Bellingham, además de todo, es el actual Pichichi de la Liga.
Dudamos que seáis capaces de acertar las 8 preguntas que han preparado los compañeros de fcQuiz
¿Queréis demostrarnos que estamos equivocados?
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¿Qué hiciste, Diego? ¿Estás loco, boludo? ¿Te reencarnaste en un inglés? La madre que te recontramilparió, ¿no pudiste elegir otra nacionalidad?
Diego Armando Maradona marcó a Inglaterra, en México 86, el que para muchos es el mejor gol de la historia del fútbol, y ahora Inglaterra ha devuelto la jugada en el Diego Armando Maradona, que en este momento es el nombre de un estadio, esa voluminosa posteridad del balompié.
Inglaterra marcó el gol de Maradona con el uniforme del Real Madrid, que si de algo no entiende es de cuentas nacionalistas pendientes. Todo muy raro y con un punto blasfemo, pero hay que confiar en que el argentino esté también Más Allá de esto y bendijera a Jude, que la recibió de Camavinga y regateó a cuantos le salieron al paso hasta poner el 1-2. Maradona regateó a más tíos y además de otro modo, bien es cierto, más eléctrico, mientras el de Birmingham lo hacía zidanescamente, que es como él lo hace todo menos robar balones, que ahí es Makelele, o jugar con el exterior, suerte que lo convierte en Modric. O cuando la rebaña hacia la red tornándose en Raúl. Zidane, vestido de inglés, marcó a Maradona el gol del propio Maradona en México, provincia de Nápoles.
No, yo tampoco lo entiendo. Es la verborrea nerviosa a la que suelen conducirme los partidos irremediablemente históricos. Lo de Bellingham en Nápoles, ¿te acuerdas? Cómo no me voy a acordar, aunque fue todo el equipo el que lo bordó en un primer tiempo de fábula y una segunda mitad de superación, o sea, las dos esencias del Madrid divididas en 45 y 45. Lo del penalti (tan impitable que Iturralde ha dicho que lo es) desconcertó a los de Ancelotti. A usted le habría pasado lo mismo ante tamaño robo. La diferencia es que usted no se habría rehecho nunca de la adversidad.
Zidane, vestido de inglés, marcó a Maradona el gol del propio Maradona en México, provincia de Nápoles
El Madrid, en cambio, metió a Modric, lo que dio tranquilidad, y un misil inteligente de Valverde (tan inteligente que anticipó el rebote en el larguero y aprovechó la espalda de Meret) hizo justicia y reivindicó la memoria selectiva de Kepa —capaz de agigantarse tras su fallo—, la solidez de corsario loco de Rüdiger, la obscenidad de recursos técnicos de Camavinga desencadenado, el trabajo a destajo de todos los demás. La ocasión era antológica y el Madrid decidió estar a la altura por casta y juego.
Y Bellingham, otra vez. Marcó uno de los mejores chicharros en varios años de Champions League justo cuando ya se aprestaban los mentideros a descenderlo a la condición de chupagoles, pero sobre todo jugó. Jugó aquí, jugó allá, condujo, combinó, retuvo, se giró, asistió, regateó, robó. Y volvió a empezar. El Real Madrid ha fichado un pelotero entre un millón.
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Arbitró el francés Clément Turpin. En el VAR estuvo su paisano Jérôme Brisard.
Arbitraje caserísimo sobre todo en la segunda mitad cuando pitó todo al revés.
En la primera parte no tuvo demasiados problemas. En el 9' no había penalti cuando tocó el balón en el hombro a Ostigard. Quiso atajar las faltas con dos amarillas, una para cada equipo. Primero a Camavinga por derribar a Politano en el 28' y luego Natan por una falta a Rodrygo en un ataque prometedor en el 44'.
En el segundo acto, el colegiado francés enloqueció. Nadie había advertido nada en una acción entre Osimhen y Nacho en el área pequeña. Córner pedía el nigeriano y así lo concedió Turpin. Sin embargo, todo se paró porque le avisaron desde el VAR. Se analizaba una mano de Nacho. En las repeticiones se vio que el balón le da en el brazo, pero tras un rebote y aunque el brazo estaba en alto y abierto es una jugada surrealista para indicar los once metros. Luego continuó su festival tragándose un córner por cada lado y varios saques de banda señalados al revés.
Por último, volvió a echarse la mano al bolsillo para amonestar a Bellingham por protestar en el 70' y a Kepa por perder tiempo en el 89'.
Turpin, MUY MAL.
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Kepa: 5. Falló gravemente en el primer gol, pero se rehízo bien.
Carvajal: 6,5. Resistió un duelo de gran dificultad.
Rüdiger: 8. Imperial ante Oshimen.
Nacho: 6. Penalti injusto.
Camavinga: 6,5. De lateral no deja de ganar duelos y le da mucha proyección ofensiva a su equipo.
Tchouaméni: 6. Dio solidez.
Kroos: 6,5. Fundamental en el dominio de la primera parte.
Valverde: 7. Golazo, aunque no se lo cuenten.
Bellingham: 9, 5. Casi imposible jugar mejor.
Rodrygo: 5. Le está costando mostrar su juego por la mala racha anotadora. Volverá.
Vinicius: 7. Volvió a marcar gol, pero el paso del partido le penalizó debido a que aún no está al 100%.
Mendy: 5,5. Contuvo bien.
Modric: 5,5. Dio pausa.
Joselu: 5,5. Peleó
Ceballos: sin tiempo.
Ancelotti: 6,5. Me gustó su planteamiento de partido, alineación y dirección de campo.
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El Madrid ganó 2-3 tras una nueva exhibición de Bellingham.
Ancelotti optó por repetir la alineación con la única modificación de Rodrygo por Joselu. Camavinga ocupaba el lateral izquierdo como había “amenazado” de forma cómica Ancelotti en la rueda de prensa previa.
