Las mejores firmas madridistas del planeta

Con la hazaña ante los serbios
aún bullendo en el recuerdo
(remontándole un 2-0
a los muchachos de Željko
y luego dieciocho puntos
en quinto y postrero encuentro),
llegaba el Madrid a Kaunas
henchido de fe en el éxito
pese a contar con las bajas
de Gabi, Vincent y Gerson.
El Barça era más equipo,
insistían los agoreros,
restando el favoritismo
a los hombres de Mateo
que ganaron en la cancha
y que ganarán de nuevo
por mucho que los de siempre
muéstrense de nuevo escépticos.
De entrada los contrincantes
plantearon nivel parejo,
si bien en juego exterior
los blaugranas parecieron
más sólidos, más conspicuos.
¿Que qué significa eso?
Que desde allende el perímetro
se afanaron en jodernos,
y que no puede negarse
que fuera un afán certero.
Mas apareció Tavares
con sus dos metros y medio
para intimidar a modo
a Sanli y otros culerdos,
compensando en la pintura,
en los rigores de adentro,
lo que afuera era un desastre
por lo menos defendiendo.
Cuarenta y dos-treinta y seis
marcó al llegar el asueto
(también llamado descanso)
el marcador del electro
(también llamado electrónico
por quienes no hablan en verso),
con Mirotic reducido
a cero puntazos, cero,
pero un Barça ganador
pese a que el de Montenegro
no tenía su mejor noche
para nuestra pena (miento).
Subiría hasta los tres puntos,
que no es registro modélico,
quien se enrolara en el Barça
sin mostrar ningún respeto
por el club que le formó.
Pobrecillo, lo lamento.
(Habrá quien diga que no
y hasta puede que sea cierto).
A la vuelta del descanso
se tomaron bien en serio
los mosqueteros de Chus
el afrontar a los griegos
en la Final del domingo.
¡Y vaya que si lo hicieron!
El Chacho entró en combustión,
Llull aportó sus momentos
(incluida una mandarina
recién subida del huerto),
Toñejo anotó sus puntos
y Rudy (uno de los nuestros)
volvió a ser el mejor 3,
que antes llamaban alero.
En honor al gran Clint Eastwood
y el crepúsculo de viejos
de algunas de sus películas,
los Space Cowboys provectos
de la gran plantilla blanca
calzáronse al bando adverso
a lomos de una defensa
plena de atención, denuedo,
estajanovismo, fe,
organización, talento.
El Barça vuelve al carrer
y los blancos, por sus fueros.

 

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Buenos días. No sabemos si estáis informados de que el FC Barcelona, a lo largo de la presente campaña, ha ganado 30 títulos, todos ellos bajo la batuta maestra de ese director de orquesta exacto y templado que responde al nombre de Jan Laporta.

La figura, la de los 30 títulos, se conoce como treintaplete, y se trata de la primera ocasión histórica en que ningún club del continente se adjudica éxito tan múltiple y acojonante. Ojo, hablamos sólo de la sección de fútbol, excluyendo otras de tradicional éxito blaugrana como el voleibol y el macramé.

El diario Mundo Deportivo, llevado por la modestia y sensatez que proverbialmente le caracteriza, hoy solo se hace eco de 3 de esos 30 títulos. Es de agradecer tanta humildat, característica por lo demás del pueblo catalán, tan humilde, tan humilde, que a decir del mismísimo Xavi Hdez no le vale ganar por 1-0 pero gana siempre 1-0 para no llamar la atención, de tan discreto.

Portada Mundo Deportivo

Es tanta la humildat que son solo 3, en efecto, los títulos del Barça que trae el eximio rotativo catalán a portada, a saber: la liga del Negreirato Revisited, el mundial de Messi (jugador actualmente en las filas del FCB como todo el mundo sabe) y los éxitos de Pep Guardiola, que es el entrenador del Manchester City pero cuyos títulos se los apunta el Barça de igual modo que, en la película Amanece que no es Poco, Chus Lampreave se apuntaba todos los coitos como satisfactorios.

Menos modestia, amigos cataculés. Para empezar, no entendemos por qué le apuntáis al Barça un solo título de Pep cuando el de Sampedor está a punto de cerrar una temporada con tres. Ya serían 5, pues, a los que habría que añadir los siguientes:

 

-La Liga de 1937, que les quitó Franco y ya les van a devolver.

-La Champions de 2015, que ya se computó en 2015 pero puede volver a computarse con arreglo a un plan de viabilidad personalizado elaborado por Miquel Iceta.

-La Liga 91/92, ganada en Tenerife, que ya se computó en dicha fecha pero gusta mucho recordar.

