Las mejores firmas madridistas del planeta

Pongámonos en situación: final del partido en Montilivi. Girona-FC Negreilona, 4-2. Sorpasso en la segunda plaza del campeonato y alirón del Real Madrid. Todo en uno. Nos vamos a la sala de prensa gerundense y parece nuestro querido Jardinero Mayor. El gran Xavi Hernández, cariacontecido, taciturno, triste y lloroso, que diría la estudiantina. Un periodista le pregunta que qué tendría que hacer para mejorar la situación y contesta que deben competir mejor, que los cuatro partidos contra los dos que están por encima los tenían controlados, que han sido superiores y que merecían ganarlos pero que han perdido los cuatro. Y se ha quedado tan ancho.

Xavi Hernández en Girona

Hagamos un pequeño repaso por orden cronológico. Barcelona-Real Madrid, 1-2, Barcelona-Girona, 2-4, Real Madrid-Barcelona, 3-2, Girona-Barcelona, 4-2. Esto es, el Barcelona ha marcado 7 goles y le han cascado 13, pero han sido superiores y no merecieron perder. No es que diga que no merecían perder tal o cual partido, es que no merecieron perder los cuatro. Así, con un par, sin rubor, sin esconderse debajo de la mesa al decirlo. Estoy convencido de que se lo cree de verdad, que lo que verdaderamente piensa es eso, que no debían haber perdido ninguno de los cuatro partidos, aunque les hayan metido 13 goles entre los cuatro. Efectivamente, esto merece un replanteamiento del fútbol en particular y del deporte en general. Veamos.

El Barcelona ha perdido los cuatro partidos que ha disputado frente a Real Madrid y Girona. Ha marcado 7 goles y le han cascado 13, pero han sido superiores y no merecieron perder

Lo primero que hay que hacer es cambiar las reglas. La International Board (IFAB) debe proclamar y regular el nuevo concepto del deporte del balompié en estos términos: El fútbol es un deporte en el que juegan dos equipos de once personas, en el que hay que jugar la pelota con los pies y en el que obtiene el triunfo el equipo que mejor juega, a juicio de Xavi Hernández, independientemente de los goles que se marquen. Eso es, que gane el que mejor juegue, no el que marque más goles. ¿Qué más da si entra o no la pelotita en la portería rival si no se juega bien? ¿Qué importancia tiene perforar la meta del contrario si no se tiene controlado el partido? Pues eso, que gane el que mejor juegue según el criterio, por supuesto, del gran Xavi Hernández. A falta de negreirato, negreiras y negreiriles, es lo mejor. Directamente que gane quien el técnico del FC Negreilona decida cada partido en función de la belleza del juego y del control del encuentro. Así no fallan, desde luego.

Xavi Hernández

Pero no nos quedemos en la simpleza del fútbol, por favor. Todos los reguladores de los deportes mundiales deberían hacer lo mismo. No debe ganar el que llegue antes a la meta en una carrera, sino el atleta que mejor estilo demuestre sobre la pista. ¿Qué es eso de meter más puntos en un partido de baloncesto? De eso nada, monada, debe ganar el equipo que mejor haga los mates o en el que el base haga las más bellas asistencias, por favor. Nada de meter la bola en menos golpes, el que se lleve el Masters de Augusta debe ser el golfista que mejor swing demuestre en el campo. Vuelvo al atletismo, ¿que un atleta salta 2,38 al primer intento? Nada, debe ganar la medalla de oro el que ha saltado 2,28 pero con un Fosbury flop de ensueño. En waterpolo mismo, debe ganar el equipo que mejor nade, faltaría más. Y así hasta la eternidad, así hasta la excelencia. El deporte debe ser estética, no resultados. El deporte debe ser control, no goles ni puntos ni marcas. El deporte debe ser técnica pura, no ganar partidos ni ejecutar con precisión. El deporte debe ser exactamente lo que don Xavier Hernández diga que debe ser, faltaría más.

El deporte debe ser exactamente lo que don Xavier Hernández diga que debe ser, faltaría más

Las declaraciones que nos regala el de Tarrasa un día sí y otro también son dignas de estudio por los mejores gabinetes psicológicos del mundo. Son, verdaderamente, un canto a la absurdez o a la absurdidad, como elijan ustedes. Cada vez que se sienta en la silla de la rueda de prensa saca algo de la chistera que causa la hilaridad del espectador medianamente normal. Eso sí, de cara a los suyos son magníficas, porque les consuela, les reconforta y les permite dormir con felicidad. Pero no olvidemos la pura, simple y dura realidad: al FC Negreilona, esta temporada, le han metido 13 goles en los cuatro partidos más importantes de la liga, perdiendo los cuatro. Ha sido eliminado de la Copa de España recibiendo otros cuatro goles en el Botxo, El Real Madrid le cascó otros cuatro en al final de la Supercopa de España allá en Arabia y el PSG le metió otros cuatro en su propia casa para mandarles al carrer en Copa de Europa. Pero eso sí, queridos lectores, han controlado los partidos, han jugado mejor y no merecían perder. Por eso, porque es una verdadera obscenidad perder todas las competiciones por cuatro goles o más, porque no se puede consentir tamaño ridículo, porque el fracaso de la temporada es estrepitoso, toca cambiar las reglas para contentar a Xavi, a Laporta y a la afición culé. Ya están tardando.

 

Getty Images.

El 6 de mayo de 2024 se cumplen 90 años de la consecución de la sexta Copa de la historia del club blanco. Una Copa heroica y épica por parte del Madrid F.C., que tuvo que enfrentarse a varios y grandes obstáculos para su conquista. Por entonces, el torneo del KO todavía era la competición de mayor importancia en el fútbol nacional. La Liga llevaba pocos años en funcionamiento y, aunque el crecimiento era evidente, al ganador de la Copa se le otorgaba mayor consideración, no en vano su denominación genérica e histórica es el Campeonato de España.

El 6 de mayo de 2024 se cumplen 90 años de la consecución de la sexta Copa de la historia del club blanco. Una Copa heroica y épica por parte del Madrid F.C., que tuvo que enfrentarse a varios y grandes obstáculos para su conquista

El cuadro madridista se sacaba así varias espinas. La primera, el romper una sequía de más de tres lustros sin alzar la Copa, ya que la última hasta entonces la consiguieron en 1917. La segunda, volver a ganar una final copera tras caer en las cinco anteriores: 1918 y 1924 ante el Real Unión, 1929 contra el RCD Español y 1930 y 1933 frente al Athletic. Y la tercera, encauzar un curso 1933-34 complicado porque empezaron la temporada como vigentes campeones de Liga, pero no lograron el tercer título seguido después de ser superados en la tabla por el Athletic en la segunda vuelta. Las aguas no bajaron tranquilas por Chamartín en distintos momentos de la campaña y en el mes de diciembre de 1933 se prescindió del técnico inglés Mr. Firth, que fue sustituido por Paco Bru.

Paco Bru

Tres semanas después de concluir la Liga los blancos iniciaron la Copa con una primera eliminatoria ante Osasuna. Los rojillos militaban en la categoría de plata y no habían culminado el ascenso al finalizar en quinta posición en la clasificación, pero llegaban en un buen momento tras eliminar en dieciseisavos al Athletic de Madrid, recién ascendido a Primera. Como futbolistas más destacados tenían en sus filas a los hermanos Bienzobas, Paco y Cuqui, y al gran ariete Julián Vergara.

Osasuna-Madrid en San Juan

Osasuna - Madrid en San Juan

La ida fue en el campo de San Juan el 25 de marzo y la expectación en Pamplona fue enorme, con proclamas en la prensa como “el domingo se verá Pamplona como en los grandes días de San Fermín”. El conjunto madridista no estaba confiado pese a ser un cuadro de inferior categoría y viajó con casi todos sus ases a Pamplona. Paco Bru alineó prácticamente el once de gala, salvo la inclusión de Bonet y Blázquez (en lugar de Lazcano que pidió no jugar ante su exequipo) con pocos minutos en la Liga.

Zamora y Quincoces paran a Vergara en San Juan

Zamora y Quincoces paran a Vergara en San Juan

Al césped saltaron los Zamora, Ciriaco, Quincoces, Emilín, Olivares y los hermanos Regueiro. Con un estadio a reventar, con muchos aficionados llegados de toda Navarra y con récord de recaudación, la victoria fue blanca por 0-3. Según la crónica de ‘La voz de Navarra’ el Madrid “venció fácilmente a Osasuna” destacando “el primer cuarto de hora espléndido” de los hombres de Bru. Todos estuvieron a “gran altura” excepto Bonet y los tantos los materializaron Leoncito, Emilín y Luis Regueiro.

La vuelta se celebró en Chamartín el 1 de abril y fue un mero trámite. El once blanco solo contó con los cambios de Valle por Leoncito y Samitier por Luis Regueiro, y el resultado fue un contundente 5-1. Las crónicas se mostraron bastante críticas con la actuación del portero de origen argentino Oyaga, al que culpabilizaron de varios tantos. Samitier y Blázquez lograron un doblete y Eugenio hizo el quinto. El tanto del honor rojillo fue de Urrizalqui. La noticia destacada para la prensa fue el acierto de Samitier llegando a titular AS que fue “un domingo de resurrección” para el delantero catalán.

