1- Sistema de juego y once probable
La Real Sociedad, tercera clasificada en Liga, visita al conjunto blanco con una gran racha de victorias en la competición doméstica. Los donostiarras han vencido en los últimos cinco encuentros y no caen desde el 30 de octubre frente al Real Betis. El pasado miércoles tuvieron un duro compromiso en la Copa ante el Barça, que les supuso bastante desgaste al jugar casi una hora con un jugador menos. Además, suman un total de nueve bajas, siendo las más significativas las de David Silva, Mikel Merino y Gorosabel, tres titulares. Imanol no variará su esquema habitual de 1-4-3-3, aunque tiene alguna duda en su once. Un XI probable sería el formado por Remiro en portería; Aritz de lateral derecho, Diego Rico por el izquierdo y Zubeldía y Le Normand como centrales; en la media, Zubimendi en la sala de máquinas, con Brais y Marín (hay alguna opción para Illarramendi) en los interiores; y arriba Oyarzábal en el costado izquierdo, Kubo en el derecho y el noruego Sorloth en punta.
2- Presión
La principal idea es mantener un equilibrio en todas sus líneas. A partir de ahí, la Real activa la presión alta en campo contrario, prácticamente situando a sus atacantes en la frontal del área rival. Con ello quiere recuperar pronto el balón para generar peligro o molestar lo suficiente la salida del cuero del adversario para que se vea abocado a rifar el balón y arriesgar mucho en los pases. Si la presión surte efecto, la Real se vuelve muy peligrosa porque tiene jugadores talentosos arriba, con buen pie para filtrar balones y rematadores letales. Si, por el contrario, la presión no sale como se espera y el rival sale de ella con el balón controlado, el conjunto vasco se rearma rápidamente para formar en bloque medio y desde ahí defender.
3- Salida de balón
Uno de los puntos fuertes de los easonenses. Una salida limpia, clarividente y muy académica es la que propone la Real ante cualquier equipo. Su idea es comenzar jugando desde atrás en cualquier partido y circunstancia. Para ello, los centrales se abren y Remiro les entrega el cuero para que comiencen la transición defensa-ataque con el objetivo de encontrar al jugador libre, el llamado concepto del tercer hombre, que permite a uno de los interiores recibir y combinar con los pivotes o futbolistas de banda. Ante el Real Madrid jugará Zubeldia, lo que supone un argumento positivo más para la los vascos, puesto que es un medio reconvertido con visión de juego y calidad en el pase para asegurar una buena salida. En ese aspecto ganan respecto a Aritz. Le Normand también tiene buen pie y ambos serán los encargados de conectar de forma rápida y eficaz con el mediocampo. Otra opción muy interesante y atractiva que este año da muy buenos réditos es que es el propio Remiro el eje para sacar el esférico. El portero posee un sensacional desplazamiento en largo y puede realizar aperturas a cualquiera de las bandas o a Oyarzábal o Sorloth si hacen un movimiento de arrastre retrocediendo al mediocampo para recibir el cuero. Por tanto, es un aspecto muy a tener en cuenta por el Real Madrid, que últimamente ya no presiona tan arriba, pero que si lo hace deberá estar muy pendiente de no ser superado para que el equipo no se resquebraje.
4- Apartado defensivo
La Real es el séptimo equipo menos goleado de la Liga y desde que se retomase la competición tras el mundial solo recibió uno en el derbi vasco. La Real se parapeta atrás de forma eficiente, firme y sólida. La pareja Zubeldia-Le Normand lleva un buen nivel y muestran contundencia en sus acciones. Por las bandas, dejan algo más de dudas con Diego Rico y con un Aritz que ha perdido la velocidad de antaño y en las últimas temporadas se ubicaba ya más como central. A ambos les cuesta en los uno para uno frente a adversarios fuertes, rápidos y hábiles. Por ahí, Vinicius tendrá chance. El pivote también garantiza trabajo y recuperación de balón con Zubimendi, aportando mucho a la fase defensiva. Si finalmente saliese el exmadridista Illarra, recibiría un gran apoyo en ese aspecto. En general, todo el equipo trabaja, desde Kubo u Oyarzábal a las bandas al propio Sorloth en punta. A balón parado, sin Merino, pueden resultar un equipo más vulnerable y el cuadro de Ancelotti encontrar ahí una rendija interesante para causar daño. En los centros laterales, trabajan bien desde ambos costados y si existe un punto débil para atacar sería la zona de Zubeldia, ya que Le Normand es un coloso y tanto Rico como Aritz se desenvuelven bien en el juego aéreo.
5- Aspecto ofensivo
El año pasado no fue un curso excelso en el apartado goleador para los de San Sebastián. Esta campaña, con la incorporación de Brais o Kubo, han subido el nivel con la llegada que están aportando ambos jugadores. También Sorloth está en su mejor temporada anotadora. Actualmente los txuri-urdin suman 28 dianas y es el tercer equipo que más tantos ha convertido solo por detrás de Real Madrid y Barça. Todo ello sin un Oyarzábal recién recuperado de su grave lesión y que es el jugador con más gol de la plantilla vasca. La Real es un equipo con calidad, talento e imaginación en ataque. En cualquier jugada, una genialidad en forma de pase de Kubo, la presencia en el área o el disparo de Brais, el olfato de Oyarzábal o el poderío de Sorloth puede desequilibrar el encuentro. Por las bandas serán un cuadro peligroso a la contra con espacios o en los desmarques en profundidad que tira el noruego Sorloth. Militão y Rüdiger tendrán que estar atentos al delantero porque se mueve bien, protege el cuero, lo descarga y abre espacios con inteligencia para que sus compañeros de la media o las bandas se incorporen por sorpresa.
6- Estilo de juego
El juego de posición es el estilo y la propuesta de esta Real de Imanol, que enamora con su idea en los últimos tiempos. El balón es el protagonista y quieren que sea suyo. Lo mantienen de media un 55% cada partido liguero (5º del ranking en Liga) y con él quieren crecer, combinar, asociarse y llevar el tempo del encuentro. La Real es un equipo alegre, ofensivo, que no busca encerrarse ni ser rácano. Tampoco pretenden tener el balón por tenerlo, sino que lo hacen para generar superioridades, buscar el marco rival e ir a por el gol. Por eso, también poseen verticalidad en los últimos metros donde tratan de acelerar la jugada y encontrar fisuras que aprovechar en las zagas rivales. Otros aspectos a tener en cuenta, porque figuran en el top3 de estadísticas de la Liga, es que es el primer equipo con mejor porcentaje de disparos a puerta, el segundo equipo que más balones divididos gana y el segundo también en duelos aéreos que disputa y vence.
