Durante muchos años hubo una teoría general en el fútbol entre periodistas, analistas y aficionados que argumentaban que el equipo campeón de Europa era el que menos se reforzaba de los grandes equipos en cuanto a calidad y cantidad. La razón era precisamente la victoria y que había poco que retocar porque todo había funcionado. El Real Madrid, en un repaso a los mercados realizados tras levantar la Copa de Europa, deshace en muchos casos este mito porque después de levantar el trofeo acabaron aterrizando algunos de los mejores jugadores del mundo.
Tras conquistar la primera Copa de Europa de la historia en 1956 el Real Madrid se reforzó a lo grande. Fichó a Raymond Kopa, procedente del Stade de Reims, el rival de los blancos en la final. El fichaje se venía rumoreando semanas atrás y se confirmó por una cantidad de ocho millones de pesetas de la época. El resto de incorporaciones fueron de la casa, con Casado, Visa y Sutter ascendidos del Plus Ultra y Antonio Ruiz y Santisteban desde el Real Madrid aficionado. Luego, a mitad de curso, se consiguió cedido hasta final de campaña al lateral derecho Torres Pastor, del Real Zaragoza, por las bajas temporales de Becerril y Atienza.
En 1957 se ganó la ‘Segunda’ y Bernabéu continuó mejorando la plantilla. Esta vez echó el ojo a Sudamérica para reforzar la parcela defensiva. Unos días antes de ganar a la Fiorentina en el Santiago Bernabéu ya se había concretado el fichaje de Pepe Santamaría. El uruguayo era el mejor zaguero del otro lado del océano y desembarcaba en Europa para convertirse también en leyenda del club. La otra gran firma fue la del portero Rogelio Domínguez, que vino como reciente campeón de América con la selección argentina. El equipo blanco quería competencia seria para un Juanito Alonso, que estaba a gran nivel, pero también empezó a tener lesiones importantes. Además, consiguió un hueco en la primera plantilla Chus Pereda, procedente del Indauchu, y se trajeron a Brunet desde el Terrasa como un jugador de futuro.
Después de la ‘Tercera’ Copa de Europa conseguida contra el AC Milan en Bruselas llegó una de las apuestas más arriesgadas para Bernabéu. Puskas, uno de los mejores futbolistas del planeta a principios de la década, estaba sin equipo. Llevaba dos años fuera por una sanción y había cogido muchos kilos. Pocos hubieran confiado en él, pero el mandatario blanco se lanzó a por su firma y la logró. Una operación que sería histórica. Acompañaron al magiar como refuerzos el medio uruguayo Ramos desde Nacional, los asturianos Falín y Chus Herrera desde el Real Oviedo y el extremo Segurola de la Real Sociedad.
Santiago Bernabéu siempre tuvo un gusto especial por los jugadores brasileño y al conseguir la ‘Cuarta’ se fijó en aquel mercado. No pudo con Garrincha ni Pelé, pero sí con un compañero suyo campeón del mundo en Suecia’58, el centrocampista Didí. La apuesta no salió bien, pero su llegada generó mucho entusiasmo entonces. Le acompañó un compatriota que acabó dejando buen sabor de boca como fue el extremo derecho Canario.
Además, desde el mercado nacional, se realizaron bastantes incorporaciones: Bagur (Real Sociedad), Vidal (Real Murcia), Pantaleón (Las Palmas), Pachín (CA Osasuna), Pepillo (Sevilla), Manolín Bueno (Cádiz) y el húngaro Kaszas, procedente del RCD Español. Luego, en el mes de abril de 1960, otro gran fichaje fue el de Luis del Sol (6,5 millones de pesetas de coste) desde el Real Betis, que entró con rapidez y eficacia directamente al once titular.
El equipo pentacampeón de Europa fue el menos reforzado de aquella etapa gloriosa de las cinco Copas de Europa. En el verano de 1960 se confiaba plenamente en la plantilla y solo hubo ligeros retoques en la portería y la delantera. Vicente Train, ‘El Grapas’, uno de los mejores arqueros del país, pasó del RCD Español al Real Madrid. Y arriba se logró el traspaso de un sueco al que Bernabéu había visto un par de años antes en su Mundial, el punta Agne Simonsson, llegado desde el Örgryte IS como un consumado goleador.
Seis años más tarde, después de obtener una Copa de Europa histórica con un equipo repleto de españoles, los fichajes fueron de cara al futuro. Hubo tres incorporaciones y el regreso de dos chavales que habían estado cedidos en campañas anteriores. En la portería se contrató a Andrés Junquera, un cancerbero del Langreo de gran estatura al que se comparaba con Iribar. Para la defensa llegó el polivalente Fernando Zunzunegui, fichado desde el Celta en el verano de 1965, pero que tras firmar se marchó más de un año a realizar el servicio militar a El Aaiun, y para la media el catalán Rovira, que vestía hasta entonces la camiseta del RCD Mallorca. Los dos chicos eran ‘Chato’ González, canterano merengue, y el albaceteño Juanito Rodríguez. Ambos habían militado en el Rayo Vallecano la temporada previa.
La ansiada ‘Séptima’ se produjo en 1998, una época en la que el Real Madrid no disfrutaba de una gran bonanza económica. La gerencia blanca solo realizó unos pocos retoques en la plantilla. Para la defensa se fichó a un central y a un lateral izquierdo para dar descanso a Roberto Carlos. El central fue Iván Campo, una de las sensaciones de la Liga el año anterior en el RCD Mallorca y que fue convocado para el Mundial de Francia’98 por Javier Clemente. Su traspaso se cifró en 800 millones. Mientras que para la banda siniestra el elegido fue un jugador con experiencia como Robert Jarni, que era un referente del Real Betis y en el Mundial de Francia rindió a un muy buen nivel con Croacia. Los blancos pagaron unos 650 millones de pesetas a los verdiblancos. Por último, la secretaría técnica buscó jugadores con futuro y eligió al uruguayo Federico Magallanes, que militaba en la Atalanta. Su costo fue de 400 millones de pesetas.
