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El fútbol ha muerto. Larga vida al fútbol

El fútbol ha muerto. Larga vida al fútbol

Escrito por: Antonio Valderrama7 julio, 2026
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Si el último partido de la carrera de Modric fue el Portugal-Croacia del pasado viernes por la noche, no puede resultar más simbólico. El juego que él sublimó ya no existe, así que debe morir con su último aliento. El gol anulado a los croatas es el ejemplo perfecto del neo-fútbol, disciplina que avanza sin freno en la tarea de reemplazar el old game que nos enamoró de niños: un birlibirloque del data, una engañifa tan propia del cientifismo que se ha apoderado de las sociedades occidentales y con el que se da una pátina de irrefutable verdad a lo que no son más que las mentiras de siempre.

Se aíslan los hechos de su propia secuencia, ritmo, velocidad y contexto, de modo que aparenten significar algo por sí mismos, lo que no es sino una adulteración flagrante de la realidad con la que se altera, con visos de legitimidad, el resultado.

Así pitó Soto Grado

Y el resultado es la muerte de la emoción. La emoción, asesinada, se lleva con ella el significado profundo de un deporte antiguo que, despojado de la pasión y el sentimiento asociado a lo inmediato, se queda en nada. O peor: en un mero entertainment. Un nuevo fútbol del que este Mundial norteamericano se está constituyendo el paradigma. No en vano había de ser en los Estados Unidos de América donde la sustitución tuviera lugar.

La distorsión tecnológica es decisiva por sí misma. Los goles, ahora, ya no se pueden celebrar hasta cinco o diez minutos después, con suerte. Y eso, que es el colmo del anticlímax, ya está siendo rentabilizado por la publicidad, a tenor del último spot de Coca-Cola. El capitalismo, que lo aprovecha todo, amortiza tan bien las fantasías como los vicios y las debilidades: no podía ser sino en USA donde el fútbol se convirtiera en un baloncesto de facto, con cuatro tiempos separados por «pausas de hidratación» ignominiosas que sólo sirven para endilgar más anuncios a los telespectadores.

Los aficionados, que por supuesto ni pinchamos ni cortamos, aceptamos lo que nos echen. ¡Nos echaron un Mundial en invierno que paralizó todas las competiciones, para mayor gloria de unas petromonarquías teocráticas!

Los americanos nunca entendieron el fútbol porque no les gusta. El soccer les aburre. Van a las gradas a comer y a beber, como pasa con el baloncesto o el béisbol. Han programado otra SuperBowl para el descanso de la final, nada menos, con lo que la concentración y el tono mental y físico de los futbolistas se va a tomar por culo. ¿Y qué, se preguntarán ellos? Vamos a ver a una decrépita Madonna dando saltos en una tarima y a Infantino bien contento. La mentalidad useña nunca comprenderá la naturaleza bélica y religiosa de algo que para ellos sólo es un deporte, y soporífero.

no podía ser sino en USA donde el fútbol se convirtiera en un baloncesto de facto, con cuatro tiempos separados por «pausas de hidratación» ignominiosas que sólo sirven para endilgar más anuncios a los telespectadores

Estas pausas de hidratación, hermoso eufemismo que alude en realidad a la hidratación bancaria de la FIFA y los sponsors oficiales, conviene no olvidarlo, surgieron en la pandemia con la excusa de que la liga se retomaba en pleno julio. Entonces también empezaron a permitirse muchos más cambios de aquellos míticos tres con los que crecimos. De modo que ahora no hay sustituciones sino ventanas y los equipos, si hay prórroga, pueden acabar prácticamente con un once distinto del que alinearon al principio del partido.

De la última pandemia, como bien profetizó Houellebecq, no salimos mejores sino peores, mucho peores en todo.

Este nuevo tiempo no merece un Luka Modric. Las masas ya tienen a su disposición otros muchos opios

Es como si al fútbol que conocimos le hubieran dado la vuelta como a un calcetín. También influye el final de una generación única, inolvidable: Modric, Cristiano, Messi, titanes del gran canto del cisne. Las selecciones históricas, las que más copas del mundo tienen, Brasil, Italia y Alemania, llevan décadas de ridículo en ridículo. No es casualidad, el fútbol, como todo, ha virado, ha cambiado de rumbo, quizá lo haya perdido. El talento brasileño ya no crece en las calles de las favelas y, de hecho, parece que ni siquiera existe: sólo Vinicius permanece como el vestigio de lo que un día se entendió por la fantasía de los niños en las playas de Río, y los italianos llevan tres lustros seguidos de depresión, con su liga bajo mínimos y las canteras llenas de extranjeros mediocres.

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Se trata de un fin de siècle en todos los sentidos. Se ve jugar a Francia y la superioridad físico-técnica de su conjunto es apabullante. Y sin embargo su fútbol, tan dominante, es aburrido hasta decir basta. Vive Dios que no volveré a quejarme del horizontalismo de la escuela española, pues de alguna manera resulta una isla rebelde, tanto como el diapasón bajo y trotón de los argentinos. Francia suelta a su manada de búfalos y por donde pasan no crece la hierba pero, ¿y qué? Mbappé, cuya carrera mengua a lo Benjamin Button, va camino de su tercera final mundialista consecutiva e igualar a Pelé. Pero como Pelé, su trayectoria en el fútbol de clubes sigue siendo, a estas alturas, irrelevante en términos históricos: de momento la posteridad sólo tiene de él bonitos highlights en Mundiales, y eso en una época donde los Estados-nación sólo sobreviven en Iberoamérica y en Europa del Este. A lo mejor ahí radica su última trascendencia.

Gane quien gane, este Mundial consagra, más que el comienzo de una era, el fin de otra: la del siglo del fútbol, que en términos históricos ha durado casi dos centurias. Este nuevo tiempo no merece un Luka Modric. Las masas ya tienen a su disposición otros muchos opios.

 

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Un comentario en: El fútbol ha muerto. Larga vida al fútbol

  1. As los del Var en España se les ha abierto un mundo con el gol ese que dicen que los datos del chip del balón muestra que lo ha tocado, con el pelo se supone, a los fueras de juego milímetros según el frame que elijan se le añade una gráfica con una variación en una parte de ella para poder anular un gol.

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