Despeje del portero Oyaga de Osasuna en Chamartín

Despeje del portero Oyaga de Osasuna en Chamartín

La siguiente ronda deparó la madre de todos los partidos en la época: Madrid FC - Athletic Club. Los dos mejores clubes del país frente a frente y la final anticipada del torneo para los medios y muchos aficionados. Unos cuartos de final que pasarían a los anales de la Copa.

La ida fue en Chamartín el día 8 de abril. El Athletic, optimista, viajó con todo a excepción de su arquero Blasco, por lo que Ispizua ocuparía el marco. El resto del equipo, una constelación de enormes futbolistas: Cilaurren, Muguerza, Gorostiza, Iraragorri, Chirri II, Lafuente, Bata... Paco Bru tenía clara la estrategia y era calcar el rendimiento de dos meses antes cuando doblegaron a los vascos con facilidad en la Liga por 3-0. Para ello alinearía a su once de gala con Samitier y Luis Regueiro juntos como interiores. En la previa lo que más se hablaba en la prensa es del tiempo y que la lluvia beneficiaría al estilo de los bilbaínos.

Real Madrid-Athletic en Chamartín

Madrid-Athletic en Chamartín

Zamora en Chamartín frente al Athletic

Zamora en Chamartín frente al Athletic

El partido se jugó a las 16:15h de la tarde y acabó en tablas. En la crónica de AS se detalló que el Athletic cambió su táctica y Patricio Caicedo planteó un equipo más conservador con tres delanteros y cinco medios ante la “mejor defensa de España”. El Madrid “utilizó un fútbol abierto, ingenio, procurando dar brillantez y amplitud, variándolo como si el partido fuese una exhibición de habilidad”. El Athletic “cerró a piedra y palo el suyo, colocando a Iraragorri y Aguirrezabala tan atrás que, en ocasiones, más se aproximaban a los dos zagueros que a la línea delantera”. En uno de los pocos acercamientos visitantes, Bata superó a Zamora y en la segunda mitad Olivares consiguió la igualada. Con 1-1 se jugaría la vuelta en Bilbao el día 15 de abril.

Marcador de Chamartín Madrid-Athletic

Marcador en Chamartín en la ida del Madrid-Athletic

La localía del Athletic y el gran resultado obtenido en Chamartín otorgaban el cartel de favorito a los vizcaínos. La expectación en la ciudad fue espectacular y se produjeron colas larguísimas en la sede social del club para conseguir una entrada. El Athletic continuaba sin contar con Blasco y en el once entró como novedad Gerardo. Mientras que el Madrid sufrió las bajas tras la ida de Valle y Olivares, que fueron sustituidos por Bonet e Hilario, con lo que Samitier actuaría de nueve. También descansó Lazcano para que entrase Emilín.

Athletic-Madrid en San Mamés

Athletic-Madrid en San Mamés

Ciriaco en San Mamés

Ciriaco en San Mamés

En el periódico Excelsius el titular del duelo fue “en los últimos instantes de un partido emocionantísimo el Athletic logra marcar el tanto del empate”. Además, se hacían eco de la meteorología porque el calor extremo fue “malo para el Athletic”. Mientras que AS se mostraba muy crítico con la incapacidad del Athletic y con el árbitro, Vilalta, que impidió el triunfo madridista al anularle un segundo gol inexplicable a Emilín cerca del descanso. Por entonces, mandaban los blancos gracias al gol de Hilario. En la segunda parte el Madrid acusó la fatiga y a tres minutos de que finalizase el choque Muguerza empató con un disparo que equivocó a Zamora. Un gol que llegó cuando el público empezaba a marcharse de San Mamés. Los que se quedaron terminaron por invadir el campo entusiasmados para abrazar a los jugadores, lo que provocó que los guardias de Asalto de la República tuvieran que cargar.

Empate en San Mamés

Empate en San Mamés

El semifinalista se decidiría en un desempate con sede en Barcelona tres días más tarde. El encuentro se disputaría en Casa Rabia, el nombre por el que entonces se conocía a Sarriá. Las alineaciones de ambos conjuntos fueron prácticamente idénticas a las de San Mamés, con la excepción de la inclusión de un medio en el Athletic, Garizurieta por Gerardo, y un par de cambios en los madrileños, Gurruchaga por Leoncito y Lazcano por Emilín. El conjunto blanco estuvo contra las cuerdas en la primera mitad al ir perdiendo por 2-0 (Lafuente y Bata) con un Athletic que “jugó espléndidamente”, según recogió Excelsius. En la segunda mitad los vascos se replegaron a la defensiva y el “juego práctico de Samitier” y un Hilario “extraordinario” permitieron la igualada merengue con un doblete del interior canario. Se disputó una prórroga de 30 minutos que no aclaró nada y se concretó disputar otro desempate 48 horas más tarde en el mismo escenario.

Capitanes Madrid y Athletic en Sarriá

Capitanes del Madrid y Athletic en Sarriá

Primer desempate en Sarriá

Primer desempate en Sarriá

Paco Bru, en la previa, habló con el diario Ahora y el primero que preguntó fue el técnico: “¿Qué se dice en Madrid?”, a lo que el periodista respondió que “la gente está loca con el equipo y los jugadores. Ayer no se ha vivido más que para el partido, y Madrid entero ha estado pendiente de la retransmisión del radio-reportaje de la batalla”. A continuación, el entrenador blanco desgranó el sentir de la plantilla: “Usted sabe que yo llevo muchos años ya de fútbol. Pues bien; no se ha visto nunca un caso de entusiasmo y de espíritu deportivo como el que ahora ofrecen todos los jugadores del Madrid, sin excepción. Algo admirable”. También confesó que había jugadores tocados pero que sacaría el “mejor producto”.

Athletic-Madrid en Casa Rabia

Desempate entre Athletic Club y Madrid FC

Por fin, al cuarto partido entre ambos conjuntos fue la vencida y se pudo conocer al semifinalista copero. Samitier, que era duda por no estar al cien por cien, fue de la partida y su papel resultó vital. En el Athletic debutaron en la eliminatoria el exmadridista Urquizu por Castellanos en defensa, Petreñas por Garizurieta en la media, y Uribe, otro jugador con pasado merengue, por Chirri II en la delantera. El juego blanco fue catalogado por Heraldo de Madrid como “magnífico” y decantó la balanza ya en la primera parte con dos tantos de Hilario. En la segunda mitad, el cuadro blanco no se echó atrás, sino que siguió presionando y buscando atacar. Así, a poco del final, y con el Athletic muy volcado, Samitier firmó el 3-0 definitivo. El público catalán salió entusiasmado y “ovacionó a los vencedores, sin dejar de alentar con simpatía todas las reacciones que se operaban en el bando vencido y de aplausos con respeto y con admiración”, según se leyó en las páginas de AS. El mismo medio detalló que fue una eliminatoria de Copa que “batió récords de la emoción”. El Athletic Club, el rey de Copas y campeón de las cuatro últimas ediciones había caído.

Zamora alegre por el pase a la final

Zamora alegre por el pase a la final

En semifinales, el rival blanco sería el Betis que se deshizo del Barça. Además, la ida era en Sevilla solo dos días después de la contienda contra el Athletic. La directiva merengue solicitó el aplazamiento del encuentro de manera infructuosa porque el cuadro bético no transigió con el cambio y la Federación cerró en ese momento el caso. El cansancio y el agotamiento era considerable en las huestes blancas. El apretadísimo calendario los había exprimido en una época en la que los transportes no eran tan rápidos, cómodos y eficaces. En solo una semana iban a disputar cuatro encuentros en tres ciudades diferentes: el día 15, en Bilbao; el 18 y el 20, en Barcelona; y el 22, en Sevilla. En total se recorrerían más de 2.150 kilómetros en los viajes de Madrid a Bilbao, de Bilbao a Barcelona y de la Ciudad Condal a Sevilla, con correspondencia en la estación del Mediodía para cambiar de tren y subir al rápido de Andalucía, llegando de noche a la capital hispalense. Todos los partidos lejos de su feudo, con ambientes complicados y actuaciones arbitrales en algunos casos deficientes.

Pese a todos los grandes inconvenientes y a la fatiga acumulada en el equipo, el Madrid FC era para la prensa manifiestamente favorito para plantarse en la final. Sin embargo, el cuadro bético había eliminado al Barça, lo que suponía un aviso para los blancos, y era una escuadra en crecimiento que al año siguiente haría historia ganando la Liga. Su columna vertebral estaba formada por Urquiaga en portería, Aedo y Areso en defensa, Lecue, futuro jugador madridista, en la media, y Unamuno en ataque.

Betis-Madrid en el campo del Patronato de Sevilla

Betis-Madrid en el campo del Patronato de Sevilla

El campo de El Patronato presentó un aspecto espectacular y los aficionados verdiblancos tenían esperanzas de conseguir un buen resultado dados los antecedentes y las circunstancias en las que llegó el Madrid al partido. Paco Bru apenas hizo cambios salvo la entrada de Gurruchaga por Leoncito. Además, también pudo jugar Quincoces, que tenía una lesión en un ojo producida en la eliminatoria contra el Athletic, y que no viajó con el equipo el tren sino que lo hizo horas después en avión.