Dos cursos después, el cuadro blanco reconquistó la Champions League en París. Fue un verano peculiar porque había elecciones a la presidencia. El primer refuerzo fue el del portero César Sánchez, fichado en agosto de 1999 al pagar aproximadamente 1000 millones al Real Valladolid. El segundo fue Albert Celades, que llegó libre tras terminar contrato con el Celta. Luego, el presidente saliente Lorenzo Sanz, cuando anunció la convocatoria electoral, certificó el fichaje de Santiago Solari desde el descendido Atleti por 600 millones. Antes de la celebración de las elecciones fue la junta electoral la que concretó el fichaje de Pedro Munitis, estrella del Racing e internacional por España en la Euro’2000. Una jugada de la que Lorenzo Sanz dijo desconocer y que tampoco gustó a Florentino Pérez. Este último se hizo con el poder al ganar los comicios y su bomba fue el fichaje de Luis Figo, capitán y emblema del Barça. Una incorporación histórica por el pago de su cláusula de rescisión que ascendía a 10.000 millones. También el nuevo presidente reforzó la media con el dúo Makelele-Flavio Conceiçao, cuyos fichajes en total se fueron a más de 6000 millones (2500 + 4000).
En el verano de 2002, unas semanas después de ganar la ‘Novena’ en Glasgow, el equipo no contaba con ningún fichaje en la plantilla y así comenzó la pretemporada. Pasaron las semanas en julio y también en agosto, aunque en la prensa era vox populi diario que Florentino Pérez preparaba una bomba. El máximo mandatario trataba de fichar a Ronaldo Nazario, reciente campeón del mundo con Brasil en el Mundial de Japón y Corea del Sur. El traspaso era muy complicado, implicaba a muchas partes y se coció a fuego muy lento durante el periodo estival. Tan enrevesado fue que no se cerró hasta minutos antes del cierre oficial del mercado de fichajes el 31 de agosto. Inolvidables son aquellas fotos de Florentino Pérez y Jorge Valdano remangados en las últimas horas de aquel día. Finalmente, todos los papeles llegaron a tiempo y el Real Madrid fichó al delantero brasileño tras desembolsar 45 millones de € al Inter de Milán.
La ansiada ‘Décima´ ocupó un lugar privilegiado de la sala de trofeos a partir de 2014. Ese éxito trajo consigo un fichaje que acabó por convertirse en uno de los mejores de la historia de la entidad. Desde el Bayern Munich llegó Toni Kroos a cambio de 25 millones para convertirse en leyenda. Sin embargo, no fue la incorporación estrella, sino que ese status le perteneció al colombiano James que rayó a un extraordinario nivel en el Mundial de Brasil’2014 semanas antes.
El Real Madrid realizó un enorme desembolso y pagó 75 m€ por su traspaso al AS Monaco. Además, se reforzó la portería con la llegada desde el Levante de Keylor Navas y para delantera a última hora se pidió la cesión al Manchester United de Chicharito Hernández. Luego, en enero, se miró a Brasil para incorporar al mediocentro Lucas Silva.
En el memorable trienio de 2016 a 2018, con la consecución de tres Champions League con Zinedine Zidane al frente de la parcela técnica, el equipo no se renovó en exceso ni se concretaron excesivos refuerzos. Tras ganar la competición continental en Milán, solo fue un verano para la recompra por 30 m€ de Álvaro Morata, que venía de hacer un magnífico papel en la Juventus.
Un año más tarde, tras conquistar la ´Decimosegunda´ en Cardiff, los fichajes fueron dos: el lateral izquierdo Theo Hernández por 24 millones de € que procedía del Atlético de Madrid, y Dani Ceballos, centrocampista bético por el que se pagó algo más de su cláusula hasta ascender a una cantidad de 16,5 millones de €. El año de mayor dispendio económico fue después de la final en Kiev en 2018. Fue el final de ciclo para algunos pesos pesados y se buscó la renovación a largo plazo en varios puestos del equipo. Para la portería se fichó a Courtois desde el Chelsea por 35 m€ y al joven ucraniano Lunin procedente del Zorya que costó 8,5m€.
En la delantera se contrató a la estrella emergente brasileña Vinicíus. Un fichaje por el que el Real Madrid tuvo que pelear con otros grandes de Europa pero que acabó cerrando por 45m€. Además, el canterano Mariano regresó a casa después de una prolífica temporada en Lyon. Su fichaje se fue hasta los 21,50 millones de €. En el mercado nacional se firmó al prometedor lateral derecho Álvaro Odriozola desde la Real Sociedad, que ingresó 32m€. Más tarde, en el mercado invernal, el que aterrizó fue Brahim desde el Manchester City que consiguió 17m€ por su marcha.
La ‘Decimocuarta´ tuvo como sede París en 2022. En el mercado estival la gerencia deportiva merengue tuvo dos objetivos claros y los llevó a cabo. Uno fue el central alemán Rüdiger, por el que se negoció en los primeros meses del año para llegar libre al finalizar contrato con el Chelsea. Mientras que el otro refuerzo costó más en cuanto a trabajo en la negociación y dinero. El centrocampista Tchouaméni desechó importantes ofertas de la Premier para fichar por el Real Madrid y cumplir su sueño de chaval. La entidad blanca se tuvo que rascar seriamente el bolsillo para convencer al AS Monaco de su salida y pagó 80m€.
El último mercado de fichajes como campeón europeo ha sido este verano. Se incorporaron dos jugadores, aunque estaban contratados bastantes meses antes de que se iniciase la época caliente de fichajes. Kylian Mbappé fue la incorporación estrella después de una persecución por su firma de más de siete años. No se pagó nada al PSG por su extinción de contrato, pero en acuerdos y primas por el propio jugador la cantidad dispensada alcanzó importantes cifras de dinero. La otra incorporación se cerró a finales del año 2022. El Real Madrid volvió a pescar a una joven perla en Brasil: Endrick. El delantero de Palmeiras no podía incorporarse hasta cumplir los 18 años y eso retrasó su aterrizaje en Madrid más de un año y medio. El costo de su fichaje se estimó en unos 47,5 millones de €.
Por tanto, haciendo un resumen de los quince mercados posteriores a la consecución de la Copa de Europa se puede observar que el Real Madrid, en la mayoría de ocasiones, mejoró significativamente la plantilla y no se mostró contemplativo ni acomodado. En dichos mercados fue frecuente la incorporación de estrellas mundiales que tenían como propósito subir todavía más el nivel de la plantilla. En la época de Bernabéu fue una constante con los fichajes de Kopa, Santamaría, Puskas y Dídi y Florentino Pérez imitó el camino con las llegadas de Figo, Ronaldo, Kroos y Mbappé.
Fotografías: archivo Alberto Cosín y Getty Images.
Buenos días, amigos. Hoy no toca ración de racismo (de ese que, al parecer, no existe) en la prensa. Tampoco toca intentar acabar con Vinícius por todos los medios (hola, Marca). Porque hoy es día para hacerse eco del enorme partidazo de la selección española que paralizó el país. Un choque importantísimo de… un momento… de… de la Nations League.
