-Courtois: APROBADO ALTO. Apareció cuando fue exigido, en particular en una mano de muchos reflejos nada más comenzar el partido.
-Asencio: NOTABLE. Implacable también como lateral, lo cual es una excepcional noticia. Le viene muy bien al equipo. Le faltó incorporarse más al ataque, pero en defensa estuvo sencillamente perfecto.
-Rüdiger: APROBADO. No está en gran momento físico, pero el rival no le dio muchos problemas.
-Tchouaméni: APROBADO. Muy discreto. La sensación es que un rival de mayor entidad pudo causar destrozos. Más cómodo cuando subió al centro del campo.
-Fran García: APROBADO ALTO. Gran despliegue.
-Valverde: NOTABLE. Presente en los dos primeros goles, en uno por presión y en otro armando la jugada. Con los cambios acabó de lateral.
-Ceballos: NOTABLE. Otro gran partido de trabajo y clase. Sus balones profundos son un arma mortífera.
-Bellingham: APROBADO ALTO. Menos activo que otras veces, pero decisivo. Asistencia y penalti.
-Brahim: APROBADO. Apenas se le vio en lo ofensivo. Le salva el sacrificio defensivo.
-Rodrygo: APROBADO. No muy entonado y tampoco muy denodado. Al menos asistió a Kylian en el segundo.
-Mbappé: SOBRESALIENTE. Letal. Tres de tres y peligro constante. Absolutamente integrado ya con sus compañeros. Este sí es nuestro Mbappé.
-Alaba: APROBADO. Como todos los rivales sean como el Valladolid, nunca sabremos si está como para volver a la titularidad.
-Modric: APROBADO. Por poco marca, tras una locura de pase de Güler.
-Güler: APROBADO ALTO. Por poco hace marcar a Modric tras un pase de locura. Buenos minutos nuevamente.
-Lorenzo, Endrick: sin calificar por falta de tiempo.
-Ancelotti: APROBADO. Le salieron bien las novedades, en particular la posición de Asencio.
El Madrid ha ganado 0-3 al Valladolid con tres goles de Mbappé, en el que es su primer hat-trick en el Real Madrid. Gracias a esta gran exhibición individual, el Madrid amplía a cuatro su ventaja sobre el Atleti, que empató ante el Villarreal, y se consolida en el liderato.
Ancelotti decidió que podía ser un buen día para probar a Asencio de lateral, devolviendo a Tchouameni al puesto de central. Ceballos compartiría el medio del campo con Valverde, y Brahim permitiría a Rodrygo jugar en la izquierda.
Los primeros veinticinco minutos del partido fueron mejores por parte del colista. Un remate de cabeza a saque de córner exigió una gran parada a Courtois. También el belga se tuvo que esforzar tras un disparo desde fuera del área.
El Pucela presionaba y rascaba, y el Madrid no terminaba de enterarse de la película. Sin embargo, tras ese tramo, el Madrid comenzó a dominar a partir del cambio de posición de Ceballos, que pasó a la izquierda, y Valverde, que se situó más cerca de Asencio. El balón ya era del Madrid, que poco a poco iba encerrando a los locales en su último tercio. Antes del gol, Bellingham y Rodrygo pudieron adelantar al Madrid. También lo intentó Rudiger desde fuera del área.
El gol madridista llegó en el minuto treinta. Tras una larga posesión, Valverde encontró a Mbappé en la luna del área. El francés pronto combinó con Bellingham y le ofreció un desmarque que el inglés aprovechó para asistirle para que Kylian hiciese el 0-1.
De ahí hasta el final de la primera parte, la sensación fue de dominio madridista, pero poco colmillo.
La segunda parte empezó algo tontorrona. El Valladolid había salido con fuerzas renovadas y un par de tarjetas a Ceballos (absurda ya que no fue ni falta) y Mbappé enrarecieron los primeros minutos. Sin embargo, pronto se arregló, ya que en el cincuenta y cinco el Madrid recuperó un balón en el centro del campo y este le llegó en carrera a Rodrygo, quien vio a Mbappé doblándole por la izquierda. El francés no perdonó la ocasión de hacer el 0-2.
Mbappé estaba absolutamente desatado. No sólo eran los goles. Apoyaba todas las jugadas. Parecía Benzema por momentos.
Los de Ancelotti ya estaban más relajados y el Pucela más exigido. Mbappé estuvo cerca del triplete en el sesenta y cinco. Alaba y Modric salieron poco después por Ceballos y Asencio. Valverde pasaría a ser lateral derecho, y Tchouameni centrocampista.
El Madrid empezó a mostrar cierta indolencia en un par de ataques peligrosos. Lo aconsejable era ir a por el tercero. En el setenta y dos entró Guler por Rodrygo. Brahim se cambió a la izquierda.
El Madrid tocaba y tocaba, y sólo una contra del Pucela le alteró un poco. En el ochenta y cuatro Guler puso una asistencia de lujo, pero Modric no encontró por escasos centímetros la portería.
En el ochenta y nueve, el VAR tuvo que avisar al árbitro de un claro penalti sobre Bellingham, que supuso la expulsión de Mario Martín. Mbappé lo ejecutó y convirtió el triplete. Después se fue sustituido junto con Valverde por Endrick y Lorenzo. El partido, algo soso pero memorable por el primer hat trick del nuevo ídolo, y muy importante para la clasificación, no dio para mucho más.
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Aviso: el siguiente relato de los hechos no es una ficción sobre corrupción deportiva. Es una historia real. En el fútbol femenino se observan sin trampantojos todas las confluencias hediondas del fútbol español. Con la prensa especializada a la cabeza, el fútbol femenino acapara muchos más titulares por polémicas que por lo acontecido en el terreno de juego. Un clima que genera hastío en una notable parte de la sociedad. De camino al siguiente lío, la prensa intentó criticar a Olga Carmona, jugadora del Real Madrid, al cortar sus declaraciones acerca de la posibilidad de que la Supercopa de España femenina se dispute en Arabia Saudí, en comparación con las palabras de las futbolistas del Fútbol Club Barcelona. Los ventiladores mediáticos que trabajaron a destajo con “el piquito” de Luis Rubiales guardan silencio con el acoso que denunciaron las parejas de los jugadores del Mallorca, y que niega la Real Federación Española de Fútbol. Quien también permanece callada es “La Reina”, la mismísima Alexia Putellas está muda en esta ocasión, quien sabe si porque ella no ha tenido reparos en asistir a actos en Arabia Saudí con anterioridad.