El partido comenzó muy bien. La puesta en escena del Madrid en un gran escenario fue inmejorable. Los madridistas dominaban con claridad y dispusieron de una fantástica ocasión a través de Rodrygo. No era fácil esquinar el balón lo suficiente con el ángulo que tenía, pero la ocasión estaba ahí.
Sin embargo, en la primera llegada del Nápoles los italianos encontraron el gol. Fue tras un saque de córner en el que falló estrepitosamente Kepa, permitiendo un remate al larguero. El rechace lo mandó a la red Ostigard en el minuto 15. El fútbol era cruel.
A pesar del infortunio, tan frecuente en Europa para cualquier equipo, el Madrid no se descompuso y reaccionó con madurez. Bellingham robó un balón en el minuto 27 y vio a Vinicius en la izquierda. El brasileño definió de manera inmejorable y empató el partido.
En el 34’ llegó la remontada. Bellingham esta vez decidió que podía resolverlo él solo y fue regateando a tantos rivales como le salieron al paso para acabar marcando gol de tiro cruzado.
Hasta el final de la primera parte lo más relevante fue la redención de Kepa que detuvo un cabezazo de Oshimen.
Tras el descanso el partido estaba tranquilo hasta que el VAR mandó revisar una jugada incomprensible. A Nacho le dio el balón en su mano después de rebotar en su pie y sin ninguna voluntariedad por su parte. Zielinski no desaprovechó la ocasión.
El Madrid ganó 2-3 tras una nueva exhibición de Bellingham
Esta acción cambió el partido. El Nápoles se vino arriba y empezó a acumular acercamientos. Su presión era muy avanzada y el Madrid no lograba juntar pases. Fueron minutos de sufrimiento. En el 64 Ancelotti dio entrada a Modric por Kroos y a Mendy por Camavinga, que tenía amarilla.
Lo cierto es que el partido se calmó y el Madrid volvió a respirar. No creaba ocasiones, salvo una clara de Bellingham tras rechace del portero a disparo de Vinicius, pero volvía a tener el balón. En el 74 Joselu entró por Rodrygo y muy poco después llegó el 2-3. La UEFA se lo dio a Meret en propia, pero todo en mérito fue de Valverde, quien lanzó un grandísimo disparo desde fuera del área.
En el minuto 84 Ancelotti retiró a Vinicius del campo y metió a Ceballos. Los últimos minutos estaba asumido que supondrían el último arreón de los italianos. Sin embargo el Madrid resistía con experiencia sin recibir ocasiones importantes. Y así se llevó una victoria ante el campeón italiano.
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Soy colaborador externo de Real Madrid TV desde hace casi ocho años. Participo en algunos programas y me enorgullezco de ello. Siempre, pero todavía más ahora que el canal de nuestro club es bombardeado con denuestos e insidias por parte de personas que harían mucho mejor en estar calladas. No porque les vaya a pasar nada por soltar sus improperios, que afortunadamente les respalda la libertad de expresión tanto como lo hace con la propia televisión madridista, sino en aras de un elemental sentido de la decencia.
Desde que acudo al canal (o aun desde antes, cuando yo era un simple espectador), se emiten en él vídeos relativos a arbitrajes sufridos por el club blanco. Otros se elaboran y emiten con carácter previo a dichos arbitrajes, glosando los méritos del colegiado de turno hasta llegar allí. Si atendemos al conocimiento fehaciente que ahora tenemos del funcionamiento del sistema, se verá que utilizo el término “méritos” con menos sarcasmo de lo que podría pensarse a bote pronto.
Porque ahora sabemos que el sistema funcionaba (y todo hace pensar que hasta cierto punto aún funciona) de la siguiente manera, como ha puesto de manifiesto la imputación formal del club catalán por un delito de cohecho, lo que acredita un soborno probado y continuado.
Funcionaba y funciona así: uno de los clubes de la liga —concretamente, el FC Barcelona— tiene en nómina a un alto dirigente arbitral. Antes era Negreira, ahora quién sabe (aunque todos podemos hacer un educated guess). Este dirigente arbitral (o dirigentes, cuidado, que la fugacidad del paso de los dineros por la cuenta de Negreira sugiere un rápido reparto con compinches) se las apañaba para dejar claro a sus subordinados a qué equipo/cliente había que beneficiar para ser premiado con internacionalidades, finales de Copa, etc.
Esto lo sospechaba Real Madrid TV cuando hace años elaboraba estos vídeos. Ahora tiene (merced a las facturas de Negreira al Barça, y a la imputación por cohecho) la certeza absoluta del fraude en que esta competición consiste.
Real Madrid TV lo sospechaba cuando hace años elaboraba estos vídeos. Ahora tiene (merced a las facturas de Negreira al Barça, y a la imputación por cohecho) la certeza absoluta del fraude en que esta competición consiste
Se dirá tal vez que Negreira ya no forma parte de la élite arbitral, objeción que se rebate con la investigación de la Guardia Civil que recae sobre tres colegiados en activo y muy conocidos, además del actual —insistimos: actual— máximo responsable del videoarbitraje, que ha incrementado brutal y sospechosamente su patrimonio durante el negreirato. Hay razones más que sobradas para continuar en guerra contra la estructura corrupta del CTA, que es precisamente lo que hace Real Madrid TV: presentar la indispensable batalla cultural, rodeado de medios que llevan décadas peleando la batalla desde el otro lado, del modo más torticero.
En este panorama de imputaciones y podredumbre, parece que se pide (o mejor: se exige) a la televisión corporativa del club blanco que se mantenga al margen. Se demanda del Madrid que asista impasible al espectáculo grotesco del hermanamiento entre su gran rival y el estamento arbitral, con vínculos “comerciales” delictivos por medio. Una vez más, se conmina al Real Madrid a dejarse pisotear.