En el campo no hubo color y los madridistas lograron la victoria con suficiencia. Pese al “hándicap que representaba jugar cuatro partidos en una semana, el Madrid derrotó al Betis”, fue el titular del periódico La Época. En el Heraldo de Madrid se hicieron eco de la “magnífica actuación del Madrid en Sevilla” venciendo por dos a cero. En La Vida Deportiva se definió el triunfo merengue como “brillante”. Mientras que en AS con ese resultado veían a los blancos al 70% en la final. El Madrid realizó de nuevo un “fútbol espléndido, seguro; juego de equipo, al que contribuyeron todos, sin que menguara nadie”, según la crónica del medio deportivo. Lazcano y Eugenio fueron los autores de los goles en la segunda mitad de un conjunto que se “halla en forma. Alguien ha realizado el milagro de mantener en buen estado a los jugadores, única condición necesaria para triunfar, puesto que el Madrid, a través de esta y la otra temporada, tiene demostrado suficientemente que posee una cantidad y una calidad de fútbol que pocos equipos igualan y ninguno supera”, concluyó AS.

Betis-Madrid en el campo del Patronato de Sevilla

Betis-Madrid en el campo del Patronato de Sevilla

A la vuelta de Sevilla, en la estación madrileña del Mediodía, toda la expedición madridista recibió el calor de 5.000 hinchas que invadieron los andenes en una escena inédita hasta la fecha. Los jugadores sintieron el impresionante apoyo de sus aficionados, que les brindaron la bienvenida tras más de una semana fuera de casa y después de cuatro partidos y muchos viajes en sus piernas.

Restaba jugar el segundo partido en casa, en Chamartín, siete días más tarde, con lo que por fin tendrían tiempo para descansar y preparar con pausa y serenidad el encuentro. A lo largo de la semana la única duda blanca fue Quincoces, que continuaba con su problema ocular, pero que podría jugar con un vendaje protector. Por tanto, como publicó El Heraldo de Madrid, el “Madrid sacará su equipo heroico”. El rival, el Betis, viajaba con pocas esperanzas, según la prensa.

Madrid-Betis en Chamartín

Madrid-Betis en Chamartín

Luego, en el terreno de juego, las cosas fueron diferentes y se vio a un cuadro verdiblanco con gran brío y entusiasmo que estuvo cerca de dar un susto al Madrid e “invertir el resultado”, según se leyó en AS. Los blancos salieron confiados y sin dar demasiada importancia al choque. Solo el arreón final evitó el triunfo del Betis. En la primera mitad los visitantes se adelantaron por medio de Saro y, tras el descanso, cuando los merengues se dieron cuenta de lo que estaba pasando, comenzaron a carburar. Fue Samitier el que tiró del equipo y con un doblete en quince minutos remontó el partido y metió a los blancos en la gran final. La cuarta en los últimos seis años.

Gol de Samitier frente al Betis en Chamartín

Gol de Samitier frente al Betis en Chamartín

El rival sería, por sorpresa, el Valencia, al que ya daban por eliminado tras empatar en la ida en su casa a dos ante el Oviedo. Sin embargo, en Buenavista dieron buena cuenta del gran equipo asturiano, venciendo por 1-3 en una tarde espléndida de Costa. El choque por el título tuvo como sede Montjuic, un lugar de mal recuerdo para los blancos después de caer recientemente en dos finales allí contra el Athletic Club en 1930 y 1933.

La expedición blanca llegó a Barcelona en tren el día 2 y se concentraron en el hotel del Tibidabo. Ricardo Zamora explicó que el viaje fue “bien; un poco pesado, pero ya estamos acostumbrados a estos ajetreos”. Y respecto a la final comentó que “nos hallamos animados de un espíritu optimista y esperamos vencer. Todos los jugadores se hallan en buenas condiciones y supongo que unos días en esta montaña serán un sedante para los nervios fatigados”. Los merengues tuvieron sesión de entrenamiento en Sarriá, el lugar en el que se clasificaron para semifinales contra el Athletic, y en las horas muertas en el hotel se les pudo fotografiar jugando al dominó, el billar o el tenis de mesa. Desde la capital el club organizó un tren especial a Barcelona para sus aficionados y numerosas peñas oficiales y particulares fletaron autocares. Se esperaba una afluencia cercana a las 3.000 personas.

Concentración del Madrid en Barcelona

Concentración del Madrid en Barcelona

Su adversario por el título, el Valencia, estaba dirigido por un entrenador experto y exitoso en el fútbol español que ya había levantado dos Copas con el Barça y una con el RCD Español: Jack Greenwell. En la plantilla se encontraban internacionales como Pasarín, el defensa Torregaray, los medios Iturraspe y Bertolí, el delantero goleador Vilanova y el protagonista de la vuelta de semifinales Costa. Su motivación e ilusión era enorme, porque se trataba de la primera vez que alcanzaban una final copera y eso también quedó patente en la ciudad del Turia, y numerosísimos aficionados che que se trasladaron a Barcelona por carretera, por raíl y mar, iban a ser mayoría en las gradas del estadio doblando en espectadores a su contrincante.

En la previa de la final, el técnico Greenwell que había tenido a sus órdenes a Samitier y Zamora durante tres temporadas en el FC Barcelona a comienzos de la década de los 20, les remitió la siguiente carta:

“Queridos Ricado y Pepe. Confío en batiros el domingo porque espero que el mejor equipo pierda”.

A esta misiva contestaron con otra los dos jugadores madridistas:

“Querido Jack: si se han de cumplir tus pronósticos, deseamos que nuestro equipo sea el peor”.

Prolegómenos de la final

Prolegómenos de la final

Montjuic en la final de Copa de 1934

Montjuic en la final de Copa de 1934

A las 16:30 horas del 6 de mayo de 1934 saltaron ambos conjuntos junto con el trencilla, el Sr. Vilalta, a un campo de Montjuic con una estampa maravillosa. Las alineaciones eran las de gala con Zamora; Ciriaco, Quincoces; Pedro Regueiro, Bonet, Leoncito; Lazcano, Luis Regueiro, Samitier, Hilario y Eugenio en el conjunto madridista y Cano; Torregaray, Pasarín; Bertolí, Iturraspe, Conde; Torredeflot, Abdón, Vilanova, Costa y Villagrá en los valencianos. El conflicto de los uniformes, al vestir ambos el mismo color blanco, quedó resuelto al sostener el equipo merengue su derecho a vestir el color habitual, por lo que el Valencia adoptó una camiseta roja con un triángulo pectoral con los colores del escudo y pantalón negro.

Final Madrid-Valencia

Final Madrid-Valencia

El encuentro en la primera parte tuvo el dominio blanco con los valencianistas buscando las rápidas contras de su delantera vertical y eléctrica. La gran ocasión de esta mitad fue para Hilario, que envió el cuero al poste, por lo que al descanso se llegó sin goles. En el segundo acto el panorama era similar, con el Madrid teniendo el balón y los che buscando su oportunidad. Esta llegó cuando Quincoces cedió un balón a Zamora y el delantero Vilanova, más rápido que el guardameta madridista, se adelantó y mandó el esférico a la red. El gol envalentonó a los valencianistas, pero el Madrid, con el paso de los minutos, se lanzó con todo al ataque. Primero anularon un gol por fuera de juego a Luis Regueiro y, a continuación, de nuevo Hilario se topó con la madera. Fue el interior canario el que lograría la igualada al marcar a placer en el minuto 71 después de una magnífica combinación con Samitier.

Samitier contra el Valencia

Samitier contra el Valencia

Apenas dos minutos más tarde, otra vez apareció la genialidad de ‘El Mago’ para regatear a dos defensas y ceder el balón a Lazcano, que con un disparo ajustado superó a Cano. Los che no se pudieron reponer de dos mazazos tan duros y la Copa se fue para Madrid. Ricardo Zamora subió al palco de autoridades y allí, de manos del presidente de la Generalitat, Lluis Companys, recibió el trofeo. Fue la Copa de Samitier en su último acto como madridista. Tras un año y medio dejaría el conjunto blanco con otro entorchado bajo el brazo después de la Liga del año anterior y la edición 1933-34 del Campeonato Regional. Decisivo en varios encuentros previos, en la final se mostró como el jugador más determinante, el canalizador del juego blanco y el conductor de los ataques con paciencia y eficacia. Como colofón fabricó una excelente jugada individual para el segundo gol de Lazcano.

Goles de la final

Goles de la final

En las declaraciones tras el partido, la opinión generalizada es que había ganado el mejor equipo. El presidente blanco, Luis Usera, se mostró “muy satisfecho del comportamiento de los jugadores. También quiero que conste mi satisfacción por la acogida que el público catalán ha dispensado a los nuestros y por la ovación con que al terminar el encuentro ha premiado su esfuerzo”. El técnico Bru dijo estar “muy contento. El Madrid no ha jugado verdadero fútbol hasta que se ha visto perdido el partido, y esta es la tercera vez que se repite la historia, pues las otras dos fueron los encuentros del Athletic. Hemos ganado a pesar de Vilalta”. Bernabéu, directivo madridista, explicó que la clave estuvo en la segunda parte con “veinte minutos de buen juego, pero bueno de verdad, y raso, como convenía y como tenía que ser, porque de otro modo íbamos a perder. Hernández Coronado, el secretario técnico, afirmó que “al Madrid le ha bastado veinte minutos para ganar. El resto del partido ha estado algo cohibido por el juego duro del Valencia”. Quincoces estaba exultante: “¡Qué le voy a decir! Que no lo creo todavía. Estoy satisfechísimo del público”. Samitier comentó que “lleno de satisfacción estoy por el resultado, que da por fin el título al Madrid, y por el comportamiento del público. Mis paisanos se han portado bien de verdad y me enorgullece. En cuanto hemos jugado raso no ha habido enemigo”. Mientras que Zamora detalló que “hemos ganado el partido en los diez minutos de juego, que han sido diez minutos que han valido por los noventa. El Madrid ha tardado en compenetrarse debido a una dificultad de acoplamiento de líneas, que en principio no se entendían; pero después ha carburado, y la victoria no se ha hecho esperar”.

