Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, queridos galernautas. El título del portanálisis de la jornada busca hermanar en un solo sintagma dos lugares: aquel donde nos sitúa la realidad cotidiana que nos toca hoy, y aquel otro adonde nos conduce la obsesión de mañana.

La mente debe estar en el partido ante Osasuna de las 16:15, aunque inevitablemente anticipará el resultado del bombo europeo. Son dos partidos en uno y eso siempre es peliagudo. Es como jugar contra un equipo ficticio que se llamara Osasuna City, nombre pintoresco por cuanto Osasuna no es ninguna ciudad. Ya sabréis que Michael Robinson la buscó, infructuosamente, en los mapas durante días después de firmar su contrato con los rojillos.

Los periódicos del día están mucho más en City que en Osasuna. Marca abre con una cita apócrifa, más bien raruna, de los dirigentes del club mancuniano presentes en el sorteo al saber que les tocaba de nuevo el Madrid. Nos la creemos. Es el tercer año consecutivo que nos vemos las caras, con una clasificación para cada uno en las dos previas. Si uno es capaz de pasar por alto el desagrado de jugar contra el consentido máximo del sistema, el petroclub con 115 irregularidades financieras por siempre impunes, lo cierto es que se tratará de dos partidos de fútbol muy disfrutables, el primero en Madrid y el segundo en Manchester.

Marca ilustra el anuncio del enfrentamiento con una foto de Vinícius y Haaland, que muy bien podrían ser las dos máximas estrellas de cada escuadra con permiso de Bellingham y De Bruyne. Bellingham y Haaland son íntimos amigos desde sus tiempos en el Dortmund, que por cierto será el rival del Atleti, el más favorecido del sorteo. Flota en el aire la idea de que, considerando que Gil Marín se ha convertido en hombre fuerte de la UEFA, esta Champions podría estar "peligrosamente preparada" para convertirse en la primera de los rojiblancos (donde las dan las toman, Cholo).

As también prefiere destacar el glamour de la Champions por encima del pan y la mantequilla negreiriles de la liga de Tebas, que es lo que está en juego hoy. En sus bajos plasma el rotativo madrileño declaraciones de Luis de la Fuente, señor calvo con gafas que a la sazón es seleccionador de España, asegurando que Brahim "renunció a ir con España". El hombre que no llama sino que convoca (según sus propias palabras, desmentidas por cientos de llamadas a los chicos de la Masía que le gustan) ha caído en el descrédito más absoluto permitiendo que uno de los futbolistas más talentosos de cuantos eran seleccionables ya no lo sea.

"Aún no lo asimilo", dice Cubarsí en el frontispicio de Mundo Deportivo. Se refiere a su convocatoria con España, llevada a cabo por el señor calvo y con gafas, que no llama sino que convoca, al que antes aludíamos. Tanta sorpresa por parte de Cubarsí no puede ser fingida. Seguro que no sabía nada. Pero vamos, segurísimo. Si queréis os lo miramos.

Si no querías Cubarsí, toma tres tazas. No digamos que no sea un jugador prometedor, pero el entramado a través del cual el Barça maneja a agentes y seleccionadores para incrementar la cotización de sus futbolistas con llamadas precoces a la selección es un espectáculo que queda a un paso de resultar obsceno.

El Barça, por cierto, se verá las caras con Mbappé en cuartos de Champions, donde nunca debería estar una entidad que se ha comprado el sistema arbitral durante un mínimo de 17 años.

Pero nosotros a lo nuestro. A ganar a Osasuna esta tarde a partir de las cuatro y cuarto.

Pasad un buen día.

 

 

Todavía recuerdo aquellos tiempos en los que encontraba madridistas que decían preferir ganar una Champions con el Madrid que un Mundial con España. No entendía nada. Para mí un Mundial con tu país era lo más grande que se podía conseguir en el mundo del fútbol.

Pues cómo cambian las cosas.

El episodio Brahim ha sido la gota que ha colmado mi copa. Todos sabemos que, si el malagueño hubiera jugado en el FC Barcelona, habría sido llamado a filas desde hace tiempo.

Si esto lo unimos con los numerosos casos de favoritismo de la RFEF al Barca en los últimos años, con un poco de licor Negreira, y con el antimadridismo de los medios mainstream comprados por el dinero de Tebas, por muy madridista que seas, muy español te tienes que sentir para beberte este cocktail.

Recordemos que los personajes de la RFEF que nos arbitran en el campo y desde el VAR son los mismos que se encuentran en investigación judicial por haber beneficiado a nuestro ya no tan eterno rival y habernos perjudicado a nosotros.

Así que… que me perdonen Carvajal y Pepelu, pero reconozco que he pasado de la desafección al rechazo, de la indiferencia a contar los días para que eliminen a España de la Eurocopa. Ya no diré “nos” eliminen, porque “esta España no es mi España”.

Nunca mi equipo había estado tan por encima de mi país en la jerarquía de mis afectos.

Lo siento, pero los sentimientos no se eligen, los sentimientos se tienen.

Adiós, España.

Según consta en los escritos, fue Anaxácoras, un filósofo otomano de la escuela presocrática, la primera persona que planteó el dilema de la cuadratura del círculo, en torno al año 430 a. C. Anaxácoras se encontraba entonces encarcelado por asebeia, es decir, por irreverencia hacia los dioses del Estado, ya que aseguraba que el sol no era más que una roca incandescente, y que el brillo de la luna era un simple efecto del reflejo de la luz solar. Durante su cautiverio planteó un problema aparentemente simple; dado un círculo, construir un cuadrado que tenga la misma área, usando una regla y un compás. El enigma fue pasando por los escritorios de algunas de las mentes más brillantes de la historia de la humanidad a lo largo de los siglos. Pensadores tan formidables como Aristóteles o Arquímedes no fueron capaces de encontrar una solución, hasta que en 1882 Carl Louis Ferdinand von Lindemann demostró que no es posible ni rectificar la circunferencia, ni cuadrar el círculo. Por lo tanto, pedirle a alguien, por brillante que fuera el individuo, que lo hiciera era enfrentarle a una tarea condenada al fracaso desde su origen.

Cuadratura del círculo

Al Madrid le llevan pidiendo que cuadre el círculo toda la vida. Habituados a verle protagonizar las mayores hazañas deportivas en el pasado y el presente, lo que se le exigía y se le exige son imposibles, en una condena preventiva que conduce inevitablemente a la frustración. Creo que fue Manolo Lama el que una vez se puso a enumerar todos los títulos que no había ganado el 14 veces campeón de Europa durante la presidencia de Florentino Pérez para intentar insinuar su fracaso, o al menos mitigar la sensación de rotundo éxito. No se está pidiendo que el Madrid venza, se clama por una excelencia perpetua e inquebrantable, que no se da en el deporte, ni tampoco en la vida. Que gane siempre, que brille en minuto de cada partido y de cada competición, y que no se queje nunca, incluso cuando se topa con un sinfín de condicionantes federativos, arbitrales y mediáticos en contra. No se contempla protesta alguna por el hecho de que su gran rival disponga de un abismo en cuanto a saldo arbitral y cuando se ha constatado que el colectivo que debería impartir justicia deportiva le masacraba, como parte de un sistema perfectamente diseñado para su perjuicio.

Al Madrid le llevan pidiendo que cuadre el círculo toda la vida. Habituados a verle protagonizar las mayores hazañas deportivas en el pasado y el presente, lo que se le exigía y se le exige son imposibles, en una condena preventiva que conduce inevitablemente a la frustración

Por supuesto, en muchas ocasiones no se ha alcanzado a superar todos esos corruptos obstáculos en Liga, teniendo que recurrir al consuelo del oasis, al maná sanador que es la Champions League. Pero la mejor y más difícil de ganar competición del planeta es un ocho mil hasta para aquel que más veces ha clavado su bandera en la cima. Como consecuencia, la sensación de desazón se ha convertido en una constante en un buen número de temporadas. Privando del Madrid de buena parte del éxito local se ha intentado minimizar el impacto de las gestas de una generación que ha hecho historia continental. Solo con lo que ahora sabemos podemos explicar que jugadores cómo Cristiano Ronaldo se fueran del Real Madrid con más Copas de Europa que Ligas españolas en su palmarés. De hecho, el portugués solo ganó dos veces el torneo de la regularidad en España y levantó el doble de Champions con la camiseta del Madrid. No es una anécdota, es un síntoma de lo que ha ocurrido todos estos años de corrupción deportiva y sistémica.

Cristiano con la Champions

Hay quien sostiene que es precisamente esa exigencia que alcanza cortas absurdas lo que hace que el Real Madrid siga manteniendo un nivel de éxito inimitable. La costumbre de nadar siempre contracorriente hace que los músculos se desarrollen más y, cuando toca desenvolverse en un entorno sin estos escollos, como el europeo, se catapulta el rendimiento del equipo. Como una especie de entrenamiento en altitud y condiciones más adversas, para exhibirse cuando el entorno se normaliza. Ni siquiera entraré a juzgar esta posibilidad; la sola idea de que un club tenga que competir en circunstancias diferentes, en un ecosistema diseñado para ser hostil con él y amable con sus rivales, atenta contra los principios más básicos del deporte.

La costumbre de nadar siempre contracorriente hace que los músculos se desarrollen más y, cuando toca desenvolverse en un entorno sin estos escollos, como el europeo, se catapulta el rendimiento del equipo

Lo más preocupante es que no detectamos cambios significativos en el hábitat nacional. La ‘gilmanzanada’ de Valencia no es más que un capítulo más en una sucesión gigantesca de episodios similares, aunque normalmente no tan descarados. Huyendo del sambenito de madridista, que sin duda ha privado al árbitro español más reconocido a nivel internacional de pitar numerosos clásicos, derbis y finales coperas, el extremeño cometió una injusticia a sabiendas. Todos saben qué carril hay que seguir para que el CTA te premie con los grandes partidos. Es la senda que transitaban los Iturraldes, Clos o Hdez. Hdez., equivocándose siempre a favor y en contra de los mismos y arbitrando una y otra vez los encuentros más destacados en España, mientras sus carreras internacionales eran muy modestas por su evidente falta de nivel. Seguimos esperando transformaciones, una limpieza radical que haga que podamos volver a confiar en la credibilidad de las competiciones nacionales. Mientras no ocurra y a riesgo de que nos llamen otra vez conspiranoicos a pesar de los 7,4 millones de pruebas, seguiremos dudando, y será siempre una duda razonable.