7- Hombre clave
Sorloth es el mejor artillero liguero de los donostiarras con ocho goles. El noruego ha aprovechado la marcha de Isak al Newcastle a finales de agosto y la desgraciada lesión de Sadiq, que fichó para ser el nueve titular. Sorloth no es un goleador consumado, pero tiene activa una buena racha en el torneo doméstico de cinco tantos en los últimos cinco partidos. Es un punta con una planta y un físico de categoría. Es potente, rápido, fuerte y tiene un poderoso disparo con su pierna izquierda. Imanol le ha ayudado a saber moverse arriba, crear espacios y sobre todo luchar con los centrales para que otros compañeros aprovechen lo que genera. Jugador que puede hacer daño al Real Madrid.
Getty Images
Vuelve la liga al Estadio Santiago Bernabéu. Después de casi dos meses y del éxtasis copero del jueves, recibimos en casa a uno de los equipos ilustres del campeonato, la Real Sociedad, uno de los integrantes del primer campeonato liguero allá por 1928. La Real llega a Chamartín con aires de equipo grande, tercero en la tabla y amenazando la segunda plaza blanca. En una palabra, un partido de armas tomar. Esperemos que el equipo haya cogido la senda de la recuperación y la fortaleza y saque adelante el envite. Ahora, unos datos del partido y, como siempre, ¡hala Madrid!
Digo que llevamos una buena racha porque el Real Madrid sólo ha perdido 3 de los últimos 30 partidos de liga jugados ante la Real Sociedad, ha ganado 11 de los últimos 13 partidos de liga jugados contra los txuri-urdin como local y sólo ha perdido uno de los últimos 15 partidos de liga jugados contra la Real Sociedad actuando como local.
El delantero blanco está en números de la temporada pasada, ya que, en los últimos 7 partidos jugados por el francés, ha hecho 7 dianas, lo que supone una media de un gol por partido.
Sí, porque el Real Madrid nunca ha perdido en 29 de enero jugando como local, ya que ha jugado 4 partidos con un balance de 3 victorias y 1 empate, con 9 goles a favor y 1 en contra.
1.- La Real Sociedad de Fútbol es uno de los equipos que jugaron la primera edición de la Liga Nacional de Primera División. Actualmente es el 8º en la clasificación histórica del campeonato, con 2834 puntos.
2.- La actual es la 76ª temporada de la Real Sociedad en primera división.
3.- El último ascenso de la Real Sociedad fue en la temporada 2020/2011.
4.- La Real Sociedad quedó en la 6ª posición de Primera División la temporada pasada con 62 puntos.
5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 5 victorias.
6.- La Real Sociedad, en sus últimos 5 partidos como visitante en liga, ha ganado 4 y ha perdido 1.
7.- En sus últimas 5 temporadas en Primera División, Willian José y Mikel Merino (2); Kevin Rodrigues, Bautista, Illarramendi, Rubén Pardo, Zaldúa, Barrenetxea, Portu y Oyarzábal (1) son los goleadores de la Real Sociedad al Real Madrid en liga.
8.- Jugadores de la Real Sociedad que hayan jugado en el Real Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: Willian José (2); Pérez-Payá, Barinaga, Xabi Alonso e Illarramendi (1).
9.- Imanol Alguacil se ha enfrentado 9 veces como entrenador al Real Madrid (todas con la Real Sociedad) con un balance de 3 victorias, 2 empates y 4 derrotas.
10.- Los goleadores de la Real Sociedad esta temporada en liga son: Sorloth (13); Brais Méndez (10); Navarro (6); Kubo (3); Silva, Merino y Karrikaburu (2); Isak, Sadiq, Guevara, Zubimendi, Elustondo, Diego Rico, Illarramendi, Zubeldía, Cho, Oyarzábal y Barrenetxea (1).
11.- Actualmente, la Real Sociedad es 3º en la clasificación de la Liga con 38 puntos.
6 victorias, 2 empates y 2 derrotas, 21 goles a favor (2,1 goles por partido) y 12 en contra.
Goleadores: Cristiano Ronaldo, Benzema (3); Vinicius, Modric (2); Bale, Lucas Vázquez, Sergio Ramos, Kroos, Rodrigues (p.p.), Borja Mayoral, Brahim, Fede Valverde, Jovic, Camavinga, Marco Asensio (1).
Asistentes: Modric (4); Lucas Vázquez y Benzema (2); Sergio Ramos, Isco, Cristiano Ronaldo, Marcelo, Carvajal, Fede Valverde, Jovic y Casemiro (1).
Tarjetas: Casemiro y Carvajal (3); Lucas Vázquez (2); Sergio Ramos, Modric, Marco Asensio, Kovacic, Marcelo, Isco y Mendy (1).
Expulsados: Lucas Vázquez y Vallejo.
Primer tiempo: 10 goles; segundo tiempo: 11 goles.
Gol más tempranero: Lucas Vázquez (minuto 1).
Gol postrero: Vinicius (minuto 89).
El Real Madrid ha remontado dos veces un gol para ganar el partido y le han remontado otra.
Mayores goleadas: a) 10 de febrero de 2018, R. Madrid-R. Sociedad, 5-2, goles de Cristiano Ronaldo (3) Lucas Vázquez, Kroos; b) 5 de marzo de 2022, R. Madrid-R. Sociedad, 4-1, goles de Camavinga, Modric, Benzema y Marco Asensio.
2 goles de penalti marcados y 1 recibido.
1 hat-trick (Cristiano Ronaldo).
1 doblete o más (Cristiano Ronaldo).
Partido con más goles (7): 10 de febrero de 2018, liga, R. Madrid-R. Sociedad, 5-2, goles de Cristiano Ronaldo (3) Lucas Vázquez y Kross.
El Real Madrid ha marcado en 8 de los 10 últimos partidos jugados frente a Real Sociedad en liga.
Getty Images
Buenos días, queridos lectores. Vuelve hoy a jugar el Real Madrid, en el Bernabéu y contra la Real Sociedad, en lo que supone un duelo muy importante (¿alguno no lo es?) por seguir manteniendo a la vista al Barcelona y por evitar que la Real se incorpore con evidencia a esa vista.
En todo caso, a falta de jugarse el partido -circunstancia que pudiera parecer imprescindible para juzgarlo-, ya saben que el Real Madrid seguirá arrojando dudas, perderá, empatará o ganará con más sombras que luces, faltará algo para que los elogios se expresen, habrá errores o carencias o fallas o insuficiencias o todo junto, que para eso hablamos del Real Madrid, club histórico no por todo lo que ha ganado, sino al parecer, por todo lo que no ha perdido cuando debiera haberlo hecho con estrépito, por propio merecimiento y hasta por justicia universal.