Y un carajo va a dejarse. Del Real Madrid no se ríe nadie. Bastante hacen el entrenador o el Director de Relaciones Institucionales con morderse tantas veces la lengua —estoy seguro— en aras del señorío. A ver si ahora, además, la entidad no va a poder siquiera utilizar su órgano de comunicación para proyectar el mensaje que estime oportuno con arreglo a las circunstancias, que son las que acabamos de explicar. ¿Son mensaje duros? Más duras y chocantes son esas circunstancias, ya expuestas, e inconcebiblemente prolongadas a lo largo del tiempo.
Se demanda del Madrid que asista impasible al espectáculo grotesco del hermanamiento entre su gran rival y el estamento arbitral, con vínculos “comerciales” delictivos por medio. Una vez más, se conmina al Real Madrid a dejarse pisotear. Y un carajo va a dejarse. Del Real Madrid no se ríe nadie
Las acusaciones contra Real Madrid TV son ahora especialmente miserables. El exárbitro Iturralde González, sobre quien crecen las acusaciones de complicidad con Joan Gaspart en las maniobras turbias que resultaron en la reelección de Villar en 2004, y que ahora funge de comentarista arbitral en las televisiones y radios del régimen, se ha permitido acusar a Real Madrid TV de “crear violencia”, simplemente porque denuncia sin ambages el espectáculo fraudulento de los arbitrajes de cada semana. ¿Acusaría Iturralde de crear violencia a los medios que publicaron todo lo relativo a la estafa bursátil de Bernard Madoff? ¿Se atrevería a censurar como violencia las crónicas de la indignación popular que siguió al monumental engaño de las preferentes en las sucursales bancarias de toda España? Centrándonos en grandes estafas deportivas, ¿llamaría Iturralde violentos a los periodistas que desvelaron los detalles del doping de Lance Armstrong?
Habría que sugerir a Iturralde que quienes han acercado más que nunca la amenaza de la violencia al mundo del fútbol (afortunadamente, sin que hasta la fecha haya sucedido nada lamentable) son precisamente los perpetradores del fraude, quienes no actúan desde ningún plató de televisión sino en las sombras de despachos umbríos, alguno de los cuales no sería de extrañar que hubiera frecuentado alguna vez nuestro protagonista. Gracias a Dios, sin embargo, la magnitud de la indecencia no ha desencadenado violencia alguna, y que así siga.
No ha sido el inefable Itu el único que se ha tomado la libertad de insultar a Real Madrid TV y sus profesionales. Me cuentan que el periodista de Sport David Bernabéu calificó la línea editorial del canal blanco como “terrorismo Informativo”. La acusación ya no consiste en generar violencia, sino (“terrorismo”) en ejercerla. Es una pena que Bernabéu sea tan proclive a la hipérbole infamante con los ajenos y tan indulgente con los propios. Fue justamente su compañero en Sport, el incalificable Iván San Antonio, el que señaló públicamente el establecimiento comercial del padre de un árbitro, incitando poco menos que al escrache a un miembro de la familia de un colegiado concreto, bajo la (falsa) acusación de que el mencionado progenitor había creado una peña madridista. Eso, vaya por Dios, a David Bernabéu no le pareció “terrorismo informativo”, pero sí se lo parecen unos vídeos valorativos de actuaciones arbitrales en el contexto (insistimos) de un escándalo arbitral que lo es no en la opinión de Real Madrid TV, sino en la de la fiscalía, la Guardia Civil y el juez instructor del caso BarçaGate.
A Iturralde, por cierto, tan presuntamente corporativo él en la defensa de sus compañeros, no le pareció que el célebre vídeo de Iván San Antonio incitara a la violencia contra el padre del colegiado Munuera, falso madridista
¿Se atrevería Iturralde a censurar como violencia las crónicas de la indignación popular que siguió al monumental engaño de las preferentes en las sucursales bancarias de toda España? Centrándonos en grandes estafas deportivas, ¿llamaría Iturralde violentos a los periodistas que desvelaron los detalles del doping de Lance Armstrong?
Si grave es que ciertos comunicadores se crean legitimados para denigrar el quehacer de un medio de comunicación corporativo, que defiende a la empresa titular, más serio aún es que lo haya hecho Gil Marín, pero no engaña a nadie. El mandatario rojiblanco apela una y otra vez a los bajos instintos antimadridistas, típicos de tantos hinchas atléticos, para hacerse perdonar aquello que la justicia dejó sin revolver por culpa de la prescripción: la apropiación indebida del club que posee sin haber pagado por él, lo que no le impedirá amasar pingües beneficios (sobre todo porque el coste de adquisición fue cero) cuando venda el Atleti al magnate o jeque de turno.
En medio de este lodazal, RMTV se limita a emitir imágenes fehacientes de arbitrajes errados, cuando no directamente sospechosos, contra el Real Madrid. Ya ha dejado claro el juez instructor que no hará falta constatar que los pagos a Negreira tuvieron fruto para dictaminar que existió un delito de corrupción. Sin embargo, si la Justicia opta por evaluar el fruto de esos pagos, cuenta con el impagable archivo de vídeos de RMTV, canal que por tanto podría terminar siendo no solo un instrumento de defensa del club, sino una fuente de pruebas para los magistrados encargados de impartir justicia. Esto último, qué duda cabe, puede producir especial zozobra en los enemigos de RMTV, porque lo más indignante, lo que de verdad subleva a esta gente, es que en líneas generales RMTV tiene razón.
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Buenos días. Entre el maremágnum de corrupción, mafia, cohecho, nazismo, desvergüenza e impunidad, se alza el Madrid para jugar esta tarde contra el Nápoles un partido de Champions que a priori resultará decisivo para dirimir la clasificación y el primer puesto del grupo C.
