Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Anoche, las ganadoras, los ganadores y los ganadoros del Mundial femenino de fútbol festejaron el título por las calles de Madrid con todo merecimiento. Miles de personas acompañaron al equipo nacional en la celebración.

Cada protagonista festeja como le sale, con más o menos efusividad según su grado de timidez o estado de ánimo; Alexia Putellas prefirió no corresponder a las masas que coreaban su nombre y Olga Carmona, pese al reciente fallecimiento de su padre, entendió que sí debía devolver parte del inmenso cariño recibido en un discurso breve, pero conmovedor.

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Las portadas, todas, al igual que ayer y con todo merecimiento —un mundial no se gana todas las semanas— dedican la mayor parte de ellas mismas a esta fiesta de España por el Mundial de fútbol ganado.

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También todas las primeras planas patrias destacan, poquito, que “Rubiales pide perdón” o “Rubiales se disculpa”. Mirad, diarios, no, Rubiales ni pidió perdón ni se disculpó. Según el homínido al frente de la RFEF, “en un momento de máxima efusividad, sin ninguna mala intención, sin ninguna mala fe, ocurrió lo que ocurrió, de manera muy espontánea, sin mala fe por ninguna de las dos partes. A partir de ahí, aquí no se entendía. Lo veíamos algo natural, normal, y para nada con ninguna mala fe. Pero fuera parece que se ha formado un revuelo. Desde luego, si hay gente que se ha sentido por esto dañada, tengo que disculparme, no queda otra". Cuando uno dice que se disculpa si alguien se ha sentido ofendido no está pidiendo perdón, está trasladando la responsabilidad de la ofensa al otro.

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El tiempo avanza sin esperar a nadie. Es una obviedad, pero cada día vemos ejemplos de personas que se siguen comportando acorde a los estándares sociales vigentes en el momento en el cual nacieron. La sociedad evoluciona a pesar de que parte de sus integrantes no se adapten.

Quienes no entienden qué tiene de malo que Rubiales le plante un beso en los morros a Jenni Hermoso en la entrega de medallas de una copa del Mundo porque total, es una tontería, una chorrada provocada por la efusividad del momento, padecen el mismo retraso evolutivo que los que no ven racismo en que a un futbolista le griten “negro de mierda, muérete” o “maricón” porque total, siempre se ha hecho así, la gente lo hace sin mala intención real y quien no lo entienda es que no sabe lo que es el fútbol, porque es que parece que ahora no se puede hacer nada y todo está mal.

No, no se trata de que ahora no se pueda hacer nada, lo que ocurre es que la sociedad ha evolucionado y esos comportamientos son inadecuados, impropios, algunos de ellos hasta delictivos. Pero hay individuos que aún no se han dado cuenta de ello y por tanto no ven nada malo en su manera de comportarse. Lo explicaba a la perfección ayer Jabois.

Lo que sucede en estos tiempo de polarización absoluta, es que a menudo es “necesario” explicar que el hecho de censurar el comportamiento de Rubiales no implica abrazar ideologías sectarias que aprovechan estas situaciones para arrimar el ascua a su sardina, igual de putrefacta, pero atacada por otro tipo de bacterias.

Rubiales está aturdido, dentro de lo aturdido que puede estar un espécimen de sus características intelectuales, porque aún no es consciente de haber hecho nada malo. No solo el beso en la boca, sino cómo perseguía a cada jugadora con su perenne sonrisa canalla, se abalanzaba sobre ellas hasta taparlas por completo con todo su cuerpo y las besaba destilando una marea repugnante de babas rancias.

Para él eso no tiene nada de malo, y tampoco entiende que una trabajadora en una posición inferior se vea sobrepasada y no responda ante ese comportamiento inadecuado como desearía un padre que observa cómo un tipo caduco se cierne sobre su hija. Suele suceder que quienes no ven inadmisibles estos hechos son los que disfrutan de una posición de privilegio que quieren mantener, por eso no son propensos a ningún avance.

Rubiales tampoco entiende que esté mal celebrar en el palco de autoridades el triunfo agarrándose las gónadas y culeando como si estuviese cubriendo a una hembra de su especie delante de menores, además.

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Rubiales sigue sin saber por qué llamar idiotas en una entrevista a quienes se lo recriminan está mal. Igual que el resto de homínidos que le rieron la gracia en antena cuando lo dijo. Lo mismo sucede con Manolo Lama, compañero de grado evolutivo del presidente de la Federación.

Por eso, Rubiales se ve obligado a grabar un vídeo para disculparse en el que no se disculpa de nada porque no sabe por qué tiene que disculparse.

Rubiales es Bruce Willis en el Sexto sentido, no sabe que está muerto pese a llevar muerto mucho tiempo. Lo que sucede es que quienes deciden son zombis, por lo que tampoco les parece tan mal.

Rubiales es un vehículo que sigue circulando en sentido contrario por la calle en la que se crio de niño a pesar de que el sentido de la circulación se cambió hace 30 años.

Para ellos, la culpa es de los demás, que son todos unos tiquismiquis. De la misma manera que para Pipi Estrada no hay racismo porque en España pueden andar tranquilamente los negros por la calle, para esta gente es una tontería que un superior bese en la boca a una subordinada en un acto oficial.

Rubiales es un chiste de Arévalo en un congreso de neurocirugía.

¿Con qué razones vamos a decirles a todos lo que ven España como un reducto racista y machista que se están equivocando, que realmente no somos así, cuando las imágenes que exportamos son las de Mestalla atacando con impunidad a Vinícius y las de Rubiales agarrándose las pelotas en el palco delante de la reina y la princesa menor de edad y besando en los morros a una futbolista? Nosotros estamos convencidos de que no somos así, que somos mucho mejores, pero es innegable que hay todavía individuos así, y muchos de ellos en cargos relevantes.

Por todo lo expuesto, la respuesta a la pregunta que da título a este portanálisis: “¿Ha dimitido ya Rubiales?” es no.

Y tampoco podemos esperar que nadie lo fuerce a dimitir. Tenemos un ministro de Deportes y un presidente del Gobierno a los que se la trae al pairo que el Barcelona comprase el estamento arbitral durante lustros. También les da igual todos los escándalos de corrupción protagonizados por Rubiales, desde sus negocios turbios con Geri, hasta enchufar a sus parejas, pasando por viajes a Nueva York por placer con dinero de la RFEF. Todo supuestamente y con mucho respeto, el mismo que demuestra él en cada acto.

A pesar de todo y salvo debacle evolutiva, acabará mermando la cabaña de individuos tipo Rubiales, por el simple devenir del tiempo. En realidad acabaremos desapareciendo todos, pero hoy no ocurrirá, de modo que disfrutad del día.

Tras el histórico triunfo de la Selección Española Femenina de Fútbol en el Mundial de Australia y Nueva Zelanda han sido muchos los protagonistas que, con mayor o menor mérito, consciente o inconscientemente, se han apoderado del foco. En el lado positivo y sin ambages, merecen felicitación las fantásticas jugadoras del FC Barcelona —algunas insultadas por parte de su propia afición por el pecado capital de acudir a la llamada del equipo nacional— que han brillado junto al resto de compañeras. Mucho se habló de la teórica guerra interna entre madridistas y culés, y poco parece que vaya a hablarse de la fantástica simbiosis entre unas y otras donde importa: sobre el césped.

En la carpeta Mejor periodismo deportivo del mundo quedan para los anales las opiniones vertidas por muchos —y muchas— durante diez meses en las que se infravaloraba y despreciaba el talento de un buen número de jugadoras que hoy son campeonas del mundo. Se las calificó, sin matices, de traidoras, de aprovechadas y, sin más, de no tener nivel. Todo dicho con el mayor de los respetos. Por último, el premio a lo incalificable sólo puede recaer en la persona de Luis Rubiales. En la noche de encumbramiento de la federación que preside, y pudiendo limitarse a disfrutar con discreción de la cantidad de focos puestos sobre su equipo, optó por regalar en bandeja al mundo la imagen caricaturesca de España con la que muchos disfrutan. Los elogios al fantástico fútbol desplegado por la Selección hasta la final —quizás el mejor desplegado nunca a nivel internacional por un equipo nacional femenino— tendrán ahora mucho menos espacio y cobertura.

