Un viejo conocido le ha tocado al Real Madrid en el sorteo de octavos de la Champions League. Los alemanes compartieron grupo con los blancos el año pasado con un balance de una victoria para cada equipo en su estadio. En el Santiago Bernabéu venció el Real Madrid por 2-0, mientras que el RB Leizpig superó a los merengues por 3-2 en el Red Bull Arena.
Un equipo peligroso, incómodo, fuerte físicamente, con jugadores de calidad y que, como repite habitualmente mi amigo Fred Gwynne, son alemanes. Vienen de un grupo en el que se enfrentaron al Manchester City, Estrella Roja y Young Boys. Sumaron 12 puntos ganando todos sus encuentros a serbios y suizos y perdiendo los dos contra el cuadro inglés. En su campo sucumbieron por 1-3 y en el Etihad hace tres semanas por 2-3 tras ir venciendo por 0-2 al descanso.
El Leipzig, Un equipo peligroso, con jugadores de calidad y que, como repite habitualmente mi amigo Fred Gwynne, son alemanes
El técnico sigue siendo Marco Rose y en la plantilla los grandes cambios respecto al curso pasado han sido la venta de Gvardiol, Nkunku y Szoboszlai, y las llegadas de Xavi Simmons, Sesko y Luis Openda. El cuadro teutón juega con diferentes sistemas, tanto con defensa de tres como de cuatro, y con un estilo efectivo y dañino al contragolpe. Con espacios y campo por delante son directos, vertiginosos y se mueven como pez en el agua gracias a excelentes pasadores y atacantes de mucha velocidad y capacidad de desmarque como Openda. El belga está cuajando una excelente temporada y acumula 14 tantos entre la Bundesliga (10) y la Champions League (4).
Un conjunto con jugadores muy dinámicos, talentosos y notables técnicamente integran el equipo en su parte ofensiva, mientras que en el medio disponen de futbolistas de trabajo y recorrido. La baja atrás de Gvardiol ha sido suplida por el francés Lukeba que, junto a sus compañeros en la zaga, normalmente Henrichs, Simakan y Raum, forman una defensa muy fuerte físicamente.
El RB Leipzig es un contrincante molesto ante el que no hay que fiarse ni bajar la guardia durante toda la eliminatoria
Han ganado en experiencia y oficio en los últimos años con presencias ya en fase de eliminatorias de la Champions y es un equipo con menos nombre y caché que otros que había en el bombo, pero que pueden dar un susto a cualquiera y son muy competitivos. En la Bundesliga están en la carrera por el título ocupando el tercer puesto a siete puntos del Bayer Leverkusen y a tres del Bayern.
En resumen, es un adversario de nivel medio respecto a los cocos PSG e Inter o la perita en dulce Copenhague, pero un contrincante molesto ante el que no hay que fiarse ni bajar la guardia durante toda la eliminatoria.
Getty Images.
A David Alaba lo quisimos desde que se presentó en Madrid con esa sonrisa anchurosa y limpia de galán de cine y con un impecable terno Príncipe de Gales, que le caía como si quien hubiera aterrizado en Barajas fuera el mismísimo duque de Windsor redivivo. Alaba llegó y fue nuestro al instante, porque vestía madridismo clásico y auténtico. Hay sonrisas que no podrían ocultar su madridismo ni aun queriendo, y hay madridismos, como el de David, que rebosan jubilosos por cada poro de la piel, que despuntan en un brillo inconfundible de la mirada, y que finalmente se materializan —milagro de la transustanciación que el Madrid convierte en cotidiano— en un gesto inocuo, aparentemente casual e incluso descabellado, qué se yo, como convertir una silla levantada en lo alto en un ritual chamánico, en una purificadora ceremonia de celebración de la dicha más absoluta, en la sacudida orgiástica del madridismo más intenso con el que acaso hayamos vibrado nunca.
Alaba pertenece a la rara estirpe, a ese oxímoron improbable, de los centrales con clase, no sólo futbolística. Y es que Alaba es todo él un bendito oxímoron, una gloriosa contradictio in terminis que desafía los prejuicios de la razón. Austríaco de nacimiento y pasaporte, e hijo de un príncipe yoruba; amamantado en las ubres del Bayern de Munich, y madridista a marchamartillo; estatura relativamente modesta, y central de presencia imponente. Alaba es la excepción que confirma la regla, uno se atrevería a decir la excepción que confirma casi todas las reglas, y acaso ahí radique el meollo de su naturaleza madridista, porque qué es el Madrid sino una refulgente excepción a la regla de la mediocridad que tiene al mundo del fútbol sumido en la noche más larga. Alaba, negrura africana, es un baño de luz que reconforta el alma atribulada, una razón para creer pese a todo en la bondad del mundo, un poco esa galdosiana lengua viva que siempre habrá entre los muertos para decir que Zaragoza, es decir la esperanza, o sea el Madrid, no se rinde.
A David Alaba lo quisimos desde que se presentó en Madrid. Alaba llegó y fue nuestro al instante, porque vestía madridismo clásico y auténtico
Ayer se nos rompió Alaba y con él también un poco el alma. Ese primer plano de David en el suelo, agarrándose la rodilla con ambas manos y urgiendo la llegada de la asistencia médica, es una escena funesta que nos estremeció hondamente, con la fuerza de la impotencia cruel ante el sufrimiento de un ser querido. Pero también —de nuevo el oxímoron— nos emocionó con la grandeza que asomaba por los ojos de David —de nuevo el madridismo— en esa hora aciaga. Porque en su mirada había conciencia absoluta de la gravedad de la lesión, y había espanto, pero sobre todo había contención. No era la expresión comprensiblemente desencajada de quien acaba de sufrir una terrible desgracia de forma inopinada, sino el ademán de mesura y templanza propio de quien sabe arrostrar el infortunio con firmeza y determinación.