Aficionados madridistas en Montjuic

Aficionados madridistas en Montjuic

En las filas valencianistas se asumió la superioridad rival. Para el secretario técnico Luis Colina ganó “el mejor equipo”. Para el capitán Pasarín, “el Madrid es más equipo y encuentro lógico el resultado. Para el extremo Torredeflot, “siento que hayamos perdido, pero me alegro de que se haya demostrado que el Madrid no ha podido vencernos por más de un gol”. Y para el técnico Greenwell, “el Madrid ha tenido diez minutos de suerte y buen juego, y por ello ha ganado.

Zamora recibe la Copa en Montjuic

Zamora recibe la Copa en Montjuic

El equipo blanco regresó a casa el 7 de mayo en el expreso de Barcelona, que cuando entró en la estación del Mediodía fue recibido por un gran gentío de entre 6.000 y 10.000 madridistas, según cálculos de la prensa. Nunca hasta la fecha se había visto un recibimiento tan apoteósico y la guardia de asalto tuvo que controlar a los aficionados para que la comitiva presidida por el alcalde Pedro Rico pudiera dar la bienvenida a los jugadores sin sobresaltos. Cuando los futbolistas bajaron del tren, sonó el himno de Riego y tras las declaraciones institucionales volvió a sonar el himno republicano. A la salida de la estación todos se encaminaron hacia la sede del Madrid FC en el Paseo de Recoletos en un paseo triunfal en el que los jugadores fueron acompañados por la multitud con banderas, carteles y pancartas. Los aficionados entusiastas que habían seguido a los futbolistas requirieron la presencia del capitán Ricardo Zamora, que tuvo que salir a un balcón para mostrar la Copa entre grandes aplausos.

Recibimiento en la estación del Mediodía a los campeones

El día 9 de mayo, los campeones visitaron al alcalde Pedro Rico, que los recibió en el patio de cristales del Ayuntamiento, quedando la Copa depositada en su despacho hasta el día 16, momento que en que se celebraría una solemne recepción. Además, para la festividad de San Isidro, el día 15, la directiva madridista organizó un banquete para la plantilla con una invitación añadida a los redactores deportivos.

Recepción en el ayuntamiento de Madrid

Recepción en el ayuntamiento de Madrid

Celebración

Celebración

Celebración en Chicote

Celebración en Chicote

Fotografías: archivo de Alberto Cosín.

Así que ha optado usted por el antimadridismo. De acuerdo. Desde estos párrafos no le vamos a juzgar; al contrario, nos solidarizamos con usted. La senda del “anti” es amarga y penosa. Decía san Agustín que el odio es como beber veneno con la esperanza de que muera tu enemigo, pero san Agustín seguramente no tenía ni puñetera idea de lo duro que es que te arrebaten tu primera copa de Europa en el minuto 93 y que un año después vuelva a ocurrir lo mismo gracias a un gol de penalti marcado por un golfista cojo.

Bale

Que san Agustín sería muy listo, muy neoplatónico y tal; no digo yo que no, pero no sabe lo que es pagar siete kilos al vicepresidente de los árbitros y que a la larga te rente lo mismo que invertir tu capital en yogurteras; ni sabe san Agustín lo que se siente al reventar todo el plan económico de un club para pagar la ficha de Leo Messi con la idea de dominar el fútbol del siglo XXI y que al final acabes en la ruina, sin Messi y con una diferencia de títulos aún mayor respecto a tu máximo rival.

Ni idea tenía san Agustín de lo que es ser un “anti”, oiga. Pero ni idea. Por eso escribió eso de que el mundo es un lugar intrínsecamente bello en el que el Mal es solo la disonancia que hace más hermosa la música que rige el universo. Alguien que dice semejante chorrada solo puede ser madridista.

querido antimadridista: no está usted solo. El mundo está repleto de personas que han entregado su causa al dolor del prójimo por encima de la satisfacción propia

Así que no se preocupe, querido “anti”: no está usted solo. El mundo está repleto de personas que han entregado su causa al dolor del prójimo por encima de la satisfacción propia. Usted ha valorado sus opciones y ha decidido que no quiere ser del Atleti, ni del Barça, ni del City, ni del Bayern, ni de ningún otro equipo; o, mejor dicho, ha decidido serlo de todos en la medida en que se enfrenten al Real Madrid. Usted, en resumen, ha decidido ser antimadridista a pesar de ser el camino más recto hacia la úlcera de estómago. Heroica abnegación. Probablemente a sus amigos y parientes les diga que usted es de tal o cual equipo para disimular: del Sevilla, del Valencia o del Inter Miami desde chiquitín; pero usted y yo sabemos que en realidad eso le importa poco porque un gol de Lamine Yamal que supusiera la victoria de una final de Champions League no le haría tan feliz como que Vinícius fallara un penalti contra el Betis en octavos de final de la Copa del Rey.

Querido antimadridista: sabemos que desde ayer está usted pasando un mal rato. El Madrid ha ganado su liga trigésimo sexta. Es probable que tarde más tiempo en leer la frase anterior que en contar los títulos en la vitrina del equipo del cual usted dice en público ser seguidor (guiño, guiño). Pero no se preocupe, aquí tiene usted unos sencillos mantras que le ayudarán a digerir su ataque severo de gazunga verde.

 

1.- EL MADRID NO HA GANADO LA LIGA, LA HAN PERDIDO LOS DEMÁS EQUIPOS

 

Es de cajón. El resto de equipos no ha competido. Sus plantillas, cuerpo técnico, directivos y afición son idiotas y no quieren ganar títulos, lo que quieren es que los gane el Leviatán Blanco de Concha Espina. El Barça no ha competido esta liga. El Atleti tampoco y el Girona menos aún. Una victoria es menos victoria cuando tu rival renuncia a la lucha. Mal el Madrid. A Canaletas.

Florentino al teléfono

2.- LOS HILOS DE FLORENTINO

 

La Liga es una cosa muy mala y corrupta (¡Oh!, parece que el “anti” empieza a ver la luz, ¿será posible? ¿Está en camino su rehabilitación?) porque Tebas está a sueldo de Florentino (vaya por Dios, lo perdimos otra vez). A nadie engañan con su falso teatrillo de “ahora te denuncio en los juzgados”, “ahora voto en contra de que te subas el sueldo”, “ahora demando a CVC por delito fiscal”, “ahora prohíbo a La Liga lucrarse a costa de la marca Real Madrid grabando directos en su estadio”… Nada. Monsergas de cara a la galería. Mientras al pueblo llano se le hace creer que Florentino y Tebas se detestan, entre las sombras quedan juntos a comer y se cuentan chistes crueles sobre los demás equipos.

—Floren, Floren, escucha: ¿qué hizo Luis Enrique cuando el Madrid le mandó a la mierda?

—No sé.

—Fichar por el Barça. Jajajaja.

—Jajajaja. Me parto contigo Javinchu. Oye, por cierto, que mañana voy a poner otra denuncia a La Liga, pero recuerda que es todo de mentirijillas.

—Ok. Y yo te voy a cambiar el partido contra el Almería a este miércoles; pero tranquilo que te lo pongo a las dos de tarde para que os de tiempo a estar en Múnich a las nueve para lo del pase a la final contra el Bayern.

—Gracias, Javinchu. Cuánto nos queremos.

—Muchísimo, Floren, muchísimo.

 

3.- EL ARBITRAJE

 

Es evidente que el Madrid no solo ha comprado a Tebas sino también al comité de árbitros. Desde que el Barça dejó de pagar a Negreira con el objetivo de asegurar el sano equilibrio y la limpieza de la competición, dicho equilibrio ha vuelto a romperse en favor del equipo de Concha Espina, que ahora roba a placer. Urge poner solución a esto. ¿Por qué no emitir un impuesto especial para sufragar un sobresueldo a Medina Cantalejo que asegure el retorno al justo equilibrio de la competición?

Medina Cantalejo

4.- LA CUBIERTA RETRÁCTIL

 

Es evidente que un techo que se abre y se cierra a voluntad adultera la competición de forma intolerable. Al impedir el paso a los rayos del sol, el Bernabéu se convierte en un pozo oscuro donde reina la maldad y las fuerzas de las tinieblas campan a sus anchas. Los jugadores rivales no pueden procesar la fotosíntesis de manera adecuada, se marchitan, sufren severas bajas de clorofila y no son capaces competir. Hay que demoler el Nuevo Bernabéu, que además es feísimo y parece un radiador para el baño.

 

5.- EL RACISMO

 

El Madrid está lleno de negros que provocan y nos obligan a ser racistas. Y, además, al hilo del punto anterior, no se les ve cuando Florentino cierra la cubierta retráctil y sume el estadio en tinieblas.

