Las mejores firmas madridistas del planeta

Señoras y señores, esto es la Champions. Su Majestad volvió por todo lo grande y nos recordó su verdadero significado.  El estadio Zentralstadion Leipzig presentaba un aspecto mágico. Y el encuentro estuvo a la altura de unos octavos de Champions. Fue un partido disputado de noche grande. Por si alguien había olvidado qué es el fútbol de élite, el partido del martes se lo recordó. El R. B. Leipzig es un hueso duro de roer que jamás retrocede y tiene por bandera un fútbol vertical agotador. El equipo germano arrancó con un ritmo endiablado y nos tuvo encajonado los primeros minutos. Rápidamente el Madrid se recompuso desde la defensa. Genial la vuelta de Nacho Fernández. Me gustó muchísimo la dupla que conformó junto a Aurélien Tchouaméni. Necesitamos del vigor de ambos pues debemos solventar la baja de Antonio Rüdiger con todas las garantías posibles.

Hay noches que consolidan una carrera. El partido tuvo dos protagonistas: Brahim Díaz y Andriy Lunin. El mediapunta malagueño cuajó otro partido sobresaliente. Gambeteó todo lo que pudo, apareció en huecos imposibles e hizo varios rotos a la defensa rival. Su gol en el minuto 48 ya pertenece a la memoria de todos los aficionados. De nuevo, providencial. Aún necesitamos volver a ver la jugada porque no entendemos cómo logró zafarse de los defensores ni cómo arrancó la jugada tras una tarascada y todo acabó en un final feliz de los que dejan con la boca abierta al aficionado más desapasionado. Sea como sea, consiguió sacarse de la chistera un golpeo maravilloso que colocó con la suficiente maestría para dejar anonadada a toda Europa. Por su parte, Lunin se coronó. El meta de Krasnohrad tuvo nueve intervenciones casillescas. Demostró el porqué fue fichado en su día por el Madrid y se reafirmó como el guardameta titular de la plantilla. Estuvo acertado en todo, incluso en los balones aéreos.

Lunin

El Real Madrid llegaba al partido contra el R. B. Leipzig con los deberes hechos. Tras deshacerse cómodamente del Girona Fútbol Club, su perseguidor por el título de Liga y el equipo de moda en nuestro campeonato, las sensaciones eran muy positivas. A pesar de todas las bajas, maldición bíblica que ha jalonado toda la temporada, el equipo transmite ser un bloque sólido a prueba de bombas. Si bien es cierto que el Leipzig está quinto en la Bundesliga, es un equipo con más resortes de los que parece. Jugadores como Openda, Sesko o Baumgartner completan con Dani Olmo una propuesta de juego de presión alta, buena posición y juego vertical.  En la rueda de prensa previa, Ancelotti destacaba el juego aéreo de los germanos y las rápidas transiciones en fase ofensiva. Y así fue. Victoria por la mínima pero importantísima para la vuelta en casa el miércoles 6 de marzo.

 El Real Madrid tiene todas las cartas sobre la mesa. En Liga la cosa está bastante encarrilada. Y en Champions, el baile acaba de empezar

Uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza es la carrera del salmón. Al parecer, el salmón es el único pez capaz de remontar el río contra la corriente. Entre octubre y noviembre, los salmones adultos regresan a las aguas donde nacieron para desovar remontando cursos de agua dulce con una precisión inexplicable. Pues bien, el Real Madrid también posee esta cualidad. Tras las bajas de Nacho Fernández, ya recuperado, y Antonio Rüdiger, se suma la de Jude Bellingham. El internacional inglés tiene un esguince que le tendrá fuera de los terrenos de juego tres semanas. El apartado de lesiones en esta temporada obedece al terreno de lo paranormal. Como bien señalaba Ancelotti en la rueda de prensa tras el partido del Girona, el sábado pasado batimos un récord en la historia del fútbol mundial: jugar un partido sin centrales naturales. Y para colmo, en un encuentro glorioso del equipo, sufrimos una baja más: la de Bellingham. El parte médico del club era claro al respecto: «Tras las pruebas realizadas hoy por los Servicios Médicos del Real Madrid a nuestro jugador Jude Bellingham se le ha diagnosticado un esguince de alto grado en el tobillo izquierdo. Pendiente de evolución».