Si faltaba alguna prueba del madridismo quintaesenciado, decantado, de David Alaba, ayer nos ofreció la que quizás constituya la lección más acabada de madridismo que hayan visto nuestros cansados ojos: el instintivo miedo ante la fatalidad, tan humano, domeñado y superado por la voluntad innegociable de sobreponerse a cualquier adversidad, por la fe inquebrantable incluso en la hora más aciaga, por el valor callado pero rocoso que se manifiesta en la expresión sobria, sin aspavientos, como la del soldado que se ofrece para la misión más arriesgada no por heroísmo, sino por cumplimiento del deber.
A Alaba le querremos siempre. De ejemplos como el suyo está hecho nuestro corazón madridista
Con esto me quedo, pues, de la infausta noche. Con el ejemplo precioso de un jugador de fútbol de quien, parafraseando al Sarastro de La flauta mágica, podemos decir que es más que un futbolista: es un hombre. Y eso es también el madridismo, hombría en su mejor sentido, en su sentido más noble. Por ello queremos tanto a Alaba, por eso esperaremos impaciente a que vuelva —¿quién puede dudar de que va a volver, pese a ligamentos cruzados, pese a sus 31 años y pese a quien pese? —, y por eso le querremos siempre. De ejemplos como el suyo está hecho nuestro corazón madridista.
Getty Images.
Buenos días, amigos. Lo dijo Ancelotti en sala de prensa. El Real Madrid ha sufrido la inconcebible desdicha de tres cruzados en cuatro meses, con lo que ha ido perdiendo progresivamente a la columna vertebral defensiva (Courtois, Militão, ayer Alaba) protagonista de la Catorce. Semejante infortunio no sólo no le ha doblegado, sino que el equipo se ha venido arriba y está ofreciendo el fútbol más brillante, solidario, fresco y ambicioso que ha llevado a cabo ¿desde cuándo? No lo sabemos exactamente, pero partidos como el del Nápoles en el Bernabéu, o el de ayer mismo frente al Villarreal, pertenecen ya al ámbito de un balompié de culto.
Lo dice Marca a cinco columnas y con mucha razón. Nos alegra que un medio generalmente refractario al elogio al equipo blanco no tenga más remedio que sucumbir esta vez a la verdad. En efecto, “el Madrid puede con todo”, como titulamos nosotros, no hay infortunio que lo doblegue. Perdió a Courtois para toda la temporada, a Militão para la mayor parte de ella (parece que podría volver en primavera), a Vinicius y Camavinga por menos tiempo pero de manera desgraciada, a Güler sin desprecintar (como dice Pepe Herrero) y ayer a Alaba para lo que queda de campaña. Y sin embargo, a lomos de un sistema genialmente implantado por Ancelotti, se está exhibiendo un partido tras otro. Deseamos a Alaba que se recupere lo antes posible, y nos consternamos ante su mala estrella. Queremos tanto a David. Como dice As, fue la lágrima de un partido repleto de sonrisas.
Fue una cosa muy seria lo de anoche. Podéis leer la crónica de Genaro Desailly y sus calificaciones repletas de sobresalientes (nota que un amable lector adjudica al propio Genaro), pero vais a permitir que este humilde portanalista se relama aún de gusto con la enésima exhibición de Modric, en cuyo centro para el primer gol me he quedado a vivir, protegido del frío polar que asola la capital; con el docto magisterio de Toni Kroos, ese monumento imposible al fútbol que imparte lecciones con música de Brahms; con la tenacidad eléctrica de Brahim, que tantísimo está aportando (anoche un golazo para el recuerdo); o con Bellingham, siempre con Bellingham, a quien ayer sobró lo de echar al público contra el árbitro, por calamitosa que fuera la actuación de Figueroa, pero que descerrajó el recital habitual.
Hoy mismo, a mediodía, y lo contaremos en las redes sociales de La Galerna, sabremos qué equipo europeo medirá sus fuerzas en Octavos de Champions con la máquina de hacer fútbol que ahora mismo es el Madrid, le caiga la adversidad que le caiga. A fin de afrontar lo que resta de esa competición y del resto, el club no haría mal en acudir al mercado de invierno en busca de algún central fichado o cedido. Las redes especulaban ayer con un last dance de Pepe en forma de cesión. Nosotros decimos sí, sin perjuicio de que soluciones clásicas como Nacho, o eventuales como Tchouaméni, puedan resultar eficientes.
Por su parte, y ante la complicada situación deportiva del Barça, Mundo Deportivo dice tener “fe” en Vítor Roque, y dice bien fe porque la fe es creer sin ver.
Apunta además que “Pese a su corta experiencia, se espera que la competencia del joven 9 suba el rendimiento de Lewy”. Estas pullitas recurrentes de las hojas parroquiales de Laporta al delantero polaco nos encandilan. Lewandowski tiene un contrato con emolumentos ascendentes año tras año, por lo que en Can Barça están como locos por que se vaya a Arabia como ya le va tocando. De ahí las pullas. Las arcas culés no están para muchos trotes, las esquilmó Negreira, ese timador que les hizo creer que podrían ganar todos los partidos pagando sumas módicas.
Angelitos, hay gente que no tiene corazón.
Sport dedica al tremendo partido del Madrid un recuadrito minúsculo. Hacen bien, no sería la primera vez que el recuadrito queda demasiado grande, sobra espacio y un portadista desaprensivo cae en la tentación de poner que el Madrid jugó bien. Son riesgos que conviene atajar desde el principio, apostando por la falta física de espacio.
También se apuntan de manera constructiva dos posibles soluciones para Xavi, pero para sorpresa de todos ninguna de las dos es dimitir, sino que se trata de Guiu y el propio Vítor Roque, otra vez. Hay malintencionados que sugieren que el joven Vítor es el segundo plato al que se aferran en Can Barça ante el hecho de que el Madrid se llevara a Endrick -que anoche disfrutó de su nuevo equipo desde el palco del Bernabéu-, pero no hagáis ni caso de estas maledicencias.
