Una parte de la masa social del Atlético de Madrid, y del antimadridismo en general, tiene una peculiar manera de conjugar el verbo provocar. Por ejemplo, su presente de indicativo sería como sigue: yo no provoco, tú provocas, él provoca, nosotros no provocamos, vosotros provocáis y ellos provocan. Así, cualquier acto, por abyecto y detestable que este sea, queda automáticamente justificado porque ha sido precedido por una ofensa, casi siempre imaginaria. En cambio, el mismo hecho o uno incluso más grave, pero protagonizado por los suyos siempre tiene una consideración positiva. Sobran los ejemplos, recientes y lejanos, que ilustran su peculiar uso de este verbo.
Que un portero al que has estado insultando gravemente segundos antes se gire a celebrar un gol mirándote y haciendo un leve gesto con la mano es una afrenta inadmisible. El posterior (y anterior) lanzamiento de objetos con la intención de hacerle daño no es más que una mera consecuencia, probablemente merecida. En cambio, los continuos aspavientos, bastante más exagerados, por cierto, de tu entrenador hacia la grada en cada uno de los partidos en el Bernabéu desde hace más de diez años son una fantástica muestra de su pasión que a nadie puede enfadar. De hecho, nunca han provocado reacción alguna en la grada.
Una parte de la masa social del Atlético de Madrid y del antimadridismo tiene una peculiar manera de conjugar el verbo provocar. Por ejemplo, su presente de indicativo sería como sigue: yo no provoco, tú provocas, él provoca, nosotros no provocamos, vosotros provocáis y ellos provocan
Un bailecito de Griezmann sacado de Fortnite en el estadio del Madrid en 2018 le convierte en un tipo divertido y acerca a los niños al fútbol. Y no debió de ser lo suficientemente inductor al odio, ya que en ningún momento le arrojaron ningún objeto, ni se generó polémica mediática alguna. En cambio, ese pérfido futbolista llamado Vinícius Junior ha tenido varias veces el atrevimiento de celebrar un tanto moviendo sus caderas, obligando a las aficiones rivales a vejarle sistemáticamente. El brasileño se pasa la vida faltando al respeto a rivales y árbitros sobre el terreno de juego, y esto es algo inapelable que sabemos gracias a avezados lectores de labios. Lástima que aquellos que transcriben para sus reportajes televisivos cada sílaba de cada palabra que pronuncia el 7 madridista no tengan la misma pericia para darnos a conocer la parte de la conversación en la que participan sus oponentes.
Esto recuerda a aquel encontronazo entre Koke y Cristiano Ronaldo en 2016. Pudimos ver perfectamente que el portugués dijo: “Maricón sí, pero lleno de pasta, cabrón”, pero nunca las más de diez veces en que el centrocampista insultó a CR7. Simples casualidades.
Cómo no recordar aquella pancarta abominable en uno de los laterales del Bernabéu en 2017 que rezaba: ‘Decidme qué se siente’, acompañada por un mapa europeo con todos las ciudades donde el Madrid había conquistado Copas de Europa (desde entonces llegaron cuatro más). Aquella brutal afrenta contra el Atlético de Madrid fue sorprendentemente aprobada por la UEFA, que no vio en ella “nada ofensivo, ni insultos, ni nada por el estilo", según el diario Marca. Aquello acabó con el autobús del Madrid apedreado y familias merengues escondiéndose en portales ante la deriva violenta que se vivió en los alrededores del Calderón en el partido de vuelta. Por supuesto, la versión mayoritaria en la prensa fue que aquello se debió a la provocación pancartera. Mucho más animosas y coloristas (recurriendo a la terminología de Relaño) fueron aquellas pancartas tan sutiles como la del coche estrellado, o de un aficionado atlético con un hacha en la mano violando a una vikinga. Virtuosas muestras pictóricas que no se recuerdan, principalmente porque nadie en el bando madridista puso el grito en el cielo y ningún vocero rebuznó indignado en los medios de comunicación.
No hay provocación mayor que jalear a violentos a quienes has tenido que pedir permiso minutos antes para continuar jugando, tras paralizar un partido por el continuo lanzamiento de objetos. Ante ellos desfiló sumisa casi toda la plantilla del Atlético, que eligió agradecer a esa parte concreta de su afición el apoyo prestado, con lo que también aprobaron implícitamente su comportamiento
No se me ocurre una provocación mayor que salir a jalear a violentos a los que has tenido que pedir permiso unos minutos antes para continuar jugando, tras paralizar un partido por el continuo lanzamiento de objetos. Ante ellos desfiló sumisa casi la totalidad de la plantilla del Atlético, que eligió agradecer a esa parte concreta de su afición el apoyo prestado, con lo que también aprobaron implícitamente su comportamiento. Solo hubo una tibia reprimenda a un pequeño número de individuos y una intensa reivindicación de sanciones para el supuesto provocador porque club, técnico y plantilla no han considerado que lo que hizo el Frente Atlético sea reprobable. Y no se tomarán medidas contra esa violencia apelando a cualquier tipo de peregrina y poco creíble excusa. Este episodio se olvidará y volverá a ocurrir algo parecido, o quizás peor, en el siguiente derbi, en un bucle infinito que llevamos décadas viviendo y que se ha acrecentado tras la amargura rojiblanca de Lisboa y Milán.
