser un circo, procedo a dar mi comentario y, por qué no, veredicto sobre los protagonistas de la inenarrable temporada 2025-2026 de la primera plantilla del Real Madrid Club de Fútbol. Al fin y al cabo, la labor del plumilla, los años de zero tituli, es muy sufrida. Cuando se tira la temporada en abril el escriba se sienta ante el folio en blanco y siente sobre los hombros el incontestable peso de la Historia. La tentación de pensar en el suicidio es muy fuerte. Nada mejor, para ahuyentarla, que engolosinarse con la idea de ser JAS y poder proponerle al Gran Jefe una suerte de Informe Pirri, pero en cañí: un Informe Pírrico que sea como aquel Expediente Picasso donde se le ajustaron bien las cuentas a los grandes popes del Ejército de África cuando la tragedia de Annual.

Courtois

Lesionado para la parte decisiva de la temporada, hasta entonces su rendimiento fue tan solvente como siempre. Lo que pasa es que va teniendo una edad y eso, este año, se ha notado alguna vez en algún reflejo. El tema de su lesión sigue suscitando dudas: ¿de quién fue la culpa? No obstante su profesionalidad y carisma son tales que, indiscutiblemente, sigue siendo el mejor del mundo y puede que de la Historia.

Lunin

Jugar dos partidos al año y permanecer a la sombra de Courtois no debe resultar fácil. Lunin lleva, a lo tonto, una década en el Madrid. Sus condiciones son excelentes, pero reemplazar a una leyenda semejante a la del belga es una tarea muy ingrata: inevitablemente se pierde en la comparación. Su partido, el Día D, en Munich, fue malo. Cuevero, acobardado y nervioso, fue culpable directo junto con Trent del vergonzoso 1-1, quizá sea mejor para él y para el Madrid partir piedras de una vez. La sensación que dejó, por ejemplo, el día de la eliminación en Albacete, en la Copa, fue la misma: de alguien que se estanca y necesita salir. La prudencia aconsejaría, desde luego, cambiarlo por un portero veterano y con experiencia en la liga que cumpliera como recambio ocasional de Courtois.

Descifrando a Trent Alexander-Arnold

Trent

En líneas generales, decepcionante. Llegó con la vitola de ser el mejor lateral derecho de la historia de la Premier League, pero ya tenemos la edad suficiente para saber que casi todo lo que llega de Inglaterra, y más siendo inglés, está sobrevalorado. Con Trent-Alexander Arnold hemos descubierto tres cosas: que tiene un toque de balón excelso, que defiende menos que la Línea Maginot y que sólo tiene un registro ofensivo, y es el desplazamiento en largo. Carece del resto de cualidades que se entienden imprescindibles en los carrileros largos: ocupación inteligente de los espacios, ida y vuelta, buen posicionamiento…

¿Conoces tanto como crees a Carvajal?

Carvajal

La terrorífica lesión destruyó al Carvajal que conocimos, que era el mejor lateral derecho de la historia del club y uno de los tres mejores de la historia del fútbol mundial. Tampoco ha destacado como creíamos en la faceta de líder de vestuario, y la carencia de jerarquía es uno de los lastres fundamentales de esa caseta, así que, entendiéndose como muy necesaria la incorporación de un lateral derecho de primer orden, así como el ventilar la casa de una vez, su continuidad en el Madrid no tiene demasiado sentido.

Alaba

Quien le puso el salario que dicen que cobra debería ser juzgado en La Haya, por lo menos. Sus tres últimas temporadas en el Madrid son absolutamente prescindibles y, lo que es peor, su altísima ficha ha impedido la renovación parcial de la zaga con otra clase de centrales de menor pedigrí pero de rendimiento inmediato. Como suele ocurrir siempre, el refranero tenía razón: lo barato sale caro.

Rüdiger

Lleva dos temporadas asumiendo la jefatura fáctica de la defensa del Madrid. El año pasado se jugó la salud por el equipo y, en éste, dio la cara cuando tuvo que darla. Sigue siendo un central de primer nivel mundial y de los pocos líderes que quedan en el vestuario.

Huijsen

Decepcionante, hay sin embargo un fondo en él en el que se adivina al jugador grande. Desde luego su temporada ha sido de las que templan el acero: así crecieron, conviene no olvidarlo, Ramos o Marcelo en sus primeros años como jugadores del Madrid. Creo que es inteligente y ya se ha dado cuenta de que esto no es la Premier ni el Bournemouth.

Qué bueno que volviste, Éder

Militao

Sigue siendo, con Rüdiger, insustituible. Ha vuelto a un nivel formidable tras romperse tres o cuatro veces las rodillas y, de momento, el Madrid tiene en él al jefe de la zaga.

