España es un país que se odia a sí mismo, al menos eso es lo que cabe inferir de la deriva política en los últimos veinte años. Sin embargo, odia incluso aún más al Real Madrid, a la vista de lo que está pasando con Vinícius. Yo tengo mi teoría, que es clara como el agua: el odio de los españoles al Madrid es la forma quintaesenciada de ese autoodio, por otra parte tan de Occidente en nuestra época, que no obstante aquí adquiere una magnitud mayor y una intensidad feroz. No en vano el Madrid es, desde hace más de ciento veinte años, lo que queda de aquel otro país que fuimos, que fue, y que ya no es. A Vinícius se le odia por ser la estrella y el mejor jugador del Madrid. Por esa razón se le insulta llamándolo negro de mierda, mono y aberraciones similares, indiscutiblemente racistas.
Aún peor, en mi opinión, que la ofensa baja, sucia y lumpénica que se pronuncia en la grada de cualquier estadio, es el paternalismo injurioso que practican en España tantos prebostes, políticos, dirigentes y todo tipo de gente con mando en plaza. Es peor porque se le suman la sinvergonzonería y el cinismo. Por ejemplo, el alcalde de Madrid, Martínez Almeida, aficionado atlético declarado y también declarado mentiroso, cogió la semana pasada unas declaraciones del brasileño manifiestamente tergiversadas y sacadas de contexto por la prensa vendida y procedió a tratarlo como a un imbécil. Incluso tuvo el cuajo de pedirle que rectificara. Escuchándolo, recordé que Martínez Almeida ganó las elecciones en el año 2019 prometiendo la liquidación inmediata de Madrid Central. A pesar de que faltó a su palabra, en 2023 volvió a ganar las elecciones, esta vez con mayoría absoluta, lo que me lleva al principio de este artículo, y es que España está compuesta en su abrumadora e insoportable mayoría por exciudadanos con vocación de súbditos que se odian a sí mismos.
España es un país que se odia a sí mismo. Sin embargo, odia incluso aún más al Real Madrid, a la vista de lo que está pasando con Vinícius
La cosa con Vinícius ahora es que pidió que le quitaran a España el Mundial, cosa que oyendo su entrevista al completo no puede decirse que fuera exactamente así. Salieron en tromba antis y sobre todo muchos madridistas fervorosamente patriotas a acusarle de bocazas, niñato y agente marroquí. Habría que recordar que no fue Vinícius quien incluyó a Marruecos en pie de igualdad en una candidatura mundialista que en principio iba a ser ibérica. Pero en España hace tiempo que nadie es iberista, más bien al contrario: cualquiera diría que los últimos ministros de Asuntos Exteriores socialistas han sido elegidos directamente en El Elíseo para trabajar en favor de los intereses de nuestro querido “vecino del sur”, al que hemos regalado, entre otras tantas cosas mucho más importantes que un Mundial, la soberanía de iure sobre el Sáhara, técnicamente aún provincia española. Regresando como Sísifo a la piedra del autoodio, esto, si la memoria no me falla, pasó antes de las últimas elecciones, en las que por mayoría los españoles volvieron a avalar esta gestión netamente antipatriótica. A todas luces parece evidente que los españoles se enfadan más con que les quiten un Mundial que con que les quiten la Nación con su propio dinero.
Luego que si no hay que hablar aquí de política. ¡Qué más quisiera yo! Pero se lo ponen a uno directamente imposible con estas canalladas. Lo de España con Vinícius tiene un tinte tan obsceno ya que me resulta complicado ponerme aquí a hablar de cualquier otra cosa. Un país destruido moralmente por décadas de incuria e indiferencia ya sólo se une para crisparse e insultar a un veinteañero brasileño al que le duele el color de su piel. La portada del MARCA del otro día, por ejemplo, usando para decirle al negro respondón que se callara una foto de Carvajal, subió el nivel hasta el olimpo de la charca. ¿De qué otro modo calificarlo? Aquí todo el mundo puede declararse víctima menos Vinícius, aunque estén bien presentes las pruebas de un linchamiento colectivo a cuenta del color de su piel. Es una cosa enloquecedora y para desmentir cualquier acusación al respecto las terminales mediáticas del tinglado deportivo, político y social acuden raudas como centellas a decirle que se calle.