 

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En septiembre me instalé en la casa desde la que escribo estas líneas, y entre la mudanza, la constitución de los nuevos hábitos comunes a todo cambio de coordenadas, el ir acostumbrándome a las manías de mis nuevos compañeros de piso y de paso enseñarles las mías he obviado un trámite tan aburrido como necesario, a saber, cultivar la relación con el vecino. No sólo no he hecho el menor esfuerzo por conocerle, es que ninguno de los dos sentimos siquiera pudor por disimular que nos es indiferente caernos bien, resultarnos mínimamente simpáticos.

Por las pocas veces que he coincidido con él deduzco que es un señor huraño, con tendencia a la melancolía, acastillado en unos hábitos y una rutina ya incorregibles y con una nada subrepticia muy mala hostia. Esto último no se debe al ejercicio de la observación sino al testimonio de mis compañeros, quienes desde bien pronto me advirtieron de que el hombre se la tiene jurada a los inquilinos de este piso —a mí también, a pesar de mi completa inocencia—, por desavenencias en el pasado relacionadas con montar fiestas y escandaleras algún sábado tonto antes de mi llegada. En fin, cosas de chavales, las nuestras, y cosas de adultos serios, las suyas.

En septiembre me instalé en la casa desde la que escribo estas líneas y he obviado un trámite tan aburrido como necesario, a saber, cultivar la relación con el vecino

La única interacción que hemos tenido más allá de los burocráticos buenos días buenas tardes del rellano ocurrió una tarde de enero, cuando vino a recriminarnos con cierta hostilidad no sé qué historias sobre una plaza de garaje y sólo me halló a mí en el piso. La historia a mí ni me iba ni me venía, pues el coche al que se refería no era mío sino de un compañero, y así se lo expliqué, templado y comprensivo con su situación, pero advirtiéndole de mi incapacidad para hacer mucho más que trasladar al dueño del auto sus lamentos. Fue inútil, el tenaz vecino no atendía a razones y ahí seguía, erre que erre, que si estaba harto, que si no era la primera ni la segunda vez que nos lo decía, que si así no se podía seguir y tres o cuatro lugares comunes más que daban forma a una letanía francamente bien estructurada en cuanto a forma y fondo.

Jack Nicholson vecino

Desde entonces yo adivinaba en él cierta animadversión hacia mí, en ningún caso correspondida. Más si cabe cuando un día me descubrió en actitud cariñosa hacia su hija, un poco más joven que yo y que gracias a Dios no ha heredado el carácter paterno. La chica y yo nos sonreímos cada vez que coincidimos en el rellano, nos preguntamos qué tal, yo le sostengo la puerta del ascensor y ella me da las gracias. Tampoco mucho más, entre nosotros existe una relación más cercana a la cordialidad que al tonteo. En una de esas el padre un día nos pilló, y aprovechó el momento de incomodidad para fulminarme con una mirada de “este cabrón no solo ocupa mi plaza de garaje y me chulea, sino que encima se quiere beneficiar a la santa de mi hija”.

Pues bien, hace unos días sucedió algo mágico. Como vivimos salón con salón y se escucha prácticamente todo, pude adivinar cómo ambos calcábamos rutina de noche de domingo de fútbol. En este caso se enfrentaban Real Madrid y Sevilla en el anteriormente conocido como el partido del Plus, es decir, el de las nueve de la noche. Está muy bien el partido del domingo a las 21:00 porque te sientas frente a la tele con la desesperación de saber que del resultado dependerá tu estado anímico del lunes y casi que de la semana entera si no hay Champions de por medio. Y así afronté yo el duelo, que no mis compañeros, pues, excepto a uno, que es abonado al Bernabéu, al resto les gusta el fútbol de aquella manera, como al que dice que le gusta viajar o la música. Desde luego su forma de acercarse al fútbol no coincide con la mía, que organizo mi semana en función de los partidos del Madrid. Es lo mínimo que se le puede exigir a cualquier aficionado de su equipo si quiere recibir la condición de tal.

El caso es que el partido avanzaba y con él un 0-0 como un castillo, fiel a la sanísima costumbre del Madrid de dejarse puntos los días menos pensados y dar picante así a una liga necesitada de emociones y relevancia social. Andaba yo pensando en eso, en el compromiso admirable de mi equipo con el campeonato doméstico y con la sociedad, cuando a Modric le dio por soltar un zurriagazo poco antes del descuento y amarrar así los tres puntitos. Joder, qué grito liberador pegamos el vecino y yo, cada uno desde nuestros correspondientes y colindantes salones. Al berrido de gooooool inicial le sucedieron en ambos domicilios los clásicos gritos de “vamos”, “joder”, “hostia” y el resto de cosas indescifrables que se dicen cuando tu equipo mete el gol de la victoria a partir del 80. Golpes en el mobiliario, exabruptos, insultos porque sí, frases que mejor que la Fiscalía no escuche nunca.

Alzamiento de Modric

La escena se produjo un domingo, y no fue el lunes ni tampoco el martes sino el miércoles cuando sucedió lo inevitable. El azar o las prisas o quizá la suma de ambas nos hicieron coincidir a los dos vecinos en el rellano de nuevo, pero esta vez todo era distinto. Desde el gol de Modric algo había nacido ahí, un vínculo silencioso, inesperado y precisamente hermoso por ello, porque ambos ignorábamos en el otro su condición de primero futbolero y luego madridista.

Nos dimos unos buenos días sinceros, reconociéndonos cómplices, hermanados en la fe blanca, él con un aire de pero qué estúpidos y orgullosos hemos sido todo este tiempo y yo con un aún estamos a tiempo de todo tatuado en la frente y mi sonrisa más estúpida del catálogo, más si cabe que las que le dedico a su hija.

Qué grito liberador pegamos el vecino y yo tras el gol de Modric al Sevilla, cada uno desde nuestros correspondientes y colindantes salones. Al berrido de gooooool inicial le sucedieron en ambos domicilios los clásicos gritos de “vamos” y el resto de cosas indescifrables que se dicen cuando tu equipo mete el gol de la victoria a partir del 80. Golpes en el mobiliario, exabruptos, insultos porque sí, frases que mejor que la Fiscalía no escuche nunca

Encima el muñidor de la nueva amistad tuvo que ser precisamente Modric, que si hay un jugador por el que te vas a alegrar de verdad de que le pasen estas cosas es él. Porque el gol llega a ser en propia o de penalti o de Ferland Mendy y ahí queda la cosa, en simpática coincidencia, pero no, lo tuvo que meter Luka Modric, quizá el más querido entre todos los integrantes del martirologio blanco. El croata tiene esa insólita virtud, la de hacernos mejores personas al resto. Cuando uno ve a Modric feliz, las tiranteces y preocupaciones superficiales pasan a un segundo plano, y uno acaba reconciliándose con quien haga falta.

Me quedé con ganas de hablarle de algo frívolo, de soltarle un caray Ancelotti qué tarde hace los cambios siempre o de compartir con él cómo de imprescindible me parece Fede Valverde en este equipo, pero no me atreví, sospecho que aún paralizado por la emoción del inesperado reencuentro. Siento que algo cercano a la ilusión está empezando a brotar en cada uno de nosotros. No veo el día de volver a coincidir tontamente en el ascensor.  Por alguna extraña razón intuyo que si antes quisiera castrarme con sus propias manos ahora me elegiría entre un millón como yerno y compañero de sofá los días de partido.

Lo que ha unido Luka que no lo separe la vecina.

 

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Ángel María Villar

 

Como en los días anteriores, el alguacil gigantón al que todos llamaban Bull acalló el bullicio de los periodistas y curiosos:

—¡En pie! Preside la sesión el honorable juez Aguilar.

El público congregado tomó asiento y guardó silencio mientras el juez revisaba los papeles que tenía sobre la mesa. Tras unos breves segundos, levantó la cabeza, divisó a Joan Laporta frente a él, junto al abogado de la defensa, y no pudo disimular una mueca de fastidio.

—Acérquense las partes, por favor.

Tanto el fiscal Jaime Estuardo como el señor Scotto, abogado de la defensa, se acercaron a la mesa del juez, pero este último no pudo evitar que Joan Laporta lo acompañara.

—He dicho las partes, retírese usted, por favor —dijo Aguilar señalando a Laporta con el mentón.

El abogado defensor le conminó a que hiciera caso a “su señoría, por favor, Jan”. Laporta, poco habituado en su vida a que le negaran algo, se resistió y fue el propio Scotto quien tuvo que sujetarle los brazos para que cesara el recital de aspavientos. Finalmente, y a regañadientes, el presidente del Barça volvió a su asiento cagándose en algo que no reproduciremos aquí, no por pudor, sino porque no sabríamos decir si lo pronunció en catalán, en español o en la lengua de los orcos.

—Miren, señores —dijo el juez en voz baja—, y se lo digo sobre todo a usted —señaló a Scotto—, las dos sesiones anteriores han sido muy incómodas para mí, en especial por ese señor de ahí, que no deja de ser un acusado. Ya sé que es abogado y que dice que el Barça tiene derecho a personarse como perjudicado, como solicitó por medio de una instancia repleta de ridiculeces, pero lo cierto es que contamina, altera el buen desarrollo de las vistas, por lo que le pido que lo convenza para que se siente en el banquillo de los acusados y deje que la sesión se desarrolle sin interrupciones.