Asencio

El tiempo ha demostrado que no es un central para el Real Madrid. Desde luego que no titular, y su tendencia a cometer errores groseros o penaltis inopinados ponen en tela de juicio que pueda ser un suplente confiable. Yo mismo pensé que podía ser un nuevo Nacho, pero le falta lo principal: cabeza. Juega siempre al límite, en todos los sentidos, y eso aumenta el desasosiego de un sistema defensivo ya de por sí desequilibrado y, por momentos, dantesco. Sus problemas extradeportivos aconsejan también una venta rápida.

Fran García

Fran García

Aunque es el símbolo de la España que madruga, su nivel no es el que se le presupone a un futbolista del Madrid.

Mendy

Este año ha dejado claro, por si había alguien que lo dudara, que es el mejor lateral izquierdo normal de la historia del Madrid, pues Roberto Carlos y Marcelo están en una categoría distinta, la suya propia. Mendy es el último jerarca vivo: el auténtico animal defensivo, el arte de defender hecho carne. Lamentablemente, su fragilidad muscular es crónica y parece que a estas alturas de su carrera ya no se puede contar con él más que excepcionalmente, lo que lo convierte en un especialista de lujo en una plantilla que precisa cirugía y renovación profunda.

Carreras

Tan decepcionante como Huijsen, parece haber alcanzado ya su techo como lateral, lo cual es terrible. Sin embargo, creo firmemente que su futuro como futbolista en el Madrid pasa por reconvertirse en central, puesto para el que reúne cualidades tanto físicas como técnicas y en donde su comprensión del fuera de juego y su tendencia al exceso por arrogancia pueden ser limitadas y corregidas tanto por sus compañeros como por un buen sistema defensivo.

Thiago Pitarch: una acción negativa como señal positiva

Thiago Pitarch

Una de las pocas alegrías de esta terrible temporada. En su debe, sin embargo, están dos jugadas, muy marcadas en la memoria de los hinchas, ante equipos de la envergadura del City y del Bayern, propias de juveniles, errores de suficiencia muy groseros para un pivote que no acabaron en gol por intervención divina y que arrojan dudas sobre su viabilidad futura como número 5 de un Madrid vincente.

Camavinga

Esta campaña ha sido, sin lugar a dudas, la de su confirmación, la que ha confirmado el despilfarro y el agotamiento de sus condiciones naturales particularmente excepcionales para la práctica profesional del fútbol. Lleva tres temporadas menguando sin parar. Posicionalmente es el coño de la Bernarda y eso, para un mediocentro, supone poco menos que la muerte. Su inteligencia competitiva ha involucionado hasta el punto de hacerse netamente anticompetitiva: su mera presencia en el campo resta, disminuye las posibilidades de su equipo, sobre todo en los partidos verdaderamente grandes, donde el menor error es castigado con dureza. Ni entiende el juego ni parece que le importe en absoluto: sale al campo como iría a fichar cada mañana un auxiliar administrativo del Ministerio de Transición Energética. Su carrera en el Madrid está muerta y enterrada.

Ceballos

Otro que lleva casi diez años en el Madrid y al que se le han terminado todas las disculpas, todas las excusas y todas, espero, las oportunidades. Más que yo no lo ha querido nadie, incluso lo bauticé como El Sultán en una proyección de inveterado optimismo pero, de nuevo, su participación en la temporada ha resultado irrelevante y su tendencia a las lesiones tan irritante que lo anulan de todo punto como una opción sólida para cualquier mediocampo que opte a quedar entre los cuatro primeros de la tabla en cualquier liga decente.

Tchouámeni

De lo poco destacable este año. No es Casemir,o pero parece que puede ser alguien con sentido práctico y criterio en el centro del campo en torno al que construir.

La lesión de Bellingham

Bellingham

Puede que la venta más clara de un futbolista en el Madrid desde Robben y Sneijder. Su cartel sigue siendo el de superestrella mundial. De innegable grandeza, su presencia indefinida como nadacampista con vocación de todoterreno descuadra inevitablemente cualquier clase de esquema. Para el 4-3-3 no sirve, teniendo en cuenta que cualquier mediocampo en condiciones debe partir del eje Tchou-Valverde-Güler: Bellingham es única y exclusivamente un llegador, un palomero, y el Madrid no puede asumir tres vacas sagradas en un mismo once sin dar por perdida otra temporada más.

Valverde

En 2026 ha dado, por fin, el gran salto adelante, y ha sido, en el tramo decisivo de la temporada, el jerarca que todos esperábamos que fuera. Aunque no es un 8, desde luego que no un Kroos, su carisma y polivalencia son imprescindibles en el Madrid del mañana. Es el sentido de la transmisión y de la permanencia históricas en el Madrid, aunque su caudal de fuerza y energía han de servir, ser un vehículo y no un fin en sí mismo.