A todas luces parece evidente que los españoles se enfadan más con que les quiten un Mundial que con que les quiten la Nación con su propio dinero
En estas circunstancias, ¿quién quiere un Mundial? ¿Para qué? En el año 82 España organizó una Copa del Mundo con la que quería enseñarse como un país nuevo, joven, ilusionado, cándido y voluntarioso. La situación es completamente diferente. En 2030 España sólo puede lucirse como lo que es: un parque temático colonizado por poderes e intereses extranjeros, sin masa crítica ni orgullo cívico alguno, al garete de los vientos que soplen en la comunidad internacional, sometida con gusto a las consecuencias de todo tipo de decisiones tomadas en centros de poder que están muy lejos de ella. Un país en vías de subdesarrollo encantado de conocerse al que le han dado la vuelta como un calcetín y del que sólo queda, como rasgo puro y genuino, un furioso y simiesco antimadridismo que le lleva a pasar por encima de cualquier límite con tal de justificar el atropello.
Como las aguas no se calmen un poco, pienso que Vinícius corre físicamente peligro esta temporada por esos campos de España que se jibarizan cuando aparece por ellos el Madrid. No es algo nuevo, pero no sé hasta qué punto es sostenible una guerra civil cada quince días, un aquelarre permanente, un paroxismo de guerrilla alimentado por altavoces mediáticos irresponsables y siniestros. A ver qué pasa cuando le den el Balón de Oro porque todo parece indicar que se lo van a dar. Nadie, la verdad, lo merece más que él, pero el mérito hace tiempo que desapareció de la primera línea de esta industria tan podrida. Cada estamento del fútbol español es una auténtica ciénaga, una swamp como dicen en inglés que alguien tendrá que drenar alguna vez. No se le puede pedir a Vinícius que haga él solo lo que debería hacer una sociedad civil que estuviera viva, pero alguien tendrá que prender la mecha.
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Buenos días, queridos amigos. Estamos en las postrimerías del parón de selecciones de septiembre, que es como decir que se atisba la luz al final del túnel. Se están jugando ya los últimos partidos. Ya sabéis que la vida es lo que sucede entre un parón de selecciones y otro, encontrándonos ahora mismo en la puerta de salida de uno de esos periodos de suspensión existencial. Ya lo dijo John Lennon: “Life is what happens to you while you’re busy making other plans and footballers get injured playing against the Feroe Islands”.
Vale, está bien, nos hemos tomado alguna licencia parafraseando al genio de Liverpool, pero más o menos es lo que viene a decir su famosa cita, que por cierto pertenece a su canción Beautiful Boy. Pese al título, no era un tema dedicado a Brahim Díaz, que volvió a marcar con Marruecos para dar la victoria a su selección. Ni siquiera trata de Arda Güler y la apelotante exhibición de virguerías y eficacia que se marcó anoche ante Islandia jugando con Turquía. No os vamos a engañar: trata sobre su hijo Sean, a quien canta cosas tan sencillas y bonitas como “Close your eyes / Have no fear / The monster’s gone / He’s on the run / and your daddy’s here”. John Lennon padreando, tal como hicieron ayer Brahim y Arda.
El caso es que nuestro monstruo, como el de Sean Lennon, también parece estar on the run, dado que se acaba ya el maldito parón, aleluya, aleluya. La prensa mira ya en otras direcciones, como Marca, cuya portada se centra en la Vuelta Ciclista a España, o como As, que tiene la increíble audacia, en los tiempos que corren, de dedicar una portada a loar, con toda justicia, el éxito financiero y deportivo de la política de fichajes del Real Madrid.
La prensa cataculé, por su parte, se mira el ombligo con algún alivio, lo cual nos alegra por los culés de bien, si los hubiere. Decimos “si los hubiere” porque aún está por aparecer el primer culé que admita públicamente el ingente oprobio en que vive instalado su club, con el caso Negreira como mascarón de proa, así como la dudosa legitimidad de los títulos logrados bajo la influencia del marido de la propietaria de La Torrada.