El mejor, por supuesto, fue Lamine Yamal. El fabuloso delantero del Barça siempre es el más destacado, juegue donde juegue y a lo que juegue, aunque un día, por cualquier motivo, no esté acertado. Pero no por ser Lamine, sino por pertenecer al FC Barcelona, némesis del Madrid, lo que le hace merecedor del apoyo incondicional de su propia afición y de la antimadridista. Este apoyo, también institucional, se extiende hasta la retirada del futbolista en cuestión. O incluso después de la misma, como sucede con Messi.
Nos desviamos del tema. Estábamos hablando del partido de España. Desafortunadamente, Lamine no bastó para ganar a Serbia y el 0-0 inicial no se movió. Mundo Deportivo dice que la selección mandó pero careció de pegada. Claro, si hubiese jugado ese Madrid que juega fatal, con pegada y que solo sabe ganar Champions pero sin proponer, probablemente habría ganado. No nos referimos, claro está, al Madrid actual, que como todo el mundo sabe atraviesa la mayor crisis de su historia y con suerte se mantendrá en Primera División.
Estos parones de selecciones son «fantásticos» para el fútbol. En el partido de los de Luis de la Fuente el damnificado fue Oyarzabal: lesionado en su tobillo izquierdo. Abandonó el estadio en muletas, como destaca Marca.
Los defensores del fútbol de selecciones y a su vez seguidores del Madrid no sabemos cómo habrán recibido la noticia de la lesión de Militao con Brasil, que, unida a las demás bajas, dibuja un panorama tétrico para los próximos partidos.
¡Viva el fútbol de selecciones! ¡Queremos un Mundial cada trimestre!
La lesión de Militao no parece grave, aunque lo más probable es que se pierda el partido frente a la Real Sociedad. A este paso, Ancelotti va a tener que alinearse a sí mismo.
El diario que ataca por sistema al Madrid y a Vinícius destaca en su azotea que 7 de los 30 finalistas al balón de Oro son blancos. Se refiere a futbolistas del Real Madrid. Vinícius, Mbappé, Bellingham, Kroos, Valverde, Rüdiger y Carvajal optan al galardón de France Football. Messi no está en la lista de nominados, lo cual no es óbice para que no gane el premio.
El Madrid opta, junto a otros, a Mejor Club. Aquí sabemos que no hay opciones, apenas ha sido el mejor equipo, ha ganado un puñado de copas y ha obtenido el trofeo más importante: la Champions. De modo que lo más probable es que lo gane el City, como en 2022. O algún otro club. Cualquiera menos el Madrid.
Quien no deja de meter goles es Cristiano. Como destaca As, ayer marcó con Portugal su tanto número 900. La mitad de ellos los consiguió defendiendo la camiseta del Real Madrid. Ya sabéis, estadísticamente, más de un gol por partido en un periodo de nueve años. Una barbaridad. Nos alegramos por él y le felicitamos. Es uno de los más grandes de todos los tiempos.
También es un titán Pepe, quien recibió un merecidísimo homenaje antes del partido de la selección lusa frente a Croacia. Otro jugador que dejó una huella imborrable en el Real Madrid.
No queremos despedirnos sin recomendar la lectura de la carta abierta de Jesús Bengoechea a José Luis Martínez-Almeida y la carta abierta de Ice Landic a Vinícius.
Pasad un buen día y tened cuidado no os vayáis a lesionar vosotros también en este parón de selecciones.
Querido Vinícius:
Desde tu llegada a España con apenas 18 años, el fútbol español no ha sido precisamente hospitalario contigo. Eras un joven talento brasileño que llegaba al club más grande del mundo, y la expectativa era tan alta como las críticas que empezaste a recibir desde el minuto uno. Tu expectativa sería diferente: llegar a un gran club, con una gran masa social, con mucho "poder", como habrías escuchado toda tu vida, te haría la vida más fácil. Un club exigente, sí, pero de eso tú andabas sobrado. Seguro que sentiste una gran decepción al ver cómo se manejaba el fútbol español con el Real Madrid. Se decía que no tenías el nivel, que no marcabas goles, y que, en definitiva, ya habías fracasado como futbolista. Sin embargo, desde el principio quedó claro que tu amor por el fútbol y tu dedicación al deporte superarían a todas las voces que intentaban menospreciar tu talento.
"Lo que no te mata te hace más fuerte", decía Nietzsche. Vaya si lo hizo. Tus primeros meses en el Real Madrid fueron la forja de ese proceso. Respondiste a los que te criticaban no con palabras, sino con trabajo y mejoría. Tu progreso fue evidente, y lo sigue siendo. Cada temporada que pasa, te conviertes en un jugador más completo, más maduro, más influyente. Y, como era de esperar, una vez que quedó claro que eras un jugador extraordinario, las críticas ya no se enfocaron en tu fútbol, sino en tu comportamiento.
Te acusan de protestar demasiado, de provocar a los rivales, de gesticular frente a los árbitros. De repente, el foco de atención dejó de ser tu juego y pasó a ser una supuesta actitud que, según algunos, empaña tu desempeño. Pero no es difícil ver la hipocresía en este discurso. En un mundo racional, el jugador que se defiende ante la injusticia en el campo, que reacciona ante la falta de protección arbitral, debería ser defendido, no señalado. Pero ¿cómo van a defenderte de la falta de protección arbitral los mismos que forman parte de la organización mafiosa que es el fútbol español? El fútbol español no merece organizar un Mundial de fútbol; es una cloaca putrefacta llena de corrupción, intereses no declarados, ignorantes y malas personas. Si otros países lo merecen o no, no es objeto de análisis por mi parte. Quizás ningún país lo merezca. Así estamos. Tú, Vinícius, te has convertido en un objetivo fácil. Y todo por decir lo evidente.
¿Cómo van a defenderte de la falta de protección arbitral los mismos que forman parte de la organización mafiosa que es el fútbol español?
Ortega y Gasset lo habría entendido. En su obra La rebelión de las masas, Ortega habla de cómo, en la modernidad, la masa tiende a aplastar lo que es diferente, lo que no se ajusta a la norma. En tu caso, no es solo tu fútbol lo que molesta a muchos, sino tu carisma, tu carácter, y la valentía con la que te enfrentas a las adversidades. Eres diferente, y en un mundo que muchas veces prefiere la uniformidad, eso incomoda. Y, por si fuera poco, a esta mezcla se le ha añadido un componente aún más corrosivo: el racismo. Has sido víctima de insultos y comportamientos racistas por parte de aficiones rivales que, en lugar de celebrar el talento en el deporte, eligen sumergirse en el odio. No hay excusa ni justificación para esto. En un país que debería haber aprendido de su historia, que debería haber superado estas actitudes arcaicas, el racismo sigue presente en los estadios y, como bien has señalado en más de una ocasión, las instituciones no han hecho lo suficiente para protegerte.