—Veré qué puedo hacer —murmuró Scotto, el cual, en el fondo, estaba convencido de que era lo mejor también para sí mismo, para evitar presiones y condicionamientos.

—Se lo agradezco —respondió cortésmente Estuardo.

Llevó unos cinco minutos convencer a Laporta de que debía ir al banquillo de los acusados, “¡es un ultraje!”, “¡esto es una petición de Florentino, que controla la Justicia, como todo el mundo sabe!”, “que no, que no me muevo”, mas, tras el apercibimiento por parte del juez de que añadiría a sus posibles penas una condena por desacato, optó por levantarse con gran estruendo y cambiar de sitio, “pero porque yo quiero, ¡no porque sus jefes lo hayan pactado en el palco del Bernabéu!”.

El siguiente problema fue encontrarle acomodo, porque los dos sitios libres en el banco de acusados estaban junto a Sandro Rosell. Ambos se miraron con un asco indisimulado y negando con la cabeza, como si en ese momento un tacto rectal les hiciera más ilusión que estar hombro con hombro. La solución la encontró Javier Enríquez, quien propuso a Rosell que se cambiaran de sitio, de modo que el “co-co” (conductor y coach) pudiera separar a los dos viejos rivales. El otro asiento libre era el de Enríquez Negreira, cuya consabida incontinencia urinaria hacía que se presentara siempre a la sesión unos minutos más tarde.

Negreira apareció en la sala mientras se producían todos estos movimientos de banquillo dignos de los mejores tiempos de George Karl. El exvice del CTA esperó a que se reubicaran todos en el banquillo y mientras tanto se acomodó la camisa por dentro de los pantalones con poca elegancia, de hecho, metió medio antebrazo en su entrepierna. Una vez terminó, se olió la palma de la mano, hizo una mueca de desagrado y finalmente tomó asiento apoyándose con esa misma mano sobre el hombro y la chepa de su hijo. “Gracias, Javi”, dijo mientras se la secaba.

—La defensa llama a declarar a Ángel María Villar —pronunció Scotto una vez que los acusados lograron acomodo.

Se abrieron las puertas y entró un Villar algo avejentado para los que hacía tiempo que no lo veían. Estaba visiblemente delgado, con los mofletes algo flácidos y quedaba poco de aquella mata de pelos ensortijados que lucía como futbolista o en sus primeros años como presidente de la Federación Española de Fútbol.

Ángel María Villar

—Gracias por su asistencia, señor Villar —comenzó Scotto—. Durante las sesiones previas, hemos tenido la ocasión de escuchar al actual vicepresidente de los árbitros, el señor Medina Cantalejo, y a su sucesor en la presidencia, don Luis Rubiales, sobre las funciones, prácticamente nulas e inexistentes, del señor Enríquez Negreira, aquí presente —lo señaló con el brazo extendido—. La acusación ha montado una película que me atrevería a catalogar de terror sobre la labor del exvicepresidente de los árbitros, una mano oculta para nombrar árbitros o bajarlos de categoría. Usted, que fue presidente de la Federación durante los años investigados por la supuesta trama, ¿qué puede decirnos al respecto?

—Mire, señor Scotto, todo esto ha hecho mucho daño a la imagen del “fúrbo” y nos duele profundamente a los que hemos dedicado toda nuestra vida a ello. Enríquez Negreira no tenía el poder que se le quiere atribuir, no designaba árbitros, era solo uno de los ocho responsables del Comité de Árbitros que tenía competencias sobre ascensos y descensos. Tampoco proponía a los árbitros a la FIFA para internacionales porque de eso me encargaba yo directamente. Yo no creo que Negreira fuese un corrupto porque, además, no se ha demostrado.

—Así lo cree la defensa, señor Villar. Entonces, en su opinión, o, mejor dicho, pues no le pido su opinión, sino su conocimiento de treinta años al frente de la Federación Española de Fútbol, ¿el arbitraje español está bajo sospecha, o cree que debe estarlo durante ese período de tiempo?

—¡En absoluto! Como le decía, esto hace mucho daño al “fúrgol” español, a los propios “clús”, además, en un estamento como es el arbitraje, que es el estamento netamente federativo, con gente muy preparada y donde creo sinceramente que no hay un corrupto, con un nivel extraordinario, gente disciplinada… Le confieso mi tristeza, sobre todo por Victoriano Sánchez Arminio, que ha sido el mejor presidente de la historia del CTA, un hombre querido por los suyos, una autoridad que mejoró el arbitraje español.

—Con todo lo que nos ha dicho, ¿qué explicación tienen los pagos que realizaba el Fútbol Club Barcelona al señor Negreira?

—No tengo ni idea, sería una frivolidad opinar, pero sí le digo que, si lo hubiéramos sabido Victoriano o yo, no dura ni un minuto en el comité. ¡Ni un minuto! —respondió con vehemencia—. ¿Pero cómo iba a saberlo? ¿Le pongo un detective? Yo creo que el pago de un “clú de frúmbol” no es correcto, pero lo tendrá que decidir un juez, y eso no significa que el pago influya en el árbitro, porque estos son independientes donde deben serlo, en el césped, porque son grandes profesionales.

—Nos ha quedado clarísimo, señor Villar, muchas gracias por sus contundentes explicaciones —afirmó Scotto—. No haré más preguntas, señoría.

La abogada Luisa Ramírez se dio cuenta de un hecho que, a buen seguro, había pasado desapercibido para la mayoría de los asistentes. Durante las declaraciones de los días previos, Negreira se había mostrado algo despistado, incluso ido. Por momentos dormitaba en su asiento y parecía estar allí de cuerpo presente, pero ausente, como si la cosa no fuera con él. Sin embargo, durante la declaración de Ángel Villar, estuvo pendiente de cada una de sus palabras, miraba fijamente al antiguo jefe de su jefe con una sonrisa siniestra, incluso se le intuía un cierto brillo en la mirada. Finalizada la declaración, Negreira agachó levemente la cabeza hacia el hombro izquierdo y volvió a perder la vista en objetos ajenos a los interrogatorios, como la pata de una silla o el cuaderno de notas de algún periodista.

El fiscal se puso en pie y se acercó al asiento de los testigos:

—Con la venia, señoría —se acercó mucho al vasco, hasta casi tocar el micrófono—. Su honestidad nos maravilla, señor Villar.

—Gracias —respondió el expresidente federativo con cierta desconfianza.

—Así que, a usted, Negreira no le habría durado ni un minuto, lo cual le honra. Perdón, perdón, perdón (pronunció con aire teatral), le honraría si fuera cierto, ¡porque le duró veinticinco años! ¡Veinticinco años bajo su dependencia! ¡Y todo ello mientras cobraba de un club de fútbol la mayor parte del tiempo! ¡Y usted no movió un solo dedo para atajarlo!

—¡Protesto! —exclamó Scotto—. ¡Está acusando de complicidad a mi testigo!

—No acuso de nada, señoría, simplemente le manifiesto mi incredulidad y si me deja desarrollar mi argumentación, entenderá por qué.

—No se admite la protesta, prosiga —concluyó el juez Aguilar.

—Gracias. Señor Villar, ¿usted sabe qué sueldo cobraba el señor Enríquez Negreira del Comité Técnico de Árbitros? Puesto que era un puesto bajo su competencia, debería saberlo, ¿no?

—Hasta donde yo sé, el señor Enríquez Negreira cobraba solo las dietas por su asistencia a las reuniones del comité, y aparte, los gastos de desplazamiento.

—¿Me está diciendo que no tenía ningún sueldo?

—Así es —respondió Villar.

—¿Y no se preguntó en todo este tiempo de qué manera percibía sus emolumentos el señor Negreira? Usted sabía el nivel de vida que llevaba, el negocio que regentaba con su pareja… ¿pensó que todo eso se pagaba con unas dietas unos pocos días al año?

Villar balbuceó algo parecido a un “no sé, no lo pensé”. El fiscal se puso muy cerca de Villar, de tal modo que limitaba su campo de visión. Villar se echó a su derecha varias veces tratando de ver las indicaciones que le daba el abogado defensor, pero Estuardo se dio cuenta y se movió para tapar la visión directa del testigo. Villar se inclinó, Estuardo lo imitó… Hubo un momento en que ambos estaban más inclinados que Michael Jackson y sus bailarines durante el Smooth criminal.

—¡Protesto, señoría, está intimidando al testigo de la defensa! —Scotto trató de socorrerlo con una tímida queja.

—Señoría, estoy evitando que la defensa pase algún tipo de consigna al testigo.

—No se admite, prosiga.

Del banquillo de los acusados se escuchó un nuevo “¡intolerapla!”.

—Voy a tratar de ayudarle, señor Villar —prosiguió Estuardo—. Año 2006, 113.159 euros. Año 2007, 197.648 euros. Año 2008, 201.515 euros. Año 2009, aquí hay que reconocer que el señor Laporta estaba satisfecho con el servicio y lo subió a 364.954 euros. Me voy más adelante, otro presidente también muy satisfecho, el señor Rosell, tanto que en 2011 le pagó 777.607 euros. 2016, el señor Bartomeu: ¡891.150 euros! Está todo en el informe de la Agencia Tributaria. Son años enteros, entiendo que a usted no le duraría ni un minuto, pero lo cierto es que fueron años y años enteros.

Pagos FC Barcelona a Negreira

—Todo eso no demuestra nada —replicó Villar—, no hay ninguna prueba de que se compraran árbitros.

—Es evidente, señor Villar. Si un árbitro cobra más de doscientos mil euros anuales, es imposible que Negreira pudiera comprar árbitros a base de repartir los doscientos, trescientos mil euros anuales que le pagaba el Fútbol Club Barcelona. Ni siquiera en los años que cobró más de seiscientos mil euros lo veo viable, porque no se compraron árbitros, se trataba de comprar el sistema. Con estos pagos, el Barcelona trataba de controlar al responsable de que los árbitros permanecieran en Primera o bajaran a Segunda, al lugarteniente de Sánchez Arminio, el brazo derecho que puntuaba a los árbitros y los llamaba durante la temporada para decirles en qué posición se encontraban.

