Las mejores firmas madridistas del planeta

Arbitró el sueco Glenn Nyberg. En el VAR estuvo el neerlandés Dennis Higler.

Sesión de baño y masaje para el escandinavo en un partido sencillo, limpio y sin polémicas. Demostró un arbitraje muy europeo, permitiendo los contactos y dejando seguir el juego para un ritmo alto. Mateu Lahoz estaba encantado en la retransmisión.

Solo mostró una amarilla, aunque algo discutible porque Vinícius cayó en una disputa y no se tiró a la piscina en el área en el minuto 43.

Nyberg, BIEN.

 

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-Courtois: APROBADO. Mero espectador, salvo por algún balón aéreo y algún tiro poco peligroso. Nada pudo hacer en el gol austriaco.

-Valverde: NOTABLE. Excelente partido como lateral. Lo sentimos, Mina. Acabó como centrocampista, desde donde fabricó el quinto gol.

-Asencio: NOTABLE. Infalible, como el Papa y Florentino cuando hablan ex cathedra. Acabó como lateral (Asencio, no el Papa ni Florentino). Allí también ofreció buenas sensaciones.

-Rüdiger: APROBADO. Firme, aunque a decir verdad no fue puesto apenas a prueba.

-Mendy: APROBADO. Suponemos.

-Ceballos: SOBRESALIENTE. Incansable. El estajanovista del arte. Corre por todos. El Makelele de Utrera o, como genialmente nos dijo un tuitero, Utrelele.

-Modric: APROBADO ALTO. Más abnegado que atinado. Queremos tanto a Luka.

-Bellingham: NOTABLE. Demasiado alejado del área de lo que le gusta a él, y de lo que nos gusta a nosotros. Aun así, con más clase que George Sanders. Su taconazo en el segundo gol vale una excursión a Birmingham, que no es destino habitual para un fin de semana, pero oye.

-Rodrygo: SOBRESALIENTE. Obras de arte en forma de goles, en especial el segundo, y trabajando además para el equipo denodadamente.

-Mbappé: APROBADO. No le salieron las cosas, pero marcó un gol de instinto forzando el fallo del portero.

-Vini: SOBRESALIENTE. Casi ausente en el primer tiempo pero explosivo en el segundo, con dos golazos.

-Alaba: APROBADO. Blando en el gol visitante.

-Güler: APROBADO. Detalles de calidad.

-Brahim: NOTABLE. Muy buenos minutos. Brioso. Casi marca.

-Endrick: APROBADO. Se le vio poco en los (pocos) minutos que disfrutó.

-Jacobo Ramón: sin calificar.

-Ancelotti: APROBADO. Se demostró que no había razones para temer su alineación ultraofensiva.

 

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Volvía la Champions al Bernabéu. A diferencia de lo que suele ser habitual, en esta edición el Madrid está ofreciendo peores prestaciones que Atleti y Barça, aunque sin alfombras arbitrales, y cada partido de los que restan es importante. El rival era el RB Salzburgo, pero no de Osma, sino de Austria, cuna de un pintor austríaco con mucho predicamento entre cierto sector de la afición rojiblanca desde hace casi 100 años. Los blancos, además de ganar, buscaban prolongar la buena dinámica mostrada ante Las Palmas a partir del segundo 26. Lograron ambas cosas.

Volvieron a la titularidad Mendy y Modric, en el lateral derecho se ubicó Fede Valverde en lugar del sancionado Lucas, y aportando densidad al centro del capo repitió Ceballos, que salió por la puerta grande el último encuentro. Arriba, los cuatro delanteros.

En contra de lo que podíamos prever, el Madrid no salió ejerciendo un fútbol dominante y era el Salzburgo quien tenía el control de la pelota. Al filo de los 10 minutos, un disparo de Gloukh no se marchó muy lejos del palo izquierdo de Courtois. Los blancos debían despabilarse y agarrar el timón del choque.

Los de Ancelotti parecieron leer está crónica y comenzaron a entrar más en contacto con el balón. Ceballos, de nuevo, se hacía grande en la zona ancha con un Modric que no quería ser menos. Los blancos visitaban más los córners que si estuviesen jugando en un campo octogonal, pero llegamos al 20' sin ninguna ocasión de peligro. Tenía el balón, pero no lo estaba moviendo con velocidad.

Prácticamente sin tiempo para terminar de escribir el párrafo anterior, una buena acción de Valverde terminó con el balón en Mbappé, quien le dio continuidad hacia un Vini que lo puso a la llegada de Jude, pero el inglés no pudo controlarlo y fue Rodrygo el que apareció por la derecha para cruzarlo adentro. Primer tiro, primer gol. 1-0.

El Madrid se animó y a continuación Vini pudo aumentar la ventaja, cazó el rechace a un chut de Rodrygo, sin embargo, disparo mal, muy alto. A la media hora, Modric lanzó un hueso a Kylian desde la medular que el galo no pudo alcanzar. Un par de minutos después, una arrancada felina de Bellingham fue desbaratada por Blaswich.