En mi opinión, el único error que cometió Courtois fue no advertir una tercera vez al árbitro de que se seguían arrojando cosas desde la grada tras el parón (Carvajal retiró varios objetos en los últimos minutos). Circunstancia que, según el protocolo, habría provocado la suspensión del partido y que el equipo local perdiera 0-3. Eso y un puñado de partidos con las gradas vacías es lo que merecían los violentos y los que desviaron de ellos el foco de la culpabilidad.
A la postre, todo se resume en que lo que se percibe como una provocación detestable si quien la realiza va de blanco, se ignora por su nimiedad si el protagonista viste otra camiseta
A la postre, todo se resume en que lo que se percibe como una provocación detestable si quien la realiza va de blanco, se ignora por su nimiedad si el protagonista viste otra camiseta. Y esto solo significa que el problema lo tiene el supuesto receptor de la afrenta, cuyo odio cerril al equipo al que más ha visto ganar (y que siga así mucho tiempo) le genera una frustración tan profunda que su mente convierte cualquier detalle en un ataque frontal a sus sentimientos. En ese plano de la realidad paralelo en el que Florentino es el amo del mundo (teniendo a la Liga, la UEFA y la RFEF en su contra), la prensa es totalmente madridista y los árbitros no dejan de beneficiar a su gran rival, a pesar de que se les haya condicionado en su contra con un delito continuado de corrupción deportiva, la mera existencia del Real Madrid ya es una provocación que los antis no pueden digerir.
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Casi no nos acordábamos de la última vez que nuestro equipo encajó una derrota. Había que hacer memoria para encontrar el sabor de ese trago de hiel, amargo como el desconsuelo. Tuvo que venir un equipo menor a zarandearnos y explicarnos que el Madrid puede perder.
La derrota como tal no es especialmente dolorosa, pues hay tiempo de sobra para rehacerse y convertirla en anécdota. Lo que hace daño es levantar la vista, intentar vislumbrar el futuro y no ver señales que lleven al optimismo. No es preocupante que el equipo no juegue a nada, pues hemos sublimado el arte de no jugar a nada para ganarlo todo, pero hay señales preocupantes en grado sumo, al menos para quien esto escribe, por lo que se garantiza subjetividad absoluta.
No es preocupante que el equipo no juegue a nada, pues hemos sublimado el arte de no jugar a nada para ganarlo todo, pero hay señales preocupantes en grado sumo
El primer signo de inquietud es el propio Ancelotti. Algo le ocurre a Carletto, pues parece inquieto, cansado o ambas. No tengo dudas de que la percepción que tenemos de él depende de los resultados. Las victorias le otorgan una imagen de viejo zorro, un hombre tranquilo, un sabio bon vivant con un punto paternalista con los jugadores, mientras que la ausencia de triunfos lo convierte en un técnico caduco y pasado de vueltas, reservón y timorato en su gestión de los grandes nombres del vestuario. No puedo negar que mi actual percepción es esta última.
Fue Ancelotti quien mencionó el rock and roll hace relativamente poco. Me cuento entre los que interpretaron esto como un giro al juego rápido y físico, óptimo para los titanes del mediocampo madridista. Camavinga, Valverde, Bellingham y Tchouaméni galopando a campo abierto y combinando con el pie sublime de Modric y Güler, mientras que las flechas de arriba, Mbappé, Vinícius, Rodrygo o Endrick, perforan las redes contrarias. El escenario teórico era ese. En la práctica, el juego es lento, previsible, propio de alguien hastiado, ahíto de ganar.
Otra sensación que me recorre esta temporada es que todos los jugadores parecen peores de lo que realmente son. Si eso ocurre, igual es momento de empezar a mirar a quien los gestiona. Valga como muestra el cuarto de hora durante el que Julen Lopetegui entrenó al Real Madrid y el comunicado del club cuando lo destituyó, dando a entender que no eran admisibles ese juego y esos resultados cuando había no sé cuántos aspirantes al Balón de Oro en la plantilla. Empieza a resultar intolerable que unos tipos tan buenos jueguen tan mal y que la solución para los problemas sea sacar al campo a Lucas Vázquez y/o a Fran García, con todos los respetos para ambos.