Rubiales Aitana

Atendiendo a la lógica que domina nuestro panorama mediático, hasta aquí debería llegar este texto. Nombrados los buenos, nombrados los malos; punto y final. Sin embargo, y únicamente movido por la obligación de no disgustar ni al editor de La Galerna ni a los lectores, no queda más remedio que hacer un esfuerzo ímprobo y tirar de relleno para completar un número decente de párrafos. Ahí van otros nombres propios, a duras penas relevantes:

Las otras

 

Teresa Abelleira Dueñas. Aunque el premio a mejor jugadora del torneo ha sido otorgado a la blaugrana Aitana Bonmatí —es muy buena— la futbolista que mejor Mundial ha jugado, y más ha ayudado a su equipo, responde al nombre de Teresa Abelleira Dueñas. Escribir una frase así sólo podía ocurrir llegados al año 2023. Creer a quien escribe es lo de menos; quédense con lo visto por sus propios ojos, o con lo que cuentan las estadísticas (aquí y aquí). La pontevedresa tenía la tarea de no chirriar desde la posición vacante de mediocentro, pero desde el primer día se convirtió en la pieza clave que dio equilibrio al sistema de Jorge Vilda. Fajándose sin balón para robar balones y ganar duelos y dando criterio a la construcción de jugadas del equipo que mejor ha bordado el fútbol. También firmó un gol que no está mal del todo.

Teresa Abelleira

Oihane Hernández Zurbano. Lateral de prestaciones modernas (defiende y ataca, ocupa todo el carril) con los rasgos del defensa atemporal: segura, insistente, fiable, sobria. Ha rendido siempre que han sido requeridos sus servicios, ha solucionado quebraderos de cabeza en la línea trasera y no ha dado ni un ruido. Demasiado aburrida para el fútbol actual, pensarán algunos.

Rocío Gálvez Luna y Claudia Zornoza Sánchez. Central y centrocampista respectivamente, ninguna ha disfrutado de muchos minutos durante el Mundial. Rindieron a grandísimo nivel durante todo el año con su club y se partieron la cara por la Selección jugando partidos clave en invierno cuando ponerse la camiseta del combinado nacional era deporte de riesgo. Ambas sufrieron lesiones en el tramo final de la temporada, pero se sacrificaron para estar a disposición del cuerpo técnico cuando se las requiriese, que fue casi nunca. Obligadas a quedarse en el banquillo más tiempo del quizás merecido, han tenido la insolencia de responder con buenas caras, sonrisas y compañerismo.

En la carpeta Mejor periodismo deportivo del mundo quedan para los anales las opiniones vertidas por muchos —y muchas— durante diez meses en las que se infravaloraba y despreciaba el talento de un buen número de jugadoras que hoy son campeonas del mundo. Se las calificó, sin matices, de traidoras, de aprovechadas y, sin más, de no tener nivel

Ivana Andrés Sanz. Irregular en defensa hasta hace unos meses, terminó la temporada convertida en central de garantías. Ridiculizada sin misericordia por cada uno sus desaciertos, estaba llamada a ser el meme de sorna de muchos tuiteros. Y tuiteras. Aseguraban que la España de Ivana Andrés se iba a ir a casa eliminada en la fase de grupos, pero, inexplicablemente, cuando Gianni Infantino fue a entregar la Copa del Mundo a la capitana del equipo ganador se encontró allí a la futbolista valenciana. Que Iker Jiménez nos haga un croquis. Ni corta ni perezosa, y con toda la desfachatez del mundo, se atrevió a aceptar el galardón y a levantar al cielo el trofeo.

Ivana Andrés

Athenea del Castillo Beivide. Llamada a aportar electricidad en ataque tras ser una de las pocas notas positivas de la Euro de Inglaterra, la cántabra rozó la lesión en uno de los primeros partidos y desde entonces dejó de entrar en la rotación del equipo. Hay quienes hacen mofa a cuenta de que su corta edad, unida a su expresividad, la convierten en demasiado cristalina. Sus fotos a lágrima viva son recurrentes en las redes sociales, pues los corazones negros siempre serán indisociables de algunas naturalezas humanas, pero lo cierto es que su impacto futbolístico y mediático de cara al futuro apunta a ser imparable. El club que fichó a esta joya en ciernes del fútbol español debe estar preocupado: si termina de explotar, será un problema tener que lidiar con un talento así en el vestuario.

Athenea del Castillo España

María Isabel Rodríguez Rivero, Misa. Algún lector de La Galerna todavía no convencido del todo con esto del fútbol femenino —prometo seguir intentándolo—, pero activo en Twitter, probablemente sepa aun así de quién hablamos. La apodan Misa y la legión de muy fieles detractorAs que ha amasado a sus 24 años convierte su nombre en tendencia cada pocas semanas. Le da igual: no tiene miedo a partirse la cara por su equipo o por su selección. La titularidad con España le llegó bastante más tarde de lo debido, esperó su turno en silencio y respondió bajo el arco durante el último año cuando Vilda comprobó que sus otras dos guardametas preferían no ser convocadas. Defendió el escudo de la Selección a costa de ser acosada, difamada e insultada cada día del año, llueve, truene o nieve. El seleccionador premió el compromiso de la actual mejor portera del país dándole un banquillazo inmerecido, injusto y vil cuando la canaria iba por fin a saborear la fase de eliminatorias del Mundial. Tras el shock inicial, acabó el campeonato sonriente y abrazada a la joven compañera que le había arrebatado el puesto. Es una fantástica guardameta, tiene la suerte de ser una aficionada desde niña del club para el que juega. En pocas palabras: todo mal, un desastre.

Misa Rodríguez y Cata Coll

Olga Carmona García. Hace un año y medio se presentó en un Camp Nou abarrotado hasta la bandera que por primera vez iba a poder disfrutar gritando lindezas a la otra mitad del género humano. La sevillana acudió a lanzar un penalti bajo a la pitada de 90.000 almas puras y mandó el cuero a la red sin parpadear. Algo se barruntaba. Durante el campeonato mundial pareció perder la confianza del míster, pero volvió a la titularidad en semifinales cuando Oihane recibió dos tarjetas amarillas. Se puso las espinilleras y el resto es historia del deporte español. Además de excelente futbolista de banda, juega con el corazón en la boca, hecho que le permite destacar en la lid del fútbol cuando la gran mayoría de los mortales tendería a achantarse. Casa a la perfección con los valores del club que le paga, de camiseta blanca y escudo redondeado, y tal es la sincronía con su empresa que esperó hasta el final para marcar el golazo con el que meter a España en la final. Inmortal desde el domingo y hasta el fin de los tiempos, más aún tras conocerse las trágicas circunstancias que aguardaban al término el partido, podemos concluir diciendo que no ha tenido mal Mundial. Sin caer en exageraciones. Como remate, la FIFA se hizo un lío y en el avión de vuelta a casa tuvieron que hacerle hueco al trofeo de jugadora más valiosa de la final. Un fastidio, vaya.

Olga Carmona gol final Mundial España

Si el editor lo considera relevante, puede proceder a incluir en el texto el dato trivial de que estas ocho no-protagonistas son, casualidades del destino, jugadoras del Real Madrid Club de Fútbol. Por temor a herir sensibilidades, el autor no ha tenido ni el atrevimiento ni el arrojo necesarios para hacerlo. Todas y cada una de ellas cargan con esa pesada cruz, así que bastante con mencionarlas.