No ocurre lo mismo con el Barcelona. De hecho, ocurre justo lo contrario. Ese club, también histórico (ma non troppo), ha ganado menos de lo que dictan su estilo, sus valors, su Masía, su tiki-taka, su xavineta y su cohorte de vasallos, muchos de ellos cubiertos por una capa de celofán pseudopoético y, aun peor, pseudoético que les conduce a las alturas de su propio ombligo como si fuera este el eje de rotación del planeta Tierra y del universo entero. Una nueva cosmología es esta. Ríanse ustedes de Ptolomeo, de Copérnico y de Newton. Gira el mundo en torno al buen hacer del Barcelona haga lo que haga. Su palanca es la de los hombres de bien, la de los niños del mundo, la de caer siempre de pie aunque para ello sea necesario obviar el defecto y hasta convertirlo en virtud. Pasen y vean.
Asume Mundo Deportivo que el Girona mereció más en su partido de ayer contra el Barcelona, pero qué importa eso si "los blaugrana sacan seis puntos al Madrid". Reconoce el mismo medio que el Barça "no mostró su mejor cara en Montilivi", pero poco importa tal cosa si Pedri "da tres puntos de oro" a su equipo.
Por si esto no fuera suficiente, el diario Sport se marca un all-in y borra de su portada cualquier asomo de defecto. "Dientes, dientes, que eso es lo que les jode", decía la Pantoja, y aquí saca Sport toda su piñata para que juegue con ella Pedri, Balón de Oro desde el mismo día de su nacimiento, que para eso ha cumplido un "centenario feliz".
Sí, amics, feliz. Porque, así las cosas, estos son mis valors y, si no le gustan, tengo otros. Porque cuando se trata de ganar los tres puntos se aferra al resultado la parroquia culé (oremos) como si esta vez no fuera un impostor, como si dominar la posesión y sobar la pelota ya no fueran logros irrenunciables, como si ya no fueran líneas rojas que se pasan por el arco del triunfo cada vez que ganan de una manera que ellos mismos catalogarían de inmerecida caso de no haber sido suya.
Es lo que tiene que te compren el discurso a cualquier precio. Ya puestos a vender uno (¿a qué precio?), por qué no vender también su contrario, o mejor, los dos discursos a la vez para usarlos a conveniencia según soplen los vientos y como hace el trilero al dar la opción de saber dónde está la pelotita y a la vez no. Es lo que tiene vivir en un estado de opinión cargado de tópicos, sesgo y propaganda. Es lo que tiene una prensa (se ve que solo) libre para reproducirse como hojas parroquiales y panfletos. Es lo que tiene que seguir denunciando La Galerna desde la caverna.
Feliz día, amigos.
Que me perdonen el Hank del futuro y los madridistas a los que se les ocurra, por vaya usted a saber qué motivo, volver la vista atrás hacia este texto dentro de unos cinco años, cuando el futbolista inglés lleve ganadas tres Champions League seguidas con la camiseta blanca, por lo que voy a escribir a continuación. A día 28 de enero de 2023 no quiero a Jude Bellingham en el Real Madrid. Ya está, ya ha quedado dicho y registrado para que puedan ustedes pasarme la factura a su debido momento. Pero el caso es que no deseo que el Madrid se lance a acometer el fichaje del centrocampista británico. Sé que está en la naturaleza de los madridistas, conforme se va acercando el período estival, desear fichajes de calidad y en abundancia, pero yo debo de ser una rara avis dentro de nuestra afición. Y nada tiene que ver este caso con esa antigua superstición que tenemos los madridistas que reza que los futbolistas británicos se pierden a sí mismos cuando salen de sus islas natales o que no suelen triunfar en nuestra liga. Nuestras propias experiencias nos certifican que los jugadores británicos de clase mundial (como David Beckham o Gareth Bale) no encuentran excesivos inconvenientes en dejar su impronta en nuestro club.
No, queridos galernautas, si no deseo el fichaje de (Hey) Jude es por motivos puramente futbolísticos... y económicos. Se trata de un pensamiento que lleva rumiando en mi interior desde que sonó el nombre del jugador en nuestra lista de futuribles y un precio superior a los cien millones de euros asociado al mismo. Entiendo que es un fichaje estratégico por cuya calidad y desempeño suspiran los grandes equipos europeos. Entiendo que va a ser uno de los centrocampistas más dominantes de la próxima década. Uno de los jerarcas, si prefieren el término. Pero el caso aquí es que creo que en nuestra plantilla tenemos a tres jugadores de esa índole y no tiene sentido realizar un desembolso tan exagerado por una posición que ya tenemos tan cubierta. El Real Madrid tiene la fortuna de poder contar a día de hoy con tres jugadores que van a dominar el fútbol durante varios años y que ya tienen de por sí un mejor encaje en la plantilla actual, especialmente con la delantera que posee el equipo blanco (y la que viene). Porque el tridente Tchouaméni, Camavinga y Valverde es cada vez más realidad y menos promesa y debe ser el pilar sobre el que se sostenga el centro del campo del nuevo Santiago Bernabéu. El único que podía aún dejar ciertas dudas acerca de si iba a llegar al nivel que prometía era Eduardo y, desde el mundial celebrado en el país innombrable, las ha ido despejando una a una como si de centros laterales se tratasen.
El triunvirato que conformarán los dos jóvenes galos y el uruguayo va a ser (y ya es) una especie de hidra de tres cabezas. Esa a la que, si le cortan una, le salen cien más. Si uno escapa de uno de los tres, a continuación se encontrará de frente ante cualquiera de los otros dos con escasa posibilidad de escape. Porque los tres jugadores poseen un físico portentoso y una versatilidad que casa a las mil maravillas con ese estilo indefinido que caracteriza al Real Madrid y que le permite jugar a un fútbol de posición y posesión un día y a otro caótico basado en un ritmo de vértigo plagado de contras al día o minuto siguiente. Los tres pueden jugar y han jugado tanto de pivote como de interiores (quizá Aurélien no mucho en esta última posición). Los tres pueden acoplarse sin problemas a un doble pivote y Fede y Eduardo incluso poblar otras posiciones, como el extremo derecho en el caso del uruguayo o el lateral izquierdo en el del joven francés, como venimos comprobando desde hace un par de meses. Además, alinear a este tridente permite a Carletto (o al entrenador que se siente en el banquillo blanco en un futuro próximo) tanto plantear un 4-3-3 en el campo con Tchouaméni como pivote, escoltado por Valverde y Camavinga a sus costados, como ese sistema que está empezando a asomar por momentos y que al aficionado madridista cada vez le convence más: un 4-2-3-1 en el que Rodrygo pase de la banda a la mediapunta, con los dos galos en el doble pivote y un Valverde que ocupe la banda derecha. Un sistema que beneficia las cualidades del delantero carioca, que cada vez se mueve mejor “mediapunteando” en esa zona de entreguerras entre las dos líneas defensivas rivales y que le está permitiendo mostrarnos sus mejores virtudes y su posición adecuada para triunfar en este equipo. Un sistema que también permite explotar esa hasta hace poco desconocida capacidad goleadora de Fede Valverde, que le llevó a ser uno de los principales estandartes del gol blanco en la etapa pre-mundial. Un sistema que creo que también encaja mejor con las cualidades que tienen los dos mediocentros franceses, que además de ser unos prodigios defensivos y unos superdotados en el rol de stopper, tienen un físico y una calidad que les permite incorporarse al ataque y exhibir cualidades ofensivas como el disparo de media y larga distancia, acciones combinativas en corto o pases diagonales buscando la incorporación del lateral a la espalda de los defensores. Ambos tienen calidad para eso y más.