Spalletti dejó el banquillo napolitano al final de la pasada campaña para tomarse un año sabático, como Teodoro en Amanece que no es poco, pero en agosto aceptó la propuesta para dirigir la selección italiana. El cambio de técnico —el actual es Rudi García— provocó que comenzaran la temporada con dudas, si bien llegan al partido contra el Madrid tras endosar sendas goleadas a Udinese y Lecce. Alberto Cosín desgrana el juego partenopeo en esta pieza.
Los italianos no tiene miedo al Madrid, eso afirma un señor azul (creemos que no tiene nada que ver con la canción en femenino de CRAG) en la portada de AS.
El señor azul se llama Kvaratskhelia y es un excelente extremo del Nápoles. Creció viendo en la televisión ganar a los blancos y declara que hoy quiere vencerles. Normal, todo el mundo ha crecido viendo ganar al Real Madrid porque el Real Madrid es el equipo que más ha ganado. Sin necesidad de pagar durante décadas al vicepresidente de los árbitros.
Esperemos que no se cumpla este deseo de Kvaratskhelia y que pronto recupere un tono de piel más saludable.
Marca también opta por Nápoles-Real Madrid para ilustrar su primea plana. Respecto a Marca, pedimos disculpas sin la menor ironía a su subdirector Carlos Carpio. En el portanálisis del pasado sábado le acusamos de haber sido hasta ahora negacionista del BarçaGate, y nos equivocamos. No es cierto. Carpio ha dejado clara su postura y su condena hacia todos los implicados en el asunto Negreira en varios artículos: Laporta como síntoma de un país sin ética, El Barça necesita más de sus socios en el caso Negreira, Vergüenza para el fútbol español o El fútbol está a punto de estallar.
Acusar a alguien de un pecado de omisión es más arriesgado que acusarle por lo hecho, de ahí que nuestro desconocimiento de la existencia de estos artículos nos jugara una mala pasada. Ya hemos aprendido para la próxima. Nos equivocamos el sábado y pedimos sinceras disculpas a Carlos Carpio por ello.
La prensa azulgrana comparte portada: Laporta acercando a Lamine Yamal a su regazo mientras le estrecha la mano de modo juvenil. Mundo Deportivo utiliza el «Se queda» que hizo famoso Piqué una noche que iba como Las Grecas, según reconoció él mismo. Y Sport titula: «¡1000 millones!». Ambos rotativos se refieren a la renovación de Lamine Yamal.
El Barça sigue renovando, fichando, reconstruyendo un estadio sin que la ausencia de dinero y de observación de las normas financieras supongan un mínimo obstáculo para ello. Tampoco es un problema el cohecho concluido por el juez instructor Aguirre.
Al comienzo del portanálisis mencionábamos a la mafia, y no tiene nada que ver con el Nápoles, sino a cosas como las que podemos leer en Mundo Deportivo: «Villarejo acusa a Laporta del “caso Rosell” y este anuncia que se querellará». Diga lo que diga, la opinión de un criminal nos merece cero crédito.
También hemos hablado de nazismo, palabra que se nos viene a la cabeza (como se verá, no es culpa nuestra) siempre que se menciona al Atlético de Madrid, porque es un club que ampara a un grupo nazi llamado Frente Atlético.
La última de estos indeseables es que abandonaron el partido de su equipo en el Metropolitano en solidaridad con tres ultras detenidos por la policía. Al parecer los detuvieron por propinar una paliza al encargado de seguridad que se adentró en su zona a recuperar un balón. Los propios seguidores rojiblancos confirmaron este extremo
Menos mal que Gil Marín ha dicho que el Atleti ha decidido expulsar al Frente Atlético.
Ah, perdón, que lo dijo en 2014. No ha debido de darle tiempo, apenas han transcurrido nueve años. Decidieron expulsar a los neonazis, pero no lo ejecutaron.
Precisamente Gil Marin es el flamante nuevo ejecutivo de la ECA (Asociación Europea de Clubes), presidida por Nasser Al-Khelaifi, a su vez presidente del PSG, cuyos futbolistas Dembélé, Kilo Muani, Achraf Hakimi y Layvin Kurzawa pidieron disculpas por los cánticos homófobos que profirieron hacia sus rivales, cosa que no habrían hecho de no haber sido un sector de su afición la que emitió esos gritos. Ya veis, Gil Marín y Nasser Al-Khelaifi, tal para cual, juntándose en la ECA mientras sus respectivos clubes auspician, toleran y financian en sus aficiones a grupos radicales, racistas y homófobos. Dios los cría y la ECA los junta.
Pasad un buen día.
Segunda jornada de la Champions League y duelo por el liderato del grupo con el Nápoles, que al igual que el Real Madrid venció en la primera jornada. Los partenopeos empezaron con ciertas dudas la temporada, sobre todo tras el cambio de técnico, pero en las últimas dos semanas se han entonado y han mejorado su nivel de juego. La victoria en Braga fue sufrida pero importante para darlos moral también en la Serie A. En su plantilla y de cara al choque ante los blancos cuentan con la baja segura de Juan Jesús y prácticamente también la de Rrahmani. Eso quiere decir que no estarán disponibles ninguno de sus dos centrales titulares. El resto de piezas serán las esperadas en un once con un sistema clásico napolitano de 1-4-3-3, con Meret en portería, Di Lorenzo lateral derecho, Olivera lateral izquierdo y Natan y Ostigard como centrales, en el mediocampo Anguissa, Lobotka y Zielinski y arriba Kvaratshelia, Osimhen y Politano. Hay una pequeña opción de que juegue el luso Mario Rui en lugar de Olivera en el lateral izquierdo pero hasta ahora el charrúa ha sido el que más minutos ha contado de inicio.
