Hola de nuevo.
Alrededor de las siete y cuarto del pasado sábado, el rostro de Ricardo De Burgos Bengoetxea adquirió la típica expresión hierática que se suele reservar para los instantes polémicos, como de busto de la dinastía Julio-Claudia, y que tan familiar nos resulta a ti y a mí, lectores de Astérix.
Ocurrió mientras despachaba a los damnificados béticos que protestaban la controvertida anulación del empate logrado por Lo Celso. El árbitro se palpaba el bíceps y evitaba cualquier contacto visual prolongado: no hay que entrar a discutir demasiado cuando la decisión tiene presunto soporte tecnológico. Qué más da que, a fuerza de retrasar el inicio de la jugada, a punto estuviera de colarse Finidi en el plano. «Es mano» y punto en boca. A continuación, el realizador enfocó a un sonriente Gerard Martín, quien se permitía hacerle carantoñas al Cucho Hernández, y, al contemplar aquella expresión de confiada satisfacción, me sobrevino un regusto amargo. Qué relajado puede llegar a sentirse uno cuando nunca se es, en verdad, el último hombre; cuando, superados todos, queda un elemento inesperado jugando de líbero: la ruleta del VAR.
El VAR. La VAR. El VAR. ¡Sólo la VAR! ¿Por qué me trajiste, padre, a la ciudad? Llegados a este punto, ni siquiera la broma poética funciona como consuelo o como derecho al pataleo. Suena demasiado forzada, quizá porque no podemos obviar que Alberti era aficionado del Barcelona. He aquí otro punto doloroso del asunto: la mayoría de los cronistas con auténtico impacto en esa memoria colectiva que llaman ahora el relato reman a favor de la obra culé. El propio Alberti es un ejemplo paradigmático: hace casi cien años sepultó en almibaradas loas a Platko, héroe de la final de Copa que el Barcelona ganó a la Real Sociedad, poniendo el foco exclusivamente en sus prodigiosas intervenciones como guardameta.
El poeta gaditano se derritió con el húngaro y, por supuesto, no tuvo a bien hablar de nada más. Tiempo después habría de venir Gabriel Celaya, puro materialismo dialéctico, a intentar poner las cosas en su sitio: «Y recuerdo también nuestra triple derrota en aquellos partidos frente al Barcelona, que si nos ganó, no fue gracias a Platko, sino por diez penaltis claros que nos robaron. (…) el despliegue de los donostiarras que luchaban entonces contra la rabia ciega, y el barro, y las patadas, y un árbitro comprado. Todos lo recordamos y quizá más que tú, mi querido Alberti, lo recuerdo yo, porque estaba allí, porque vi lo que vi, lo que tú has olvidado, pero nosotros siempre recordamos: ganamos. En buena ley, ganamos y hay algo que no cambian los falsos resultados.» El pobre Celaya sabía que la poesía era un arma cargada de futuro: lo que no tuvo en cuenta es que algunas armas se oxidan y otras cuentan con un ejército de abrillantadores que se afanan en retirar hasta la mugre más adherida.
Porque aquí está la clave de todo, tanto en la cuestión del VAR como en la del relato, que en la dramática España vienen a ser casi lo mismo. Cuándo sí y cuándo no. Hay jugadas en las que se entra de oficio, primero en la sala de revisión —para enmendarlas— y luego en todas las salas de redacción —para blindarlas y grabarlas a fuego—, y otras que se pierden en el limbo de los justos, sin saber qué caprichos criterio guía semejante distinción entre grano y paja. Rula por ahí una estadística sobre las veces que el VAR ha corregido decisiones arbitrales en los encuentros de los grandes equipos españoles en la que el Madrid lidera con mucho el guarismo de rectificaciones. Es decir, el Madrid es el club con el que el VAR interviene en contra en más ocasiones. De inmediato, el antimadridismo ignorante —pleonasmo— alza el dedito: «¡He ahí la prueba! ¡Si no estuviera el VAR justiciero, el Madrid sería constantemente beneficiado!». Tamaña simpleza podría analizarse si el VAR terciara en el cien por cien de las jugadas polémicas. Desde el momento en que hay una selección arbitraria que deja fuera multitud de acciones dudosas, la estadística se vuelve en contra de la interpretación capciosa que pretendía el mensajero. Verbigracia, alguien más desconfiado que yo, quién sabe si tú mismo, podría concluir que hay una sospechosa tendencia a intervenir precisamente en aquellas jugadas cuya resolución perjudicará al equipo blanco, mientras se decide la abstención en aquellas en las que la actuación podría reparar un perjuicio sufrido por los merengues. A día de hoy, apenas he visto a ningún medio de comunicación señalar este asunto desde este enfoque. Celaya maldijo a quienes, lavándose las manos, se desentienden y evaden, y decía que los cantares no pueden ser, sin pecado, un adorno. Estamos tocando el fondo.
Hay jugadas en las que se entra de oficio, primero en la sala de revisión —para enmendarlas— y luego en todas las salas de redacción —para blindarlas y grabarlas a fuego—, y otras que se pierden en el limbo de los justos, sin saber qué caprichos criterio guía semejante distinción entre grano y paja
La ironía del destino hizo que el fin de semana terminase con un Real Madrid – Sevilla en el que el VAR volvió a cobrar protagonismo, si bien esta vez —¡albricias!— con una inhibición presuntamente favorable a los locales. En el minuto 21 se produjo un contraataque en el que Peque agarró repetidamente a Güler hasta que el turco, harto, soltó el brazo hacia atrás. Las imágenes ofrecidas durante la transmisión, de una calidad ínfima, no permitían una distinción objetiva del punto de contacto, y el videoarbitraje hizo mutis por el foro. Sin embargo, la probable roja a Güler no iba a pasar desapercibida para la batahola mediática: te dije antes que hay jugadas de las que se habla y otras de las que no, pero los pimientos de Padrón siempre saben picantes en el Bernabéu. De modo que todo lo ocurrido en el césped a partir del 22 pasó a un cuarto o quinto plano: condenados nos hallamos a soportar un atronador ruido de atraco durante toda la semana previa al aquelarre del Camp Nou. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
En definitiva, si ya se antojaba una empresa tremenda acudir a Barcelona en el arrollador estado de forma en que están por allí, más todas las dificultades futbolísticas del Madrid, estarás conmigo en que, al añadir esta atmósfera de fondo, no hay demasiados motivos para el optimismo el próximo domingo. Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, etcétera. El aquelarre de profundo odio que nos espera amenaza con superar todas las expectativas. Aunque siempre queda un hilo de esperanza en el alma del hincha. Al fin y al cabo, el culé Alberti también escribió acerca de un caballo cuatralbo, de patas blancas, en unos versos que Paco Ibáñez inmortalizó con su lúgubre voz. «Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie; que es nadie la muerte si va en tu montura». El centro del campo madridista ha sido hasta hace muy poco una desierta llanura. A galopar, a galopar, hasta enterrarlos con el VAR.