Tener una actitud amable y una sonrisa permanente es mucho más fácil para un deportista cuando, lo verdaderamente importante, las jugadas que deciden partidos y campeonatos se juzgan por parte del árbitro, los comités y los medios de forma correcta. Si en lugar de señalar una falta a tu favor, con amarilla para el defensa, te la enseñan a ti por protestar lo evidente, mientras los comités premian a ese árbitro y los medios mienten deliberadamente a sus clientes, el mundo entero te juzgará de forma injusta. Y esa injusticia es cada vez más profunda porque cada vez tu desacato es mayor. Porque debe ser así. Ha vuelto el linchamiento mediático, comportamiento que sólo se moderó con la internacionalización de tu problema, no por convencimiento, sino porque nadie quería aparecer retratado en medios internacionales, mucho más expeditivos cuando se trata de juzgar determinadas actitudes. Ha vuelto, digo, porque han visto la ocasión, a ver si esta vez sí consiguen acabar contigo.
Ha vuelto el linchamiento mediático, comportamiento que sólo se moderó con la internacionalización de tu problema, no por convencimiento, sino porque nadie quería aparecer retratado en medios internacionales, mucho más expeditivos cuando se trata de juzgar determinadas actitudes
Pero, sin duda, el mayor de tus problemas con los intolerantes que se ocultan en la masa o en las ondas es uno muy concreto: juegas en el Real Madrid. Y es que todos nuestros jugadores deben enfrentar otra realidad muy propia de este país: el antimadridismo. En España, como bien sabes, el Madrid no tiene rivales; tiene enemigos, declarados y no declarados, a cara descubierta y detrás de un antifaz de ecuanimidad e imparcialidad, especialmente en los medios. Esos mismos medios que aplauden el juego duro contra ti, que minimizan los insultos racistas que recibes, que ponen el foco en tu protesta y no en la agresión sufrida, son los mismos que critican sistemática y soterradamente a tu club por no someterse a sus demandas. No hay que ser un gran conocedor de la política del fútbol para entender que el Real Madrid no ofrece las "facilidades" a la prensa que ellos querrían, para manejar el club a su antojo, como en otros tiempos.
En este contexto, tu batalla no es solo contra el racismo, sino también contra el antimadridismo. Y el segundo es aún más feroz que el primero. Porque si mañana ficharas por cualquier otro equipo, se acabarían gran parte de tus problemas. Seguirías recibiendo insultos racistas de tanto en cuanto, sí, pero la reacción mediática sería de rechazo pleno, avergonzando a los agresores y sentando las bases de un futuro mejor. Pero si jugando en el Real Madrid mañana amanecieras más blanco y rubio que un príncipe nórdico (de los de antes, claro), te seguirían odiando igual. Por guapo, como a Beckham, o incluso por educado, como a Butragueño.
Tu batalla no es solo contra el racismo, sino también contra el antimadridismo
Pero ¿qué hacer frente a esta situación? Mi consejo es sencillo: sigue siendo tú mismo. Con tus luces y tus sombras, con tus protestas y tus celebraciones, con tu pasión desbordante y tu carácter indomable. No te rindas. La historia no la escriben aquellos que se conforman, sino los que luchan por sus convicciones. Sartre decía que "el hombre está condenado a ser libre", y esa libertad, Vini, es la que te empuja a no aceptar el racismo ni la injusticia. Tienes una oportunidad única de ser un símbolo, no solo para el fútbol, sino para las generaciones que vienen. Eres la representación de que, en un mundo lleno de prejuicios, el talento y la integridad personal siempre deben prevalecer. En España, el racismo existe, como bien dices, pero también existe un odio profundo hacia el Real Madrid que se disfraza de críticas aparentemente futbolísticas. No dejes que ninguna de esas fuerzas te detenga.
Sigue corriendo por la banda con la misma alegría con la que lo hiciste en tus primeros partidos en Brasil. Porque, al final del día, el fútbol es más que un juego: es una expresión de libertad. Y tú, Vinícius, eres uno de sus máximos exponentes. Lo que tú sufres no es sólo racismo. Es racismo y antimadridismo.
Con admiración y respeto,
Ice Landic
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Ilustrísimo Señor Alcalde:
me llamo Jesús Bengoechea y me dedico a escribir y hablar sobre fútbol o, para ser más exactos, sobre el Real Madrid, que es una de mis pasiones en esta vida como en la suya lo es el Atleti. También escribo sobre otras cosas que asimismo me apasionan, como estoy seguro de que a usted le entusiasma ser el alcalde de todos los madrileños. Al menos, esa impresión he obtenido casi siempre de sus intervenciones públicas (dejemos el "casi" para otro día).
Se ha permitido usted exigir a Vinícius que rectifique "inmediatamente" unas declaraciones en las que me atrevo a apostar con fuerza que no dijo lo que usted cree que dijo. Es decepcionante comprobar que un hombre de la talla intelectual y moral que usted ha mostrado en muchas ocasiones (lo digo sin el menor atisbo de ironía) se resiste a acudir a las fuentes originales antes de pronunciarse sobre algo, y se deja llevar por las viles manipulaciones de cierta prensa. Tal cosa es, me temo, lo que le ha pasado a usted. Lo temo y a la vez es la opción más llevadera. Prefiero tener un alcalde chiringuitero a un alcalde irresponsable. A partir del minuto 5, si tiene la gentileza.
Real Madrid star @vinijr recently opened up to CNN about the racist abuse he's suffered and says that he and his teammates will walk off the pitch if it continues this season.
👉 https://t.co/eQiVHdJvHX pic.twitter.com/DUMapei8Oa
— CNN Sports (@cnnsport) September 4, 2024
Le invito a que escuche de viva voz de Vinícius sus palabras en la entrevista. Insisto: estoy seguro de que aún no lo ha hecho. Cuando lo haga, estoy convencido de que aplicará la misma exigencia de rectificación sobre su propia persona que trataba de imponer al jugador del Real Madrid.