 

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Luis Rubiales no es sólo un hombre. Tampoco se le puede reducir a simple presidente de la Real Federación Española de Fútbol. Luis Rubiales es una manera de vivir, una forma de ir por la vida, sin complejos, a cara descubierta, orgulloso de que todo el mundo le vea, que va a los toros a enseñarse, y de paso presumir de su nueva conquista veinte años menor que él, porque él es así, incorregible y golfo, y a estas alturas ya no va a cambiar, hay que quererlo tal y como es.

Rubiales ha patentado un modo de andar, como el de la canción, y saluda diciendo crack, o fenómeno, o máquina o artista, pero realmente se lo está llamando a sí mismo, porque él es el puto amo y lo sabe, y tú también lo sabes, y si tienes dudas te lo recuerda cada poco, y te suelta que vaya suerte tienes de haberme conocido, maricón, y tú te ríes, claro, cómo no te vas a reír con semejante tipazo. Porque es él y no otro el que regala en cada cena y cada sobremesa el comentario más ingenioso y más picante, con su gin-tonic en copa de balón, que hay que ver lo bien que le sienta al tío, y todos le ríen las gracias, y todos piensan qué cabrón, se atreve con todo y con todos este Rubiales, y pone los puntos sobre las íes cuando toca. Y ojo, que por las buenas es un cielo, pero cuidado no le calientes, que el tío es un amor pero no gilipollas y que a nadie se le ocurra toserle, que este no se anda con tutías. Y piénsatelo dos veces antes de pasarte con él, que no se va a echar para atrás, que te va a venir con que si tú no sabes quién soy yo, tú no sabes con quién estás hablando, que yo si quiero hago dos llamadas y tú no vuelves a trabajar en España, mindundi, así que deja de tocar los cojones.

Rubiales ha patentado un modo de andar, como el de la canción, y saluda diciendo crack, o fenómeno, o máquina o artista, pero realmente se lo está llamando a sí mismo, porque él es el puto amo y lo sabe, y tú también lo sabes, y si tienes dudas te lo recuerda cada poco, y te suelta que vaya suerte tienes de haberme conocido

Pero no te asustes, que él es bueno, es un hombre de ley. Que presume de unos valores y una integridad ética de la que a menudo adolece, pero que no duda en exigir a los demás. Porque él es intransigente, como lo son los machos de verdad, los que parten el bacalao. Y si te exige pleitesía pues bien exigida estará, digo yo, que por algo ha llegado dónde ha llegado. Y así le pasa, que el hombre tiene multitud de enemigos, que es algo muy propio de los poderosos. Y te lo cuenta y te convence, porque España es un país donde la envidia nos corroe, segundones como somos. Dios, qué asco de país cainita que no soporta a los que triunfan. Mira Amancio Ortega. Y aquí están todos contra él, porque o eres su amigo o su enemigo, y ya verás tú si te conviene llevarte mal con él.

Rubiales

Ahora que lo pienso llevarse mal con Rubiales tiene su mérito. Porque la vida Rubiales consiste en eso, en ser amigo de todo el mundo, en adaptarse a cualquier terreno y posición, ya sea en el campo o fuera de él. Pero mírale, si es que es el rey en la feria del caballo de Jerez y también el más pintado echando unos bailoteos con los Vetusta o los Izal en el Sonorama, porque este hombre es un todoterreno y sabe pasárselo bien en cualquier sitio y a cualquier hora, y además le gusta todo tipo de música y escucha de todo un poco. Y él, como como Jep Gambardella, tiene el poder de hacer fracasar las fiestas, porque realmente él es la fiesta. Aunque donde verdaderamente encuentra su razón de ser y gobernar es en la calle Ganivet, tomando unas cañas con lo más granado de la jet set granaína y con sus colegas de toda la vida, faltaría más, porque ya sabes lo que dice, que yo a los míos los llevo dentro, que son la familia que uno elige y que yo por ellos mato.

Qué grande Rubiales, qué vida la suya. Si hasta parece haber salido de una canción de Sabina. O de dos o de tres. Porque lo que pasa en las noches madrileñas se queda en el reservado de OPIUM. Y hasta ahí puede leer. Y no le hagas hablar más. Que el día que hable tiembla España. Normal que todo el mundo quiera ser su amigo. O amiga, porque no sé si lo sabes, pero tiene mogollón de amigas que son para él como sus hermanas, dice, aunque lo mismo le come los morros a una, porque Rubiales es muy canalla cuando toca serlo, no todo va a ser corrección y saber estar, coño, y las feminazis estas de ahora que se dejen de tanta hostia, que es que ya no se puede hacer nada, ni echar un piropo ni nada, no me jodas, que ahora todo es machismo.

El día que hable tiembla España. Normal que todo el mundo quiera ser su amigo. O amiga, tiene mogollón de amigas que son para él como sus hermanas, dice, aunque lo mismo le come los morros a una, porque Rubiales es muy canalla cuando toca serlo, no todo va a ser corrección y saber estar, coño, y las feminazis estas de ahora que se dejen de tanta hostia, que es que ya no se puede hacer nada, no me jodas, que ahora todo es machismo

Porque la vida Rubiales es así, una vidorra, que vida solo hay una, que aquí el que no corre vuela y que el mundo es para los espabilaos, como él, un tío que se cuela el primero en la fila, que perdona pero no olvida, que paga al electricista en negro, porque lo de pedir facturas es para pringados y mediocres, y que si hay que aparcar en minusválidos pues se aparca, que hay veces en las que a la vida hay que echarle jeta, y si hay que montar el numerito luego a los putos camareros se les monta, hombre ya, que es que parece que hay que callarse si son unos putos inútiles, hostia, que yo si hago mal mi trabajo me lo dicen, ¿no?, pues con ellos igual.

La vida Rubiales. La vida peor.

 

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Olga reina y Jude molesta. A Vini… ¡Jaaaja!

 

Van estas líneas para el señor Carmona, que en gloria está, el papá de Olga. Olga de España y del Madrid. A ella y a toda la familia, un abrazo enorme.

Miren ustedes, hay cosas que pasan por algo. España iba a ganar 1-0, gol de Olga. Cuando marcó pensamos: ¡anda, como en la semifinal! No sabíamos más. En plan Roberto y Marcelo, sale de estampida, acompaña y remata con ese aroma único de los últimos grandes treses del Bernabéu, Olguita.

España iba a ganar con un gol, o catorce, de Olga por dos razones. La más impactante y desconocida, por su padre. Olga debía pasar a la historia, lo que se dice per saecula saeculorum, como la autora del gol que dio a España su primer mundial femenino. Ella. La justicia deportiva. No la de con lo de Negreira, la buena.

España iba a ganar con un gol, o catorce, de Olga por dos razones: por su padre y porque juega en el Madrid

Lo que había pasado en su casa sin duda influyó en que la formidable meta Earps parara a Jenni Hermoso el penalti de la tranquilidad. Fue un momento tan tremendo como inevitable. Desde arriba habían decidido que ganaba España con gol de Olga. Y no se hablaba más.

Olga Carmona gol Mundial

También influyó que juega en el Madrid. Eso no fue impactante ni sorprendente sino natural. Cuando de ganar cosas serias se trata, el Madrid es el gran aliado, se arremanga y aparece. ¡Dejadme solo! Como explicó Athos Dumas hubo que esperar al Madrid para que España ganara el campeonato. Eso también influyó en que no hubiera más goles. Ganaba España con gol madridista. De Olga. El trofeo lo alzó Ivana, tampoco fue casualidad.

Fue una finalaza con el corazón a mil. Servidor, desde la clasificación para la final. Me daba mala espina Sídney. Allí, Juegos de 2000, vi palmar a España la final olímpica con el Camerún de Lauren, Geremi, Etoo y compañía. Por penaltis. 2-0 nos adelantamos, a dos nos empataron y nos pasaportaron después. Dieciséis años tenía Kameni, el portero que acabó en el Espanyol y sigue jugado en Andorra. Siempre se dijo que era hijo de N´Kono…

Esas cosas me desequilibran. Y busco soluciones. Me animaba que el primer éxito fue en Suráfrica, país raro en lo futbolístico y Australia es parecido en eso. El día que campeonemos en Brasil, Alemania, Argentina, Italia, será la pera.