Y ahora, pendientes del bombo.
Pasad un buen lunes.
Schadenfreude: término alemán que designa el sentimiento de alegría o satisfacción generado por el sufrimiento, infelicidad o humillación de otro.
Cuando la noche del sábado Miguel Ángel Ortiz Arias decretó el final del partido que enfrentaba al Barcelona y al Valencia, no pude contener un alarido tan desmesurado como sincero. Un “¡Vamos!” gutural, primitivo y catártico, que atrajo una multitud de miradas entre reprobadoras y curiosas, y que hizo que mi acompañante, poco acostumbrada a excesos verbales por mi parte, hubiera de esconder su rostro entre la carta de bebidas.
Me miré. Acababa de jalear un empate del Valencia, un equipo habitualmente hostil con el mío, y lo había hecho de una manera radicalmente entusiasta, como una suerte de Joan Fuster redivivo —o acaso más, pues pensándolo bien, ¿no hubiese ido Fuster con el Barça?—. Por si fuera poco, me resultaba imposible reprimir la sonrisa cada vez que el realizador de televisión enfocaba la cara contrariada de Xavi Hernández. Todo esto por un empate en la competición doméstica, en un torneo para cuya resolución aún queda un buen puñado de meses. Daba igual, mi felicidad era ridículamente plena, de modo que me apresuré a pagar y nos marchamos, reconozco que un poco avergonzado ante mi euforia no apaciguable. Aunque, ya en la calle, me pareció adivinar esbozos de alegría similares, deficientemente disimulados, en los rostros de jóvenes salpicados aquí y allá.
Otras veces se ha reflexionado sobre la relación fluctuante que la afición del Madrid tiene con el Barça. Dentro de un antagonismo perenne, ha habido épocas de mayor ardor y otras de mayor indulgencia. Sin embargo, los madridistas millennials poseemos unas características generacionales diferentes al resto de la hinchada blanca. Crecidos bajo una hegemonía barcelonista, constituimos el primer sector blanco que, sin entrar en detalle en los motivos más o menos justos, por momentos se ha sentido inferior al eterno rival. Algo impensable, casi una aporía ontológica, para el carácter del madridismo tradicional. Y eso que los que nos enfrentamos al abismo de la treintena aún conservamos un recuerdo vago de épocas en las que el Barcelona, a lomos de Gaspart y Van Gaal, parecía una caricatura insignificante. Los benjamines merengues ni eso tuvieron: fueron arrojados al mundo de Rijkaard, Ronaldinho, Xavi, Messi y Pep, ríase usted de lo que hacían los espartanos con los bebés que no les convencían.
Cuando acabó el partido que enfrentaba al Barcelona y al Valencia, no pude contener un alarido tan desmesurado como sincero. Un “¡Vamos!” gutural, primitivo y catártico
Por otro lado, aunque las derrotas del FCB se convirtieron, vía reducción de la oferta, en trufas tan escasas como exquisitas, no todo nuestro complejo puede explicarse con un manual de economía: había un eje discursivo aún más importante que el deportivo, incluso. Lo expliqué una vez y lo haré ciento, si es preciso: los triunfos del Barcelona siempre venían acompañados de lecciones de urbanidad, de condescendencia civilizadora, de pedagogía social. Una superioridad estética y moral embadurnaba sus logros, a priori incontestables. Goles, títulos, buen juego, futbolistas de la cantera, apología de la modestia, templanza frente al derroche. Ni un asidero dejaron. Y, además, demostraban una absoluta convicción de que el mañana les pertenecía. El madridista medio se sentía como en la escena de Cabaret, rodeado de guapos alemanes que entonan una canción, emocionante y bellísima, que te sitúa cruelmente al margen de una corriente colectiva de trascendencia. Feo y apestado. Algunos todavía recordamos la media sonrisilla de Hernández, aupado al pedestal, aplicando el látigo más doloroso posible: el de la condescendencia. “[Estos del Madrid] Son la h*****, no saben perder”.
Se me dirá que de esto hace ya un tiempo, se me dirá que el Madrid se sobrepuso a todo y volvió a ganar como en su época dorada, se me dirá que nuestra autoestima se halla perfectamente reconstruida, se me dirá que el propio Barça ha visto parcialmente embarrados sus triunfos con las nuevas informaciones destapadas. Todo eso es cierto. Pero, así como en el amor hay cicatrices indelebles, aquel legado permanece adherido a nuestro subconsciente. Y precisamente Xavi Hernández constituye uno de sus principales símbolos, mascarón de proa de aquella arrogante armada a la que no le bastaba con derrotarnos, sino que pretendía convencernos de nuestra insignificancia. De modo que basta un empate inesperado en Mestalla para que, una fría noche de diciembre, nos sorprendamos radiantes ante la desgracia ajena.
Habrá culés doloridos con este texto que, para defenderse, se acuerden de Schopenhauer y argumenten que esta sincera confesión les garantiza una pequeña victoria aún en sus derrotas. No les quito del todo la razón, y les invito a que, para conservar el triunfo moral que tanto les gusta, mantengan a Xavi en el banquillo de su club lo máximo posible. Se acerca la Navidad, tiempo de ser magnánimos y generosos. Al fin y al caso, así todos contentos.
Getty Images.
Lunin: SIN CALIFICAR. No tuvo trabajo. Le marcaron un gol sin culpa alguna.
Lucas Vàzquez: NOTABLE. Rapidísimo en defensa e incisivo en ataque.
Mendy: APROBADO. Discreto, aunque (para refrendar sus buenas estadísticas) el Madrid encajó un gol en cuanto se retiró.
Rüdiger: NOTABLE. Ser delantero rival y tenerlo bufando en tu nuca ha de ser el paradigma del pavor.
Alaba: APROBADO. Estaba atento y atinado hasta que se rompió.
Kroos: SOBRESALIENTE. No preguntes qué tal jugó Kroos, pregunta por qué lo preguntas.