-La 92/93, también ganada en Tenerife y que se puede incorporar tranquilamente al palmarés de 2023 por mor del Real Decreto de Lo Que Nos Brota de los Dídimos.

-Aprovechando que es un año precioso, el anillo de la NBA de Michael Jordan del propio 1993. No olvidemos que Jordan estuvo de Erasmus en el Ampurdán.

-La Copa Jordi Pujol de Juveniles con Orquitis.

-La Liga de Veteranos de San Hermenegildo, ganada por las Panteras Calimocheras de Hristo Stoichkov.

-La fulminante recuperación de un uñero por parte de Bogarde.

-La Copa Julio Salinas, también conocida como Copa Muñón, que disputa dicho delantero contra su hermano Patxi en el mes de marzo de cada año, con puntualidad bilbaína.

-El poder negociador del Lobo Carrasco, quien el pasado 7 de abril convenció a su mujer de compartir un Maxibón, quedando para ella la parte del crocanti.

-La mejoría en las hemorroides de Jota Jordi, tan castigadas la temporada anterior.

-La liga 16/17, que ganó el Madrid de Zidane pero se le adjudica ahora al Barça en virtud de las gestiones de Albert Soler.

-La existencia misma de Albert Soler, que cuenta como título.

-El Trofeo Puedo-Ayudaros-Con-El-Var de la localidad tarraconense de Santa Negreira de Olot, arbitrado por el del Chiringuito que tiene cara de ceporro y llamó a Ramón Álvarez de Mon “iluminado económico”.

-La buena fortuna de Calderé, que pescó una gran trucha el 14 de febrero en el Tordera.

-El logro del graduado escolar por parte de la hija de Luis Enrique, a la sazón novia de Ferran Torres.

-El nuevo corte de pelo del exguardameta Pinto, actualmente embalador de alcaparras en Viladecans, que ha merecido el aplauso unánime de Undiano Mallenco.

-La concesión del Premio Sandro-Qué-Más-Quieres-Que-Te-Dé a Joan Gaspart por parte del propio diario Mundo Deportivo.

-La concesión del Premio Joan-Qué-Más-Quieres-Que-Te-Dé a Sandro Rosell por parte del diario Sport.

-La concesión de Premio Pedrito a Pedri, crack culé de la actualidad.

-La concesión del Premio Pedri a Pedrito, leyenda de la institución.

-La superación de un proceso gripal agudo por parte de la sobrina segunda de Frank de Boer.

-La Champions de 2015, otra vez, que para eso hace eones que no llegan a semifinales.

-La concesión de la Prescripción Plena con Indulgencia Plenaria, por parte de Albert Soler, de todos los delitos imputados y pendientes de ser imputados, a razón de uno por día, al FC Barcelona.

-Título Resumen de Todos los Anteriores, con distintivo especial para gilipollas crédulos, otorgados por la Real Orden de San Albert Soler.

Portada Sport

Es una pena que Sport, pudiendo sumarse a Mundo Deportivo en la celebración del treintaplete, prefiera fijarse en el Real Madrid. Sin embargo, por otro lado, es muy de agradecer que el formidable periódico cataculé asesore en portada al Real Madrid respecto a qué debe hacer tras su chasco en semifinales de Champions con el City. En estas crisis, no hay ocasión en que Florentino Pérez no consulte ávidamente Sport en busca de soluciones. “Clásico de alto voltaje en Kaunas”, decretan también los de Mascaró, en alusión a la semifinal de la F4 de baloncesto que esta tarde enfrenta a Barça y Madrid. Nosotros vamos con los de blanco, con la venia, aunque seremos los primeros en consultar Sport en caso de tener que recabar consejos por haber sido eliminados.

Por lo demás, As y Marca otorgan su portada a Nadal, que anuncia su retirada para 2024 y se lleva el aplauso emocionado de todos, incluida por supuesto La Galerna.

Pasad un buen día.

Portada As Portada Marca

Lo que pasó el miércoles me pareció más grave y preocupante de lo que en muchos foros se comenta. Es verdad que no es fácil ganar dos años seguidos una Champions League, que en eso estamos muy mal acostumbrados. Que este año se ha ganado una Copa del Rey de forma brillante, junto con otros títulos menores. Tampoco se debe despreciar el haber llegado a “semis” de Champions, como en once de las últimas trece ediciones. Bien es cierto, además, que hay mimbres jóvenes para tener unas buenas perspectivas de futuro. Que tenemos a Vinicius, que con solo veintidós años está entre uno de los tres mejores jugadores del mundo, que también le acompañan Rodrygo, Camavinga, Valverde, Tchouaméni…

Camavinga, Rodrygo y Vinícius

Pero la semifinal de Champions no se perdió sólo contra un buen equipo. Se perdió contra un “modelo” que lleva tiempo amenazando con extender sus tentáculos a todo el fútbol mundial y que parece que este año puede acabar por hacerlo presa. Empezó con el mundial de Qatar. Ya solo el hecho de celebrarse allí fue una vitoria para este “modelo”. Siguió con la victoria de Argentina. O, mejor dicho, de Messi. Con una clara influencia del “modelo” sobre actuaciones arbitrales que finalmente serían decisivas. Y puede terminar con el hecho de ver cómo el Manchester City, es decir, el equipo o uno de los quipos de los Emiratos Árabes, termina por llegar a lo más alto del fútbol mundial tras conseguir su ansiada Copa de Europa.

