Las mejores firmas madridistas del planeta

Ganó el Madrid con un gol genial de Rodrygo que, por un momento, pareció ser el único al que el césped hizo cierto caso. El resto de jugadores no tuvieron tanta suerte, incapaces de encadenar cuatro pases potables.

Me gusta la Copa porque obliga al “grande" a jugar con el culo apretado, con perdón, noventa minutos. Sin embargo, el césped de ayer no era propio de un torneo nacional. No sé si es la lluvia, el hielo o es que he aprendido a hablar del césped desde que Xavi es entrenador del Barca, pero estropeó el partido. ¿Aquiescencia de la Federación? Pues ni idea, bastante tiene Rubiales con sus propios marrones.

Rodrygo y Ancelotti Cacereño

Y enmarronado se pasó el partido el Madrid salvo, como decía antes, en la jugada de Rodrygo, y es que no es fácil ni proponer qué partido, ni siquiera con quién, en circunstancias así. ¿Eliges la finura de Rodrygo, sobre todo, pero también de Hazard y Asensio, o sacas a Valverde, Tchouameni y Camavinga a que se peguen con ellos? 

Al final, Ancelotti saca siempre a sus “sospechosos habituales”, y no jugó Mariano porque le dolería algo raro. A nuestro delantero suplente le pasa como al joven Borges cuando escribió: “Me duele una mujer todo el cuerpo”. A este parece que le duele jugar al fútbol, que ya no sé que es peor. Y siento ser tan reduccionista, pero Carletto no planteó el partido pensando en el Cacereño ni tres minutos. Y creo que no está de más decirlo porque tuvo algo que bordeó lo negligente.

Os canto cómo se hizo.

Lunin porque no juega. Que me parece bien, un marrón, pero bien. Además, si no es ahora es nunca.

Luego, Lucas Vázquez con mucho sentido para pegarse en el barro. Eso sí, si el partido es el que te van a plantear, quizá no sea el mejor día para Odriozola y sí para Vallejo. Al final, uno lesionado y el otro entonado. De Libro. En el centro de la defensa, diplomacia: del Rudiger-Álaba en Liga al Militao-Nacho en Copa.  Por cierto, no me gusta ese TOC de Carletto de no modificar la pareja de defensas centrales. ¿Vallejo de lateral izquierdo?

Centro del campo. Ceballos estuvo voluntarioso y tenía que jugar porque Carletto le tiene estima, pero obviamente no pintaba nada en este tipo de partido. Valverde podía reventarlos hoy en la salida de balón, con los dos Reyes Espartanos (Tchouameni y Camavinga). Y, si tiene que rotar el fin de semana, que rote.

La delantera no podía ser más espantosa para el partido que se supone deberían haber averiguado que les iban a proponer. Asensio estuvo a ver si enganchaba un tiro en un campo donde cuadrar uno era el doble de difícil, y luego está lo de Hazard, conocido en las facultades de filosofía como “El ser y la nada”. Fichamos “El ruido y la furia” de la Premier y nos vino esto. Gana 14 millones de euros netos y siento pena por él, jamás nadie aportó menos a cambio de tanto. Álvaro Rodríguez, que no me interesa como futbolista, parecía más cerca de meter gol en 20 minutos que Hazard en 4 años.

Por cierto, este giro en la confección de plantillas tan físicas ¿nos hará ganar más veces la Copa? Realmente me da bastante igual la Copa, pero dejo ahí la pregunta.

Buenos días, amigos. Las portadas de la jornada se dividen entre la acidez contra el Real Madrid por no haber hecho patinaje artístico sobre un patatal y la crónica de la presentación de Cristiano Ronaldo con un equipo saudí. Que Cristiano (¿el segundo jugador más importante en la historia del Real Madrid tras Di Stéfano?) apure sus días deportivos cubriéndose de oro negro en una dictadura teocrática inspira una suerte de sorpresa desencantada. Que el Madrid ganara con lo justo en un campo impracticable, gracias a una genialidad de Rodrygo, que muchas veces parece la reencarnación de Romario, nos parece hasta bien.

Particularmente crítico con el juego del Madrid se muestra As. “Rodrygo… y gracias”, titula bajo la captura de un beso de Ancelotti al brasileño. Nos parece una buena forma de plasmar la gratitud debida a quien se inventó un regate y un remate sublimes, máxime cuando ambos valieron una clasificación, pero si por “… y gracias” cabe entender que el Madrid no ofreció nada más entonces cabe preguntar a As qué esperaban sobre esa superficie. Era un campo sobre el que resultaba imposible dar dos pases seguidos porque el balón se paraba en el barro o en el enésimo hoyo. El Madrid, con jugadores muy técnicos, afrontó la contrariedad con seriedad aunque sin ningún alarde, por la sencilla razón de que era imposible que los hubiera. El partido tuvo solo una ocasión digna de tal nombre. Fue del Madrid y fue gol.

A partir de ahí, hablar de un Madrid “lastrado por su desgana” nos parece gratuito, como lo es afirmar que “el Cacereño mereció mejor suerte”. ¿Qué mejor suerte? Mejor suerte habría sido pasar de ronda. ¿Se pretende indicar que el Cacereño debió en justicia eliminar a los de Chamartín? El Cacereño, que dio todas las patadas que quiso y que no por ello deja de merecer nuestro respeto, hizo un esfuerzo ímprobo. Bien hecho, chicos, y a otra cosa.

Marca es hoy menos ceñudo con el Madrid, y prefiere con buen criterio poner el acento en la perfecta maniobra de Rodrygo, única flor en un terreno baldío. Hubo en efecto “dedicatoria a Pelé” tras el gran tanto, como era de ley y de un modo que nos emocionó. Marca se hace eco además de las palabras de Ancelotti al término del choque en Cáceres: “Para mí esto no es fútbol, es otro deporte”, en alusión a lo imposible del terreno de juego. El Madrid lo jugó (ese otro deporte) como buenamente pudo, y logró su objetivo. Cabe argüir que Ancelotti debió haber planteado un once más físico de entrada, conocedor como sin duda fue a priori del estado del terreno de juego. Es opinable. Al menos el partido se cerró sin lesiones, lo que ya es mucho (lo de Odriozola no parece gran cosa).