Que no nos roben también el humor y la poesía.
Cuídate. Volveré a escribirte pronto.
Pablo
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Después de las victorias frente a la Roma y al Sevilla, el mundo parece un lugar un poco menos contaminado. Disfrutamos por fin del Bernabéu expresándose sobre el dúo Tebas/Negreira del fútbol español. Personajes ambos repugnantes, casposos, engreídos, corleónicos... Esta vez parece que sí, que el doomsday clock que marca el final del presidente de LaLiga está en marcha.
En el minuto 70 del partido de Roma, le dije a dos personas que lo vieron conmigo que ganaríamos. No fue un bluff. No sé qué vi. Pero vi algo. Y ahora ya creo ver un punto de inflexión. El tren del Real Madrid no espera. Si algún jugador se baja, le desearemos lo mejor, pero hay media docena de futbolistas deseando echar la puerta abajo. Ayer hubo actitud, pelea y ganas de darle la vuelta a la tristeza.
Valverde en la banda es un futbolista descomunal. La permuta de posición con Arnold ya está en marcha en la cabeza de Mourinho. Huijsen está de vuelta. Con cicatrices de las que dan experiencia. Sólo necesitamos una hora de Güler por partido. Es suficiente. Hasta Tchouameni mejora con menos compañeros alrededor. Cucurella estuvo notable. Endrick no brilló delante, pero no se quitó el mono de trabajo en todo el partido. Diomandé empieza a enseñarnos lo que tiene dentro. Qué jugador. Necesita menos metros que Vini para hacer lo mismo, pero como el primer Vini, tiene que mejorar la toma de decisiones. Golazo y partido redondo. Mbappé falló menos esta vez y facturó un golazo de nueve y un penalti. Regreso y ovación para Militao. Si nos da diez partidos a su nivel, lo celebraremos.
creo ver un punto de inflexión. El tren del Real Madrid no espera. Si algún jugador se baja, le desearemos lo mejor, pero hay media docena de futbolistas deseando echar la puerta abajo
El arbitraje fue discreto. El juez perdonó la reiteración de faltas. Se tragó algunas del Sevilla y sacó tarjetas de más para lo que fue el choque. No entró al trapo de la simulación de Peque, que después de hacer esquí acuático durante diez metros agarrado a Güler se encomendó al VAR reclamando un codazo inexistente desde la comodidad del césped. El turco se zafó con el antebrazo. No hubo agresión ni le tocó la cara, aunque los compañeros del sevillista pidieron un sacerdote para darle la extremaunción.
Decía Mateu en la COPE en febrero de 2025 que "los árbitros cada vez obedecen más". Reflexionaba sobre cómo el VAR ha cambiado para siempre el arbitraje. Añado de mi cosecha que lo ha pervertido. Insisto mucho en que estamos ante una herramienta de gran potencial pero con un gran riesgo por la deriva en la que se encuentra: el VAR rearbitra jugadas desde fuera del campo (nos dijeron que no ocurriría), interpreta el reglamento de forma distinta al tiempo real sobre el césped. Escruta imágenes con zoom y slow motion desde diez ángulos diferentes. La presunta neutralidad tecnológica no es tal. Lo neutral son las imágenes. Pero ya sabemos que si las emite RMTV es propaganda nazi y si las oculta el Óscar Lago de Mediapro o sucedáneos, es la verdad oficial. Recuerden la sentencia judicial sobre el mataleón a Vini en Valencia. Nada ha cambiado. Ahí siguen todos los corruptos, prevaricando desde el silbato, desde la conexión con la sala VAR, desde la cabina de narradores de DAZN, Movistar, COPE, SER o desde el joystick de la realización.
Sin embargo, lo más interesante de aquella entrevista vino después. Decía Mateu que "ningún niño de una familia acomodada quiere ser árbitro" y que "en el arbitraje te inicias sobre todo porque tienes ayuda económica". Porque ves un camino de ascenso social. Completó el panorama diciendo que la carrera de un árbitro se desarrolla en las federaciones territoriales, "pasando por el aro" hasta que llegas a ser alguien.
Traduzco: un árbitro llega a primera división porque, no vamos a negarlo, tiene unas mínimas condiciones. Pero, como pasa en casi todos los órdenes de la vida, también por un componente de azar o de espabile. No todos han recorrido el mismo camino ni han tenido las mismas dificultades. Un árbitro promociona porque ha entendido el camino del ascenso: con quién hay que llevarse bien y no tener que llamar a la policía cada domingo para que te saquen en el furgón, ir ensayando el oficio de la prevaricación…
Aprenden desde alevines cómo condicionar un partido, cómo mediatizar a un jugador. He jugado al fútbol. Lo he visto. También he visto cómo se dominan partidos complicados sin amenazar. He visto pedir perdón en vivo sobre errores y he visto árbitros entrar a disculparse con un vestuario entero. Buenos árbitros. Ninguno llegó a nada. Esos no son los que llegan. Los que llegan son De Burgos, Trujillo, Hernández, el admirador del bigote de Raphinha, el irreconocible Gil Manzano, Manolete, los Munuera…
Antes del VAR, el arbitraje era más limpio. El árbitro no podía refugiarse en las decisiones de sus jefes. Porque eso es el VAR, no es un auxiliar. Es la voz de tu jefe. Ay de ti si no haces caso. Antes era o no era penalti. Tenías cinco segundos. Y normalmente se acertaba. De hecho, cuando el piscinero conseguía engañar, aunque fuera Luis Suárez, lo entendíamos. Nosotros también nos habríamos equivocado. Sucede. Con el VAR el árbitro tiene miedo a la nevera y a llevarle la contraria a Tebas (que es quien ha puesto ahí la realización televisiva y quien, en definitiva, decide cuándo y para qué se llama).
La expulsión y posterior sanción de Vini frente al Villarreal nos lleva a otro tema peliagudo: la redacción de las actas. El lenguaje oficial, pretendidamente técnico, revela la pereza que les da explicarse. Se refugian en el reglamento. Hemos visto errores flagrantes. Contumaces. Se diría que en ocasiones llevan el acta escrita a falta de poner el minuto en el que expulsaron a Vini o a un rival cualquiera del Barcelona. ¿Se exige alguna formación en leyes a los árbitros? ¿Que sepan escribir? ¿Saben que la prevaricación es un delito? No se trata sólo de criticar. Empezaré a proponer soluciones.