Otra sensación que me recorre esta temporada es que todos los jugadores parecen peores de lo que realmente son. Si eso ocurre, igual es momento de empezar a mirar a quien los gestiona
No resulta válido el argumento de las lesiones, pues los hombres que pueblan la enfermería, quizá excepción hecha de Alaba, eran jugadores con un rol relativamente residual en el equipo. Ancelotti ha infrautilizado a Brahim Díaz, quizá no tanto como lo ha hecho con Arda Güler, pero no parece que la gestión de los recursos de la plantilla esté siendo la más acertada. El respeto a las jerarquías, que no es sino un eufemismo difícilmente distinguible del tan dañino “con todo lo que nos ha dado”, parece colisionar con el manejo del talento joven, piedra angular de la estrategia actual de fichajes del Madrid. El conservadurismo de Ancelotti, disfrazado de proteccionismo a los jugadores más jóvenes, menoscaba el valor de la plantilla, y creo que no somos pocos a los que los partidos del Real Madrid últimamente nos provocan un hastío y aburrimiento parecido al que transmite el juego del equipo, ausente de caras nuevas que puedan mover a la ilusión, al menos, hasta el minuto 75.
El disputar competiciones podridas de corrupción como las españolas tampoco ayuda nada a que los jugadores adopten una actitud combativa, las cosas como son, pero reconozcamos que una traca como la de anoche contra el Lille en una competición todo lo limpia que puede estar lo que ha pasado por las manos de la UEFA, desanima al más optimista de los aficionados.
Con un poco de suerte, y estaré encantado de que así ocurra, Carletto podrá callarme la boca, demostrándose una vez más, que no tengo ni idea de fútbol.
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En una de sus últimas apariciones públicas, y sin que nadie le preguntara al respecto, Florentino Pérez se lanzó a vaticinar que esta sería una temporada muy difícil. Personalmente, me impactó la seguridad y el aire de certeza con que lo aseveró, y me pregunté qué pasaba exactamente por su mente. Transcurridos ya unos cuantos partidos, parece intuirse.
Por salud mental convendría dejar de hablar de Kroos, pero se permitirá una (pen)última alusión al imponente centrocampista alemán para dar acuse de recibo de su grandeza. Maniatemos la nostalgia, pero no aislemos el factor. Está costando el cambio de paradigma, y se prevé que siga costando. Con un mohín casi tan lúgubre como el de Florentino, Schuster lanzó su propia profecía allá por julio o agosto: sin Kroos tengo dudas, afirmó. De centrocampismo, Schuster sabe algo.
Florentino Pérez se lanzó a vaticinar que esta sería una temporada muy difícil. Personalmente, me impactó la seguridad y el aire de certeza con que lo aseveró, y me pregunté qué pasaba exactamente por su mente. Transcurridos ya unos cuantos partidos, parece intuirse
Hay un ramillete de extraordinarios futbolistas en esa posición, todos muy buenos técnicamente pero cuyo buen desempeño exige una robusta condición física. Ahora mismo no la poseen, seguramente porque Pintus les tiene en modo “valle inicial”, por así decirlo, previendo la extensión de la temporada. Cuando Tchouaméni, Camavinga, Jude y Valverde (este parece que lo tiene, lo que es estupendo e inquietante a la vez) adquieran su mejor versión física, otras virtudes distintas a las de Kroos podrán empezar a brillar como deben.
Entretanto, y quizá también más allá del momento en que ese cuarteto esté convenientemente tonificado, se antoja importante agregar a la formación un jugón a la vieja usanza, un maestro del recurso técnico y, de paso, alguien también que sepa lanzar córners y faltas. El balón parado es recurso esencial para desatascar partidos que nacen embotellados, es decir, el noventa por ciento de los que disputa el Madrid. Los mejores minutos en lo que va de campaña han tenido sobre el campo a Modric y/o Güler. Hasta nueva orden, uno de los dos, como mínimo, debe estar sobre la cancha en todo momento.
Los mejores minutos en lo que va de campaña han tenido sobre el campo a Modric y/o Güler. Hasta nueva orden, uno de los dos, como mínimo, debe estar sobre la cancha en todo momento
Para acomodarlos, especialmente al turco, se recomienda explorar un 4231 que tendría la ventaja, además, de devolver a Bellingham a una posición menos escorada y más cercana a la mediapunta, donde tan espectacularmente triunfó el pasado año. Volcado hacia la derecha, donde a pierna cambiada mejor desarrolla sus diabluras, Arda encajaría también en su puesto ideal.
Hay también una sensación de cansancio (sobre todo mental) que la gente tiende a emparentar automáticamente con falta de actitud, cuando no es exactamente lo mismo. La inmensa mayoría de jugadores de la plantilla no han disfrutado de unas vacaciones como Dios manda y eso pasa factura. Como quien dice, acaban de jugar Eurocopas o Copas América, y su cerebro no quiere más fútbol aunque su corazón sí lo quiera. Mi sensación es que el visible estado de enojo y/o frustración en que parece sumido Ancelotti desde hace dos meses tiene que ver con el constatarse incapaz, por el momento, de revertir esto. No debe culparse. No ha de ser nada fácil.