La semifinal de Champions no se perdió sólo contra un buen equipo. Se perdió contra un “modelo” que lleva tiempo amenazando con extender sus tentáculos a todo el fútbol mundial y que parece que este año puede acabar por hacerlo presa

Llevan muchos años detrás de ello, con inversiones milmillonarias financiadas por un estado y ajenos a cualquier Fair Play financiero.  La realidad es que han logrado hacer un gran equipo que además juega muy bien; es justo decirlo. Que una vez se aúpe a la cima, quién sabe cuándo se querrá bajar. Lo del Real Madrid el año pasado fue un milagro. O, más bien, tres milagros. Que este año se han aplacado simplemente gastando más dinero por parte del “modelo”. La pieza que le faltaba al equipo, Haaland, la que hizo que el planteamiento de Carlo Ancelotti se centrara en anularlo a él, quizá obviando otros peligros, llegó una vez más a Manchester poniendo más dinero que los demás equipos que estaban en la puja, entre ellos el Real Madrid.  Y lo harán una y mil veces más mientras les apetezca.

Lo del miércoles fue algo parecido al batacazo de “La Quinta” contra el Milán de Sacchi. El Madrid llegó a una eliminatoria pensando en que era posible ganar, pero la realidad fue muy distinta. Y otro resultado abultado les puso los pies en la tierra y mantuvo al Madrid lejos del trono europeo por muchos años. Es cierto que aquella manera de ganar era algo distinta a lo que hace hoy el City. Sacchi sí que reinventó el futbol hasta el punto de que la FIFA tuvo que cambiar las reglas del juego para que éste no muriera por sobredosis táctica. Guardiola, por mucho que “el relato” diga lo contrario, tras muchos años tratando de reinventarlo, ha demostrado que basta con comprar a los mejores y ponerlos a jugar de una forma ordenada. Y mientras haya petróleo lo seguirá haciendo.

Guardiola, por mucho que “el relato” diga lo contrario, tras muchos años tratando de reinventarlo, ha demostrado que basta con comprar a los mejores y ponerlos a jugar de una forma ordenada. Y mientras haya petróleo lo seguirá haciendo

El miércoles pasado cayó el Real Madrid. Un club que pertenece a sus socios y que forma parte de la historia del futbol en Europa. Porque ha sido el que más ha ganado y porque cualquier éxito que pueda alcanzar un club, el Real Madrid ya lo ha logrado antes. Es algo así como la civilización romana para la cultura occidental, el origen de todo. Es también algo en vías de extinción.  Cada vez menos clubes con esa estructura van quedando en primera línea con posibilidad de competir. No hay más que ver al vecino F. C. Barcelona, el cual parece que en breve puede tomar el camino fácil de los jeques. Lo que pasó el miércoles en el Etihad es que cayó Constantinopla y muchos “cristianos” se alegraron. Es algo que no puedo entender.

 

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Perder ante el Manchester City entraba dentro de lo normal. Tengo claro desde que empecé a jugar al fútbol en alevines que en el deporte se pierde más veces que se gana, aunque cuando se trata del Real Madrid, ese axioma es justamente al revés. El Madrid gana muchas más veces que pierde. Por eso es el Madrid.

Aun así, caer en el Etihad, siendo previsible, ha tenido un punto de amargor por la superioridad que el City mostró durante todo un partido, que siempre se jugó en un único sentido.

La derrota, dura, me recordó durante algún momento a la famosa goleada ante el AC Milán de Arrigo Sacchi en el 89 por 5-0. Aquella apisonadora en San Siro supuso el fin de la Quinta del Buitre y de una generación triunfal y, además, fue la puesta de largo de un equipo que marcó una época como fue el milanista, importador de una nueva forma de jugar al fútbol que hizo escuela durante varios años. Lo de esta semana en Manchester tiene algo de aquello de San Siro. Aun así, hay apuntes positivos que no podemos dejar de lado.