Modric: SOBRESALIENTE. Con el rabo fuera, por decirlo en términos científicos.
Valverde: SOBRESALIENTE. Implacable en su nueva faceta más defensiva.
Bellingham: SOBRESALIENTE. No preguntes qué tal jugó Bellingham, mejor cállate y goza.
Brahim: SOBRESALIENTE. Maradoniano, si bien Maradona nunca trabajó así defensivamente.
Rodrygo: NOTABLE. No siempre acertado ante el gol, pero siempre amenazante.
Nacho: NOTABLE. Muy atento y aseado.
Fran García: NOTABLE. Mejoró las prestaciones de Mendy.
Tchouaméni: APROBADO. Pocos minutos.
Ceballos: NOTABLE. Pocos minutos también, pero mejor aprovechados.
JOSELU: SIN CALIFICAR.
Ancelotti: SOBRESALIENTE. No solo por hoy, sino por todo lo que está logrando esta temporada en términos tácticos.
Getty Images
Arbitró Jorge Figueroa Vázquez, del comité andaluz. En el VAR estuvo Munuera Montero.
No se puede esperar mucho de un incompetente y cumplió con lo esperado. Un disparate y un horror. A ello colaboraron también los líneas, pitando un par de fueras de juego absurdos.
Figueroa es un árbitro peligroso porque se le van los partidos y llega la dureza por no cortarlo de raíz. Se le vio, además, bastante pendiente se Bellingham, como si viniera ya con la matrícula tomada al inglés.
En la primera parte se comió un penalti claro de Albiol a Bellingham por obstrucción y se dejó las cartulinas en el bolsillo cuando Baena y Lucas se las merecieron por dos acciones entre ellos. En la segunda comenzó a disparar a diestro y siniestro. Algunas, ridículas, como las mostradas a Bellingham y Tchouaméni. También recibieron amarilla Altimira, Illias y Capoue en los amarillos.
En el 84', Sorloth reclamó penalti por falta de Fran García, pero no había nada punible que decretar ahí.
Por último, apuntar que los dos minutos en la revisión del gol de Rodrygo fueron una broma pesada, cuando en la primera repetición se certificaba que el gol era legal.
Figueroa Vázquez, ESPANTOSO.
Getty Images
Es oficial: no hay espectáculo como ver jugar a este Real Madrid. Espoleado por la novedad de Bellingham y el cambio táctico operado por Ancelotti para acomodarlo, el Madrid ha encontrado unos automatismos como no se veían hacia años y se ha convertido en una delicia que funde arte, ambición y solidaridad. Esta brillante victoria ante el Villarreal lo pone de manifiesto.
La alineación anunció la presencia de Lunin, lo que confirmaba que la de Kepa en Berlín, con la primera plaza del grupo de Champions ya decidida, no era sino la proverbial ocasión para el lucimiento del suplente en partido sin trascendencia. A priori, parecía una decisión acertada. Aunque desde la lesión de Courtois ninguno de los dos ha estado mal, parece existir un cierto consenso en que el ucraniano brinda más seguridad. El Madrid, por lo demás, tiene más interés a medio plazo en que se asiente un portero en el que ha invertido durante años que en que la rompa otro por cuyo futuro habrá de pagar un dineral. Lunin pasó más o menos desapercibido y nada pudo hacer en el gol visitante.
El partido principiaba también con el morbo del reencuentro entre Baena y Valverde, a pesar de que ahora no atraviesa el uruguayo ninguna situación familiar delicada con la que pudiera cebarse el internacional español, así como con el atractivo de Figueroa Vázquez, el árbitro que de manera legendaria tarjeteó a Kroos por una falta cometida vía Bluetooth, como genialmente recordaba un tuitero hace pocos días. Baena se iría lesionado antes de la media hora y Figueroa se las arreglaría para liarla en un encuentro tan decantado como acabaría siendo este. Es posible que este señor pertenezca al grupo de los colegiados de la Federación que son más malos que malintencionados. Pero ni siquiera eso tenemos claro.
Empezó dominando el Madrid, lo que se tradujo en un trallazo de Valverde que rozó el larguero a pocos minutos del comienzo. Bellingham remató muy inocentemente de cabeza un balón que pudo haber controlado para fusilar a Jorgensen tras un fallo garrafal de su central. Tenía tiempo para bajarla con el pecho. Poco después, Rodrygo no llegaría por poco, en boca de gol, a rematar un centro de Modric. Brahim recibió un centro de Kroos y chutó en la esquina del área pequeña, pero Jorgensen respondió con una buena parada. Ante estas acometidas, el Villarreal se defendía con pérdidas de tiempo y otras manifestaciones de juego subterráneo. No en vano lo pintan de amarillo y de submarino. Nada que objetar al color, aunque el vehículo era más bien un autobús anfibio.
Los minutos pasaban sin fruto pese al dominio blanco. Modric chutó desde fuera del área, de nuevo a centímetros de la madera. El marcador se abriría finalmente merced a un nuevo centro, soberbio, del propio croata. Bellingham cabeceó picado para hacer justicia a los 27 minutos.
Pasada la media hora, se hizo un silencio gélido cuando Alaba pidió el cambio. Sus compañeros, rodándole, se echaban las manos a la cabeza. La ovación con la que salió del campo se mezcló con el rumor con que el público lamentaba el infortunio terrorífico de este año con las lesiones. Pinta mal lo del austriaco.
¿Cambiaría el Villarreal su táctica ultradefensiva? No pareció, ni siquiera cuando Rodrygo marcó con suspense tras corregir el VAR el fuera de juego señalado por Figueroa. Nadie le corrigió, sin embargo, cuando ignoró un penalti a Bellingham que desde la grada pareció innegable. La jugada la había iniciado un Jude técnicamente deslumbrante, en combinación con Brahim. Bullicioso el malagueño como acostumbra, asistió a los pocos minutos a Rodrygo sin que este acertara a regatear a Jorgensen.