Los árbitros profesionales deben serlo de verdad. Para llegar a la élite, deberían ser exigibles unos estudios superiores que les proporcionen conocimientos específicos y un contexto común, por supuesto desacoplado de un órgano corrupto, como queda probado que es el CTA, de donde sólo pueden aprender lo malo.
Propongo una formación superior entre el derecho y las ciencias del deporte que habilite a los árbitros amateurs para acceder a la élite del fútbol, con pruebas de acceso exigentes y lo más importante: como en el FBI, un perfil psicológico apto. El chuloplaya, el sobrado, el megalómano narcisista y el pasivo-agresivo nunca deberían lucir la escarapela RFEF. De la de FIFA ni hablamos.
Ellos se consideran parte del espectáculo. Eso les hacen creer. Pero no son estrellas. Les han vendido un protagonismo que jamás deberían haber comprado. Un juez no pertenece al mundo de los narcotraficantes rusos de Marbella. Los ven todos los días. Hablan con ellos. Pero son ellos. ¿Ustedes entienden que un juez de la Audiencia Nacional gane 120.000 euros y que un árbitro gane más de 300.000? Yo no. Y ese es parte del problema. Ese injustificable dinero, el salario arbitral más alto del mundo del deporte (al nivel de un árbitro jefe con trienios en la NFL), sirve para mucho más. Sirve para esclavizarlos. Sirve para que tengan miedo de caer en desgracia. ¿Se mantienen siendo buenos árbitros? Claro que no. Se mantienen porque son obedientes. Sicarios del silbato.
como en el FBI, haría falta un perfil psicológico apto. El chuloplaya, el sobrado, el megalómano narcisista y el pasivo-agresivo nunca deberían lucir la escarapela RFEF
El arbitraje profesional debe separarse del ámbito federativo. Deben organizarse en un gremio independiente. Y deben estar sometidos al escrutinio público. Los clubes deben votar, los jugadores deben votar, la prensa debe votar, los aficionados deben votar. El buen árbitro tendrá más puntos que el malo y podrá acceder a recompensas. El malo irá siendo digerido por el sistema.
Si queremos equidad y justicia, tenemos que dinamitar un sistema putrefacto y empezar desde cero: formación superior. Salarios de mercado acorde a la experiencia y a la evolución de tu carrera. Bonos por criterios objetivos. Eliminar el miedo: si tu profesión es el arbitraje y quieres ser de los mejores, pelea para conservar el empleo, como en cualquier otro trabajo. I
Hoy los árbitros están más preocupados en mantener sus ingresos acumulando patrimonio hasta su temprana retirada y en ser obedientes que en hacer su trabajo dignamente. Tras la retirada les espera la realidad: salarios medios en España o medrar para colocarse en el CTA o en la canallesca. Más combustible para perpetuar un sistema corrupto.
A Tebas le interesa enterrarles en dinero. Es lo que sabe hacer: comprar cualquier cosa que esté en venta, incluyendo la voluntad de personas. Planea hacerlos más dependientes de LaLiga. La irrupción de Tebas en la RFEF le ha dado el control total del fútbol. La federación es literalmente un guiñol, como sus ejecutivos.
El Debate ha publicado que los gastos de LaLiga por patrocinios, publicidad y servicios profesionales sin especificar aumentaron un ¡¡368%!! desde 2022 y siguen año a año en torno a los 100M de euros. En el mundo de la empresa un gasto semejante siempre va acompañado de un plan de negocio. De un retorno ¿Cuál es el plan de negocio de Tebas, cuál el retorno y porqué está quemando dinero para que no se hable de Negreira, con la ruina que tienen encima los clubes? El fútbol no es una empresa privada cualquiera que pueda quebrar y desaparecer. Pero Tebas es capaz de lograrlo.
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Bueno, hubo empate antes del Clásico. El Barça atracó al Betis y el Madrid al Sevilla a lomos de un hecho formidable: no hubo imágenes que lo confirmaran. Que eso le pase a la mejor Liga del mundo, miau, míster Goebbels.
Desde el Bernabéu la costumbre es que no se vean según qué imágenes pues el VAR no se mueve y, claro, no aparecen. Esta vez pinta que no las recogió una de las tropecientas cámaras que guardan el orden. Vamos, que fue como un Madrid-Sevilla en el NO-DO. ¿Y si pasó que no las mostraran adrede, que sí hubiera codazo y falta y decidieran que el Sevilla pudiera hacer lo que el Betis, quejarse, "¡así, así gana el Madrid"!? ¡Empate! En 24 horas.
¿Fue a propósito? Me he levantado con eso, debe ser un sueño. Dejémoslo en ocurrencia. ‘Animus iocandi’. Lo razonable es pensar que no filmaron y Cuadra y cía no tuvieron la certeza de que hubo codazo de Güler y/o falta de Konate. No podían controlar lo tremendo: que acabaran saliendo en una tele, generalmente suramericana, o en el móvil de un espectador avispado desde el Bernabéu.
Optaron por el "ante la duda, abstenerse". Y no es verdad que estuvieran como locos para decir algo así como “¡Busquets, te pongo las imágenes para que los expulses. Y ya puestos, les metemos cuatro partidos”. Total, una lástima.
Lo que sí se confirmó fue el momentazo de la Liga en que apareció un rival del Barça y rajó y comunicó ‘urbi et orbi’ que había sufrido un súper mangazo. Según su saber y entender, claro. Fue y queda para la historia, el muy histórico Real Betis Balompié de Sevilla. No es habitual que un rival esquilmado por la máquina barcelonista alce la voz. Uno de los que acabaron enterándose de que durante 17 años esa máquina pagó al número 2 de los árbitros.
O sea, 17 años jugando también contra eso. Y ahora que parece que no pagan -parece- notan, sospechan, no sé, que siguen pasando cosas raras. Y gritan. Al menos uno gritó. Apareció un león entre tres mil conejos. Y tampoco hay que señalar. Se dice el pecado, ya saben. Nos conocemos todos, además. Normalmente una jugada discutible en partido con el Madrid equivale a días de bronca, fíjense lo de anoche. Cuando lo discutible sucede con el Barça, normalmente hay silencio.