Por otro lado, en una mosca prácticamente imperceptible da cuenta Marca del apoyo de Ronaldo Nazário, presidente del Valladolid, a Vinicius tras los insultos racistas sufridos por Vini en Zorrilla. Lo que querríamos es que Marca apoyase a Vini de igual modo, dándole no ya a la lucha contra el racismo, sino a la lucha contra el racismo específico que sufre Vini, el espacio y la rotundidad que merece.

Mundo Deportivo nos informa de que Xavi “quiere gol”. Hasta los talibanes de la posesión alientan el anhelo inconfesado de que al término de la misma, de la posesión, el balón acabe en el fondo de la red. El gol es una ordinariez para los dogmáticos del tiki-taka (el propio Hernández ha hablado del marcador como “ese gran impostor” en más de una ocasión), pero al final las costuras del resultadismo se le transparentan al más pintado.

De todos modos, no debería Xavi preocuparse mucho con tener gol, ya se ocupa la justicia ordinaria de que no le falte.

Aunque Xavi quisiera más, claro. En rueda de prensa no solo no agradeció al Tribunal Central Contencioso que interviniera en su favor, sino que le recriminó que no le informen con más tiempo. Es un rostro granítico, una jeta imbatible la del querido Jardiner, a quien por cierto le habría dado un síncope si hubiera tenido que jugar en el patatal de Cáceres.

Concluimos con Sport, que es quizá, curiosamente, el diario que decida hoy más tiempo a la chocante presentación de Cristiano Ronaldo, allá en tierras desérticas, como nuevo futbolista del Al Nassr. Da rabia (rabia saudí) verle acabar sus días en un fútbol sin horizontes deportivos y sin más aliciente que el dinero, sobre todo cuando él mismo afirmó -y le creíamos, porque su ejemplar carrera invitaba a ello- que no era el vil metal lo que condicionaba su existencia. También dio rabia verlo entrenar en Valdebebas, en esa especie de indirecta tragicómica, agridulce, por estar de vuelta. Dice Cris en la portada de Sport que no es el final de su carrera. Nos gustaría pensar que es así, y que el año próximo podemos verle jugar (esta vez sí) sus últimos años en otro club europeo de cierta talla.

Con sus increíbles luces e inevitables sombras, queremos mucho a Cristiano.

Pasad un buen día.

 

 

 

 

Arbitró Guillermo Cuadra Fernández del Comité balear.

Si estamos a tiempo de pedir un deseo a los Reyes Magos, sería que Cuadra Fernández desde ya se dedicase exclusivamente a sus labores de profesor de inglés y educación física. Es un trencilla insufrible, irritante y espantoso. De los peores de Primera y el nivel ya es bajo, bajo.

En su libreto figura destacada la norma de hombre al suelo es falta. Así cualquier día va a batir un récord señalando setenta faltas cuando tres cuartas partes son totalmente evitables de pitar.

También en su librillo establece que la primera amarilla es para el Real Madrid. Hoy fue Tchouaméni en el 26'. Que en el minuto 18' Luis Aguado estuviera a punto de mandar a la caseta a Nacho no le pareció estimable de tarjeta al madrileño.

Fue en la segunda parte cuando desenfundó con constancia. Tarde, como siempre. Solo Manchón había visto tarjeta en los locales en el 27' y en el segundo acto se unieron sus compañeros Iván Fernández por una entrada a Ceballos en el 65', Telles tras llegar tarde en un balón dividido con Camavinga en el 73', Bermu por agarrar a Valverde en el 77' y Pedro por un balonazo a Camavinga en el 88'. El medio francés también la vio, por cierto, al devolverle el pelotazo. Luis Aguado se fue de rositas de nuevo por un sujetar a Camavinga cuando se escapaba en el 64'.

En el 13' se anuló un gol a Lucas por fuera de juego de Asensio que sí parecía. Sin embargo, en el 53' se decretó un orsay de Rodrygo bastante dudoso porque Gomis podía habilitar al brasileño.

Cuadra Fernández, INSOPORTABLE y DESESPERANTE.

Lunin (7)

Serio, sólido, seguro. Demasiado exigido.

Odriozola (4)

Inactivo, flojo, superado, lesionado.

Nacho (7)

Como siempre.

Militao (7)

Por encima del partido, pero sin alardes.

Lucas Vázquez (6)

Correcto.

Tchouameni (2)

Intrascendente, aparentemente, sin interés.

Camavinga (6)

Sin brillo, pero muy voluntarioso.

Ceballos (6)

Ídem.

Asensio (5)

Lo intentó.

Hazard (1)

Desaparecido en combate.

Rodrygo (8)

Un golazo que vale unos octavos de Copa en una ronda siempre envenenada.

Rüdiger (6)

Experto. No le tembló el pulso.

Valverde (6)

Aportó la energía que faltaba.

Vallejo (5)

Enérgico pero atropellado.

Álvaro Rodríguez (-)

Un peligro por alto. Poco tiempo.

Sergio Arribas (-)

Poco tiempo para la perla del Castilla.

Ancelotti (5)

Conservador. Pocas oportunidades a los jóvenes del Castilla.

Unos 296 kilómetros separan Madrid de Cáceres, tierra de conquistadores. Hasta allí llegó placido Carletto en autobús disfrutando del paisaje ibérico. No obstante, mayor fue el periplo del equipo anfitrión aterrizado desde el Nepal apenas dos días antes. Al parecer el Club Polideportivo Cacereño derrotó en Katmandú a la selección nepalí, la Roja de por allí, pero sin futbolistas shaolin, en un encuentro amistoso que tenía por objetivo promocionar un centro budista en Cáceres que lucirá un Siddhārtha Gautama “Buda” de 47 metros.

Son las cosas locas de la Copa. Como Juan Carlos Rivero.