Entre este runrún característico del “fútbol jugado por mujeres”, que dice alguna comentarista de RTVE, la Supercopa femenina se está disputando en Leganés un año más. Sandra Sánchez Riquelme, cara visible del fútbol femenino en Relevo, explicó su enésimo enfado, en esta ocasión por motivos como el escaso margen de tiempo con el que designó la sede, el balance económico del torneo o la cadena que retransmite el torneo. La realidad es que la Real Federación Española de Fútbol no recibió ofertas estimables para acoger la Supercopa femenina, una competición engendrada con el sistema a cuatro del masculino, cuando en España la desigualdad en el fútbol femenino todavía es manifiesta. En cuanto al factor económico, las declaraciones de Sánchez Riquelme no sorprenden cuando proceden de la redacción de Relevo, señalado como un agujero de pérdidas millonarias que sitúan al borde del despido a los trabajadores del deportivo de Vocento.
Las gradas despobladas, propias de la época en la que había restricciones a causa de la última pandemia, no estuvieron completamente vacías porque la organización regaló entradas entre clubs de la zona. El Barça cumplió los pronósticos y se impuso en la primera semifinal al Atlético de Madrid. El partido se jugó durante 70 minutos sin VAR, hecho que se conoció a la conclusión del mismo. El Comité Técnico Arbitral emitió un comunicado en el que pidió disculpas, seguido de otro por parte de Mediapro, que afirmó: “Los medios técnicos y humanos desplegados son idénticos a los utilizados con pleno éxito en cada jornada en los partidos de LaLiga, tal y como había solicitado la RFEF”. Los problemas técnicos señalados por la empresa catalana apenas tuvieron recorrido mediático, a pesar de la gravedad del asunto.
El Real Madrid accedió a la final el jueves al doblegar por 3 a 2 a la Real Sociedad. Marca, uno de los medios cuyos enviados especiales a Yeda mejor se lo pasaron en los actos organizados por la Real Federación Española de Fútbol, disparó mediante Pablo Parra: “El VAR libra al Real Madrid de un 'Superlío'”. En rueda de prensa, los periodistas tan combativos desde sus atalayas, bajaron las cabezas ante Alberto Toril. El técnico cordobés, ese al que señaló José Mourinho en su día, se quejó ante los micrófonos de la notable diferencia de descanso que favorece al Barcelona. Esa misma noche en el espacio de Juanma Castaño, una de las ovejas asustadas, Andrea Peláez, dio rienda suelta a su antimadridismo, al decir que Toril quería cubrirse las espaldas antes de encajar una goleada. ¡Vaya, Peláez! ¡Tú, que siempre insistes en la necesidad de que las futbolistas luchen por sus derechos, ahora te parece mal que alguien proteste porque no se respeten las 72 horas de descanso que recomienda la FIFA! “No estamos acostumbrados a alguien que hable tan claro”, insistió Peláez, mientras David Sánchez y Dani Senabre llamaban “llorón” y “manipulador” a Alberto Toril. Como el Pisuerga pasa por Valladolid, Isaac Fouto justificó a la Real Federación Española de Fútbol, pues en su opinión que la final se dispute a las doce de la mañana del domingo es el mejor horario posible.
Las audiencias de la Supercopa femenina quitan la razón a los Riquelme y los Fouto. Los partidos emitidos en La 2 se quedan lejos de los datos de Saber y Ganar, a pesar del trato preferencial que otorgan desde San Cugat al fútbol femenino, en detrimento, por ejemplo, de la participación mundialista de la Selección Española de Balonmano. En las redes sociales, la única jugada que se viralizó fue el fallo de la colchonera Ajibade ante el marco de Cata Coll. Las palabras de Toril habían hecho daño. El Barça tocó la corneta para que los medios a su servicio (es decir, casi todos) compitiesen por agrandar el ridículo. En el argumentario filtrado desde Barcelona se justificó que el Fútbol Club Barcelona tenía derecho a elegir los horarios porque era el campeón de Liga y Copa. Un privilegio que sin embargo no está recogido en ningún reglamento de la Real Federación Española de Fútbol. Una norma, que en caso de existir, dejaría en mal lugar a la Federación, pues en Arabia Saudí, fue el Real Madrid quien se ejercitó en primer lugar, y no fijó el horario de la final, aunque el Barça participó sin haber ganado ningún título la temporada previa.
En el diario AS, Marta Griñán salió contra el entrenador blanco, pero su argumentario se volvió en su contra: “No obstante, es precisamente la final del domingo la que hace que Real Madrid y Barcelona desempaten en estos términos, de hecho, en la temporada 2023-24 y la actual el Barça ha tenido más descanso en tres de los cinco cara a cara, lo que se acerca al porcentaje expuesto por el técnico”. David Menayo, en Marca, se refirió a las quejas de Toril como una “polémica artificial”. Como no podían quedarse atrás, Sánchez Riquelme y Mayca Jiménez confirmaron los rumores en el deficitario medio de Vocento: “El cabreo de Toril se topa con la realidad y tiene de fondo una tensa reunión por la Supercopa: el Barça elige porque son las normas”. En el Sport, María Tikas confesaba sin darse cuenta lo ocurrido: el Fútbol Club Barcelona se reunió con la Real Federación Española de Fútbol inmediatamente después de que se anunciase el 26 de diciembre que Leganés sería la sede de la Supercopa femenina. En esas mismas fechas, la entidad que preside Joan Laporta tenía otro asunto de mayor trascendencia en manos de Rafael Louzán, como era (y es) la inscripción de Dani Olmo. El Barça no se fue de vacío y obtuvo con sus quejas una compensación económica, al considerar que el Real Madrid parte en ventaja al disputarse el torneo en Leganés. Louzán validó las tesis de Irati Vidal, colaboradora de Barça One, Radio Marca y GOL, que puso en la diana al Real Madrid porque el torneo se juegue en Leganés.
Joan Laporta asegura que la economía del Barça vuelve a ser fuerte, pero entre los motivos que dio el club que preside a la Real Federación Española de Fútbol, se encuentra el encarecimiento de los hoteles por la celebración de FITUR. El vestuario del Barça femenino no está en manos de su técnico, sino de las mismas jugadoras que se amotinaron en la Selección para posteriormente vender su historia a Netflix y señalar a sus compañeras del Real Madrid, y ha decidido volver a sus casas en la Ciudad Condal en lugar de pernoctar en la Comunidad de Madrid. Efectivamente, mientras la prensa española carga contra el Real Madrid por viajar en avión a Valladolid, las azulgranas doblarán sus vuelos. Un Barça que presume de contar con un avión de Vueling en exclusiva para la sección femenina. La batalla por el relato seguía perdida. Por ello, el Informativo de La 1 emitió una entrevista a Ona Batlle, que justificaba que a pesar de ser las campeonas, jugaban en desventaja por tener que desplazarse a Madrid. En este maremágnum de información, ninguna señaló que los horarios de los entrenamientos de la Supercopa femenina fueron modificados una vez se oficializaron a propuesta del Barça y sin el consentimiento del Real Madrid.