Bellingham frente al Girona

El sábado el Madrid consiguió dar un paso de gigante para la consecución del título de Liga. No en vano, supo zafarse de su perseguidor con una goleada de campeonato. Apremiado por las urgencias atrás, el equipo salió concentradísimo y serio como si se tratase de una final. Dicen que lo importante es el viaje, no el destino. Y así está siendo esta temporada. Vinicius Júnior abrió el marcador con un golazo marca de la casa. El brasileño ganó una carrera y en plena internada decidió sacarse de la chistera un disparo preciso e imparable para el meta rival. Para el recuerdo, el pase con el interior que dejó solo a Bellingham que se zafó del guardameta con un regate propio de Ronaldo Nazario. El tercer gol vino de otra jugada espectacular de Vinicius que acabó dejando un rechace a placer para Bellingham. Y el cuarto, tras un robo de Vinicius, Rodrygo hizo uno de sus goles preferidos que consiste en ir dejando atrás a rivales y disparar ajustadísimo a portería para batir a un Paulo Gazzaniga que salió del Bernabéu con cuatro goles.

El Real Madrid tiene todas las cartas sobre la mesa. En Liga la cosa está bastante encarrilada. Y en Champions, el baile apenas ha comenzado. Si bien es cierto que la victoria en Alemania nos da un empujón importante para afrontar la vuelta y encauzar nuestro pase a cuartos. El R. B. Leipzig es un rival serio al que tenemos que vencer en el Bernabéu con todo nuestro ímpetu. Señoras y señores, ocupen su localidad porque el espectáculo acaba de empezar.

 

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Buenos días, amigos. Se ha cumplido, se cumple hoy, un año del momento en que fuimos conocedores del caso Negreira, y en cierto modo es como si no se hubiera cumplido ni un solo día. Estamos exactamente donde empezamos. Cada día aparecen nuevas revelaciones, pero ninguna supera la enormidad de lo revelado al principio, lo cual se enuncia como sabéis: el FC Barcelona pagó, durante un mínimo de 17 años, al número dos de la organización arbitral con el objetivo evidente (en ausencia de ninguna otra explicación convincente) de procurarse arbitrajes favorables —el propio José María Enríquez Negreira, vicepresidente arbitral, lo admitió ante la Hacienda Pública utilizando el desatinado eufemismo "búsqueda de neutralidad"—. Nos hemos acostumbrado a la enormidad de este enunciado.

Reaccionemos contra ese acostumbrarse.

Negreira

Un año, amigos. No ha pasado, no pasa y no va a pasar nada. Abandonad toda esperanza. El Barça se valió de su hombre-bisagra en el gobierno, Albert Soler, para dejar prescribir en el ámbito de la justicia deportiva el ominoso crimen culé, y ahora estamos pendientes de los desesperantes tiempos y procedimientos de la justicia ordinaria. El juez instructor está dejando pocas dudas sobre la magnitud de la estafa urdida durante décadas por el FC Barcelona, que corrompió en su beneficio al estamento arbitral. Pero el juez instructor no será quien dicte sentencia final, y es un juez por cuya implicación en otros casos fuertemente políticos cuenta con todas las papeletas para que su labor caiga en saco roto. Tanto si finalmente se juzga al Barça por cohecho como si se hace por soborno/corrupción, el caso tiene todas las trazas de acabar con una multa al club y algunas encarcelaciones que no servirían de reparación moral a los agraviados, a las víctimas del fraude, entre ellos, y de manera muy destacada, el Real Madrid.

Lo único que serviría de cierta reparación moral es la desposesión de los títulos logrados durante el negreirato. El Real Madrid no quiere para nada esos títulos. Deberían quedar desiertos. De este modo, en el futuro, los niños preguntarían a sus padres por la existencia de ese vacío de campeones, y los padres no tendrían más remedio que hablarles de Negreira. La historia del Barça quedaría así oficialmente emborronada por su asqueroso y continuado atentado contra la limpieza de la competición. Oficialmente, decimos, porque de facto ya lo está. El palmarés del Barça en los años del negreirato vale lo mismo que el palmarés de Lance Armstrong en los años del dopaje.