—Insisto, no podrá demostrar que se compraron árbitros —rebatió Villar—, y Enríquez Negreira no tenía ese poder.

—¡Pero es que eso da lo mismo, señor Villar! El mero hecho del pago con ánimo de influir en la competición ya es constitutivo de delito, da igual si se consumó o no. Durante los registros en la sede de la Federación Española de Fútbol han aparecido actas firmadas por el señor Enríquez Negreira (Estuardo mostró aparatosamente a toda la audiencia uno de estos documentos) en las que se fijaban los criterios de puntuación de los árbitros de Primera, Segunda y Segunda B, es decir, los parámetros bajo los cuales se decidiría la continuidad de estos en la élite o su descenso, y con ello, la pérdida de más de la mitad de sus retribuciones.

Acta Junta Directiva CTA 2010-2011

—Pero eso no demuestra nada, el acta lo firmaban otros responsables del Comité de Árbitros y, además, eso no quiere decir que José María fuera el que luego puntuaba a los colegiados, o el que realizaba sus valoraciones.

—¿Podría indicarnos, si es tan amable, quién era Raúl Massó y qué funciones desempeñaba?

—Creo que fue el secretario general del Comité Técnico de “álbitros” con Sánchez Arminio.

—Así es —respondió Estuardo—. En su declaración a la Guardia Civil, Raúl Massó aseguró que el señor Enríquez Negreira revisaba los informes arbitrales y que, cuando había discrepancias sobre las puntuaciones otorgadas a los árbitros, llamaba a los informadores del Comité para, llamémoslo de una manera suave, coordinar las calificaciones otorgadas. ¡El dedo corrector! También afirmó en sede judicial que el señor Enríquez Negreira llamaba a los árbitros para indicarles su puesto en la clasificación de la temporada, y que al final de la misma, siguiendo instrucciones de Victoriano Sánchez Arminio, comunicaba directamente los ascensos y descensos. Señor Villar, Enríquez Negreira no pintaba nada, pero intervenía en la designación de los árbitros que intervenían en los partidos de Primera División, en la revisión de las actas arbitrales, en la puntuación de los árbitros y en su adscripción a unas y otras categorías (incluyendo la internacional), de forma que las decisiones del órgano en el que estaba integrado tenían repercusiones económicas y deportivas relevantes para los mismos, ¡era un servicio integral de control del arbitraje!

—No estoy de acuerdo. Y no estoy de acuerdo, además, con que cuestione la figura de quien, como ya le he dicho, ha sido el mejor presidente de los árbitros que ha habido nunca en este país. Alguien que, además, no se encuentra entre nosotros por desgracia. Descansa en paz, Victoriano.

Miró de manera metafórica al cielo, pero se encontró con el mismo lamparón de orines y cagarrutas de paloma que Medina Cantalejo en su declaración.

—Victoriano Sánchez Arminio, ese insigne prohombre cántabro —prosiguió Estuardo con sarcasmo—. El hombre que tenía bajo su mano a todo el arbitraje, el mismo que, junto al señor Negreira, premiaba a los que se equivocaban sistemáticamente a favor del Fútbol Club Barcelona y castigaba a los que en algún momento erraron y beneficiaron al Real Madrid. Señor Villar, puesto que usted dio nombre a una palabra, ¿sabe en qué consistía el llamado “Villarato”?

—Eso fue un invento de un periodista madrileño, Alfredo Relaño. Madrileño y muy madridista. Ya hablé alguna vez con él y le dije que estaba siendo injusto conmigo.

—Ya. Muy “injusto” todo. A partir de 2004, cuando usted renueva su cargo en unas elecciones en las que el apoyo del Fútbol Club Barcelona fue fundamental para que su rival quedara sin opciones, el llamado saldo arbitral se dispara en favor de este mismo club.

—Pero eso no tiene relación alguna con Negreira, puesto que los pagos venían de antes.

—Le agradezco que reconozca que los pagos pudieron influir, señor Villar, quizás en su intento de exculparse está reconociendo que hubo un delito y de más larga duración. El apoyo del Fútbol Club Barcelona fue premiado por usted con una vicepresidencia en la Federación para don Joan Gaspart, alias “perjudicaré deportivamente al Real Madrid hasta que me muera”. Y volvió a premiarlo al llevarlo con usted a la UEFA al puesto de, ni más ni menos, ¡responsable del Comité de Competición de los campeonatos europeos como la Champions!

—¡Protesto! —interrumpió Scotto, quien quiso cortar el ritmo del interrogatorio porque veía que su testigo, que nunca fue el mejor orador del mundo, estaba cerca de cagarla.

—¿Con qué motivo? —inquirió el juez.

—Eeeh… sus acusaciones no tienen nada que ver con el asunto juzgado en esta sala.

—Señoría, si se me permite —respondió Estuardo—, trato de demostrar los reiterados intentos de control del arbitraje y las instituciones federativas por parte del Fútbol Club Barcelona.

El juez Aguilar permaneció callado unos instantes, como si analizara lo que ambos abogados planteaban, y finalmente sentenció:

—Limítese a ceñirse al caso, por favor.

—Así lo haré —aseguró Estuardo—. El saldo arbitral fue explicado por el vicepresidente del Fútbol Club Barcelona, Alfons Godall, en 2006, cuando dijo (Estuardo abrió un dossier por una página que tenía marcada con un post-it), cito textualmente: “pasamos una época de buena relación con la Federación Española, de buenas relaciones con las entidades donde se cuece, digamos, los comités de árbitros, la competición”, y que “todo ello nos ayudó”, “cuestiones como el saldo arbitral, la diferencia entre lances favorables y desfavorables con los rivales”. El vicepresidente reconocía en 2006 que el alejamiento del club de estos comités les estaba perjudicando, ¡justo en los dos años en que el Barça había dejado de pagar a Negreira! ¿Cree usted que por ese motivo se reanudaron los pagos a las empresas del señor Negreira?

—Pues mire usted, no lo sé —contestó Villar algo cabizbajo—, porque, como he asegurado en mi declaración, yo no podía haber sabido de esos pagos, tendría que haber contratado un detective, por lo menos.

—No me sea ingenuo, señor Villar. Usted sabe, como cualquier departamento de compliance de cualquier empresa, lo fácil que resulta acceder a la web del Registro Mercantil y solicitar los cargos y las participaciones de una persona física en una empresa o entidad. Si quiere, hacemos ahora mismo la prueba introduciendo los datos del señor Negreira, los de su hijo, o sus mismos datos, si lo prefiere.

—No, no es necesario, me lo creo —respondió Villar con la mirada huidiza.

—Así que prefiere quedar como torpe o ignorante que como cómplice.

—¡Protesto, señoría! Está acusando a mi testigo sin pruebas —exclamó Scotto.

—Se admite —dijo el juez—. Señor Estuardo, le recuerdo que el testigo no está acusado de nada, simplemente se ha prestado a testificar en esta causa.

—Entendido, disculpe —admitió Estuardo—. Señor Villar, además de las incoherencias en su declaración, usted apoyó los servicios de coaching arbitral que realizaba otro de los acusados, don Javier Enríquez Romero, hijo del señor Negreira.

—Bueno, no es que lo apoyara, el señor Negreira nos dijo que sería positivo para los “álbitros” recibir asesoramiento y yo conocía a su hijo porque trabajó durante unos años para nosotros en la Federación.

—¿Tampoco le parece extraño que el Fútbol Club Barcelona pagara cuantiosas sumas de dinero a la empresa del hijo de Negreira mientras este asesoraba a los árbitros, o los llevaba a los partidos?

—No lo sabía, lo desconocía. Solo le digo que conocía a Javi de su trabajo en la Federación y apoyé la propuesta de José María para que fuera contratado y prestara esos servicios.

En el banquillo de los acusados, Negreira miró a su hijo con orgullo y le dio unas palmadas sobre el muslo. Un intérprete de labios podría haber detectado un “buen trabajo, hijo” en la boca del anciano.

—Señor Villar, también ha asegurado en su declaración que los árbitros son independientes, que forman un colectivo honesto, que no se dejaban influir por los ataques de Sánchez Arminio contra el Real Madrid, o por las evaluaciones del señor Negreira.

—Así es.

—En ese caso, ¿podría decirnos qué cargo ocupaba el señor Juan Padrón en la Federación Española de Fútbol?

—Fue mi vicepresidente económico durante varios años.

—¿Podría explicarnos estas palabras del señor Padrón sobre el control del arbitraje? Aparecen en la parte de las escuchas en el caso Soule: “Si los árbitros no hacen lo que yo digo, los quito”. Si esto fuera así, no los veo tan independientes, más bien los veo como un colectivo fácilmente manipulable por parte de sus superiores. Por usted, por el señor Negreira, por Joan Gaspart…

Juan Padrón

—Ah, eso no tiene nada que ver con el control del arbitraje, esa frase se refiere a qué candidatura debían votar en las elecciones federativas.

—Luego los árbitros les apoyaban a ustedes, y ustedes devolvían el favor colocando a los árbitros afines, premiándolos durante su etapa en activo y posteriormente, asignándoles un cargo en los comités.

Antes de responder, el señor Villar miró a un individuo situado en la primera fila entre el público. Este hombre tenía el dedo índice sobre la boca.

—Por indicaciones de mi abogado, no voy a contestar nada que tenga que ver con el caso Soule —indicó Villar tras un prolongado silencio—, pues todavía se encuentra en espera de juicio.