La generación actual, la más gloriosa de la historia del Club con permiso de la formada por Di Stéfano, Puskas o Gento, está llegando al límite de su vigencia

La eliminación por goleada refuerza la sensación, que ya se venía gestando a lo largo de toda esta temporada, de que la generación actual, la más gloriosa de la historia del Club con permiso de la formada por Di Stéfano, Puskas o Gento, está llegando al límite de su vigencia.

Modric, Kroos, Benzema o Carvajal siguen siendo futbolistas de nivel mundial, pero ya no están para una temporada de sesenta partidos. Aceptar que es ley de vida y pasar a jugar en la plantilla de los próximos dos años un rol no tan protagonista es algo obligado para no perder el paso durante un periodo de tiempo más o menos largo.

Benzema y Carvajal

A partir de ahí, toca reforzar al equipo en puestos que se han mostrado especialmente vulnerables, como son los dos laterales y el delantero centro; hacer limpia de jugadores que ocupan plaza permanente en el banquillo, pero no aportan absolutamente nada en el terreno de juego porque no cuentan para Ancelotti y reforzar el fondo de armario del equipo con futbolistas que puedan cambiar partidos entrando desde el banco. Estos movimientos son completamente prioritarios.

Dicho esto, la temporada es buena, aun con el ‘rojo’ del Etihad , y si retrocedemos al ciclo ganador de los últimos dos años, es excepcional. No hay que volverse locos. Si algo tiene el Real Madrid, no el de ahora, si no el de siempre, es que VUELVE una y otra vez.

Si algo tiene el Real Madrid, no el de ahora, si no el de siempre, es que VUELVE una y otra vez

Qué nadie tenga duda alguna. El Madrid está a años luz de clubes como el Atleti, el Barça o el propio Manchester City. Todos ellos miran con envidia al Madrid. Puede perder una, dos o tres veces. Da igual. En el menor plazo de tiempo, volverá.

El Madrid siempre Vuelve. Va en su ADN. Y posiblemente el año que viene volverá a luchar por todo. Con otros jugadores, pero con el mismo escudo. Eso es lo que cuenta. Nadie en el mundo puede decir lo mismo.

 

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Cuenta la leyenda que la caída del Imperio romano fue tan rápida que muchos legionarios solo se dieron cuenta de la misma al ir a cobrar su ‘stipendium’ y comprobar que ya no había nadie que lo pagara. La disolución de aquel formidable y carísimo ejército era un síntoma inequívoco del final de la era en la que todos los caminos conducían a Roma. Pero aunque en los libros de historia figure ese año 476 como fecha oficial del final del Imperio romano, la pragmática realidad nos indica que los rescoldos de su dominio se mantuvieron vivos muchos años después de la deposición de Rómulo Augústulo, el último emperador.

El Madrid no trabaja a brochazos gruesos, más bien usa pinceladas constantes y precisas para que el cuadro no sufra modificaciones drásticas

Algo muy similar ha ocurrido con el último gran dominador del fútbol europeo (y, por ende, del fútbol mundial): el Real Madrid de los jerarcas. El punto de inflexión en el que acabó su era dorada llegó en 2018, con la 13ª Copa de Europa y el adiós de Cristiano Ronaldo, mascarón de proa de la nave. Poco a poco, la moderna generación dorada fue abandonando el club, permaneciendo en él un último reducto de veteranos que, contraviniendo una y otra vez los pronósticos, volvieron a poner una pica blanca en pleno corazón de Europa con la conquista de ‘la decimocuarta’ la temporada pasada. Aquella fue una epopeya irrepetible, que contaremos a nuestros nietos como esos antiguos romanos les narraban a los suyos las más gloriosas conquistas de sus legiones.

Cristiano Ronaldo Cibeles Real Madrid

El tiempo es inexorable y eso es algo que sabe muy bien el Real Madrid como club que históricamente ha sido capaz de desprenderse sin excesiva carga dramática de sus leyendas para fabricar otras nuevas, en un bucle infinito e inherente al deporte profesional. Es difícil sentenciar a quienes han contribuido decisivamente a que la grandeza del equipo más importante del mundo sea aún más acentuada, pero tampoco parece sencillo que un rendimiento decreciente tenga un repunte en medio del ocaso. Aparece aquí la eterna disyuntiva entre méritos puros y sentimientos cargados de nostalgia. Entiendo que Benzema, Kroos, Modric, Carvajal o Nacho quieren vivir de corto un hito histórico como la inauguración del nuevo Bernabéu. Pero también sería comprensible (y en algunos casos deseable) que el club les diera una despedida a la altura de lo que representan en su historia, y negara una continuidad que, atendiendo exclusivamente a lo deportivo, es bastante cuestionable.