Hay también una sensación de cansancio (sobre todo mental) que la gente tiende a emparentar automáticamente con falta de actitud, cuando no es exactamente lo mismo. La inmensa mayoría de jugadores de la plantilla no han disfrutado de unas vacaciones como Dios manda y eso pasa factura
Esta lectura que hago ahora no es necesariamente optimista sobre el futuro. Sí, es solo cuestión de que se extinga el cansancio mental, pero no hay garantías de que tal cosa vaya a suceder (ahora viene otro parón de selecciones). Siguen en pretemporada, sí, pero no sabemos cuándo harán CLIC sus cabezas. No sabemos si harán ese CLIC, de hecho. No sería la primera vez que una pretemporada se prolonga durante la temporada entera.
No lo quiera Dios. Mientras no llegue el CLIC, proseguirá este andar con muletas. La ventaja es que, con tanta calidad, aun tullida sabe esta escuadra sacar partidos adelante. Imaginad como eche a andar, pero no lo imaginéis con demasiado ímpetu, porque en ninguna parte está escrito que eso deba suceder.
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Buenos días. El mundo está lleno de pesimistas, es una doctrina que goza de predicamento y una tendencia humana natural en una buena parte de la población. Abundan los pesimistas ilustres. Arthur Schopenhauer afirmó que «La vida es un anhelo opaco y un tormento» o que «La vida sin dolor no tiene sentido» (hay quien asegura que Nietzsche desveló que el bueno de Arturo era del Atleti). En El rey Lear, William Shakespeare escribió que «Al nacer, lloramos porque entramos en este vasto manicomio». Ingmar Bergman nos legó una definición de la existencia acorde a esta doctrina del desánimo, aunque cargada de aséptica realidad: «La vida es una ininterrumpida e intermitente sucesión de problemas que sólo se agotan con la muerte».
En La Galerna queremos poner contrapunto al pesimismo y lo hacemos el día después de la primera derrota del Madrid de la temporada. Ya lo sabéis, 1-0 frente al Lille y en Champions. Repaso del equipo francés. El partido fue un desastre, como afirmó Ramón Álvarez de Mon en su crónica.
Marca, el diario de todas las aficiones menos una, tilda la noche como negra, habida cuenta de que además del Madrid perdieron el Girona y Atleti, este último por 4-0 frente al Benfica.
El Madrid tuvo una noche negra que no fue sino una continuación del inicio nefasto, en cuanto a juego, de temporada. Rara vez los problemas tienen una sola causa y, para disgusto de muchos, no creemos que Ancelotti sea el único culpable, aunque como máximo responsable técnico ha de asumir buena parte de la carga.
Un argumento recurrente para explicar el tétrico juego blanco es la ausencia de Kroos. No tiene mucho sentido seguir hablando de Toni porque no está, es un debate yermo como la oquedad craneal de un miembro del Frente Atlético. Con sus carencias, como todas, ya que no existe ninguna perfecta, el Madrid tiene una plantilla lo suficientemente fértil como para realizar un juego que no empuje al espectador a golpearse la cabeza contra la pared cuando lo observa.
El equipo, de repente, parece compuesto por jugadores que no hubieran jugado nunca juntos. No hay coordinación, ritmo ni, en general, fútbol. El músculo imperante en el centro del campo se muestra incapaz de imponer su fuerza. El cerebro que deben aportar los futbolistas más clarividentes tampoco está lúcido.
El Madrid es una partida de dominó en la que quien ha de mover ficha —dar el siguiente pase— nunca tiene una válida para arrojar sobre la mesa. A Carlo se le ve enfadado y apesadumbrado. Hay una sensación general de hastío que inunda al equipo. Es bastante probable que el cansancio mental sea más importante que el físico en la situación del equipo, como apuntaba Jesús Bengoechea en el chat de La Galerna.
Después de algunos partidos horrendos de esta campaña, muchos sostenían que no se podía jugar peor. Pero en La Galerna no queríamos caer en este pesimismo, porque, como se demostró anoche frente al Lille, siempre se puede empeorar. Tiene mucho mérito hacerlo tan mal contando con tan buenos mimbres. Recurrimos ahora a Jean Rostand: «Me siento muy optimista sobre el futuro del pesimismo».
As opta por responsabilizar al partido del domingo del descalabro de Madrid y Atleti en Champions: «El derbi sale caro». No estamos de acuerdo, el Madrid lleva toda la temporada sin funcionar adecuadamente.