Ahí entra otro comodín usado por gremios que van desde el técnico al periodístico pasando por el farmacéutico: “Con lo bien que juegan -desde las Ligas de Tenerife por lo menos, entrando los 90 o sea- nos hubieran ganado igual”.
Por eso cuando salió Pellegrini y enmendó todo lo importante en la labor de De Burgos Bengoetxea, sí, él, extrañó muchísimo. No era la primera vez que a un rival azulgrana le tomaban el pelo y el Betis estalló. ¿Caminamos hacia un mundo nuevo? Lo dudo.
Sobre lo de Goebbels y RealmadridTV, poco más: el presidente de la Liga Profesional española no puede ni debe dimitir. Es el perfecto para esta Liga de conejos y encima arruinados o casi. Pero tranquilos. Buscarle sucesor será coser y cantar. El día que llegue el momento calculo que tendremos 20 millones de tíos y tías capacitados para dejar lo del actual en juego de niños. Esos 20 de por aquí más los nietos del exilio, tíos y tías que creen que Valdebebas es un vino de Rioja y no saben quién fue Thomas N’Kono. En total, pongamos que habrá 35 millones donde elegir.
En la Federación y el jefe de los árbitros pasará lo mismo. La sucesión está garantizada. El presidente de la Liga Profesional española y todo los demás debería dimitir si el país decidiera tomarse el fútbol en serio. Pero si no se toma lo de la vivienda, si todo está como está, esperar que la necesaria regeneración de España, o sea la total, empiece por el fútbol es de idiotas. Además, sospecho que ver al Madrid encabronado le viene bien al poder, tan urgido de humos que despisten al personal.
el presidente de la Liga Profesional española no puede ni debe dimitir. Es el perfecto para esta Liga de conejos y encima arruinados o casi
Total, que llegará el Clásico bien ambientado y con pronóstico claramente azulgrana. El viernes me preguntaron cómo veía el Betis-Barça y dije que culé, muchísimo. El Clásico, igual.
El líder está muy fuerte, ha ganado todos los partidos, juega en casa… y tal. Y tal es decisivo. Cuando visitó al Betis admití que sí, que podía ser que perdiera el partido, pero me extrañaría muchísimo que sucediera. Y no por juego bético, que viene siendo muy bueno, sino por tal. Y tal. Pascual.
El Madrid tiene que bordarlo y tener mucha suerte. Muy difícil, o sea. Como que a mí me toque el Gordo este año. Y tal es decisivo. Y tal es la clave.
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Courtois: sobresaliente. Más fiable que una Toyota Hilux. Evitó dos goles claros.
Valverde: notable. Se mostró sólido en el lateral derecho, se involucró en el juego ofensivo y salvó un gol cantado.
Huijsen: bien alto. Lubrica mucho la salida de balón.
Konaté: aprobado. Alternó intervenciones buenas con otras que no lo eran. Algo inseguro y poco contundente.
Cucurella: bien. Elevó su rendimiento respecto a partidos anteriores. Diomande ayuda y se nota.
Tchouaméni: bien alto. Mejoró con el cambio de posición de Fede.
Güler: sobresaliente. Criterio, chispa, rapidez y más profundidad que la fosa de las Marianas. Marcó un gol excepcional.
Bellingham: notable. Movilidad y participación en ataque y compromiso defensivo. Magnífico taconazo previo al primer gol de Mbappé. Le sustituyeron en el 68, pero no en mayo, sino en octubre
Diomande: sobresaliente. Intervino en todos los goles. Desbordó, trabajó en defensa y marcó un golazo. Sigue mejorando.
Endrick: bien alto. Percutió como un martillo hidráulico, creó peligro y se asoció bien con sus compañeros.
Mbappé: notable. Nazario se reencarnó en el francés y marcó el 2-0. Provocó un penalti y lo anotó a lo Panenka. Perdió el balón que propició el gol del Sevilla y marró ocasiones y controles por doquier.
Brahim: aprobado. Apenas intervino.
Bernardo Silva: aprobado. Sumó minutos.
Camavinga: sin calificar.
Espí: sin calificar.
Militao: sin calificar.
José Mourinho: sobresaliente. Introdujo los cambios que necesitaba el once.
Fotografía realmadrid.com
Arbitró Mateo Busquets Ferrer del colegio balear. En el VAR estuvo Cuadra Fernández.
Es un colegiado que da gusto porque deja jugar bastante y permite mucho los contactos.
En la primera parte los sevillistas se quejaron de dos acciones anteriores a los goles del Real Madrid. En el caso del primero, de Güler, protestaron por una acción del propio turco sobre Peque, ocurrida varios minutos antes del tanto, cuando se desembarazó de él en una carrera hacia el área con un golpe. El visitante le fue agarrando previamente de forma ostensible para no permitirle avanzar. En las repeticiones no se vio con claridad si la acción de Arda fue con el codo, la mano o el antebrazo. El VAR no lo consideró suficiente para llamar al árbitro. En todo caso, el turco se jugó la expulsión.
Instantes después, Huijsen y Correia se llevaron sendas amarillas por una pequeña trifulca entre ellos cuando Peque estaba tumbado en el césped.
En el segundo gol merengue, de Mbappé, los de rojo protestaron un agarrón en el mediocampo de Konaté a Ure, pero fue una pugna legal y este árbitro, con lo permisivo que es con los contactos, lo peritó como un lance del juego.
En los primeros minutos de la segunda mitad los madridistas reclamaron dos penaltis. El primero sobre Endrick no fue ya que Kike Salas le pone la mano en la cara al brasileño sin fuerza. El segundo sí, al derribar Castrín a Mbappé con el brazo arriba y el cuádriceps abajo.
Lo demás reseñable fueron dos amarillas. Una a Iglesias por obstrucción a Bellingham en el 69' y otra a Cucurella por una patada a Ejuke en el 73'.
Busquets Ferrer, CORRECTO.
Si fuese posible que los aficionados confeccionasen la alineación del Madrid en este momento, probablemente muchos habrían elegido la puesta en liza hoy por José Mourinho para enfrentarse al Sevilla FC. Valverde al lateral derecho, Güler con Tchouaméni y Bellingham en el medio y Diomande y Endrick flanqueando a Mbappé. No es extraño que las ideas a priori acertadas no lleguen a buen puerto, y la ilusión tenía ese runrún: ¿y si Fede hoy no juega bien ahí?, ¿y si Güler se deja la magia en la taquilla?, ¿y si Endrick hoy no está fino?