—Cierto. Menos mal que este juicio que nos atañe se rige por la Hollywood Act y no por la justicia ordinaria española, y, por tanto, se resolverá rápidamente. Señor juez, señorías, miembros del jurado, quiero recordarles que el testigo está encausado desde 2017 en un caso de administración desleal, apropiación indebida, estafa, falsedad documental y corrupción entre particulares, entre otros delitos. No sé qué pretende la defensa hasta el momento presentando a testigos con semejantes historiales, pero creo que no favorecen en nada sus intereses. El señor Villar estuvo casi dos semanas en prisión preventiva en verano de 2017, junto a su hijo Gorka, un empresario que realizaba negocios sospechosos con la Federación de su padre. Todo muy endogámico en los estamentos federativos.

—No le consiento que meta a mi familia en esto —el tono de voz de Villar mostraba un cabreo importante.

—Yo no meto a su familia en asuntos turbios, señor Villar. Lo hizo usted. No haré más preguntas, señoría.

El juez Aguilar estaba perplejo con lo que escuchaba sesión tras sesión. Tomó notas en una libreta que había empezado a utilizar para no perderse en el caso. La abogada del Real Madrid alzó la mano y pidió su turno.

—Con la venia, señoría —Luisa Ramírez se puso en pie y se acercó al banco del expresidente de la Federación—. Señor Villar, supongo que usted está al tanto de que el señor Negreira, poco después de dejar su cargo como vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros en 2018, fue contratado por la Federación Catalana de Fútbol para realizar informes verbales de asesoramiento arbitral.

—Eso he leído en algún medio, sí.

—Sabrá entonces que fue contratado por Josep Contreras, amigo personal suyo, y directivo del Fútbol Club Barcelona por entonces. ¿Usted cree que con estos pagos se estaba comprando su silencio? Recuerde que cuando el Fútbol Club Barcelona cesó en los pagos, el señor Negreira amenazó al club con destapar todas las “irregularidades” cometidas.

Villar se mantenía en silencio. Miraba al individuo de la primera fila, que seguía con el mentón apoyado sobre su mano, si bien en esta ocasión tenía dos dedos sobre la boca.

—Por indicaciones de mi abogado, no voy a hablar del señor Contreras, puesto que también figura en el sumario del caso Soule, y no puedo pronunciarme sobre el mismo.

La abogada iba a continuar con su interrogatorio, pero el juez Aguilar creyó conveniente intervenir en ese instante para no ampliar el alcance de la causa:

—Señora Ramírez, en lugar de preguntar al señor Villar por las razones de dicha contratación, decidida por un tercero, le sugiero que llame a declarar a ese directivo del Barcelona y de la Federación Catalana, el tal… ¿Josep Contreras?

—Me temo que tal circunstancia no será posible, señoría, pues el señor Contreras falleció en diciembre de 2022.

El juez se llevó la mano a la frente, entornó los ojos y apuntó otro nombre en su libreta:

Notas juez

—El señor Contreras es una pieza clave de esta investigación, señoría —continuó Luisa Ramírez—. Parte del dinero abonado a las empresas del señor Negreira y de su hijo se quedó o volvió a una empresa del señor Contreras, Tresep 2014, y es uno de los argumentos que han utilizado algunos directivos del Fútbol Club Barcelona para afirmar que fueron estafados.

—No voy a decir nada sobre este punto —añadió Villar con una sonrisa cínica.

—En ese caso, no haré más preguntas, señoría —y volvió a su asiento.

El juez tomó algunas notas adicionales sobre el expediente, recogió sus papeles y finalmente, golpeó con el mazo:

—Se levanta la sesión.

Los asistentes comenzaron a levantarse, los abogados recogieron su documentación, los periodistas se pusieron a hablar por sus teléfonos móviles y mientras, Ángel María Villar se acercó al banquillo de los acusados, donde se dedicó a repartir abrazos y palmetazos en la espalda. Se escucharon varios “me alegro de verte”, un par de “qué bien te veo”, y bastantes “a ver si nos quitamos esta mierda de encima pronto”.

 

(Próximamente capítulo 5: “Puedo ayudaros con el VAR”).

 

Capítulos anteriores: Anatomía de un negreirato (Prólogo) 

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Buenos días. Lo diremos así, a bocajarro, sin medias tintas y so pena de enfrentarnos a vuestra incomprensión: hoy nos gusta la portada de Marca. Nos resulta un hallazgo. Sí no lo dijéramos, siendo como es lo que pensamos, perderíamos credibilidad para denunciar día a día las portadas de Marca que habitualmente no nos gustan, es decir, casi todas.

De primeras, en su aparente fealdad administrativa, se antoja una de esas portadas de diciembre que vienen con los agraciados del sorteo de la lotería de Navidad, lo que no deja de ser una de esas felices coincidencias de la vida, ya que hoy hay de hecho sorteo, no de Navidad en este  caso, pero sí de Champions, a lo cual volveremos después.

Pero no es una lista de agraciados por la lotería, sino por el olfato goleador. Es una relación de goleadores históricos del Real Madrid, de los cuales el que hace el número 416 es ni más ni menos que Arda Güler, que acaba de estrenarse ante el Celta y tiene por tanto un gol en su haber. Sólo un gol (de momento), pero un futuro refulgente por delante.

Quien más quien menos ha pasado un rato curioseando en la lista, para encontrar por ejemplo al denostado Bale (denostado por el propio Marca, que lo motejó de herniado en el kilómetro cero de su carrera blanca) en el puesto 17, sólo superado por leyendazas del calibre de (yendo de más a menos) Cristiano Ronaldo, Benzema, Raúl, Di Stéfano, Santillana, Puskas, Hugo Sánchez, Pirri, Butragueño, Amancio, Míchel, Hierro, Pahíño y Juanito. El que está en el puesto 16, justo por delante de Bale, es Higuaín. Tanto el argentino como el galés, tan arriba en la clasificación, son recordados con generalizado menosprecio por parte del madridismo, lo que nos da una idea de lo mal acostumbrada que está dicha masa social. Otro aborrecido por tanta gente está ya en el puesto 30, con 75 goles y a pesar de su trayectoria aún corta en el equipo: hablamos de Vinícius Jr.

En el puesto 250, con 4 goles, aparece Cholo, pero no es quién estáis pensando, y en el 283 vemos a Chendo con 3 tantos. Uno de ellos engrosó una tremenda goleada (1-7) en La Romareda, y otro contra el Valladolid contribuyó decisivamente a la Liga lograda por Valdano desde el banquillo. Del tercer gol de Chendo hemos perdido la pista. Poneos en contacto con nosotros si lo recordáis.

Por la parte baja de la tabla, con un solo gol en su haber, hallamos una mirada de jugadores. Estamos seguros de que Güler pronto pasará a dos y más goles y ascenderá un peldaño, precisamente al que nunca podrán ya encaramarse tipos como Cheryshev ni Cristo, pese a caminar sobre las aguas el segundo. Infructuosamente buscamos en la lista a Faubert, que pasó sesteando en el banquillo la mayor parte de su fugaz educación sentimental madridista.

Por lo demás, ya sabéis perfectamente que hoy hay sorteo de Champions, en apenas un rato. ¿Estáis nerviosos? ¿A quién queréis? Nosotros a cualquiera menos al Barça, pero no porque le tengamos el menor miedo, sino por la inmensa pereza de jugar contra gente que no debería ni estar en el bombo, habiendo como han comprado la competición (vía vicepresidente del CTA) durante al menos 17 años. Con esa gente no queremos saber nada, cuánto menos cruzarnos con ellos en Champions. No se merecen jugar contra nosotros. No se merecen jugar contra nadie.

En las redes sociales de La Galerna podréis seguir la retransmisión.

Pasad un buen día.

PD: A Laporta le siguen dimitiendo los vicepresidentes sin solución de continuidad. Magnífica señal de lo bien que lo está haciendo.

Es innegable que los madridistas estamos ilusionadísimos con Arda Güler y esperamos lo mejor de él en el futuro.

fcQuiz aprovecha su primer gol —golazo— en liga con el Real Madrid para retaros a que acertéis las siguientes ocho preguntas:

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35 años de Atenas, 14.3.1989: Drazen Petrovic, 62 puntos-Oscar Schmidt, 44... y Recopa para el Real Madrid

 

Bienvenidos a un viaje en el tiempo, a 35 años atrás. A la tarde-noche del martes 14 de marzo de 1989, en el 'Stádio Eirinis kai Filías', 'Estaio de la Paz y la Amistad', en Faliro, El Pireo, Atenas, y a la noche-madrugada del 14 al 15 de marzo de ese mismo 1989, dentro del vuelo de vuelta del 'charter' de Iberia que, desde Atenas, transportaba de vuelta al equipo de baloncesto del Real Madrid (ya coronado campeón de la Recopa de Europa de baloncesto ante 'La Snaidero' de Caserta) más directivos, periodistas, y unos pocos aficionados muy selectos.

Palabras de Oscar Schmidt, el 'capocannoniero' del Caserta, en 'Movistar', estos días y a quien suscribe, no hace tanto, el día en que nos hicimos esa última fotografía que aquí se ofrece (y será preciso recalcar que Oscar, 'Mano Santa', acompaña cada afirmación sobre las canastas de Petrović en El Pireo, 'otra, otra', otra'... con un golpe o puñetazo, mano sobre mano, 'pom, pom, pom'. Y cuando se refiere a que sus 44 puntos 'parecían nada, vabene', lo suele acompañar con un gesto de desprecio o desdén también con la mano, algo así como 'vaya usted a paseo, no moleste, señor'): "Puede que esa final de Recopa que disputamos nosotros ('la' Snaidero) y el Real Madrid haya sido el mejor partido que se ha visto en una final europea. 'Qué partidazo'. Y Petrović... yo no había visto a nadie meter más de 40 puntos en un partido, pero él hizo 62. Metía otra, otra, otra... hasta 62. Y yo había metido 44, pero eso parecía nada, nada, 'vabene'. Nos quitaron la alegría de ganar un gran título como ése".