Y así se llegó al descanso, con un Madrid siempre sólido y por momentos deslumbrante. Fran García se incorporó en el intermedio en sustitución de Mendy.
Nada más reiniciarse el partido, Brahim remató con inocencia un gran despliegue por la izquierda con Fran y Rodrygo. Sin embargo, fue Morales quien brindó algo de emoción al asunto marcando tras un pase en profundidad. A punto estuvo Rodrygo de abortar dicha emoción al instante, pero Jorgensen volvió a estar brillante cuando el pase de Luka le había dejado uno contra uno.
Anímica y tácticamente, el Villarreal se vino arriba, presionado en zonas más altas, pero el peligro seguía del lado blanco. En el minuto 65, Brahim decidió ser Maradona. Entre las mejores cosas de su centelleante jugada personal, hay que apuntar el amago de último pase a Rodrygo, para optar finalmente por un último regate y tiro cruzado. Impresionante. La exhibición estaba servida y Modric la selló asegurando el gol tras penalti cometido sobre Rodrygo.
Olés interminables y orgullo de equipo.
Getty Images
Buenos días, amigos. Prescribe nuestra sacrosanta (ma non troppo) Constitución que España sea un estado autonómico, donde la centralización a la que históricamente han tendido los estados-nación desde su origen quede equilibrada por una distribución más o menos centrífuga, para que así todos los territorios y sensibilidades vean representada su idiosincrasia en el corpus común. De otra manera no se entiende que tres de las portadas deportivas del día hayan sido realizadas en Cataluña y otra en Sevilla, quedando Madrid para otro día, no vaya a ser que lo mesetario vuelva a imponerse como suele y entonces sea legítimo que reciba las invectivas del resto de comunidades por su "de Madrid al cielo", sus callos y su pirulí.
Es cierto que notamos cierto exceso de representación catalana en el asunto que nos ocupa, pero estamos seguros de que esto se debe a la deuda histórica que todos sin excepción (sí, usted también, panadera extremeña, y también usted, conductor de guaguas canario) tenemos contraída con ese país pequeñito de arriba a la derecha, que decía Pep. Todo sea por pagar esa deuda, aunque sepamos que en lo futbolístico sea impagable tras tanto recibido por su parte de manera absolutamente desinteresada, por pura generosidad: el tiki-taka, el Messías, el Lobo Carrasco, la cantera frente a la cartera, las claves secretas del correcto estado del césped, el caer siempre de pie, la xavineta... y hasta los pagos al vicepresidente de los árbitros, que lejos de implicar algo oscuro, dejan bien a las claras de qué estamos hablando cuando hablamos del Fútbol Club Barcelona, en efecto, més que un club.
Así pues, lejos de este portanálisis molestia alguna por la presencia de tres portadas catalanas en el día de hoy. Todo sea por la concordia y, sobre todo, por la justicia histórica y hasta por la poética, a cuyos significados han contribuido desde el Barcelona con gallardía y talento. Está siempre en construcción la justicia, como lo está el equipo de Xavi desde que asumiera su cargo allá por noviembre de 2021, así que no cabe cebarse con él tras haberse dejado otros dos puntos anoche en Mestalla y completar tres partidos seguidos sin ganar.
Es por eso que nos parece justo que el 75% de las portadas hayan sido editadas hoy en Barcelona. Lo que sea por insuflar ánimos al equipo de los niños del mundo. Lo que sea por procurar que se encuentre a gusto en nuestra liga, así que muévanse las líneas que hagan falta en la sala VOR, cuéntese con cuantos ex-árbitros sea necesario contar para denunciar las airadas quejas del centralismo plañidero de Real Madrid Televisión y, por qué no, póngase en portada la bella estampa de Lewandowski en espectacular remate para ilustrar un empate a uno, tal y como hace el nunca del todo ponderado Sport.
Es la desolación de Raphinha (y uno de sus remates frustrados) lo que recogen gráficamente las otras dos portadas catalanas del día, y eso tiene el sanador efecto de motivar un sincero sentimiento de solidaridad en todo aquel ser de buena voluntad que se encuentre con ambas imágenes. A perro flaco, todo son pulgas. No sabemos qué más le tiene que pasar al Barcelona para que deje de pasarle. Ya son muchos años de historia a la sombra de la fortuna, pese a que, irredento, el club catalán siga empeñado en ofrecer lo mejor de sí para que el mundo (no solo del fútbol) reciba bellezas estéticas que son sobre todo éticas, aunque los turbios de espíritu solo sepan decir "Negreira" con la lengua sucia, como si aquello no hubiera sido también por justicia histórica (y tal).
Así que bien por el remate de Lewandowski, aunque haya acabado en la grada o en algún balcón de un edificio cercano al estadio del Valencia. Bien por Xavi y su construcción permanente, porque a quien da algo ya por acabado solo le queda sentarse a esperar que se desmorone. Bien por nuestro mandato constitucional de equilibrio territorial. Y, por lo tanto, bien por la última de las portadas del día, confeccionada en la misma calle Sierpes de Sevilla tras el enésimo descalabro del segundo equipo de Cristóbal Soria, con quien no podemos más que solidarizarnos en estos duros momentos.
Sepan de paso que esta noche juega el Real Madrid contra el Villarreal, aunque, como es de ley, en aras de la mentada justicia histórica y en atención al espíritu y también a la letra de nuestra Constitución, les cueste encontrar información al respecto en las cuatro portadas de hoy. Ni falta que hace. Es sin duda un dato menor que juegue el Real Madrid, no vaya a ser que sea el líder de la liga y tenga que pedir disculpas por insistir en el pernicioso centralismo que nuestras (hoy más que nunca) estimadas portadas han contribuido a paliar.
Pasen ustedes un magnífico día, incluso si viven en Madrid.