Carlo Ancelotti Cacereño

Tras un emotivo minuto de silencio en memoria de O Rei, que ni es Borbón ni es mesías, comenzamos el partido en el Príncipe Felipe recordando que la última vez que el Madrid alzó una Copa del Rey —la del Expreso de Cardiff y los isquiotibiales de Bartra— el monarca, por apenas unos meses, aún era su padre, Juan Carlos. De Borbón y Dos Sicilias, no Rivero, que como decíamos también andaba allí flotando en el ambiente.

Sobre un terreno de juego con tantas calvas como el frontispicio de este cronista se activó el cepo mortal que constituyen las tempranas rondas de la Copa de Su Majestad a lo largo y ancho de la piel de toro. El Cacereño, todo pundonor, pronto acorraló a un once de meritorios de Ancelotti, pero, ojo, con dos finalista del Mundial (Camavinga y Tchouaméni) y una delantera digna del ímprobo torneo catarí (Asensio, Hazard y Goes). Incluso debutó esta temporada Odriozola, otrora Puñal de la Concha, aunque en el lateral zurdo.

No se apreció sobre el verde por otra parte mayor entusiasmo. Ocho largos minutos que parecieron una hora y media tardó el Madrid en sobrepasar el centro del campo. Valientes, agresivos y esforzados, los extremeños se vaciaron en anular toda línea de creación merengue. Por momentos asistimos al advenimiento del Zorongollo Mecánico.

Súbitamente, el corajudo Cacereño se tornó leñero. El Madrid aceptó el envite y Cuadra Fernández convirtió un encuentro tosco pero noble en una suerte de coitus interruptus permanente, falta va, falta viene

Un fuera de juego de Asesino señalado por la linieresa malogró el clásico gol de Lucas por los recónditos rincones de los campos de España. Poco después, Ceballos disparó con brío pero sin mordiente sobre el arco Cacereño. Poco más. Na. Un testarazo de Militao en un saque de esquina a las manos del portero, si acaso.

Por el contrario, Lunin, sobrio, sí tuvo que emplearse un par de veces para atajar la amenaza cacereña. Súbitamente, el corajudo Cacereño se tornó leñero. El Madrid de la mano de Camavinga aceptó el envite y Cuadra Fernández, el del pito, convirtió un encuentro tosco pero noble en una suerte de coitus interruptus permanente, falta va, falta viene.

Así llegamos sin goles al descanso y con el vértigo del abismo de la Copa acechando en el horizonte más inmediato. Ancelotti movió fichas, pero poco. Rüdiger sustituyó a Militao y Valverde a un deslucido Tchouaméni en busca de mayor energía en la medular, esa que comenzaba a agotársele al Cacereño. Los jóvenes del Castilla en el banquillo, dadas las circunstancias, despertaban más ilusión en el hincha, aunque pocos minutos después sí pudimos ver a Kaiser Vallejo, que entraba en sustitución de Odriozola, al parecer y lamentablemente aquejado de un pinchazo en el bíceps femoral.

Odriozola Cacereño

El Madrid, aún gris, sostuvo mejor a los locales en los primeros compases de la reanudación. Hasta Rodrygo se quedo mano a mano con el portero, pero había fuera de juego.

Otro offside tardío dejó en nada una fenomenal intervención de Lunin tras varias cabriolas del más fino extremo extremeño, Iván Fernández. Respondió Asensio con un latigazo duro pero centrado sin problemas para Moreno. Conocedor de su superioridad, proponía el Madrid un intercambio de golpes, pero el Cacereño no picaba y ya se adivinan los problemas. Lunin, exigido, ya lucía demasiado barro en su zamarra.

Ansiedad, angustia, batacazo, que rima con Alcorconazo.

Son los fantasmas propios de una Copa, siempre sufriente, siempre sufrida, mortal a veces.

Hazard, por cierto, seguía en el campo. Otra cosa ya era verlo hacer algo. Un poco como todos, pero él especialmente. También se debió acordar Carletto, que por fin dio una oportunidad a un castillista. El charrúa Álvaro “El Toro” Rodríguez entraba en lugar de un alicaído Edén, como decíamos en líneas precedentes.

Cuando aciago comenzaba a pintar el panorama, que hasta Rüdiger lucía sus macabras y enloquecidas muecas faciales, un destello de la magia paulista de Rodrygo, al filo de los 70 minutos, iluminó la noche de Cáceres. Goes arrancó por la banda de Vinicius y en un preciso, fugaz y letal eslalon se coló entre dos defensas locales para después clavar el balón en la escuadra con un disparo enroscado. 0-1 y alivio.

Rodrygo y Ancelotti Cacereño

Supo controlar sin mayores sobresaltos el resto del encuentro el Madrid que, demasiado tarde quizás, se permitió incluso el lujo de dar algunos minutos al gran diamante del Castilla, Sergio Arribas, más que acostumbrado a jugar en estos campos de España.

No pudo lucirse. No hizo falta.

El golazo de Goes vale unos octavos de la Copa.

Buenos días, amigos. Hoy juega el Real Madrid, debuta en Copa del Rey esta noche a las 21:00 horas frente al Cacereño. Se trata del primer partido oficial entre ambos equipos, como indica Javier Vázquez en su artículo de hoy en La Galerna, pero no el primero que disputan ambos clubes, Alberto Cosín hace un resumen histórico de los precedentes en su pieza de ayer.

El Madrid no puede despistarse y deberá superar el autobús que probablemente coloque el Cacereño, el mismo vehículo elegido por los blancos para desplazarse a Cáceres. Ancelotti está encantado porque así puede ver España. Es un maestro también delante de los micrófonos.

Pero la reflexión más importante que nos dejó el entrenador del Real Madrid en la rueda de prensa previa fue la siguiente: “El problema no es de Vinícius, es de la sociedad, tengo tolerancia cero con el racismo”.

Ancelotti lo tiene claro, es importante asignar a cada protagonista el papel que le corresponde y no otro, porque atribuir —ya sea conscientemente o por error— responsabilidades a quien no las tiene influye en la idea que se hace la gente sobre este grave problema.