Rudi Garcia es un entrenador de estilo moderno en Europa y que adora la presión alta e intensa. En el Diego Maradona aprietan muy arriba con gran entusiasmo y energía. Para eso lanza a los centrocampistas muy arriba que junto a los puntas y a los jugadores de banda son media docena los futbolistas los que ejercen la zona press de forma muy intensa y muchas veces eficaz. A domicilio son algo más prudentes y prefieren esperar al rival replegado, juntos y con líneas muy compactas. Por tanto es de esperar que el Nápoles decida presionar alto como vienen haciendo este curso y que tantos réditos esperan que les dé en Europa y en el Calcio italiano. Luego, en algunos momentos también situará un bloque medio si el Real Madrid tiene el esférico y achucha metiéndolos en su campo. En el medio acumulan fuerza, quite y robo con un trío de jugadores con sacrificio, entrega y lucha en tareas defensivas. La defensa juega adelantada y no tiene miedo en dejar metros a su espalda.
El Nápoles intenta la salida limpia, rápida y vertical desde atrás, aunque es cierto que las bajas en el centro de la defensa les ha hecho perder un escalón de calidad en este apartado. Tampoco tiene problemas Rudi García en una salida más eficaz si con ello no sufre pérdidas peligrosas y dañinas cerca de su área. La clave es que los centrales o los laterales que juegan bastante abiertos conecten con Lobotka, que es el organizador del equipo, quien posee un notable toque en corto, buen desplazamiento de balón en largo y logra saltar con eficiencia las líneas de presión rivales también en conducción. Es ahí cuando se genera la transición entre la defensa, la media y el ataque. El eslovaco es el faro, siempre apoyado por Anguissa. También, en todo caso, si se ven muy apurados no existen inconvenientes para buscar de forma directa a Osimhen, que puede ganar la espalda de los centrales en velocidad trazando desmarques rápidos e inteligentes. Otra opción son las bandas cuando tanto Kvaratshelia o Politano bajan a recibir, realizar superioridades o buscar combinaciones por fuera.
La baja de los dos centrales titulares les ha pesado en algunos aspectos aunque especialmente Natan, el brasileño, está cumpliendo bastante mejor de lo esperado. Su compañero Ostigard tiene más experiencia. Son dos zagueros sólidos, robustos, firmes y expeditivos que no se complican demasiado, aunque ante jugadores de alto nivel se les puede encontrar las costuras. En el calcio han recibido seis goles en siete encuentros y el Braga les marcó uno que pudieron ser varios más por las ocasiones que permitieron en los últimos minutos. Los laterales también desempeñan un importante papel, siendo ambos potentes y correosos, aunque los dos se proyectan hacia arriba con su perfil ofensivo y atacante. En la media Lobotka y Anguissa ayudan y cooperan para fortalecer la zona central y están atentos a rechaces y segundas jugadas. Frente al Real Madrid se espera en buenos tramos del encuentro a un equipo replegado, tratando de dejar pocos huecos, muy solidario, con constantes ayudas en bandas y granítico en la zona central con los dos zagueros y el doble pivote que abarcan una gran cantidad de campo. Por arriba, el equipo de Rudi García goza de centímetros en parte de su zaga con Natan y los dos laterales y en la media con Anguissa. El noruego Ostigard pasa por los pelos el 1,80 pero se desempeña de forma correcta en la batalla aérea.
Uno de los mejores equipos de Europa en este aspecto el año pasado. Este curso no ha empezado tan atinado el georgiano Kvaratshelia, sin embargo, parece que se va entonando. Mientras que Osimhen, uno de los nueves top del panorama europeo, se encuentra metido en diferentes líos y enfrentamientos con el club que a nivel goleador no le está afectando puesto que el pasado fin de semana contra el Lecce volvió a ver puerta. Los partenopeos cuentan con jugadores habilidosos y de talento arriba, lo que les hace crear ocasiones con facilidad. El estilo de ataque de Rudi Garcia se basa en el ritmo, la rapidez, la verticalidad, la precisión y la eficacia. Por banda tienen rapidez, despliegue y regate con jugadores ofensivos como Politano y Kvaratshelia. En los laterales disponen de profundidad, llegada hasta línea de fondo y también disparo desde la media distancia. Por último, en el medio el trío de jugadores es muy complementario y distinto entre sí. Lobotka pone la pausa, la visión, el cerebro y el pase, Anguissa la fuerza, el recorrido, el músculo, la potencia y el quite y Zielinski es un llegador puro desde segunda línea, que asoma al área con frecuencia buscando tanto el disparo como el remate de cabeza en el área. A balón parado se debe tener vigilancia con los dos centrales, el exgetafense Olivera, Anguissa y Osimhen.
Equipo ofensivo, vertical, directo y vertiginoso. Tiene gusto por la pelota y no desdeñan la posesión pero no es un conjunto que se identifique solo por eso. Rudi García ha hecho algunos cambios respecto al Nápoles campeón del Scudetto con Spaletti y es lógico que estas modificaciones tarden un tiempo en consolidarse. Se verá un equipo transalpino más fulgurante en sus acciones. Las bajas de su defensa pueden marcar el encuentro porque los dos centrales suplentes no tienen tanto nivel ni son tan resolutivos como los lesionados. Pero siempre hay que tener en cuenta que es un equipo con un caudal ofensivo enorme que puede hacer daño a cualquier defensa de Europa, y si no que se lo digan al Liverpool en la fase de grupos del pasado año en la Champions. En ataque es un equipo bonito de ver, atractivo para el espectador y divertido.
El nigeriano Osimhen es el artillero de este equipo siempre bien apoyado por Kvaratshelia que le nutre de muchos balones y asistencias en bandeja. El africano fue una de las sensaciones europeas el año pasado en el puesto de 9. Un delantero potente, rápido, incisivo, inteligente, astuto y con gran olfato de gol. Pelea, lucha, presiona y es un incordio. Un jugador al que Rüdiger y Nacho no deben permitir ningún espacio porque arma la pierna rápido y maneja las dos para el chut. Este curso lleva 5 dianas, todas en Serie A y el año pasado logró 31 entre todas las competiciones (26 Serie A y 5 en Champions).