Las ocasiones anteriores no habían terminado gol porque la noche se estaba reservando para la exquisitez que cocinaron Goes y Jude. El brasileño se apoyó en el tacón del inglés en el flanco izquierdo del área y depositó el balón cruzado de primeras en la esquina más lejana de la red. Más que un gol, un manjar.

El Madrid es ese equipo en el que esperas que brille Mbappé y de repente aparece Rodrygo con un cañón de luz. Y mientras, Bellingham diestefanea por el campo vestido de Mozart. Cuando Jude se pone a jugar, todo cambia.

La primera parte concluyó con amarilla a Vinícius por caer en el área rival. Ni siquiera había reclamado penalti. Acarrea suspensión.

El Madrid es ese equipo en el que esperas que brille Mbappé y de repente aparece Rodrygo con un cañón de luz. Y mientras, Bellingham diestefanea por el campo vestido de Mozart

Rodrygo comenzó la segunda mitad de la misma manera, jugando muy bien al fútbol. Tras una esplendorosa incursión, la víbora Goes sirvió a Kylian, cuyo control eléctrico se marchó largo y el guardameta llegó primero al balón. Pero Mbappé demostró en el campo lo mismo que en rueda de prensa, que sabe lo que es vestir la camiseta del Real Madrid, y no dio por perdido el balón, recuperándolo y anotando el 3-0 a lo Benzema.

Es difícil ocultar la sonrisa cuando uno ve a Kylian. Y la satisfacción cuando ve conducir el balón a Bellingham como si fuese John Wayne.

A ambos los estaban viendo Modric y Vini y se ve que sintieron envidia. El croata centró en profundidad al siete, quien recortó y la reventó a gol. 4-0. Gol número 100 de Vinícius con la camiseta del Real Madrid.

En la tele, Valdano decía que Bellingham no estorba ni en un ascensor, y fuera de ella, los aficionados querían ver a Güler y a Endrick, a poder ser más de dos minutos. ¿Concedería Ancelotti ambos deseos?

vinícius superó los 100 goles con el Real Madrid

En lo que al turco se refiere, sí. Carletto lo sacó con media hora por delante, junto a Alaba. Sustituyeron a un gran Ceballos y a Wolfgang Amadeus Bellingham, que se iba al banco tras haber compuesto otra sinfonía. El Bernabéu quiere a Ceballos y ama a Jude. La entrada del recién recuperado austriaco relegó al lateral a Asencio y propició el retorno de Fede al timón de la nave blanca.

Precisamente Alaba facturó un excelente balón a un Vini que controló de maravilla, pero la jugada se diluyó antes de materializarse en peligro. En ese momento, Mbappé y Rodrygo salieron del campo entre aplausos para que entraran Endrick y Brahim. Quedaban 20 minutos para intentar más goles, hecho que viene bien en este nuevo y peculiar formato de Champions.

Brahim a punto estuvo de lograr el quinto, pero Blaswich lo evitó con una intervención notable. Quien si lo anotó fue Vini después de una jugada de libro que había comenzado en Courtois. 5-0. Si cambias a Vinícius cuando está mal, te pierdes al Vinícius que después la enchufa.

La aspiración de no encajar ningún gol la hizo añicos Bidstrup de volea colocando el 5-1 en una jugada que el Madrid pudo defender mejor. Acto seguido, no anduvo lejos Vini de firmar el hat-trick.

Con una postrera ocasión de Brahim, terminó el concierto blanco. Mención especial al director de orquesta, Wolfgang Amadeus Bellingham, bien acompañado por virtuosos músicos, varios de los cuales ejecutaron la partitura de manera sobresaliente para ganar.

Lo mismo desde hace 100 años.

 

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Hola a todos, amigos. Casi no se ha resaltado en las noticias, y de hecho en las portadas e informaciones de As y Marca de ayer se ventiló muy de pasada, pero lo cierto es que Florentino Pérez ha renovado su mandato al frente del Real Madrid hasta el año 2029. Los propios medios del club han pasado muy por encima de la noticia, en plan business as usual. Nadie se ha presentado a disputarle el puesto, con lo cual el mandato se ha renovado de manera automática.

Nosotros nos felicitamos y le felicitamos, como no podría ser de otra manera. El mejor presidente de la historia del Real Madrid —junto a D. Santiago Bernabéu— seguirá al frente de la entidad, con la estabilidad que eso conlleva. Junto a él prosiguen la mayor parte de los componentes de la Junta Directiva anterior, con algunas incorporaciones como Enrique Pérez, Manuel Gómez o el propio Director General José Ángel Sánchez. Como rezaba aquel eslogan, bueno para el Madrid.

Florentino

Curiosamente, en rueda de prensa, Ancelotti se refirió a este hito cuando le preguntaron por su propio futuro en el banquillo blanco. Esta fue su respuesta.

