A Luis XIV le comunicaron la muerte del cardenal Mazarino:
—Sire, su eminencia ha entregado su alma a Dios.
—Ya veo. Otra cosa es que Dios quiera aceptarla —respondió el rey.
La Liga de Tebas mucho me temo que se encuentra en el mismo trance que el cardenal Mazarino. Los vicios que la han matado son muchos y evidentes. En el portanálisis de La Galerna de este domingo están magníficamente resumidos bajo el explícito titular “Vámonos de esta liga”, con el cual no puedo estar más de acuerdo. La Liga se hunde y es hora de saltar del barco antes de que sea tarde. Que la orquesta de Tebas, Rubiales, la afición alienada, los clubes sin ambición y los “perodistas” deportivos (los del “no soy racista, pero…”) se queden tocando sus castañuelas y panderetas en la cubierta.
“Seamos realistas y pidamos lo imposible”, dice el viejo adagio. Es imposible que el Real Madrid juegue en otra liga que no sea la española, pero resulta tan placentero imaginar semejante escenario que cuesta resistirse a ello. El galernauta Dani Garrido, con el ingenio que le caracteriza, proponía en Twitter crear una “Liga Mediterránea”, con equipos franceses, italianos, españoles y portugueses (estos últimos a modo de artistas invitados); cuyos únicos requisitos para participar, a parte de la solera, consistirían en no ser un equipo ostensiblemente corrupto ni manifestar un odio provincial ni aldeano al Real Madrid o a cualquier otro rival. “Honradez y cosmopolitismo”, podría ser su lema. Me parece una idea preciosa, pero no debo ser yo quien la desarrolle por escrito si no su creador. Desde aquí le invito a ello.
Puesto a imaginar utopías, yo me inclino más bien por algo aún más ambicioso. Dado que el Madrid luce con orgullo el distintivo “Real”, planteemos una liga donde jueguen los equipos de la que fue la monarquía más poderosa de Europa: la Casa de Austria. La Liga de los Habsburgo. Una Liga Habsbúrgica.
Dado que el Madrid luce con orgullo el distintivo “Real”, planteemos una liga donde jueguen los equipos de la que fue la monarquía más poderosa de Europa: la Casa de Austria. La Liga de los Habsburgo. Una Liga Habsbúrgica
Los requisitos para participar en ella serían pocos, pero exigentes: el primero, por supuesto, que el equipo represente a un territorio que alguna vez haya estado vinculado a la casa de Austria. Eso excluye a los franceses y a los ingleses. Nada de tratos con el PSG dopado con los marevedíes del Gran Turco ni mucho menos con la Pérfida Albión. Para algunos será duro perder al Marsella y al Olympique de Lyon, lo sé, pero las reglas han de ser las mismas para todos; dicho sea de paso, ese será el segundo requisito de la Liga Habsbúrgica. Las normas, ya sean económicas o arbitrales, se aplicarán de idéntica forma a todos sus participantes. Las infracciones serán penadas con condena a galeras o la obligatoriedad de ver todos los partidos de pretemporada del Atleti.
No obstante, para no perder al mercado francés, la Liga Habsbúrgica podría reservar un puesto para el Mónaco en la medida en que los Grimaldi fueron vasallos de los Habsburgo españoles durante los siglos XVI y XVII (Felipe IV fue quien les concedió el rango de príncipes), hasta que el traidor Honorato II Grimaldi se vendió a Richelieu en 1641 y puso a la guarnición española de Mónaco en la puñetera en la calle. Muy mal, Honorato. Grace Kelly nunca nos habría hecho esa faena.
De modo que tenemos al Mónaco dentro y al PSG fuera. Bien. Esto marcha. Como es lógico, la Liga Habsbúrgica tendrá que tener varios equipos españoles. Dado que las plazas son limitadas y los candidatos numerosos, cada ciudad solo podrá tener un equipo representante. De la Villa y Corte seleccionamos al Real Madrid. De Barcelona, el elegido no puede ser otro que el Real Club Deportivo Espanyol, pues en la Liga Habsbúrgica ser “real” ya da ventajas de acceso. Es por este mismo motivo que la Real Sociedad tendrá plaza asegurada y que el combinado representante de Sevilla, puerto universal de las Américas, no puede ser otro que el Real Betis Balompie. Los “biris” que se busquen la vida en alguna liga africana junto con los ultras del Valencia, a ver si así desarrollan algo de tolerancia hacia pieles más oscuras. Se guardará otra plaza para el Athletic de Bilbao, “ciudad en la que todos son hidalgos”, según Tirso de Molina; y con eso el cupo hispano quedaría completo.
Las normas, ya sean económicas o arbitrales, se aplicarán de idéntica forma a todos sus participantes. Las infracciones serán penadas con condena a galeras o la obligatoriedad de ver todos los partidos de pretemporada del Atleti
Ya que los portugueses fueron súbditos de Felipe II, Felipe III y Felipe IV; también ellos podrían, si lo desean, aportar equipos a la Liga Habsbúrgica. En la España del Siglo de Oro, los portugueses tenían fama de dulces y amorosos, y así lo expresaba el poeta: “Soy natural de Lisboa, / nací en un pilón de azúcar, / fue mi cuna una toronja, / envolviéronme en jalea, / y, así, respiro melcochas.” Para endulzar nuestra liga Habsbúrgica nada mejor que, por ejemplo, el Porto, el Benfica y el Sporting de Lisboa con ese fútbol que sabe a nata y a versos de Camoens.