1- Sistema de juego y once probable
Decimoséptima jornada liguera y el Villarreal visita el coliseo madridista. Tras un inicio de campaña muy complicado, el submarino amarillo está empezando a levantar cabeza con la llegada de Marcelino al banquillo. Entre las ausencias confirmadas están Denis Suárez, Comesaña, Yéremi Pino y Foyth, que se lesionó el pasado jueves. Además, también son dudas Coquelin y Gabbia, que se retiraron con problemas en el último partido europeo. Por ello, Marcelino en su célebre sistema de 1-4-4-2 que ha utilizado siempre en todos sus equipos, es muy probable que salga con el siguiente once en el Santiago Bernabéu: Jorgensen en portería, Altimira en el lateral derecho y Pedraza en el izquierdo, Albiol y Cuenca como centrales, Parejo con Capoue en el doble pivote, la banda derecha para Morales, acostado a la izquierda Baena y en punta el dúo Gerard Moreno y Sorloth.
2- Presión
Cuando Marcelino se encuentra enfrente de un rival grande que quiere salir con el balón jugado, suele apostar por una disposición en bloque medio sin una presión arriba que ahogue y busque recuperar ante los centrales rivales. La razón es que si el adversario salta la primera línea de forma sencilla se encontraría un equipo largo, con distancia entre sus hombres y así las posibilidades de hacer daño sin el plantel compacto son mayores. Por eso su prioridad es acumular gente en pocos metros para tener superioridad numérica e intentar las recuperaciones de ese modo y lanzar a sus baluartes ofensivos. Además, que el choque sea en el Bernabéu le invita más a apostar por esta táctica que si fuese en Villarreal, donde se muestran más agresivos e intensos en la presión. En este sentido, el Real Madrid deberá tener cuidado en las zonas de banda, donde Marcelino busca la trampa de los 2 vs 1 para provocar pérdidas, robar y salir rápido. La organización en la presión será un 4-4-2 con los delanteros saltando sobre los centrales, los mediocentros ajustando una línea más atrás y los jugadores de banda tapando los huecos interiores y cortocircuitando las conexiones en esas zonas.
3- Salida de balón
Una salida rápida, ya sea en corto o en largo, es lo que busca el Villarreal con el balón desde atrás. Sin Pau Torres, que se marchó al Aston Villa en verano, Cuenca será el principal encargado de sacar el cuero. No tiene el pie de Pau, pero se defiende con el cuero y posee un pase tenso y eficaz con la zurda. Para los desplazamientos en largo hay que mirar a Albiol, que suele usar esta habilidad durante los partidos. En primer término, buscan asociación con los medios para que puedan girar y descargar los balones a la banda o conectar con los puntas. Ahí, ya habrá conseguido Marcelino el plan que pretendía para dar alas al equipo y prosperar de la fase defensiva a la ofensiva. La otra idea es directamente un balón en largo para bien lanzar directamente al espacio a Sorloth, que es una bombona de oxígeno para el equipo gracias a su potencia y talla.
4- Apartado defensivo
Una verdadera sangría este año el equipo amarillo en este aspecto. Es, sin duda, uno de los apartados a mejorar por Marcelino si quiere volver a hacer del Villarreal un equipo competitivo. Hasta la fecha es el tercer equipo (solo por detrás de Almería y Granada) más goleado de la competición, con 29 dianas en 16 encuentros. La baja de Pau ha hecho daño y tampoco han ayudado las múltiples molestias y bajas de jugadores como Foyth, que es un seguro de vida atrás. Marcelino tratará de volver a crear un conjunto que defienda de forma eficiente en bloque medio o medio-bajo, que no deje espacios entre líneas y que presione a los poseedores de balón para que no giren con facilidad. En el lateral derecho se pueden encontrar más resquicios con el joven Altimira, que no tiene demasiada experiencia en primera división y al que Rodrygo puede causar muchos problemas. Por el otro lado, Pedraza es un jugador más ofensivo que eficaz y contundente, por lo que Brahim, si tiene el día, podría ser un filón por el costado. En cuanto a meter centros por arriba al área no parece ser una solución, porque ambos centrales rondan el 1,90 y cuentan con la ayuda de Capoue, que se puede meter como tercer defensa y también es una torre. Aún así, Joselu siempre puede cazar algún balón en su virtud más destacada.
5- Aspecto ofensivo
A pesar del curso complicado de los amarillos en ataque tienen mucha pólvora. Es el séptimo equipo más goleador de la competición, solo superado por los conjuntos que ocupan puestos europeos. En total, llevan 22 dianas en 16 jornadas, a más de un gol por coche. En el Bernabéu se espera que Marcelino apueste por transiciones rápidas y verticales buscando a los delanteros. Mucho contraataque directo con pocos pases. Es la identidad de Marcelino junto a imponer un ritmo alto, enérgico y muy intenso de un equipo que realice todas sus acciones con vértigo y mucha velocidad. Por tanto, la clave es la precisión porque hacer todo en una sexta marcha y ser seguros y eficaces en todas las acciones es tarea compleja. No es un estilo de posesión, grandes circulaciones ni combinaciones preciosistas pero el daño que pueden hacer a equipos desordenados y que no estén metidos desde el minuto 1 en el choque es mayúsculo. Hace mucho hincapié en el juego por las bandas para crear el desequilibrio, ya sea por la velocidad de Morales, la visión de Baena o la habilidad de Gerard cuando se deja caer por los costados. Además, buscan la amplitud y la superioridad numérica que otorgan los laterales apurando a línea de fondo y poniendo centros peligrosos a los atacantes o jugadores que llegan desde atrás.