Bernabéu con la cubierta

6.- FRANCO

 

Comodín socorrido y recurrente. Si el Madrid gana, es por Franco, si pierde el Barça, es por Franco, que lanzó una maldición vudú sobre las insignias que le otorgó la directiva culé; si el Atleti queda cuarto es por Franco, que perseguía a los seguidores del Atlético de Aviación porque eran todos rojísimos. Si el Madrid tiene 14 Champions es por Franco, estadista que en sus tiempos era querido y respetado en toda Europa y por eso compraba orejonas para Di Stefano. Franco era del Madrid. Y Hitler. Y Mussolini. Y Atila el Huno y el chaval aquel de Bilbao que se lio con mi novia cuando fue con sus amigas a una despedida de soltera en Fuengirola. Que además se llamaba Francisco y se parecía a Xabi Alonso el hijoputa.

 

7.- GARETH BALE

 

Después de Franco, lo peor. Jugaba al golf y era un marciano. E hizo un corte de mangas en el Metropolitano. El señorío del Madrid es más falso que las facturas de Negreira.

En fin, querido “anti”, espero que con estos sencillos mantras sea capaz de mitigar su escozor anímico por el hecho de que el Madrid haya ganado su Liga número 36. Sin nada más que añadir, le dejo con su resentimiento. En cuanto a mí, podrá encontrarme en Cibeles siempre que me necesite, donde personas de todos los sexos, razas y credos celebran el haber escogido voluntariamente abrazar la felicidad.

 

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“Cuando uno está en la cama con una mujer fea, lo mejor que puede hacer es cerrar los ojos y ponerse manos a la obra. Aunque espere, la mujer no será bonita. Hay que besarla y terminar”.

Meñique, Juego de tronos, capítulo Eddard 8.

 

Nada como la ordinariez de Meñique para definir lo que supone para el Real Madrid ganar una competición tan vulgar en prácticamente todos los aspectos como la liga española. Al Madrid no le ha quedado otra que cerrar los ojos e imaginarse que estaba disputando alguna liga pura y limpia como la portuguesa o la alemana en lugar de la española mientras por otra ventana de su mente soñaba con la Champions League e incluso la Superliga.

Real Madrid

El club blanco recibe el trofeo liguero como el alumno que aprueba con sobresaliente todas las materias a final de curso y su abuelo, como premio, le regala algo que pasó de moda hace cinco o diez años: no le hace especial ilusión, pero al menos se va con la satisfacción personal que produce el trabajo bien hecho. En palabras de José Mourinho, el Madrid acaba de ganar una liga en la que da vergüenza participar, pero no por ello menos meritoria.

Al Madrid no le ha quedado otra que cerrar los ojos e imaginarse que estaba disputando alguna liga pura y limpia como la portuguesa o la alemana en lugar de la española mientras por otra ventana de su mente soñaba con la Champions League e incluso la Superliga

Y es que los de Carletto han dominado la competición con puño de hierro prácticamente desde principio a fin, sin dar opción ni a sus principales rivales ni a la revelación de la liga, un loable Girona, ya que desde el principio ha mantenido una proyección de puntos altísima. El Real Madrid no se dejó llevar en ningún momento de la temporada y compitió con todo lo que tenía cada partido, teniendo que dejarse la piel hasta más allá del minuto noventa en muchos de ellos, dignificando así una competición que de digno lo único que tiene en los últimos años (30, como mínimo) es el blanco de nuestra camiseta. Mérito de un cuerpo técnico que mantuvo constante la competitividad de la plantilla y de unos jugadores que se han sobrepuesto a una temporada plagada de bajas en los primeros meses de la misma.

Cuesta quedarse con un sólo jugador cuando la temporada ha sido tan coral y cuando hemos disfrutado de un nivel tan excelso de tantos de ellos, por lo que voy a quedarme con cinco, tarea no menos ardua.

 

Rüdiger

 

El central alemán pasó de suplente de Militao y Alaba a jerarca en apenas unas jornadas, y desde el comienzo liguero ha liderado la zaga blanca con una solidez y solvencia que asustaban a cualquier inocente delantero que osara acercarse al área. La personalidad de Rüdiger es de esas que dejan huella en el vestuario y al titán alemán lo mismo le da asustar a un policía nacional que a sus propios compañeros con sus collejas cada vez que anotan un tanto sin que eso impida que se haya convertido en uno de los jugadores más queridos. El muro infranqueable que ha construido Antonio es uno de los responsables de esta liga blanca.

Notas del Real Madrid, 1 - Mallorca, 0

Carvajal

 

El lateral de Leganés acostumbraba a ser un jugador irregular que se transformaba cuando llegaban la primavera y las grandes noches europeas, pero esta ha sido la temporada más regular de Dani y en la que ha mostrado un mayor nivel que ha sido capaz de mantener durante prácticamente toda la campaña. Es difícil no decir que este curso ha sido el mejor lateral derecho de Europa. Intratable en defensa, incansable en ataque. Carvajal ha sido el motor de la banda derecha del Madrid en esta liga e incluso se disfrazó de su cuñado Joselu cuando hizo falta para remontar un partido ante el Sevilla de un testarazo más propio de un delantero de 1’90 que de nuestro lateral.

Carvajal y Rodrygo

 

Kroos

 

Mientras todo el mundo sigue pensando en su asistencia en Munich, es de recibo dar cuenta de la extraordinaria temporada que se ha cascado Toni a sus 34 años y que esperemos que repita el año que viene. Y el otro. Y el otro. Hasta que él quiera, vaya. A su papel de timonel en el barco blanco, director de orquesta y asistente de lujo hay que añadir su gran labor como recuperador de balones, aprovechando muy bien su inteligencia posicional y la labor física que hacen los compañeros que le rodean. En esta temporada, Kroos ha compartido doble pivote con Tchouaméni, Camavinga y Valverde, casando extraordinariamente bien con todos ellos y dando una lección tras otra de cómo manejar los tiempos y ritmos de un partido y dirigir el juego de su equipo. Simplemente brillante. Denos un par de años más, Toni, se lo imploramos.

Kroos

Bellingham

 

La frase “ha nacido para jugar en el Real Madrid” parece haber sido escrita previendo la llegada de Jude al club de Concha Espina. A los cinco minutos del primer partido ya parecía saber todo lo que uno tarda varias temporadas en aprender del equipo vikingo. Empezó como goleador inesperado, pero el inglés se ha ido adaptado a diferentes posiciones y roles durante toda la temporada y en todas ellas ha sido capaz de exhibir sus diferentes cualidades: capacidad de llegada en segunda línea, conducción de balón rompiendo líneas, asociación en diferentes zonas del campo, recuperación de balón, inmenso despliegue defensivo y, por encima de todo, una grandeza inusitada para un jugador de tan corta edad y carrera. Un arsenal infinito que han hecho del británico un jugador indispensable para Carletto y que seguramente le conviertan en el futbolista más valioso del torneo.

Bellingham

Valverde

 

Para el final, he querido dejar a un jugador a menudo infravalorado por nuestra propia afición y que en el último año ha recibido ciertas críticas al haberse visto minada su cuota goleadora. El rol de Fede ha cambiado rumbo a uno más defensivo, pero eso no ha rebajado las prestaciones del jugador uruguayo, que ha sido pieza clave en el esquema de Ancelotti, siendo no en vano el jugador más utilizado por el italiano. La temporada de Fede es absolutamente espectacular. La capacidad del charrúa para aparecer en todas las partes del campo y llegar a todas las ayudas es sencillamente inexplicable. Sí, se echan de menos sus misiles desde fuera del área, pero la labor de Valverde este año ha sido tan impagable y descomunal que le han convertido, en mi humilde opinión, en el jugador más imprescindible de este Real Madrid.

Fede Valverde

 

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Buenos días, amigos. En la vida es habitual que se acumulen contratiempos, malas noticias o decepciones. No es lo que nos ocurre a los madridistas con el Real Madrid, que acostumbra a darnos tantas alegrías que nos vemos en la obligación de establecer límites temporales a los festejos, porque literalmente no hay más tiempo para celebrar un título ante el próximo e ilusionante reto del miércoles, que puede dar con los huesos blancos en otra final de Champions. De modo que nos imponemos, de momento, hoy como tope para celebrar la liga número 36 del Real Madrid. Pero no pensamos escatimar ni un ápice de disfrute.

Portada Marca

Ni siquiera Marca, tan cicatero con el Madrid dados sus intereses, evita decir una verdad, incómoda para muchos, avalada por los malditos números: la última década blanca ha sido la más prolífica en títulos de su historia, 24 desde abril de 2014. “La década prodigiosa”, titulan, sobre un collage de fotografías de la celebración de varios de esos trofeos.

No solo es su mejor ciclo histórico, sino que acumula varios de los momentos cumbre y cardíacamente más emocionantes de la historia del Real Madrid, como la Décima y su importancia generacional o la lección de impenitente madridismo que culminó con el alzamiento de la Catorce.

En ambos hitos estaban los dos protagonistas de la portada de As.

Portada As

“La pareja del siglo”, titula el diario madrileño con una cariñosa imagen de Florentino Pérez y Carlo Ancelotti. Al igual que Marca, sustentan el titular apoyándose en lo irrefutable de las matemáticas: “Florentino suma 34 títulos por los 33 de Bernabéu. Ancelotti lleva 12 como madridista, uno más que Zidane y a dos del récord de Miguel Muñoz”. No está nada mal para un presidente sin dirección deportiva y para un técnico que no es sino un mero gestor.