Alejandro Delmás junto a Oscar Schmidt

[José Luis Llorente, base internacional del Real Madrid, medalla de plata olímpica en 1984 con España, en 1984, en Los Ángeles y uno de los jugadores madridistas que intervino en esa gran final de Atenas, Real Madrid-Snaidero Caserta, nos describe personalmente y ahora mismo cosas y detalles sobre Schmidt —206 centímetros de altura— y su formidable juego de ataque: "Oscar no era solamente el tiro de tres puntos en sí, donde ha sido uno de los más grandes tiradores que yo he visto. Era el tiro de tres y, como era alto, muy alto, también hacía mucho como 'poste', de espaldas a la canasta. Incluso era capaz de tirar y meter triples en movimientos como de 'poste', ya que, como sabes, en aquella época, la distancia de la línea de tres al aro era inferior (6,25 por 6,75 metros hoy). Entonces, al sacar el tiro de tan arriba, Oscar no necesitaba casi ni fintar, como en el triple que nos empató el partido de Atenas al final del tiempo, frente a Pep Cargol. Con todas estas condiciones, pues defenderle era algo que se hacía bastante difícil"].

Oscar Schmidt: "Puede que esa final de Recopa que disputamos contra el Real Madrid haya sido el mejor partido que se ha visto en una final europea. 'Qué partidazo'. Y Petrović... yo no había visto a nadie meter más de 40 puntos en un partido, pero él hizo 62

Y en Atenas, Faliro, Pireo, ese martes 14.3.1989, muy pocos meses después de los 55 puntos de Oscar en septiembre de 1988 —con Brasil, claro— en los Juegos de Seúl a la España olímpica de Antonio Díaz-Miguel (récord olímpico de anotación a día de hoy, aunque España venciera a Brasil por 118-110) estalló un asombroso e inolvidable partido ante más de 12.000 espectadores que abarrotaban el Estadio llamado 'de la Paz y la Amistad', hoy integrado y bien cuidado en el 'Complejo Olímpico de Faliro'. Se trató del duelo casi singular de un Petrović tan 'Mozart' como 'Diablo' croata de Sibenik frente a la 'Mano Santa' brasileña de 'Schmidt', el tirador de antebrazo como el muro de un búnker.

Pocos días antes, siempre marzo de 1989 y en vísperas de la final de Atenas, el que aquí firma pudo presenciar un entrenamiento de tiro de Oscar, en el mismo 'Palamaggió' de Caserta, junto a su señora Maria Cristina Victorino (todo, con fotos de Miguel Ángel Forniés); y ahí pudimos verificar al tacto que el antebrazo derecho de Oscar era durísimo, como una pieza de obús, como un tronco o como la acorazada pared de un búnker o casamata.

Oscar Schmidt

"Esto', este antebrazo, es de tanto tirar de lejos, no hay más, es así", juraba el propio Schmidt, que en 1985-86, después de probarse con los New Jersey Nets de la NBA (que le habían 'drafteado' en 6ª ronda de 1984, con el número 131) había firmado un precontrato con el vicepresidente Mariano Jaquotot para incorporarse al Real Madrid, poco después de la marcha de Mirza Delibasic.

Sólo que por ese mismo tiempo empezaron a resplandecer el propio Dražen Petrović y un tal Arvydas Romas Sabonis. En vista de lo que se veía venir, el presidente Ramón Mendoza se planteó que podía esperar a cualquiera de los dos y que 'ya se vería' lo de Oscar.

 

Mano Santa y Demonio

 

Este 'choque de trenes' en El Pireo, Atenas, de 'manos santas' o de demonios, de Croacia y de Brasil, produjo al fin el récord de anotación colectiva en una final europea —230 puntos, 117+113, a favor del Real Madrid, en su segundo título de Recopa, tras el de 1984—, un récord no superado hasta ahora. Y además, la plusmarca individual de anotación, los famosos 62 puntos de Dražen Petrović a los que tampoco nadie se volvería a acercar en una final europea.

En vísperas, 'AS' (vía Julián Enrique Ojeda) había titulado su información previa con declaraciones de jugadores y técnicos madridistas: "Del Caserta nos preocupan sus tiradores y Oscar". Según corrobora el propio José Luis Llorente, en 'Movistar',  'nuestra postura era intentar minimizarle (a Oscar) en la medida de lo posible; empezó con él Johnny Rogers, y además teníamos también a Pep Cargol, que era un jugador muy duro'.

Johnny Rogers y Oscar Schmidt

Casi como símbolo de la curiosidad 'celeste', de los cielos atenienses, se produjo un apagón eléctrico total que dejó a Atenas incluso sin la luz de los semáforos en las dos horas previas al partido. Pero el Real Madrid de Lolo Sainz, que dominaba por 60-57 en el descanso y por 85-73 al paso por el minuto 28 entró en cortocircuito ante el despliegue de zonas que había ido proponiendo el dinámico Marcelletti (3-2, 2-3, 1-3-1 'presionante', de todo hubo), y que la obsesión atacante de Petrović había sido incapaz de descifrar.

En el descanso del Pireo, Lolo Sainz había alentado y arengado a Petrović para que tomara responsabilidades a tope, algo que el propio Sainz reconocería tiempo más adelante. Fue de este modo (confirmado por el propio Manuel Sainz Márquez, nacido en Tetuán): "Se te ha fichado y estás aquí para que ganaras finales como esta, para eso. Necesitamos tus puntos y si hace falta, sé egoísta, que no te importe".

En el descanso de la final, Lolo Sainz a Petrovic: "Se te ha fichado y estás aquí para que ganaras finales como esta, para eso. Necesitamos tus puntos y si hace falta, sé egoísta, que no te importe"

Según Chechu Biriukov, bastante años más adelante y en 'JotDown': "Dražen sólo sabía jugar de una manera: si la gente no lo recuerda, yo sí. Él también fallaba mogollón, jugaba sólo de esa manera, ‘yo hago, yo entro, yo tiro, yo meto, que al principio te podía destrozar, pero que luego le cogían el truco, como ya se lo habían sabido ver en la Liga de Yugoslavia, y no encajaba con Fernando Martín, que nos equilibraba dentro de la zona y era otro ego importante".

Pero Fernando Martín Espina, que no cesaba de pedir el balón a Petrović ni de recriminarle las decisiones arriesgadas —que incluían pérdidas— en ataque, había salido a jugar con artritis traumática en la articulación de la mano derecha más cercana al dedo pulgar, que llevaba vendada y que le limitó a una producción de 11 puntos con 5/12 en tiros de campo y 1/5 en tiros libres, además de 7 rebotes (6+1).

Fernando Martín y Oscar Schmidt

Dato olvidado con el tiempo. Gracias a la panoplia de zonas de Marcelletti, que había tomado el banquillo de la 'JuveCaserta' de manos de Bogdan Tanjevic ('Boza' era el que había llevado a Oscar a Italia, desde Brasil), 'la' Snaidero destrozó al Real Madrid en la cuenta de rebotes: 47 capturas para Caserta (con 21 rechaces sólo en ataque. Para Sandro Dell'Agnello, 12 en total; el pívot búlgaro ex-NBA Gheorghi Glouchkov, 11; Gentile, 10), el total 'casertino' de 47 rebotes, más del doble que los 22 del Real Madrid, con 20 en defensa, dos en ataque.

Más allá y más arriba de todos los planes ofensivos e ideas defensivas de Lolo Sainz y 'su' Real Madrid, aquella tarde de brujas, dioses, adivinos y apagones, a la sombra no tan alejada del Partenón (ni del Monte Olimpo), 'Mano Santa' Oscar, el cañonero brasileño de Natal, Rio Grande do Norte, produjo 44 puntos para 'la' Snaidero Caserta de su patrón Giovanni Maggiò. Fue en serie de 11/30 en tiros de campo (6/11 en triples)… y 16/17 en tiros libres.

Más allá y más arriba de todos los planes ofensivos e ideas defensivas de Lolo Sainz, aquella tarde de brujas, dioses, adivinos y apagones, a la sombra no tan alejada del Partenón, 'Mano Santa' Oscar, el cañonero brasileño de Natal, produjo 44 puntos para 'la' Snaidero Caserta

A falta de ocho segundos para los 40 minutos reglamentarios, con empate a 102 tras monumental triple de Oscar sobre Pep Cargol —el 'arma definitiva del Real en defensa', recuérdese— y sólo a unos cinco metros de quien aquí firma, Petrović, que mutaba casi a voluntad de 'Mozart' en 'Diablo', se halló en un tris de mandar la Recopa a Caserta al perder el balón de modo letal en el postrero, agónico ataque del Real después del 102-102 (triple de Oscar sobre Cargol).

Tenso y agarrotado como casi nunca en su carrera profesional, Petrović entregó la 'pelota de partido' a Sandro —'Sandrokan'— Dell’Agnello, lo que se tradujo —via Vincenzo Esposito— en un tiro no tan desesperado de tres para Ferdinando Gentile, sobre la mismísima sirena. El base zurdo Ferdinando, 'Nando' Gentile (34 puntos, 12/23 en tiros de campo, 5/10 en triples, algunos, como los dos últimos, desde media pista y en las narices del propio Petrović) casi no pudo lograr lo que se diría 'release', soltar el balón.

Pero, con el tiempo expirando, Nando Gentile —precisamente, nacido en Caserta— sí consiguió extraer una falta clarísima de Chechu Biriukov, que de hecho llegó a señalar el árbitro principal, el afamado griego Kostas Rigas; el otro árbitro era el yugoslavo Kurilic.

Gentile frente a Petrovic

En el corazón de la tensión ateniense, entre miradas desesperadas de dioses y 'cariátides', y de Fernando Martín a Petrović, [autor de 12 de los 14 últimos puntos del Madrid en el tiempo reglamentario], el metódico Rigas se fue a consultar con la mesa y anuló la falta del productivo Biriukov (20 puntos, 7/11 en tiros, 4/5 en triples), que conllevaba tres tiros libres.