Ahí lo tenéis. Carletto va a seguir hasta que le echen, lo cual puede ser en cualquier momento considerando lo veleidoso que es el fútbol. Sin embargo, su intención, formulada solo medio en broma, es continuar hasta que lo deje el propio Florentino. Florentino 2029, ¿Ancelotti también?

El italiano es, por números, y en nuestra opinión por muchas más cosas, el mejor entrenador de la historia del Real Madrid. Dada la exigencia del club, tal cosa no puede nunca suponer un cheque en blanco en lo que a continuidad se refiere. En el Madrid, como en la legión, nada importa tu vida anterior, y pocas cosas han hecho más daño que el mítico y lánguido “con lo que nos ha dado”. En otras palabras, Ancelotti debe seguir mientras gane títulos importantes y se vea con fuerzas. Esta noche, ante el Salzburgo, tiene la oportunidad de sellar el pase a la siguiente ronda de la Champions. Sería un pequeño paso en favor de su sueño de seguir, sin perjuicio de que el club busque otras opciones de futuro, como no solo está legitimado para hacer, sino que debe hacer. Carlo merece todo el crédito, lo que tampoco tiene por qué mantenernos anclados a él si en el club se piensa en la necesidad de un cambio de timonel.

En ese sentido, 2029 se nos antoja un horizonte demasiado extenso para nuestro técnico pero, si siguiera ganando, ¿por qué cambiar lo que funciona? Al fin y al cabo, no hay garantías con ningún otro experimento. Ser entrenador del Real Madrid es un trabajo distinto al de ser entrenador. Ancelotti ha demostrado ser un experto entrenando al Real Madrid, esa profesión única y de altísimo riesgo.

Los que ya están en la siguiente ronda son nuestros tradicionales oponentes en el torneo local, es decir, el club cliente de Negreira y el Atleti. Como ilustran las portadas capitalinas, los del Cholo están ya casi clasificados entre los 8 primeros, lo que les ahorra una ronda clasificatoria. El equipo cliente de Negreira ya está matemáticamente ahí. Aunque solemos ser cáusticos con ambos equipos y entidades, hoy lo que toca es reflexionar ante el fracaso propio en este puerto de montaña, sin perjuicio de que al final ganemos el Tour.

Ahorrarse es ronda preliminar era importante. ¿Por qué nuestros rivales lo han conseguido y nosotros no (aún no es matemáticamente imposible pero casi)? Hay que hacer una reflexión y afrontar con humildad este hecho, sin perjuicio de que ahora nos permitamos alguna pequeña puya al de siempre, con vuestro permiso.

El equipo cliente de Negreira ganó al Benfica en un partido absolutamente desquiciado. Lo hicieron remontando un 3-1 inicial, pero esta gente no sabe remontar si no es con determinadas ayudas, Aytekin style.

El penalti que se señaló sobre Lamine parece rigurosísimo en el mejor de los casos, y se le condona un penalti catedralicio hacia el final, en empujón de Fermín en área propia, ante de que Raphinha sellase la remontada en el descuento. El propio Raphinha marcó el que bien puede ser el tanto más ridículo de la historia de la competición, en cagada mayestática del guardarredes del Benfica. Una pizca de suerte, otra pizca de lo de siempre y ahí los tenéis, matemáticamente en el Top8 de la fase de liga. Aytekin (y sus discípulos al margen), lo que nos toca es reflexionar acerca de por qué no somos nosotros los que estamos en posición tan privilegiada.

Ahora bien, seguiremos denunciando las injusticias hasta donde nos dé la vida, y a pesar de que tipos como el propio Raphinha traten de hacer ver que las cosas son justo al contrario de lo que son, con proverbial morro. ¿UNICEF 2.0?

Hay que tener la cara de cemento armado, y los testículos no cuadrados, sino octogonales, para decir algo así cuando el árbitro te acaba de aupar sin el menor pudor a la victoria.

Los que sí han sido (involuntariamente) honestos al respecto han sido los de Mundo Deportivo, que definen como “botín” lo conseguido por su escuadra ante los portugueses. Buen ejemplo de la definición que la RAE otorga a la palabra “botín”.

Y esto es todo, amigos. A ganar esta noche y a disfrutar (esperemos) de nuestro Madrid.

Pasad un buen día.

El Real Madrid se encaramó al liderato liguero tras su victoria frente a la UD Las Palmas.

Los amigos de fcQuiz han preparado una serie de preguntas sobre el equipo blanco que a buen seguro no seréis capaces de responder correctamente en su totalidad.

¿O sí?