De Italia nos traemos al Nápoles y al Milan. La Juve no, por mucho que los duques de Saboya fueran devotos vasallos de la Casa de Austria; primero que arregle sus corruptelas y luego ya hablaremos. En la Ligua Habsúrgica no hay sitio para clubes de currículum color negreiro.
Dado que los Austrias españoles fueron también duques de Atenas, incluimos al Panathinaikos para dar exotismo a la competición. El Sacro Imperio Romano Germánico que aporte al Bayern de Múnich y al Borussia Dortmund, y ya de paso hacemos a Toni Kroos príncipe elector para cuando se jubile. De Flandes aceptaremos la participación del Club Brujas (único equipo belga que ha disputado una final de Champions) siempre y cuando accedan a nombrar a Thibaut Courtois gobernador de los Países Bajos con derecho a ser retratado con menina y Toisón de Oro. También extenderemos la invitación a la triada protestante (Ajax, PSV y Feyenoord) para demostrar que en la Liga Habsbúrgica los conflictos religiosos ya son cosa del pasado, que en esta Liga somos más de Juan de Austria que del Duque de Alba.
Seamos realistas y pidamos lo imposible. Por un fútbol honesto, limpio y espectacular: apoyemos la Liga Habsbúrgica
Las plazas restantes quedarán reservadas para los equipos de las Indias. Del Brasil invitamos al Flamingo y al Palmeiras; y del Virreinato del Perú, al que pertenecía Argentina durante la época Habsburgo, invitamos al River y al Boca. En este caso, soslayaremos la norma de un solo equipo por ciudad, porque como traigamos a uno y dejemos al otro en casa es probable que Buenos Aires arda en llamas.
Así pues, la lista de equipos de la Liga Habsbúrgica queda de esta forma establecida:
En resumen, que en una jornada rutinaria de la Liga Habsbúrgica, el aficionado medio, los curritos como usted y yo, podríamos disfrutar de un River vs. Boca, un Real Madrid vs. Bayern, un Flamingo vs. Espanyol y un Athletic vs. Borussia; por poner un ejemplo al azar. El equipo campeón de la Liga Habsbúrgica tendrá derecho a recibir el trofeo en la catedral de Aquisgrán, frente al trono de Carlomagno, y su entrenador a ser coronado en Roma por el papa, quien para la ocasión lucirá su tradicional atuendo blanco pero con el 9 de Di Stefano a la espalda.
Y en un año, como mucho, hundimos la Premier en la más absoluta irrelevancia.
Seamos realistas y pidamos lo imposible. Por un fútbol honesto, limpio y espectacular: apoyemos la Liga Habsbúrgica.
Getty Images.
Buenos días. Ayer bautizamos el estadio del Barça como Scrotify Camp Nou. Siempre han hecho lo que les ha salido de los mismísimos sin ser sancionados, por lo que el nuevo nombre nos parece apropiado a despecho de lo que opine el patrocinador.
El caso es que por fin, lustros después de la noche del cochinillo y la botella de JB, años y años después de exhibir pancartas insultantes hacia la democracia española con la venia del palco (amén de otras muchas irregularidades), cierran el Camp Nou. Mas vale tarde que nunca, ya sabemos que las cosas de palacio van como van y habrá que darse por satisfechos por mucho que haya tardado la sentencia.
—Pero qué dicen estos de La Galerna. No cierran el Camp Nou porque lo haya dictaminado ninguna instancia de justicia, sino porque va a ser remodelado para que las ratas, que campaban por sus respetos en el recinto, no se lo coman definitivamente.
Bueno, no nos pongamos exquisitos con el procedimiento. Lo que importa es que por fin va a cumplir su condena el Scrotify, sea cual sea el motivo, y con esta ocasión se le dio un homenaje al estadio, a guisa de despedida.
“Hasta pronto, Camp Nou”, reza la portada de Sport. Nos unimos alborozados al sentido tributo al Scroti (o incluso Escroti, que suena más catalán, suena a la petición de disculpas que nunca llevarán a cabo) y deseamos larga vida al recinto deportivo que contempló las evoluciones de grandes maestros como Cruyff, Messi, Undiano Mallenco y Aytekin. Cuántas hazañas han visto esos muros, ahora carcomidos por el paso del tiempo y las cagarrutas de paloma. Hasta pronto, Escroti, decimos nosotros también con una mezcla de emoción y nostalgia precipitada.
Una cosa: ¿han avisado ya al heredero de Negreira hijo, quienquiera que sea, de que ha cambiado el destino final de esos viajes en coche con el colegiado de cada jornada? A ver si la cabra va a tirar al monte y el nuevo Negreira Jr. (hay sin duda un nuevo Negreira Jr. como hay sin duda un nuevo Negreira Senior) va a llevar a Hdez Hdez o De Burgos allá donde pronto no habrá más que grúas melancólicas y cemento aciago. Que tenga claro el nuevo Negreira Jr. lo que debe poner en Google Maps, que son muchos los esfuerzos destinados a ese capítulo del presupuesto para que se tornen baldíos.