Cojamos un ejemplo al azar:

Tuit Ramón Fuentes el Madrid cierra Zorrilla

“El Real Madrid podría cerrar parcialmente el Estadio de Zorrilla”, dice Ramón Fuentes en su tuit. También es el título de su artículo en Mundo Deportivo.

El Real Madrid nació en 1902, fue un niño que pegó el estirón tarde, a los 45 años. A los cincuenta y tantos se hizo adulto y comenzó a triunfar en la vida, se hizo famoso en Europa y en todo el mundo. Muchas décadas después, se levantó una buena mañana de enero y se dijo: el cuerpo me pide cerrar parcialmente Zorrilla.

No, Ramón, el Madrid no tiene intención alguna de ir por ahí cerrando parcialmente Zorrillas. Cuesta mucho creer que el titulo del artículo y la redacción del tuit sean casuales. Cualquiera que lo lea se forma la idea de que el responsable del posible cierre (parcial) del estadio del Valladolid es el Madrid. Saben además que mucha gente no leerá la columna y se quedará solo con el titular. Es lo que buscan, crear confusión y poner a la opinión pública en contra del club blanco. Es nauseabundo utilizar el racismo para atacar al Madrid.

Ramón Fuentes en posteriores tuits se afana en convencer de que lean el artículo a quienes le reprochan el titular. Sobre las comas del vocativo o los puntos no vamos a comentar nada, no sea que después titulen: “La Galerna cierra la RAE”.

Tuit Ramón Fuentes Vinicius

El resumen es que por enésima vez en un campo de fútbol español profieren insultos racistas a Vinícius. Por enésima vez los grandes medios ignoran el grave incidente (ninguna portada grandilocuente como hacen con otros jugadores) y se afanan en trasmitir la idea de que el brasileño es un provocador y claro, tiene lo que merece. Por enésima vez quien (Tebas) debe velar por el bien de su competición, la Liga, hace dejación de funciones y, no contento con eso, recrimina públicamente a la víctima, Vinícius, por no callarse y aguantarse. El resumen es que por enésima vez ni pasa ni pasará nada.

La maniobra de Ramón Fuentes y Mundo Deportivo, la del resto de medios de comunicación, la de Tebas y La Liga, la del todos de estamentos competentes involucrados que se inhiben, consigue que los racistas se sientan impunes, saben que pueden cometer delitos delante de decenas de cámaras y millones de espectadores de todo el mundo sin que les vaya a ocurrir nada. Los racistas saben que contra el Madrid, y especialmente contra Vinícius, pueden vomitar su odio sin ser sancionados de ninguna manera. Es peligroso.

Además del mensaje de impunidad, se intenta convertir a la víctima en responsable de la agresión racista. Por desgracia el mensaje cala y el espectador justifica que Vinícius reciba una patada criminal o que le llamen mono porque se ha quejado precisamente de haber recibido una patada criminal o de haber sido llamado mono. La situación es surrealista.

Las portadas, como esperábamos, no mencionan el asunto. Marca y As se centran en el partido de hoy frente al Cacereño.

Portada Marca Portada As

Ambos diarios dedican la franja superior a la noticia de que el Espanyol impugna el partido contra el Barça porque entiende que hay alineación indebida de Lewandowski, ya que está sancionado.

Sport también menciona el asunto en su faldón, pero Mundo Deportivo, donde escribe Ramón Fuentes, hace mutis por el foro. Quién iba a imaginarlo.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

No parece descabellada la medida del Espanyol, los clubes españoles decidieron darse unas normas y regirse mediante ellas acordando no judicializar la competición en propio beneficio de la misma. Pero el Barça es como el niño mimado que siempre quiere trato preferente y ha vuelto a dar muestras de ello.

Al final, el culpable del affaire Lewandowski será también Vinícius, no lo dudéis.

Pasad un buen día.

Cada vez que paso junto al Nuevo Bernabéu pienso cosas diferentes. Florentino, con su opus magna, ha logrado causarme sentimientos encontrados: unas veces la detesto por parecerme una mole metálica que consagra arquitectónicamente el ethos del oficinismo y otras veces, sin embargo, admiro su visión milenaria, su anticipación metafísica a realidades distantes a varios años luz de nosotros. No obstante el Tercer Chamartín siempre me fascina, me evoca ideas quizá extravagantes pero nunca vulgares ni tampoco mediocres. A la postre y en esencia, eso es el Madrid.

Es sabido (quien no lo sepa, a estas alturas, desconoce cuál es la naturaleza esencial del Real Madrid Club de Fútbol) que el Madrid siempre se ha impulsado hacia adelante apoyándose en un nuevo estadio. El Tercer Chamartín representa eso: un trampolín con el que zambullirse de cabeza en el futuro.  Aunque ese es el meollo del asunto, ya bien sabido y comentado por todos, aquí se congregan muchas otras consideraciones. Hay que tener en cuenta que este nuevo salto adelante, esta nueva actualización del estadio reafirma algo básico y es la vinculación del club con el solar de La Castellana.

El Madrid siempre se ha impulsado hacia adelante apoyándose en un nuevo estadio. El Tercer Chamartín representa eso: un trampolín con el que zambullirse de cabeza en el futuro

El Madrid, cuya vocación es universal, lleva un siglo unido a una parcela muy particular de la geografía urbana madrileña, como la Iglesia y la colina vaticana de las afueras de Roma. La identidad del Real se proyecta hacia los confines del mundo desde una finca buscada y encontrada con esfuerzo en lo que antaño eran los márgenes de la gran ciudad y la sociedad, como dicen los italianos, se ha ido engrandeciendo a la vez que la ciudad abarcaba con su abrazo urbanístico el arrabal de La Castellana y crecía, como el Madrid, a través de él, ensanchándose, multiplicándose como en el milagro de los panes y los peces.

La asociación Real Madrid-Paseo de la Castellana tiene ya en la memoria colectiva mundial las connotaciones que van vinculadas a los grandes centros de poder: La Casa Blanca y el Capitolio, el parlamento británico y Westminster, San Pedro y el Vaticano o la Plaza Roja y el Kremlin. El Madrid ha renunciado a abandonar el nudo de la metrópoli, ha decidido no irse a tomar viento cerca del aeropuerto y con ello ha renunciado también a un campo más grande para conservar, sin embargo, una de sus señas más elementales. El Paseo de la Castellana seguirá así siendo la Vía Panatenaica de Madrid y el Bernabéu, el gran centro de poder español para la imaginación de la opinión pública.