Vinícius no emitió ningún mensaje contra España, ni contra los españoles, ni contra los madrileños. Sí lo hizo contra una "minoría" (palabra literal) de racistas que hay en demasiados campos de España, así como contra la inacción (o reacción tardía y tibia) institucional contra este problema. Dentro de esos campos de España está el Metropolitano, y dentro de esta inacción está la del club que juega en dicho estadio y que además es el suyo, Ilustrísimo Señor Alcalde, sin que por el momento se le conozca a usted manifestación pública alguna contra el Frente Atlético, ni reconvención alguna por su parte a la autoridad de su club para que deje de darles cobijo, prebendas y financiación. Este último apunte no es de Vinícius. Es mío. El Frente Atlético, facción también minoritaria de la afición que usted integra, ha protagonizado muchos actos racistas y vandálicos contra Vinícius, entre los que se cuenta la colgadura de un puente de un muñeco que representaba al futbolista madrileño. Colgadura por el cuello, para ser precisos.
Le sorprenderá saber que Vinícius no ha pedido la retirada de la concesión del Mundial 2030 a España. Ha hablado del hipotético caso de que el país no evolucione en la dirección adecuada en la lucha institucional y mediática contra el racismo, en cuyo caso convendría dicha retirada. Pero de inmediato ha añadido que está atestiguando significativos avances en la batalla contra estas minorías, y que espera que no haya ninguna contraindicación en la designación para el Mundial 2030.
Si usted no rectifica inmediatamente sus propias declaraciones exigiendo la rectificación de Vinícius, entenderá que no sólo el jugador, sino todos los que luchamos contra esas minorías racistas en España, incluyamos a la Alcaldía de Madrid dentro del ramillete de instituciones que manifiestan una clara tendencia a inhibirse en la lucha contra el racismo y la xenofobia.
Inhibirse en el mejor de los casos.
Atentamente,
Jesús Bengoechea
Buenos días, amigos. Las declaraciones de Vinícius a la CNN han puesto España patas arriba, en parte porque de algo hay que hablar (y por algo hay que enfadarse) durante el parón de selecciones, en parte porque a veces Vini no encuentra la mejor forma de enfocar su muy justa lucha contra el racismo —a la que nos unimos antes, ahora y siempre—, y en parte porque se vuelve a demostrar que la libertad de expresión es una cosa que está muy bien, siempre y cuando las ideas expresadas en virtud de esa libertad coincidan con las mías.
Los titulares escogidos por el chiringuitismo (o sea, por la práctica totalidad de la prensa deportiva) han sido como siempre sensacionalistas, evitando los matices de las declaraciones de la estrella del Real Madrid. Vinícius no dijo que deba revertirse la decisión de otorgar a España el Mundial 2030. Tras reconocer que un país cuyas instituciones no luchan como debieran contra el racismo no debería acoger ese gran evento, admitió sin embargo que se están produciendo mejoras en dicha lucha y que por tanto no debería haber problemas en dicha concesión.
Asimismo, dejó muy claro que el racismo es totalmente minoritario en España, por lo cual las declaraciones subsiguientes de Carvajal son una magnífica respuesta a algo que Vinícius nunca dijo.
Esto (es decir, que Vinícius jamás dijo que España sea un país racista) es algo que sabe de sobra Marca, que sin embargo se permite la absurdez malintencionada de escoger para su portada una foto de Carvajal mandando callar (supuestamente a Vini). No es lo más grave, porque además de hacer eso Marca miente.
Sí, Marca miente. Carvajal no "contradice" a Vini porque Vini nunca dijo lo contrario de lo que dice Carvajal, ni puso "en entredicho" el Mundial para España. El titular es que "España no es un país racista", y eso no "contradice" a Vinícius por la sencilla razón de que Vinícius jamás ha dicho que lo sea. Es inaceptable que esta manipulación vergonzosa venga del periódico más leído en España, si bien encaja perfectamente con la línea editorial de un medio que, en lo más fiero de los ataques racistas a Vinícius, la máxima ayuda que le brindó fue ponerle (más aún) "en el foco".
La portada de Marca de hoy es tan vergonzosa como aquella de entonces.
En La Galerna consagramos la libertad de expresión y cada uno puede opinar lo que estime oportuno sobre las declaraciones de Vinícius, de igual forma que Vinícius podría si quisiera (no es el caso) desacreditar a España para acoger ese Mundial. La opinión de este portanalista/editorialista coincide casi punto por punto con la de este espléndido texto de Juanan Amorós que publicamos ayer.
Os dejamos con el resto de portadas del día, que os podrán gustar más o menos, pero que por lo menos no mienten.
Pasad un feliz jueves.
¡Bienvenido, querido alumno! En el siguiente curso vas a aprender fundamentos de manipulación mediática con los que podrás manejar a tu antojo a audiencias dóciles y adoctrinadas. Una vez que lo hayas concluido, y siempre que te hayas aplicado en tus estudios, serás capaz de convencer a alguien de que lo que han visto sus ojos es producto de su imaginación y que la realidad está en aquello que tú le cuentas, por muy absurdo y ridículo que esto sea. Vayamos con las primeras lecciones.
No hay nada más verosímil que unas declaraciones directas de un protagonista. El público se las cree porque no se pueden manipular. ¿O sí se puede? ¡Desde luego que se puede! Si seleccionas solo partes muy concretas de una respuesta o una conversación, puedes difundir el mensaje que pretendas, y no el que el protagonista quiere mandar.
Vamos con un ejemplo muy sencillo. Si coges una respuesta de Vinicius Junior en la que deja claro que en España solo hay una minoría racista y seleccionas solo que se debería llevar el Mundial de 2030 a otra parte por el racismo, estás haciendo lo posible porque buena parte de los cafres de nuestro país vuelvan a tomarla con él. Si quieres conseguir matrícula de honor en esta asignatura, tendrás que aprender directamente de los mejores, como Sergio Quirante en DAZN, que en dos ocasiones manipuló directamente conversaciones, haciendo precisos cortes en el audio de una parte de las mismas. Por pura casualidad, la falsificación de los audios originales en ambos casos mandaba mensajes equivocados sobre el Real Madrid.
Durante las retransmisiones de los partidos, es importante seleccionar bien lo que queremos que el espectador vea, y también aquello que no nos interesa. Por ejemplo, si muestras una acción de un despeje de Courtois en la que acaba pisando fortuitamente a un jugador del Betis después de la acción y lo repites muchas veces, además de incluir esta secuencia entre las del resumen del partido, coges la toma que más te interesa del catedralicio penalti a Vini, o no repites una patada en el muslo a Militao en el mismo partido, dejas la puerta abierta a que cuatro idiotas aseguren en redes sociales que en un partido en el que al Madrid le tangaron al menos dos penaltis claros, el árbitro le favoreció.