“Adiós con emoción”, titula Mundo Deportivo, y creednos si os aseguramos que compartimos el sentimiento. El adiós y la emoción, cuidado, no van destinados en exclusividad al Escroti, sino también a dos jugadores históricos de la entidad blaugrana que la dejan. Nos referimos a Jordi Alba y Busquets, jugadores de gran calado a quienes no dudaremos en homenajear también nosotros, siendo como es su amplio palmarés en el Barça tan ajeno al trato comercial entre su club y el negreirismo como el dopaje era ajeno a los Tours de Lance Armstrong y los récords del mundo de 100 metros lisos a Ben Johnson.
A Sergio-Mucho-Morro-Busquets lo consideremos ya sobradamente homenajeado, pero nunca se habrá loado lo suficiente al bueno de Jordi. Los siguientes son sus highlights. Grande Jordi.
Y poco más que contaros, amics. Que el tema de los descensos está que arde, como reflejan las portadas de As y Marca. Al pobre Espanyol ya se lo han llevado a Segunda, que para eso ha decretado Roures que el Girona ha de ser por fuerza el segundo equipo de Cataluña.
Pasad un buen día.
No es el primero que me lo comenta o se lo leo. Que el Madrid debería irse de la Liga, apuntarse a otra. El Espanyol le acompañaría encantado, por cierto.
No encuentro Liga en el mundo donde el arbitraje influya para mal tanto como en la española. Ninguna. Va tomando cuerpo la teoría de que con otro montaje arbitral, el desenlace del torneo hubiese sido distinto por arriba, por abajo y por la mitad.
A lo que íbamos. Jesús Bengoechea votaría que el Madrid se fuera a la Premier. Confirma algo tremendo: mucho madridista está hasta el moño de la Liga. Tanto que huiría por la izquierda, a lo León Melquíades. Votaría lo que Jesús.
No encuentro Liga en el mundo donde el arbitraje influya para mal tanto como en la española. Va tomando cuerpo la teoría de que con otro montaje arbitral, el desenlace del torneo hubiese sido distinto por arriba, por abajo y por la mitad
Laporta, primera etapa, preguntó en Francia si le dejarían llevar a su Barça allí. Eran los tiempos del ‘procés’ más rugiente y el presidente estaba cachondo con esa y otras posibilidades. Le dijeron que no. En ese contexto, lo más parecido fue la huida de Puigdemont a Bélgica. Le pilló algo mayor, con menos años igual hubiese pedido probar en el Anderlecht. Fue una pena. Lo del Barça, digo. Hubiese estado muy bien verle recibir a Troyes, Guingamp, Rennes. Sochaux, y viajar a Reims, Toulouse, Brest y cía.
¿A la Premier, Jesús? Ellos estarían encantados. Son la NBA del fútbol, les falta el Madrid… y nada más. Tú, como mucho madridista, entiendes que el equipo competiría de igual a igual, excepto en algo que luego comentaré. Igualdad en el trato y en los arbitrajes. No veo a la afición del Aston Villa recibiendo al Madrid al grito de ¡monkey, monkey! Ni a su VAR eligiendo imágenes, trazando líneas propias de jovencitos una noche de sábado.
Las últimas experiencias con equipos de allí, Chelsea, Liverpool, City, incluso el vecino Celtic de Glasgow, avalan esa teoría. El Madrid ganó, perdió o empató. Sin más. Es verdad que el gol del City en Chamartín llegó tras una acción irregular, la pelota que salió por la línea de banda y no lo advirtieron linier ni VAR. ¡Comparado con lo de aquí, aquello fue un penalti a favor…!
La Premier tiene un gran problema, quizá el único, pero muy gordo: permite que compitan clubes estado, que rima con dopado. City y Newcastle, a la cabeza. Para jugarles de igual a igual deberíamos vender al Madrid a un jeque con mando en plaza. Y eso, al madridismo doliente no le gustaría un pelo. Podría intentar meterles en cintura y que la Premier fuera de verdad una Liga seria. Sería razonable.
¿A la Premier, Jesús? Ellos estarían encantados. Son la NBA del fútbol, les falta el Madrid… y nada más
Cuando la semifinal se publicó un datito demoledor: en los últimos siete años, el cálculo fichajes-ventas de jugadores arrojaba un saldo positivo de +10 en el caso del Madrid y de menos 670 en el del City. Es decir: la suma/resta de lo que compró y vendió el Madrid le supuso ganar 10 millones mientras que el equipo de Manchester perdió… 670. Y no pasa ná. Unos artistas. Consentidos.
Si se resolviera la cosa no le vería mayor problema. Sería beneficioso para todos. Para el Madrid, una experiencia nueva, muy agradable incluso en la derrota. Que alguna habría, claro. Y la Liga descansaría feliz pues se habría librado de su club más nocivo, odioso y perseguible. Sería bueno para todos, sí.
Como eso, lo de la marcha a Inglaterra, lo veo complicado, sí iba a escribir, y lo hago ya, que entra junio, acaba el campeonato y el 12 de agosto Dios mediante empezará el siguiente. Y el Madrid estará en la línea de salida salvo sorpresón.
Lo cual quedará como un enorme gesto de generosidad del club hacia el resto de competidores y aficiones todas. Digno de un Princesa de Asturias. El Madrid retocará su equipo buscando ser mejor —y de conseguirlo lo aprovechará la Liga— siendo consciente de que le tomarán el pelo una vez más y desde la primera jornada.