Como lo de Mbappé se va a resolver pronto, ya apareció la nueva cuerda donde agarrarse para intentar marear: Bellingham perjudica a Vinicius. Se apunta ya desde esos laboratorios permanentes de gentes que viven investigando sin desmayo cómo se meten con el Madrid

El Madrid también estuvo en Almería y como lo de Mbappé se va a resolver pronto, veremos cómo, ya apareció la nueva cuerda donde agarrarse para intentar marear: Bellingham perjudica a Vinicius. Se apunta ya desde esos laboratorios permanentes de gentes que viven investigando sin desmayo cómo se meten con el Madrid.

Bellingham

No es nuevo. Benzema sufrió porque estaba Ronaldo. No, no es un asunto nuevo, pero sí contemporáneo. No recuerdo que se dijera que Di Stéfano perjudicaba a Puskas, Pirri a Amancio y tal. Bellingham cuentan que es muy bueno —ya le encontrarán una pega, que esto sólo empezó— pero le quita protagonismo a Vinicius.

Es cómico, pero tiene mérito. El Madrid ha fichado a un fenómeno que molesta a otro fenómeno. Nos lleva a lo de antes: el Madrid es un generador de situaciones únicas. Como pasó ayer. Quedo a la espera del partido del viernes en Vigo y ver cómo Jude sigue perjudicando a Vinicius, luego al equipo. No sé… Igual Ancelotti sabe cómo solucionarlo. Lo que más se me ocurre es mandar uno al banquillo.

 

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Buenos días. Ya ha sido dicho muchas veces que La Galerna es apátrida o, mejor dicho, que tiene por única patria al Real Madrid. Sin embargo, la mayoría de quienes cada día brindamos nuevos contenidos a esta plataforma somos españoles, y estamos inevitablemente de enhorabuena. Es más: estamos emocionados.

La Selección Española de fútbol femenino se proclamó ayer Campeona del Mundo. Los lectores no españoles de La Galerna pueden perfectamente sentirse incluidos en esta alegría debido al protagonismo de jugadoras del Real Madrid en el triunfo, con la extraordinaria Olga Carmona a la cabeza.

Portada Marca Portada As

Tanto As como Marca regalan con toda justicia la totalidad de sus primeras planas a este hito del deporte femenino español, con despliegue de fotografías que dan idea de la magnitud de la euforia, que compartimos con las heroínas. La letra pequeña de ambas portadas da cuenta de las intrahistorias que marcan el triunfo, principalmente dos subtramas de la gloria que (una estremecedora, la otra indignante) han quedado para el recuerdo en la resaca del éxito.

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A veces, la intrahistoria es tan conmovedora que supera a la propia historia como centro de atención. Olga Carmona, jugadora de nuestro Real Madrid y autora no sólo del único gol de la Final, sino también del tanto decisivo en la semifinal ante Suecia (a pesar de desenvolverse como lateral izquierda y no ser por tanto una experta ante la portería rival), jugó el partido de su vida —y de las nuestras— sin saber que su padre había fallecido la víspera. Su familia se lo ocultó para no perjudicarla de cara a la Final.

Lo que sucedió es tan potente que nos traslada a preguntas (im)pertinentes. ¿Qué importancia tiene la dificilísima decisión de ocultación de información tomada por la familia Carmona en el hecho de que toda España se sienta hoy Campeona del Mundo? ¿Habría jugado Olga la Final (y habría sido igual de decisiva) de haber sido conocedora de la terrible noticia antes de disputarse el partido? ¿Tenemos derecho a sentirnos felices? Como dejó escrito Kerouac, “un poema de Baudelaire no compensa su dolor”. Qué extraña, indescriptible mezcla de sentimientos, amigos, entre los cuales prevalece por supuesto la admiración y el inmenso cariño por Olga, a quien mandamos nuestro abrazo más cálido.

Rubiales beso Jenni Hermoso

La otra intrahistoria es por supuesto el intolerable comportamiento de Luis Rubiales durante la celebración del título, sin que este tema tenga nada que ver con el ultrafeminismo a todas luces excesivo que nos domina (en España, curiosamente, con tintes indudablemente culés). No es por feminismo, sino por algo tan antiguo como la exigencia del saber estar y del respeto a la mujer por lo que cabe exigir la inmediata dimisión del dirigente, que no puede ni debe proyectar esa imagen de pulpo sobón cuando representa al fútbol español (ni en privado, a ser posible).

Rubiales ya atesoraba poderosísimas razones para dejar el cargo antes de comportarse como un cafre que violenta la voluntad de las mujeres, entre ellas el manifiesto conflicto de intereses de los negocios con su amigo Geri y la total inacción con el CTA tras conocerse el negreirato, de cuyo infausto legado son herederos directos los más conspicuos representantes del poder arbitral.

Si Rubiales ya tenía razones para largarse antes de este incidente, cuánto más ahora. Es una vergüenza para el fútbol español, que para la comunidad internacional se ha convertido en Campeón del Mundo femenino, sí, pero también en un pozo de degradación racista en el trato a Vinicius y ahora en los modos barriobajeros de uno de sus máximos dirigentes. No hay título de fútbol, masculino o femenino, que compense el descrédito de ver ese deporte manejado por sujetos como Rubiales, Tebas y Roures, el Tridente del Horror.

Por lo demás, agradecemos a la prensa cataculé que comparta con la capitalina la importancia de Olga en esta historia, y que se conmuevan como todos con su historia personal. Sólo nos queda finalizar este portanálisis con el desacomplejado Viva España con el que lo titulamos. Esta Estrella mundialista nos sabe aún mejor que aquel Mundial masculino de 2010. Aquel hito fue instrumentalizado como pocos. Esta, en cambio, es también la historia del fracaso de quienes trataron de instrumentalizar la Selección Femenina.

Pasad un buen día.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Hay tortas en el seno de La Galerna para dilucidar quién viene a Zaragoza a entrevistar al mito. Es el hombre de los Cinco Magníficos del club maño, pero a los ojos del madridismo es uno de los escasos protagonistas vivos del que muchos consideran aún el mejor partido de la Historia del Fútbol, el 7-3 del Real Madrid al Eintracht de Frankfurt en la Final de la Copa de Europa en Glasgow en 1960. No hay muchas imágenes de calidad aceptable de aquel Madrid glorioso de los 50, pero sí las hay de ese partido. El hombre que incursiona por la derecha y dispara para que Di Stéfano emboque el rechace, y marque así el primer gol blanco, está aquí con nosotros, siendo nosotros los que finalmente hemos tenido la suerte de imponer nuestras candidaturas para tomar el AVE, o sea, Joe Llorente porque cierto tío suyo (de nombre Paco) jugó junto a nuestro hombre, Alberto Cosín como premio por sabérselo todo y yo por… yo porque para eso mando.

Darcy Silveira dos Santos -nos confiesa que casi nadie la llama así, siendo mundialmente conocido aún como Canário- está estupendo para su edad, que el lector interesado podrá afinar en Wikipedia. Tan sólo un problema con la vista le perturba. Su hija, la encantadora Gloria, nos previene al respecto, pero eso no impide que en varios momentos de la charla, que tiene lugar en un céntrico restaurante zaragozano, disfrute cuando le sean mostrados numerosos daguerrotipos y cuadernillos vintage que Cosín guarda como oro en paño en algún cajón de sus desvelos de coleccionista. Pese a que su estancia en el Real Madrid fue relativamente fugaz, y fue en el Zaragoza donde se convirtió en leyenda desarrollando la mayor parte de su trayectoria, todo el mundo menciona su nombre para recitar una de las delanteras más mortíferas de la historia del fútbol: Puskas, Gento, Di Stéfano, Del Sol y Canário. Su nombre, de hecho, es el único que esa formación tiene en común con aquella otra de resonancias también míticas, si bien menos universales: Canário, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra, los Cinco Magníficos del Zaragoza. El brillo cegador de Garrincha —que jugaba como él en el extremo derecho— le restó opciones en la selección brasileña, pero no por ello su nombre deja de estar escrito con letras de oro en los anales del Fútbol con mayúsculas.