Es obvio que la manipulación necesita manipuladores, cuantos más mejor, que repitan incesantemente la mentira en cualquier tribuna con más o menos seguimiento. Tus trompeteros tienen que ser capaces de ignorar o burlarse de pruebas de corrupción tan obvias como las del caso Barça-Negreira y repetir frases tan ingeniosas como “cuando salga lo del Madrid, ya veréis”. Es un trabajo deleznable, pero alguien tiene que hacerlo para que la adulteración del relato mediático siga su curso.
Las estadísticas están sobrevaloradas, no importa que muestren una tendencia imposible y que siempre rema en la misma dirección. Años sin penaltis en contra de un equipo, sin expulsiones a favor de otro, diferencias abismales en la relación entre número de faltas recibidas y tarjetas amarillas a los rivales y un sinfín más de fríos y objetivos números se pueden rebatir fácilmente diciendo que tu equipo es el que más roba. La estadística es amiga de la verdad, y la mejor arma para combatirla es la idiotez más grande que se te pueda ocurrir.
Hay que hacer siempre las preguntas adecuadas para apuntalar nuestra verdad alternativa. Si cuestionas a Pellegrini acerca del evidente penalti que selló la victoria del Madrid, pero no aludes a los otros dos que se comió el colegiado, pones en bandeja que el técnico del Betis mienta como lo hizo tras el partido de su equipo en el Bernabéu. No suele ocurrir que se le pregunte por acciones polémicas cuando recibe arbitrajes controvertidos en otros grandes estadios, pero por pura casualidad. Las reglas sobre lo que inquirir son más bien sencillas. Cuando el rumbo del equipo va bien y no deja de ganar, inventa una polémica absurda y totalmente carente de interés, y conviértela en el eje central de todas las comparecencias. Buscar siempre la arista negativa de cada noticia, incluso después de haber ganado un gran título, es un clásico atemporal.
Concluye aquí la primera lección del curso de manipulación mediática. Esperamos que hayas aprendido la más importante de las lecciones, que nos enseñó Lionel Hutz en Los Simpson. Hay una gran diferencia entre la verdad (negando con la cabeza y con el ceño fruncido) y esa verdad entre comillas (asintiendo con una amplia sonrisa). Sigue adelante para recibir adiestramiento avanzado en el arte de deformar la realidad a placer.
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España es un país con los mismos problemas de cualquier otro.
¿Hay racistas en España? Sí.
¿Hay racismo en España? Sí.
¿Hay que luchar contra esta forma de discriminación? Por supuesto.
Nadie se merece que le insulten por el color de su piel. Ni que lo hagan cientos de personas al unísono aprovechando el anonimato de la masa que se da en el fútbol. Independientemente de si ese alguien es más o menos contestatario, o pueda parecerle más o menos repelente a las aficiones contrarias. No es excusa.
La educación es primordial para prevenir el racismo. Y en este caso hay que recordar que: ”Los niños ven. Los niños copian”. Y el fútbol es uno de los actos sociales que más influyen en la infancia.
No parece que permitir actos racistas ante multitud de espectadores menores de edad sea buen ejemplo para ellos.
La educación es primordial para prevenir el racismo. Y en este caso hay que recordar que: ”Los niños ven. Los niños copian”. Y el fútbol es uno de los actos sociales que más influyen en la infancia
Otra forma de luchar contra esta lacra también incluye castigar a la gente que tenga actitudes racistas, o las promueva o las tolere.
En este sentido, entiendo que Vinícius Jr. pueda estar hasta más arriba de la coronilla, después de tantos incidentes racistas que ha sufrido. Y, para más inri, teniendo que ver cómo la administración arrastraba los pies a la hora de castigarlos:
Todo ello en un primer momento sin consecuencias legales debido a la inacción de policía, juzgados, LaLiga, y demás Instituciones Públicas. Ni consecuencias sociales por el comportamiento de aficiones rivales, empeñadas en justificar los ataques a Vinícius.
Mención aparte merece el bochornoso capítulo del ínclito programa de televisión en el que se le dijo que dejara de hacer el mono y se fuera a su país. Por bailar celebrando un gol. Llegando ese mismo programa (al parecer) a amenazarle con destruirlo si se rebelaba. A la víctima. Insoportable.
Ha tenido que ser el propio Vinícius quien denunciara públicamente todos estos hechos para poner en funcionamiento la maquinaria administrativa. Lo que ha servido de pistoletazo de salida para que otros futbolistas en su misma situación, como Nico Williams, por poner un ejemplo, se animasen a denunciar estos hechos también.
Desde ese momento se han conseguido cosas muy importantes, como:
Ayer conocimos las últimas declaraciones de Vinícius en la cadena CNN sobre el tema, en las que afirmaba que si volvía a recibir insultos racistas todo el equipo abandonaría el campo. Decisión muy adecuada a mi parecer. Y pidió mayor castigo para este tipo de conductas.
También dijo “espero que España pueda evolucionar y entender lo grave que es insultar a una persona por el color de su piel, porque si antes del 2030 las cosas no evolucionan habría que cambiar el lugar (del mundial), porque los jugadores no estarían cómodos jugando en un país donde pueden sufrir racismo”.
Comparto la opinión de la gravedad del hecho. Pero creo que La comunicación en este tema debe ser más asertiva y positiva, para así recabar el mayor apoyo e implicación social posible
Comparto la opinión de la gravedad del hecho. No así la solución propuesta. No es justo que toda la sociedad pague por el comportamiento de, como el mismo Vinícius comenta, “unos pocos. Un grupo pequeño que acaba afectando a la imagen de un país”.
Creo que ha habido un problema en la forma de comunicar el mensaje. Pues la comunicación en este tema debe ser más asertiva y positiva, para así recabar el mayor apoyo e implicación social posible. Contando los avances conseguidos, recordando que aún quedan cosas por hacer, y teniendo la certidumbre de que se van a conseguir. Como el propio Vinícius comenta.
Quedémonos con esto y con el aprecio que tiene a España: “un país donde es tan bonito vivir. Yo amo estar aquí y amo jugar en el Real Madrid y tener las mejores condiciones para vivir aquí con mi familia”.