Esperaremos sentados. No es posible que no exista un solo culé decente. Sólo falta que se manifieste.
En medio del lodazal blaugrana, brilla una perla como Lamine Yamal. Les ha venido Dios a ver con el chaval. Tienen dónde mirar sin asquearse, suponiendo, ya decimos, que les asquee toda la inmundicia consentida por el sistema que es el club de sus amores. Sería absurdo negar que Lamine Yamal es un auténtico fenómeno, aunque habrá que ver su evolución teniendo en cuenta la presión que se está ejerciendo sobre él. Por cierto, ayer se publicó en algún lado de procedencia culé que el chico ha ganado en un año diez kilos de masa muscular. Diez kilos. En un año. Se publican sin pestañear datos que, analizados fríamente, levantan cejas.
Sport habla del nuevo Camp Nou. Parece ser que Laporta afirma que el Barça jugará en su estadio remodelado antes de fin de año, pero no dice exactamente antes del fin de qué año. También afirma Laporta que todo va según lo previsto, tanto en plazos como en presupuesto, lo cual probablemente significa que nada va según lo previsto, ni en plazo ni en presupuesto, ni mucho menos en lo tocante a las infrahumanas condiciones de trabajo de los obreros, tal como publicó en una serie de reportajes El Periódico de Catalunya. Semiesclavitud en Can Barça, otra realidad a la que da la espalda el soci. Lo dicho: seguro que existe un culé decente. Se le espera con ansia.
Por otro lado, tanto Sport como Mundo Deportivo informan de la operación a la que ha sido sometido el joven canterano Marc Bernal. Aparcamos ahora toda ironía para desear una pronta recuperación al chaval. Ánimo, Marc.
Por lo demás, también esperamos que exista un periodismo decente. Si es así, corresponde que se manifieste ya, por nuestra paz mental. El diario generalista Público publicaba ayer un artículo sobre casos de violencia sexual en el fútbol (incluyendo affairs tan disímiles como el de Dani Alves y el de Rafa Mir), y para ilustrar el texto, y el correspondiente post en redes sociales, ¿a que no sabéis de quién ponía una foto?
¿Y por qué?, os preguntaréis. ¿Qué tienen que ver con un asunto tan sórdido Vinícius y Florentino Pérez? Ya os lo decimos nosotros: absolutamente nada.
¿Cómo se puede ser tan sinvergüenza?, os preguntaréis entonces, en referencia a los redactores de Público. “Love is the answer, and you know that for sure”, cantaba también Lennon, aunque aquí nos maliciamos que la respuesta es justo la contraria al amor.
Pasad un buen día.
Bueno, pues cuatro días. En cuanto volvió el fútbol aquí. Cuatro desde que Vinícius dijo que España no es un país mayoritariamente racista, pero tiene un sector… Se lo resumo: asqueroso a fumigar. Lo dijo él, pudo decirlo cualquiera con una mínima sensibilidad, orejas limpias, una formación normalita…
El caso es que sí, a la primera, ayer, a unos futbolistas negros les llamaron lo clásico. En Gijón y Elda. Ninguno atiende por Vinícius: simplemente son negros. Y a mucha honra, añadiría mi amigo Carlitos Kameni. En Gijón y Elda la mayoría es gente de bien. Claro.
¿Deberán quitarnos el Mundial si de aquí a 2030 seguimos con lo mismo? Eso también dijo Vinícius. Libertad de expresión. ¿O no? Mientras lo aclaro, sigo esperando a que alguien me detalle los méritos de este fútbol español, este, para organizar el campeonato más importante entre países. Sin duda los tendremos y muchos, como en su día Rusia y/o Catar, pero me cuesta verlos.
A todo esto, apareció el ciudadano Pablo Bustinduy, magnífico ministro de España. En concreto, de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, otra vez ese añito… No tengo el gusto. El caso es que se confiesa madridista de izquierdas en una entrevista que concedió a Relevo.