 

Usted empezó jugando de portero…

Sí, fue en el Olaria FC, mi primer club antes de ir al América de Río, pero enseguida vieron que me desenvolvía bien por la banda. Freitas me quería llevar al Flamengo, al que él entrenaba, pero el América no le dejaba. De repente, un día, me estoy cambiando para un partido y me dicen: “Pero qué haces. Si tú no vas a jugar. Hay un representante del Madrid que ha venido a ficharte. No quiero que te lesiones”. En 48 horas, mi mujer, mis dos hijos y yo estábamos en Madrid. Salí de Río un martes a las diez de la noche y llegué a Madrid un miércoles a las diez de la noche también, con una escala en la isla de Sal, en Cabo Verde. No pegué ojo en todo el viaje. Mi hija Gloria, aquí presente, tenía un mes y dieciocho días.

¿Qué encontró al llegar a Madrid?

Una táctica totalmente diferente. Pero, sobre todo, un ramillete de futbolistas absolutamente inigualable. Jugué con los mejores. Sobre todo con Di Stéfano, el más grande, y te lo digo yo que también jugué con Pelé en la selección brasileña. En el Madrid ocupé la plaza de Kopa, que había tenido que volver a Francia, lo cual era una enorme responsabilidad. No me fue mal. Tengo recuerdos maravillosos de mi estancia allí. Siempre seré zaragocista y madridista, las dos cosas. De mis temporadas con el Sevilla y el Mallorca no vale la pena hablar.

Pero con el Mallorca ascendió de Segunda, ya al final de su carrera.

Sí, pero mi recuerdo es malo porque ascendimos, en efecto, pero el presidente de entonces me echó nada más lograrlo. “Estás viejo, no puedes jugar más al fútbol¨. Lo pasé mal. Les pedí una camiseta con ocasión de un Zaragoza-Mallorca en el que estuve muchos años después. “Dame tu dirección y te la mandamos”. Hasta hoy. Al Mallorca todavía no sé cómo llegué a parar. Por entonces no había representantes, me puse en manos de una empresa catalana para la búsqueda de mi siguiente destino y firmaron por mí sin contar conmigo.

Pero en el Madrid la trataron bien, ¿no?

Muy bien. En el Madrid en cambio sigo teniendo amigos, los que quedamos de entonces. Hace poco hablé con Santamaría. ¡94 tiene! ¡Ja! También seguí en contacto con Antonio Ruiz, con Santisteban… Tengo una réplica de la Quinta en mi casa.

Dice que D. Alfredo fue el más grande.

Sin duda. Un periodista me preguntó hace poco si Messi era el mejor de la historia. “Messi tiene que comer muchas judías para llegar a donde Alfredo”, le respondo. “Hombre, Dercy”, me dice el tipo, bastante incrédulo. “Pues claro”, le replico.”Messi necesita que el equipo juegue para él, pero Di Stéfano jugaba para el equipo: atacaba, defendía, marcaba goles, ayudaba al compañero, regateaba, asistía…” Di Stéfano es el número uno de la historia para mí.

¿También mejor que Cristiano?

Para mí sí. Ahora han venido los del Golfo a darle 200 millones a Cristiano. No me jodas. ¿Para qué? Y se han llevado también a Benzema. Yo no quería que se fuese, pero claro, ya estamos con las perras… Benzema es un gran, gran futbolista. A ver qué tal este año. El entrenador no gana partidos, siempre lo digo. Son los jugadores quienes lo hacen.

Aún con esa premisa, ¿quién fue el mejor entrenador que usted tuvo?

Martim Francisco. Es el que tuve en el América. Por la noche se estudiaba los contrarios. No dormía. Luego vino a España y entrenó al Athletic, el Betis, el Logroñés y el Elche. Luis Belló también fue muy bueno. Con él en el Zaragoza, en la época de los Magníficos, gané una Copa de Ferias, dos Copas de España…

Messi necesita que el equipo juegue para él, pero Di Stéfano jugaba para el equipo: atacaba, defendía, marcaba goles, ayudaba al compañero, regateaba, asistía… Di Stéfano es el número uno de la historia para mí

¿Al Zaragoza lo sigue usted viendo con frecuencia? ¿Va al estadio?

Lo ha comprado un grupo de inversión donde está el Inter de Miami, pero no veo mucha mejoría. El trato tampoco es el mejor. Me parece muy bien que le den la insignia de oro y brillantes a un chico como Zapater, no tengo nada contra él, pero ¿y los Magníficos, que ganamos los primeros títulos de la historia del club? Del Madrid sí tengo la insignia, como ganador de la Copa de Europa. Hay cosas curiosas. Estuve por la Romareda con ocasión de un Zaragoza-Real Madrid, precisamente, hace ya años, y fue Florentino quien le tuvo que explicar al presidente del Zaragoza lo importante que yo había sido en este equipo. En el Zaragoza, me refiero.

¿De verdad?

Sí. Van por ahí… Compran equipos… Pero muchas veces no saben muy bien lo que compran…

Estuve por la Romareda con ocasión de un Zaragoza-Real Madrid, precisamente, hace ya años, y fue Florentino quien le tuvo que explicar al presidente del Zaragoza lo importante que yo había sido en este equipo. En el Zaragoza, me refiero

Volvamos a Canário el futbolista. Tenía fama, aparte de por su excelencia técnica en el ataque, por su entrega defensiva, algo que quizá la gente no esperara de un brasileño.

Me encantaba defender. El fútbol me ha dado todo, no me puedo quejar, pero yo también me he entregado siempre al máximo, como lo hacían mis compañeros en el Zaragoza y en el Madrid. Tu tío (se dirige a Joe Llorente Gento) era un espectáculo en ese sentido y en la velocidad, entre otras virtudes. Yo lo pasé muy bien jugando con tu tío. Fuera del campo nos reíamos mucho. Era serio cuando correspondía ser serio, pero era un cachondo mental. No sé cuántas veces me hizo la broma de llevar la conversación de tal modo que yo acabara diciendo "Torrelodones", para soltar la famosa rima, claro. Yo caía siempre. Recuerdo cuando nos llevaron a ver unos toros de corral, cerca de Soto del Real, donde yo tenía una casa. Íbamos andando entre los toros, muertos de miedo todos menos él. Luego el tío se ponía a torear y todo. Éramos más que un equipo. Éramos un grupo de amigos que además jugaban juntos. No se veían las envidias y los ataques de ego que se ven ahora. Nadie se preocupaba de lo que ingresaban otros de la plantilla. Cada uno cobraba su dinero y se acabó.

Nos ha hablado de Di Stéfano, Gento… ¿Qué nos puede contar del arquitecto de aquel Real Madrid? ¿Cómo era su relación con D. Santiago Bernabéu?

Excelente. Hicimos una gira de amistosos en Brasil. Jugamos contra Botafogo y Vasco de Gama. Al subir al avión, me dice Bernabéu: “Canário, tú conmigo”. Aprovechando que yo era brasileño, se dedicó a hacerme preguntas sobre mi país durante todo el vuelo. Me tuvo todo el viaje cascando. Y al aterrizar va el tío y me dice: “Quiero que, durante estos días aquí, me consigas un loro”.

¿Un loro?

Un loro. Un guacamayo de esos brasileños. Yo creo que me lo pidió porque le hablé de que en Brasil hay muchos y a mí me hacían mucha gracia. Le conté del loro de un vecino que yo tenía en Río, que cuando  pasabas acusaba a su dueño: “Este no me da de comer”. (Risas). Le gustó la historia y quiso un loro para él.