Las ruedas de prensa antes de la final se planteaban este sábado con un único tema, que volvía a ser extradeportivo. Cata Coll dijo que el Real Madrid pone excusas, y que donde se habla es en el campo. Alberto Toril se reafirmó para disgusto de los presentes. El Real Madrid solo autorizó las preguntas de su propio canal de televisión, y aquellos que hacen del antimadridismo su trabajo se volvieron a marchar con las orejas gachas. “No es Mourinho el que habla, es Alberto Toril el que ha expresado estas opiniones en las que calienta de manera innecesaria la final entre el Barça y Real Madrid de la Supercopa que se disputará el domingo a las 12h en Butarque”, fue el resumen que hizo Sport de la comparecencia del cordobés.
En este ambiente, el Real Madrid tiene motivos para afrontar la posibilidad de que el equipo femenino levante su primer título. Olatz Rivera Olmedo será la encargada arbitrar el encuentro, colegiada de infausto recuerdo para las blancas por sus actuaciones en dos duelos que se saldaron con victoria culé por la mínima. En el VAR, sí funciona, estará Marta Huerta de Aza. El equipo ganador percibirá 27.500 €, una cifra que no daría al Barça para cubrir sus cuatro vuelos privados a Madrid. “No me vengáis con el cuento de “es que no genera”, por favor”, tuiteó Sandra Sánchez Riquelme. Con este nivel, las afirmaciones más cuerdas al respecto del fútbol femenino fueron las realizadas por Javi Poves, un entrenador “terraplanista” que llevó Juanma Castaño a su “show nocturno”, en el que dijo: “Choca frontalmente que el fútbol de la mujer tenga que ser subvencionado o ayudado cuando una de las premisas fundamentales del feminismo es no ser sostenidas por nada, ser autosuficientes. Si queréis ser autosuficientes, lo que no puede pretender el fútbol femenino es ser sostenido con el dinero de los demás. Que ellas se paguen sus fiestas igual que yo me pago mis fiestas”. A dos semanas de que el fútbol femenino vuelva a abrir portadas por el inicio del juicio a Luis Rubiales y su séquito tras el archiconocido “piquito” a Jenni Hermoso, el incendio nunca ha terminado de apagarse. El convenio colectivo sigue siendo motivo de discrepancia, y en la Selección Española se viven momentos de alta tensión por la decisión de Montse Tomé de renovar el equipo que fracasó en los Juegos Olímpicos. Un escenario que se recrudece a escasos meses de que el Consejo Superior de Deportes finalice su millonaria inyección para el despegue de la irrelevante Liga F.
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Buenos días, queridos amigos.
Pues otro día más con partido del Real Madrid. Cada tres días, partido de fútbol. Cada dos, partido del Real Madrid de baloncesto. Este calendario extenuante es lo que tiene. Si te despistas, te pierdes un cambio de liderato, una prórroga en Copa, una victoria en Euroliga con triple en el último segundo o un nuevo atraco del equipo cliente de Negreira, ya sea la liga o en Europa. Los profesionales se quejan del calendario y las lesiones nos hacen pensar que, quizás, solo quizás, algo de razón tienen.
Para la prensa tradicional, tanto partido es estupendo, les da la mayor parte del trabajo hecho. Así pueden preguntar en las ruedas de prensa por chorradas, inventar lesiones en las previas (enorme acierto en Tiempo de juego con la “lesión” de varias semanas de Lucas Vázquez, hoy en la convocatoria), crear falsas polémicas durante los partidos, alabar el juego del Barça y el Atleti o criticar todo lo que haga cualquier madridista sobre el terreno de juego mientras responde a una grada que los insulta y, finalmente, para completar su combo, les permite poner un micro a cualquier Maffeo de la vida para que espute su bilis por un saque de banda mal señalado o por una frase de Vinícius. El día de la marmota portanalista, señores.
Comenzamos con el diario Marca:
Las palabras escogidas nunca son casuales. El titular hace referencia a un “derbi” inexistente: por un lado, el Atleti jugará “un partido grande en el Metropolitano”, mientras que el Real Madrid se enfrentará “a un colista en crisis”. Es como lo de las “bolas calientes” en cualquier sorteo de Champions: sean cuales sean los rivales, el del Real Madrid vive en una crisis permanente, mientras que los de Atleti y Barça se hallan en el mejor momento de su historia. Luego miras el ranking de la UEFA y el supuesto apaño es más falso que un contrato de Laporta con unos inversores de Oriente Medio para apalancar los ingresos futuros de los urinarios VIP, mas a la “caverna mediática madridista” no la sacas de ahí. Es tan antiguo como la propia prensa.
El “equipo del pueblo”, pero sin el pueblo (apenas el 1 por ciento del accionariado), jugará a primera hora de la tarde frente al Villarreal, mientras que el Real Madrid se enfrentará en Pucela al Valladolid para seguir con la tradición “tebana” de mostrar al mundo la meteorología hispana: en Valladolid en enero y de noche, en Canarias a las cuatro de la tarde en mayo, y con la Filomena y las carreteras cortadas a Pamplona hemos de ir. Cero quejas, que conste, Valladolid siempre fue uno de esos campos que da gusto visitar, con un presidente que es una auténtica leyenda.
El diario As se saca de la manga una “Operación Pichichi” de la que nadie había leído nada hasta ahora. Quizás porque no exista eso tan pomposo que llaman “Operación”, como si de una maniobra militar o un asalto a un banco se tratara. La noticia nos lleva a la buena racha actual de Kylian Mbappé y nos cuenta que “será el primer lanzador de penaltis”, pese a que Ancelotti dijera en rueda de prensa esta misma semana que será el segundo, tras Vini. Pero qué sabrá Carletto. Quizás se refieran a esta noche concreta de hoy, debido a la ausencia del brasileño, que sigue sancionado por el teatral desplome de Dimitrievski. Nos da lo mismo, ya les ha servido para colar la palabra “penaltis” junto al Real Madrid, mientras que para el Atlético de Madrid, mucho más pequeño, eso sí, “Lo mejor se hace esperar”. El Madrid es el de los muchos penaltis, el Atleti es lo “más mojó” del mundo. Oh, y qué afición, señores, cómo cantan bajo la lluvia.