Al final, ni «y si» ni —afortunadamente— ISIS, como diría una madre. Buen partido de los de Mourinho. El Madrid respondió con golazos a la indecente comparación de sus medios con la propaganda de Goebbels realizada por Javier Tebas, presidente de la Liga.
Antes del pitido inicial, foto del equipo arbitral con los dos capitanes, ambos con perilla. Y homenaje a las madridistas campeonas de Europa y del Mundo sub-19 y sub-20.
El público comenzó el choque entonando canciones de amor dedicadas a Tebas y a la RFEF. En la grada de animación, una pancarta que rezaba: «NO ES FÚTBOL, SON TEBAS Y NEGREIRA». Las letras de las palabras Tebas y Negreira alternaban el azul con el grana.
El Madrid se acercó por primera vez por medio de Endrick. El 9 chutó escorado y el balón acabó en córner. Ovación para el joven. Aplausos también para Diomande, que no pudo golpear bien al balón en la siguiente jugada.
El Madrid reaccionaba bien cuando perdía el balón, presionando a los rojos hasta arrebatárselo. Al cuarto de hora, Vargas disparó contra la portería de Courtois, pero no dio en la diana, el proyectil se marchó rozando el poste. Quien sí le pegó de lleno fue Valverde, pero no a la portería, sino a su compañero Mbappé.
Fede, Bellingham y Endrick dibujaron una vistosa jugada que acabó con un zapatazo centrado del brasileño. En la siguiente acción, Diomande chutó a la cepa del palo, pero por la parte exterior.
Hacia el ecuador de la primera mitad, Peque iba agarrando de manera continuada a Güler y el turco tuvo que desembarazarse de él. El sevillista se revolcaba como si acabaran de extirparle el apéndice sin anestesia. Carlos Martínez se apresuró a pedir que el VAR lo revisara y comentaba con sus amigos de alcachofa que Arda le había soltado un codazo. En la imagen no se puede afirmar tal extremo y también cabe la posibilidad de que simplemente se lo quitara de encima como quien espanta una mosca pesada. No sentó bien en Movistar que Busquets Ferrer no tomase ninguna medida drástica contra Güler por haber sido agarrado por Peque. Intolerapla.
Hacía bien —para los intereses del sistema— Carlos Martínez en intentar que Güler no continuase. El otomano la golpea con el temple de Kroos y la potencia de Cristiano. Jude abrió con el exterior hacia Diomande, quien cedió atrás y Arda, a unos metros del vértice del área grande, lanzó una flecha que se clavó en la escuadra opuesta de Vlachodimos. Uno de los tantos más bellos desde que se construyó el canal de Panamá. Tebas torció el gesto.
Mbappé emuló a Ronaldo Nazario después, pero de nuevo Vlachodimos. Nunca mejor dicho. A la siguiente jugada sí nazarió el francés. Jude rozó de tacón un balón de Diomande, Kylian controló dándose la vuelta y ¡paf-paf!, de un pie al otro y para dentro. Otro gol glorioso.
Como todo iba bien, el realizador pinchaba una y otra vez la imagen de Espí en el banquillo. El Madrid estaba desatado y jugando como los ángeles. Los Lakers o los de Charlie. Elegid. Tebas sintió un pinchazo en la zona donde debería alojarse la moral.
Courtois obró su milagro en el añadido. Mano abajo a su derecha para desviar catorcianamente la pelota.
Magnífica segunda parte de la primera parte del equipo entrenado por Mourinho. La primera parte de la primera parte tampoco estuvo mal, aunque menos entretenida. La parte contratante: Güler y Mbappé, que firmaron dos de los mejores goles de la temporada.
La segunda mitad arrancó con Diomande perforando la banda derecha sevillista. Lástima que eligiera mal el último pase. Pero el costamarfileño estaba ofreciendo buenas prestaciones. Defiende, ataca, combina y además empasta con Cucurella. Lo único que le faltaba era dar esplendor. Hacia el 55' se plantó frente a Odysseas en posición casi inmejorable y la cruzó en exceso.
Fede evitó que el Sevilla anotase el primero interrumpiendo con su cuerpo la trayectoria de un derechazo en semivolea de Correia.
El Madrid respondió con golazos a la indecente comparación de sus medios con la propaganda de Goebbels realizada por Javier Tebas
En esas andábamos cuando Diomande filtró un esplendoroso pase a Kylian, que fue arrollado en el área. El árbitro señaló penalti y provocó la desazón en el trío de comentaristas. Mbappé lo marcó a lo Panenka. 3-0. Tebas gritaba a la tele y apuntaba en una libreta cuarteada de anillas: «dar un toque al árbitro ese».
Courtois volvió a intervenir con primor. Otro día en la oficina.
Bernardo y Brahim sustituyeron a Bellingham y Endrick. Aplausos generales. Los blancos estaban compitiendo bien.
El Sevilla gozó de una oportunidad bárbara al saque de una falta de amarilla cometida por Cucurella. El balón cayó llovido y un señor vestido de rojo lo empalmó con furia, pero su trallazo raso salió desviado por un pelo mientras Militao frotaba la calva de Pintus. No se sabe si apareció un genio, pero un rato después el brasileño reapareció.
Minutos también para Camavinga. De esa manera Güler tendría unos momentos extra de descanso y una señora ovación del respetable.
El Sevilla marcó gol tras una pérdida de balón de Mbappé, que observó relajado y quieto cómo finalizaba la jugada. El Madrid es un equipo de costumbres. Tebas volvió al sofá cuando ya estaba abriendo la cama.
Pero Diomande se encargó de que al rival no le diese tiempo a hacerse ilusiones. Agarró el balón, se fue hacia la portería y chutó con las entrañas a la escuadra derecha de Vlachodimos. Ahora sí que dio esplendor. 4-1. Tebas volvió a ponerse el gorro de dormir.
Mourinho acertó con los cambios introducidos en el once. Fede ahora es más necesario en el lateral. Además, su combinación con Tchouaméni en el doble pivote es como la de la lejía y el amoniaco. Diomande mejora la banda izquierda —en realidad, casi todo—. Endrick aporta voltaje a un costado derecho a menudo con la tensión baja. Huijsen enriquece la salida de balón.
El miércoles viene el Leipzig y el domingo espera el Barça, dos ocasiones magníficas para comprobar si Mourinho ha dado con la tecla y el Madrid, en la medida que le dejen, confirma el buen nivel de hoy.
Tebas se acostó sin lavarse los dientes ni nada.