No se vislumbra el fin de una era, ese fin ha quedado ya más que constatado. Ahora queda manejar la transición más limpia y menos dolorosa posible

Como suele ocurrir cuando el empeño por extender una carrera se antepone a la situación real, es posible que la despedida de alguna estos indiscutibles mitos del madridismo acabe empañada por su rendimiento en sus últimos partidos. Todos recordamos ejemplos (y no solo futbolísticos) de un final nefasto que mancha parte de lo conseguido con anterioridad, por la tendencia natural a retener lo más reciente. También hay que poner sobre la mesa si es idóneo que al timón siga un entrenador que ha logrado éxitos indiscutibles, pero que no es el perfil más adecuado para pasar página y muy probablemente continúe considerando puntales esenciales del proyecto a futbolistas que están ya rebasando su fecha de caducidad. Y, como consecuencia, condenando a papeles secundarios a aquellos llamados a ocupar su lugar de inmediato.

Modric, Kroos, Alaba City

El Madrid ha sabido reconstruirse con inteligencia y encontrar nuevos héroes que protagonicen las hazañas venideras. La combinación entre jóvenes paladines y sabios veteranos funcionó fantásticamente bien en la pasada campaña, pero no lo ha hecho en la presente. La mejora en las prestaciones de los menos experimentados, especialmente de un Vinicius Junior que ya es la rutilante estrella del equipo, no ha compensado el descalabro en cuanto a rendimiento de buena parte del ‘club de las 5 champions’. Tampoco se espera una revolución para suplirles. El Madrid no trabaja a brochazos gruesos, más bien usa pinceladas constantes y precisas para que el cuadro no sufra modificaciones drásticas. Este verano deberían llegar perfiles que puedan reemplazar a aquellos que muy probablemente hayan dejado atrás los veinte mejores partidos de sus carreras. No serán muchos, pero sí hay que atinar y continuar con un proceso de renovación que ni se detiene, ni espera a nadie. No se vislumbra el fin de una era, ese fin ha quedado ya más que constatado. Ahora queda manejar la transición más limpia y menos dolorosa posible.

 

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Era un San Federico - Ciudad de los Poetas de cadetes allá por finales de los 80. Nos jugábamos la Liga. El Poetas era mejor técnicamente y movía el balón con mucha más destreza, pero nosotros éramos muy luchadores y rápidos a la contra y les ganábamos más veces que ellos a nosotros. Nuestro entrenador Manolo, que en paz descanse, nos preparó para el partido hablando casi obsesivamente de sus cualidades, de sus puntos fuertes y de cómo defenderles. Nos ganaron sólo 2-0 pero nos dieron un baño. No hicimos más que correr detrás del balón desde el pitido inicial. El lunes, Manolo, gran entrenador y mejor persona, reconoció que se había equivocado, que no habíamos sido nosotros mismos y que con su discurso nos habíamos centrado en defender, olvidando ir al ataque y de alguna forma, involuntariamente, nos había hecho sentir inferiores.

“20, 25, 30… minutos. Hay que sufrir, aguantar”. Estas fueron algunas de las palabras recogidas por las televisiones, que Ancelotti dirigió al grupo el día antes del encuentro. Creo que a Ancelotti le pasó lo mismo que a Manolo, con la diferencia de que Manolo entrenaba al San Fede de la Dehesa de la Villa y Ancelotti al mejor club del mundo. En mi opinión, transmitir a los jugadores que van a tener que sufrir durante media hora de partido fueron palabras de entrenador de equipo pequeño. ¿Os imagináis a José diciendo esto? Yo me lo imagino más animando “¡¡vamos a por ellos, vamos a ganarles todos los duelos…!!”. En el corrillo de Ancelotti del martes empezó la debacle.

Ancelotti entrenamiento previo City

Obviamente, el City puede eliminarte, especialmente si nuestro delantero centro no está ni para jugar en el Alpedrete. Pero esto es muy diferente a recibir un baño histórico. 72% de posesión y 13 remates. En la primera parte parecían profesionales contra cadetes del San Fede. No recuerdo un aplastamiento así. Fueron 4 goles, pero sin el mejor portero del mundo habrían sido 7.

Carletto es un gran madridista, al que aprecio y tengo en alta estima.  Pero debo analizar su labor como entrenador. Y la lista de reproches que he preparado es muy amplia. Estos son, en mi opinión, los 7 pecados capitales de Ancelotti:

1.- La charla de Carlo del martes fue toda una declaración de intenciones que quedó grabada a fuego en las cabezas de nuestros jugadores. Salimos perdiendo 1-0, con una actitud mental equivocada. Sin quererlo, Carlo les dijo que ellos eran mucho mejores.

