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De Jong se compra una casa en Torroella de Montgrí

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

De Jong se compra una casa en Torroella de Montgrí

Escrito por: La Galerna9 agosto, 2020
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Les invitamos a buscar las siete diferencias. Las hay y puede incluso que haya más de siete, pero reconocemos que el primer vistazo que las legañas nos han permitido dar a las portadas de Marca y Sport ha supuesto un despertar más súbito que el provocado por este café bien cargado que ahora apuramos. Vaya esta prueba visual para todos aquellos que aún siguen sosteniendo (o que alguna vez sostuvieron) aquello tan de Pep de la central lechera, la prensa mesetaria y del pequeño país de ahí arriba cual irreductible aldea gala frente a los romanos que lidera Florentino como centurión supremo.

Todo aquello, digámoslo de nuevo, era -hablamos en pasado porque nos parece un discurso más caduco y sonrojante que el de "más cantera y menos cartera"- aún menos que un cuento chino, un ridículo remedo de explicación, un relato simplón de tintes victimistas con el que dotarse de un pueril halo de excepcionalidad y resistencia, de romanticismo y muy falsa modestia. Pocas cosas unen más que la creación de un enemigo opresor; pocas cosas justifican más desmanes que una autoimagen perseguida por no se sabe qué poderes superiores.

Ayer pasó de ronda el Barcelona frente al Nápoles y Marca sale con tal noticia a cinco columnas, exactamente con la misma foto celebratoria de Messi que presenta el diario Sport. No dudamos de que sea la noticia deportiva del día a escala nacional, pero imaginen por un segundo que fuera el Madrid el vencedor y ahora imaginen la portada de Sport al día siguiente. Les sugerimos algunos posibles titulares para reflejar precisamente lo que también sería la noticia deportiva del día vista desde la aldea gala: "Valverde da el OK a Bellerín", "De Jong se compra una casa en Torroella de Montgrí", "Los abuelos de Lautaro visitan la Masía", "Messi se corta las uñas de los pies"...

Eso sí, por si en el siguiente partido de Champions vinieran mal dadas, el diario Sport se cura en salud en sus bajos y habla de un "Bayern imperial", no vaya a ser que a los alemanes se les ocurra eliminar al Barça y entonces no podamos decir que no hay fracaso alguno en caer. Desde hoy el Bayern no es un equipo de fútbol, amics. Desde hoy el Bayern es la máquina más perfecta que haya visto el deporte mundial, un ejército inexpugnable, una montaña que jamás nadie ha logrado escalar, un máximo peligro, un reto solo a la altura de los elegidos, Desafío total, Acorralado y Depredador... Justo lo contrario de lo que sería si fuera el Madrid el que tuviera que enfrentarse a ellos en cuartos de Champions, en cuyo caso el equipo bávaro pasaría a ser una amalgama de envejecidos jugadores con más pasado que presente, un equipo de medio pelo, una cosa mediocre que sería indigno no superar, dos o tres jirones que Guardiola logró aunar para que sonara el violín en perfecta conjunción y que ahora ya apenas logra melodía alguna, Las chicas de la Cruz Roja, con Conchita Velasco en el papel de Lewandowski.

Y ya que hablamos de melodías, con nosotros no cuenten para destruir toda la partitura por los borrones de Zidane (y de Varane y de Carvajal y de la poca intensidad de todo el equipo) en la eliminatoria contra el City. Es tal el bagaje virtuoso de todos ellos que, aun tocados y sin menoscabo de la necesaria crítica que ejerce As en su portada de hoy, quedamos a la espera ilusionada de tiempos mejores, no siendo nada malos los actuales tras haber logrado dos títulos esta temporada. Los disparos en el pie que se los den otros. El madridismo devorando a sus hijos no va con nuestra manera de entender la permanente búsqueda de mejora por la vía de una autoexigencia no olvidadiza, por la vía de la alegría, de la historia que tú hiciste y la historia por hacer, por obra y gracia de volver mañana a reconocer nuestra bandera en tierras donde tantas veces ha sido ya izada.

Quede aquí este portanálisis dominical, aún algo aquejado y doliente, si bien firmemente convencido de que esto del Madrid no se hizo en absoluto para soñar, sino para cumplir los sueños. De paso, les dejamos la portada de Mundo Deportivo, aunque solo sea porque nobleza obliga y para que quienes sí se sientan tentados de dispararse en el pie de Zidane vean, también en sus bajos, lo mucho que coincide su discurso con el de la prensa libre culé. Nosotros tenemos bien claro que sus sueños son nuestras pesadillas.