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Esta noche frente al RB Salzburgo cerramos una semana importantísima, teníamos por delante tres encuentros vitales que debíamos zanjar de la mejor manera posible. Si con el Celta aún transmitimos síntomas de aturdimiento, con Las Palmas el Madrid mostró su mejor cara. A pesar del gol recibido antes del primer minuto, el equipo se mostró solvente detrás e imaginativo del centro del campo hacia delante. Con un Kylian Mbappé imperial y asistido por Rodrygo y Brahim, el héroe del encuentro fue Ceballos. El de Utrera hizo un partido sobresaliente y el respetable así se lo reconoció con una ovación de las de época. Cabe recordar que Ancelotti siempre ha creído en Ceballos. Por lo que sea, el italiano ha sido su primer defensor y le ha insistido siempre al andaluz para que permaneciese en la plantilla.

Esta semana de recuperación se puede saldar de la mejor manera con una victoria frente al RB Salzburgo. El Madrid está casi seguro ya en la siguiente ronda de la Champions, pero sería recomendable ganar los dos partidos restantes y rezar para poder aspirar a entrar directamente a octavos. Ahorrarnos la ronda previa es importante. A estas alturas del calendario, dos partidos menos en las piernas pueden marcar la diferencia. Esta noche volverá Vinícius y a buen seguro que el brasileño jugará con hambre. Todos esperamos disfrutar de una noche europea y refrendar con un buen resultado la imagen del equipo. Por todo ello era fundamental ganar esta semana.

Esta semana de recuperación se puede saldar de la mejor manera con una victoria frente al RB Salzburgo. Esta noche volverá Vinícius y a buen seguro que el brasileño jugará con hambre

Por otra parte, la semana ha tenido bastante de chusca. Los magos del relato nos han vuelto a recordar por qué son los más grandes. En el terreno de las declaraciones, un personaje se ha llevado todos los focos. Don Diego Pablo Simeone, alias el Cholo, se ha descolgado con unas suculentas declaraciones. A cuento de no se sabe muy bien la razón de fondo, Simeone vino a decir que no le sorprende nada de lo que le contaban sobre la supuesta polémica acaecida en el partido de Copa del Real Madrid con el Celta porque él ya sabe lo que viene sucediendo en los últimos cien años.

En su estilo, entre críptico y macarra, el Cholo vino a repetir su célebre frase sobre la Liga “peligrosamente preparada” que soltó por 2015. Diez años más tarde, el argentino quiso forzar un nuevo hit. Para ser de un país tan próspero en lo musical, el Cholo es un cantante solista de un único éxito. Vive de él y cada tanto necesita recordarnos por qué un día fue el número uno. Lo que me sorprende, por decirlo de algún modo, es que al ciudadano periodista le llame la atención que a su intocable se le responda desde el Madrid. ¡Qué menos! Tanto Ancelotti como Ceballos le respondieron con educación pero con contundencia. Porque sí, al bueno del Cholo se le notan las espinas. ¡Cómo no!

Otra “sorpresa” del roble rasero de nuestra prensa de cada día lo tuvimos en la jornada con Antoine Griezmann y Gavi. Si el francés se descolgaba pegándole palos a un pobre jugador del Leganés, el azulgrana se quedaba a gusto insultando a sus rivales del Getafe. Si con el primero hay un silencio absoluto, con el segundo tenemos leves reproches. Pero por su bien, que Gavi es de la Roja y todos queremos muchos a la Selección de Luis de la Fuente. Una vez más tenemos ejemplos suficientes de que si alguno lleva la camiseta del Madrid ya no son tan permisivos como con otros que caen en gracia. Porque es más importante caer en gracia que ser gracioso, Vinícius debe corregir su comportamiento y tener ayuda psicológica, pero Gavi es un muchacho impetuoso. Así es muy difícil, la verdad.

¿Compensa tan poca honestidad? No lo sé, pero a ellos les va bien. Y a nosotros nos funciona que nos den por muertos y ser líderes

Por su parte, este lunes Joan Laporta acudió a la Ciudad de la Justicia en Barcelona para declarar en un proceso en el que está investigado por una supuesta estafa. Sí, han leído bien, el celebrado Laporta está siendo investigado por una presunta estafa, nada más y nada menos. A su salida, la prensa afecta al régimen culé obvió lo más importante y le preguntó al bueno de Laporta por el arbitraje sufrido el sábado en Getafe. "Lo del arbitraje en Getafe fue una vergüenza. Que no se pitara el penalti a Koundé es un escándalo. Y creo que lo tendríais que repetir más veces porque es un escándalo lo del penalti a Koundé",  soltó a bocajarro el presidente azulgrana.

Sinceramente, qué quieren les diga, me quito el cráneo ante esta nueva clase magistral de la infamia. Ofenden al decoro y a la verdad pero ahí están. ¿Compensa tan poca honestidad? No lo sé, pero a ellos les va bien. Y a nosotros nos funciona que nos den por muertos y ser líderes. No es baladí sacarle dos puntos de ventaja al segundo y siete al tercero. Cuando el pasado domingo 12 de enero muchos tramitaron con regocijo el acta de defunción del Real Madrid, una semana más tarde se encontraron de bruces con la realidad. Es muy duro ser antimadridista. Tuvieron un siglo muy malo. Les espera uno peor.