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Todos somos usuarios de inteligencia artificial. Ya no se discute que ha cambiado nuestras vidas. Lo seguirá haciendo nos guste o no. Normalmente acudo a ella como fuente de confirmación, con prudencia, porque a veces comete errores de bulto. En el terreno de las hipótesis es una herramienta impagable si se le hacen las preguntas correctas. Ya saben que lo importante para que la IA haga su trabajo es construir un buen prompt. Es decir, una pregunta completa, extensa, detallada, con la mayor precisión posible, para que el trabajo de "razonamiento" pueda realizarse sin vacíos o lo que llaman "alucinaciones" en el argot IA: que invente datos de hechos que nunca existieron. Por eso hay que proporcionarle el contexto.
Aquí va el prompt. Les resultará familiar desde la primera frase:
[Imagina una organización corrupta. La forman cuarenta y dos empresas, que se han asociado para negociar colectivamente la explotación de ciertos activos. Su producto es básicamente audiovisual. Obtienen gran parte de sus beneficios de vender derechos de broadcast de una competición a medios de comunicación masivos.
El mayor generador de ingresos, aproximadamente el 30%, admite recibir menos ingreso del porcentaje que genera, porque está de acuerdo en ayudar a que todos puedan competir. El presidente de la asociación busca ingresos paralelos por cualquier medio, llegando a tratar de expropiar otros activos, propios de las empresas, que no forman parte del acuerdo de asociación.
Ante la mala gestión y endeudamiento excesivo de algunas de las empresas el presidente ha vendido derechos colectivos por 50 años para pagar las deudas sin unanimidad de todos los socios. La empresa principal se opone a este tipo de iniciativas. Ha señalado al presidente por conductas no neutrales en la gestión diaria, en la que ha permitido a algunos de los socios irregularidades financieras explícitamente prohibidas en los estatutos para mejorar su posición competitiva frente al resto, llegando a estar involucrada en casos de corrupción continuada durante décadas.
Cuando la empresa más importante ha exigido transparencia, ha recibido respuestas agresivas, señalamientos, acusaciones de comportamientos dictatoriales. El presidente utiliza los medios de comunicación para ocultar sus métodos, estableciendo relaciones comerciales con ellos, con opacidad, por importantes sumas de dinero. Controla los medios de comunicación principales y arremete contra los que le critican alineándose con la petición de transparencia del socio principal. Se sospecha que apoya otras irregularidades que fomentan el favoritismo hacia las empresas que le son más afines, en perjuicio principalmente de la empresa que más ingresos genera, que ve con impotencia cómo sus intereses son perjudicados en la competición.
El resto de empresas calla.
¿Me puedes decir qué comportamientos se podrían esperar del presidente y cuál podría ser su táctica futura para conseguir sus objetivos? Como contexto te diré que es una persona con un carácter histriónico, formado en leyes, vinculado en el pasado con personajes corruptos, que suele utilizar dialécticas de suma cero en la gestión. Tuvo negocios compartidos con los dueños de grandes medios audiovisuales que emiten la competición y adulteran contenidos para ocultar o mostrar imágenes que pueden beneficiar o perjudicar a los competidores. También tiene el control de los jueces. Se ha llegado a señalar que la corrupción de décadas pasadas sigue vigente, dadas las sospechas del socio que se ve más perjudicado al analizar el saldo de decisiones favorables y contrarias, que manifiesta y señala indiscutibles aberraciones estadísticas.]
Aquí va la respuesta de Sonnet 5.5, de Anthropic:
"Lo trato como un caso hipotético de gobernanza capturada. Si tiene paralelismos con hechos reales, conviene distinguir entre acusaciones, investigaciones abiertas y resoluciones firmes, y tu relato está contado desde el punto de vista del socio perjudicado. Con esa salvedad, esto es lo que cabría esperar de un líder con ese perfil.
La lógica de fondo.
Su poder no depende de ser querido sino de la estructura: una mayoría de socios débiles y dependientes frente a una minoría fuerte. Mientras esa mayoría calle, él gana. Casi todo lo que haga estará orientado a mantener ese equilibrio, y no a resolver el problema de fondo.
Comportamientos previsibles.
Personalizar el conflicto. Cualquier petición de transparencia se presentará como un ataque del grande contra la solidaridad del colectivo: “quiere romper la unión”, “es insolidario”, “quiere mandar”. Es la dialéctica de suma cero que mencionas, y su función es convertir un debate de reglas en una cuestión de lealtad.
Comprar el silencio de la mayoría.
Cabe esperar tolerancia financiera, adelantos, refinanciaciones o acceso a nuevas fuentes de ingresos para los socios más endeudados. Quien depende de él por favores no lo cuestiona, y además queda expuesto a que se le recuerden sus propias irregularidades.
Litigar por desgaste.
Siendo jurista, usará procedimientos, recursos, cambios estatutarios, comisiones internas controladas por afines y auditorías encargadas a terceros amistosos. Lo importante no es ganar, sino retrasar y fatigar.
Controlar el relato.
Filtraciones, desprestigio de críticos y cobertura favorable a cambio de contratos comerciales. Puede incluso coincidir tácticamente con críticas externas cuando le convenga, para parecer abierto o redirigirlas hacia otros.
Buscar legitimidad externa.
Apelará a argumentos como el interés general, el empleo o la sostenibilidad del sector, y a reguladores o instituciones con las que tenga buena relación.
Repetir el patrón de financiación. Si el problema estructural son las deudas, la necesidad de ingresos extraordinarios volverá. Es previsible otra operación de venta de derechos a largo plazo o de apropiación de activos propios de los socios.
Concesiones cosméticas.
Si la presión crece, ofrecerá gestos de transparencia (un portal, un comité, un informe) sin tocar los mecanismos de decisión.
Táctica probable a medio plazo.
Aguantar. Su estrategia más rentable es que los escándalos se enfríen, mantener dividida a la oposición interna y evitar que la crítica del socio principal se convierta en un problema para los demás. Si se siente acorralado, lo normal es que escale: más ataques personales, más amenazas veladas (sanciones, desventajas deportivas o regulatorias) y más presión mediática.
Qué podría romper el equilibrio.