Será pues justo y necesario valorar como se merece que el Madrid se presente y lo haga con cara risueña y sonriente. Me recuerda a mis años juveniles cuando me dio por el póker —barato, éramos unos tiesos— con amigos: sabía que me iban a tangar y seguía yendo y yendo. Era como la Liga, un torneo de la regularidad: siempre pasaba lo mismo. A no ser que yo tuviera cuatro ases. O cinco. Que lo bordara, vamos.
Getty Images.
Es semioficial que Asensio abandona el Real Madrid al término de la presente campaña, es decir, prácticamente ya, o al menos lo es que la oferta de renovación del club no le satisface y prefiere buscar nuevos horizontes. Es la crónica de un mendesazo anunciado. Cuando se supo que Marco había delegado su futuro profesional en las manos del agente de jugadores más famoso del planeta, todos auguramos que las prioridades del balear cambiarían. Se juntaban, digamos, el hambre y las ganas de comer. Encaja que quien se manifiesta públicamente remiso a tirar del carro sea susceptible de ser tentado por la posibilidad de NO tirar de algún otro carro en un breve plazo.
Es hora de poner notas y (pese a la mencionada renuencia, traducida en un proverbial pichaflojismo sobre el césped -no confundir con pichabroismo, aunque haya relación-) la de Asensio al término de su estancia en el Madrid merece un bien alto o un notable bajo. Su evolución se vio drásticamente mermada por aquella grave lesión, si bien antes de la misma ya daba algunas señales de estar estancándose. Le ha dado tiempo, con todo, a estar presente en jugadas relevantes mostrando su gran calidad en momentos de gran voltaje, incluyéndose aquí goles en plazas como Múnich, el Bernabéu ante el PSG o la mismísima Final de Cardiff. Siendo suplente, especialmente en los últimos dos años, ha promediado un ratio de goles por minuto jugado que ha de estar entre los más altos de Europa, a pesar de que no me consten en este momento las estadísticas exactas. Es, de hecho, el jugador que más goles ha marcado saliendo desde el banquillo en toda la historia de la Champions League.
Encaja que quien se manifiesta públicamente remiso a tirar del carro sea susceptible de ser tentado por la posibilidad de NO tirar de algún otro carro en un breve plazo. en todo caso, la nota de Asensio al término de su estancia en el Madrid merece un bien alto o un notable bajo
Este último dato es el que debe hacer preguntarnos hasta qué punto es una buena idea no intentar retenerlo, pese a las dudas que suscita. Pocos jugadores garantizan tantos goles sin la vitola de titulares, de igual modo que pocos poseen un disparo con la pierna izquierda como el del mallorquín (la lástima es que se haya acomodado en exceso en esa suerte, sin buscar una mayor versatilidad). Son factores a resultas de los cuales es legítimo temer el echarle de menos en el futuro. ¿Dónde y por qué precio encuentras un suplente que te ofrezca esas prestaciones? Por supuesto, la pregunta encierra en sí misma una trampa, porque Marco Asensio ya no acepta ser suplente. Así pues, en el entendido de que el Real Madrid no puede asegurar la titularidad a nadie, y habiendo demostrado Florentino que la política de no retener a nadie contra su voluntad (acompañada de la de no usar el mobbing para obligar a que nadie se marche) ha sido valiosa en la procura de los éxitos cosechados en los últimos años, Asensio debe irse. Aquí solo está el que quiere estar. A aquel que quiera asumir el frío de ahí fuera se le ofrecerá a lo sumo la bufanda de un eterno cariño en la distancia.
En cualquier caso, habrá que intentar que el hueco que deja en la plantilla Marco sea llenado por alguien. ¿Por quién? Sabemos de la cercanía del fichaje de Bellingham, pero el inglés no viene para usufructuar esa plaza en el banquillo. Se necesita para suplir a Asensio un jugador de élite (o una firme promesa de jugador de élite) que sea consciente de que el serlo no le asegura un puesto en el once, puesto que existen en el plantel élites más élites que él, al menos sobre el papel.
El retorno de Brahim desde Italia puede ser una opción. Su buen hacer en el Milan, que ha contribuido a devolver al top europeo, supone un buen aval. Es más versátil que Asensio y más completo, ambidiestro por mas señas, aunque no dispone de su mortífero chut. Está por verse si aceptaría un rol secundario en la plantilla después de haber tenido gran protagonismo en su club de cesión. Una cesión que ha sido un éxito que ahora toca interpretar, bien a la luz de continuidad en el club o a la de beneficio en caja.
Desde este último prisma, que el club hace bien en no perder de vista nunca, se antoja más atinada la opción de Arribas, con Brahim continuando en Milán previo pago de un importe lo suficientemente cuantioso. Ganas dinero con Brahim e incorporas el canterano más talentoso que ha surgido de La Fábrica en los últimos tiempos. Arribas es, futbolísticamente hablando, lo más parecido a Asensio que no hay en el mercado, y decimos “que no hay” porque no hace falta acudir al mismo: ya lo tienes.
La duda es: ¿gusta Arribas a Ancelotti? ¿Le gusta lo suficiente como para que la jugada no resulte en un desaprovechamiento del futbolista a trueque de una solución que no convence al que manda? Si hubiera que atenerse al uso que Ancelotti ha hecho de Arribas hasta la fecha, habría que concluir que no. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el Castilla ha hecho una temporada lo suficientemente prometedora como para que el club haya priorizado la aportación de Arribas a un eventual ascenso a Segunda, lo que explicaría (o no, no lo sabemos) las reticencias de Carlo.