Al final de la portada, en pequeño, muy pequeño, tamaño casi del precio del ejemplar, encontramos una gran noticia que a buen seguro animará a los numerosos seguidores de la sección de baloncesto:
“El Madrid hace oficial el fichaje del pívot Fernando, que firma hasta 2026”.
Bruno Fernando, angoleño, 2.08 metros de altura, un 5 de gran corpulencia. Lo que toda la vida ha sido denominado en lenguaje técnico-baloncestístico “un armario”. Este refuerzo, junto al de Dennis Smith Jr., permiten pensar en aspirar a todo en lo que queda de temporada. Gran noticia, aunque el espacio que ocupa en la portada sea ridículo. Espacio ridículo, pero superior al que le dedica Marca, por cierto.
La prensa cataculé sigue a lo suyo:
¿Se pueden decir dos mentiras en un titular de solo dos palabras? Se puede, ya lo han visto. Ni todo es Masía, donde “se apropian” hasta de los fichajes, ni mucho menos está “blindada”, salvo por las cautelares y las palancas impagadas. Por cierto, Mundo Deportivo demanda un “gesto de Rashford” y este, en sus ademanes, parece pedir que le dejen en paz. Que le gusta cobrar a final de mes y que no lo presionen para que se largue a mitad de temporada si no le gusta al entrenador de turno.
Por lo demás, de quien habría que haber blindado la Masía es de sujetos como Benaiges, a quien Laporta readmitió en el club después de que hubiera tenido que salir por patas de México, acusado de ser el depredador sexual de niños que se demostró que era. El blindaje prioritario era ese, amics, del cual por delicadeza apenas hemos hablado en La Galerna.
La noticia de portada de Sport no puede ser cierta. Eso de que no va a haber campo disponible para el mal llamado Clásico es imposible, ¡si Laporta juró y perjuró que en noviembre ya estarían en el Nou Camp Nou! Con algo nos sorprenderá Jan Laporta, el Joker, el artista del lanzamiento de canapés, los cortes de mangas y los archivadores vacíos de pruebas.
Vuelve el fútbol, vuelve el Real Madrid. Pasad un buen día, amigos.
Saben ustedes que el Madrid tiene un problema gravísimo. No es otro que contar en ataque con, al menos, cuatro de los mejores futbolistas del planeta y, lo que es peor, un técnico que se atreva a alinearlos simultáneamente. Eso dice parte de la prensa deportiva.
Según un sector de expertos, ¿qué sentido tiene fichar a Mbappé cuando falta un lateral derecho? Uno imagina que Bernabéu descartase el fichaje de Di Stéfano porque hacía falta un lateral derecho y le entran escalofríos.
¿Qué sentido tiene fichar a Mbappé cuando falta un lateral derecho? Uno imagina que Bernabéu descartase el fichaje de Di Stéfano porque hacía falta un lateral derecho y le entran escalofríos
Como bien escribe Hank hoy en La Galerna, llama la atención que los periodistas deportivos especializados hayan puesto más énfasis en el contratiempo que supone disponer de los cuatro fantásticos cuando estos han empezado a carburar en conjunto y el Madrid a golear. Lo cual plantea varias preguntas cuyas respuestas conocemos.
Esta situación no puede hacernos ignorar la realidad, no significa que el Madrid no deba trabajar y mejorar el acople conjunto del equipo, la salida de balón o el apartado defensivo. Los cuatro fantásticos son una bendición, pero, ya saben, un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y sin concentración, compromiso y sacrificio máximos el equipo sufre y se puede partir en dos.
Es habitual que suceda lo que no está previsto, porque si a menudo sucediera lo previsto, los humanos nos caracterizaríamos por ser buenos prediciendo el futuro, y no es así. Parafraseando (mucho) a Einstein, solo hay dos certezas en la vida: la propia muerte y la capacidad del Madrid para ganar Champions. Y la primera aún no la he visto con mis propios ojos. Por suerte, porque ha de ser un tanto incómodo.
Retomando el asunto del vaticinio del futuro, en este equipo post-Kroos, a comienzos de campaña la tendencia fue otorgar los galones de mando bien a Camavinga, bien a Tchouaméni, bien a Valverde. Ceballos aparecía en las quinielas de pocos. Para salir del club, sin embargo, su nombre se repetía en las de muchos.
Sin embargo, caprichos del destino, después de numerosos ensayos de Ancelotti, el de Utrera se ha destapado como el pegamento capaz evitar que se rompa esta escuadra entre los cuatro fantásticos de arriba —Jude, Rodrygo, Vini y Kylian— y el resto.
No es una labor sencilla —¿alguna en el Madrid lo es?— pues implica mucho sacrificio para evitar que el conjunto se quiebre y separe. Ceballos ayuda a mantener unidos, como si fuese Hércules, dos continentes que tienden a separarse cuando el conjunto no funciona acompasado.
Dani, además, ejecuta su tarea con arte. Adereza la brega con una destreza técnica de la que siempre ha hecho gala, la cual parece haber aprendido a dosificar para no saturar al personal con arabescos continuos que ralentizan el juego.
Casi nadie daba un duro por él, pero Ceballos se ha destapado como el pegamento capaz evitar que se rompa esta escuadra entre los cuatro fantásticos de arriba y el resto
Hay una faceta en la que también destaca Dani: en ese fútbol que tan bien dominaban dentro del campo jugadores como Casemiro o Ramos, y fuera del terreno de juego tipos como Courtois o Mourinho. Ceballos no ahorra esfuerzos si tiene que sacar la cara por un compañero en el césped ni se corta a la hora de defender los intereses del club delante de un micrófono.
Ceballos no es el mejor futbolista del mundo, pero es obvio que se le está escatimando el reconocimiento que merece su desempeño en esta temporada. Ni es el primer jugador ni el último del Madrid al que le sucede.
Es común que se diga que su participación en los éxitos del Madrid no ha sido importante. Jugando poco o mucho, Dani atesora un palmarés donde destacan tres Champions, tres Mundiales de Clubes, tres Supercopas de Europa, dos Ligas y una Copa del Rey, muchos más títulos de los que soñarán jamás ganar otros encumbrados al estatus de estrella por la prensa patria.