Se ha cumplido, se cumple hoy, un año del momento en que fuimos conocedores del caso Negreira, y en cierto modo es como si no se hubiera cumplido ni un solo día. Estamos exactamente donde empezamos

Las posibilidades de que eso suceda son mínimas, y se pierden en la larga línea del porvenir. Tendría que darse una sentencia de inusitada dureza por parte de la justicia ordinaria que obligara a la FIFA a tomar la medida de la desposesión de los títulos. Sólo la FIFA puede hacer eso y, aunque hay precedentes, se nos antoja altísimamente improbable.

No hay pues, solución, ni opciones fundadas de que se produzca una justicia que sirva de mínimo desagravio a tanta ilusión traicionada en millones de seguidores del fútbol que ahora miran atrás y lamentan su propia ingenuidad. Aunque algunos, a los que llamaban conspiranoicos, mirábamos las aberrantes estadísticas arbitrales y asegurábamos que algo pasaba, la mayor parte de los aficionados vivían en la inocencia. Esa inocencia truncada, emputecida, que afecta también a los seguidores más jóvenes del fútbol, nadie la va a devolver. Nadie va a haber absolutamente nada por ofrecer una mínima reparación moral a lustros y lustros de fraude.

¿Qué queda entonces por hacer? Seguir contándolo. Recordarlo. Incidir día a día en el estigma ético que debe acompañar para siempre al FC Barcelona y al sistema arbitral que espuriamente se compraron, sistema arbitral cuyos protagonistas permanecen en sus cargos a pesar de ser todos, uno por uno, hijos putativos del negreirismo.

El palmarés del Barça en los años del negreirato vale lo mismo que el palmarés de Lance Armstrong en los años del dopaje

A nosotros sólo nos queda seguir llamándolos tramposos y corruptos a diario, porque nuestro derecho a la indignación no hay Albert Soler que lo haga prescribir.

Como podéis intuir, ninguna de las portadas del día hace alusión alguna al cumplimento de esta efeméride aciaga. ¿Qué se puede esperar de una prensa deportiva cuyo afán respecto al BarçaGate, salvo honrosas excepciones, se reduce a dejarlo pasar para que se olvide?

No se va a olvidar. No mientras muchos aficionados amantes de un fútbol limpio, La Galerna incluida, estén aquí para llevar la antorcha. No dejaremos que se olvide.

En modesta señal de protesta por la ausencia de comentarios en las portadas sobre esta efeméride, no vamos a comentarlas. Os las dejamos para que las veáis.

Pasad un buen día.

Portada Marca Portada As Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Hoy se cumple un año de la primicia en el Què t’hi jugues de LaSer de Barcelona, gracias a la cual supimos que “la Fiscalía investiga a la sociedad de un exvicepresidente de los árbitros que recibió pagos del Barça por asesoramiento mientras ejercía su cargo”. Nos hablaron entonces de José María Enríquez Negreira, de sus empresas, de una cifra de 1,4 millones de euros durante el período 2016 a 2018, de una inspección de Hacienda… y que de asesoramiento no había nada de nada. En estos doce meses transcurridos hemos sabido que el importe, las empresas, el período y las mentiras eran mucho más enormes que las que inicialmente se publicaron. Creo que pocas veces como en este año ha tenido tanto significado la expresión “preso de sus palabras”.

La justicia española no tiene nada que ver con la estadounidense. Para bien o para mal. Para bien, porque no todo se resuelve teniendo poderío económico. Para mal por los plazos, por la exasperante lentitud. Por desgracia, los tribunales españoles resuelven con tanta demora que, cuando llegan las sentencias, ya ni es justicia, ni hay resarcimiento a las víctimas, ni tampoco condena suficiente para los delincuentes. Todavía no se ha iniciado el juicio por el caso Soule, el cual llevó dos semanas a prisión preventiva al anterior presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar. Conviene recordar que cuando aquello ocurrió en verano de 2017, ¡verano de 2017!, el Real Madrid tenía solo 12 Champions y el Barça aún pagaba las facturas de Dasnil, Nisdal, o “nisdalomismo”.