Si a Carlo le gusta Arribas, es la mejor solución a todos los niveles.
Buenos días, amigos. Rodrygo está cuando se le espera. Ayer hizo de nueve, otros partidos hace de siete, o de once, pero habitualmente juega de diez. Ayer volvió a realizar otro gran partido y con sus dos goles remontó el encuentro ante el Sevilla. El diario As se lo reconoce y le dedica su portada.
El Madrid llegaba con las bajas en ataque de tres futbolistas —Vinícius, Benzema y Asensio— y Mariano. Ni siquiera en esa situación, Hazard y Álvaro fueron de la partida de inicio. Ancelotti prefirió arropar a Rodrygo con cinco centrocampistas por primera vez en la temporada. Pero lo que no fue diferente son los despistes defensivos tempraneros del equipo blanco, que propiciaron que el Sevilla se adelantase en el marcador casi sin bajarse del autobús, donde suelen comenzar los insultos racistas a Vinícius, que ayer se libró pero solo porque no estaba.
Otra costumbre que no se vio alterada es la de pegar físicamente a algún jugador del Real Madrid. Ayer le tocó a Ceballos. El agresor fue Acuña, que pudo destrozarle el tobillo al diecinueve blanco y fue expulsado. Tampoco cambia el hecho de que las pocas decisiones correctas que no perjudican al Madrid sean vistas como un robo del equipo blanco, fruto del manejo de los hilos por parte de Florentino Pérez.
https://twitter.com/DaniCeballos46/status/1662549031543885825?s=20
Como veis, no contento con su acción criminal sobre el sevillano, Acuña se permitió dar a entender en redes sociales que su expulsión había sido injusta, o esa cabe colegir de su alusión a “jugar contra doce”. Era demasiada afrenta y Ceballos tuvo que reaccionar, como es natural .
El episodio ilustra magníficamente lo que al Real Madrid le ofrece ahora mismo la liga española (con minúscula, sí): agresiones físicas que no son castigadas por los colegiados pero, cuando raramente lo son, desatan acusaciones de favoritismo arbitral a los blancos; penaltis que no se le pitan pero que, en la excepcional ocasión en que se pitan, generan tormentas de polémica; racismo de las multitudes que llenan los estadios contra un jugador suyo, Vinicius Jr., que después, para más inri, debe soportar acusaciones según las cuales es un provocador y poco menos que justo receptor de esa xenofobia; un VAR que ha intervenido de manera decisiva contra el Madrid (gol de Asensio en el Camp Nou, anulado sin que se haya demostrado aún que con justicia) pero al que se acusa de beneficiar a los blancos; y por supuesto, muy importante, un CTA comprado durante al menos dos décadas por el Barça (¿sigue comprado?, nos preguntamos de manera totalmente pertinente) sin que ello haya servido para que los medios y las masas se revuelvan contra el Barça sino todo lo contrario: se revuelven contra el Madrid, y con más odio que nunca.
Odio. Odio e injusticia para con el club que la mantiene a flote, por cuanto es el único que suscita el interés suficiente para sostener la bola girando: eso es lo que el Madrid recibe de la liga española.
Es por ello que crece como una marea silenciosa (ya no tanto) en el seno del madridismo la necesidad de abandonar este légamo de putrefacción. Vámonos a otra parte, se oye en las conversaciones entre madridistas. A un lugar donde no pedimos que nos quieran a pesar de que sostenemos económicamente la competición, no: nos conformamos con que no nos odien. Nos conformamos con que el gran rival no se compre el colectivo arbitral para tenerlo de su lado. Nos conformamos con que, si lo hace, al menos, no se entierre el hecho bajo la alfombra y no se nos acuse a nosotros, que somos la víctima de esa estafa, de ser los beneficiarios de otra, continuamente además, por parte de medios y profesionales del fútbol. Nos conformamos con unas autoridades y unos clubes que ponen remedio al problema del racismo, si lo hubiera, aunque idealmente nos gustaría jugar en un país donde el racismo no existiera. La Superliga estaba concebida para coexistir con la liga local, pero quizá haya que ser más radicales y establecer como prioridad el no formar parte de un contexto en el cual al Madrid se le maltrata.
¿Es esto viable? Todo indica que no, pero no sabemos si el tema se ha estudiado con la profundidad que la situación requiere. ¿Es geopolíticamente posible que el Madrid juegue en la Premier, en Portugal, en Italia? Logísticamente posible ya sabemos que sí es, ¿solo? faltaría resolver la burocracia. Vámonos. ¿A qué competición no le gustaría contar con el Real Madrid? La propia Premier, si la opción fuese viable, abriría las puertas de par en par al Real Madrid.
¿Se ha estudiado en profundidad? Nos limitamos a solicitar que, si no se ha estudiado hasta el límite, se haga ahora.
Porque estamos hartos y pensamos que esto no tiene arreglo. No tiene arreglo con el inmovilismo de la Federación y el CTA a pesar del negreirato; no tiene arreglo con Tebas presidiendo el cotarro enzarzado en polémicas estériles en las redes, compadreando con un Barça que incumple las normas y regañando a Vinicius por ser objetivo de ataques racistas; no tiene arreglo con unos medios controlados por el avalista y socio de Laporta; no tiene arreglo con unas gradas enfermas de odio hacia la entidad cuya grandeza posibilita, en términos de mercado, la existencia de la competición (?) misma.