2.- Contra un City que sabes va a dominar el centro del campo y cuando tú mismo le has dado a entender a tus jugadores que te pueden avasallar, no puedes alinear a Kroos y Modric como eje central del equipo. Creo que tanto el alemán como el croata todavía pueden aportar mucho, pero por separado y acompañados de jugadores con más físico. Jugar con un 4-3-3 dejando a Modric y Kroos solos ante el peligro en el Etihad ha sido un auténtico suicidio. No entiendo en qué pudo estar pensando Carlo.

4-0: Larga vida al Rey

3.-Si Rüdiger secó a Haaland en el Bernabéu, ¿Por qué cambiar? ¿Por qué arriesgarse con un Militao, que además estaba sin confianza y en baja forma? Haaland no marcó pero si no es por Courtois nos hubiera metido un hat-trick.

4.-Si en la primera parte te arrollan, ¿por qué no cambias nada en el descanso? ¿Por qué esperar hasta el minuto 63? ¿Por qué cambiar a Rodrygo y no a un desastroso Benzema? ¿Por qué esperas al minuto 80, con 3-0 abajo, para hacer 3 cambios? El conservadurismo de Ancelotti es desesperante.

5.-La política de rotaciones y descansos de la temporada ha sido un sinsentido. En más de un partido ya decidido, Benzema, con problemas físicos durante todo el año, ha permanecido en el campo más minutos de los necesarios. Para colmo, ¿por qué arriesgar a tantos jugadores a 4 días de un partido tan importante, ante un rival como el Getafe, que se jugaba la vida? Es comprensible que jugadores con poco ritmo tengan minutos, pero muchos de los que jugaron contra el Getafe no los necesitaban. No había nada que ganar y mucho que perder. Y Camavinga perdió.

Las notas del City, 4 - Real Madrid, 0

6.-El rendimiento del equipo en Liga ha sido vergonzoso. Estar a 14 puntos de este Barcelona lo dice todo. El equipo ha perdido 7 encuentros. El entrenador no ha sido capaz de mantener la tensión competitiva en una competición larga como La Liga.

7.-Ancelotti es la antítesis de la meritocracia. No juega quien lo merece; juegan los de siempre, sin importar su estado de forma o las necesidades tácticas frente al rival. Carlo es injusto con algunos de sus jugadores. ¿Te lo imaginas sentando a Casillas…? Yo no. Carlo no es el entrenador adecuado para llevar a cabo la transición de Kroos, Modric y Benzema. Lo va a volver a hacer. Va a volver a ponerlos a todos, estén como estén.

No creo que un solo partido sea razón para dejar de confiar en un entrenador. Pero las razones, como he explicado, son varias y van más allá del partido del partido de ayer

Sobre la pasada Champions, creo que es compatible sentirse el madridista más feliz del mundo con reconocer que las 3 remontadas del Bernabéu fueron partidos mediocres resueltos a la desesperada, con una mezcla de épica, escudo, suerte, miedo escénico y, por supuesto, la calidad de nuestros jugadores. Pero recordemos también que no pasamos del centro del campo en París o que el City nos dio otro baño en Manchester. Fue un 4-3 pero pudieron ser 8. Ganamos la Champions más emocionante de la historia, pero yo no vi demasiado la mano de Ancelotti.

No creo que un solo partido sea razón para dejar de confiar en un entrenador. Pero las razones, como he explicado, son varias y van más allá del partido del partido de ayer.

Comencemos el casting. Ciao Carlo, ¿hola José?

 

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Buenos días, como convención social. No es hora de buscar excusas para la derrota de ayer 4-0 frente al City, por higiene moral y por el pequeño detalle de que no las hay. No es hora de ser cicateros con los merecimientos del City, por respeto intelectual. No es hora de restar méritos a Pep Guardiola, por aseo futbolístico. Por los mismos motivos esgrimidos, no procede descuartizar con saña a este Real Madrid.

Portada Marca

Fue una paliza de las que duelen, titula Marca. Una paliza infligida por nuestro Sacchi, como argumenta esta mañana en La Galerna Jesús Bengoechea. Con el agravante de todas las filias y fobias que rodean los enfrentamientos contra alguien como Pep. Probablemente hayamos asistido a una derrota generacional, porque no es raro que el Madrid cierre los ciclos con el mismo estruendo con el que remonta eliminatorias imposibles.

Después de las hecatombes es habitual que afloren sabios de un día para pontificar con sentencias grandilocuentes a mayor gloria instantánea de su ego, pero la realidad pocas veces es monocroma y las enmiendas sumarísimas a la totalidad rara vez comportan algo positivo. Volcar las frustraciones propias en terceros nunca ha sido una postura inteligente de la cual obtener rédito de ningún tipo. Es más útil la crítica racional.