Agencia Tributaria Negreira

En lo que sí que no cabe ninguna duda es en el hecho ciertamente incontrovertible de que la justicia norteamericana, especialmente la que conocemos gracias a Hollywood, es infinitamente más cinematográfica que la española. Abre muchas posibilidades escénicas, se juega con el enérgico “¡protesto!”, con las reprimendas del juez en directo o con las miradas a un jurado de ciudadanos que se ven inmersos en un espectáculo para el que seguramente no estén preparados.

Todavía no ha arrancado el juicio por el Villarato, y no sabemos cuándo se producirá el del Negreirato, si es que algún día llega, así que, mientras eso ocurre, y a modo de ficción “totalmente inventada” (sí, claro…) en la que “cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia” (por supuesto que sí…), vamos a traeros a La Galerna el especial Anatomía de un Negreirato, de varios capítulos de duración. La gravedad del caso lo merece. Llevará el subtítulo El juicio que no veremos, no solo porque versará sobre un hipotético juicio que he situado en septiembre de 2025, como podría decir en marzo de 2031 o… nunca. Porque parece que hay más interés en darle carpetazo que en sentenciar acerca de este escándalo sin precedentes. El Moggigate es un bebé en pañales al lado de este anciano culé.

Hoy se cumple un año de la primicia en el Què t’hi jugues de LaSer de Barcelona, gracias a la cual supimos que “la Fiscalía investiga a la sociedad de un exvicepresidente de los árbitros que recibió pagos del Barça por asesoramiento mientras ejercía su cargo”

El serial combinará dos mundos tan diferentes como el sarcasmo galernauta y la parafernalia judicial hollywoodiense, entre cuyos mejores ejemplos se encuentra la obra maestra de Otto Preminger Anatomía de un asesinato, estrenada en 1959. Con James Stewart y George C. Scott en los papeles de defensor y fiscal del estado, respectivamente. Como tenemos el privilegio de elegir, intercambiaremos ambos papeles y el fiscal que llevará la acusación de este juicio al Negreirato se llamará Jaime Estuardo, mientras que el defensor de los acusados responderá al improbable nombre de Jorge Carlos Scotto. El Real Madrid se personará en la causa por medio de la figura de la prestigiosa abogada Luisa Ramírez, iniciales de la espléndida Lee Remick, por seguir con la obra de Preminger.

Anatomía de un asesinato

¿Por qué el humor para contar algo tan dramático como la constatación de que todos los campeonatos españoles de fútbol de las últimas décadas han estado adulterados y contaminados por un club? Quizás porque no se nos ocurra otra. O quizás como mecanismo de autodefensa. Siendo vomitivo lo ocurrido, resultan peores las reacciones posteriores al conocimiento del hecho. Las autoridades del deporte y las de la política, los organismos federativos, la mayoría de los clubes, el CTA, el Consejo Superior de Deportes… y la prensa. Una prensa cómplice con la defensa de lo sucedido o con el silencio. Las respuestas de unos y los argumentos de otros darán mucho juego cómico en este serial, porque, aun habiendo recibido asesoramiento profesional, son de auténtica coña marinera. “Si no se pitaron penaltis en 78 jornadas, será porque no se los hicieron” es mi favorita.

Somos conscientes de que cometeremos muchos errores “procesales”, pero si aquí todo bicho viviente ha tragado con esta aberración deportiva/económica/ética, no habrá problema alguno para aceptar nuestras meteduras de pata jurídicas, por ignorancia o conscientes, todo sea por el interés del relato. Optamos por la vía del humor porque quizás la parodia haya retratado la corrupción y la podredumbre moral de los personajes mejor que otras alternativas. O porque preferimos el humor al cóctel molotov para reventar de una vez todo lo reventable en las estructuras futbolísticas de este país.

 

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Buenos días, amigos. Como a estas horas ya sabréis, el Real Madrid cosechó un magnífico resultado (0-1) en Leipzig, merced sobre todo a un gol estratosférico de Brahim y a una serie de salvíficas paradas (tantas que no se pueden contar con los dedos de un solo guante) de Lunin.

Aunque podéis leer la crónica de Ramón Álvarez de Mon para saber cómo lo vio él, a nosotros nos pareció un loable esfuerzo de los jugadores para salvar un mal planteamiento táctico de Ancelotti, que no pudo o no quiso impedir que el encuentro fuera un continuo correcalles donde la velocidad en la salida de los alemanes les deparó demasiadas ocasiones claras. Por suerte, ahí estaba Lunin, que se consagró en Champions como un portero top, para impedir que fructificaran.