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Buenos días, amigos. Hoy hemos decidido dar rienda suelta al festival del humor y emular, con el título de nuestro portanálisis, esos impagables momentos que a lo largo de la historia nos ha regalado la prensa deportiva. Os dejamos por aquí algunos de esos titulares que queremos homenajear:
Siguiendo la senda de las mentes prodigiosas que pergeñaron tales maravillas, nos descolgamos con un «Rocha, Tebás al garete». Como ya sabréis, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 2 de la Audiencia Nacional ha denegado las medidas cautelares solicitadas por Pedro Rocha, lo cual le impide presentarse a las elecciones de la RFEF cuyo arranque estaba previsto para el 10 de septiembre.
Marca recoge la noticia en su azotea. «Pedro Rocha, situación límite». Y tanto que es una situación límite, a ver si a partir de ahora el riego mediático sigue igual.
Lo primero que nos aflige es la situación personal en la que queda Rocha, quien fuera mano derecha de Rubiales, tras años al frente de la Federación Extremeña y de la RFEF con sueldos que apenas llegaron a los 600.000 euros anuales. Su coyuntura económica se prevé terrible. El otro lado de la moneda del hecho de que los jueces —a veces— se empeñen en hacer cumplir la ley es la tremenda injusticia que se comente con sujetos en una posición tan vulnerable como Rocha al privarle de la oportunidad de seguir disfrutando de tan humildes emolumentos.
Nos entristecemos después por Tebas, de ahí nuestro «magistral» juego de palabras. El capo de la depauperada liga se queda sin su muchacho en la RFEF. Cuando por fin había encontrado a alguien que había comprendido que lo importante en esta vida es cobrar, asentir y callar, la justicia se lo quita.
Pero quien más estará sufriendo esta resolución judicial es Fouto, fiel defensor de quienes controlan los flujos. La noticia pilló al pobre Isaac limpiando las babas de su trompeta. Ya sabéis que después de cada uso es conveniente limpiar la saliva de todas las bombas del instrumento, así como lubricar los pistones con su aceite correspondiente. De esta manera se previene la corrosión causada por la humedad y el pH ácido de la saliva.
Decíamos que Fouto se hallaba manteniendo su trompeta cuando se llevó el susto del día. Es probable que acudiese a la hucha del cerdito que tiene en su alcoba para mirar cuántos ahorros le quedan, nunca es bueno perder un patrocinador.
La verdad es que, a la vista del otro protagonista del día en las portadas, bien podríamos haber ideado un título más extenso para el portanálisis: «Rocha, Tebás por Laporta de atrás». Con el título corto ya incumplimos varios preceptos internacionales, con este último, quebrantamos buena parte de los Derechos Humanos recogidos en la Declaración Universal de 1948. Y la Convención de Ginebra entera.
Este incumplimiento de normas es precisamente lo que viene haciendo el Barça desde tiempo ha. Ayer, Laporta ofreció una de sus ruedas de prensa, de esas que parecen un monólogo de humor en el que no falta ni el taburete del artista. Al final de la misma, si no le aplaude nadie, se aplaude él solo.
Precisamente «Laporta se aplaude» es el titular de Sport, que lleva alguna portada un poco incisiva (pero muy leve) con el presidente. Quizá este ha mermado la asignación.
Quienes no se mostraron nada incisivos fueron los periodistas. Por lo que sea, no se les ocurrió preguntar de forma inteligente sobre los numerosos escándalos protagonizados por el FC Barcelona. Laporta fue el que tuvo que confesar algún desliz que ya conocíamos todos.
¿Necesitáis más evidencias de lo que realmente ocurrió en 2022? https://t.co/R2aM0j7a2U
— Ramón Álvarez de Mon (@Ramon_AlvarezMM) September 3, 2024
El presidente que cuadruplicó el sueldo a Negreira e intentó engañar al mundo en aquella rueda de prensa-charlotada en la que actuó arropado por varios archivadores y un CD de los Pecos para intentar hacer pasar por informes del padre los papelajos del hijo de Negreira, esa misma persona, ayer no tuvo empacho en soltar: «Cuando vamos bien, siempre vuelve el caso Negreira».
No vuelve porque no se ha ido. Existen pruebas que obran en poder de la Agencia Tributaria de los pagos al vicepresidente de los árbitros y su entorno durante décadas. Un juez ha concluido que hay claros indicios de criminalidad relativos a la comisión de un delito de corrupción en el deporte y que no se le ocurre ninguna otra razón convincente que la de alterar la competición deportiva nacional. Aún así, el FC Barcelona no ha recibido ninguna sanción deportiva en más de un año y sigue participando en todas las competiciones, incluso incumpliendo la normativa económica.
El inefable Laporta también afirmó que las relaciones con el Madrid están mal porque es inaceptable que el club blanco se haya personado en el caso Negreira. Alguien que trasluce tan poco apego por cumplir leyes y normas es lógico que no entienda que cualquier persona que tenga conocimiento de un delito público o lo presencie está obligada a denunciar.
No quiso el presidente del Barça acabar la rueda de prensa sin lanzarle un dardo a Xavi: «Estamos contentos con Flick. No busca excusas».
Laporta dijo más cosas, pero entendemos que con el título del portanálisis ya os hemos torturado bastante.
Pasad un buen día.
La famosa Liga del Clavo Ardiendo tuvo de todo, hasta a un héroe en la grada. La segunda venida de Fabio Capello en la temporada 2006/2007 siempre será recordada por la tremenda remontada de aquel equipo que llegó a estar desahuciado, pero por algún tipo de embrujo o ciencia infusa fue capaz de recuperarse y acabar ganando aquella Liga llena de remontadas y de goles agónicos. Como no podría ser de otra manera, el campeonato se decidió en el último partido en casa frente al Mallorca. Tocaría volver a remontar.
Aquel partido, además, fue el último de Roberto Carlos y de David Beckham. El británico tuvo en aquel encuentro un apoyo extra en la grada. Junto a su esposa Victoria Beckham se presentó Tom Cruise de la mano de su entonces esposa Katie Holmes. El actor y el jugador compartían una bonita amistad y por aquellos días se decía que el futuro de Beckham estaría en Hollywood. Desde aquella tarde tengo claro que el gran Tom Cruise es madridista.
En 20212 Tom Cruise dio vida a Jack Reacher, un un exoficial de la Policía Militar del Ejército de Estados Unidos que desde hace años lleva una vida errante en la cual se desplaza por todo el país sin rumbo fijo y sin nada que le ate. Reacher es un alma errante, un ser de lejanías. La película está basada en la obra del escritor británico de novelas policiacas Lee Child. De alguna manera, estoy convencido de que Tom Cruise se ve reflejado en Jack Reacher, pues como él lleva una vida apartada y tiene como único eje moral el de realizar su trabajo.