También se le intenta desprestigiar mofándose de su apellido, el recurrente «Cebollas» blandido por enemigos —de fuera y dentro— como infantil arma contra el 19 blanco. Lo cierto es si para intentar dañarlo es necesario recurrir a algo tan burdo significa que no han encontrado nada más importante, lo cual convierte el ataque en halago.
Lo que admite poco debate es que en el actual Madrid, el de enero de 2025, Dani Ceballos es un recurso indispensable para numerosos partidos y ofrece un rendimiento que no están proporcionando otros futbolistas.
Su papel en el equipo y los títulos son la recompensa al trabajo realizado, que no es poca. Respecto al reconocimiento de los medios y de los expertos de este país, cabe responder con una pregunta: ¿qué ocurriría si Ceballos fuera Cebi y jugase con una camiseta azulgrana?
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Buenos días, amigos. La jornada de ayer fue estupenda para las dos secciones aparentemente menores del Real Madrid. Tanto el Madrid de baloncesto como el equipo femenino de fútbol cosecharon importantes victorias. Ambas aparecen desperdigadas por las portadas del día, con espacios pequeños, en faldones casi furtivos, relegadas a la clandestinidad.
Los hombres de Chus Mateo lograron en la Euroliga una victoria de prestigio frente a Baskonia (90-89) merced a un triple en el último segundo que hizo vibrar al público blanco. El autor de dicha canasta fue el incomparable Mario Hezonja, aka SuperMario, un jugador eminente que está labrando su leyenda en el club a pasos agigantados y tiene entre ceja y ceja la Euroliga, esa competición que, como la Champions en el fútbol, constituye cada temporada el Santo Grial vikingo.
El equipo femenino, por su parte, se plantó en la final de la Supercopa de España tras ganar por 3-2 a la Real Sociedad, en un partido lleno de tensión y peripecias arbitrales que se saldó favorablemente merced a un golazo de Linda Caicedo, la Vinícius de las chicas. En la final aguarda ya el ancestral (o no tanto, considerando que nuestra sección es muy nueva) enemigo (o enemiga) blaugrana, que tiene por costumbre apalizarnos y desatar debates baldíos, entre nuestra propia afición, respecto a la pertinencia de que siga existiendo la sección. Nosotros prevemos (deseando equivocarnos) que en la final de la Supercopa las enemigas volverán a pasarnos por encima, y proclamamos pese a ello que la sección debe seguir existiendo, labrándose poco a poco horizontes más halagüeños.
Y vamos ya con las portadas del día, comenzando por la prensa cataculé, que hoy tiene en común su argumento central.
Tienen, en efecto, en común la renovación del excelente central uruguayo Araujo por el club cliente de Negreira… pero atención al detalle que revela Mundo Deportivo: “Renovación CON ASTERISCO”.
Oh. Sorpresa.
Lo cierto es que no vemos asterisco alguno para seguir la pista, pero no es difícil adivinar al poco, leyendo la letra pequeña, a qué se refiere el diario de Godó, grande de España. “El uruguayo se guarda la opción de marcharse este verano si no ve clara su situación como azulgrana”.
Oh. Vaya, vaya, vaya. Araujo renovó (o no).
Ved cómo Sport, en cambio, no dice absolutamente nada de esta cláusula (?) en el nuevo contrato del central, dando al mismo por renovado hasta 2031. ¿Qué está pasando aquí? ¿Sabe Mundo Deportivo algo que Sport no sabe? ¿O lo saben los dos pero, por conveniencia y/o afinidad con Laporta, se calla Sport lo que Mundo Deportivo hace público?
Intrigante situación, ante la cual solo nos queda manifestar un deseo más o menos oscuro o y más o menos malévolo: si al llegar el verano resulta que Araujo “no ve clara su situación como azulgrana”, se nos ocurre otro color que no le sentaría necesariamente mal.
Os dejamos con la prensa deportiva madrileña.
Pasad un buen día.
En 1890, sir Arthur Conan Doyle publicó su obra El signo de los cuatro. En 2025, el periodismo deportivo patrio se ha inventado el problema de los cuatro. Lo que viene a ser un empate de toda la vida. Desde las redacciones de los medios de este a veces santo país pulula la triste idea de que el Real Madrid, seguramente lo más santo que le queda a esta nación, no puede jugar con cuatro jugadores de ataque.
Los argumentos varían, las ideas danzan, las dudas se suscitan, los analistas debaten… y el fútbol muere. De aburrimiento, no va a ser de otra cosa. Porque mientras estos expertos, que no desean precisamente bien alguno al Real Madrid, sugieren que si se juega mejor sin Vinícius, que si la R sobra de la BMW, que si Mbappé se desempeña mejor por la izquierda o que igual habría que poner a Thibaut de 9 puro a rematar centros, los pupilos de Ancelotti dieron buena muestra de la capacidad ofensiva que puede tener, y de hecho tiene, este equipo cuando la labor ofensiva la llevan a cabo Bellingham, Vinícius, Rodrygo y Mbappé.
El estado de forma de los cuatro comienza a asemejarse a lo que todos nos imaginábamos cuando el de Bondy desembarcó en la capital española y, tras el período de adaptación de rigor del parisino, el Madrid empieza a ser la bestia ofensiva que se podía intuir que acabaría siendo.
Ancelotti no es Sherlock Holmes, ni falta que le hace, para ser consciente de que, como ha venido a decir en su última rueda de prensa, con estos cuatro depredadores arriba no tiene que preocuparse del ataque blanco tanto como de dar con la tecla para garantizar el equilibrio defensivo del equipo. El talento se les derrama a raudales de las botas y sólo necesitaban algo de rodaje conjunto para empezar a mostrar de lo que son capaces juntos.
El taconazo de Jude, la asistencia de Vini a Rodrygo, y cómo el resto de jugadores empiezan a aprovechar coordinadamente los desmarques de ruptura de Vinícius y Mbappé suponen una buena muestra de la capacidad ofensiva de un Madrid con estos cuatro jugadores.
Resulta curioso comprobar cómo la prensa se ha apresurado a encontrar un problema en que un equipo disponga de cuatro jugadores de semejante talla mundial en el once cuando han comenzado a exhibir conjuntamente su mejor nivel
Los que apuntan a que esta alineación es insostenible en las grandes noches, como es normal, utilizan como referencia las hasta ahora infaustas veladas de esta temporada ante rivales de entidad como Liverpool o, sobre todo, Barcelona. Yo espero que Carletto también las use de referencia si, como creo que hará, repite sistema de juego con los cuatro de arriba.