Marca destaca a Brahim como lo que probablemente es, "un genio", y lo muestra con esa celebración encantadora de falso niño bueno que el chico se gasta cuando marca un gol, abriendo los brazos y encogiendo los hombros como el emoji de la perplejidad. "¿Yo qué culpa tengo si he tenido que marcar un golazo maradoniano en plena Champions y cuando más falta nos hacía?", parece querer decirnos, con lo cual le queremos más aún.

Marca destaca también que Lunin realizó "su mejor partido en el Madrid", lo que es muy cierto pero se queda corto ponderando el ascenso a la élite, el punto de inflexión absoluto que este partido va a suponer en la carrera de este guardameta. Buenísima noticia para el Madrid que Lunin se asiente. Se ve al ucraniano muy seguro, sobrio y de una sola pieza. Sus intervenciones fueron muy meritorias.

As comparte foto de portada con Marca. Brahim merece aparecer por duplicado, y mucho más. Además de alabar también a Lunin, As pone el acento en el "partido gris" del Madrid.

No sabemos si "gris" es la definición adecuada. Como indicábamos, los jugadores compensaron plausiblemente la escasez de armas tácticas mostrada por Ancelotti para impedir que el partido fuese exactamente lo que el Leipzig quería. El Madrid jugó el partido que deseaba el Leipzig. Y lo ganó, sí, aunque aun así cabe preguntarse por qué quiso jugarlo. Carletto no alineó el suficiente número de centrocampistas puros necesarios para frenar el correcalles. Bellingham es dos, centrocampista y delantero, pero era la primera faceta la que más se antojaba necesario cubrir ayer. No lo hizo, y sus jugadores remaron río arriba todo el partido, lo mejor que pudieron. En ese sentido, además de Brahim y Lunin, cabe destacar el crecimiento de Tchouaméni como central y el estupendo segundo tiempo de Vini, que estuvo a punto de marcar un gol tan sensacional como el de Brahim.

Mundo Deportivo solo habla del partido de los blancos en su frontispicio, y con eso de "El árbitro da alas al Madrid", manida alusión a Red Bulls, se refiere a la jugada del minuto dos, cuando un gol de cabeza de Sesko fue anulado por un fuera de juego posicional en la que un delantero alemán estorbaba visiblemente a Lunin. Esto, que acabamos de explicar sin el menor esfuerzo, a Mundo Deportivo le parece "inexplicable". "Anuló INEXPLICABLEMENTE un gol local". Tan inexplicable como nosotros acabamos de explicar. Kundera lo llamaría "la insoportable inexplicabilidad del reglamento".

Los mismos que ayer y hoy pusieron el grito en el cielo por esta jugada (incluyendo la retransmisión de Movistar) no apreciaron nada digno de mención cuando se anuló un tanto a Camavinga en el Metropolitano por un fuera de juego posicional absolutamente intrascendente de Rüdiger. Sí ese gol se anuló, este otro, donde sí hay molestia patente sobre el movimiento del portero, debe anularse un millón de veces más.

En fin, amigos. Que el Madrid encarriló la eliminatoria de Champions con muchas bajas importantes (entre ellas el mismísimo Bellingham) y tenemos derecho a sonreír, aunque el partido de vuelta será duro si volvemos a jugar a lo que quieren los alemanes.

Os dejamos con la portada de Sport, pues bien sabemos que no podéis vivir sin ella.  Su protagonista es Lamine Yamal, futbolista que, a diferencia de otras motos averiadas que la propaganda culé ha tratado de vendernos como epítome de la excelencia, sí es una verdadera joya de la Masía.

Pasad un buen día.

Arbitró el bosnio Irfan Peljto. En el VAR estuvo el neerlandés Paul Van Boekel.

Muy justito de nivel el bosnio para la Champions. No gustó. Bastante irregular y con imprecisiones al marcar faltas o fueras de banda. En lo disciplinario, directamente mal.