¿Y se lo consiguió?

Claro. Me pasé media estancia en Brasil llamando a familiares para que se hicieran con un guacamayo. Ya no recuerdo exactamente a través de quién lo conseguí.

¿Y volvieron a España con el loro a bordo?

Así fue.

¿Y qué pasó con el loro? Perdone mi curiosidad, es una gran historia. ¿El loro acabó en Santa Pola?

Posiblemente. Le perdí la pista. Habrá muerto ya. (Investigado el dato, los guacamayos tienen una esperanza de vida de unos 50 años, por lo que en efecto estará en el cielo de las mascotas madridistas, aunque puede que no haga tantos años que haya ingresado en dicho paraíso). Llegaron a Madrid, sacaron el loro en su jaula y se lo llevaron.

¿El loro (o guacamayo) viajaba con ustedes, en los asientos?

No, no, en bodega. Quede claro que llevaba todos los papeles en regla. Había que tener mucho cuidado con eso, y me lo tomé muy en serio para que así fuera. No sé qué finalidad le daría D. Santiago a su mascota.

¿Hablaba?

¿Quién?

El loro.

No cuando se lo compré. Ignoro si después D. Santiago logró que hablase. Hace falta un entrenamiento para estas cosas.

Bernabéu tiene una fama de iracundo que, a medida que hablas con quienes le trataron, queda más y más desmentida. ¿Usted sufrió alguna de aquellas santiaguinas?

No. Era recto, y te decía las cosas de manera muy directa, las buenas y las malas. “Mañana vente a mi despacho a las diez que quiero hablar contigo”. Pero era muy buena persona, muy paternal. Ojalá el fútbol actual tuviera más personas como él. Yo le tenía un cariño enorme. Fue un presidente como Dios manda.

Murió sin descendencia. ¿Cree que el club era su familia, que los jugadores eran sus hijos?

Es posible. Lo que te puedo decir es que era una persona maravillosa. Tuvimos una gran relación.

¿Desde el viaje del loro?

Sí. Nos unió mucho.

¿Es Florentino alguien que está a la altura de D. Santiago?

Es otro gran presidente. Conmigo siempre ha sido cariñosísimo. Alguna vez me ha dicho que él querría ser como D. Santiago. ¡Y fíjate el estadio que está construyendo!

Por varias cosas que ha dicho, deduzco que no tiene una gran impresión del fútbol actual.

Así es. No hay verdadero compañerismo en los equipos. Antes acababan los partidos, aquí en Zaragoza, y nos íbamos todos a tomar algo a una cervecería que está al lado de la Romareda. Ahora se van todos a sus casas, cada uno por su cuenta. Así no se hace equipo ni se refuerzan los lazos. Hay muchos egos.

¿Y en cuanto al fútbol propiamente dicho?

Ahora juegan todo el rato para atrás, obsesionados con la posesión. Me enfado muchísimo. Hay partidos que no logro ver enteros. Los del Madrid sí, claro, y con mucha pasión, pero algunos encuentros no los finalizo. Hace poco estaba viendo un partido en el cual el portero sacó en largo, hasta los dominios de su delantero centro. Pero ¿qué hizo este? La controló, la pasó atrás y el balón acabó enseguida, otra vez, en las manos del portero. Ese es el momento en el que le digo a mi hija: “Quítalo”. No es fútbol. Nosotros no jugábamos así. Éramos verticales. Buscábamos el gol.

Jugadores como usted, por ejemplo, cada vez hay menos, porque los extremos juegan a pierna cambiada. Usted era diestro y jugaba por la derecha, a pierna natural.

Un desastre. Han quitado los extremos y han puesto carrileros. En general, se penaliza la calidad. Solo quieren chicos que pasen el balón, sin arriesgar. En cuanto despunta un jugador, lo venden. Otra cosa que me pone muy nervioso es ver cómo se tiran en el área para engañar al árbitro. En mi época no había tanto teatro.

¿Se refiere al fútbol de todas partes, o hay diferencias geográficas?

No, en la Premier no es así. Veo mucha Premier. Pero en la Liga española no se ve espectáculo. Un resultado como aquel 7-3 en Glasgow, donde tuve la suerte de participar, el mejor partido de la historia del fútbol, es impensable en España.

lo más grave viene a la vuelta, con tres goles anulados al Madrid injustamente y un posible gol fantasma de Gento, también escamoteado. En una de esas jugadas nos roban a la vez un penalti y un gol. Gracia me pega una patada en el pecho dentro del área, Del Sol anda por allí y marca de un trallazo. El árbitro señala algo. Pensamos que ha anulado el gol porque ya había pitado el penalti antes, pero nos encontramos con que no ha dado ni el penalti ni el gol. ¡Me pitaron falta a mí!

Una vez le hice una entrevista telefónica, con ocasión del aniversario de esa Quinta Copa de Europa. Me contó una anécdota muy especial.

Sí, volví al Hampden Park hace relativamente pocos años. Cuando ganamos allí la Quinta era un estadio muy abierto, ahora ha cambiado arquitectónicamente, está precioso. El caso es que llegué allí y le conté al conserje que yo había jugado allí aquel partido. El tipo se puso hasta nervioso, me dijo que esperara. Al cabo de un rato volvió con el Presidente del fútbol escocés, que dio la casualidad estaba por allí, y me hicieron una especie de homenaje improvisado.

Fue la Quinta, pero usted podría haber ganado la Sexta de no haberse cruzado en su camino dos árbitros ingleses de infausto recuerdo…

Ellis en la ida y Leafe en la vuelta de octavos de Copa de Europa contra el Barça, en noviembre del 60. Nos presentamos en esa situación como campeones de las primeras cinco ediciones de la competición. En el 2-2 del Bernabéu hay un penalti a favor del Barça por una falta del portero Vicente que, de serlo, es fuera del área, pero lo más grave viene a la vuelta, con tres goles anulados al Madrid injustamente y un posible gol fantasma de Gento, también escamoteado. En una de esas jugadas nos roban a la vez un penalti y un gol. (Todo esto se encuentra en Youtube, aclaramos al lector curioso). Gracia me pega un patada en el pecho dentro del área, Del Sol anda por allí y marca de un trallazo. El árbitro señala algo. Pensamos que ha anulado el gol porque ya había pitado el penalti antes, pero nos encontramos con que no ha dado ni el penalti ni el gol. ¡Me pitaron falta a mí! Nos hicieron todas las perrerías posibles.

¿A qué atribuye eso?

Nos robaron la posibilidad de la Sexta porque ya era demasiado. ¡Habíamos ganado cinco seguidas! Alguien la UEFA decidió que no podíamos ganar ninguna más. Entonces había árbitros que no querían que el Madrid ganara. Bueno, ¡no querían y siguen sin querer!

Aquella Final contra el Benfica, la primera que perdimos en el 62, también fue polémica. Usted no jugó, pero estaba en la plantilla.

Otra igual, nos quitaron un penalti a Di Stéfano clarísimo. Lo dicho: los árbitros nunca nos ha ayudado.  Nosotros lo comentábamos: no quieren que ganemos más.

¿El Madrid reciente le llena?

Jugaron muy bien hace dos años con la Catorce. El año pasado fue un golpe duro la derrota por 4-0 ante el City. Me supo a cuerno quemado. Te pueden ganar por uno o dos, han gastado mucho dinero, pero nos metieron cuatro y no hicimos nada. No lo entendí.

¿Qué jugadores del actual Madrid le cautivan? Usted, aunque ya sea también maño, es brasileño. ¿Son sus compatriotas del Madrid sus favoritos?

Me encanta Rodrygo. Vinicius tiene una velocidad endiablada, pero debe aprender a evitar los follones.

Hombre, le sacuden mucho, ¿no?

A mí también me sacudían. Eladio, el del Barcelona, me rompió la clavícula.

¿Qué le parece la actual situación del Barça?