 

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1- Sistema de juego y once probable

 

Vuelve la Champions League tras el parón navideño y en unas fechas inusuales, porque en el anterior formato regresaba en el mes de febrero. Es la penúltima jornada de esta primera fase y visita por primera vez en su historia el Santiago Bernabéu el conjunto austriaco del RB Salzburgo. El cuadro centroeuropeo cuenta solo con 3 puntos y apura sus opciones de clasificarse para el playoff. No le vale otra cosa que una victoria y ni con ella tendría muchas opciones de conseguir eludir la eliminación. Hay que tener en cuenta que la Bundesliga de su país está parada por el periodo invernal (no regresa hasta el 07/02) y viene de jugar dos amistosos con derrota contundente ante el Bayern por 6-0 y frente a los daneses del Midtjylland por 3-2. El recién llegado técnico alemán Thomas Letsch cuenta con las bajas del danés Kjaergaaard y el costamarfileño Konaté. Por tanto, y en una formación de 1-4-3-3, la alineación probable será la formada por Schlager; Capaldo, Dedić, Baidoo, Guindo; Gourna-Douath, Bajcetic, Bidstrup; Yeo, Ratkov y Nene.

 

2- Presión

 

Con un planteamiento de contragolpe y salidas vertiginosas y rápidas por las bandas, lo lógico será ver a un equipo en bloque medio o bajo en ciertos momentos. Líneas compactas, juntas y en cuanto se recupere el balón, pocos toques y a lanzar a las balas que tienen arriba, que pueden correr al espacio para transitar con velocidad y hacer daño al rival. Así es como se espera que sea el planteamiento de Thomas Letsch en uno de los grandes escenarios europeos. Con jugadores como el español Bajcetic y el danés Bidstrup, intentará descansar un poco más con balón para coger oxígeno, pero si el Real Madrid consigue anularlos se verá un monopolio blanco del cuero.

3- Salida de balón

 

El equipo austriaco no se rasga las vestiduras si hay que sacar el balón en largo o con pelotazo si se ve muy presionado por el rival. Si pueden conectar con sus medios creativos, buscará una salida limpia, pero si no lo logra se verá practicidad y sencillez en el inicio de la jugada. El mediocampo es clave para poder conectar con sus hombres de arriba, aunque también cuentan con la opción de los envíos para que el gigante serbio Ratkov baje el cuero y lo pelee con los centrales merengues. De todas formas, si el cuadro de Ancelotti ejecuta bien la presión, algo que ya hizo bien ante la UD Las Palmas, los visitantes sufrirán para salir de su terreno de juego.

 

4- Aspecto defensivo

 

En ningún momento de la Champions actual han conseguido mostrar un sistema defensivo fuerte, sólido y firme. Es el tercer equipo más goleado de la competición con 18 dianas encajadas en seis encuentros, a una media de tres por choque. Un equipo lejos de ser compacto y consistente, pese a los cambios de sistema o de la pareja de centrales. Tienen debilidad atrás y no son fiables ni en ambas bandas ni en la parte central. Si el Real Madrid mueve mucho y rápido el balón encontrará huecos y grietas en la zaga rival y se acercará a una goleada como las que ya consiguieron ante los austriacos el Bayer Leverkusen y el Brest.

5- Poderío ofensivo

 

Un equipo con poca pólvora arriba y al que le cuesta crear situaciones de gol. Con espacios, aprovechando la velocidad de sus hombres de banda, pueden conseguir oportunidades en contextos muy determinados. Su eficacia arriba es pobre y en los seis encuentros hasta ahora de la competición solo han conseguido tres tantos, y fueron en el mismo partido, el de la victoria a domicilio contra el Feyenoord. El Real Madrid deberá vigilar al tridente de ataque y a los balones filtrados que pueda meter Bajcetic, un futbolista con visión y buena llegada arriba en las inmediaciones del área. También deberá prestar una especial atención a las jugadas a balón parado, donde todo se iguala, porque el RB Salzburgo dispone de jugadores altos como Baidoo y Ratkov.

 

6- Estilo de juego

El entrenador teutón dirigirá su primer encuentro en Champions a los austriacos tras haber aterrizado justo antes de Navidad en sustitución de Lijnders. No tiene una gran experiencia en competiciones internacionales, al haber dirigido previamente a Bochum, Vitesse, Austria Viena o Erzgebirge Aue, entre otros conjuntos. En su estilo pide a los jugadores que sean valientes, atrevidos y jueguen sin complejos. También le gusta la presión, pero ante equipos de mucha entidad es probable que rebaje sus pretensiones, y más justo ahora, que todavía sus pupilos están aprendiendo el sistema y cogiendo los nuevos automatismos en los amistosos previos.