Mención aparte merece esta semana Camavinga. Cuando se marchó Case, escribí por aquí que era inútil intentar maniatar a Eduardo en una posición (ese debate tan repetido sobre si debe ser pivote o interior), pues se trata de un jugador con unas cualidades físicas y técnicas tan vastas que, en mi opinión, le dan para ser determinante desde prácticamente cualquier posición del campo, siempre y cuando tenga libertad para exhibirlas. Ante el Atlético, en el Bernabéu, volvió a demostrarlo, esta vez desde el lateral izquierdo. Si en aquel texto de hace unos meses veía en Camavinga destellos de diversos jugadores que han pasado por aquí, como Redondo, Karembeu o Seedorf, ahora deberíamos incluso incorporar el nombre de Marcelo a esa lista. A pesar de que el estilo de este último es prácticamente único e inimitable, se pudo ver en Camavinga a un jugador que encontraba cierta facilidad, como el brasileño, para salir de situaciones complicadas en salida de balón, lo que ayudó muchísimo al equipo, que estaba sufriendo en ese aspecto; y su físico apabullante le permitió abarcar toda la banda e incorporarse para ser ese apoyo que tanto venía demandando Vinicius en los últimos partidos. Porque Vini, aunque a sus compañeros a veces les cueste creerlo, no puede hacerlo todo solo en ataque.
¿Sería posible encontrar la manera de acoplar a Bellingham en el once vikingo?
En definitiva, me cuesta ver a Jude Bellingham teniendo un mejor encaje en este equipo que el que ya tienen nuestras tres perlas actuales. Me cuesta ver al británico quitándole el puesto sin discusión a alguno de estos tres jugadores, aunque reconozco que sería posible porque calidad y jerarquía tiene a raudales el centrocampista del Borussia, pero no sabría decir hasta qué punto merecería la pena desembolsar unos 120 millones entre fijos y variables (lo que se estima que cuesta) por un jugador cuya titularidad no sé hasta qué punto estaría comprometida, teniendo ya a los jugadores con los que el club cuenta para el futuro; por no mencionar el salario que habría que ofrecer para convencer al jugador de aceptar nuestra propuesta y no las de los gigantes europeos que le persiguen. ¿Sería posible encontrar la manera de acoplar a Bellingham en el once vikingo? Seguramente sí y seguramente me leerán por aquí encontrándole el encaje escasos días después de su presentación en el Bernabéu si finalmente el Madrid consigue incorporarlo. Pero considero más necesario invertir ese tipo de cantidades en la delantera, que es además la parcela del campo en la que el club tiene más trabajo pendiente, antes que en un jugador cuya posición está maravillosamente bien cubierta.
Getty Images
Buenos días a todos los habitantes de este planeta, menos a los indeseables.
Respiren profundamente. Inspiren, guarden el aire durante al menos tres segundos y expúlsenlo lentamente. No digan lo primero que se les pasa por la cab…, bueno, qué narices, y decimos “narices” porque es lo primero que nos viene a la mente al ver la portada.
“Estalla Gil Marín”, y algunos ilusos llegamos a pensar que estallaba contra esa banda de indeseables que tiene entre su afición, esos anormales que el jueves pasado ahorcaron un muñeco con la camiseta de Vinícius Jr., o contra aquellos imbéciles que profirieron insultos racistas o exhibieron un mono de peluche en las inmediaciones del Civitas el día del derbi en Liga, soñamos que por fin había dicho “¡BASTA YA!” ante esta banda criminal, mas por desgracia no ha sido así.
Podía haber estallado contra la ausencia de sanción de los distintos comités ante un hecho de tamaña gravedad, o contra la policía por no haber logrado identificar a ninguno de los cuatro (mil) energúmenos, pero tampoco estalla por eso. ¿Estalla acaso por tener metido a un grupo nazi y violento como el Frente Atlético en las propias oficinas, en los campos de entrenamiento, en los viajes al extranjero con el grupo, conversando con la plantilla, cuando no amenazándola? ¿Estalla quizás por las continuas sanciones que recibe el club, que son la vergüenza nacional e internacional, por su comportamiento, por su actitud violenta, matonil, agresiva y, en dos ocasiones, incluso asesina?
Pues se ve que tampoco. Estalla por una jugada, ¡una!, en la que considera que Ceballos debió recibir una tarjeta amarilla, la segunda. Dejando al margen que ya la primera era dudosa, el Marca le dedica una portada entera para que raje de un lance en el que el utrerano no se comportó de manera violenta, ni imprudente, ni temeraria, ni reiterada, ni con el uso excesivo de la fuerza, ni cortando una jugada de gol, ni ninguno de los supuestos que el Reglamento recoge para una tarjeta amarilla, y uno se pregunta: “¿Qué clase de periodismo es este que eleva a la categoría de portada estas declaraciones y deja en un minúsculo crespón como el de ayer las intolerables amenazas del Frente Atlético contra Vinícius?”.
Siendo indignante que se dé cabida a la supuesta indignación del dirigente del Atlético de Madrid, el diario Marca ofrece su portada entera para una colección de mentiras sencillísimas de rebatir:
“Dejar al Madrid en su estadio, con 0-1 y en el minuto 71, eran palabras mayores”. Pero si lo hemos visto mil veces. En el minuto 71, en el 90, el 60, con Hernández Hernández, Undiano Mallenco o Stark, o en el 18, como Iturralde González, quien, por cierto, es ahora una voz “autorizada” para hablar de arbitrajes en distintos medios.