Florentino y Ancelotti, aun con su obra sin concluir, ya se han instalado en la memoria colectiva junto a otras parejas que también nos han hecho disfrutar de lo lindo, como Lennon-McCartney, Lemmon y Matthau, Jagger-Richards o Laporta-Xavi.

Esta última pareja reconocemos que nos tiene un poco preocupados, porque no queremos que se rompa, del mismo modo que tampoco quería Julio Iglesias que se rompiera la noche. Dicen que un grupo de socios está recogiendo firmas para plantear una moción de censura en Can Barça y, según As, hay debate sobre el futuro de Xavi. Esperamos que todo esto no sean más que rumores malintencionados e infundados y la pareja que gobierna el barco azulgrana a la deriva siga al mando de la nave.

Escribe hoy Kollins en La Galerna que “la sensación de gran parte del madridismo es que hemos vencido a pesar de todo y de todos, incluso, de que hemos ganado un campeonato ajeno”. Tan ajeno que ni Mundo Deportivo ni Sport lo recogen.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Según el diario de Godó, grande de España, Xavi pide a Laporta “Fichajes de peso”. Tres o cuatro con rango de titulares, para ser más exactos. No entendemos muy bien por qué, ya que según el propio Xavi ellos merecen ganar siempre y, si no lo hacen, se debe a imponderables como la climatología, la astronomía, el tiempo, o el crecimiento y grado de humedad del césped. Tal vez sería más útil invertir esos millones de euros en cambiar la trayectoria del Sol para que sus rayos no incidan en Getafe de manera tan perpendicular, por ejemplo.

Hay una triste noticia que aparece en todas las portadas y es el asunto principal de la de Sport, el fallecimiento de César Luis Menotti, entrenador argentino campeón del mundo que en España dirigió a Barça y Atlético. Lamentamos su muerte y enviamos nuestras condolencias a familiares y seres queridos.

El Atlético precisamente ha sido el único club que no ha tenido a bien felicitar al Madrid por su reciente campeonato de liga. Es cierto que nada les obliga, del mismo modo que tampoco es imprescindible saludar a un vecino cuando uno se lo encuentra en el portal. Simplemente define a quien no lo hace.

A los madridistas la verdad es que casi nos parece un motivo de orgullo. Que no te felicite un club en cuyo estadio y alrededores ocurren sistemáticamente episodios racistas perpetrados por un grupo neonazi (con dos muertes a sus espaldas) amparado por la directiva significa que estás haciendo bien tu trabajo.

Los madridistas somo más de observar las normas de convivencia, las más importantes, como expulsar a los indeseables del estadio, y las de andar por casa, como felicitar a los rivales que ganan títulos, dar los buenos días al vecino y desearos a vosotros, queridos lectores un estupendo día con la sonrisa de la 36 aún dibujada en el rostro.

No es la primera vez que el Real Madrid no celebra un título de Liga. Aunque en circunstancias diferentes, los más veteranos recordarán la conquista del campeonato liguero en la temporada 88/89. Fue el domingo 11 de junio de 1989, cuando tras vencer por 3-0 al RCD Español, el equipo blanco alzó por vigesimocuarta vez la Liga española. A falta de unos minutos, las gradas del Santiago Bernabéu comenzaron a cantar el “Campeones, Campeones” y justo cuando el colegiado pitó el final del encuentro, los jugadores madridistas desfilaron hacia los vestuarios. Sí, como lo leen: la plantilla se retiró. Era la cuarta Liga consecutiva de la Quinta del Buitre, un equipo cuyo dominio en el ámbito nacional era incontestable ¿Quién celebraba fichar en la oficina? La reacción, natural, de los futbolistas dejó tan sorprendidos a todos, que, a instancias del presidente Ramón Mendoza, volvieron a salir al verde y, esta vez sí, dieron, al menos, una vuelta al terreno de juego, aplaudiendo, en agradecimiento, a la afición, tras lo cual volvieron de inmediato a vestuarios, no fuera a enfriárseles la cena.

Bernabéu. Liga 88-89

Es evidente que la no celebración, o postergación, del título de Liga esta temporada tiene otros factores, aunque, en algún punto, también enlaza con el espíritu de lo vivido hace 35 años. En otros, obviamente, no. Lo primero que habría que destacar hoy es la torpeza de la LFP que ha facilitado que un equipo no pueda celebrar sobre un terreno de juego el campeonato que ellos mismos dirigen y que, en teoría, les debería interesar promocionar. Eso dice mucho del porqué del declive y descrédito de dicha organización, máxime, cuando no es arriesgado suponer que no ha sido por descuido o imposibilidad, sino, más bien, por mala intención. La sensación de gran parte del madridismo es que hemos vencido a pesar de todo y de todos, incluso, de que hemos ganado un campeonato ajeno.

La sensación de gran parte del madridismo es que hemos vencido a pesar de todo y de todos, incluso, de que hemos ganado un campeonato ajeno

En aquella Liga de 1989 los madridistas eran recibidos con simpatía en la mitad de los estadios de España (Riazor, Sarriá, Carranza, La Rosaleda, La Condomina, Zorrilla, Benito Villamarín, Martínez Valero, La Romareda o Carlos Tartiere). La relación con el presidente de la LFP, Antonio Baró, era cordial y el impacto de la llegada, unos meses antes, de Villar a la Federación, todavía no había consumado el efecto que, por desgracia, luego comprobaríamos. No tardaría. Un año más tarde, Ángel María pondría fin al ostracismo, justificado, de García de Loza convirtiéndolo en su árbitro de cámara. Pronto, trazaría su indisimulada alianza con José Luis Núñez, quien, a la postre, le condecoró. Llegarían los Tenerifes, el sistema de Arminio y Negreira, el nombramiento de Joan Gaspart como vicepresidente de la Federación tras arreglar las elecciones de 2004 (victoria que fue celebrada en la sede del dirigente bilbaíno con el himno del Barça sonando a todo trapo) y finalmente, la declaración de guerra de Arminio a Florentino en el Palacio de la Magdalena.

Villar y Sánchez Arminio

A resultas de lo anterior surgió el villarato, un sistema corrupto que perduró durante décadas y que no hubiera sido posible sin el beneplácito, el silenzio stampa, de una prensa enemistada, desde su núcleo más poderoso (José María García y PRISA) con el presidente del Real Madrid. La elección de Florentino Pérez había abortado la operación de conversión en S.A. que habilitaba la compra del club por parte del imperio mediático. Jamás se lo perdonaron. A partir de ahí, se forjó el relato de los buenos y los malos: la chequera del magnate prepotente vs el modelo preciosista de cantera que autoproclamaron como “el verdadero fútbol” y al que, además, atribuyeron la culminación del sueño de muchas generaciones de españoles: el Mundial de Sudáfrica. Un título con el que se cerraba, definitivamente, cualquier posibilidad de esclarecer el otro gran escándalo de la historia del deporte español. Corramos un tupido velo.

La elección de Florentino Pérez había abortado la operación de conversión en S.A. que habilitaba la compra del club por parte de PRISA. Jamás se lo perdonaron

Aquella corriente derivó en Pep vs Mourinho y Messi vs Cristiano, el enfrentamiento más intenso que jamás ha vivido la historia de este deporte. Desde redacciones y platós se fomentó como nunca el barçamadridismo, una tendencia que tuvo que ser reformulada cuando se empezó a intuir el más que evidente colapso de la entidad deportiva catalana. Por lo visto, el modelo que se había proclamado como “superior” tenía la consistencia de una moda pasajera. Así que, aprovechando los rescoldos de la disputa, optaron por girar la apuesta en torno a la entidad que se mantenía estable: o eras del Madrid o eras antimadridista. Y el antimadridismo se agigantó, hasta tal punto, que periodísticamente terminó convirtiéndose en un negocio irrenunciable. Una aversión potenciada sin ningún tipo de límite, desbordada hasta lo grotesco.

Antimadridismo sociológico

En la actualidad se justifica y hasta alienta el acoso racista hacia un joven cuyo pecado es ser la estrella del equipo estigmatizado. Los mismos estadios que en 1989 nos recibían con rivalidad respetuosa y festiva, ahora son marabuntas que nos esperan preparando una encerrona. Cada fin de semana, el aficionado madridista se dispone a ver la jornada liguera entre ilusionado por ver a su equipo y la incomodidad propia de quien sabe que va a presenciar episodios desagradables, afrentas y vejaciones, que se acentúan si el partido es fuera de casa.

Tras esa percepción reside el gran descenso de audiencias en partidos del Real Madrid en Liga, muchos de cuyos aficionados han optado por la piratería, una respuesta defensiva de quien no quiere financiar a quien le quiere destruir. Pero muchos otros optan directamente por ver solo los torneos internacionales. Eso explica la indiferencia con la que una parte de aficionados blancos han reaccionado ante la ausencia de un festejo por el título de Liga. Otros, en cambio, consideramos que, precisamente, es la profusión de hándicaps y adversidades lo que le da valor a un campeonato que vale por tres de otras épocas.

Hay aficionados que consideramos que la profusión de hándicaps y adversidades es lo que le da valor a un campeonato que vale por tres de otras épocas

El Real Madrid quiere la depuración completa del CTA que todavía mantiene a los mismos que estaban presentes cuando ese organismo fue comprando durante décadas por nuestro rival. El resto se niega a esos cambios, los mismos hipócritas que aseguran que el CTA va con el Real Madrid. El Real Madrid mantiene decenas de litigios judiciales con la LFP, cuyo presidente se refiere al nuestro en términos injuriosos y al que considera “el mayor peligro del mundo del fútbol”. Pero para el resto Tebas ayuda al Real Madrid porque se declara seguidor de nuestro equipo.