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Volvemos a la Copa de Europa, a la competición en la que nuestro equipo se encuentra cómodo, en la que no hay Negreiras, Negreiritas ni Negreilonas que nos hagan la vida imposible, nos anulen goles válidos u otorguen goles contrarios después de falta que no se pita, donde no hay arbitrajes sibilinos que de nueve faltas te saquen seis tarjetas mientras al equipo contrario le saquen tres en los últimos minutos habiendo cometido 25, donde, en definitiva, el rey es el Real Madrid.
Ahí volvemos, al viejo San Paolo (hoy Diego Armando Maradona) contra el Nápoles, equipo del que nuestro delegado, Miguel Porlán “Chendo” tiene el gran recuerdo de haber hecho uno de los tres mejores marcajes de la historia del fútbol al secar al pelusa argentino, estadio donde nuestro Director de Relaciones Institucionales, Emilio Butragueño, tiene también el buen recuerdo de aquel gol de ensueño que silenció a los tifossi napolitanos mandando a los italianos fuera de la competición.
Efectivamente, partido de fase de grupos contra el Nápoles en el que, si ganamos, tendremos muy encarrilada la clasificación e incluso la consecución de la primera plaza del grupo que, como todos sabemos, nos daría la posibilidad de jugar los octavos de final con la vuelta en nuestro templo, sinónimo de magia y épica.
Buen partido el que se augura en Nápoles. Pero, claro, antes hay que volver a hablar del nuevo capítulo de la serie “El delito nuestro de cada día del Barcelona”, esta serie interminable que cada jornada nos entrega un episodio nuevo… En este caso, el amigo Roures que, sin rubor alguno, confiesa en una entrevista que no fueron 100, sino 10 los millones de euros que pagó para la palanca de turno salvadora de inscripciones y fichajes.
Como dicen los expertos, o nos engaña Roures, o nos engaña Laporta, pero lo que si es cierto, es que el que no hizo bien su trabajo al aplicar el famoso Fair Play Financiero, fue el ínclito Tebas, que sigue a lo suyo, sin ruborizarse siquiera. La enésima vergüenza del fútbol nacional… pero vaya, como siempre, ahora unos datos del partido y… ¡Hala Madrid!
Hubo años en los que las visitas a Italia (como a Alemania) eran temibles, los grandes equipos transalpinos eran los “cocos” de la competición y viajar allí era un infierno, pero ahora es diferente, puesto que el Real Madrid ha ganado en las últimas 7 visitas a tierras italianas.
El francés Clement Turpin ha arbitrado 5 partidos al Real Madrid, todos en Copa de Europa, en los que el Real Madrid siempre ha ganado, con 13 goles a favor y 3 en contra. Además, el francés fue el director de orquesta de la final de la DECIMOCUARTA contra el Liverpool, curiosamente, el último encuentro que nos ha arbitrado.
Nuestro tiralíneas alemán (Antonio para los amigos) puede llegar a los 100 partidos en Copa de Europa con el Real Madrid, sería el 9º jugador de la historia del club que alcanza dicha cifra.
Nuestro menino (23 años tiene la criatura) VINICIUS puede jugar su partido TOTAL (amistosos incluidos) nº 250 con el Real Madrid, pero es que, para mayor gloria, puede igualar a GARCÍA REMÓN en la 60ª posición histórica del club con 231 partidos jugados. Para mirar esta estadística hay que pensar que en el primer equipo del Real Madrid han debutado en partido oficial 859 futbolistas, por lo que, con 23 años que ya sea el 60º, dice mucho de dónde puede llegar.
6 victorias, 2 empates y 2 derrotas, 20 goles a favor (2 goles por partido) y 14 en contra.
Goleadores: Vinicius (7), Rodrygo, Benzema (4), Fede Valverde, Marco Asensio, Kroos, Rüdiger, Militao, Modric, Bellingham (1).
Asistentes: Vinicius (3), Carvajal, Fede Valverde (2), Rodrygo, Kroos, Modric, Benzema, Lucas Vázquez, Camavinga (1).
Tarjetas: Militao, Camavinga (3), Carvajal, Kroos (2) Modric, Lucas Vázquez, Vinicius, Tchouaméni (1).
Expulsados: Ninguno.
Primer tiempo: 7 goles. Segundo tiempo: 13 goles.
Gol más tempranero: Modric (minuto 6).
Gol postrero: Benzema, Rüdiger (minuto 95).
El R. Madrid ha remontado 1 vez 2 goles y no le remontaron.
Mayor goleada: 2 de noviembre de 2022, Copa de Europa, R. Madrid-Celtic, 5-1, goles de Modric, Rodrygo, Marco Asensio, Vinicius y Fede Valverde.
4 goles de penalti marcado y ninguno recibido.
3 dobletes o más (Vinicius, Benzema, Rodrygo).
El R. Madrid ha marcado en 9 de los 10 últimos partidos jugados de Copa de Europa.
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En mi último artículo aquí, en La Galerna, me quejaba un poco amargamente de la impunidad con que los malos campan a sus anchas en el fútbol español mientras a los madridistas, abocados a contemplar la competición doméstica con los ojos de la ternera que marcha hacia el matadero, sólo nos quedaba lamentarnos en Internet. En uno de los comentarios alguien se quejó de la queja, con mucho sentido: estaba harto, decía el buen amigo galernauta, de artículos “bellísimos” pero que son poco más que farfolla. Bla, bla, bla, como decía Jep Gambardella al final de La gran belleza, al final del cual todo lo que queda es la muerte. Que era perentorio, decía el comentario, “hacer algo”, que el tiempo de las inútiles palabras había llegado a su fin y que alguien tenía que tomar alguna medida que no fuera pegar la hebra en un artículo. Bien, eso es irrefutable, al amigo lector no puedo ponerle un pero en esto.