“Crean tal presión que es normal que afecte a las personas que deben tomar decisiones”. La presión del club es descomunal, salvaje, brutal, el “caray” de Butragueño aún resuena en los pabellones auditivos de los directores de todos los medios de comunicación y árbitros de la competición, lo que los lleva a tomar decisiones como las que propiciaron que el Atlético de Madrid se llevara una de las Ligas más bochornosas de la historia, la 2020-21, con una sucesión de errores de tal volumen que nos hacen dudar si entran en la categoría de fallos humanos o en la de prevaricación.
“Es habitual la campaña contra quien considera que les perjudica”, “El sistema es así” y las patrañas de siempre que se ve que calan en el ideario del seguidor atlético. Y todo esto por boca de Gil Marín, ojo. De Gil Marín.
“Gil”, que en el país del entrenador de su club significa “zonzo, apocado, de pocas luces, o directamente tonto”. “Sós un gil”, habrá dicho más de una vez el propio Cholo, “y si lo decís dos veces, tenés al padre”.
Y Marín, hermosa villa de la comarca del Morrazo. Porque hay que tener un morrazo como la ría entera de Pontevedra para pronunciar en público estas sandeces mintiendo de una manera tan vil.
Vamos con la portada del As, que seguro que nos trae la actualidad deportiva del día.
Increíble. Otra portada entera. La Central Lechera, la caverna mediática, el Madrid domina los medios, Florentino dirige la línea editorial… pero lo disimula con líneas editoriales claramente filoatléticas en los principales diarios deportivos madrileños. Uno se tiene que mondar de risa: “Frieron a patadas a Griezmann y Morata”. Un atlético quejándose de que un equipo dé patadas. El club en cuya plantilla nunca faltó un Tomás Reñones, Juanma López, Arteche, Godín, Felipe, Simeone, Gabi, o el mismo Savic, quien el jueves volvía de una sanción por zurrarse con Ferran Torres y se fue de nuevo antes de tiempo por sus propios méritos.
Gil Marín, insistimos, Gil Marín se “indigna” por lo difícil que es dejar al Madrid con diez en su estadio. Parte además de una premisa equivocada, como es suponer que contra diez su equipo habría pasado la eliminatoria y ni siquiera eso está claro. Porque el Real Madrid aprendió a competir con diez hace tiempo, porque ha sido el equipo grande que más tarjetas rojas ha recibido en competiciones españolas en las últimas dos décadas. Es más, incluso con nueve jugadores, tras una nueva “proeza” de Iturralde González (“experto” arbitral de este medio, por cierto), consiguió golear 4-1 al Valencia en una final de Supercopa.
Es sorprendente que se dé tanto espacio a este tipo de declaraciones, sobre todo cuando fue un buen partido sin apenas jugadas polémicas. Gil Marín se indigna, pero no lo hace porque aún no estamos en febrero y ya está eliminado de la Copa, de las competiciones europeas y a una distancia sideral de la cabeza de La Liga.
No se indigna por tener al entrenador mejor pagado del mundo y no haber sido capaz de clasificarlo ni para la Uropalí.
No se indigna porque ese mismo entrenador no haya sido capaz de sacar partido a la inversión más millonaria que jamás hayan hecho los equipos madrileños, tres años con Joao Félix chupando banquillo para al final cederlo de mala manera al Chelsea.
No se indigna porque el equipo no evolucione ni mejore, ni se indigna porque involucione, ni se indigna porque los radicales del Frente Atlético lo tengan atenazado o agarrado por los dídimos, no se indigna por nada de eso, sino porque cree que en un lance puntual el árbitro pudo haberse equivocado.
La cosa es mucho más simple, señores. Gil Marín no es un gil en el sentido argentino de la palabra, pero sí tiene un morrazo como la comarca entera del mismo nombre y no pretende otra cosa que descargar la culpa de su directiva sobre la entidad ante la cual algunos de sus seguidores prefieren verter sus odios, el Real Madrid. “El sistema es así. No podemos derrotarlo”. Es la construcción del relato victimista atlético. Aunque no lo parezca, están felices. “No lo podemos entender”. Podían estar felices con la clasificación, pero un nutrido grupo de seguidores de este club prefiere lo que ha ocurrido: contar que fueron atracados, robados, ultrajados, aunque no lo fueran. Fingir indignación hasta que llegan a creérsela, ¿o acaso no llevan contando eso mismo desde Milán, Lisboa, la Supercopa de Arabia, los años de Buyo y Futre, o desde tiempos inmemoriales? Y dominan los medios, les dan todo el espacio para ello.
Os dejamos con las portadas de la prensa barcelonesa. Ni sabemos lo que pone. Que paséis un buen día. Los indeseables no.
Mi amigo Dani Montero está más que tranquilo. Asegura, sin despeinarse, que el ya clásico bajón de juego del Real Madrid durante el mes de enero está planificado y que Antonio Pintus, el gran pope de la preparación física, lo tiene todo estudiado y preparado al milímetro.
Al Madrid le han pintado bastos durante este inicio de año, pero contra viento y marea, está sacando adelante un mes complicadísimo, en el que hubo un momento en el que siempre volcánico entorno mediático afiló los cuchillos preparándose para cantar la defunción del proyecto y la llegada del apocalipsis, que es algo que suele llegar sin aviso previo.
En este caso, incluso, los gurús mediáticos se apuntaban el tanto de que la venida del fin era inminente dada la edad de Modric y Kroos, la falta de rotaciones de Ancelotti y el ‘despiste’ de Vinicius, al que le cosen a patadas partido a partido y a insultos y amenazas intolerables desde las gradas y los puentes ante la pasividad de periodistas, RFEF, Liga y autoridades deportivas.
Es cierto que el equipo ha experimentado un bache físico evidente y también es un hecho que ese bajón está más que planificado. Lo dice Montero y por tanto yo le creo.
El Mundial de Qatar ha supuesto una brecha en la temporada sin precedentes. Nadie sabe cómo va a reaccionar el cuerpo de los futbolistas tras disputar en el primer trimestre un Mundial, con la exigencia física y mental que ello conlleva.
Hay, por tanto, un espacio para lo desconocido, pero el Madrid está afrontando un calendario y una cuesta de enero más que complicada. Si ya de por sí la vuelta a la competición tras Catar se antojaba difícil y llena de recovecos, el calendario no ha sido para nada benévolo con los hombres de Ancelotti.
el bajón de juego del Real Madrid durante el mes de enero está planificado y Antonio Pintus lo tiene todo estudiado y preparado al milímetro
En tan solo tres semanas, han tenido que afrontar una Supercopa de España en Arabia y jugar partidos de la exigencia que siempre plantean Valencia y FC Barcelona, visitar dos veces La Cerámica para jugar contra el Villarreal en Liga y en Copa a partido único, dejar tarjeta visita ante el Athletic en San Mamés, afrontar un derbi con prórroga en cuartos de final de la Copa ante el Atlético de Madrid, cerrar el mes con el ‘equipo más en forma de la Liga’ en versión Xavi Hernández como es la Real Sociedad y la guinda del Valencia una vez más tan sólo tres días después.