El Madrid ha llegado hasta donde podía llegar. Para ganar al City y pasar a la final era necesario un juego que quizá no sea capaz de llevar a cabo con la plantilla actual. Tampoco es conveniente olvidar que si el club se hubiese dejado llevar por el sentir de gran parte de la afición, en estos momentos es probable que estuviésemos a las puertas de disputar otra final de Champions, ilusionados por conseguir nuestra undécima Copa de Europa.

Portada As

As se decanta por “Para llorar” como titular sobreimpreso sobre un Benzema con gesto de hacer lo propio. Para llorar fue el partido de muchos madridistas, incluido Karim. Ya sea por motivos físicos, mentales, biológicos o simplemente de estado de forma, el desempeño de piezas importantes del equipo está lejos de ser bueno.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

En las portadas del los diarios del FC Barcelona encontramos lo esperado. Los culés llegaron ayer al clímax porque se excitan con el placer ajeno más que con el propio, son voyeurs de las victorias (de los otros). Gozan más un mundial de Messi u otra final de Champions de Guardiola que un logro suyo. Pero claro, ni Cataluña es un estado con selección que participe en los mundiales ni el Barça compite en la Copa de Europa.

El Madrid es tan grande que siempre alegra a alguien. Cuando gana, a casi todos sus seguidores; cuando pierde, a los antimadridistas y la sección vinagre y agorera de los suyos que lleva años quejándose desde su cueva mientras el equipo obtenía título tras título.

Esta generación de futbolistas merece un respeto (no exento de crítica) y un profundo agradecimiento. Han sido los máximos responsables de gran parte de la felicidad ligada al fútbol que hemos disfrutado durante años. Nadie gana siempre, ni siquiera el Real Madrid. Es hora de realizar los cambios necesarios con la profundidad requerida, sin olvidar que la plantilla cuenta con varios de los mejores jugadores de presente y de futuro del fútbol actual.

El City probablemente se alzará con su primera Champions después de haber sido regado con recursos económicos infinitos (probablemente alejados del Fair Play financiero) durante años. Woody Allen dijo que el dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia. En esa diferencia está la grandeza, que es lo que posee el Madrid y no se puede comprar porque se ha edificado durante más de un siglo.

Es una muy mala noticia que los clubes estado vayan a comenzar a ganar Champions. Demasiado han tardado, por otra parte. El futuro no es halagüeño en este sentido, pero ¿cuándo lo ha sido para el Real Madrid?

Nos despedimos con estas palabras de la excelente crónica de Andrés Torres del partido de ayer:

“A nosotros, que nos quiten lo bailao, que diría un castizo. Honor y gloria a una generación irrepetible. No se puede ganar siempre.

Hala Madrid”.

 

P. D. También parecía irrepetible la generación de Di Stéfano, Puskas y Gento.

Guardiola nos mojó la oreja en numerosas ocasiones, varias de ellas con estrépito, mientras estuvo en el Barça, pero ninguna de ellas cuenta. No cuenta porque nada de lo sucedido bajo el paraguas del negreirato cuenta en absoluto. Es un vacío en el tiempo, un agujero negro, un sumidero de méritos futbolísticos que pierden toda vigencia bajo el manto hediondo de la corrupción. La indudable excelencia de los pases de Xavi, los arabescos de Iniesta y los goles de Messi se difuminan como pedaladas de Lance Armstrong en el Tourmalet. Fueron mucho, pero no son nada. Se difuminan por obra y gracia de la manipulación competitiva, y el que aquel Barça fuera además un gran equipo no anula el fraude: solo incrementa la imperdonabilidad del mismo, porque a lo mejor no hacía ni falta. Así de cretinos suelen ser los sinvergüenzas.

Ayer, el City de Guardiola alcanzó (y yo diría que rebasó) lo mejor del más eximio fútbol que nunca alcanzó aquel Barcelona suyo… pero lo hizo sin Negreira. Por primera vez, no hay mancha alguna al respecto ni nada que objetar. A diferencia de aquel Barcelona, este City arrasa allá por dónde va sin necesidad de ayuda exógena. Esta financieramente dopado, lo cual está mal, pero ni consta ni se sospecha que esté arbitralmente dopado, lo cual estaría peor todavía y es justamente lo que está probado que sucedió durante 17 años con el favorito del vicenegreirato.

Ayer, el City de Guardiola alcanzó (y yo diría que rebasó) lo mejor del más eximio fútbol que nunca alcanzó aquel Barcelona suyo… pero lo hizo sin Negreira. Por primera vez, no hay mancha alguna al respecto ni nada que objetar

Ahora no pueden racaneársele méritos a Guardiola. No procede. Te puede caer mal, pero tienes que reconocer que su venganza por la inenarrable remontada blanca del año pasado ha sido antológica. Aquello fue memorable como fuerza desatada del cosmos; esto lo ha sido como lección de fútbol. Se dirá que después de mil millones ya podrá, y será verdad con un matiz: el PSG lleva invertidas cantidades casi igual de exorbitantes y no le lucen igual. Algo bueno estará haciendo el de Sampedor.