En el diario de PRISA leemos que Competición clausura la grada del Frente Atlético por tres partidos y multa al club con 45.000 euros. Nos apostamos una de gambas a que la raquítica sanción se reducirá y quedará en algo aún más ridículo. La ministra Pilar Alegría había anunciado una «sanción contundente y severa» contra el Atlético de Madrid. Ha sido tremenda, ¿verdad? Hay gente que se pasa la vida viendo nazis donde no los hay y, cuando se encuentra miles de ellos juntos a la vista —literal— de todo el mundo, los reprende con un «vete a tu cuarto a pensar un rato». En España es barato ser neonazi. Pero luego el Mundial nos lo puede quitar Vinícius. «Resurrección del nazismo» podríamos titular esta triste historia.
En el faldón del diario madrileño, sobre el asunto de la Federación, leemos: «Presidente o suspensión. FIFA y UEFA amenazan a España si antes de 2025 no hay presidente en la RFEF».
Para los estamentos internacionales del fútbol es más grave que no haya presidente de la RFEF a que un club pague millones de euros a la cúpula de los árbitros durante décadas o a que otro ampare y justifique públicamente a neonazis en su estadio. Es una muestra de lo que le interesa de verdad a FIFA y UEFA: que se mantenga el establishment.
No obstante, en este asunto también somos optimistas, no faltarán quienes piensen que después de Villar, Rubiales y Rocha no puede haber un presidente más dañino para el fútbol español, nosotros creemos que sí, que siempre se puede empeorar. Optimistas sobre el futuro del oprobio.
Os mostramos las portadas de la prensa culé, insustancial como el juego del Madrid, que, según hemos dicho, demostró que siempre se puede empeorar. Pero irónica e históricamente el Madrid ha dado lo mejor de sí mismo en las situaciones límite más catastróficas.
Como dijo Churchill: «Con el Real Madrid soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa». Si no con esas palabras, con otras muy parecidas.
Pasad un buen día.
Arbitró el italiano Mauizio Mariani. En el VAR estuvo Daniele Chiffi.
Casero casero el transalpino. No influyó en el resultado pero los córners y saques de banda en caso de duda iban a favor de los locales.
La jugada clave del partido fue el penalti por mano de Camavinga. No lo vio Mariani y necesitó de la ayuda de su compatriota. La pena máxima era clara porque el francés tenía la mano abierta y extendida.
En cuanto a las tarjetas, masacró al cuadro blanco en la segunda mitad e igualó estadísticas con las dos mostradas a jugadores del Lille en el descuento.
Camavinga en el 58', Bellingham en el 77, Rüdiger en el 78' y Modric en el 80' fueron los tarjeteados en los blancos, y David en el 93' y Diakité en el 96' por el cuadro francés.
Mariani, DISCRETO. No gustó en demasía.
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Lunin: 6. Salvo una ocasión muy importante.
Carvajal: 4. Muy impreciso en el pase.
Rüdiger: 5. Estuvo cerca de marcar.
Militao: 5,5. Tuvo diversas molestias que no le impidieron cumplir.
Mendy: 5. Aporta poco en ataque y en estos partidos se nota.
Camavinga: 5,5. Fue de más a menos. Algo lógico dada su inactividad.
Tchouaméni: 4. Mejor de central que en el centro del campo.
Valverde: 6. Está siendo de los más destacados siempre.
Bellingham: 4. Partido muy flojo.
Vinícius: 4. No pudo entrar en juego.
Endrick: 5,5. Hizo una gran jugada, pero apenas recibió en posiciones ventajosas.
Fran: 4. Mal en los duelos.
Modric: 5. Su entrada no mejoró demasiado las cosas, pero dejó un gran centro a Güler.
Mbappé: 4. Apenas intervino.
Güler: 5,5. Por lo menos tuvo un par de buenas ocasiones.
Ancelotti: 4. Su equipo hizo un partido inexplicable.
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El Madrid ha perdido 1-0 ante el Lille haciendo un partido lamentable.
Ancelotti sorprendió incluyendo por primera vez a Endrick en la alineación titular. Junto con Vinícius y la incorporación de Bellingham configuraba el ataque del equipo. En el centro del campo reaparecía Camavinga tras su lesión. Valverde y Tchouaméni le acompañarían. La última novedad era la inclusión de Lunin por el lesionado Courtois.
Fue una primera parte muy anodina por parte del Madrid. Ritmo lento y especulativo y bloque bajo cuando no tenía en balón. Fue normal ver a Endrick y Vinícius defendiendo muy cerca del área.
Por su parte, los franceses trataban de imponer un ritmo más animoso. Sin duda ello implicaba un gran desgaste que quizás podrían pagar en la segunda mitad, pero fueron mejores.
Por parte madridista la ocasión más relevante fue la de Endrick tras una gran diagonal. No pudo cruzar en exceso su disparo. El Lille dispuso de la mejor oportunidad a través de un cabezazo y posterior rechace que fueron parados por Lunin.
Hacia el final de la primera parte, Rüdiger hizo una falta en la frontal. El lanzamiento del libre directo impactó en la mano de Camavinga y el VAR llamó al árbitro para señalar penalti. Lunin no pudo hacer nada ante el lanzamiento de David.