Es decir, una cuesta de enero monumental, con el equipo físicamente en un valle, con lesiones cebándose en la defensa (Alaba, Carvajal, Lucas Vázquez, Mendy) y el centro del campo (Tchouaméni), con el entorno mediático y futbolístico acosando a Vinicius y con los árbitros teniendo en el punto de mira a jugadores como Camavinga, al que parecen han tomado la matrícula y situado el listón de la tarjeta amarilla sorprendentemente bajo.
Con todo ello, el Madrid resiste. Ha perdido la Supercopa. Es verdad. ¿Quién sigue pensando que en el fútbol se puede ganar todo? Seguramente solo los amantes de generar crisis eternas.
En cambio, está en semifinales de Copa del Rey tras eliminar a dos grandes clubes como son el Villarreal y el Atlético de Madrid y mantiene el pulso en la Liga tras vencer en uno de los campos más complicados que existen en España para el Madrid como es San Mamés.
No está mal para ser el mes del anunciado hundimiento. Y a todo esto, Pintus y todo su equipo trabajando en los fogones para poner al plantel a punto para los últimos cuatro meses del año, cuando de verdad se ganan los títulos. Mientras tanto, otros, muy cercanos geográficamente, en enero ya no aspiran a nada más que a ser cuartos en la Liga. Eso sí. En esa zona, no hay crisis ni cuesta de enero. Es el eterno verano.
Esa es la diferencia que marca la divisoria entre un buen equipo y el más grande. Seguimos. Lo dijo el Tenorio: ‘Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud’. Ya me lo había adelantado Montero.
Getty Images.
Camavinga es el jugador de moda por partida doble: todo el mundo habla de él y le quiere, sobre todo desde su demostración de ayer ante el Atleti como improvisado lateral izquierdo. Pero es además un jugador de moda en sentido literal. Es modelo de Balenciaga, lo que le convierte en lo más parecido a David Beckham que ha habido en el Madrid desde el spice boy, si bien el tener por icono a alguien tan rotundamente instalado más allá de la frontera del ébano otorga a Balenciaga un plus de acierto, no solo porque la corrección política vende, sino también porque se acrecienta el exotismo, y la sensualidad franca de revolcón en la campiña de Sir David se ve sustituida por otra más lóbrega y salvaje, alumbrada de ululares nocturnos. Una sensualidad de marcas tribales (la quintaesencia de los juegos de posesión), tambores lejanos y sombras al otro lado de la tienda de campaña.
Este país será medianamente aceptable cuando las adolescentes se enamoren de Camavinga y no de Gavi. Gavi es a los hombres lo que el reggaetón a la música, perreo extemporáneo y lenguas enhiestas. Dios nos libre como sean ciertos los rumores de devaneos con la realeza. Nos sumiremos en la más honda sima de ordinariez, que parece ser por otra parte lo que estamos buscando como sociedad.
Este país será medianamente aceptable cuando las adolescentes se enamoren de Camavinga y no de Gavi
Si tu hija quiere a Camavinga y no a Gavi, quédate tranquilo/a. Perteneces al exiguo grupo de gente que no está en riesgo de arruinar la estirpe. Camavinga tiene clase para dar y regalar, lo que demuestra que esta no se compra, que la puede atesorar un niño crecido en un centro de refugiados de Angola. La misma clase con la que controla el balón y zurdea para confusión del rival es la que luce cuando viste un Balenciaga, y su caminar sobre la pasarela posee la elegancia alquitranada de una jirafa. Es una cosa marciana, paralizadora. Onírica. Su magnetismo es indudable, y recuerda a lo que sintió Bowie la primera vez que vio a Iman haciendo el cat walk. Ya nunca más se fue de gira con tranquilidad. “¿Cómo voy a querer irme de casa y dejar allí a una mujer de estas características?”, soltó, guiñando un ojo de un color radicalmente distinto al otro.
Yo, que soy una cincuentona entrada en años y kilos, si tuviera a Camavinga en mi casa, tampoco querría ir jamás a parte alguna. Lo tendría gentilmente secuestrado, asegurándome de que no necesitara nada de allá fuera, como Gloria Swanson con William Holden en Sunset Boulevard. Lo tendría vestido de rosa haciendo rondos consigo mismo en el jardín, rodeado de balones que le haría pasar de una rodilla a otra para terminar en las trenzas, preso de la nuca que después le aliviaría con ungüentos de macadamia. Nunca permitiría que su sonrisa mostrara laxitud, y si intuyera una disminución del ángulo de los márgenes de sus labios bailaría yo para él, ojalá para hacerle sonreír y no reír.
Pensaréis que soy una vieja verde y que no tengo a Camavinga en mi jardín, como un tótem irresistible y reluciente. En lo segundo tendréis plenamente la razón, y por eso me he de conformar con sus vídeos, que repaso una y otra vez con la admiración de una niña en Disneyland y la pulsión lúbrica de una hembra que empieza a conformarse con cualquier versión de turbia fantasía. I’m mad about the boy, como Dinah Washington, y en ese instante en que dibujando un escorzo caleidoscópico mete a Benzema al balón que aniquilará al City vivo yo, aterida de amor.
Getty Images.
El acoso moral, arbitral, institucional y, por supuesto, mediático que está sufriendo Vinicius Junior es un fenómeno sin apenas precedentes. A la memoria solo me viene uno, el de José Mourinho, persona con la que se traspasaron todos los límites, los del insulto, la mentira y hasta el extremo de la persecución de sus hijos. Excepto por un tibio comunicado y alguna acción puntual de un compañero, el madridismo no ha estado hasta ahora a la altura de lo que merece un jugador que, si por algo se ha caracterizado, ha sido por dignificar el escudo del Real Madrid. El chico que mejoró a base de esfuerzo constante, tornando las mofas en patadas e insultos como único recurso ante su superioridad futbolística, no debe sentirse desamparado. Ni sus compañeros, ni el cuerpo técnico, ni el club, ni la afición han protegido hasta ahora al que es el pilar del proyecto deportivo en el presente y el futuro. Vini se merece que el madridismo cierre filas y le defienda con contundencia de una vez.