Entiendo la frustración. Al Madrid le habían robado la posibilidad de disputar el derby contra el Atlético al final de una mala primera parte y aquello era la guinda a un pastel que unos días más tarde descubrimos, por el auto del juez Joaquín Aguirre, titular del Juzgado Número 1 de Instrucción de Barcelona, que se llama cohecho. Es decir, “delito consistente en sobornar a un juez o a un funcionario en el ejercicio de sus funciones, o en la aceptación del soborno por parte de aquellos”, entendiendo el juez, según jurisprudencia previa del Tribunal Supremo, que a Negreira el Barcelona, en vez de para comprar a árbitros y partidos, como dice Guardiola que él jamás vio (“really, really”, qué listo es), le pagaba durante décadas “en atención al cargo que desempeñaba”.
Un cargo, el de vicepresidente del Comité Técnico Arbitral de la Real Federación Española de Fútbol, público en virtud tanto de la jurisprudencia de Tribunal de Justicia de la Unión Europea como de la actual Ley del Deporte, para quienes las federaciones deportivas son asociaciones privadas que desempeñan funciones públicas por delegación. “La RFEF tiene a efectos penales la condición de entidad jurídico-pública y los directivos de la misma, incluidos los que forman parte de comisiones técnicas, deben ser considerados como funcionarios públicos a efectos penales”, dice el juez. “Se considerará funcionario público a todo aquel que por disposición inmediata de la Ley, por elección, o por nombramiento de autoridad competente participe en el ejercicio de funciones públicas”.
Como consecuencia de esto, el juez ha imputado al Fútbol Club Barcelona, como institución, por cohecho. Cohecho es una palabra muy fea que implica cosas aún más feas. Es una variante del soborno que está relacionada directamente con la venta de la influencia que puede ejercer una autoridad sobre cualquier materia en la que se declare competente. Es, en último término, la peor corrupción de todas, porque es la que pone en almoneda la neutralidad santa del Estado y de sus representantes, y por extensión la fe del currito de a pie en quienes le gobiernan. La palabrita viene del latín confectus, que significa arreglado, compuesto. No hay mucho más que explicar: es el biscotto en toda regla, el pastelazo, la mordidita, el tercermundismo infectando todos los estamentos de la vida pública de una sociedad, hasta degradarla.
El cohecho es, en último término, la peor corrupción de todas, porque es la que pone en almoneda la neutralidad santa del Estado y de sus representantes, y por extensión la fe del currito de a pie en quienes le gobiernan
El lector al que empezaba mi artículo recordando tenía mucha razón. Reclamaba algo más directo, algo firme, una respuesta, del Madrid o de quien fuera. Tiene razón, como digo, por eso yo me he puesto hoy a teclear con la misma idea con la que Lenin escribió aquel panfleto suyo tan célebre precisamente de 1902, el año en que nace el Madrid, “¿Qué hacer?”, un título que parafreaseaba el de la novelita homónima del naródniki (adicto a un movimiento terrorista de naturaleza socialista utópica que mató a varios zares y grandes duques con espectaculares acciones de propaganda por el hecho) Chernishévski. Esta novela, de enorme influencia en los bolcheviques de primera hornada que dieron el golpe en octubre de 1917, planteaba en su título la resolución última de “hacer algo” ante una situación a priori desmesurada y sin solución, como es el caso de lo de Negreira y el Barcelona. Que a pesar de estar ya en vías judiciales, en lo deportivo no tiene consecuencia alguna, ni parece que vaya a tenerla, siquiera profiláctica, ni mucho menos mediática.
Tampoco es que la cosa sea como para vindicar acciones terroristas, o promoverlas, líbrenos Dios, por más que, a veces, la desfachatez llegue a tan alto grado que a uno se le crucen los cables, como a Nacho el otro día, y le tienten ideas sanguinarias. Hay que preservar la actitud pacífica, ante todo, entre otras cosas porque el Madrid, en este asunto, representa lo que está bien en el mundo, aunque dada la naturaleza de nuestra época, la hidalguía universal que el madridismo, reducido al Pedro Ximénez, representa esté tan fuera de onda que pertenezca al lado equivocado de la historia, como hablar en español o no creer en el cambio climático antropogénico.
Otro lector, amablemente, me recordaba que no puedo pedirle a nadie, por muy madridista que sea, que se siente a ver un partido del Madrid en una competición manifiestamente amañada como si tal cosa, por amor al arte, nunca mejor dicho. También tiene razón. A la publicación de la imputación judicial del vigente campeón de liga, sólo el Sevilla, de forma institucional, ha reaccionado poniendo distancia, al menos aparentemente, con el apestado. Los lectores reclamaban, en los comentarios de mi artículo, acciones, quizá del público del Bernabéu, protestas y cosas así, quizá también del Madrid, quien es verdad que ya anunció que se personaría como perjudicado en la causa, aunque sigue sin cortar relaciones con el club imputado y todavía, al menos en teoría, socio de la Superliga.
Sin embargo, como vivimos en el mundo de los gestos y de los tuits, quizá se eche en falta algo más, en el sentido de aquel memorable vídeo que el club lanzó cuando Laporta acusó al Madrid de franquista, algo de agitación y de propaganda, en la que el Fútbol Club Barcelona es organización tan perita que le lleva al Madrid siglos de ventaja. Es normal y hasta lógico que el madridista eche en falta que su club baje al fango y combata el relato en el mismo terreno de juego en que su contrario labra toda su fortuna, su reputación y su grandeza, recordando aquello churchilliano de combatir en las playas, en los parques, en los aeródromos, hasta si hace falta en los retretes.