Ancelotti incluyó a Fran por Mendy en el descanso. Lo cierto es que el nivel de activación de los jugadores pronto se vio que era otro, aunque el Madrid seguía sin jugar bien. Vinícius centró su posición y Fran apuntaba a llenar más la banda.
El Madrid ha perdido 1-0 ante el Lille haciendo un partido lamentable
En el 56 Endrick y Militao dejaron su sitio a Mbappé y Modric. La verdad es que en los siguientes minutos no mejoró mucho la cosa. El Madrid estaba realmente perdido en cuanto a ideas. En el minuto 66 salió Güler por Camavinga.
El partido del Madrid estaba siendo inexplicable. Resulta difícil entender cómo un equipo con tantos jugadores sobresalientes puede jugar tan mal. La primera ocasión reseñable llegó en el 85 con un cabezazo de Güler. Después vino otra de Rüdiger también clara. En realidad fueron dos dobles ocasiones, ya que los rechaces también dieron opción de gol. Pero era ya a la desesperada.
En el minuto 90 la ocasión de Arda fue clarísima tras un gran centro de Modric, pero el remate fue muy centrado. Ya no quedaba tiempo para más y llegó la primera derrota de la temporada.
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El derby de la vergüenza, del oprobio, de los neonazis del Frente Atlético con pasamontañas en las gradas defendidos por varios profesionales del club rojiblanco.
Intenta acertar las 8 preguntas que sobre el partido han preparado los amigos de fcQuiz.
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“Lo sabe todo el mundo” .
Antimadridista justificando su ausencia de argumentos para difamar sobre el Real Madrid en cualquier momento de la historia.
Sepan ustedes que anoche estuvo Toni Freixa, célebre exdirectivo de cierto club negreiro durante la etapa más turbia de dicho club, en la tertulia del programa de radio de la cadena COPE en la que el catalán, con más arrojo que inteligencia, acabó por justificar los pagos de su club (con aumento salarial incluído) al vicepresidente del CTA desde los años de Núñez aferrándose al argumento que yo mismo he denominado como “el argumento Benet”, nombrado así en honor a la vergonzosa justificación de Benet sobre los pagos a Negreira.
“El argumento Benet”, como tuvo a bien explicar el señor Freixa anoche, consiste en legitimar cualquier tipo de trampa que suponga una ventaja competitiva en una competición supuestamente regida por la igualdad de condiciones para equilibrar la balanza con una tropelía imaginaria que cargan a la cuenta del Real Madrid sin ningún tipo de pruebas. No, borren eso, miento. La prueba aportada en el argumento Benet es la siguiente: “Lo sabe todo el mundo”. Uno puede acusar al Real Madrid, a su presidente, a sus jugadores, a sus directivos o incluso a sus utilleros de cualquier delito de cualquier índole siempre y cuando finalice la acusación con la frase “lo sabe todo el mundo”.
Todo el mundo sabe que Florentino controla los medios a pesar de que ninguno de los medios deportivos principales de este país tiene una clara tendencia madridista. De hecho, si uno acude a escuchar cualquier tertulia deportiva se encontrará con que la representación madridista está en clara inferioridad numérica. Bueno, en realidad basta con ver la ternura con la que trataron ayer a un ex directivo que reconoció sin pudor que se compraron al vicepresidente del CTA en contraposición con la inusitada hostilidad y fiereza con la que Lama (que estaba anoche en el programa, por cierto), acompañado de Carreño, atacaron sin piedad al presidente del Real Madrid por la ausencia de títulos durante la época del Barcelona de Guardiola, equipo que hoy sabemos que realizaba trampas.
Uno puede acusar al Real Madrid, a su presidente, a sus jugadores, a sus directivos o incluso a sus utilleros de cualquier delito de cualquier índole siempre y cuando finalice la acusación con la frase “lo sabe todo el mundo”
Todo el mundo sabe que Florentino mueve los hilos de este país y por eso ha sido incapaz de impedir el cese de los conciertos en el nuevo estadio por la denuncia de un vecino, así como la paralización de las obras del nuevo parking junto al estadio.
Todo el mundo sabe que el Madrid era el equipo del régimen y que le debe sus primeras Copas de Europa al caudillo a pesar de que el propio Franco prohibió a nuestro don Santiago acudir a París, donde iba a formar parte de la creación de la misma. Bernabéu tuvo que fingir un viaje y realizar otro distinto para engañar al dictador, pero todo el mundo sabe que eso no era más que un mero ardid para disimular la complicidad que tenían el caudillo y el presidente blanco. De la misma manera que cuando finalizó la Guerra Civil y un Real Madrid totalmente derruído sufrió lo indecible para recomponerse y resurgir de sus cenizas, no ganando un liga hasta 14 años después.