Voy a empezar por lo que me parece más sangrante: la vertiente de los medios. Porque ellos son los grandes instigadores del creciente odio hacia Vinicius. Tildado de provocador, la prensa justifica y blanquea todo lo que recibe el brasileño, ya sean patadas, agresiones o insultos racistas. Siempre hay un pero para poner en el centro de la diana al agredido y no al agresor. Voy a usar un ejemplo clarificador. Digamos que un periodista del diario Marca fuese agredido por la calle. Todo el mundo condenaría el hecho en sí, pero puede que haya algunos que alegaran que el periodista en cuestión, en lugar de escribir sobre hechos objetivos, se ha dedicado a criticar demasiado algo o a alguien. Por lo tanto, la agresión sufrida es, a la postre, razonable. Esto y no otra cosa es lo que están haciendo los medios cuando tratan el caso Vini.
Vini se merece que el madridismo cierre filas y le defienda con contundencia de una vez
Los acontecimientos deberían hacer reaccionar el club. Ante portadas como la que hemos visto esta semana en Marca o programas de debate que vuelven a señalar al delantero se puede y se debe actuar. Si no se quiere retirar la acreditación a medios incapaces de rectificar falsedades tan obvias como aquella de la hernia que no era tal o, más recientemente, la de la prohibición de entrar con camisetas de otros equipos al Bernabéu que jamás se ha dado, sí se les puede impedir participar en ruedas de prensa o eventos del club. Algo que hace el Barcelona desde hace años y sin ningún tipo de crítica periodística. Por supuesto, también se puede prohibir toda entrevista con los jugadores, incluyendo las que se hacen durante los parones internacionales. La portada que señalaba a Vinicius como el causante de la violencia, el maltrato arbitral y los constantes insultos (muchos de ellos racistas) que recibe por los campos de la Liga (algo que ocurre únicamente en España) debería suponer un antes y un después.
En cuanto al maltrato institucional, merece un capítulo aparte. Carece de toda lógica que un futbolista al que se frena con una dureza descomunal reciba constantes reprimendas arbitrales, mientras que sus marcadores no son amonestados y narran alegres sus peripecias en amables entrevistas. ¿Para qué sirve el CTA si no se analizan las innumerables ocasiones en las que Vini ha sufrido acciones merecedoras de expulsión que no han sido consideradas ni falta? Quizás aquellos que dicen que Vinicius no está al nivel del año pasado deberían considerar el efecto que tiene en él esta sucesión de acciones antirreglamentarias, muchas no pitadas, que le impiden jugar. Y valorar más la paciencia que tiene alguien que sufre una y otra vez esta injusticia.
El odio enfermizo de las aficiones rivales no lo justifico, pero puedo llegar a comprender cómo han llegado a ese punto. El que fuese para ellos un meme del que burlarse es ahora el futbolista más desequilibrante de la Liga, y ha ganado una Copa de Europa siendo muy protagonista. La mofa ha evolucionado hasta un temor enorme. Vini es muy bueno, no se calla cuando le pegan y juega en el Madrid. Tres pecados capitales para los aficionados rivales, que ya han encontrado al heredero de Cristiano Ronaldo como foco de su ira. Buena señal para el propio Vini. Si todos los antis te detestan, probablemente estés en el buen camino.
Vini es muy bueno, no se calla cuando le pegan y juega en el Madrid. Tres pecados capitales para los aficionados rivales
Es responsabilidad del madridismo en bloque proteger a Vinicius. Empezando por sus compañeros. Echo de menos una defensa más cerrada del brasileño, tanto dentro como fuera del campo. Y ahí hay que señalar directamente a los capitanes, con Benzema a la cabeza. También a Ancelotti, que en tiempos más recientes parece más concienciado con los injustificables ataques a su estrella. No me olvido de los aficionados, que debemos mostrar un apoyo masivo, tanto en el estadio, como en redes o nuestro día a día a un jugador que sufre un asedio cerril. Especialmente apelo a aquellos que compran las ridículas teorías de que, ante el acoso, la agresión y la injusticia, lo que debe hacer el delantero brasileño es callarse y jugar. Y, por supuesto, hay que señalar al club, cuyo margen de acción para defender al brasileño es mucho mayor. Se añora, por ejemplo, la contundencia de otras ocasiones en comunicados oficiales ante el maltrato constante a Vini. Es más que probable que el acoso no cese, pero al menos el jugador y el mundo deben saber que los suyos estamos y estaremos con él. Vini no está solo.
Getty Images.
Poco antes del minuto 40 del derbi, Mendy se echó al suelo lesionado, el lateral no podía seguir. Una faena, más aún con las bajas de Alaba, Carvajal y Lucas Vázquez. En un primer instante, muchos pensamos que Ancelotti sacaría al campo a Odriozola o a Vallejo y recolocaría las piezas de la defensa. Pero la cámara enfocó al banquillo y vimos a Dani Ceballos despojándose del chándal y entendimos que la ubicación de Camavinga en el lateral izquierdo sería para el resto del partido.
Camavinga había comenzado de pivote y no lo estaba haciendo mal, pero el Madrid no jugaba bien, ejercía un dominio estéril y el Atleti lo desarbolaba a poco que se lo propusiera el señor del pelo fucsia. La vida tiene estas paradojas, una desgracia como la lesión de Mendy permitió que Eduardo se reubicase en el flanco izquierdo de la defensa y Dani lo reemplazase en su labor en el centro del terreno de juego.
Ceballos siempre salta al campo con actitud de: “¡a ver qué hay que hacer aquí! ¡Vamos, venga, a trabajar!”, y ayer no fue una excepción, salió, agarró la pelota y ya no la soltó hasta que acabó el partido. Porque Ceballos juega con los pies —como casi todos los futbolistas excepto algunos porteros y singularidades antiguas como Piqué, que prefería las manos—, pero da la impresión de subir el esférico hacia la portería rival como si de un jugador de rugby agarrado a su pepino se tratase.
El utrerano con aspecto de joven bohemio de posguerra volvió a echarse al equipo a cuestas y fue clave en la remontada del Madrid
George Best decía que “si perdía la pelota, era un insulto personal y la quería recuperar. Sí señor, me fastidiaba mucho que me la quitaran, porque era mi pelota”. A Ceballos le ocurre lo mismo, lleva muy mal que le quiten la pelota, porque también entiende que es suya. Este egoísmo esférico le lleva a dejarse el alma en defensa y a luchar cada balón como si fuese la última copa antes de cerrar el pub.
Esta característica defensiva no es habitual en jugadores técnicos y finos como él, de ahí su importancia en este Real Madrid. Ayer le tocó jugar con Modric y Kroos como escuderos, que es como actuar acompañado de Paul Newman y Robert Redford, pero los geniales interiores madridistas ya no aportan el ímpetu ni la fuerza defensiva de antaño, por lo que un futbolista como Ceballos que cubre tanto campo con ese empaque y vigor era lo que necesitaba ayer el Madrid para sacudirse la apatía y lanzarse indubitadamente a por el partido.