Digamos barbaridades

El Real Madrid está en conta de que Mediapro se encargue de la gestión técnica del VAR ya que sus propietarios, que a su vez poseen los derechos de difusión de las imágenes, son copropietarios de activos del FC Barcelona y avalistas de su presidente. En cambio, para el resto de las aficiones y clubes, la televisión y el VAR favorecen al Real Madrid. Recientemente, la Federación, se ha aliado con la LFP y con Tebas, porque según ha comentado Pedro Rocha en petit comité: “es más fácil ir contra el Madrid que contra todos los demás”. Y este es el contexto en el que acabamos de ganar un título de liga. Una heroicidad que difícilmente puede eludir una celebración.

“Es más fácil ir contra el Madrid que contra todos los demás”. Este es el contexto en el que acabamos de ganar un título de liga. Una heroicidad que difícilmente puede eludir una celebración

Pero como aventuraba al comienzo, aquel equipo de 1989 y el actual, guardan también ciertas semejanzas, como la de considerar al campeonato doméstico como una rutina de mantenimiento, un interludio previo a lo que realmente nos emociona e inspira: nuestra amada Copa de Europa, por más que ellos no tuvieran la suerte que merecieron. Aparte, hay que resaltar que se presagia un periodo de hegemonía como el que ya disfrutamos en aquellos tiempos y que tiene tanto de mérito por nuestra parte, como culpa de los demás. Puede que alguien se plantee que resulta sospechoso ese latiguillo, tantas veces citado en este texto, de “el Real Madrid y el resto”, como en aquel chiste en el que un piloto que conduce a contracorriente se pregunta porque los demás conductores van en dirección prohibida. Pero créanme si les aseguro que en este caso el único chiste es el fútbol español y que, si topamos contra tantos rivales de cara, es porque lo único que funciona bien en este país es esta bendita institución llamada Real Madrid.

Así que prepárense para un largo periodo de títulos nacionales cuyas celebraciones es probable que terminen incomodando a nuestros jugadores, no sea que se les vaya a enfriar la cena.

Este domingo, a la Cibeles.

 

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El Madrid campeonó, pero el Barça no ha fracasado

 

Glosada la 36 por las ilustres plumas galérnicas el cuerpo me pide hablar de los rivales. Por partes. El Girona protagoniza el porro positivo de esta Liga que se nos va. Como acabe segundo, será diésel. El porro, digo.

Fue el único que mantuvo la mirada al Madrid varios meses, esta es una buena vara de medir lo suyo. Estuvo pegado al mejor. Hasta que visitó el Bernabéu y se llevó cuatro. Cosas. Jugará la Champions y puede que le veamos contra el City, su padre. Ceferin debería hacer el saque de honor si sucede. Para compensar, en el grupo del Madrid deberían invitar al Castilla.

Míchel, entrenador del Girona

El Girona jugará la Champions y puede que le veamos contra el City, su padre. Ceferin debería hacer el saque de honor si sucede. Para compensar, en el grupo del Madrid deberían invitar al Castilla

El Atleti me preocupa poco. Ha detectado que debe fichar y no tres o cuatro, hablan de seis, ocho. Nos van a alegrar el verano. Tiene casi cazado su objetivo, jugar la próxima Champions. Eso sí, parece que será cuarto y no tercero, su obligación máxima. Pero le vale. Y siendo así a ver quiénes somos nosotros para llevarle la contraria. Y le ganaron al Madrid dos veces. Fenomenal. Luego está el Barça.

No comparto los alaridos dolientes de los mismos que no hace tanto hablaban de doblete culé. Liga y Champions. En fútbol, sí. Ahora hablan de fracaso. No lo comparto. Y me viene bien para volver en un rato sobre el eje Fracaso-Guardiola-Champions.

Fracaso, dice la RAE, es un hecho inesperado y adverso. El Barça mediante, la mitad como mucho. Que haya perdido los cuatro títulos que ha disputado es adversísimo, claro. Chirría lo de inesperado, pues visto lo visto en años, no pocos, anteriores, de donde venía y lo que es, esperarse podía. Por cierto: lo de entrenarle no lo veo tan difícil. Se trata de dársela a Lamine y que sea lo que Dios quiera.

Lamine Yamal

No, para mí no es una sorpresa el balance azulgrana que puede empeorar. No estará en el primer Mundial de clubes y puede quedarse sin nuestra famosa Supercopa. Vamos, que en un año puede perder seis títulos, el sextete a la inversa. Dos de ellos sin jugarlos.

Es un Barça que en tarde inspiradilla y un rival medio serio todo lo contrario puede ganar un torneo corto. Si el de enfrente está en su sitio, difícilmente. En Arabia pudo con Osasuna y el Madrid le goleó en la final. En la Copa, apareció el Athletic y le pasaportó. Tarde o temprano te toca un Primera. En Champions pasó en un grupo con Oporto, Shakhtar y Amberes. Como diría Di Stéfano sólo faltaba El Vaticano. Perdió de visitante ante ucranianos y belgas. Luego eliminó al Nápoles. El PSG, primer rival potente, lo facturó otra goleada mediante.

para mí no es una sorpresa el balance azulgrana que puede empeorar. No estará en el primer Mundial de clubes y puede quedarse sin nuestra famosa Supercopa. en un año puede perder seis títulos, el sextete a la inversa. Dos de ellos sin jugarlos

En la Liga, 38 jornadas, es literalmente imposible que este Barça se la gane a este Madrid. Para conseguirlo necesitaría que los blancos se despistaran como la pasada, cosillas del CTA al margen. No fue el caso. Una derrota blanca en 34 jornadas: el Everest para este Barça. Y para cualquiera. Ahora mismo, -14. La experiencia me invita a ser prudente, pero esta Liga era del Madrid desde Navidad.

Fracaso en el Barça es la gestión del actual y anteriores presidentes, los que han conseguido nada menos que arruinarle. Ese sí es un hecho inesperado y adverso. Arruinarle es tela sólo al alcance de los muy elegidos. Que consumada la tropelía los resultados y la mayoría de hierbas que crecen a su alrededor sean malos es inevitable. El remedio no es sencillo, que el elegido no funciona es evidente.

Laporta

Sobre Guardiola se montó un cierto lío cuando algunos dijimos que no ganar la Champions desde 2011 a 2023, doce años, era un fracaso. Un hecho adverso —obvio— e inesperado si consideramos que dirigió a Bayern y City. Huelga explicar lo que eso supone.

¡Le han llamado fracasado a Guardiola! Pues no, miren. Dijimos que entrenando lo que entrenó, doce años de sequía es un fracaso en esa competición. Del mismo modo que el Madrid estuviera 32 temporadas esperándola y por eso se armó la que se armó aquella noche en Ámsterdam.

Ni cuando Guardiola se fue del Barça ni cuando Amancio, Gento y tal levantaron la Sexta, pudo esperarse que uno y otros estuvieran tanto tiempo secos. ¿Eso supone llamar fracasado al Madrid? Pues no, oigan.

Que el Barça haya palmado un título tras otro debe considerarse algo natural, esperable. No un fracaso

Pues eso. Que el Barça haya palmado un título tras otro debe considerarse algo natural, esperable. No un fracaso. Como el propio Bayern en la Bundesliga: si salen unos tíos, los de Xabi Alonso, ayer cinco de visitante metieron, y no pierden ni al parchís, a ver qué haces. Te dueles, pero no fracasas. Si te tiras doce años sin ganarla, entonces hablamos.

En fin. Que queda lo del Bayern y quizá lo de Londres para bajar el telón. El Madrid está en su sitio. En otra semifinal. Como el año pasado, el anterior y el que vendrá, seguramente. Y puede que hasta la gane. Empató la ida, juega en el Bernabéu, todo eso. Pero…

Les dejo mi última pedrada: del Madrid me fío, de quien no me fío es del rival. Espero lo mejor, claro. Pero no recuerdo una semifinal sin tripisí. Coman ligerito desde mañana. No conviene sufrir la Copa de Europa con la panza llena.

 

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Era mi madre la que ganaba los títulos para mi padre. Ella nos dejó hace una década y mi padre nunca volvió a ser el mismo. Estaba tan triste que mi madre tuvo que ganar la Décima y muchas más para reconfortarle, para que en su ausencia el Real Madrid le diese, aunque fuese momentáneamente, la alegría y la compañía que ella ya no podía ofrecerle.

Cada vez que el Real Madrid ganaba un partido, o un título, yo llamaba a mi padre. Marcaba su número y hablábamos unos minutos. Pocos. Llamadas llenas de orgullo, felices, escuetas, sin mucho que decir, excepto cuatro tópicos de fútbol que nos reconfortaban en la distancia. Su alegría era la mía y la mía era la suya.

Ahora, cuando ya no está, cuando el Real Madrid gana y no tengo a nadie a quien llamar, estoy más huérfano que nunca y el poco tiempo que le dedicaba me martiriza. Se fue sin avisar, hace un par de meses. El teléfono de su casa sigue allí, esperando llamadas que nadie responde.

Hoy le he llamado, he pensado que mi padre descolgaba y le he felicitado por el título. Hablar solo es de locos y de desamparados.