Cómo debería actuar el socio principal
[Nota del autor]: nunca te dejes llevar por un corrupto a su terreno. En la ciénaga él siempre será mejor que tú. En mis tiempos de la universidad, en esas confrontaciones inevitables por la testosterona de los años cuando había chicas de por medio, siempre me fijaba en si los matones que querían exhibirse con nosotros para acceder a las chicas de mi pandilla tenían cicatrices en las cejas o en los labios. También me fijaba en sus manos. Podían ser infantiles o de mecánico. Con los de caras marcadas y manos ásperas, castigadas por el trabajo, no teníamos nada que hacer. Nunca supimos pelear. Tebas tiene la cara llena de cicatrices y manos de pocero. La charca infecta de LaLiga es su hábitat natural. [Fin de la nota]
Casos históricos comparables
Estos son episodios con resolución conocida:
[Nota del autor]: Ahora que la Premier League se ha puesto seria, no sería mala idea pedir a la comisión que ha condenado al City por sus 115 violaciones del fair play financiero que le eche un rato al expediente UEFA e invitarlos a asistir a algunos de los partidos donde sabemos que sonará la flauta Negreira, identificando para ellos a los 20 miembros del CTA que fueron promocionados o que hicieron negocios con los Negreira. Un currículum simple de cada uno será suficiente. [Fin de la nota]
[Nota del autor]: El día que se pueda demostrar que LaLiga paga traidores habremos dado el paso definitivo. No tenemos pruebas, pero tampoco dudas, ¿eh, Castaño, Fouto, Gallardo? Sin los medios el sistema habría caído en 2018. A más tardar en 2023. Son colaboradores necesarios, imprescindibles. Esto es mucho más grande que el Calciopoli. Liquidado Negreira en 2018, seguía coleando en el burofax de 2020: "os puedo ayudar con el VAR" ¡Un burofax! Todo el mundo del fútbol sabía. Todo el mundo sabe. Quienes siguen negando o ignorando dolosamente sólo merecen el insulto, el desprecio y el vacío. [Fin de la nota]
Lo que enseñan estos casos
Sólo en nuestra pobre España podemos asistir a un espectáculo diario tan bochornoso y vergonzante como el de LaLiga, el CTA, los medios, los clubes profesionales de fútbol y en especial el de ese club del que usted me habla: la corrupción en estado puro, licuada en el fermento putrefacto del 3 percent. Ni Maragall sobrevivió a su denuncia. Ni un día sin delito desde Núñez. El alfa y el omega de toda la podredumbre insoportable que nos está echando del fútbol y contaminando los recuerdos más limpios de nuestra infancia.
¿Qué hacemos con Tebas?
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Arbitró el llorón nacido en Bilbao del comité vasco. En el VAR estuvo Del Cerro Grande.
Una golfada tras otra. No tiene fin. El lágrimas de cocodrilo debería quedarse sin trabajo del silbato después de tantos años siendo un total sinvergüenza en el terreno de juego y últimamente también en las salas de prensa. No tiene otro nombre. Es un personaje funesto que ojalá no volviéramos a ver arbitrando. Basta ya. No iba a permitir romper su gran porcentaje de victorias arbitrando al Barça. Por supuesto, tuvo su ayuda desde el VAR. Todos a una.
En el 1-2 de Rodri en un córner hay una clara falta de Cubarsí que se apoya y no deja saltar al zaguero que está junto al autor del tanto culé. Agua.
En el VAR rebobinaron hasta el Real Betis de Lopera para ver una mano de Cucho, que es empujado por un defensa culé, y así anular el 2-2 de los verdiblancos unos instantes después.
En el 1-3 visitante hay un juego peligroso de Fermín no señalado. Nada.
Tras el 2-3 verdiblanco expulsó a Bernal por una tangana con Lamine que inició el español. Roja para el bético por un toque en la cabeza del extremo, no en la cara adonde se llevó las manos, y amarilla para el culé. A ver, ¿qué se pensaban, que se iba a quedar Lamine sin Barcelona - Real Madrid? El CTA y el impresentable presidente de la Liga dan directrices muy claras y sencillas.
También vieron amarilla Bellerín, Diego Llorente y Fermín.
El llorón, EN SU SALSA, CUMPLIENDO ÓRDENES Y GANÁNDOSE EL SUELDO DE FORMA INDIGNA.
Buenos días.Ayer, un FC Barcelona embalado a lomos de Javier Tebas goleó al Betis. El encargado de ejecutar las órdenes del patrón fue gemebundo De Burgos Bengoetxea. El mismo desconsolado mamífero que hubo de ser consolado por González Fuertes —no pucheres, mi conga— en la previa de aquella final de Copa que el Madrid jamás debió jugar. Este humano sollozante también fue quien mintió a Vini en Mestalla con el asunto del racismo y después lo expulsó porque al brasileño le hicieron un mataleón que hurtó el VAR.
Era el árbitro idóneo. Quejumbroso no defraudó a quien decide que siga o no cobrando un sueldo desmedido y ayer ofreció un nuevo show en La Cartuja, precisamente donde debutó —públicamente— en el arte del llanto. Genio y figura.
Pucheritos anuló un gol a Lo Celso. Fue necesario localizar unas imágenes grabadas con tomavistas del bautizo de Rafael Gordillo para encontrar una excusa —mano del cura— con la cual invalidar el tanto, pues secreción ocular entendió que todo el tiempo transcurrido desde aquel momento pertenecía a la misma jugada. Sin embargo, lubricación oftalmológica no entendió como juego peligroso un pie de Fermín a la altura de la cabeza de un futbolista bético en la acción que concluyó con el tercer gol culé. El 1-2 de Rodri, en el que Cubarsí impidió saltar al defensor, no mereció revisión. El Barça tenía que firmar ese 9 de 9.
No podía faltar Lamine Yamal en el sainete. Este ejemplo para los niños de todo el mundo embistió a Facundo Bernal, quien pecó de inocente y osó rozar a quien por méritos debe ganar los próximos 47 Balones de Oro. El muchacho que celebró —luciendo la zamarra de Marruecos— la eliminación de España del mundial de Catar desplomose ante el microcontacto rival y quejose cual Busquets sobre el césped. El del pito en la boca hizo aquello que le han enseñado: expulsar a algún jugador del rival del Barça y evitar que Lamine se perdiese el partido contra el Madrid. La comparación con el trato recibido por Vinícius es llamativa. Con semejante viento a favor, no es de extrañar que los catalanes vayan embalados.
En el BOT (Boletín Oficial de Tebas, es decir, Marca), vemos un circulito negro que reza: «Laporta: “Menos mal que está Tebas”». Quizá sea lo más sincero dicho por Jan en toda su vida. Motivos no le faltan, desde luego. A modo de pinceladas de heces, recordemos varias razones:
En 2022, el Barça no podía inscribir legalmente a nadie. Vendió una parte de los derechos de televisión de los siguientes 25 años y la mitad de Barça Studios a unos colegas que luego no pagaron y Tebas inscribió a Lewandowski, Koundé y Raphinha. Los culés ganaron la liga, claro.