La redacción es la que es, copio literalmente: “Mi corazón es del Éibar, que es de donde viene mi familia. Y soy un madridista de izquierdas, esa especie, digamos, que está en una perpetua lucha por su propia identidad, pero que existe, que existir existe y que yo reivindico abiertamente. Somos muchísimos en realidad, pero cuesta decirlo porque claro, son una serie de contradicciones grandes, pero yo creo que el Madrid representa evidentemente una estructura de poder y representa una ética de la victoria, una convicción en la victoria y creo que esos valores no deben ser ajenos a la izquierda”.
Desconocía la lucha que, por su propia identidad, libra el madridista de izquierdas según este ministro. Una batalla para casar madridismo e izquierda. Coño. Por lo visto les cuesta decir que son del Madrid, fíjense. Interesante y novedosísimo para mí, pues en mi vida conocí un madridista de izquierdas con esa pelea interior.
Desconocía la lucha que, por su propia identidad, libra el madridista de izquierdas según este ministro. pues en mi vida conocí un madridista de izquierdas con esa pelea interior
Pedradas mentales tienen también en esto: es inevitable. Pero que les cueste decir que son madridistas, lo dicho: ni uno. Por centrarnos en lo de ahora, están como locos con lo de las lesiones. Como el madridismo de derechas, fíjense.
Tampoco se lo noté al finado Rubalcaba, que no iba al palco presidencial para no dar la nota. Por forofo, no por socialista. Por lo que leí, tampoco intuí agobio en el coronel Ortega, el comunista que presidió al Madrid durante la guerra y consiguió nada menos que salvar el estadio de Chamartín. Dos ejemplos gordos y separados en el tiempo. Por no hacer larga la lista, digo.
¡Una serie de contradicciones generales, una estructura de poder! ¿Mande? Fue una lástima que la entrevistadora no le obligara a profundizar en el asunto, se nos fue vivo. Me supo tan a poco que cavilo llamarle al ministerio y que me cuente.
Contradicciones. No creo que se refiera a que ser madridista de derechas es fácil y lógico, luego lo meritorio y duro es serlo desde la izquierda: me olería a supremacismo más propio de otros clubes. No será el caso de Bustinduy. Seguro.
Una estructura de poder. ¿Por estar donde está ciento y pico años después de su fundación? ¿Por que lo presida Florentino y no un mando de la UGT? ¿Por sus relaciones con el poder del fútbol, Federación, Liga, UEFA?
¿Es algo que sólo sucede en el Madrid, y esa pena por la estructura de poder le es ajena a los hinchas del Bayern, gloria de Baviera? ¿Del City de los 117 casos abiertos por mala práctica con los dineros? ¿Del PSG, del Barça de Negreira? ¿Las izquierdas de esos clubes qué pensarán si es que piensan algo? El poder... Ya digo, una pena que no profundizaran. Nos quedamos en la puntita…
No creo que se refiera a que ser madridista de derechas es fácil y lógico, luego lo meritorio y duro es serlo desde la izquierda: me olería a supremacismo más propio de otros clubes. No será el caso de Bustinduy. Seguro
Es parecido a ser madridista y catalán, me hizo ver el gran Kollins y acierta. Madridista puede ser cualquiera sea diestro, zocato, español o búlgaro, pues el club se abrió a todos sin excepción desde que echó a andar, empezando porque el primer presidente fue el catalán Padrós.
Kollins me pasó esta foto, una imagen de cada partido en el estadio. En la bandera más grande, en el fondo sur, el escudo del club está flanqueado por la bandera española… ¡y la senyera catalana! La Peña Madridista de El Prat la llevó un día y allí se quedó. Decidieron que luciría cada partido. Luce. Casualmente, por a tele no la he visto.
¿Serán de izquierdas los de El Prat, los de la grada que la guardan, transportan y levantan? ¿Tendrán alguna contradicción, alguna feroz lucha interior? ¿Sí, no? ¿Sufren? Ojalá lo superen, claro. Que ya lo dijo el torero: hay gente ‘pa tó’. También en los ministerios.
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Buenos días, amigos. Las portadas de hoy son vacuas como un entrecot de aire. Siguen copadas por el fútbol de selecciones, ese que llena los bolsillos de unos cuantos a costa de la salud de los futbolistas, que parón tras parón caen lesionados como moscas y sus clubes quedan privados de la participación de los jugadores que tienen contratados.