Tiene muchos problemas, pero saldrá adelante. Todo el mundo le ayuda.

¿Le ha escandalizado mucho el asunto Negreira?

Negreira era un buen árbitro.

No todo el mundo está de acuerdo con eso…

Lo era. Lo que están hablando habría que demostrarlo. Hasta que no se demuestre, no se puede decir nada.

Lo que está demostrado es que Negreira cobró del Barça durante 17 años, y no se ha encontrado ninguna razón convincente y edificante para esos pagos, que cesaron cuando dejó de ser vicepresidente del CTA…

Cobraba del Barça, esto es indudable y yo también lo digo. Y cuando lo digo me sueltan: “eres anticatalán”. Y yo respondo: “no soy anticatalán, digo la realidad”.

¿Crees que todo quedará impune?

Sí, lo creo. Eso tiene más trampas que una película de chinos. Es grave lo que ha pasado.

Entrevista: Jesús Bengoechea, José Luis Llorente Gento, Alberto Cosín

Verano de 2019. Copa del Mundo Femenina de la FIFA en Francia. En octavos de final, España vuelve a ser eliminada muy pronto, como en 2015, tras perder derrotada por Estados Unidos. Dicha selección estaba mayoritariamente compuesta por jugadoras del FC Barcelona, que por entonces ya llegaba regularmente a las rondas finales de la Copa de Europa, y del Atlético de Madrid.

Precisamente en ese mismo verano, el Real Madrid anticipaba su entrada en el fútbol femenino, tras anunciar el compromiso de absorber en verano de 2020 al CD Tacón, un equipo modesto madrileño que acababa de ascender a la primera división femenina.

Las críticas al Real Madrid por no tener equipo femenino habían sido feroces durante varios años. Se dijo absolutamente de todo por parte de la prensa deportiva, con punzantes mensajes procedentes también de altavoces de los rivales en el fútbol masculino. El caso es que, por aquel entonces y por desgracia, el fútbol femenino en España interesaba a muy poca gente, prácticamente nada a los medios de comunicación y apenas llegaba a las propias jugadoras, a sus entornos familiares y a sus cuerpos técnicos.

Cuando el Madrid ya entró oficialmente como club de fútbol femenino, el 1 de julio de 2020, en plena pandemia, por cierto, también llovieron infinidad de críticas y de improperios sobre el club de Concha Espina: “advenedizos”, “interesados”, “intrusos”, fueron los calificativos más suaves que recibió el Real Madrid.

Las risas nerviosas se convirtieron ya en carcajadas en el primer “Clásico” (término aun más absurdo en una disputa que nunca antes había tenido lugar), el 4 de octubre de 2020, cuando el FC Barcelona arrasaba en Valdebebas (sin público en las gradas) por 0-4 al Real Madrid.

Poco a poco ha ido creciendo – para los madridistas amantes del fútbol femenino esto va demasiado despacio todavía – el Real Madrid y, de hecho, en las 3 temporadas que lleva jugando en primera división, en todas ellas se ha clasificado (dos subcampeonatos y un tercer puesto) para la Copa de Europa UWCL. Pero lo importante de todo, es que -ya sea por motivos deportivos, ya por el mero hecho de practicar la mofa por parte de los heraldos protoculés (el Madrid aun no ha conseguido siquiera un empate en sus enfrentamientos ante el Barcelona)- el fútbol femenino lleva tres años creciendo sin parar. Nadie puede dudar de que el hecho de llenar el Camp Nou en una vuelta de cuartos de final de UWCL con más de 90.000 espectadores en 2022 fue gracias a que el rival del Barcelona aquella tarde fuera el Real Madrid, por el morbo que había en la Ciudad Condal por humillar nuevamente a las nuestras.

En la selección nacional, el fenómeno Real Madrid ha sido sin lugar a dudas primordial a la hora de elevar el interés de los espectadores (sobre todo telespectadores) por este deporte. Y es que la rivalidad Barcelona-Real Madrid no se puede suplir con nada, pese a que antes del Madrid estaban ya secciones femeninas exitosas del Atlético, del Espanyol, del Athletic o del Levante.

Tras el fracaso de la selección en el Mundial de Francia de 2019, la Eurocopa – jugada en 2022 en Inglaterra – supuso, con el mismo seleccionador (Jorge Vilda) y con una abrumadora presencia de jugadoras del FC Barcelona (campeonas de la Copa de Europa en 2021), una nueva decepción. Era un grupo de brillantes jugadoras que eran incapaces de pasar una simple eliminatoria en grandes competiciones. Fueron derrotadas por 2-1 por la anfitriona Inglaterra, con 7 jugadoras culés en el 11 inicial, que podían haber sido 8 de no haber estado lesionada la Balón de Oro en esos momentos, Alexia Putellas.

Jorge Vilda

Tras la mala Eurocopa, hubo motín, como ya sabemos todos, en septiembre de 2022. Motín promovido desde las entrañas del FC Barcelona: las jugadoras culés ya tenían experiencia en cargarse entrenadores; ya en junio de 2021, tras un triplete logrado bajo el mando de Lluís Cortés, las cabecillas azulgranas (con Alexia Putellas y Mapi León al mando) criticaron su forma de entrenar y de gestionar la plantilla (pese a los éxitos conseguidos sobre el terreno de juego), y finalmente lograron su objetivo, ya que la directiva culé les dio la razón y mandó al cadalso a Lluís Cortés.

En la selección, un año después, repitieron estrategia. Las jugadoras – sobre todo las del Barça – eran muy buenas y Vilda era un inútil que no las comprendía ni sabía sacar lo mejor de ellas (más otra serie de rumores escabrosos que circulaban, pero jamás nadie implicado llegó a hacerlos públicos).

Rubiales preocupado

Vilda recibió entonces el apoyo total por parte de Luis Rubiales (quizás ésta haya sido la mejor gestión del de Motril desde su llegada a la presidencia de la RFEF en 2018). Lo que hizo a partir de ahí Vilda fue apoyarse casi por completo en el Real Madrid femenino. Quitó capitanías a las rebeldes que ya no querían acudir a su llamada y también a las veteranas ambiguas (Paredes, Hermoso y Putellas), que apoyaban a “las 15” pero de una forma sui generis, y empezó a aumentar el número de madridistas en las convocatorias: hizo primera capitana a Ivana Andrés, a la sazón capitana del Real Madrid, segunda capitana, a la guardameta Misa Rodríguez, y tercera a la sevillana Olga Carmona.

Hubo partidos con hasta siete y ocho titulares del Real Madrid en el XI inicial. Fue una época complicada para la selección, y, sobre todo, para Vilda, que no paraba de recibir pullazos desde todos los medios proculés (muy mayoritarios en el fútbol femenino, ahí debemos incluir a la nefasta banda de RTVE Deportes, sita en Sant Cugat, profundamente antimadridista, pese a ser un canal que pagamos todos los españoles), además de los múltiples desplantes que hacían cada vez que podían las jugadoras del FC Barcelona contra las del Real Madrid: gestos, caritas, menosprecios (lideradas, hay que decirlo, por la que era entonces, por ausencia de Putellas, la mejor de las azulgranas, Aitana Bonmatí, una de las firmantes del manifiesto anti-Vilda, que, meses después, se traicionó a sí misma y a la mayoría de “las 15”, por su propio interés y por el bien de su carrera futbolística profesional).

Vilda resistió aquellos meses gracias por supuesto a Rubiales, y, mayoritariamente, al apoyo de las jugadoras del Real Madrid, que dieron la cara por él y que lograron, sin ayuda de las figuras altivas y plagadas de soberbia del FC Barcelona, algunos éxitos deportivos jamás logrados antes, como por ejemplo derrotar a la selección campeona del mundo, Estados Unidos, en un amistoso jugado en Pamplona.