Perdonó varias amarillas como a Carvajal, Kroos y Orban por acciones claras de tarjeta. El lateral madrileño acabó viéndola por cortar una contra ante Simmons. También en el Real Madrid fue amonestado Vinicius por no guardar la distancia en un córner. En los locales Simakan por una entrada a Carvajal, Poulsen por pisar a Camavinga y Sesko por juego peligroso ante Tchouaméni se marcharon con amarilla.

La jugada polémica fue en el minuto 2. Schlager disparó y Sesko remató de cabeza a gol. Parecía fuera de juego, pero Rodrygo lo habilitaba. En más repeticiones se vio a Henrichs por detrás de Lunin y desplazándole por la espalda con su antebrazo. Interferencia de un futbolista en offside posicional. Seguramente la regla requiera un cambio o modificación, pero a día de hoy es lo que prevalece en el reglamento. Muy bien el línea. No es una jugada en la que el árbitro deba acudir al VAR.

Peljto, DEFICIENTE.

 

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Lunin: 9. Posiblemente, su mejor partido en el Madrid.

Carvajal: 7. Nueva demostración de oficio.

Tchouaméni: 7,5. Imperial.

Nacho: 5. Mejoró en la segunda parte tras un pésimo inicio.

Mendy: 6. Sobrio.

Camavinga: 8. Un continuo derroche de calidad y potencia.

Kroos: 7. De menos a más.

Valverde: 7. Le dio solidez al equipo.

Brahim: 9. Exhibición con golazo incluido. Se fue lesionado.

Rodrygo: 4. Desdibujado.

Vinicius: 7. Creó mucho peligro.

Lucas: sin tiempo relevante.

Joselu: sin tiempo relevante.

Ancelotti: 7. Alineación lógica. El Madrid mejoró tras sus indicaciones en el descanso.

 

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El Madrid ganó un encuentro bastante alocado con un golazo de Brahim y una actuación portentosa de Lunin.

La gran incógnita del partido, dando por hecho que Nacho llegaría para acompañar a Tchouaméni en la defensa, era quién sustituiría a Bellingham. Ancelotti optó por la solución más natural y la que había predominado en las anteriores ausencia del inglés: Brahim.

El partido comenzó con muchos sustos. En los primeros quince minutos el Leipzig marcó un gol anulado por fuera de juego por interferencia sobre Lunin y tuvo dos o tres ocasiones claras que resolvió el portero ucraniano. Eran momentos de sofoco dada la imprecisión madridista y la intensidad alemana.

Fuera de juego del Leipzig

Las cosas se calmaron con el paso de los minutos y, al ritmo de Kroos, comenzó primero a tocar y después a llegar a la portería. Hubo varios acercamientos bastante peligrosos y en los que Rodrygo pudo adelantar al Madrid. Se le vio algo tibio al brasileño.

El arbitraje estaba siendo permisivo con las tarjetas y eso incrementó el ritmo del partido. El colegiado dejaba jugar en las faltitas. La sensación al final de la primera parte es que el Madrid comenzada a estar cómodo, pero Nacho, de nuevo dubitativo, seguía siendo la principal puerta de entrada del peligro del RB.

El Madrid ganó un encuentro bastante alocado con un golazo de Brahim y una actuación portentosa de Lunin

La segunda parte empezó más tranquila. El Madrid había tomado nota del comienzo y comenzó tratando de controlar más. Sin embargo, nada tranquiliza más que adelantarte en el marcador. El Madrid lo hizo a través de un Brahim que estaba en trance e hizo una jugada a lo Messi, sorteando a varios rivales y clavándola por la escuadra.

Gol de Brahim al Leipzig

El Leipzig reaccionó con bravura inquietando la portería de un sobrio Lunin y posibilitando el contragolpe del Madrid. Los locales llegaban por oleadas. Con más fuerza que precisión.

En el 63 la tuvo muy clara el Madrid tras un robo de Valverde. Rodrygo en su disparo se encontró con la oposición de un defensa alemán que actuó in extremis.

Los contragolpes se sucedían y la sentencia de la eliminatoria estaba al alcance del Madrid, pero siempre fallaba algún toque en la jugada de turno.

En el 71 la ocasión fue inmejorable. Brahim condujo el contragolpe y cedió a Vinicius, quien hizo un gran quiebro, pero su remate se fue al palo. El rechace no lo pudo aprovechar Brahim.