 

7- Hombre clave

 

Con la presumible suplencia de su jugador más goleador, el israelí Oscar Glouth, la mayor amenaza madridista será el malí Nene Dorgeles. Un extremo que juega por la izquierda a pierna cambiada, con un buen uno para uno, rapidez, gran habilidad, magnífico golpeo de la pelota y efectividad de cara a gol. El jugador a vigilar porque puede desequilibrar por el costado, aunque con la baja de Lucas Vázquez por sanción se verá las caras con un miura como Fede Valverde, al que es sumamente complejo desbordar.

 

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No faltará quien interprete de manera torticera el espíritu de este escrito y lo achaque a la envidia, pues, sirva como introito para quien no lo sepa ya, pertenezco al grupo de lo que un argentino enfurecido llamaría flequillo de carne, cabeza de rodilla o tobogán de piojos. Sí, querido amigo, soy cabrio, soy aerodinámico por la parte de la cabeza, la frente me llega hasta la nuca, me hago las sienes brasileñas. En una palabra, soy calvo profesional. Subrayo la condición de profesional, pues no es de vocación, no en vano, en mí mora un espíritu metalero más heavy que una lluvia de hachas. Reivindico desde esta tribuna, que tan graciosamente me brinda la Galerna, la figura del jebi calvo, encarnado en prominentes figuras como Carlos de Castro de Barón Rojo o, sobre todo, del Marqués de Sade del Metal, don Rob Halford, líder de Judas Priest. Insisto en la mala intención de quienes consideren estas líneas como hijas de la envidia, pues nada, absolutamente nada tiene que ver con ella.

Una vez aclarado este aspecto, no por preliminar menos importante, entremos en materia: Vinícius debe abandonar las veleidades capilares de manera inmediata. No perdamos de vista que estamos en 2025 y que los jugadores de fútbol son personas jóvenes y permeables a las modas. Las tendencias estéticas más vanguardistas son abrazadas por aquellos que, gracias a su poderío económico y a la natural donosura de un deportista de élite, pueden permitírselo, así como por el hecho contar con no más de un par de décadas de existencia. Así, últimamente hemos visto que prevalece el peinado que mi padre, certero como casi siempre, catalogó como “corte de pelo de culo de centolla”. Quien haya visto tan delicioso crustáceo en decúbito supino sabe perfectamente de qué se trata y cuán lamentablemente atinado es el símil. En épocas pretéritas triunfaba el pelo de punta o pelo cenicero, teniendo su máximo exponente en Javier García Portillo, el delantero canterano del Real Madrid al que, otra vez, mi padre definió como “el chico ese con cara de lancha rápida”.

Ningún espíritu razonablemente observador puede obtener una conclusión diferente a que Vini debe tender al conservadurismo en su peinado para poder dar lo mejor de sí mismo sobre el campo

Vinícius Junior, el mejor jugador del mundo según la FIFA, es un hombre extremo, tanto en su posición sobre el campo como en su manera de gobernarse dentro y fuera del mismo. Cuenta con un carácter volcánico e indomable que, sin duda, le ha llevado a lo más alto, pero que también le juega algunas malas pasadas, hallándose entre estas la de la elección pilífera.

Sansón, el héroe bíblico, perdió su fuerza sobrehumana cuando la taimada Dalila lo rapó mientras dormía. Vinícius constituye su trasunto inverso de tiempos actuales, no en vano baja su rendimiento de manera alarmante en cuanto opta por unas extensiones comparables a grandes macarrones polícromos o elige unas trencitas que parecen un homenaje al monstruo de la película Depredador, sólo que perpetrados por un infante de cuestionable constancia, pues salta a la vista que dejó la obra a medias. Tanto en un caso como el otro, las prestaciones futbolísticas de Vini se vieron sustancialmente mermadas, si bien carezco de elementos para establecer una relación entre excentricidades de peluquería y control del esférico, tema este que daría para un tractatus de varios tomos. Además, el hecho de llevar cosas que sobresalgan en la cabeza es una tentación para determinados elementos de los equipos rivales, que no pueden resistir la pueril tentación de pegar un tirón a ver qué pasa.

Ningún espíritu razonablemente observador puede obtener una conclusión diferente a que Vini debe tender al conservadurismo en su peinado para poder dar lo mejor de sí mismo sobre el campo. Tampoco estaría de más que alguien que le quiera bien, como puede ser usted, querido lector, le explique que la diferencia entre una excentricidad y una mamarrachada se reduce al número de ceros de la cuenta corriente del sujeto sobre el que se efectúa el análisis, y que la mesura ática va a ser siempre garantía de acierto, llámese uno Ataúlfo, David Beckham o Vinícius Junior, sea o no el mejor jugador del mundo.

 

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Buenos días, amigos. Andábamos apalancados ayer en la silla de trabajo cuando entró en nuestro cerebro, vía nervios óptico y auditivo, un vídeo en el cual Laporta salía de los juzgados tras declarar como investigado por un presunto delito de estafa. Una familia a la que le había tocado la lotería denunció que depositó su dinero y su confianza en él y volaron casi 5 millones de euros.