A esto del parón de selecciones en La Galerna le hemos sacado cantares. Si aún no lo sabéis, os aconsejamos que leáis aquí nuestro portanálisis de ayer.
La prensa del FC Barcelona también es muy fan de la selección española, como ya conocéis, y no escatiman loas al combinado nacional, sobre todo a los integrantes del Barça. Fabián marcó dos goles, pero Lamine y Ferran fueron los mejores, ambos repartieron asistencias y Torres además marcó. Joselu probablemente metería el gol sin querer, porque jugó en el Madrid. Además, Pedri se sacrificó por el equipo al ser cambiado tras la expulsión de Le Normand y fue el mártir necesario para que se produjera la histórica victoria por 1-4 contra Suiza.
Marca habla de una España de 10. Sobre otras cuestiones, el diario de Gallardo menciona en su parte superior el Marca Sport Weekend. Quizá sea un evento en el cual durante un fin de semana te enseñan a menospreciar al Real Madrid, a ceder portadas a dirigentes que se apropian indebidamente de sus clubes y albergan grupos neonazis en su estadio, a no hablar del mayor escándalo de la historia del deporte español o a poner en el foco a Vinícius. Un Vinícius, por cierto, que se ha erigido, además de en el mejor futbolista, en el mejor desenmascarador de miserables del mundo. Todos aquellos cuyo discurso huele a naftalina se ponen en fila para ir insultando uno a uno al jugador madridista.
Hay otro futbolista, también del Madrid, cuya habilidad social no es desenmascarar miserables, sino destapar sinvergüenzas. Y hoy cumple 39 años.
Modric, 39 años destapando sinvergüenzas.
Desde aquí le felicitamos y le deseamos una jornada estupenda. Luka uno de los mejores futbolistas que ha vestido la camiseta del Real Madrid. Y cualquier otra zamarra. U otra prenda, un esmoquin, por ejemplo, como el que lució al recoger el Balón de Oro. Desde aquí le deseamos un feliz cumpleaños. Ayer ya comenzó a celebrarlo marcando este golazo con Croacia:
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— follow @amd_851 (@followamd_851) September 8, 2024
La calidad de Modric es un parámetro que sabemos que no es directamente mesurable, por lo que en ocasiones hay quienes, probablemente debido a sus aptitudes, no son capaces de atisbarlo y caen en errores de apreciación. Algunos de ellos verdaderamente groseros.
Habíamos dicho antes que la habilidad social de Modric era destapar sinvergüenzas y no desenmascarar miserables, como Vinícius, pero tal vez nos hayamos equivocado. Basta leer la frase: “El croata se presentó en el Bernabéu jugueteando con su hijo de cuatro años, ya casi tan 'alto' como él” de Óscar Zárate, autor del artículo “Peluka”, para darse cuenta de que Modric también desenmascara miserables.
Pero el problema de mesurar la calidad puede resolverse echando un vistazo al palmarés del 10 blanco:
Si miramos solo las Champions, él solo tiene más que el FC Barcelona en toda su historia. Hay un dato que lo dice todo: es el futbolista más laureado del Real Madrid, a su vez el club más laureado de la historia.
Nos quedaba por comentar la portada de As, que en su faldón dice que Militao y Bellingham apuran su recuperación con el objetivo de ser convocados para el partido del sábado contra la Real Sociedad.
Sí, en unos días vuelve a jugar el Real Madrid, lo que significa que termina el parón de selecciones. Pero no os aflijáis, en cosa de un mes tenemos otro. ¡Viva!
Pasad un buen día.
Imagínense que a Zinedine Zidane el Real Madrid acabara en estos días de pagarle el finiquito después de casi cuatro años desde que dejara de ser entrenador del equipo. Imagínense la noticia en la primera página de todos los medios. Nada de esto, todo lo contrario, y por supuesto, sucede en el caso de Quique Setién y el FC Barcelona.
La tradicional tacañería catalana tiene en el presente su imponente representación (más que un club, un atavismo) en la entidad que ha terminado, cuatro años después, de liquidar a su antiguo entrenador, una minucia en medio del caos económico y legal y moral de una institución sostenida sine die por apuntalamientos de urgencia.