City Guardiola Ancelotti

En distintos foros advertí que esta semifinal ante el City era el mayor desafío para el Real Madrid desde aquel Milán de Sacchi en los tardíos ochenta. Lamento haberme aproximado tanto, incluso, hasta en la dureza del marcador (4-0 ahora, 5-0 en San Siro en el 89), pero en el Madrid los grandes ciclos se cierran con grandes hecatombes. No se entierra a magníficos paquidermos del fútbol como Modric o Benzema con el discreto encanto del unocerismo. Hace falta un correctivo que no ofrezca dudas para que el certificado de defunción pueda ser expedido con toda la contundencia. Si Modric y Benzema renuevan (me parecería bien), deben hacerlo preparados a sumar como un Marcelo de último año, aproximadamente, sin perjuicio de que de tanto en tanto puedan destapar el tarro de las esencias sobre el césped.

Es una goleada que llega mecida por una extraña serenidad, pero no por ello será de extrañar que acarree consecuencias. El 5-0 de Milán se llevó por delante a Beenhakker, y sin que yo quiera con esto indicar que lo más sabio sería prescindir de Ancelotti, porque no lo sé, me limito a consignar el peso de la historia en circunstancias similares. Bien es cierto que Carlo merece un crédito mucho mayor que el de Leo, aun siendo este un grande, en atención a su muy superior palmarés (muy superior al del holandés y al de cualquiera).

Ancelotti Modric City

Lo que en cambio no suscita dudas es la identidad de nuestro Sacchi contemporáneo. Tanto se ha dicho que Pep era nuestra bestia negra que al fin, libre de ya de redes de seguridad villanegreirescas, ha terminado siéndolo. Lo de anoche viene a ser como si el Madrid ye-yé (que firmó la Sexta como un islote en el tiempo, más allá de la jubilación de Di Stéfano y a similitud de lo logrado en la Catorce tras el adiós de Cristiano) hubiera caído a manos de Gullit y Van Basten.

No sería de extrañar que estuviéramos afrontando otra prolongada travesía del desierto, sabiendo como sabemos que incluso al Madrid le son inevitables de tiempo en tiempo. Con rivales que compran al colectivo arbitral en el contexto nacional, con oponentes que intercambian oro negro por toscos centrales en el internacional, suficiente hemos logrado posponer el momento.

En cuanto al nuevo Sacchi, cabe recordar que el viejo acabó en nuestro organigrama, aunque poco hiciera y la cosa no sobrepase lo testimonial. No deja de ser una pena que la maldita política haga imposible que la historia se repita.

 

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Arbitró el polaco Szymon Marciniak. En el VAR estuvieron sus compatriotas Tomasz Kwiatkowski y Bartosz Frankowski.

No tuvo grandes problemas el polaco pese a ser una semifinal de Champions. En los primeros minutos debió al menos amonestar a Bernardo Silva por reiteración en sus faltas.

Las amarillas las dejó para la segunda parte. En los locales Dias en el 49' por derribar a Vini, Gundogan por entrar tarde al brasileño en el 62' y Grealish en el 90'. En los madridistas Carvajal por agarrar a Grealish cuando se iba en el 55' y Camavinga por protestar una no falta con vehemencia al polaco.

Marciniak, BIEN.

 

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Courtois (8)

Es el mejor portero del mundo, pero es mortal. Evitó muchos goles.

Camavinga (4)

Superado en defensa, apagado en ataque.

Militao (3)

Despistado como últimamente y desafortunado en el autogol.

Alaba (5)

Sufrió lo indecible por alto pero tiró de orgullo.

Carvajal (4)

Superado por Grealish.

Kroos (5)

Incluso en los peores momentos buscó el criterio. Dejó un trallazo al larguero.

Modric (3)

Impreciso.

Valverde (3)

Torpón. Fuera del partido.

Vinicius Jr. (3)

Desconectado. Anulado por Walker.

Benzema (2)

Missing.

Rodrygo (5)

Lo intentó.

Rüdiger (-)

Intrascendente.

Asensio (-)

Intrascendente.

Lucas Vázquez (-)

Intrascendente.

Ceballos (-)

Intrascendente.

Tchouameni (-)

Intrascendente.

Ancelotti (2)

Sin ideas ante la adversidad. Antes, lo fío todo a su libreto y su once de confianza, a pesar incluso del partidazo de Rüdiger en el Bernabéu. Sin capacidad de reacción. El cuarto gol le hace mucho daño en la T4 intuyo.

 

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