Llamadnos locos, pero esperábamos que, ante una acusación tan grave al presidente de un club como el Barça, la prensa hiciese su trabajo y le cuestionase sobre el asunto. Pues no, un estofado de alcachofas decidió preguntarle por el arbitraje del Getafe-Barça. Es como si tuviesen delante al presunto autor del robo del siglo y se interesasen por si quien le vendió la pistola con la que atracó el banco le trató bien o mal. No es nada nuevo, la prensa, que al igual que las plantas necesita ser regada para sobrevivir, es uno de los actores necesarios de esta película.

Para rematar la faena, Laporta calificó de vergüenza el arbitraje del Coliseum y tildó de escándalo que no se pitase penalti sobre Koundé. La verdad es que tiene su lógica, cuando uno se ha pasado décadas pagando millones de euros al CTA espera un servicio completo con final feliz, y que a las dos expulsiones perdonadas a jugadores del Barça y a la falta previa omitida en el gol culé se le sume la señalización de la pena máxima sobre Koundé.

Después de asistir al show del señor de las palancas, asistimos al de Simeone, quien, tras recibir sus choladas sendas respuestas contundentes de Ancelotti y Ceballos, contraatacó con la bondad que lo caracteriza. Nuestro cerebro relacionó conceptos y envió las señales nerviosas necesarias para poner en marcha los dedos y reproducir la canción Me llaman mala persona de Académica Palanca:

Solo porque perforé el muslo de un compañero de profesión provocándole una erupción de sangre y dejándole la pierna con más agujeros que el acetato sobre el que filma una película…

Me llaman mala persona,

me llaman mala persona,

me llaman mala persona.

Solo porque utilizo recursos antirreglamentarios para obtener ventajas deportivas desde el banquillo, hago gestos obscenos a los aficionados rivales y me lanzo a buscar pelea contra jugadores, a poder ser jóvenes como Varane, tras perder finales de Champions para justificar mi sueldo ante la afición…

Me llaman mala persona,

me llaman mala persona,

me llaman mala persona.

Solo porque compadreo con un grupo neonazi que tiene sometido al club que me paga, el cual se apropiaron indebidamente mis jefes, aunque de manera debidamente prescrita, como es habitual en este país…

Me llaman mala persona,

me llaman mala persona,

me llaman mala persona.

Solo porque albergo rencor y frustración a raudales y no dudo en liberarlos contra el Madrid cuando necesito desviar la atención de un problema o echar un capote al Barça…

Me llaman mala persona,

me llaman mala persona,

me llaman mala persona.

Y es que no hay

no, no hay derecho, no, no hay, no lo hay,

no, no hay derecho, no, no hay, no lo hay,

no, no hay derecho, no, no hay, no lo hay.

Ni lo ha habido ni lo habrá.

Simeone es uno de los protagonistas de la portada de Marca. El otro es Xabi Alonso, que ayer declaró lo que ya sabemos, que «el lazo con el Madrid es muy fuerte». Ambos estaban fuera del terreno de juego en aquella noche de Lisboa. Y ambos saltaron al mismo por motivos diferentes: uno para buscar bronca, otro para celebrar y dar abrazos. Los actos definen a las personas.

Una de las personas más definidas por sus actos es Baena. Tras provocar episodios de una bajeza repugnante, ayer envió a un compañero de profesión al hospital tras propinarle un violento golpe desentendiéndose del balón. El marcador reflejaba un 4-0.

Luego alguien le llamará mala persona y se molestará.

Pasad un buen día.

Al Cholo Simeone le gusta hablar. Es normal, es argentino. Siempre está diciendo cosas. Cuando jugaba en el Sevilla dijo, por ejemplo, que sólo se iría de allí para fichar por el Madrid. Pero el Madrid, en aquella época, prefirió a otro centrocampista argentino, Fernando Redondo, que jugaba entonces en el Tenerife, y Simeone acabó fichando por el Atlético de Madrid. Son decisiones, sin duda, que determinan trayectorias, elecciones trascendentes y trascendentales. Redondo fue el regista de la Séptima y de la Octava mientras que Simeone ejerció de rottweiler de Radomir Antic y ganó un doblete. Si dentro de quinientos años sigue existiendo Internet y alguien pone en el Google de entonces Redondo, probablemente le salga como primer resultado el taconazo en Manchester. La misma búsqueda, con Simeone jugador, llenará la pantalla de imágenes del muslo de Julen Guerrero perforado con sus tacos y sangrando.