Pero el problema, más que de hombres y nombres, sería de planteamiento y de posicionamiento de los mismos sobre el verde. El 4-2-3-1 es un sistema fácilmente convertible a un 4-4-2 con el que plantar un bloque a la altura que considere el cuerpo técnico en función del rival, y en el que a Jude y Rodrygo les tocaría la labor de trabajar algo más en esa segunda línea en fase defensiva.
También hay que tener en cuenta que alinear a estos cuatro fantásticos supone un reto para el equipo rival, que sabe que no puede verter todo su arsenal ofensivo sobre el área al tener que resguardarse de un ataque blanco que seguramente vaya a ganarle a los puntos en un toma y daca. Convertir el encuentro en uno de ida y vuelta ante al Real Madrid seguramente sea la peor opción que pueda tomar cualquier entrenador rival.
Y por último, y de nuevo esperando que Carletto y su cuerpo técnico hayan tomado buena nota, especialmente de las derrotas ante el Barcelona, alinear a estos cuatro supone una declaración de intenciones en cuanto a la iniciativa del partido. Acaparar el balón o presionar arriba para recuperar cerca del área con espacio son las mejores armas con las que dotar de opciones a los cuatro cracks de arriba y, a su vez, evitar sufrir ocasiones.
Parece más fácil decirlo que hacerlo, sobre todo en clave clásico, pero para ello se antoja fundamental que en estos partidos el equipo disponga de laterales con velocidad para recuperar los balones largos que manden a sus extremos y, sobre todo, que se realice un trabajo de coberturas con los centrales. Aunque las sensaciones de Alaba vayan mejorando en estos meses, seguramente sean días para confiar más en la velocidad de Rüdiger y Asencio.
Los mismos que se escandalizan ante la posibilidad de que el Madrid juegue con estos cuatro jugadores en el frente de ataque son precisamente los que se desgañitan alabando a un City de Guardiola que ha llegado a jugar con dos mediapuntas, dos extremos y un delantero centro
Resulta curioso comprobar cómo la prensa se ha apresurado a encontrar un problema ante la perspectiva de que un equipo disponga de cuatro jugadores de semejante talla mundial en el once y que precisamente no hubiera hallado dicho problema hasta que estos hubieran empezado a exhibir conjuntamente su mejor nivel. Si uno le pregunta a cualquier entrenador del mundo si vería como un problema alinear a Rodrygo, Vinícius, Bellingham y Mbappé, yo creo que la respuesta sería, como mínimo, una risa floja y una mirada de condescendencia al periodista.
Como curioso es contrastar que los mismos que se escandalizan ante la posibilidad de que el Madrid juegue con estos cuatro jugadores en el frente de ataque son precisamente los que se desgañitan alabando a un City de Guardiola que ha llegado a jugar con dos mediapuntas, dos extremos y un delantero centro. Yo tampoco soy Sherlock Holmes, pero a lo mejor, y sólo a lo mejor, el problema de los cuatro no lo tiene el Madrid, sino ellos. Y los pobres a los que les toquen defenderles, claro está.
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El Real Madrid femenino venció (3-2) a la Real Sociedad en la segunda semifinal de la Supercopa de España y se enfrentará al FC Barcelona en la final. En un partido destartalado y plagado de goles, las blancas necesitaron los tantos de Caroline Weir, Filippa Angeldahl y Linda Caicedo para superar el doblete de Amaiur Sarriegi.
Llegado al tramo central de la temporada 2024-2025, cuando el discurrir en paralelo de cada competición obliga a los equipos a tener afilados todos sus instintos, el Real Madrid femenino se encuentra en tierra de nadie. Por méritos propios, haber asegurado ya —salvo debacle— la segunda plaza en Liga F, unido a la imposibilidad de alcanzar el rendimiento estratosférico del FC Barcelona, supone que una derrota en casa ante un limitado Eibar haga tanto ruido como el árbol que cae en mitad del bosque: ninguno. Al mismo tiempo y en Champions, por culpa de un calendario fragmentado y un sorteo todavía en el aire, la clasificación a los cuartos de final y la expectación por lo que viene parece olvidada en un cajón.
En ese contexto, los mensajes obligados que el club intenta transmitir sobre el optimismo y la ilusión por disputar un torneo menor como la Supercopa de España apenas sirven para levantar una ceja. Es así puesto que, sí, este Madrid necesita levantar por primera vez un trofeo, pero la combinación de encontrar en un mismo partido a un muy mal Barça y a un excelente Real es demasiado remota. Quizás ello explique parte del ritmo y de los vaivenes que pudieron verse sobre el césped de Butarque ante la Real Sociedad.
El Real Madrid, que recuperaba el XI favorito de Alberto Toril, encontró el 1-0 de improvisto en la primera ocasión del partido. Linda Caicedo, protagonista de inicio a fin tanto por banda derecha como por izquierda, asistió de manera automática a Olga Carmona, que desbordaba para centrar al área. Su balón buscó a una Signe Bruun que ya salta al césped con las defensoras pegadas a su espalda, pero la danesa acepta de buena gana la pelea al saber todo lo que implica: entre otras cosas, dejar balones francos a sus compañeras. Y allí, a pocos palmos de la línea de gol, el primero fue a parar a los pies de Caroline Weir para regalarle el tanto.
Apenas había comenzado a fluir el fútbol y poco después pudo comprobarse que, tan pronto como era, ni siquiera la línea defensiva blanca había llegado a situarse en el campo. En cuanto la Real apretó en la mitad contraria y Nerea Eizagirre probó a mandar un balón largo hacia el espacio, cada pieza madridista salió en la foto ubicada a una altura diferente. Con el fuera de juego desbaratado, Amaiur Sarriegi hizo todo lo que se le pide a una atacante: tirar el desmarque al espacio, avanzar hacia la portería, superar a la portera y rematar con efectividad y sin alardes. A falta de misterio sobre el nivel de cada equipo y sobre el nombre que quedará grabado en la copa, el público de Leganés vería recompensado su apoyo al fútbol femenino con un puñado de goles.
¿Merecen la pena el desgaste del equipo y la lesión de Leupolz cuando el premio es disputar una final de Supercopa ante el Barcelona?