En el 80, Brahim pidió el cambio en medio de una jugada, pero el RB no dudó en no parar y un Lunin heroico tuvo que resolver el mano a mano de nuevo ante Sesko. Entró Lucas por Brahim y Joselu por Rodrygo.

Los alemanes seguían apretando. Era encomiable su esfuerzo e insistencia. El Madrid, mientras tanto, buscaba contemporizar, pero Vinicius no dejaba de buscar su gol. La última del partido la tuvo Joselu.

 

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Inmersos en la vorágine diaria que provocan las acciones delictivas del Fútbol Club Barcelona y el estupor por la observancia del Relato en toda su amplitud (con personajes cada vez más cercados, como Iturralde o Medina, a quienes les queda poco por “calentar” antes de convertirse en verdaderos protagonistas judiciales), nos apartamos e ignoramos los grandes valores de nuestro Club.

Podríamos escribir miles de páginas o artículos de lo que es una realidad indiscutible, salvo para los fanáticos antimadridistas, y es que el Real Madrid está muy por encima de esta lamentable Liga española.

No me refiero sólo al ámbito puramente deportivo, en el que la superioridad se plasmó contundentemente en el encuentro disputado en la última jornada ante el segundo mejor equipo de la —adulterada— competición.

Dani Carvajal es puro Real Madrid

En el plano institucional, el Madrid es el Club de referencia, y salvo alguna honrosa excepción, el resto de equipos patrios se abrazan a la envidia y se dejan llevar por los cantos de sirena de Tebas, CVC y similares. Ruina segura.

Pero estos valores de nuestro Club los fomentan y soportan personas excepcionales, representadas a la perfección por nuestro querido presidente.

Y ya en el terreno de juego, Dani Carvajal es puro Real Madrid.

Carvajal

Su foto poniendo la primera piedra de la Ciudad Deportiva ya fue un aviso de que estaba llamado a ser historia del Real.

Lleva años instalado en la máxima exigencia de guardar el ala derecha defensiva del equipo, y lo ha hecho de manera tan sobresaliente que sus 5 Champions, con sus 5 titularidades en finales, lo dicen todo.

Sobran más palabras sobre su nivel futbolístico, aunque si alguno quiere tirar de hemeroteca, puede repasar quiénes han sido sus parejas de baile, desde Ribèry en sus inicios allá por 2014, hasta Darwin Núñez en París 2.022; todos muescas en el revolver de Dani.

Carvajal pertenece a la especie reducida de campeones por concepto, más allá de su habilidad en la tarea

Pero además, combina su enorme talento con su plena predisposición al servicio del Club. Siempre de la cara, siempre pelea, y si tiene que ser en el centro de defensa, su rendimiento también es óptimo, como está demostrando en los últimos partidos.

Nuestro Club está acompañado de aficionados con gargantas afiladas que contaron al unísono el fin de Dani unos años atrás; sin embargo, algunos sabían (sabíamos)que su ADN era imprescriptible, y siempre estaba listo para salir a batallar, acompañado de su inatacable calidad técnica y lectura de su posición en el campo.

Es sin duda el mejor lateral derecho de la historia del Madrid, (Valdano dixit, a lo que se suma este humilde escribiente) y eso no es cosa menor. Porque en el fútbol, como es la vida, están los jugadores malos, regulares y buenos.

Carvajal y Rodrygo

Pero luego están, además, los ganadores; y Dani, junto a nuestro escudo redondito, pertenece a esa clase; a los que les sangra el ojo cuando se visten de blanco y sólo saben ganar por el Madrid. Pertenece a la especie reducida de campeones por concepto, más allá de su habilidad en la tarea.

Respetemos y valoremos, ahora en activo, su enorme nivel, y no caigamos en la tentación de quiénes ignoran su historia y potencial por el mero hecho de ser jugador blanco.

Para evidencia, recordemos al seleccionador Luis Enrique Martínez, que en el encuentro clave España-Marruecos de octavos de final del Mundial 2022 (¡después de la final de París!), no eligió a Dani como lateral derecho del combinado nacional. El resultado, de la selección y de Luis Enrique, lo sabemos todos. Perdedores por su bilis antimadridista.