Es demasiada ingratitud. Son demasiados miserables con despacho, con silbato, con micrófono. Con entradas.
Aquí no queremos estar. Hágase algo, por favor.
La prensa cataculé dedica la jornada a despedirse del Spotify Camp Nou, también conocido como Scrotify por su propensión a hacer siempre lo que le sale de los mismos sin ser sancionado por ello.
Pues bien. El Scrotify va a estar en obras por un largo tiempo, y los medios negreiriles aprovechan para despedirse de él y también de Busquets y Jordi Alba, por el mismo precio.
A diferencia de la del estadio, la baja de ambos futbolistas es definitiva. Se van del Barça. La Galerna se uniría —con respeto pero sin pasión, porque muy bien tampoco podemos decir que nos caigan— al homenaje de la prensa a ambos peloteros, pero sucede que su legado futbolístico está irremisiblemente manchado por el negreirato. Gran parte de los títulos cosechados por la pareja está bajo sospecha, en el mejor de los casos. Pedirnos que nos unamos al tributo público de dos individuos cuya deportividad ha sido siempre discutible, y cuyo palmarés está encima seriamente ensombrecido por un régimen de adquisición de voluntades arbitrales durante años y años, sería pedirnos demasiado, la verdad. Fueron dos grandes futbolistas, eso es cierto también. Que les vaya muy bien en la vida.
Cerramos el portanálisis de hoy felicitando, como hace Marca, a Granada y Las Palmas por sus respectivos ascensos.
Feliz domingo.
PD: Ánimo al Real Madrid Femenino, que se quedó a las puertas de ganar el primer título de su historia. Lo logrará pronto. Aquí podéis leer la crónica.
El Real Madrid Femenino rozó el primer título de su corta historia, llegando a disfrutar de un 2-0 en el marcador, pero la reacción atlética en la Final condujo la cita a los penalties, donde los hados dieron la espalda a las de Toril.
Comenzó el partido con un dominio abrumador del Madrid y unas primeras incursiones muy prometedoras de Athenea. La cántabra es una extremo de las de toda la vida -ganar el fondo, buscar el centro aéreo o el pase atrás- que contrastaba con la ocasión pionera: ganar el primer título de tu existencia es lo anticlásico, pero el fútbol es el mismo. Sin embargo, Ajibade estuvo a punto de marcar en un remate de cabeza y, a renglón seguido, Misa hubo de sacar de la chistera una parada de primera clase a remate de Estefanía Banini.
Las ocasiones colchoneras abrieron una fase de mayor equilibrio, con el Atleti estableciendo una presión más eficaz y dificultando la salida de balón de las blancas. Caicedo intentaba sus diabluras y Weir se desperezaba tratando de aportar fantasía a la solidez de Zornoza y Toletti. Y fue precisamente la jugadora francesa la que inauguraría el marcador pasada la primera media hora rematando canónicamente un córner que, para ser sinceros, no debería haber sido concedido por la colegiada, pues Feller había sido la última en tocar. 1-0 y el sueño más cerca gracias también a Misa, que pocos minutos después volvía a repeler un disparo de Ajibade. La presión rojiblanca surtía efecto, de modo que Sousa e Ivana tuvieron que multiplicarse en quites decisivos en las inmediaciones del gol.
Con el 1-0 se llegó al descanso.
Diluviaba en Butarque a la vuelta de los vestuarios, quizá para brindar un sesgo más cinematográfico a la jugada de película que se aprestaba a hacer Weir. Es una superclase. Un control sublime, una maniobra sutil y la mejor jugada del partido, abortada por la guardameta rojiblanca. Una muestra deslumbrante del talento incomparable de la escocesa, que sirvió de preludio al segundo gol blanco: centro de Caicedo y remate de cabeza de Ivana al fondo de la red. Protestaron las de Cano una hipotética falta previa de Sousa, pero en la televisión no se vio con claridad. Los espectadores menos avisados, en todo caso, tuvieron ocasión de comprobar que el malhadado “Así, así, así gana el Madrid” no es cántico que atienda a géneros. Bajo el aguacero, una jugada de orfebrería entre Caicedo, Zornoza y Weir estuvo a punto de sentenciar la Final.
Todo se deslizaba (nunca mejor dicho) en dirección al primer título de la historia de la sección de fútbol femenino del Real Madrid. Espoleadas por la cercanía de la gloria y la certidumbre del resultado, las de Toril combinaban con más y más soltura y confianza, remando (nunca mejor dicho otra vez) en dirección al triunfo final. Con todo, Misa se vio forzada de nuevo a sacar los guantes a tiro de Guerrero. Tirando de orgullo, las rojiblancas acortaron distancias por parte de Lucía Moral tras una excelente jugada, y entró algo de miedo al decretarse 6 minutos de descuento que el transcurso del partido no ameritaba. El miedo estaba justificado: Banini marcó al borde del fin del tiempo extra con un modélico lanzamiento de falta.
2-2 y prórroga.
Weir volvió a facturar una jugada maestra en la frontal, pero el balón se fue por encima del larguero en el disparo final. También Toletti probó suerte bajo los elementos. No se vinieron abajo las vikingas pese a la dureza de ir a la prórroga cuando ya se veían campeonas. La primera parte de la prórroga fue un prodigio de entrega y resistencia de ambos equipos en condiciones atmosféricas muy adversas y ya con muchos minutos en las piernas.