Pero esa falta a Gentile de José Biriukov Aguirregabiria, que emergió en la Escuela Moscovita 'Trinta', hijo de un taxista de Moscú y de una niña vasca de la Guerra (más adelante, Biriukov se bautizaría en Madrid, a fin de poder contraer matrimonio religioso), ya había caído fuera del minuto 40. La maldición se mudaba a Caserta. 'Aun hoy entiendo que la falta de Biriukov fue dentro del tiempo. Yo debí de tirar tres tiros. Creo que Rigas se volvió atrás por simple miedo', analiza Gentile ante las cámaras de 'Movistar', a día de hoy.

En la prórroga, Dražen Petrović volvió a desenfundar la batuta y la peluca empolvada de Mozart, dejó el 'Ojo del Diablo' bajo la piel y facturó 11 de los 15 tantos madridistas en la prolongación: 117-113. "Ha sido el mejor partido de mi vida", transcribió 'El País' (Luis Gómez, que aún vive) como palabras de Petrović, allí mismo, en la pista de 'La Paz y La Amistad' (?).

Romay, Petrovic, Martín y Llorente

Luego, el calculador superclase croata —al que uno llegó a llevar dólares en Zagreb, en 1987— matizó con palabras no tan sibilinas, aunque sí tan seguro de sí mismo como siempre fue: "Bueno, no sé realmente si este ha sido mi mejor partido, pero lo único que me importa aquí es el triunfo. Biriukov y Johnny Rogers (NB: Rogers, 7/10 en tiros de campo; 14 puntos en Atenas luego ojeador en la NBA) han ayudado mucho al equipo con su fenomenal comienzo. El último balón lo perdí porque dudé si entrar a canasta o pasar a Biriukov. Todos han visto que la prórroga la jugué sin que esa pérdida afectara para nada a mi juego".

Por su parte, y ante las cámaras de Televisión Española (comentarista/narrador, Ramón Trecet), Fernando Martín Espina, 'Gran Hermano' en el vestuario madridista, soltó una declaración heladora: "¿Yo? Yo no he ganado nada; el equipo, el equipo en todo caso". Aquí, uno que lo oyó: ("Este equipo del Real Madrid debe ganar jugando en equipo, y para que gane jugando en equipo ha de repartir y jugar con los pívots, que para eso son internacionales, y no tiene por qué desequilibrarse por excesos en el juego exterior", había declarado Fernando Martín ya dentro de esa misma temporada o Liga 'de Petrović': 1988-99).

Petrović: "Ha sido el mejor partido de mi vida". Luego matizó con palabras no tan sibilinas, aunque sí tan seguro de sí mismo como siempre fue: "Bueno, no sé realmente si este ha sido mi mejor partido, pero lo único que me importa aquí es el triunfo

'Esta tarde, el Partenón está para nosotros en El Pireo", había dicho Petrović al propio Ramón Trecet al mediodía, de regreso al cuartel general del Hotel Hilton y después de un paseo matinal por la Acrópolis. Tras los enteros, trepìdantes 45 minutos en pista en el 'Estadio de La Paz y la Amistad', Dražen Petrović firmó sus históricos —épicos— 62 puntos en esa final de Recopa con 20/30 en tiros de campo [12/14 en tiros de dos, 8/16 en triples, 14/15 en tiros libres]... y sólo un rebote más una asistencia y dos balones perdidos. ‘La Snaidero sólo se rinde a un Petrovic monstruoso’, titularía 'La Gazzetta dello Sport'.

Pero el cortocircuito por implosión o 'explosión de luz blanca' iba a sobrevenir tras esa visita relámpago al Olimpo de El Pireo, casi desde el mismísimo vestuario —donde ya Fernando Martín y Dražen habían tenido palabras más o menos fuertes— y desde el mismísimo vuelo 'charter' de regreso a Madrid, cuando Mendoza reclamó señaladamente a Petrovic, entre murmuraciones de las filas traseras, para que interviniese con José María García desde la cabina del piloto, a miles de metros sobre el Mar Mediterráneo [Mendoza: "Este tío, Dražen Petrović, es la hostia,  va a ser para el baloncesto de España y del Real Madrid lo mismo que Di Stéfano fue para el fútbol"] y fue justo a partir de ahí cuando aquel Real Madrid campeón de Copa del Rey 88-89 y ya también de Recopa se deshizo en sus turbulencias internas, hasta perder, en mayo, la llamada 'Liga de Petrović' en el Palau Blaugrana.

Esto ya sucedió ante el gran 'e-qui-po' barcelonista de 'Fray' Alejandro García Reneses, quien había rechazado en 1986 ('por calidad humana que no se ajustaba al equipo') el precontrato adelantado de Petrović con el Barça, y todo, bajo el arbitraje draconianamente implacable con el Real del difunto bilbaíno Juanjo Neyro y —algo menos— del segoviano Paco Monjas.

Petrovic

Como casi no hay que repetir, el Real Madrid de Ramón Mendoza, Lolo Sainz, Petrović y los hermanos Fernando y Antonio Martín Espina acabó literalmente masacrado por Neyro, con cuatro jugadores en pista (Llorente, Quique Villalobos y los 'juniors' Javi Pérez y el hoy fallecido Carlos García Ribas) en el quinto y último partido de esa final —Barcelona, 3-2—, el 25 de mayo de 1989, Palau Blaugrana.

Uno, que ha conocido a ambos semidioses —vale, es mejor 'dioses'— del baloncesto, puede asegurar que el respeto de Dražen Petrović a Oscar, a quien Dražen sólo llamaba 'Schmidt' era de lo más saludable, hasta un punto de admiración tal que pocos jugadores de la época podían disfrutar en la estimación del 'Mozart' de Sibenik: 'Schmidt ha hecho esto, Schmidt ha hecho aquello... vaya jugador que es Schmidt".

Petrovic y Schmidt

Uno, que ha conocido a ambos semidioses —vale, es mejor 'dioses'— del baloncesto, puede asegurar que el respeto de Dražen Petrović a Oscar, a quien Dražen sólo llamaba 'Schmidt' era de lo más saludable

Sin embargo, y como Franco Marcelletti quería una 'squadra' más física y que no tuviera un único punto focal o de referencia en ataque, Oscar Bezerra Schmidt sólo duraría en Caserta un año más, hasta el fin de la temporada 1989-1990. Aquí fue cedido al Fernet-Branca Pavia, en Segunda División italiana, ('A-2'), al que ascendió y donde promedió en tres temporadas, hasta 1993... ¡¡40,5 puntos por partido!!

 

El 'Denkendorf Memorial'

 

El 30 de noviembre de 1991, con el Pavia ya en 'A-1', Oscar estableció el actual récord individual de puntos en la máxima categoría del 'pallacanestro', la Serie A de Italia, al despacharse con ¡¡66 puntos!! al Auxilium Torino. Todas esas proezas le convirtieron en el ídolo de un adolescente nacido en Filadelfia en 1978, Kobe Bean Bryant, cuyo padre, Joe 'JellyBean' Bryant rindió con notable éxito en Italia entre 1984 y 1991: Rieti, Viola Reggio Calabria, Pistoia, Reggiana...

Entre 1993 y 1995, después de los Juegos de Barcelona (ahí fue donde Scottie Pippen le pisó y le dijo: "Así jugamos en la NBA, si no quieres venir no vengas") Oscar y su señora Maria Cristina, que le pasaba el balón '500 o 1.000 veces' en cada sesión de tiro, ya se habían hartado del trajín de Italia, cogieron a sus hijos, Felipe y Stephanie y se fueron a España, al Fórum de Valladolid, donde Schmidt coincidió en el plantel con su actual presidente, Mike Hansen.

Oscar Schmidt en el Fórum Valladolid

Aquí, en Valladolid, Oscar imitaba a 'Chiquito de la Calzada', del que se hizo 'fan', almorzaba siempre en 'El Corte Inglés' de Valladolid (ubicado donde estuvo el viejo Estadio 'José Zorrilla') y alentaba a Hansen, exbase en Louisiana State con Shaquille O'Neal (y el futuro madridista Stanley Roberts), compañero de habitación en los viajes, a que mejorara y usara cada vez más su tiro.

En Liga ACB, 'Schmidt', 'Mano Santa', llegó a conectar 8/8 en triples, en Málaga, ante Unicaja. Regresó a Brasil y se retiró en 2003, en el Flamengo. Superó un duro tumor cerebral entre 2011 y 2022. "Yo morí al parar de jugar; tenía un balón dentro en la cabeza, pero ese balón era un tumor grande".

En 2013, Oscar Schmidt fue entronizado en el 'Hall of Fame' del baloncesto profesional, en Springfield, Massachusetts, junto a Michael Jordan, 'Magic' Johnson, Pedro Ferrándiz, Antonio Díaz-Miguel o Pau Gasol, y se lo dedicó así a su novia y esposa, Maria Cristina Victorino: "Quiero agradecer a mi amiga, a mi novia. Si no hubieras estado a mi lado, hoy yo no estaría aquí. Llevamos juntos 38 años y espero estar contigo hasta que muera".

En 2013, Oscar Schmidt fue entronizado en el 'Hall of Fame' del baloncesto profesional, en Springfield, Massachusetts, junto a Michael Jordan, 'Magic' Johnson, Pedro Ferrándiz, Antonio Díaz-Miguel o Pau Gasol, y se lo dedicó así a su novia y esposa, Maria Cristina Victorino

Fue precisamente John Reed, un ciudadano de Portland enterrado entre los muros del Kremlin, el autor de 'Diez días que estremecieron al mundo'. De haberse hallado en Atenas aquel 14 de marzo de 1989, Reed (de la ciudad en cuyo club NBA jugaron Fernando Martín y Petrović) quizá habría venido a titular: 'El día que estremeció al baloncesto mundial'.