Pero por encima de todo, y como explicó Freixa en COPE, todo el mundo sabe que el Madrid siempre ha sido favorecido por los árbitros. A veces la muletilla no basta y la acompañan de esa manida imagen que realiza el pasado de 10 presidentes del CTA con el club de Concha Espina, bulo que pudo refutar de la manera más rigurosa y detallada nuestro compañero Alberto Cosín aquí .
–¿De verdad tenéis miedo a los árbitros, Freixa? –pregunta Castaño.
–Siempre. Siempre hay miedo de los árbitros.
–Hasta cuando pagaban –apunta Lama.
–Exacto, muy bien, Lama. Muy bien, Lama. Me alegra mucho que digas eso porque en el fondo estás explicando por qué eso llegó a suceder, cosa que no tenía que haber sucedido nunca. Es que es así: el Barça nos hemos sentido siempre maltratados, siempre menospreciados o siempre con menos trato de favor o soportando el trato de favor que tiene el otro club, que lo tiene, porque todo el fútbol español lo sabe.
Pues no, señor Freixa. El fútbol español o todo el mundo no sabe absolutamente nada. Creerá en lo que quiera creer, o en lo que desde el antimadridismo se les intente vender, generalmente falacias mediante, pero saber no saben nada porque no hay pruebas que sustenten ninguno de los bulos que tiende a echar al vuelo el antimadridismo. Ni Franco, ni régimen, ni control de los medios ni control del gobierno, ni sobre todo, visto lo visto, control de los árbitros.
Lo que realmente sabe todo el mundo porque cualquiera que quiera puede ver las pruebas a un click de distancia es que el FC Barcelona pagó a Negreia durante 17 años, aumentando progresivamente sus emolumentos, indicio esto de un aumento de la satisfacción del cliente. Sabemos todos por boca de Bartomeu, Laporta y algunos otros directivos que los pagos comenzaron con Núñez, quién parece que supo ocultar estos pagos con mayor habilidad que sus herederos.
Sabemos todos también, esta vez por boca del presidente de la liga, que la última ganada por el Barcelona fue de manera fraudulenta, pues las inscripciones de los fichajes que la propiciaron se realizó amén de una palanca fraudulenta en la que el dinero nunca apareció y que ahora sabemos que se trató de un préstamo encubierto.
Sabe todo el mundo también que la realización audiovisual de la liga (control de imágenes y contratación de comentaristas durante los partidos), así como el control de las imágenes proporcionadas al VAR, es llevado a cabo por una empresa cuyo actual dueño es el mismo fanático culé que da nombre al argumento esgrimido por Freixa anoche, y quién sigue vinculado de manera directa al club barcelonés.
Sabe todo el mundo también de la existencia de pagos realizados por el Barcelona a diferentes medios deportivos, controlando o tratando de controlar de esta manera la opinión pública y el relato.
Y lo que quizá no sepa todo el mundo pero a estas altura ya podrán intuírlo es que el “lo sabe todo el mundo” no es más que la última penosa defensa de alguien que no tiene cómo justificar sus propias miserias, que obedecen a un victimismo de arraigo más político que futbolístico y cuya razón de ser no reside en otra cosa que la siguiente: es mucho más fácil, más cómodo y al parecer efectivo echar a otros la culpa de los fracasos propios. Porque si la introspección puede resultar de por sí un proceso complejo, arduo y doloroso, imaginen si el que tiene que realizarlo es un culé que cuenta en su haber con todas las fechorías, trampas, amaños y artificios mencionados anteriormente… y que sabe todo el mundo.
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Hoy miércoles vuelve la civilización para el madridismo. Esta noche el Madrid afronta frente al Lille su segunda cita europea con el nuevo formato puesto en marcha por la UEFA. Y una vez más la Copa de Europa se nos antoja nuestro elemento natural donde todo cobra sentido. No solamente es nuestra competición, también es nuestro refugio contra la tormenta. A priori el equipo francés debe ser una cita relativamente asequible para el Madrid. El cuadro entrenado por Bruno Génésio va ahora mismo quinto en la Ligue 1 y tiene entre sus filas a un viejo conocido de nuestra liga como es Samuel Umtiti y al hermano pequeño de Mbappé, Ethan. No obstante, da gusto poder centrarse en lo deportivo y limpiar nuestra mirada de toda la suciedad acumulada observando el campeonato doméstico. Sin ir más lejos, nuestra última jornada de liga nos dejó demasiados recuerdos desagradables que quisiera borrar de mi memoria.
El partido en el Metropolitano fue tan disputado como poco apasionante. El Madrid controló en todo momento el curso del partido pero tampoco tuvo suficientes ocasiones como para conseguir una victoria clara. En el minuto 64, Militao marcaba con un derechazo imparable tras una jugada ensayada y ejecutada de forma magnífica. Bien Modric y fenomenal Vinícius que ganó el espacio al defensa con su agilidad habitual y puso el balón de dulce para un Militao que fue el más listo de la clase.