En la segunda parte de la prórroga, ralearon aún más las fuerzas por ambos bandos. Los dos equipos rezaban por el final, y sus plegarias fueron atendidas pese a un buen disparo de Avelleira.
Penaltis.
Menayo. Gol.
Weir. Gol.
Guerrero. Gol.
Olga. Para Lola Gallardo.
Navarro. Gol.
Avelleira. Para Lola Gallardo.
Banini. Para Misa.
Svava. Fuera.
Arbitró César Soto Grado del Comité riojano. En el VAR estuvo Jaime Latre.
Partido sin nada en juego y con apenas tensión pero en el que las costumbres seguían vigentes. La primera amarilla fue para el Real Madrid en su primera falta. A Lucas por agarrar a Gil en el 32' cuando el sevillista también le estaba bajando el pantalón. El cuadro local llevaba por entonces 7 faltas. Terminó el primer acto con 13 y los madridistas con 2 pero solo amonestado el lateral merengue. La reiteración de Gil o Mir no fue castigada.
En la segunda mitad se le fue el partido al colegiado por no cortar de raíz en los anteriores 45 minutos. Varias entradas muy duras del Sevilla que debió de dar gracias por solo tener un expulsado. Este fue Acuña por una patada alevosa con los tacos a Ceballos en el 83'. Diez minutos después, Oliver le hizo otra a Camavinga muy fea con la planta al gemelo que se quedó en amarilla. Montiel también entró duro a Ceballos pero no llegó a impactar. Además, también vieron amarilla Tchouaméni por una patada a ras de suelo a Mir en el 65', Jordan por una acción antideportiva sin balón a Ceballos en el 91' , el sevillano del conjunto blanco por revolverse ante este y Nacho por empujar a Acuña en el lance con Ceballos en el 84'. Jordan, por cierto, dos minutos después de su amarilla se jugó la segunda por agarrar a Ceballos. Otro que se fue de rositas fue Rekic por un rodillazo a Rodrygo en el 47'. En total, 23 faltas por los locales y 10 por las filas madridistas.
En la penúltima jugada del duelo se produjo una caída de Camavinga pero fue el francés el que impactó en la pierna de Jordan y no existía penalti.
Soto Grado, REGULAR.
Courtois: 6. No pudo hacer nada en el gol. Estable después.
Lucas: 5. Pasó problemas con la banda izquierda del Sevilla.
Militao: 6. Muy bien por alto.
Alaba: 5,5. Sin errores.
Mendy: 5. Apenas se proyectó en ataque.
Tchouaméni: 6. Bastante más fluido que en los últimos partidos.
Kroos: 7. Está terminando bien la temporada.
Modric: 6: le costó entrar en el partido. Mejor en la segunda parte.
Ceballos: 6. Dejó un pase enorme y bastante lucha.
Valverde: 4. Su temporada desde el Mundial me deja muy frío.
Rodrygo: 9. Partidazo. Su segundo gol es una gran muestra de su clase.
Camavinga: 6. Siempre le da energía al equipo.
Álvaro: 5. Falló una clara de cabeza.
Nacho: sin tiempo.
Rüdiger: sin tiempo.
Ancelotti: 6. Esquema raro, pero dio resultado.
Getty Images.
El Madrid ha ganado en Sevilla con dos goles de Rodrygo, que está terminando la temporada muy bien.
Ancelotti demostró la nula confianza en Hazard y Álvaro alineando por primera vez en la temporada cinco centrocampistas. Las bajas de Vinicius, Benzema, Asensio y, en menor medida, Mariano explicaban la falta de atacantes. Rodrygo iba a estar muy solo arriba, aunque estaría escoltado por mucho jugador desde la segunda línea.
Por lo demás, Mendy y Lucas de laterales con Militao volviendo a firmar pareja de centrales con Alaba.
El Madrid comenzó despistado, como desgraciadamente ha sido habitual esta temporada fuera de casa. Rafa Mir aprovechó una serie de rechaces para adelantar al Sevilla.
El Madrid respondió con dominio de balón. La circulación era buena, aunque no excesivamente vertical. Aun así, Ceballos logró poner un pase increíble a Lucas y el gallego centró a un Rodrygo que falló por poco.
Poco a poco el partido se iba girando, pero el empate no llegó hasta que Rodrygo aprovechó el lanzamiento de una falta. Se puede culpar a Bono de descubrir su palo, pero el golpeo del brasileño fue muy bueno.
Hasta el descanso todo fue balón del Madrid, pero las ocasiones más claras llegaron para el Sevilla a través de Lamela. Fue especialmente peligrosa aquella en la que disparó al palo.
La segunda parte comenzó con un Sevilla ambicioso. Acuña hizo una gran jugada que casi aprovecha Mir con su remate.
Valverde tuvo que marcharse dolorido y su lugar lo ocupó Camavinga.
Lo cierto es que el Madrid en la segunda mitad salió con mucha pasividad. Parecía que el que tenía una final el miércoles era el conjunto madridista.
En el 60, el Madrid dispuso de su primer córner. Rodrygo asistió a Alaba, que disparó muy alto.
Poco después salió Álvaro por Mendy. Camavinga se colocó como lateral izquierdo.
En el 68 un contraataque muy rápido generó un espacio que aprovechó Kroos con un pase a Rodrygo. El brasileño definió con un doble recorte de locura.