Bernabéu Castellana

El nuevo Bernabéu es un nave espacial que ha aterrizado en mitad de la Castellana. Por las fotos, su apariencia confunde. Puede dar lugar a pensar que se trata de otro de esos mazacotes absurdos y feísimos que El Corte Inglés plantó en el centro de todas las capitales de provincia en España, a menudo arrasando con piezas únicas del patrimonio histórico, crímenes por los que nadie nunca pagará. Pero cuando uno lo ve de cerca, la impresión es otra. Evoca una fortaleza, una especie de cápsula del tiempo, un castillo, el Kukulkán de una civilización antigua y olvidada que nos continúa hablando a través del tiempo de cosas cada vez más desdibujadas en el perfil de nuestra época, de cosas como la grandeza.

Otras veces el Nuevo Bernabéu toma el contorno de una criatura monstruosa y arcaica que se hubiera dormido en mitad de Madrid y que la ciudad, al crecer, la hubiese cubierto con su costra musgosa de asfalto, de calles, bloques, rotondas, túneles, bulevares, avenidas, torres y semáforos. El Nuevo Bernabéu es el esqueleto de un mamut que yace desde el Paleolítico dentro de un círculo mágico, como el de Stonehenge; un círculo que sirviera a pobladores primitivos como lugar de culto y oración, como receptáculo de fuerzas sobrenaturales y como puerta abierta de diálogo con el otro mundo.

El Tercer Chamartín siempre me fascina, me evoca ideas quizá extravagantes pero nunca vulgares ni tampoco mediocres. A la postre y en esencia, eso es el Madrid

Rodeado de edificios y construcciones menores, de edificios de dimensiones convencionales y burguesas, en un barrio por el que Madrid respira, un barrio administrativo, residencial y financiero, la mole resplandeciente se alza ante nosotros, simples peatones, rodeada de grúas colosales y de brazos articulados enormes y nos sugiere una estampa anacrónica: la fotografía de un país que creía en sí mismo y en el futuro, y que por tanto, construía. La España de hoy en cambio es muy distinta de la que planea sobre esas lamas gigantescas que recubren el estadio incidiendo en su condición de animal pleistocénico desproporcionado y abisal. Es un país que no cree en sí mismo, que se detesta y que por tanto se niega y niega cualquier tipo de futuro común y compartido. Madrid de La Capital de ese país empequeñecido y vulgar que se destruye en tanto que se pretende convencer a sí mismo de su misión evangélica como salvador del planeta. Florentino está levantando un anfiteatro majestuoso en el corazón de una ciudad que prohíbe arbitrariamente circular por su interior a los coches de los plebeyos. En sí mismo, el Nuevo Bernabéu conecta con la tradición contestataria, subversiva y contracultural que ha impulsado siempre al Madrid: constituye una refutación del estado de ánimo general de los españoles contemporáneos y hasta en eso el Tercer Chamartín honra la esencia madridista, renueva el milagro de que una organización semejante exista y perdure en una nación como ésta.

Si el Madrid es la expresión grandiosa de la última mirada larga del aliento imperial español, su estadio es la concreción física de otro mundo, mejor, más digno, pasado, obsoleto, en resumen, anacrónico.

Nuevo Bernabéu

Todas estas ideas lo embotan a uno cuando ve de cerca la obra de La Castellana. De primeras, el Nuevo Bernabéu te obliga a mirar para arriba, a levantar la cabeza. Eso ya es bastante, no es en absoluto una cosa menor. Si el Madrid, como brisa moral, lo levanta a uno del sucio presente, su nuevo estadio lo invita, como si fuera un reflejo material del impulso espiritual madridista, a alzar la cabeza, a caminar erguido y asombrado ante el espectáculo de elementos aéreos que operan por el cielo de Madrid y sur trabajan en la construcción de un nuevo templo a la mayor gloria de Dios. Es igual que cuando se entra en el Gesù de Roma o en la basílica De los Santos mártires que diseñó Miguel Ángel en las termas de Diocleciano, es lo mismo que cuando se admira la linterna barroca de la catedral de Toledo. La elevación del alma, en un mundo tan absurdamente materialista, conecta el empeño edilicio de Florentino con la tradición que empieza en las pirámides de los faraones egipcios, que sigue en la Acrópolis de Atenas y en las catedrales góticas europeas y que termina en los rascacielos de acero y de cristal de Manhattan. La tradición de lo sublime, del engrandecimiento de los sueños y de las ambiciones del hombre corriente, la tradición de la trascendencia.

De primeras, el Nuevo Bernabéu te obliga a mirar para arriba, a levantar la cabeza. Eso ya es bastante, no es en absoluto una cosa menor

No obstante, el Nuevo Bernabéu contempla la expansión económica futura del club por vías diferentes de la sencilla, directa y popular, es decir, distinta del clásico “que quepa más gente”. Éste fue el factor decisivo siempre, desde que Pedro Parages, Carlos López-Quesada, José De la Peña y Bernardo Meléndez avalaron el crédito de quinientas mil pesetas con el que el Madrid adquirió los terrenos al norte del Hipódromo de la Castellana donde se hizo hace cien años el primer estadio de fútbol de España. Entonces, de golpe, el club pasó de poder alojar en sus partidos en el Velódromo de la Ciudad Lineal a seis mil espectadores a meter en Chamartín a dieciséis mil personas, primero, y a veintidós mil, después, en un lapso de cinco años. Aquello fue lo mismo que hizo Santiago Bernabéu dos décadas después, a otra escala. Pero ahora el fútbol está dejando de ser el entretenimiento de la pequeña burguesía que entonces era y está transformándose en un artículo de lujo. Seguramente la razón de fondo sea que la pequeña burguesía y la clase media están desapareciendo en Occidente.