Indudablemente, dichos meses en la selección jugando partidos importantes como titulares indiscutibles hicieron crecer como deportistas profesionales a jugadoras como Ivana, como Misa, como Olga, como Tere Abelleira, como Athenea del Castillo, como Claudia Zornoza y como Esther González.

A la hora de elegir a sus 23 para Australia y Nueva Zelanda, todas ellas formaron parte del grupo (además de Rocío), aunque alguna dejó su sitio, como Maite Oroz, a alguna de las rebeldes o de las ambiguas del motín del anterior mes de septiembre. Decisión sin duda injusta de Vilda. También hay que decir en su favor que no se volvió atrás con su decisión del nombramiento de las nuevas capitanas, pese a que desde el culerío no se paraba de nombrar a Paredes, a Hermoso o a Putellas como verdaderas “capitanas en la sombra”.

Y así, poco a poco, Vilda, por propio egoísmo y por el bien de los resultados de la selección, fue perdonando primero a “las ambiguas” y luego a varias de las amotinadas (Bonmatí, Caldentey y Batlle). Todas ellas han sido pilares fundamentales para el camino de la selección, quizás hoy en día sigan siendo mejores jugadoras (que no mejores personas ni mejores profesionales) que por ejemplo Rocío, Zornoza o Athenea, que sí que estuvieron en todo momento apoyando a Jorge Vilda.

había calidad indudable en las jugadoras de fútbol españolas, pero nunca se obtenía ningún éxito en las fases decisivas de los campeonatos. Para este escribidor no puede ser casualidad que el éxito por fin haya llegado cuando el Real Madrid haya puesto interés en un deporte que hasta hace tres años se seguía de forma furtiva en programas de Teledeporte absolutamente minoritarios

Incluso una decisión particularmente injusta, como fue quitar de la titularidad en la portería a Misa y poner en su lugar a Cata Coll tras el 4-0 de Japón (y en el que Misa no fue culpable de ninguno de los 4 tantos nipones), le salió también bien a Vilda.

La justicia poética aterrizó eficazmente en la semifinal ante Suecia (con gol decisivo de la capitana Olga Carmona a pase de la mejor mediocentro del Mundial, Tere Abelleira) y, sobre todo, en la finalísima ante Inglaterra, con golazo valor campeonato de la propia Olga (de nuevo capitana), más el trabajo incansable de Abelleira, la buena media hora final de la nueva madridista Oihane Hernández y de los buenos minutos finales, resistiendo el impulso final de las inglesas, de Ivana Andrés.

Más poético incluso fue el final feliz en Sidney, con la propia Ivana Andrés, capitana de hecho y por derecho, levantando la Copa del Mundo, en una ceremonia ya clásica en la que el capitán de la selección que levanta un trofeo de primer nivel (Mundial o Eurocopa) tiene que ser sí o sí un integrante del Real Madrid Club de Fútbol, ya bien sea Iker Casillas en las Eurocopas de 2008 y 2012, en el Mundial de Sudáfrica en 2010 o bien Ivana Andrés en el Mundial Australia-Nueva Zelanda de 2023.

Insistimos, había calidad indudable en las jugadoras de fútbol españolas, pero nunca se obtenía ningún éxito en las fases decisivas de los campeonatos. Para este escribidor no puede ser casualidad que el éxito por fin haya llegado cuando el Real Madrid haya puesto interés en un deporte que hasta hace tres años se seguía de forma furtiva en programas de Teledeporte absolutamente minoritarios.

Y se ha llegado a la conquista de una Copa del Mundo con un gol de una de las nuestras, la incansable y talentosa Olga Carmona, MVP merecida de la final (la MVP del campeonato mereció ser Tere Abelleira, mucho menos mediática, por ahora, que Aitana Bonmatí) y con Ivana Andrés, la eficaz central y capitana merengue, levantando el trofeo para regalárselo a todo un país.

Gracias, por tanto, Florentino: un éxito más. La creación de nuestro equipo femenino se ha demostrado que fue en el momento adecuado, para poner al fútbol femenino español en lo más alto. La asignatura pendiente es hacer exactamente lo mismo con nuestro Real Madrid Femenino. Todos estamos deseando inaugurar nuestra vitrina de grandes trofeos también a nivel de club.

Buenos días, amigos. Parafraseando la copla, podríamos decir que la española, cuando juega, es que juega de verdad, sentencia gracias al cumplimiento de la cual la Selección Española de fútbol femenino, a la hora en que saldrá este portanálisis, se apresta para jugar nada menos que la Final de un Mundial. El rival es Inglaterra y toda España, portadas de la prensa deportiva incluidas, se centra en este acontecimiento.

Portada As 20-08-23Portada Marca 20-08-23

Portada Sport 20-08-23Portada Mundo Deportivo 20-08-23

La Galerna, publicación declaradamente madridista que presta atención a la sección de fútbol femenino del Real Madrid, fundamentalmente a través de las excelentes crónicas y artículos de Fernando Alcalá-Zamora, no suele prestarla en cambio al fútbol de selecciones, ya sea masculino o femenino. Hoy sin embargo es un día especial, un día para abstraerse de las polémicas que rodean a este equipo y apoyar a estas mujeres hasta el final, con especial mención para las jugadoras madridistas presentes en el combinado nacional.

La Galerna está a tope con la Selección Femenina Española de fútbol.

¡Vamos, España!

 

Lunin: 6. Algo nervioso, pero resolvió el trabajo.

Carvajal: 6,5. Bastante sólido atrás y participativo en en ataque.

Rüdiger: 6,5. Atento.

Alaba: 6. Sufrió en algún duelo, pero no dejó grandes errores.

Fran: 6,5. Hiperactivo.

Tchouaméni: 6,5. Muy sólido.

Valverde: 5,5. Estuvo algo discreto.

Kroos: 6. Estuvo flojo a nivel defensivo en el gol del Almería, pero su asistencia a Bellingham fue muy relevante.

Bellingham: 9. Dos goles y una asistencia. Difícil ser más decisivo. Difícil empezar mejor.

Rodrygo: 5,5. Dispuso de tres ocasiones, pero no tuvo un día muy afortunado.

Vinicius: 6. No parecía su día, pero metió un golazo que puso tierra de por medio en el partido.

Modric: 6. Entrando desde el banquillo sabe aportar su magia.

Camavinga: 6. Ayudó en las transiciones.

Joselu: 6. Dejó buenos toques.

Lucas: sin tiempo.

Brahim: sin tiempo, pero hizo la jugada del partido.

Ancelotti: 6,5. Me gustó su alineación. Está sabiendo hacer la transición.

 

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Arbitró José María Sánchez Martínez, del comité murciano. En el VAR estuvo Prieto Iglesias.

En la primera mitad lo más reseñable fueron los dos goles del Real Madrid, el que valió y el que fue anulado. El que subió al marcador de Bellingham nunca pareció mano pero en principio sí orsay, sin embargo el VAR nos sacó de dudas con las líneas. El defensor, Akieme, era el que rompía la posición por un cuerpo de diferencia respecto al inglés. Mientras que el segundo, obra de Kroos en el 49', fue revisado por una falta previa de Carvajal a Akieme. El madrileño pisó de forma ostensible al lateral del cuadro local y el tanto estuvo bien anulado. Carvajal, además, pudo ver amarilla porque el pisotón fue duro. Además, también destacar un error grosero principalmente del línea y, en parte de Sánchez Martínez, por señalar fuera de juego de Kroos a la salida de un córner cuando el cuero le llegó de un rival.

La segunda mitad fue bastante tranquila para el colegiado de Lorca. En el 53', Vini reclamó penalti, pero Pubill solo le puso la mano en la espalda sin que llegase a ser un empujón punible. La única amarilla del choque fue de Chumi por una entrada a Vini. El defensa ganó muchas papeletas en la primera mitad y no fue hasta el 58' cuando se llevó la tarjeta. Pubill también pudo verla perfectamente por reiteración en sus entradas.

Sánchez Martínez, BIEN.

 

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