En el 73, Álvaro remató de cabeza fuera cuando tenía todo a favor tras un saque de falta de Kroos. En el 80, Nacho y Rudiger sustituyeron a Lucas y Rodrygo, la estrella del partido. Camavinga pasaría de nuevo al medio.
En el 82, Acuña fue expulsado por una entrada muy dura sobre Ceballos. A partir de este momento, la escalada de agresividad por parte del Sevilla fue claramente a más.
El final del partido dejó varias ocasiones para el Madrid. Especialmente una para Rüdiger.
Getty Images.
Buenos días, amigos galernautas. Todo portanalista medio tiene su propios sueños. Aunque no lo parezca, somos como usted, querido lector, somos normales. Relativamente. Y desde dicha relatividad fantaseamos estos últimos días con elevadas metas que incluyen, por ejemplo, una edificante primera plana sabatina de UltraDeporte, y así triturar desde la atalaya portanálitica este hediondo fanzine de combate hipervalenciano y bakala que insulta a la inteligencia humana Real Madrid mediante. Sueños modestos, pero sueños, al fin y al cabo.
No obstante, y por sorpresa, como Freddy Krueger entonando una nana al tiempo que rasga el metal con su guante de cuchillas, ha irrumpido una estrella en este reino de pesadilla de las portadas de la prensa deportiva. Miento. Dos estrellas. Vuelvo a mentir. Incluso tres. Lluvia de estrellas en el portanálisis. Con todos ustedes, Henry Cherry en la pasarela Colchones:
Ahí pueden observar al dandy de la reserva. Ufano, socarrón, lenguaraz, favorecido, cómo no, por la sesión de baño y masaje en forma de entrevista propiciada por el presunto estandarte cavernario madridista llamado Marca que dicen por allí arriba a la derecha. Pierde el diario la ocasión de preguntar a Henry Cherry por el tema de la semana, un asunto que ha pasado por el Palacio de Planalto, la neoyorquina sede de la ONU en Nueva York o la rueda de prensa del politólogo Pep Guardiola. A cambio nos ofrece un jugoso “Cherry picking” de preguntas para Henry en la que El Productor se viene arriba con esa clásica prepotencia y soberbia de la que dicen se jacta siempre el madridismo, los valors y humilitat que dicen els nostres amics de todo la vida.
“Falta una, pero llegara pronto” dice Henry Cherry. No sabemos a qué se refiere exactamente. ¿Será otra peineta al respetable en el antepalco de Vallecas? ¿Será otra copa? No copa de copazo, sino copa entendida como trofeo, claro. Sí, debe serlo, porque luego El Hombre Que Mangó el Atleti por un Euro afirma que Las Champions de Lisboa y de Milán deberían estar aquí. Porque Henry Cherry lo vale.
Deberían. Pero el caso es que no están. Como los cuatro nazis mononeurona del Frente, los miserables del muñeco, que tampoco están ni se les espera, afortunadamente.
Así es Henry Cherry, El Campechano de los palcos, siempre con viento de cola y spa periodístico en formato entrevista. El equipo del pueblo, el estadio del Frente; ninguna pregunta al respecto como siempre. Tras la indecencia cometida con nocturnidad y alevosía por Rafa Almansa, periodista sevillista y esbirro chiringuitero de Pedrerol, adjudicando al Madrid execrables e intolerables cánticos macabros relacionados con el malogrado Antonio Puerta, poco nos falta para que imputen también al madridismo la puñalada a Aitor Zabaleta. No lo descarten. Descarte por el contrario a Henry Cherry ante una pregunta incómoda.
Porque si Henry Cherry es una estrella, este otro es una Osa Mayor en sí mismo.
Se ve que Laporta se ha levantao contento esta mañana en el cíclico y perenne ataque de los clones de las portadas de la prensa deportiva catalana que se repite de tanto en cuanto. Hay ven a Joan en las gradas de un Camp Nou que al parecer se despide para que una constructora turca vuelva a hacer otro parecido, pero sin esos malditos roedores que diría Tom el gato con ese acento andalú que tanto perturbaba a prohombres de la Catalunya como Josep Antoni Durán i Llleida. Si es que mírenlo, Laporta está ufano. No cabe en sí de gozo.
Como su colega indio, Laporta es otra estrella. Y como tal, no sólo tampoco responde preguntas capciosas, sino que se permite el lujo de rescatar alguna tropelía arbitral del mesozoico superior para abundar en aquello del Madrid es el equipo del régimen.
Despedimos este portanálisis transitando por el diario As, donde recogemos cierto polvo estelar depositado por el bueno de Marco Asensio en el resto de las portadas de sus colegas. Parece ser, dicen, que la ausencia de Asensio pronto será un hecho. Y al final su despedida, al menos en la prensa, se dibuja más discreta de lo que uno pudiera esperar cuando le levantaron del sofá sus misiles teledirigidos con rumbo a Sevilla o Barcelona. Si se confirmara, nos quedaremos con eso. Con el recuerdo del imponente cañón zurdo de quien prometió una era dorada, pero donde acabó apuntalándose fue en el banquillo. El pajiplantilleo de Ciudadano Kane ya lo dejamos para otro día.
Es que desayunar con Laporta y Henry Cherry es como enchufarse una lata de baked beans con tomate a palo seco directamente a la buchaca.
¡Feliz día, amigos galernautas!
PD: ¿Ah, que hoy jugamos? ¿Juega Mariano? Joder, que interesante está la Liga. Enhorabuena a los premiados.