Los puntales de urgencia que ahora se llaman palancas, diferimientos, asombrosas por enésimas ventas de no se sabe qué estudios, y así diversas apariencias de fantásticas operaciones negociales que apenas logran enmascarar los esfuerzos de todo el ejército mediático al servicio de institución ya tan rancia.
Tanto hablar de la caverna ya se sabe por qué es. Es el barcelonismo convencido de que lo que ocurre es en realidad una conspiración y no el producto de un sinfín de desmanes, tan llenos de incompetencia como de vileza, el que se encuentra dentro de la caverna, prisionero de sus captores y solo ve las sombras platónicas que aquellos proyectan.
Es una forma de seguir intentando ser felices, felizmente engañados mientras todo se ha tapado durante tanto tiempo que ya ni siquiera hace falta. Antiguamente, en las casas que se dejaban por un tiempo se cubría el mobiliario para resguardarlo del polvo o de la humedad. Esto también lo hacía el Barcelona, no para preservar sus muebles, sino para ocultar sus vergüenzas.
Ahora las vergüenzas ya son tan públicas que ni siquiera se molestan en taparlas, entre otras cosas porque no pueden debido a la cantidad y al volumen
Ahora las vergüenzas ya son tan públicas (aunque no dé la impresión de ello, aunque la dé) que ni siquiera se molestan en taparlas, entre otras cosas porque no pueden debido a la cantidad y al volumen. No tienen capacidad para encubrir tanta iniquidad (incluso a pesar de la tupida red de encubridores), así que la opción es hacer que no se ve, como si todo estuviera negreiro, negreiro. Como no se puede esconder, lo siguiente es hacer ver que no se ve, aunque todo el mundo lo vea, como el finiquito de Setién.
Todo el mundo sabe que a Setién le han liquidado cuatro años después, pero casi todo el mundo piensa que es lo normal. Nadie se sorprende. Es la normalización de la indecencia.
Y esto de Setién (cabría llamarlo el “finiquieto” por la infamante quietud general) es una nimiedad en comparación a todo lo que debe de guardarse en ese gran almacén de atropellos que se imagina que existe, como un Dorado del fraude, en algún lugar secreto (quizás el verdadero “Espai Barça”), lo único que ha podido construir, al menos en los últimos 20 años, el “club” que es la más grande mentira de la historia del deporte.
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¿Qué hubiera pasado si uno de los capitanes Del Real Madrid se hubiera llenado las manos de dinero por llevar la Supercopa de España a Arabia Saudí junto al presidente de la RFEF?
¿Qué hubiera pasado si un grupo ultra protegido por el Real Madrid lanza insultos racistas a una persona y el club en vez de condenarlo lo blanquea y hasta protege a los violentos?
¿Qué hubiera pasado si el Real Madrid paga al vicepresidente de los árbitros durante décadas?
¿Qué hubiera pasado si el Real Madrid se inventa una lesión de larga duración de un futbolista y la Liga le guiña el ojo para que aquí no pase nada y así se pueda inscribir a otro?
¿Qué hubiera pasado si un futbolista Del Real Madrid llega a tener un contrato de cerca de 550 millones de euros mientras proclama a los cuatro vientos su amor eterno por el club?
¿Qué hubiera pasado si dos personas deciden hacerse con el control Del Real Madrid de manera ilegal?
¿Qué hubiera pasado si un pez gordo del fútbol español ayuda a un candidato a la presidencia Del Real Madrid a alcanzar el palco y luego le tiende la mano para ser palanquista?
¿Qué hubiera pasado si Florentino Pérez hace contratos ascendentes a diestro y siniestro sin tener ni para pagar las nóminas?
¿Qué hubiera pasado si el Real Madrid abandera una lucha independentista cuyo objetivo era generar una fractura dentro del pueblo español?
¿Qué hubiera pasado si dimite un gran número de directivos en el Real Madrid durante una etapa en la que su presidente llenase el entorno de comisionistas y representantes cuya vinculación emocional con el club fuera nula?