 

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El Real Madrid se halla en camino a la Decimoquinta. Primera parada: Alemania, rival: RB Leipzig.

¿Eres capaz de acertar las ocho cuestiones que ha preparado fcQuiz sobre la travesía blanca en Champions?

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El Real Madrid se enfrenta a su debut en la fase de eliminatorias de Champions, frente al Leipzig, con la ausencia de una de sus grandes estrellas. Jude Bellingham se perderá ese choque por un esguince que le mantendrá en el dique seco, como decían los antiguos, no sólo para ese encuentro, sino también para los compromisos ligueros ante Rayo Vallecano, Sevilla y Valencia. Se le espera de vuelta (crucemos los dedos, como también se decía antes) para el retorno ante los alemanes, a vida o muerte, en el Santiago Bernabéu.

Qué hacer sin Jude

Parece una temeridad dar lecciones a Ancelotti sobre cómo sobrevivir a las bajas, especialmente después de su magistral lección de aprovechamiento de recursos, haciendo de la necesidad virtud, tras la inconcebible mala estrella de sus centrales. Recordemos que se enfrentó al Girona con la baja de todos y cada uno de sus componentes del eje de la defensa más la de sus homólogos del Castilla. Más que una lección, y para entretener el sinvivir, tratemos de especular con las distintas opciones que tendría Carlo para suplir la baja de su buque insignia.

Brahim celebra el gol marcado al Braga

Brahim

 

Ya ha reemplazado a Bellingham en anteriores ocasiones, y de manera totalmente satisfactoria. Si no fuera porque el inglés tiene a todo el mundo con la boca abierta, se diría que Brahim es la gran revelación de la temporada blanca. No tiene la visión de juego de Jude, pero es eléctrico, imparable en el uno contra uno, audaz, y solidario en lo defensivo como el que más. Tiene un ratio envidiable de goles marcados por minutos jugados. Quiere conquistar el mundo, y si le dicen que el mundo empieza en Leipzig no se va a poner a mirar el mapa para discutirlo. Es una gran opción pero ¿es la mejor opción?

Güler

Güler

 

Es la alternativa salvaje. El atractivo de lo nuevo, la seducción de una promesa. No es menos cierto que lo salvaje, lo nuevo y las promesas han seguido hasta la fecha un recorrido paralelo al de Ancelotti, o sea, que en el mejor de los casos se tocarán en el infinito. Aunque todo partido de Champions del Madrid desemboca por definición en el infinito, el infinito no es hoy martes. Carlo aplica a Güler la doctrina del conservadurismo de ceja enhiesta. El escepticismo está en la ceja; en el brazo alrededor del hombro, la confianza.

Celebración del primer gol de Joselu contra el Getafe

Joselu

 

Pones a Joselu de delantero a la vieja usanza, lo acompañas con Vinícius y sitúas por detrás de ambos, en el vértice alto del rombo, a Rodrygo Goes. En ausencia del máximo goleador del equipo, tiras simultáneamente de los tres goleadores siguientes. Tiene sentido, y además añades centímetros de altura en jugadas de estrategia, en área propia y ajena. Tiene sentido, pero ¿es lo que más sentido tiene?

Modric y el «efecto Friends»

Modric

 

Se vio contra el Getafe que el Modric de hoy puede todavía ser el Modric de siempre. ¿Quién no querría alinear al Modric de siempre, máxime en la competición que siempre queremos ganar? La presencia de Modric hoy es lo que quiero que pase (sin que me escandalizaran para nada el resto de opciones indicadas caso de optar Carlo por ellas), y además es la que creo que va a pasar. La Champions es historia, y la historia no se entiende sin Luka Modric.

De modo que ahí va el plan que he ideado. Afortunadamente, no estoy al frente del cuerpo técnico del Madrid, pero aquí estamos para elucubrar. Modric en Champions, y un partido para cada uno de los otros tres en los tres choques de liga que nos quedan sin Jude. Brahim en Vallecas, Güler frente al Sevilla (arropado por el Bernabéu) y Joselu en Mestalla.

Felizmente, es muy posible que el insigne Carletto no haga caso alguno de mis sugerencias, lo que nos llevará irremisiblemente a ganar los cuatro desafíos sin Jude.

 

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