Nuevo Chamartín

El Tercer Chamartín apenas suma localidades al aforo actual del estadio, casi que las reduce. Como palanca del futuro económico inmediato del Madrid, el estadio funcionará como un complejo de ocio basado en los extras del fútbol: los bares, los restaurantes, las tiendas, el lujo y las experiencias inmersivas, o sea, todo lo que antes era secundario y anecdótico en lo de ir al fútbol, será ahora, cada vez más, lo que importe, quizá porque el interés del juego se ha estancado y al público, que está cambiando a toda velocidad, hay que entretenerlo y engancharlo con otras cosas. Florentino, que es un hombre sagaz, lo sabe y por eso el Tercer Chamartín, que es el suyo igual que el primero fue de Parages y el segundo, de Bernabéu, es un centro lúdico, un núcleo que agrega al fútbol un montón de otras cosas: una tarde en familia, ir a comprar, a comer, a tomar copas y luego, al final, a ver el partido, que ya ni es lo esencial.

El Tercer Chamartín es un intento de ofrecer una certeza en una era donde han desaparecido todas las certezas

Ir al Nuevo Bernabéu será como ir al centro de Madrid en Navidad o como irse por ahí en un puente, más que una liturgia o una costumbre, algo extraordinario que implica gastar más y una mayor rotación, un público en constante renovación, que se diversifica y se turistifica. Pesa menos el abonado de toda la vida y gana protagonismo el visitante único como en las webs, el que va al Bernabéu como luego va al Prado, al Thyssen, a la Warner o a ver el Rey León. Es el mundo que tenemos y Florentino no intenta cambiarlo (¿quién podría?), sino adaptarse. El Tercer Chamartín estará casi listo a finales de este 2023 que acaba de empezar y es la respuesta a un mundo en perpetua confusión y en perpetuo cambio. Un intento de ofrecer una certeza (de ahí su presencia exterior granítica, una roca contra la que se baten más olas del tiempo) en una era donde han desaparecido todas las certezas.

 

Getty Images.

¡Hola Galernautas!

Este viaje a Cáceres del Real Madrid me produce un sabor muy especial ya que casi toda mi familia es extremeña, la mayoría de Badajoz, pero también con cacereños entre los miembros más ilustres, por lo que, el hecho de que mi equipo vaya a mi tierra de ascendencia no deja de ser un orgullo y una satisfacción personal.

Afrontamos esta eliminatoria a partido único como todas las que se juegan en este formato de Copa. Con la sensación de que si ganas haces lo que debes y si pierdes es la hecatombe nuclear. Y es así, amigos. El Cacereño, equipo que, aunque se cargó al Girona en la última eliminatoria, juega en la Segunda División RFEF, la Tercera de toda la vida, vaya, la cuarta categoría del fútbol español. No ganar en el Estadio Príncipe Felipe sería pasto de mofas, befas, chascarrillos, memes y críticas feroces al equipo por los que están esperando cosas así para verter su ira contra lo blanco, que ya sabéis que son legión. Por eso, por respeto a la historia y a la competición, hay que ganar, ganar con holgura y traer a los jugadores sanos, que el sábado espera el Villarreal. Ahora unos datos del partido y, como siempre… ¡Hala Madrid!

 

Nunca hemos jugado en partido oficial contra el Cacereño

 

Efectivamente, Real Madrid y Cacereño han jugado 5 partidos amistosos, con un balance de 4 victorias y 1 empate, con 14 goles a favor y 6 en contra, de esos 5 partidos, 4 de ellos se jugaron en el campo de la Ciudad deportiva cacereña.

Precedentes del Real Madrid contra el Cacereño

 

El Príncipe Felipe, estadio inédito para el Real Madrid

 

Sí, porque las 4 veces que hemos jugado en la capital cacereña lo hemos hecho en el Estadio de la Ciudad Deportiva municipal.

 

Nuevo rival del Real Madrid

 

El Cacereño es el rival nº 92 del Real Madrid en Copa de España y el rival nº 267 en partido oficial.

 

Casi un siglo de enfrentamientos contra equipos extremeños

 

El primer partido oficial que jugó el Real Madrid contra un equipo de Extremadura fue el 6 de marzo de 1927, en la liguilla de Copa de España, Real Madrid-Extremeño, 9-4, goles de Benguría (6), Luis Uribe, Mejía y Félix Pérez. En este partido, Benguría se convierte en el primer jugador de la historia del Real Madrid en marcar seis goles en un partido oficial.

 

Cuidado con el trencilla

 

Sí, nos ha tocado Cuadra Fernández, el balear que nos tiene tanto cariño y amistad, ideal para estas entrañables fechas. Cuidado porque este colegiado ha arbitrado 11 partidos al Real Madrid (todos en liga), con un balance de 5 victorias, 3 empates y 3 derrotas, con 20 goles a favor y 16 en contra.

 

Partido redondo para Carvajal

 

Nuestro lateral derecho puede jugar su partido oficial nº 350 con la camiseta del Real Madrid si juega en Cáceres.

Carvajal

Datos del rival

 

1.- El Club Polideportivo Cacereño se fundó el 16 de enero de 1918, es el decano del fútbol extremeño.

2.- El Cacereño milita actualmente en el grupo 5º de la Segunda División RFEF, equivalente a la antigua Tercera División.

3.- El Cacereño ha llegado a jugar en Segunda División en la temporada 1952/53.

4.- El Cacereño ha accedido a los dieciseisavos de final de Copa después de eliminar al Córdoba y al Girona.

5.- En las temporadas 1965/66 y 1966/67 también jugaron la final y las perdieron.

6.- Sus últimos 5 partidos oficiales los ha saldado con 3 victorias y 2 empates.

7.- El Cacereño, en sus 5 últimos partidos oficiales jugando como local, ha ganado 3, empatado 1 y perdido 1.

8.- Los goleadores del Cacereño esta temporada en partido oficial son:  Iván Fernández (6), Solano (5), Manchón (4), Karim, David Grande, Garci (2), Pedro Ramírez, O. Traeré, Bermu (1).