6- Estilo de juego
Equipos cortos, estrechos, compactos, con un gran ritmo ofensivo y defensivo y con dos premisas claras: la organización y el equilibrio. Así se definen los diferentes conjuntos dirigidos en su ya extensa carrera por Marcelino. Dentro de su polémico carácter se encuentra un entrenador que rápidamente instaura sus patrones de juego, crea automatismos y le da la identidad que pretende. En un análisis más minucioso hay que decir que aboga por transiciones muy rápidas tras recuperar el cuero y que sus equipos son peligrosísimos con espacios a la contra. Alterna el juego corto o en largo pero siempre con velocidad, verticalidad, buscando con celeridad el saltar las líneas de presión y en los últimos metros meter una marcha más. Como viene siendo habitual se le dará campo y balón al Real Madrid para tener tras recuperar huecos para correr y ser muy directos. El Real Madrid debe tratar de finalizar jugadas y no sumar pérdidas en las circulaciones para evitar que el Villarreal se lance rápido y vertiginoso arriba. En cuanto al ranking de estadísticas negativas de la Liga encontramos a los amarillos como el equipo al que más disparan o el segundo conjunto que más balones pierde en intentos de regate. Por el otro lado, es la escuadra que más duelos gana en el aire y el tercero que mejor porcentaje tiene en disparos a portería.
7- Hombre clave
Gerard Moreno es su futbolista con más calidad, pero es Morales el que se encuentra en un mejor estado de forma. La llegada de Marcelino ha dado una vida extra al madrileño, que desde su llegada al Villarreal en verano de 2022 no había logrado alcanzar un nivel como en el que está ahora. Rápido, con confianza y fino de cara a portería, como ha demostrado tanto en Liga como en la Copa y la Europa League. Ha marcado un total de seis goles desde la llegada hace tres semanas del técnico asturiano al cuadro castellonense. Atacante versátil, es más frecuente verlo en punta y no en banda izquierda, como jugó la mayor parte de su carrera en el Levante. Su versatilidad le permite ocupar diferentes puestos y se le espera arriba, salvo que aparezca Akhomach y Sorloth acabe en el banquillo. Además, el Real Madrid se le da bien y suele realizar buenos partidos en el Santiago Bernabéu. Consiguió tantos en las victorias del Levante en la capital en 2018 y 2021, y también el curso pasado en la lograda por el Villarreal.
Getty Images
Mañana, día 17 de diciembre, domingo previo al sorteo de la Lotería de Navidad, bien bautizado como “Día Nacional de la Salud” con el que tradicionalmente en nuestra querida piel de toro damos el pistoletazo de salida a las fiestas navideñas, juega el Real Madrid en el templo de la Castellana contra el Villarreal, un equipo que últimamente se nos ha tornado correoso en el campeonato liguero, puesto que hemos perdido los dos últimos encuentros en los que nos hemos enfrentado al submarino amarillo y sólo hemos ganado uno de los últimos seis disputados, por lo que la empresa parece difícil, teniendo en cuenta el arsenal de bajas con las que cuenta el plantel de Ancelotti.
Pero vamos primero con el último (o los últimos) episodios de la ya famosa serie El delito nuestro de cada día del Negreilona FC. En primer lugar, quiero comentar una noticia que ha publicado esta semana El Debate. Parece ser que la Real Federación Española de Fútbol (sólo ver el “Real” en el nombre del engendro me ruboriza) cesó al ínclito Negreira de sus funciones como vicepresidente del CTA cuando recibió un extraño “chivatazo” de que Hacienda estaba investigando los pagos del Negreilona a su excelsa persona. Y saben ustedes, maravillosos lectores, ávidos de información veraz y sarcástica de este gran medio, ¿saben ustedes quién estaba desempeñando en esa época el cargo de Director General de Deportes del Consejo Superior de Deportes de España? Efectivamente, el no menos ínclito Albert Soler, ex directivo culé que en ese momento se encontraba redactando el proyecto de Ley del Deporte y que se cuidó mucho de no aumentar los plazos de prescripción de las faltas deportivas graves y muy graves, sabiendo lo que se le venía encima. Que fuera Soler quien diera el chivatazo a la RFEF no lo puedo asegurar, pero que participó vivamente en la redacción del proyecto de Ley, puesto que es público y notorio, sí, así que blanco y en botella… Una verdadera vergüenza, puesto que si seguimos el hilo de los acontecimientos, resulta que justo después de ese cese, "curiosamente" el Negreilona FC deja de pagar a Negreira, causándole un pesar de tal calibre que se dedicó a redactar y enviar burofaxes varios al club azulgrana amenazando con “tirar de la manta” si no le seguían sufragando sus “Mercedes, Chivas y Davidoff”, que tanta felicidad le habían dado al bueno del trencilla catalán.
En segundo lugar, un conflicto de intereses claro y descarado. La ya ínclita RFEF ha adjudicado la gestión del VAR a la mercantil Mediapro. Ya sabemos que Jaume Roures ya no es el CEO de la empresa, pero es que le ha sustituido un tal Tatxo Benet que, también "curiosamente", es miembro del consejo de administración de una filial de Barça Studios. Además, el muchacho fue el que dijo en su día que el Barcelona había pagado a Negreira para “equilibrar la competición”, o sea, uno de los que confesó la consumación del delito de corrupción deportiva/cohecho, o como se quiera llegar a calificar después. Que la Junta Gestora de la RFEF adjudique contratos tan importantes como el VAR o la aplicación del fuera de juego semiautomático ya es muy grave, porque una gestora no es más que un elemento de transición entre juntas directivas legalmente elegidas legal y estatutariamente, pero que además se adjudique algo tan importante como el VAR a una empresa liderada por un señor que hace negocios con uno de los equipos en liza ya es más bochornoso si cabe, es deleznable y, posiblemente, ilegal.
La pregunta sería, ¿por qué no se han personado como perjudicados en el asunto los demás clubes de primera división y los de segunda que descendieron por culpa de una competición manifiestamente adulterada?