Petrovic y Martín

"Este tío, Dražen Petrović, va a ser para el baloncesto de España y del Real Madrid lo mismo que Di Stéfano fue para el fútbol". Aquella sentencia de Ramón Mendoza en el vuelo de vuelta de Atenas a Madrid se disipó para siempre en la oscura, lluviosa autopista alemana 'Autobahn 9', Berlín-Múnich, cerca de Denkendorf, a 20 kilómetros al Norte de Ingolstadt, el 7 de junio de 1993.

En la ominosa tarde de ese día, Dražen quedó noqueado mortalmente sin remedio dentro del 'Volkswagen Golf' que conducía su entonces novia, la modelo Klara Szalantzy (luego, esposa de Oliver Bierhoff), después del choque en 'aquaplaning' contra un camión atravesado sobre la pista. Así y ahí dejó el 'Mozart' del baloncesto europeo su vida sobre el asfalto deslizante de la 'Autobahn 9'.

Aparte de su propio mausoleo en el cementerio de Mirogoj, Zagreb, aún resiste junto a la 'Autobahn 9', a 20 kms. al Norte de Ingolstadt, un memorial en piedra con una cruz y la fotografía del propio Dražen Petrović ('Dražen Petrović Denkendorf Memorial'); todo, bastante desolado y en mitad de la nada junto a la 'Autobahn', con esta inscripción, en croata y en alemán: "Esta piedra proviene de Šibenik en Croacia, la ciudad natal de Dražen, de la fortaleza de San Mihovil". Y se trata, casi como en 'El Nombre de la Rosa', de una ruda, estricta y estoica placa de piedra situada junto a la cruz con la foto de Dražen Petrović; aquél que iba a ser para el baloncesto de España y del Real Madrid 'lo mismo que Di Stéfano fue para el fútbol'.

 

Fotografías Alejandro Delmás y Getty Images

Buenos días, amigos. El diario que puso a Vini bajo el foco, que juega al pádel con Nasser, que cede su portada a los comunicados de Gil Marín, que publica portadas que guardan poca relación con la verdad sobre asuntos judiciales referentes a la piratería, que brota cuando la Justicia da la razón a la Superliga frente al monopolio de la UEFA y, en general, referente del antimadridismo, hoy titula «Brutal».

Portada Marca

Cuando lo hemos leído, sobre fondo rojiblanco, pensábamos que se referían a los cánticos racistas que ese grupo llamado Frente Atlético —con muertes a sus espaldas y auspiciado por el Atlético de Madrid— efectuó ayer en las inmediaciones del estadio Metropolitano. Podéis escucharlos en el siguiente vídeo:

“Ale, ale, ale Vinicius chimpancé”

Los aficionados colchoneros se acuerdan del eterno rival en la previa de su partido ante el Inter con este cántico 🧏.

🎥: @AgenteLibre_dig pic.twitter.com/uLAQDxAFHO

— Agente Libre Digital 🚩 (@AgenteLibre_dig) March 13, 2024

Por si acaso lo borran o la Fiscalía decide eliminarlo porque, total, «solo duraron unos segundos», en un contexto de «máxima rivalidad» y «tampoco integrarían un delito contra la dignidad de la persona afectada», lo que los atléticos cantan es: «Ale, ale, ale, Vinícius, chimpancé». Aunque no os preocupéis, para muchos —no solo la fiscalía y no solo antimadridistas— esto sigue sin ser racismo y así lo escriben pese a la literalidad de lo que se escucha.

Pero no, a lo que se refieren los hombres y mujeres de Gallardo es al partido del Atleti —el club que auspicia, repetimos, al Frente Atlético— frente al Inter que les permite clasificarse para cuartos de final de la Champions League. De modo que el Frente podrá seguir desplazándose por Europa exportando su comportamiento neonazi por el continente. Salvo que en el sorteo de mañana las bolas —ahora ordenador— deparen un enfrentamiento intranacional con Barça o Madrid, entonces lo lucirán solo por España.

El tino de los expertos fue una vez más proverbial, habían tildado a los italianos como equipo más en forma del continente y cuando Lautaro se disponía a lanzar el penalti que los eliminó dijeron de él que se trataba de un jugador extremadamente fiable. La verdad es que el encuentro perpetrado por el Inter fue más lamentable que arrojar pintura sobre una obra de arte.

As también dedica su portada al pase a cuartos del Atleti.

Portada As

Ayer ya se había clasificado el Barça, así que todos felices. Solo empaña la fiesta la «injusta» clasificación del Madrid frente al Leipzig. Recordad lo mal que sentó a la prensa que los de Ancelotti pasaran a cuartos sin haber jugado como los ángeles, y el berrinche que agarraron los medios con el gol legalmente anulado a los alemanes en la ida contra los blancos y comparadlo con el tratamiento dispensado al penalti de Cubarsí en el partido de vuelta del Barça, el del pisotón interpretativo del ínclito Iturralde. Ya sabéis, gracias a Alberto Cosín y según publicamos ayer en nuestro portanálisis, lo que ahora es blanco antes era negro para Itu.

Para ellos, la realidad es un constructo moldeable a mayor gloria del antimadridismo. Por eso montan en cólera con los vídeos de RMTV, porque muestran lo que hay para que cada uno decida.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo, como no podía ser de otra manera, llega al éxtasis con la victoria atlética en los penaltis. También hablan en su portada de Lamine y Cubarsí, el primer dúo menor de edad que forma como titular en un partido de Champions. Dada la situación económica del Barça, tienen suerte de que solo los empleen para jugar al fútbol y no los pongan también a trabajar en labores administrativas o incluso remodelando el Camp Nou.

Portada Sport

Precisamente a Cubarsí dedica su frontispicio Sport. «Cu cu Cubarsí», titulan, y nos recuerda al Cucurrucucú paloma de Tomás Méndez que populariza también, entre otros, Julio Iglesias. Dicen de él que mañana se espera su primera convocatoria con la absoluta. De ser así, apenas habrían bastado unos días para dar la razón a quienes defienden que Brahim no fue a la selección por no haber sido un chico Masía. Cubarsí es bueno, pero es todo muy obsceno y además no se preocupan ni siquiera en ocultarse un poco.

Pasad un buen día.

Las despedidas son especialmente crudas porque duelen dos veces, en el momento del adiós y para siempre en el recuerdo. No digamos ya si anticipamos que se van a producir, como parece ser el caso de Modric en el Real Madrid. Su probable partida —temida por la inmensa mayoría del madridismo—, aunque no en razones, sí recuerda a la de Zidane en lo esencial: esa sensación de que todavía les queda un poquito más.

El francés, recordemos, anunció su adiós en abril de 2006 a los 34 años alegando “cansancio psicológico” y mostrándose muy decepcionado por las dos campañas anteriores en las que el Madrid no había estado a la altura. Y algo de razón llevaba. La temporada de su hartazgo definitivo había comenzado con Luxemburgo y su cuadrado no tan mágico para terminar con López Caro haciendo de bombero. Además, en febrero, Florentino Pérez dimitió desencantado por el comportamiento de sus jugadores. Casi fue un milagro que el Madrid terminara segundo en la Liga (a doce puntos del Barcelona, eso sí). En la Champions cayó con el Arsenal en octavos, y en la Copa, el Zaragoza le apeó de la final con un 6-1 en la ida que a punto estuvo de acabar en histórica remontada en el Bernabéu (4-0).

Zidane 2006

“Hace ya dos años que los resultados no acompañan. Cuando no se alcanzan los objetivos, te planteas preguntas. Sé que no puedo hacerlo mejor que hasta ahora. Estoy en una edad en la que cada vez es más difícil. No quiero volver a hacer un año como los anteriores", declaró Zidane al anunciar su decisión, pero el madridismo bien sabía que, con algún título por aquí y cierta estabilidad institucional por allá, el marsellés hubiera permanecido al menos un año más luciendo sus diabluras en el tapete de la Castellana.

Ahora que llegan las balas de verdad, no existen muchos jugadores en la plantilla con la calidad, la preparación y la experiencia de Modric para afrontar las eliminatorias de Champions y las finales de la Liga

En el caso de Modric, no está siendo víctima de las arenas movedizas de los resultados, sino de los cambios hacia un modelo de fútbol más físico y veloz que prima las piernas a la chistera. El diez blanco, destinatario de merecidas ovaciones en los estadios que visita, mostró su orgullo el pasado verano al declarar que no renovaba por su pasado, sino por sus méritos sobre el césped. Y parece que Ancelotti le tomó la matrícula y ni siquiera le hace calentar si no está seguro de que vaya a salir a jugar.

Más allá de los números, los que hemos disfrutado del mejor centro del campo de la historia moderna del fútbol, compuesto por la brújula de Kroos y la imaginación de Modric, todavía nos cuesta pensar que su gasolina esté acabada, que se le hayan terminado los trucos. Cierto es que Camavinga, Valverde, Bellingham, Brahim y el propio Kroos rinden a un nivel muy alto, pero… es Modric, un tipo al que hemos visto hacer cosas que ni siquiera imaginamos. ¿Quién si no Modric tendría la ocurrencia de aquel pase con el exterior a Rodrygo en la contrarremontada al Chelsea de la Champions de los milagros de 2022? ¿Quién si no Modric botó aquel córner de la Décima?

Modric exterior Chelsea

Ahora que llegan las balas de verdad, no existen muchos jugadores en la plantilla con la calidad, la preparación y la experiencia de Modric para afrontar las eliminatorias de Champions y las finales de la Liga. Los creyentes del croata anhelan verle cabalgar de nuevo, dirigir las embestidas blancas y deleitarse con su sacrificio en el campo. Porque Modric es artista, pero también obrero. Por eso encandila tanto al Bernabéu. Es su hora.

Cuando se licenciaban, los legionarios romanos recibían una paga equivalente a doce años de servicio y un terreno cultivable para asegurarles el futuro. De lo primero, no creemos que Modric tenga problemas; respecto a lo segundo, guárdenle una parcelita, a poder ser, cerca del Bernabéu. Así, al menos, siempre lo tendremos cerca.

 

Getty Images.

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