Y acto seguido, cómo no, pasó algo extradeportivo que lo emborronó todo. Los ultras y encapuchados decidieron lanzar objetos contra Courtois y tras dos avisos al delegado de campo, al constatar que no cesaban en su empeño, el señor colegiado Busquets Ferrer tuvo que suspender el partido por 20 minutos. Una vez más los neonazis y su barbarie robaban un espectáculo que debe ser deportivo y universal. Tras la suspensión se reanudó el encuentro y los minutos finales fueron un calco de todo el partido pero salió cara del lado Atlético. Un Ancelotti poco ambicioso introdujo cambios defensivos ya al final del partido, y en el tiempo de prolongación Correa puso el empate en una jugada algo ridícula por parte de la defensa y el portero madridista.
da gusto poder centrarse en lo deportivo y limpiar nuestra mirada de toda la suciedad acumulada observando el campeonato doméstico. Sin ir más lejos, nuestra última jornada de liga nos dejó demasiados recuerdos desagradables que quisiera borrar de mi memoria
Más allá de lo futbolístico, mi mayor decepción tiene que ver otra vez con el ambiente tóxico que impregna todo. Vinícius Júnior tenía razón. El bochornoso espectáculo de los últimos días alrededor del derbi ha sido tan cochambroso como detestable. Desde el llamamiento en redes sociales por parte de una significativa jauría de aficionados del Atlético para presentarse al estadio para insultar a Vinícius amparados en técnicas evasivas, hasta el desfile de tribunos del sistema defendiendo lo indefendible y prendiendo la mecha. A falta de bomberos, pirómanos. Como no podría ser de otro modo, los medios no escatimaron en entrevistar a personajes de dudosa reputación como Miguel Ángel Revilla o Tote para echar leña al fuego. Sin olvidar al desdeñable Gonzalo Miró, adalid de posturas biempensantes menos cuando toca a su fanatismo colchonero.
Todo junto no deja de evidenciar que Vinícius Júnior tenía razón en todo. No contentos con el espectáculo ofrecido desde las gradas, diálogo con los talibanes incluido, los jugadores del Atleti acudieron a celebrar con los ultras del Frente. Y para rematar la desfachatez, su capitán Koke y el entrenador salieron a rueda de prensa pidiendo la sanción para Thibaut Courtois por provocar. La verdad que cuando me enteré de estas declaraciones no daba crédito de la desfachatez de ambos sujetos. Y no pasa nada.
¿Cómo sale el señor Diego Pablo Simeone a dar lecciones de modales y buena conducta en un terreno de juego? El mundo al revés y la casa sin barrer. Lo mínimo que tendría que anunciarse esta misma semana es la clausura del Metropolitano. Y no basta con anuncios vanos y no acciones efectivas por parte de la directiva del Atlético de Madrid. Ya están deslizando a los medios afines que no pueden actuar legalmente contra el Frente pues al parecer el club ni los reconoce como peña ni como grupo. Esperpéntico.
No solamente tenemos un problema de racismo y xenofobia en nuestra competición, y por ende en nuestro país, también tenemos rémoras que se vanaglorian de que exista este gran problema. Sin ir más lejos, el caso Christantus Uche. El jugador del Getafe decide comentar su malestar en una entrevista y una manada de impresentables salen a continuación a afearle la conducta. Hasta su propio presidente. Es decir, un señor proclama a los cuatro vientos que está sufriendo un caso de racismo y que ningún organismo lo defiende, y encima se le exige que se calle.
Todo esto en una semana en la que conocemos que el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma impone una pena de un año de prisión y tres años de prohibición de acceso a los estadios al autor de los episodios racistas contra Vinicius y Chukwueze en el estadio de Son Moix. Y para más inri, a colación de todo el percal organizado, LaLiga denuncia y exige la detención de los inductores de la campaña contra Vinicius, los mismos que buscaban poder insultarlo en el derbi sin ser identificado mediante el uso de mascarillas o suplicando a otros aficionados no usar el móvil para evitar grabaciones inculpatorias. Como podemos observar, en España no existe ningún problema de racismo ni xenofobia ni manifestación de odio alguno. Todo muy normal y dentro de la lógica.
Este ambiente irrespirable no da para más. ¿Queremos que los más jóvenes se eduquen viendo estas conductas? ¿Acaso no importa el espíritu deportivo? ¿Cuándo se ha convertido el fútbol español en un espectáculo de odio? Todo esto debería hacernos reflexionar como aficionados y miembros de una sociedad. No es un asunto frívolo ni un deseo pacato. Creo que entre todos deberíamos exigir una competición más limpia y más saludable en todos los aspectos. De lo contrario, podríamos caer en un pozo sin fondo. Y de ahí es ya difícil volver del todo.
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