9.- Julio Cobos Moreno nunca se ha enfrentado como entrenador al Real Madrid. Como jugador llegó a jugar en segunda división en el Xerez de la temporada 1997/98.

 

10 últimos partidos oficiales contra equipos extremeños

 

6 victorias, 3 empates, 1 derrota, 23 goles a favor (2,3 por partido) y 7 en contra.

Goleadores: Suker (5) Raúl, Seedorf (3), Michel, Hierro, Zárate (2), Gómez, Redondo, Iván Pérez, Jarni, Savio, Juanito (p.p.) (1).

Asistentes: Mijatovic, Suker (2), Freddy Rincón, Michel, Raúl, Karembeu, Roberto Carlos, Meca (1).

Tarjetas: Redondo (3), Hierro (2), Gómez, Laudrup. Quique, Jaime, Panucci, Sanchís,  Illgner, Seedorf, Iván Helguera, Roberto Carlos (1).

Expulsados: Ninguno.

Primer tiempo, 11 goles; segundo tiempo: 11 goles; prórroga: 1 gol.

Gol tempranero: Jarni (minuto 1).

Gol postrero: Zárate (minuto 111).

El Real Madrid no ha remontado para ganar el partido y no le han remontado.

Mayor goleada: 1 de junio de 1997, Liga, R. Madrid-Extremadura, 5-0, goles de Seedorf (2), Suker (2) y Raúl.

4 goles de penalti marcado y ninguno recibido.

3 dobletes o más (Michel, Seedorf, Suker).

Partido con más goles (6): 31 de octubre de 1998, Liga, Extremadura-R. Madrid, 1-5, goles de Jarni, Savio, Hierro, Suker y Seedorf.

El Real Madrid ha marcado gol en 9 de los últimos 10 partidos oficiales jugados contra equipos extremeños.

 

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El penúltimo clásico del baloncesto nos regaló un partido navideño, propio de estas fechas de relajación y disfrute. Se alejó de los partidos broncos a los que estábamos acostumbrados, con la tensión disipada por las uvas, y manifiesta en errores impropios de estos lances. Salió perdiendo el Madrid, deshilvanado en demasiadas fases del encuentro, también porque no encontró al final la trocha que conducía a la victoria.

Amén de variadas referencias artístico-históricas, la RAE define clásico —en Argentina, Uruguay y Venezuela— como una competición deportiva de importancia que se celebra cada año. Extraña que no aparezca la alusión planetaria a los Real Madrid-Barcelona y viceversa.

En cambio, el tópico aparece significado como la trivialidad. Frente a lo eximio, lo vulgar. Aún así, no creo caer en contradicciones al señalar el Clásico de ayer con un tópico: son como los melones, y el último lo ganó el que menos erró, si quieren el más certero al final del partido.

Llull

Lo cierto fue que se sucedieron los errores de bulto, las pérdidas de balón injustificadas y los despistes defensivos. En este orden de cosas, el Madrid fue el menos centrado, en especial en los rebotes, pero también en otras facetas que fueron hundiendo sin remedio su línea de flotación. Mínimas diferencias en los porcentajes de dos, en las pérdidas, en los tiros libres y, la señalada, en los rebotes. Sumadas construyen un muro sólido que, salvo excelencias en alguna otra faceta, es imposible de salvar.

El Madrid fue el menos centrado, en especial en los rebotes, pero también en otras facetas que fueron hundiendo sin remedio su línea de flotación

Las razones hay que buscarlas en ciertos desajustes —quizás mentales— que se revelaron de forma intermitente, y como anticipo de lo que vendría, al principio del partido y tras el descanso. El equipo de Mateo reaccionaba, más por impulsos individuales que por solidez, esa llave maestra que abre la puerta de estos partidos, duros, tensos, que se deciden por la fortaleza en la recta final. El Madrid no llegó a ella con la sensación de dominio, quebrada su defensa por Higgins y Laprovittola.

Quizás aquí radicó la principal diferencia. Mientras que los blancos no acertaron a amurallar su canasta, los blaugranas cerraron su defensa con los cinco hombres pisando la zona apenas el Madrid definía un lado de su ataque. Invitaba el cerrojo a mover el balón bien y rápido para abrir algún boquete o conseguir triples liberados. Pero en la hora clave, el atasco dominó la ofensiva madridista.

Podríamos decir que el equipo sufrió los mismos síntomas de principio de temporada, con papeles difusos y línea de juego borrosa. Tampoco es cuestión de alarmarse, pues ya sabemos que las temporadas de baloncesto, tan largas que no se ve la meta, invitan al sesteo. Quizás por eso, últimamente, se aplica más el que más lo necesita en estos Barça-Madrid, que de tanto que se repiten, quizás habría que reconsiderar su calificativo de clásico.

 

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Un total de cinco enfrentamientos se han producido entre el Real Madrid y el CD Cacereño a lo largo de la historia. El equipo extremeño se fundó en 1918 (la primera directiva se constituyó el 18 de abril de 1919) y nunca llegó a Primera. Tampoco hubo ningún emparejamiento copero como el de este 2023. Los cinco partidos fueron de carácter amistoso y se concentraron entre 1943 y 1969.

El único que fue en Madrid tuvo lugar el 2 de diciembre de 1943. El Cacereño se acababa de medir a la Ferroviaria en duelo correspondiente a la Tercera División y en su estancia madrileña concertó un encuentro contra los merengues. Se jugó en Chamartín a puerta cerrada y fue un partidillo de entrenamiento según la crónica del diario ‘GOL’. El resultado fue de 2-1 a favor de los blancos con un doblete del histórico delantero Pruden.

Al año siguiente, en 1944, los blancos devolvieron la visita al Cacereño para disputar un choque de pretemporada. Fue dos semanas antes de que comenzase la Liga, el 8 de septiembre en el campo de Cabezarruelo. En la portada de ‘MARCA’ del día 9 se podía leer una breve crónica de Mencheta en la que se indicaba el resultado de empate a uno. Mariano marcó el tanto por los cacereños y de nuevo Pruden por los merengues. El Real Madrid dominó buena parte del encuentro pero se encontró con una sólida tripleta defensiva local y una magnífica actuación del portero Rico.