Hace años que el actor no sigue ningún parámetro rastreable ni se guía por ninguna moda. Él es un género en sí mismo y su solo nombre justifica un producto cinematográfico. Algo así como un símbolo de la vieja escuela en la era del algoritmo y el streaming. Y esa categoría de clásico moderno es lo que hace emparentar su figura con la del Real Madrid. ¿Acaso obedece a alguna moda o es el Real Madrid aquel club que permanece intachable por décadas ajeno a cualquier intromisión?
La famosa Liga del Clavo Ardiendo tuvo de todo, hasta a un héroe en la grada. Tom Cruise. Desde aquella tarde tengo claro que el gran Tom Cruise es madridista
Otra cosa que tiene en común Tom Cruise con el Real Madrid es el continuo ninguneo que le brinda la prensa. Al igual que los medios siempre ponderan las virtudes de los rivales con los que nos enfrentamos y menoscaban el trabajo de nuestros jugadores, los críticos cinematográficos atizan al bueno de Tom Cruise como si fuese un pelele y no uno de los actores y productores que más sabe y conoce el medio cinematográfico.
Por lo general, el trabajo de Cruise es despreciado. No se le percibe como un actor respetable. Para el crítico medio, Tom Cruise solo es un actor taquillero que representa la quintaesencia del Hollywood abonado al blockbuster, otra muesca en el cinturón del star-system. Una industria que debiera respetarlo más en lugar de ningunearlo pues, como bien dijo Steven Spielberg, Tom Cruise "salvó el culo a Hollywood" con Top Gun: Maverick en 2022.
Los grandes estudios necesitan de reclamos como el de Tom Cruise y su saga Misión imposible. Este sistema mantiene la rueda que alimenta producciones más arriesgadas o independientes. Y, además, nos recuerda que aún hay cine para los amantes del suspense, la acción o el thriller. Hay vida más allá del cine de superhéroes que atesta las carteleras de todo el mundo. El aficionado al celuloide agradece el esfuerzo ímprobo de Cruise, aunque la prensa especializada se empeñe en hacerle de menos.
Tom Cruise es el héroe que el madridismo necesita y merece, pues para él ninguna misión es imposible
Hace muchos años que parece que a Tom Cruise esto ya no le molesta ni incomoda. En cambio, hubo un tiempo en el que el actor buscó la aprobación de la crítica más exquisita y participó en producciones que bien le podrían haber valido el Oscar. A lo largo de los noventa se esmera en escoger papeles trascendentales bajo la batuta de respetados directores: Algunos hombres buenos (dirigida por Rob Reiner y con guion de Aaron Sorkin), La tapadera (de Sydney Pollack), Eyes Wide Shut (con la dirección de Stanley Kubrick y, a la postre, última película del realizador) o Magnolia (de Paul Thomas Anderson). Todas estas nos permitieron comprobar la versatilidad del actor. Si bien podría ser Ethan Hunt en Misión imposible, también podía dar vida a Jerry Maguire y presumir de su lado tragicómico.
Si tuviera que definir a Tom Cruise como futbolista diría que Raúl González Blanco reúne la esencia futbolística necesaria para encarnar a Cruise. Como Cruise, Raúl es un notable alto en todo y esto le hace rozar el sobresaliente. La fe en sí mismo, la inteligencia de saber interpretar el juego, el trabajo duro y una capacidad infinita para desafiar sus propios límites conseguían que Raúl fuese un jugador matrícula de honor. Y, como si esto fuese poco, Tom Cruise siempre lucirá una sonrisa perenne en su rostro. Transmite la misma confianza y buen rollo que Ferland Mendy o Eduardo Camavinga. En definitiva, Tom Cruise es el héroe que el madridismo necesita y merece, pues para él ninguna misión es imposible.
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Ahora que le das a una piedra y aparece una nueva competición inventada por la FIFA o la UEFA, conviene recuperar los clásicos. Cuando todo comenzaba. Cuando el fútbol todavía no era un negocio total. Hablamos del aniversario de la primera Intercontinental, un trofeo que, en su origen, se estableció como respuesta a la interesante cuestión de qué equipo era el mejor del mundo.
El ingenio se lo debemos a un visionario de origen francés, Henry Delaunay, el mismo tipo que también alumbró la Eurocopa como competición continental de selecciones. Desde 1955 en Europa ya se establecía un campeón de clubes, con el Madrid como sumo sacerdote en las cinco ediciones iniciales. Por ello, era necesario que el otro continente donde el fútbol también era un acontecimiento de masas, América, fijara a su campeón. No resultó sencillo convencer a los uruguayos, pero finalmente cedieron y en 1960 nació la Copa de Campeones de América (hoy conocida como Libertadores) y la Intercontinental, el título que definiría al mejor del orbe a doble partido. Era lo justo.
Fue precisamente un conjunto uruguayo, el Peñarol, el primer vencedor de América, tras imponerse al Olimpia paraguayo (1-0 y 1-1). En la cuneta de las semifinales quedaron San Lorenzo de Almagro y Millonarios.
En la ida de la Intercontinental a la expedición madridista le tocó vestirse de Ulises y tardó nada menos que 36 horas hasta arribar a destino. El partido “en extremo caballeroso”, según la crónica de La Vanguardia citada por Revista Panenka, resultó inolvidable para el extremo Manolín Bueno, que jugó de titular por un contratiempo de Gento, el indiscutible. Al final, no se movió el marcador y todo se resolvería en Madrid el 4 de septiembre de 1960.
Este año, y pese al invento del Mundial de Clubes a imagen y semejanza del de naciones, volverá la Intercontinental… y ahí estará el Real Madrid
Domínguez, Marquitos, Santamaría, Pachín, Vidal, Zárraga, Herrera, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento serían los hombres que pasarían a la historia. Si alguien esperaba algo de la afamada garra charrúa, a los diez minutos se desengañó cuando el Madrid ya se había puesto 3-0 merced a dos tantos de Puskas y otro de Di Stéfano. Luego llegarían dos más, de Herrera y Gento, y el del honor del Peñarol, conseguido por Spencer. 5-1 y el Madrid, siempre en la avanzadilla de la excelencia, se coronó por primera vez como el mejor equipo del mundo.
Este año, y pese al invento del Mundial de Clubes a imagen y semejanza del de naciones, volverá la Intercontinental… y ahí estará el Real Madrid. La competición enfrentará a los campeones de todas las confederaciones, con la salvedad de que el equipo europeo esperará a su rival en la final. Un título más, un nuevo desafío en una temporada que se aventura titánica.