Los lectores reclamaban, en los comentarios de mi artículo, acciones, quizá del público del Bernabéu, protestas y cosas así, quizá también del Madrid, quien es verdad que ya anunció que se personaría como perjudicado en la causa, aunque sigue sin cortar relaciones con el club imputado
Por eso, retomando a Chernishévski, yo me pregunto, ¿qué hacer? ¿Qué puede hacer un simple madridista de infantería? Reconozco que me dieron ganas de contestarle a los buenos lectores con aquellos versos de Luis Alberto de Cuenca a los que Loquillo puso música en La malcasada: Y yo, ¿qué es lo que pinto en esta historia? ¿Qué quieres que haga yo? ¿Que mate a alguien? ¿Que dé un golpe de estado libertario?
Se nos reprocha escribir, a los que escribimos, porque escribir no vale para nada. ¿Sería mejor callarse? Conste que no lo sé, no tengo ni idea, mi ánimo no es de ofensa, sino de genuina curiosidad. ¿Qué puede hacer alguien que no es ni abonado, ni socio, ni público asiduo del Bernabéu? Puedo ir al próximo partido que se juegue en casa, comprarme una entrada y ponerme a gritar. El Bernabéu sin embargo ya no es el mismo de antes, para lo bueno, que es mucho, pero también para lo malo, que es sin embargo algo. Por ejemplo, una tontería: el otro día nadie silbó a Alaba cuando tocó su primer balón, en el partido contra Las Palmas, tras el dantesco derby que se marcó el amigo austríaco. Lo que quiero decir es que se ha modernizado mucho, se ha dulcificado también, y la criatura veterotestamentaria que habitaba en sus entrañas y que esculpía con dolor y sangre a las leyendas que marcarían a fuego la historia del club, ya no existe: ahora todo es un movimiento joven, dinámico, contemporáneo, de animación, mucho más sano y despolitizado, pero diferente.
Sigo. Se puede uno dar de baja de las plataformas y cadenas de televisión que siguen dando LaLiga contribuyendo con su monstruosa omisión del deber periodístico a que perviva desacreditada una competición podrida de ponzoña; se puede uno incluso negar a ver los partidos y sólo seguir la Champions, pero en ese caso también convendría entender que la Champions tiene unos patrones tan comprados y corrompidos como los de LaLiga, si no más. En trance de radicalidad absoluta, uno puede hasta dejar de ser madridista. En ese caso no habría nada más que hablar y los avatares del Madrid, de la Liga, de la UEFA y de Negreira lo afectarían tanto como al clima de la Tierra el hecho de que en Europa se cambien las pajitas de plástico por las de cartón.
Por ser honestos, la cuestión, para el aficionado de a pie, es ardua. Se parece a lo que ocurre con la política. El madridista, como sujeto político, por ejemplo, es sospechosísimo siempre, a priori, porque representa esa España ni “plural” ni “diversa” ni políglota contra la que llevan gobernando desde las guerras carlistas. Los supuestos sujetos de soberanía, en España y en Europa, ven como se deciden cosas de gran trascendencia para sus vidas en lugares remotísimos sin contar para nada con sus opiniones. En ese sentido somos como los griegos de las tragedias atenienses antiguas, cuyas vidas se sucedían en un angustioso trajín olímpico en donde ellos ni pinchaban ni cortaban, pero pagaban largamente todas las consecuencias.
Me pregunto, ¿qué hacer? ¿Qué puede hacer un simple madridista de infantería? Reconozco que me dieron ganas de contestarle a los buenos lectores con aquellos versos de Luis Alberto de Cuenca a los que Loquillo puso música en La malcasada: Y yo, ¿qué es lo que pinto en esta historia? ¿Qué quieres que haga yo? ¿Que mate a alguien? ¿Que dé un golpe de estado libertario?
En el caso de la compra sistemática del favor del CTA por parte del Barcelona, al aficionado le han quitado lo más sagrado, que es la fe en la pureza del juego, de un juego por otra parte en donde se anudan sentimientos, lealtades y una parte esencial de su propia identidad que el amaño y la corrupción vuelan por los aires. Lo que se pierde es mucho más importante que lo material y a diferencia de ello no tiene repuesto posible: es como la leche que se derrama de un cántaro que se rompe. Pero como habíamos empezado este artículo con el ánimo de proponer alguna solución, yo quiero igualarme a esos abajofirmantes del centrismo político y articular un breve manifiesto de puntos elementales cuya exigencia sólo es aplicable a nosotros, los aficionados, a título individual, no colectivo:
Más allá de los anecdótico, incluso de la broma, quiero recordar algunas cosas. Hace mucho tiempo, en la era preTuiter, existía un blog hoy todavía vivo, Fans del Madrid, que fue el vivero de casi todo el madridismo underground que, en los años del mourinhismo, se desarrolló con una fuerza extraordinaria en las redes sociales. Esta fuerza logró articularse en numerosas iniciativas que dieron lugar, con el tiempo, a cambios profundos en el seno del mismo Real Madrid, que, movido por el entusiasmo desinteresado de muchos madridistas, aprendió a mirarse de otra manera, a adquirir una suerte de autoconciencia.
En aquel blog de Fans del Madrid cristalizó uno de estos manifiestos, en el verano de 2007, en favor de Fabio Capello. Aquel manifiesto iba dirigido al por entonces indigno presidente del club, Ramón Calderón, y no tuvo ningún eco más allá del foro en el que fue redactado, con pasión e ingenuidad. Quiero decir con esto que, de alguna manera, el madridismo ya ha pasado por batallas semejantes, y si algún resquicio hay para la iniciativa popular, sin duda puede ser trabajado por una afición heterogénea, numerosísima y universal, que ya ha hecho cosas parecidas.
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