Cacereño 1944 Marca

La contienda más famosa de las cinco entre cacereños y madrileños se produjo en 1955. El 28 de septiembre, ya con la Liga iniciada, los blancos se presentaron en Cáceres durante la Feria de San Miguel para el homenaje al general Ricardo Villalba, gobernador de Cáceres entre 1952 y 1954. Además, también había combatido en la guerra de Marruecos, en la Guerra Civil española y en la II Guerra Mundial, y en 1955 lo nombraron Presidente de Honor del CD Cacereño.

General Villalba

El presidente del club extremeño envió una misiva a Santiago Bernabéú en el que confirmaba la presencia del club madridista en el homenaje al general Villalba.

Cacereño 1955

El propio Villalba declaró que se trasladaría a Madrid para hablar en persona con Bernabéu y conseguir que viajasen a Cáceres con sus mejores jugadores y sobre todo con Alfredo di Stéfano. La expectación y el entusiasmos en la ciudad fue bárbaro y la prensa publicó que el Real Madrid jugaría con su once de gala en el césped de la Ciudad Deportiva cacereña. Sin embargo, el cuadro blanco dejó a la mayoría de sus figuras en casa y ese motivo justo al alto precio de las localidades hizo que no se llenaran las gradas.

En los prolegómenos, el Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, Antonio Rueda, entregó al General Villalba el diploma acreditativo de Presidente de Honor del Cacereño y a continuación saludaron a los 22 protagonistas sobre el césped.

Cacereño 1955

El triunfo merengue fue claro por 1-4 en un equipo entrenado por Moleiro e Ipiña ya que Villalonga se quedó en la capital. El once no contaba con la presencia de Di Stéfano, Gento o Rial pero sí con Berasaluce; Becerril, Oliva, Seoane; Manolín,  Rubio; Joseíto, Molowny, Wilson, Marsal, Castaño (Cela).

La crónica de MARCA del día 9 indicaba que se pudo ver en la primera mitad un “juego muy vistoso y de superior calidad por ambos conjuntos, a pesar del viento reinante, que restaba lucimiento en algunas jugadas”. El dominio fue alterno y “en general, el partido ha sido muy interesante, ya que se ha jugado con exquisita corrección por ambas partes, y a la superior técnica del Madrid, el Cacereño respondió con un juego rápido, entusiasta y de muy buena calidad”. El conjunto madridista se llevó la victoria por 1-4 con dos dianas de Molowny y una de Wilson y Joseíto. En la alineación también figuraron Berasaluce, Becerril, Oliva, Marsal o Castaño.

Un total de cinco enfrentamientos se han producido entre el Real Madrid y el CD Cacereño a lo largo de la historia

Para concluir la jornada festiva, el Ayuntamiento de la capital ofreció un vino español en honor del general Villalba y su distinguida esposa. El agasajo fue ofrecido por el alcalde de la ciudad, señor Ordóñez. Hablaron el vicepresidente del Cacereño, señor Murillo, el directivo del Real Madrid señor Méndez Vigo, que en nombre del club blanco ofreció al general una insignia de brillantes, y finalmente, el General Villalba, que se mostró muy emocionado.

Seis años después, en 1961, retornó el Real Madrid a Cáceres. El día 28 de diciembre, se vieron las caras ambas escuadras en el campo de la Ciudad Deportiva en un partido a beneficio de la Campaña de Navidad. El cuadro madridista viajó con muchos suplentes y algunos amateurs y según ‘MARCA’ era un buen momento para volver a ver a “Vicente en la portería y a Pepillo en el eje del ataque”. El resumen del choque figuraba así en la crónica de Mencheta para MARCA: “El partido, en términos generales, fue entretenido más en la primera parte que en la segunda. Los jugadores madrileños hicieron exhibición de su magnifica clase. No obstante, el Cacereño fue, poco a poco, tomando confianza y. en algunos momentos, llegó a nivelar el encuentro”. El resultado fue de 2-4 para el Real Madrid que tuvo que remontar el 2-0 inicial de los cacereños. Marcaron Zárraga, Canario, Chus Herrera y Félix Ruiz. En el césped también se pudo ver a Vicente, Marquitos, Vidal,  Marsal, Velázquez o Manolín Bueno pero no finalmente a Pepillo que se quedó sin minutos.

Cacereño 1961 Marca

El último precedente fue en 1969, en la celebración de las Bodas de Oro del CD Cacereño. El amistoso fue tres días después de concluir la Liga, el 23 de abril, y el Real Madrid viajó con algunos miembros del primer equipo acompañados por varios jugadores del amateur y el defensa Espíldora que militaba en el Plus Ultra. El siguiente objetivo merengue era la Copa del Generalísimo el 4 de mayo y Miguel Muñoz dio vacaciones a la mayoría de integrantes de la plantilla para que visitasen a sus familiares antes de volver a concentrarse para el torneo del KO. El propio técnico dejó a su segundo Moleiro como encargado de la convocatoria ante el cuadro cacereño en una lista que no podía contar con los lesionados Pirri, Zunzunegui, José Luis Peinado y Félix Ruiz ni con los convocados con la selección española Amancio, Grosso, De Felipe y Velázquez para el amistoso ante México y el duelo de clasificación para México’70 contra Yugoslavia.

Cacereño 1969 Marca

En la crónica de ‘MARCA’, con firma de Alfil, se destacó que “hubo gran entrada” y que antes del saque inicial “el gobernador civil impuso a don Fernando Turégano las insignias de oro del club, por reunir la doble condición de jugador fundador del club. La peña madridista de Valencia de Alcántara regaló al Cacereño una bandeja de plata, y lo mismo hizo con el Real Madrid. El saque de honor lo realizó la señorita Eloísa Trillo Figueroa, hija del gobernador civil y madrina del CD Cacereño en las festividad de sus Bodas de de Oro”. El partido tuvo color blanco que obtuvo la victoria por 1-3 con tantos de Fermín, Vidal y Vera. También actuaron, entre otros, Junquera, Babiloni, Miera, Toni Grande o Sánchez Barrios.

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