Muchos también temimos que el hecho de relegar a Camavinga al lateral supusiera su opacamiento, pero Camavinga es un portento futbolístico capaz de influir en el juego incluso comiéndose un polvorón sentado en el sillón orejero de su casa. No parece que vaya a ser definitiva esa posición, pero sería legendario que después de la bomba atómica de Roberto Carlos y del guante de Marcelo emergiera una tercera vía encarnada en Camavinga: el lateral izquierdo organizador.
Sin duda es más noticiable el hecho de que Eduardo lo bordara en la defensa, por lo excepcional del asunto, pero la influencia en la victoria de Dani Ceballos fue superior. El utrerano con aspecto de joven bohemio de posguerra volvió a echarse al equipo a cuestas y fue clave en la remontada del Madrid.
Dani Ceballos, Man of the Match.
Getty Images.
Buenos días, amigos. El Real Madrid batió al Atleti en un duelo vibrante, con prórroga incluida, coronado por un gol de Vinicius que sirvió de desagravio tras una jornada lacerante. Fue justicia poética o, como nos corregía un tuitero, justicia a secas. Los HP (sin Lovecraft, leed la durísima diatriba de Nanook contra esta basura) que colgaron de un puente cerca de Valdebebas un muñeco con la camiseta blanca del brasileño, se fueron a la cama calentitos, bien jodidos, como sin duda les irá en el resto de sus míseras vidas. Jódase el Frente Atlético, y jódanse uno por uno todos aquellos que en el universo Atleti auspician y/o alientan, por activa y por pasiva, a este grupo de nazis de mierda. Jódanse y rumien penosamente la eliminación copera todos los periodistas de la esfera colchonera que por acción u omisión hacen posible, en connivencia con el propio club, la existencia de esa caterva de vándalos mal paridos.
¿Nos estamos explicando?
Marca resalta la calidad del partido (estamos muy de acuerdo) y el hecho de que el Madrid volvió a remontar (no hace falta estar de acuerdo porque es un hecho). En un redondel negro, como un crespón, refleja la “intolerable amenaza del Frente Atlético a Vinicius en la previa”, en alusión a lo del muñeco colgando del puente. No somos quienes para repartir porcentajes de culpa, pero es evidente que quien convierte a la víctima en culpable o al menos en sospechoso, quien pone a Vinicius “en el foco” cuando quien merece estarlo es quien le cose a patadas, está contribuyendo a la creación de un caldo de cultivo donde brotarán sucesos tan repugnantes como el de ayer. Sería injusto personalizar en Marca. Son muchos los medios de comunicación obligados a hacer ahora un examen de conciencia y reconocer que han aportado una crispación incalificable a cuenta de un hombre cuyo único delito es bailar cuando por fin logra sortear la correspondiente ensalada de hostias y depositar el balón en la red.
Está bien el crespón negro, Marca y todos los demás, pero además tienen ustedes que cambiar. De lo contrario, seguirán ustedes fomentando el odio y la xenofobia contra un futbolista que encima es la gran estrella del fútbol español en este momento. Reflexionen, aprenden y depongan su lamentable actitud.
Pero hablemos de fútbol. Hablemos de lo que nos hace felices, no de despojos humanos ni de gente que los incentiva. Qué grande es el Real Madrid. Qué grande es Vinicius, intentándolo sin desmayo, siempre ante dos o tres contrarios, como un llanero solitario del regate. Qué grande es el brasileño, declarando su amor a Madrid y al Madrid en las redes sociales tras el encuentro. España está quedando ante el mundo, por culpa del “caso Vinicius”, como un territorio de cafres racistas, pero es reconfortante saber que Vini siente su ciudad y su club como un oasis de hospitalidad y de amor.
Qué grande también Camavinga jugando ayer gran parte del choque como improvisado lateral izquierdo y otorgando una extraña nueva dimensión, brillante, a un puesto que a quien le ha visto siempre como centrocampista de entrada le rechina, y sin embargo qué bien acompañó a Vini, justamente el tipo que más compañía necesitaba en su puesto.
Qué grande Militão, el mejor central del mundo en este momento de aquí a Sertãozinho, por colocación, por jerarquía, por velocidad, prodigándose incluso en internadas sorpresa que lleva a cabo gracias a la cobertura que le hace Nacho, Mr. Reliable, otro de los principales impulsores de este Madrid que parecía devorado por el trance postcatarí y que sin embargo se ha rehecho tan admirablemente, plantándose en semifinales de Copa (llegados aquí, habrá que ganarla) y manteniendo una distancia asumible con el líder de la Liga. Qué grande Ceballos, la pieza que surgió de la nada y que brinda tanto empaque al centro del campo, arte y estajanovismo a partes iguales.
Tiempo habrá de ir poco a poco recuperando a futbolistas que están aún a medias entre la resaca mundialista y las penalidades de esta suerte de pasmosa pretemporada en enero, léase Valverde, Benzema, Modric, incluso en parte Kroos. Con jugadores tan fundamentales como ellos claramente a medio gas, el Madrid puede cerrar con nota (Supercopa aparte) una cuesta de enero que se presumía endiablada. Una vez se recuperen, el mundo puede ser blanco.
Otra vez.
As pondera con justicia la calidad del derbi copero, aunque casi hay que mirar la letra pequeña y/o fijarse en la foto para discernir que quien pasa de ronda es el Madrid. Sorprende el rotativo capitalino hablando de “indignación rojiblanca” por una no-expulsión de Ceballos. Estuvimos atentos al postpartido y, aunque hubo menciones al asunto por parte de las huestes cholistas, calificarlas de “indignación” nos parece realmente exagerado.
¿No será que quienes están indignados son los propios redactores de As? Hemos comprobado que hay más periodistas del Atleti que aficionados del Atleti, y que el 73% de ellos están en nómina en As. De ahí. Pensamos.
Poco lugar para la indignación hay, no obstante. La falta en la frontal que comete Ceballos, y por la cual se reclamó la segunda amarilla para el utrerano, no fue especialmente agresiva ni hubo reiteración, como sí la hubo en cambio en el caso de Savic (correctamente expulsado) y en el de otros jugadores cholistas. Soto Grado estuvo sorprendentemente bien, dejando jugar y aplicando el reglamento de manera escrupulosa. Tampoco se dieron demasiadas jugadas para la polémica. Podéis en todo caso leer la valoración arbitral de Alberto Cosín y la lectura que del derbi hizo Paco Sánchez Palomares.
Y así está el tema, amigos galernautas, o sea, muy bien. La prensa cataculé viene con Dembélé, que hasta hace cuatro días era una desgracia y había que poner en la frontera, y a quien ahora hay que rendir pleitesía porque ya no se lesiona y juega bien por obra y gracia de lo que sea.
Pasad un buen día.