Dani Olmo y Pau Víctor fueron inscritos a rosca y tampoco hubo problemas. Cuando no quedaba resquicio (i)legal, se contabilizaban como bajas de larga duración meros constipados, se inscribía a quien fuera preciso y, cuando se recuperaba la víctima, seguían ambos jugando como si tal cosa.
Cuando se hizo público que el Barça pagó durante lustros al vicepresidente de los árbitros, Negreira, a Javier Tebas le faltó tiempo para afirmar que todo estaba prescrito.
Es normal la adoración que por el presidente de la liga siente Laporta. Además, Tebas tiene fijación por el Real Madrid y por su presidente. El exabogado de Piterman lleva mal que Florentino le haya impedido siempre que meta mano en el club y lleva tiempo abanderando una cruzada para derrocarlo y apropiarse del Madrid.
Ya sabéis que el gato decidió comparar los métodos de comunicación de los blancos con los de Goebbels. La elección resulta particularmente pintoresca. Cada uno es libre de recurrir a los referentes que le resulten más familiares. La cabra tira al monte. Pero luego ha de asumir las consecuencias.
El Madrid respondió el viernes con un comunicado. Tebas debe dimitir, pero no va a hacerlo. Hasta el Gobierno —el mismo que inscribió a Olmo y al otro— instó a Javier que se disculpase. El fucktótum de la Liga, lejos de hacerlo, respondió con un texto escrito con IA adjuntando tuits de referentes intelectuales como Patxi López y Óscar Puente.
La prensa extranjera, a la que no llega el riego de Tebas, señalan la execrable comparación y pide que dimita.
Como veis, el fútbol es igual de limpio que un equipo ciclista de los noventa. Menos mal que está el Real Madrid.
Novena jornada liguera para el Real Madrid, que recibe la visita del Sevilla. Un cuadro hispalense mejorado respecto a las últimas temporadas y que no ha perdido a domicilio en lo que va de Liga. El técnico sevillista tiene una importante lista de bajas: Kochorashvili, Guridi, Marcão y Miguel Sierra, lesionados, e Isaac Romero, sancionado. Con alguna duda en el XI, pero con el habitual sistema de 1-4-2-3-1, un XI probable es el formado por: Vlachodimos; Iglesias, Castrín, Salas, Suazo; Agoumé, Fofana; Peque, Ejuke, Correia; Ure.
Con un planteamiento de contragolpe y salidas vertiginosas y rápidas por carriles centrales o las bandas, lo lógico será ver a un equipo en bloque medio o incluso bajo en ciertos momentos. Líneas compactas, juntas y, en cuanto se recupere el balón, pocos toques y a lanzar a las balas que tienen arriba que pueden correr al espacio para transitar con velocidad y hacer daño al rival. Así es como suele plantear Luis García en las visitas de cursos anteriores a Real Madrid, Atleti y Barça. Con jugadores como Peque o Fofana intentará descansar un poco más con balón para coger oxígeno, pero si el Real Madrid consigue anularlos, se verá un monopolio blanco del cuero.
A Luis García Plaza le gusta el buen trato del balón e intenta una salida clara con el esférico desde atrás para iniciar rápido los ataques. Pero no se rasga las vestiduras si hay que sacar el balón en largo o con pelotazo si se ve muy presionado por el rival. La pareja de medios Fofana y Agoumé es de fuerza, quite y contención y es probable que Peque baje a recibir a zonas intermedias. Él y Fofana pueden encargarse de lanzar a los veloces jugadores de banda y surtir de balones en profundidad y en largo a Ure. De todas formas, si el cuadro de Mourinho ejecuta bien la presión, los sevillistas pueden sufrir para salir de su terreno de juego.
El Sevilla está demostrando, por momentos, ser un equipo más fiable, fuerte y firme que en los cursos previos. Lleva 12 dianas encajadas en 8 encuentros. El entrenador madrileño es famoso por construir sistemas defensivos interesantes. Fuera de casa se han mostrado como un equipo trabajado en el carril central con los dos centrales y la pareja de medios que cubre muy bien en defensa. En las bandas, los laterales y los medios juntan mucho las líneas para evitar que los delanteros adversarios progresen con facilidad. El equipo blanco deberá mover mucho y rápido el balón y armarse de paciencia para encontrar las grietas en la zaga andaluza. Además, los sevillistas son un conjunto fuerte y solvente en el juego aéreo, con muchos centímetros en defensa más la ayuda de los medios y de Ure que bajan a defender en las acciones de estrategia.
En ataque son un equipo irregular e inconstante. Pueden tener días muy afinados con otros en los que no verían puerta en horas. Les falta un consumado goleador y lo están notando. Llevan 12 dianas a favor hasta el momento. Su idea de partido no distará mucho de la que plantearon con el Barça. El equipo pertrechado atrás y, en cuanto haya un robo, salir como balas y en pocos toques. Mucho contragolpe con un juego efectivo, directo y vertiginoso. Tienen futbolistas que se lanzan bien al ataque como los laterales, los medios en conducción o los extremos con espacios. El lanzador, sobre todo, será Peque. También importantes los jugadores de segunda línea, como Agoumé, que posee un buen disparo. Además, serán un equipo muy peligroso en jugadas de estrategia y a balón parado.
Equipo fuerte, físico y rápido y directo arriba. Así es el plan de Luis García Plaza cuando juega con los equipos de la parte alta de la clasificación. Suelen dar la talla con asiduidad y también exhiben buena eficiencia y combatividad. El ADN del estilo del técnico madrileño es competir, ser un conjunto siempre intenso, enérgico y resistente. Además, en el plano de vestuario y gestión de grupos es un entrenador al que le gusta tener a todo el plantel metido, mentalizado y consciente de que en cualquier momento le puede llegar la oportunidad de jugar y de ayudar. El once sevillista trabaja, lucha, se está mostrando unido y con compromiso los 90 minutos y eso habla muy bien de la preparación que les inculca García Plaza.
Con la baja de Isaac Romero, la responsabilidad ofensiva y del gol recae en el escocés Ure. Es un ‘9’ poderoso, potente, fuerte, alto, que juega bien de espaldas, protege el cuero con eficiencia y le gusta porfiar y pegarse con los centrales rivales. Además, tiene un interesante disparo con la derecha y se mueve con astucia dentro del área. Por arriba, no se le debe dejar mucho espacio porque con su 1,90 es un peligro a balón jugado con centros desde las bandas y también en acciones de estrategia.
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