Si dentro de 500 años alguien pone en Google Redondo, probablemente le salga como primer resultado el taconazo en Manchester. La misma búsqueda, con Simeone jugador, llenará la pantalla de imágenes del muslo de Julen Guerrero perforado con sus tacos y sangrando

Son maneras de vivir, como les gusta decir a los atléticos. Cuando habla de fútbol, Simeone demuestra que es un hombre inteligente y un gran entrenador. Sin embargo, casi siempre prefiere hablar del Madrid, quizá para justificar con ello la millonada que cobra de su club desde hace casi quince años: tres lustros de grandes inversiones en fichajes y un control absoluto de la dirección técnica del tercer equipo de España y en los que sólo ha ganado ocho títulos. Por ponerlo en perspectiva, Ancelotti, del que se habla como si fuera un piernas, ha ganado quince con el Madrid, o sea, más o menos el doble, en la mitad de tiempo y cobrando, seguramente, menos de la mitad de lo que le pagan a Simeone cada año.  No obstante, tampoco se debe juzgar con dureza al Cholo. Hay que tener en cuenta que en el Atlético de Madrid la opinión de los ultras influye mucho. No hay más que acordarse de lo que pasó en el último derby. Si la demagogia va de suyo en el fútbol y más con las eternas rivalidades, cuando se trata de encapuchados con libre acceso a las instalaciones del club la retórica chocarrera, más que un recurso folclórico, debe ser una cuestión de supervivencia.

Como la abrumadora mayoría de los periodistas deportivos son abiertamente atléticos, el Cholo Simeone goza de un estatus privilegiado en la opinión pública. El ser atlético debe ser un estado mental incapacitante, a juzgar por numerosos ejemplos de fanatismo en individuos aparentemente racionales que pierden la compostura y la dignidad en cuanto se les cruza el gran tiburón blanco. De otro modo no se explica la iniquidad frecuente con la que se juzga cualquier cosa que tenga que ver con el Madrid ni la sonrojante omisión de crítica o juicio desfavorable sobre el Atleti, protegido a menudo como si fuera un niño tonto.

No obstante, tampoco se debe juzgar con dureza al Cholo. Hay que tener en cuenta que en el Atlético de Madrid la opinión de los ultras influye mucho. No hay más que acordarse de lo que pasó en el último derby

El Atleti, con su entrenador a la cabeza, resulta fundamental para que el actual statu quo del fútbol español se mantenga. Es el colaboracionista por antonomasia. Simeone no es el ídolo de las masas atléticas por algo. Es verdad que bajo su mando han vuelto a ganar cosas, a llegar a finales y a ser importantes. Pero su influencia en la tribu del Manzanares va más allá, precisamente porque la encarna. Simeone conoce el percal y sabe lo que tiene que decir, y cómo, para que el foco esté siempre en el dedo y no en la Luna.

Como es canchero, conoce el lenguaje del fútbol. Los códigos. Sólo en un país como el nuestro, donde lo único que importa es la apariencia de las cosas, Simeone puede decir lo que dice. Dice, así a la manera guardiolista, o sea, veladamente, sugiriendo, a media tinta, cobardonamente, que el Madrid lleva cien años robando y no hay un periodista deportivo que le contradiga. Ni siquiera acudiendo a los factos, por eso tiene que ser Dani Ceballos el que se atreva a torearlo por chicuelinas, que para algo es de Utrera y tiene arte. Las retransmisiones deportivas y la cobertura de las ruedas de prensa son tan acríticas, tan blancas, que los plumillas más parecen a sueldo de la patronal liguera que profesionales de la pregunta, que es lo que debieran ser. Si no supiéramos que casi todos son del Atleti pensaríamos que tienen prohibido poner en tela de juicio alguna de las cosas que escuchan a diario en las zonas mixtas. Nadie cuestiona nada y el relato oficial, desde arriba del todo, baja como un torrente por los canales de comunicación hasta el aficionado, que tampoco se quiebra la cabeza.

Representa maravillosamente a un club, el de las élites de Madrid, que siempre ha estado al cobijo del poder y que sin embargo ha logrado venderse como del pueblo haciendo gala de un casticismo cutre bajo el que sólo hay rencor

A Simeone hay que recordarlo siempre lanzándose al pescuezo de un chaval de veinte años, con la final de Lisboa perdida, a que lo viera su grada haciendo muchos aspavientos, en el descuento de la prórroga, pues en ese paripé está todo lo que hay que saber del personaje. Representa maravillosamente a un club, el de las élites de Madrid, que siempre ha estado al cobijo del poder y que sin embargo ha logrado venderse como del pueblo haciendo gala de un casticismo cutre bajo el que sólo hay rencor: en los grandes temas, como la violencia en los estadios o la adulteración de la competición durante décadas, Simeone es un maestro del perfil, como El Atleti, y la idea que los mueve es que el Madrid siempre sea el culpable perfecto de los males inventados. De esa manera, los males de fondo, reales como la vida misma, permanecen a la sombra de invenciones propagandísticas de enorme éxito con la que la plebe se entretiene. De esos cien años de los que hablaba Simeone el otro día, alguien tendría que preguntarle por el proyecto teledirigido desde el Palacio Real de unir a todos los clubes de Madrid bajo el paraguas del Stadium Metropolitano, del que el Real se desmarcó, o el patronazgo del Ejército del Aire durante la postguerra, que el Madrid pagó con veinte años de sequía. Por decir un par de cosas.

 

Getty Images.

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