Es el primer título que gana el Real Madrid sin ninguno de los dos a mi lado. Yo pensaba que era mi madre la que ganaba los títulos para mi padre. Ahora sé que son los dos los que los ganan para mí.

Buenísimos días, amigos. A esta hora ya sabrán que el Real Madrid se ha proclamado campeón de su Liga número 36, tras haber vencido con solvencia al Cádiz y haber perdido en enésimo descalabro el Barcelona ante el Girona, a la sazón insospechado equipo de Champions para la temporada que viene. Sea como fuere, una cosa es lo que dicen los números, ya sea el 36 de la Liga, el 3-0 del Bernabéu o el 4-2 de Montilivi, y otra cosa muy distinta es lo que dice la verdad verdadera, esa a la que se llega por clarividencia poco común, por ancestral visión o por intuición trascendental. En ese terreno poco valen los números, a los que se aferran quienes como nosotros se limitan, pobres de espíritu, a celebrar una Liga conquistada contra vientos y mareas cuando el comienzo sin Militão, sin Courtois y sin Alaba hacía presagiar un campeonato de crujir de dientes.

Los que realmente saben de esto ven mucho más allá de nuestras vulgares celebraciones. Los que han inventado esto salen a la palestra en el peor momento para seguir manteniendo viva la llama de lo que se hurta bajo el oropel vacuo de la cifra, siempre impostora.

Ha sido superior el Barcelona en todos sus duelos contra el Madrid y el Girona. Se ha llevado el Barcelona ocho goles del equipo catalán (sí, hay otros equipos catalanes) y cinco del Real Madrid, pero eso solo confirma que el Girona ha marcado ocho goles y que el Real Madrid ha marcado cinco. Nada dicen esos datos de la superioridad en el juego, que, como todo el mundo sabe, es lo único que importa en esto del fútbol, en esto del deporte y en esto de la vida. Ser superior es algo muy tocho, amics. Ser superior es la monda. Ser superior mola cantidad. Es algo así como que nada te roce cuando vienen mal dadas, porque la cosa que te roza tiene la poca vergüenza de atreverse a rozarte. Es algo así como dejar enchufada la plancha y culpar a la electricidad del desaguisado. Es ir a la playa y gritarle al mar que se quede quieto de una maldita vez. Es insultar a la manzana de Newton por haber caído del árbol, exigirle a los años que vayan hacia atrás, gastar todo tu dinero y denunciar al banco, meter la pata y hacer un corte de mangas, llamar a las cosas por el nombre de otras, hacer que el cura se te confiese, hacer pucheros en el supermercado porque las cosas tienen un precio, jopetas.

Lo importante es ser superior. Tú no has hecho nada, Xavi. Es el mundo, no tú. Es la inferioridad del resto. Es la mediocridad de los que simplemente te ganan y te vuelven a ganar. Es de pobres ganar. Tú eres superior a los que ganan. Espejito, espejito. Te dirán algunos que se puede ser superior de muchas maneras, pero eso lo dirán los que te han ganado para intentar que desenchufes la plancha antes de salir de casa. Te dirán que vives instalado en un cuento plañidero y ombliguista que te salva de responsabilidad alguna, pero eso lo dirán los que no saben de esto y se limitan a ultrajar tu invento. El fútbol nació en La Masía en el año tal y ahora van otros a querer ganarlo. Bah.

Portada Mundo Deportivo 05-05-24Portada Sport 05-05-24

Menos mal que quedan medios libres, ecuánimes y doctos para dar cobertura a la palabra que dice verdad. Quedan Sport y Mundo Deportivo para que podamos constatar la superioridad no solo en esto del fútbol, sino también en el periodismo, arte supremo cuando se ejerce con tamaña virtud y sin ningún asomo de pudor. La vergüenza que la tengan los amantes del mero resultado. El decoro que lo muestren los que solo suman. A la prensa de verdad le queda la misión de provocar reflexiones, meditaciones, cavilaciones y hasta carcajadas si es preciso, cuando no vergüenza ajena, pero nunca propia, porque además el Barcelona de balonmano anda como un tiro y a nadie parece importarle en el mundo inferior.

Solo lamentamos que en las portadas de hoy se nos haya negado la posibilidad de ensalzar las virtudes estratosféricas de Cubarsí y, ya de paso, de Riqui Puig, de Samper, de Aleñá, de Deulofeu, de Munir, de Ilaix o de Bojan, gemas perfectas que el mundo ha recibido con desdén porque el mundo, ya se sabe, es injusto con la excelencia y pretende que las manzanas sigan cayendo de arriba hacia abajo, que el mar no deje de fluir y que haya cosas que se llamen por su propio nombre.

Portada Marca 05-05-24Portada As 05-05-24

Ese mundo tiene también hoy sus portadas. Ese mundo, que es el nuestro, tan pobre que solo gana, puede solazarse con Marca y As como pocos días. El Real Madrid ha ganado la Liga y está en capilla para procurar eliminar al Bayern y optar a su decimoquinta Copa de Europa. Quién nos lo habría dicho al comienzo de temporada. Solo la historia. Nada más que la historia. Esa a la que tantas veces desoímos cuando es la única que dicta tendencias y sentencias. Esa a la que Xavi pretende sustituir como el protagonista de una tragedia que no sabe, que no ve, que solo dice y dice y que jamás escucha. Es lo que tiene ser superior.

Desde aquí vaya nuestro deseo de feliz día inferior para todos, campeones.

-¿Y el Madrid, qué? ¿Otra vez campeón de Europa?

-De Liga. De momento.

El viejo mira socarrón.

-Claro, con el Madrid ya se sabe…

Y tanto que se sabe.

Liga blanca, liga negra. Porque esta liga blanca pese a Negreira y a los negreiros, ha sido negra. Negra de Rudiger. Negra de Tchouameni. De Mendy. De Camavinga, sarandonga, cuchíviri, cuchíviri. De Rodrygo. De Vinícius. De Bellingham, angelazo negro. Y de Kroos, negra también de Kroos. Y de Carvajal, negro, vámonos que nos vamos. Y de Valverde, negra gacela africana de piel blanca. Y de Modric, ay Compay, nos vamos o nos quedamos. Negrura seria y luminosa, balsámica, de Lunin de tez lunar, nocturno de Chopin entre la alegría transpirada de la salsa y del samba.

-Liga blanca y liga negra, pero también liga Negreira.

-I tant! Pero yo no quiero escribir los versos más tristes esta noche. No esta noche.

El viejo abre la boca, pero acaba por no decir nada.

Otra liga, otra más. El Madrid mira las ligas al contraluz de la Champions, y ve poco más que una silueta, una sombra, una negrura que se interpone y tapa apenas por un instante el sol deslumbrante de Europa. La Champions es la gloria, el oropel, la pompa; la liga es tarea de pico y pala. Pero es la liga la que nos da la felicidad tranquila de cada semana, la que convierte los lunes en más llevaderos. La liga es el calor del hogar, la gloria levantada no en virtud de ramalazos de genio sino a fuerza del madrugar modesto y callado cada mañana. La liga es el trabajo bien hecho, la perseverancia, el tesón, el empeño. La excelencia continuada, qué difícil. Si la Champions es el alimento del alma madridista, la liga es pan para el cuerpo. La Champions es el territorio de la grandeza, tan madridista; la liga -cuando no la gana el equipo de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme- el de la meritocracia, también tan madridista.

-Bueno, pero este año ha sido fácil.

-Nunca lo es.

El viejo porfía.

-Hombre, el Barcelona ha aflojado mucho…

Sí, sobre todo la mosca. Durante veinte años. O más.

Otra liga blanca y negra a todo color, porque las ligas del Madrid son luminosas como el Madrid. No hay oscuros pagos a Negreiras, no hay sórdidos conciliábulos en el bar de la mujer de Negreira, no hay palancas por aquí, palancas por allí, ¿dónde está la palanca?. Hay limpieza, hay constancia, hay trabajo, hay calidad y hay fe en la victoria. Contra todo y contra todos, más cierto que nunca.

-De acuerdo, pero lo que importa es la Champions.

-También. Pero no sólo.

El viejo sonríe. Y asiente. Porque desde los tiempos de Di Stéfano, de Puskas, de Rial, de Santamaría y de Gento no ha visto un Madrid como éste. Un Madrid más digno de llevar el nombre de Real Madrid. Un Madrid más a la altura de sus montañas, de su leyenda. Un Madrid que es, además, el último refugio de la decencia en el océano pestilente del fútbol. En la mirada del viejo despunta por un instante el brillo inconfundible del orgullo.

-¿Y este año, qué? ¿Otra vez campeones de Europa?

-En eso estamos.

El viejo hace visera con la mano para poder ver a contraluz. Vuelve a sonreír socarrón y orgulloso, sin atisbo de amargura. Al viejo no le gusta el fútbol, pero es escuela de madridismo. Y si le interesaran estas cosas, valoraría más una liga -el trabajo, la tenacidad, la exigencia- que cualquier Champions.

Estiro mi brazo y alcanzo a estrecharle la mano. Como aquel día, el último que hablé con él, aunque sólo oía ya el calor de mi mano. Como en esa foto que preside mi mesa de trabajo.

Liga blanca y liga negra en una Liga negra, negrísima. Qué blanca es esta liga, tan negra. Va por ti, viejo.

Getty Images

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