El primer intercambio de golpes no le sentó bien al Madrid, y en nada ayudó la alarmante lesión de Melanie Leupolz en un encontronazo con Andreia Jacinto. Sin la alemana, para la que por el bien del equipo desde ya se solicitan oraciones, el dibujo asimétrico fue sustituido por el clásico ataque de extremos en cada costado. La entrada de Athenea del Castillo mandó a Caicedo a la derecha y, desde entonces, lo interesante y lo llamativo sucedió por allí. En el 36, la colombiana destrozó por potencia a una Izarne Sarasola que, sin comerlo ni beberlo, se vio lidiando con la mejor futbolista del partido. La ocasión acabó en córner y de allí nacería el dos a uno. Con el equipo vasco aún refugiado en el área, Weir filtró a Caicedo, quien asistió a un toque a Filippa Angeldahl y, ya dentro del área, la sueca encontró la red con un disparo raso y cruzado.
La segunda parte, disputada sin que nadie diese señales de que aquello fuese una semifinal con metal en juego, estuvo exenta de complejidad o tramas enrevesadas. Todo fue cristalino: el Madrid es mejor equipo que la Real, Linda Caicedo es una futbolista diferencial, las blancas siguen mostrando fases de desconexión y, por último, darle el VAR a las incompetentes que arbitran en el fútbol femenino es tan buena idea como regalarle una escopeta cargada a un mono. En el 53, un quiebro de Athenea en el área fue señalado sin contemplaciones por la colegiada, situada a un palmo de la acción. La historia, falta de la defensa o pisotón atacante, cambiaba según la toma, por lo que había que darle uso al nuevo artilugio que la federación ha decidido regalar a personas que, simple y llanamente, ni están preparadas ni necesitan hundirse aún más en la complejidad de un proceso que hace aguas por todas partes. El no penalti fue lo de menos.
Por suerte para el Real Madrid, quince minutos después volvería a aparecer Caicedo, esta vez de forma aún más impresionante. La cafetera controló el balón por detrás de la línea del centro del campo y ella sola, en una carrera continua y rectilínea, rompió la cadera y la musculatura de la central Nahia Aparicio, llegó sola al área y disparó seco para superar a Elene Lete. A la postre, su despliegue de recursos acabaría siendo decisivo, pues ya en el descuento Amaiur anotó el segundo de la Real poniendo el 3-2. Por entonces apenas quedaría tiempo, y ni los vaivenes de los segundos finales cambiaron la sensación: ¿Merecen la pena el desgaste del equipo y la lesión de Leupolz cuando el premio es disputar una final de Supercopa ante el Barcelona?
Fotografías realmadrid.com
Los madridistas que se prohíben a sí mismos el gozo argüirán que el Salzburgo no es piedra de toque, pero yo disfruté mucho del partido de anoche. No siempre podrá Carletto alinear a los cuatro magníficos (Mbappé-Vinícius-Rodrygo-Bellingham), puesto que en otros encuentros será preciso tomar mayores precauciones defensivas. Sin embargo, la endeblez del rival propició esa formación, y con ella el resultante espectáculo de virtuosismo y eficacia, dado que el ratio de goles por tiro a puerta fue también muy elevado.
Son cuatro estrellas del fútbol mundial que, sin embargo, no se muestran públicamente como tales. Las manifestaciones ante la prensa de estos cuatro astros están invariablemente marcadas por la sencillez y la altura de miras, dando además siempre una gran sensación de autenticidad. No es que se manifiesten como excelentes personas y deportistas. Es que la pose parece ser genuina.
No es que Mbappé, Vinícius, Rodrygo y Bellingham se manifiesten como excelentes personas y deportistas. Es que la pose parece ser genuina
Entrevistado por la prensa brasileña al término del partido, Vinícius hizo unas declaraciones que, por su nobleza y generosidad, parecen radicalmente imposibles en un crack del fútbol mundial. A estos especímenes se les supone más bien engreídos y arrogantes, rodeados de una cohorte de aduladores/sanguijuelas en medio de una burbuja de egocentrismo. A Vini en concreto se le adjudica un comportamiento tan alejado de los valores apropiados que no se deja ni insultar, el muy provocador. A cualquiera de los odiadores del delantero, recientemente elegido como The Best, le convendría escuchar lo que dijo Vini anoche ante el micrófono de una compatriota. Le convendría escuchar y reflexionar.
Dijo Vinícius, literalmente, que Rodrygo y él van a trabajar para que Mbappé sea pichichi en todas las competiciones. Tuve que asegurarme de que realmente había dicho eso. Luego me lleve de vuelta al pasado mal llamado galáctico, y me pregunté si alguna vez habría sido posible escuchar a Raúl decir que iba a esforzarse, junto a Figo, para convertir a Ronaldo Nazário en pichichi. Perdón pero, con todo el cariño para Raúl, leyenda indiscutible de nuestra historia, no lo visualizo. Tampoco es exigible. Simplemente, escuchar cosas tan edificantes por parte de tus ídolos supone un bonus que te hace quererles más, y te mueve a preguntarte si habrá existido en el devenir del club una generación que haya puntuado a la vez tan alto en las abscisas de la excelencia balompédica y las ordenadas de la calidad humana. Ambas variables pueden estropearse, claro. Disfrutémoslas mientras las tengamos.
Son un puñado de amigos madridistas que han entendido precisa y exactamente lo que representa llevar esta camiseta, a la manera en que lo entendieron, con su amistad y bonhomía, combinada con la búsqueda permanente de la excelencia, nuestros héroes dorados de los 50
Las declaraciones admirables no se circunscribieron al final del encuentro. También en la previa, esta vez por parte de Mbappé, tuvimos ocasión de reconciliarnos con la profesión de los futbolistas de élite. Todas y cada una de las palabras de Kylian en su rueda de prensa fueron un prodigio de naturalidad, modestia y sentido común. No buscó más culpables que él mismo en su bajo rendimiento del principio, y explicó el sentido de la humildad con la que se presentó en el vestuario de un equipo que sin él ya “lo había ganado todo”.
Hay muchos otros ejemplos. Al término del curso pasado, se rumoreaba que Vini ganaría el Balón de Oro, si bien también se le daban opciones a Bellingham. En plena celebración de la Champions, en lo alto del autobús, Victorio Calero preguntó al inglés por el tema y obtuvo la respuesta más taxativa: “El mejor es Vini y lo debe ganar él”. No nos hacemos a la idea de la importancia de este gesto, de lo inusual de esta renuncia. Amo a la BBC como el que más pero, francamente, no imagino a Cristiano, a mediados de la década pasada, defendiendo la candidatura para el Balón de Oro de Bale o Benzema.