Para terminar el capítulo de hoy (más que un capítulo han sido tres), se ha filtrado el escrito de alegaciones del Real Madrid ante el recurso del Barcelona contra la personación del club de Concha Espina en el asunto Negreira. Efectivamente, en términos procesales el Real Madrid carga las tintas sobre el asunto y llega a decir una verdad tan grande como el Everest: que hay indicios de corrupción deportiva de una gravedad y alcance inusitados. Además, en el mismo escrito, la defensa jurídica del club dice que “el delito de corrupción deportiva es un delito de mera actividad que protege bienes jurídicos de los que, sin lugar a ninguna duda, es titular el Real Madrid, C.F. Es indiferente si está actualmente acreditado que el Real Madrid, C.F. padeció o no un perjuicio económico o deportivo. En absoluto puede descartarse tal perjuicio, ni que nuestra representada se pudiera haber vista afectada por una eventual alteración de los resultados de la competición, toda vez que existen sólidas evidencias del comportamiento de corrupción deportiva investigado y de su gravedad”. Estamos hablando del asunto de mayor corrupción de la historia de España. Está delante de nuestras narices y, como hemos demostrado en los párrafos anteriores, está pasando con una impunidad digna de las peores repúblicas bananeras que se puedan recordar. El Real Madrid, en defensa de sus intereses y de los de sus socios, hace lo que tiene que hacer, personarse como acusación particular (perjudicada) en la causa. La pregunta sería, ¿por qué no se han personado como perjudicados en el asunto los demás clubes de primera división y los de segunda que descendieron por culpa de una competición manifiestamente adulterada? Esa es la pregunta, amigos… Ahora, como siempre, unos datos del partido contra el Villarreal y ¡hala Madrid!
Últimamente no se nos dan bien los azulejeros
Como he dicho al principio de la introducción, hemos perdido los dos últimos encuentros en los que nos hemos enfrentado al submarino amarillo y sólo hemos ganado uno de los últimos seis disputados contra los castellonenses.
De la actual plantilla, sólo tres futbolistas han marcado gol al Villarreal en liga
Modric en 3 ocasiones, Lucas Vázquez y Vinicius son los únicos jugadores de la actual plantilla que han perforado la portería amarilla en liga.
Llegamos a 50
El partido del domingo será el número 50 entre ambos equipos en competición oficial. El balance de los 49 anteriores son: 27 victorias del Real Madrid, 16 empates y 6 derrotas, con 97 goles a favor y 50 en contra.
El Madrigal (hoy La Cerámica) vivió la mayor goleada del Real Madrid al Villarreal
La mayor goleada del Real Madrid al Villarreal fue el 2 de septiembre de 2007. Acabó con el resultado de 0-5, goles de Sneijder (2), Raúl, Van Nistelrooy y Guti.
Kroos puede entrar en el top 20
Kroos puede convertirse en el jugador número 20 con más partidos oficiales jugados de la historia del Real Madrid, con 439.
DATOS DEL RIVAL
1.- El Villarreal Club de Fútbol jugó por primera vez en primera división en la temporada 1998/99. Actualmente es el 17º en la clasificación histórica del campeonato, con 1295 puntos.
2.- La actual es la 23ª temporada del Villarreal en primera división.
3.- El último ascenso del Villarreal a primera división fue en la temporada 2013/14.
4.- El Villarreal finalizó la temporada pasada en el puesto 5º de la Liga, con 64 puntos.
5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 1 victoria, 1 empate y 3 derrotas.
6.- El Villarreal, en sus últimos 5 partidos como visitante en liga, ha ganado 1, ha empatado 3 y ha perdido 1.
7.- En las últimas 5 temporadas en primera división, Gerard Moreno (5), Yéremi Pino (3), Cazorla, Chukwueze (2), Jaume Costa, Iborra y Morales (1) son los goleadores del Villarreal al Real Madrid en liga.
8.- Jugadores del Villarreal que han jugado en el Real Madrid y le han marcado gol en partido oficial: Soldado (1).
9.- Marcelino García Toral se ha enfrentado como entrenador en 22 ocasiones al Real Madrid (2 con el Recreativo, 3 con el Racing, 1 con el Sevilla, 6 con el Villarreal, 4 con el Valencia y 6 con el Athletic Club), con un balance de 5 victorias, 3 empates y 14 derrotas.
10.- Los goleadores del Villarreal esta temporada son: Gerard Moreno, Sorloth (8), Morales (6), Álex Baena (4), Manu Trigueros (3), Foyth, Cuenca, Parejo, Pascual, Reina y Comesaña (1).
11.- Actualmente, el Villarreal es 13º en la clasificación de la liga, con 16 puntos.
DIEZ ÚLTIMOS PARTIDOS DE LIGA FRENTE AL VILLARREAL
3 victorias, 5 empates y 2 derrotas; 15 goles a favor (1,5 goles por partido) y 13 en contra.
Goleadores: Benzema (5), Mariano (3), Bale (2), Modric, Varane y Vallejo (1).
Asistentes: Carvajal (3), Modric (2), Benzema, Rodrygo, Lucas Vázquez, Kroos y Brahim (1).
Tarjetas: Casemiro, Bale (3), Kroos, Modric, Sergio Ramos, Carvajal, Mendy, Nacho, Vinicius, Militão, Marco Asensio y Camavinga (1).
Expulsados: Bale.
Primer tiempo: 19 goles; segundo tiempo: 4 goles.
Gol tempranero: Cristiano Ronaldo, Mariano (minuto 2).
Gol tardío: Modric (minuto 92).
El Real Madrid ha remontado 1 vez un gol para ganar el partido y no le han remontado.
Mayores goleadas: a) 5 de mayo de 2019, Real Madrid-Villarreal, 3-2, goles de Mariano (2) y Vallejo; b) 16 de julio de 2020, Real Madrid-Villarreal, 2-1, goles de Benzema (2); c) 22 de mayo de 2021, Real Madrid-Villarreal, 2-1, goles de Benzema y Modric.
2 goles de penalti marcado y 3 recibidos.
3 dobletes o más (Mariano, Bale y Benzema).
El Real Madrid ha marcado en 8 de los 10 últimos partidos jugados frente a Villarreal en liga.
Getty Images