Brahim en la trinchera

Brahim

En una plantilla tan limitada de talento con el balón, ha resultado ser trágicamente imprescindible en los grandes partidos. Confirmado que es un Guti, un veintiminutista de lujo, su continuidad ha de estar sujeta a la llegada o no de refuerzos.

Arda Güler

Su partido en Múnich es la mejor noticia del año. Al igual que la vuelta de Modric contra el Borussia de Dortmund en las semifinales de 2013, Güler emergió con grandeza, energía y autoridad en medio del caos y de la derrota. Por fin fue el hombre con voluntad de reinar que fichó el club en 2022. El año que viene debe ser el de su confirmación absoluta como playmaker, y para eso se antoja decisiva la venta de Bellingham.

Vinícius

Desde que le negaron el Balón de Oro hace dos años, su rendimiento es impropio no sólo de una estrella del Madrid, sino de todo lo que habíamos conocido de él mismo hasta entonces. Aunque sus dos últimas temporadas son inaceptables, lo mejor del Madrid en ataque este año ha salido de sus botas. Desde luego que su cohabitación con Mbappé depende tanto de que regrese a la vieja senda como de que la tétrica BMV desaparezca. De lo contrario, su carrera tanto en el Madrid como en el fútbol de élite está condenada.

Las notas del Real Madrid-Sevilla

Mbappé

Parece claro que, como inversión estratégica definitiva de Florentino Pérez, su continuidad está asegurada, por lo que fabular con una venta es ciencia-ficción. Mbappé no es ni por asomo el futbolista majestuoso y con visos de leyenda que apareció en 2017 o que vimos en el Mundial de Rusia. Cuanto peor juega el equipo, más abulta él sus propios récords: vampiriza al Madrid sin darle a cambio la Tierra Prometida que nos obligamos a creer durante el lustro largo que deseamos su fichaje.

Gonzalo

Es un 9 canónico que, por desgracia, desapareció de los planes del entrenador en la fase definitiva de la temporada. Su campo de acción se reduce al área pero eso, en un delantero centro, no tiene por qué ser negativo. Puede llegar a ser un Joselu o lo que Morata debió haber sido en el Madrid y no quiso: el 9 ganaligas, suplente con muchos minutos a lo largo de una temporada muy larga.

Mastantuono

Haciendo un esfuerzo, un gran esfuerzo de optimismo e imaginación, le he visto cositas. Hubo un tramo de la temporada en la que pareció algo a medio camino entre el Di María de Ancelotti cuando La Décima y el Beckham rubio platino de la liga 30 con Capello: un interior con vuelo por la derecha, un jugador para controlar el partido e incidir por el costado, alguien que alimente a los delanteros pero, claro…¿a qué delanteros, si el Madrid no ocupa el área con nadie y, además, ninguno de los intocables sabe rematar de cabeza?

Rodrygo

Si no fuera por la lesión, diría que su carrera en el Madrid está acabada. Pero el club suele tener detalles de caballerosidad con los que sufren tales desgracias, y seguramente se le haya ampliado el contrato por cortesía. De todos modos, aunque se recupere rápido, una rotura semejante lo dejará inhábil para la élite por lo menos otra temporada más, con lo que no hay que contar con Rodrygo hasta por lo menos el año 28.

¿Exponerse el Madrid por esta Liga? Arbeloa, porfa... 

Arbeloa

Encontró una estructura y una forma de juego y tuvo media hora para eliminar al Bayern. Dio sentido a una temporada moribunda y a un proyecto en estado terminal, y asumió un desbarajuste de proporciones bíblicas con estoicismo, gallardía e inteligencia. Pudo ser como Del Bosque en el 2000, pero Arbeloa lo que no tuvo fueron jugadores con grandeza en el momento capital, es decir, en el Allianz Arena durante la segunda parte. Desde luego que merece continuar, empezar un proyecto aunque, sospecho, el club ya lo ha sacrificado en el altar de un Pochettino o de un Deschamps, lo cual es suficiente como para entregarse a la bebida.

 

Getty Images

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Madridista de infantería. Practico el anarcomadridismo en mis horas de esparcimiento. Soy el central al que siempre mandan a rematar melones en los descuentos. En Twitter podrán encontrarme como @fantantonio

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3 comentarios en: El Informe Pírrico

  1. Totalmente de acuerdo en lo de Bellingham, además de que siendo uno de los que más balones recupera, debe ser el que más balones pierde. Por faltas, por malos pases. Es que no suelta el balón!!

  2. Totalmente en desacuerdo con lo de Arbeloa.Acaso no tiene responsabilidad por lo que ha pasado,ni siquiera en la eliminación de copa?

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