Es una humildad sencilla, orgánica, que no toma nota de sí misma ni se vanagloria de serlo, lo que de inmediato la conduciría a no serlo más. De ella, en la generosidad derivada de la amistad sincera que les une, comulgan estos cuatro jóvenes. Son un puñado de amigos madridistas que han entendido precisa y exactamente lo que representa llevar esta camiseta, a la manera en que lo entendieron, con su amistad y bonhomía, combinada con la búsqueda permanente de la excelencia, nuestros héroes dorados de los 50.
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Buenos días, amigos. Ayer vivimos otra bonita noche en el Bernabéu, lo cual por otra parte no es ninguna sorpresa, pues lo reconocen hasta nuestros más encarnizados rivales, como el Cholo, a quien quizá su subconsciente le jugó una mala pasada y su «lo mismo desde hace 100 años» se refería a golear y ofrecer un bello espectáculo. En homenaje al entrenador rojiblanco, Paco Sánchez Palomares tituló ayer de este modo su crónica.
Habida cuenta de los pinchazos anteriores en Champions y del nuevo formato de la competición, golear era importante. Marca, de hecho, titula que esas son las cuentas para intentar clasificarse directamente a octavos. Aunque las probabilidades son escasas y parece inevitable en paso por la ronda de dieciseisavos.
El diario madrileño habla de «recital de Bellingham y dobletes de Rodrygo y Vinícius» y As enfatiza el tridente de arriba: Vini, Goes y Mbappé.
Sin embargo, el Madrid de ayer fue más coral que individualista y otros futbolistas ofrecieron un desempeño notable, cuando no sobresaliente, según calificó Genaro Desailly en las notas del encuentro.
Uno de ellos fue Ceballos, aunque no se destaque en las portadas. Así lo ponderó nuestro poeta del artículo: «Incansable. El estajanovista del arte. Corre por todos. El Makelele de Utrera o, como genialmente nos dijo un tuitero, Utrelele».
El centrocampista andaluz se ha destapado como el catalizador de juego que necesitaba el Real Madrid y su presencia en el campo redunda en beneficio colectivo y, por tanto, en victorias, las cuales evitan que se te quede cara de primo.
Aunque no solamente ellos, se da la curiosidad de que ayer destacaron principalmente los números primos: 5, 7, 11 y 19. Bellingham, Vinícius, Rodrygo y Ceballos.
El 5, Bellingham. Contra el equipo del cual habría sido hincha Wolfgang Amadeus, Jude diestefaneó, batuta en mano y pundonor en pecho, para componer otra sinfonía en tono mayor. Como publicó el galernauta Rafa Moreno, cabe decir: «Papá, ¿tú viste jugar a Jude Bellingham?».
Papá, ¿tú viste jugar a Jude Bellingham?
— Rafael Moreno (@rafamoregu) January 22, 2025
El 7, Vinícius Jr., merece capítulo aparte, pues superó los 100 goles con la camiseta del Real Madrid y volvió a dejar con un palmo de narices a los rivales que bien lo ningunean, bien lo insultan, y a los propios que, por algún tipo de frustración personal o trauma freudiano, no lo tragan.
Basta buscar cualquier estadística que compare sus prestaciones frente a las de otras estrellas de la Champions para ponderar su grandeza. Si mañana decidiera colgar las botas porque se hartara de que los asnos no aprecien la miel, ya sería una leyenda del Real Madrid.
— Media (@FTmedia) January 22, 2025
El 11, Rodrygo. Espectacular, aterciopeladamente eléctrico, asesino sibilino del gol. Cazó un tanto que no estaba destinado para él y dibujó una virguería con la inestimable ayuda del tacón de Jude. Todo ello aliñado con trabajo y sacrificio.
El 19, Ceballos. Ya hemos hablado de un Dani que hoy se antoja indispensable, al igual que Fede Valverde, que no porta un dorsal primo, pero es una mina.
El 9, Mbappé, no es primo, pero este jugador sí que ha nacido para jugar en el Real Madrid, como diría FP29. Educado, inteligente en las ruedas de prensa, aseado, voraz y luchador hasta el final, como demostró en el gol de anoche. Un tanto con aroma benzemesco aderezado con la porfía de Raúl. Y hace unas semanas «no valía». Estamos locos de atar.
El 35, Asensio, tampoco es primo, pero es un futbolista que pareciera que lleve 15 años como central del Real Madrid, oficio que junto al de presidente de los EEUU es quizá el que mayor riesgo de «asesinato» conlleva. Además, también puede jugar de lateral. Una alhaja.
Si los dos diarios madrileños abren prácticamente con la misma fotografía, los culés, también.
El protagonista es Raphinha, que para unos es un crack y para otros, de oro. No seremos nosotros quienes pongamos en duda las aptitudes futbolísticas de un brasileño que ayer fue protagonista, lo destacamos en nuestro portanálisis, por soltar después del Aytekinazo 2.0: «Si digo lo que pienso de los árbitros, quizás no vuelvo a jugar más en liga, pero es lo que tenemos».
Estamos convencidos de que el bueno de Raphinha anda como loco haciendo méritos después de que su presidente le diese un toque por decir la verdad, ya sabéis, aquello de «si yo estuviera en otro club y estuviera viviendo la situación de Pau y Dani, quizás pensaría si lo mejor sería estar aquí». Lo entendemos, que alguien con las amistades de Laporta te de un aviso tiene que asustar.
También destacan el último descalabro del City de Guardiola, el PSG les remontó un partido que ganaban por 0-2, y en caso de que no venzan al Brujas en casa el próximo partido caerán en Champions y puede que Pep se lleve 115 escobazos.
Lo que no aparece en las portadas, nuevamente, son los cánticos racistas contra Vinícius escuchados en la meca del racismo futbolístico: el Metropolitano.
La historia interminable. Nuevo episodio racista en el Riyadh Air Metropolitano en el partido que enfrentaba al Atlético de Madrid y al Bayer Leverkusen 😤. pic.twitter.com/pm3M0CLZJ2
— Agente Libre 🚩 (@AgenteLibre_dig) January 22, 2025
Mientras el club no acabe con la presencia de ese sector de la afición que admira al dictador que sembró el terror hace casi 100 años, y los estamentos y organismos deportivos y judiciales no tomen medidas, van a seguir produciéndose episodios deleznables.
Entre tanta putrefacción, disfrutemos de este Real Madrid extraordinariamente normal, en el que sus estrellas guardan sus egos en el ropero en favor del bien del equipo. Un equipo en el que Vinícius supera los 100 goles y después declara que ayudarán a Mbappé para que sea Pichichi. Un Madrid cien por cien Real Madrid.
Pasad un buen día.