¿Qué hubiera pasado si Florentino Pérez llega a cerrar RMTV alegando “motivos económicos” mientras se desmarca con 300 millones de euros en fichajes de los cuales más de la mitad abandonan el club en menos de tres años?
¿Qué hubiera pasado si en las obras del Bernabéu encuentran maltrato laboral a ciertos trabajadores y condiciones casi tercermundistas dentro del día a día?
¿Qué hubiera pasado si el Real Madrid despide a dos jugadores de baloncesto el mismo verano sin que haya motivo aparente más allá de una ruina desbocada dentro de la entidad?
¿Qué hubiera pasado si el Real Madrid gana una Liga con futbolistas que no deberían haber sido inscritos?
¿Qué hubiera pasado si Javier Tebas le da al Real Madrid información privilegiada sobre un fondo buitre poco antes de que este aterrice en España para arrasar con todo?
¿Qué hubiera pasado si un presidente del Real Madrid admite públicamente que odia al Barcelona y que hará todo lo posible por dañar al Barcelona y acaba teniendo un cargo en la RFEF?
Empecé a hacerme preguntas y se me echó la tarde encima. En pocos minutos se pueden resumir años de ignominias. Y me quedan muchas en el tintero, obviamente.
Hubo un momento en que la relación del Real Madrid con los medios de comunicación cambió y todo el castillo de naipes que había construido en torno al club blanco se desmoronó al mínimo soplido. Cuando Florentino Pérez puso a la entidad por encima de todo y convirtió el hermetismo en una nueva forma de vida, la prensa pasó de ser amable a rencorosa, un giro que se explica desde la teoría del grifo cerrado y el hecho de no poder vivir del Real Madrid.
Durante décadas, los medios de comunicación se creyeron con la fuerza suficiente como para manejar a su antojo y hasta abofetear a un club que siempre fue infinitamente más grande que ellos pese a que el discurso era que los altavoces ayudaban más que erosionaban. En pleno 2024, con redes sociales de todos los colores, canales de YouTube y Twitch en los que poder refugiarse, podcasts con voces menos reconocidas, pero más libres y una capacidad casi infinita para acceder a informaciones que otrora sonaban inalcanzables, la prensa ha descubierto que ya no puede meter mano ni mangonear al Real Madrid, que Florentino Pérez dará alpiste cuando considere necesario y el resto de días —muchos, cientos— no cogerá ni el teléfono. También ha descubierto la prensa que hay gente cansada, decepcionada, hastiada, cuya ceguera resultó ser pasajera y que ahora cree más en el casi desconocido que nunca les mintió que en el rostro superconocido que pocas veces les dijo la verdad.
Cuando Florentino Pérez puso a la entidad por encima de todo y convirtió el hermetismo en una nueva forma de vida, la prensa pasó de ser amable a rencorosa, un giro que se explica desde la teoría del grifo cerrado y el hecho de no poder vivir del Real Madrid
De un tiempo a esta parte, la prensa es enemiga del Real Madrid. Cuesta mucho tatuar este pensamiento en gente que lleva años hablando del poder de Florentino Pérez en las instituciones y en los medios de comunicación. Y es que, ya se sabe aquello de que una mentira dicha muchas veces puede convertirse en verdad. Pero no seré yo el que la compre en esta ocasión. No después de 3.500 vídeos, horas dedicadas a comunicar y días y más días hablando con el madridista por una pantalla y un play de distancia.
¿Cómo va a tener Florentino Pérez o el Real Madrid cierto poder si hemos abierto una fractura insalvable con la Liga de Tebas, el CTA de Medina Cantalejo y hasta los medios de comunicación? ¿Qué fuerza tiene Florentino Pérez cuando la prensa de la capital manipula y daña incluso más que la de Catalunya? Toxicidad nacida desde el Grupo Prisa, editoriales escritos al dictado desde Marca, tertulias cuyo fondo es el ruido y el incendio permanente para con un club que cuenta seis Copas de Europa en once temporadas mientras es incapaz de ganar dos Ligas seguidas desde 2008. El Real Madrid tiene mucho poder y por eso se manipulan declaraciones de Vinícius para convertirlo en enemigo público número uno. El Real Madrid tiene mucho poder y por eso se inventan desde la propia capital un conflicto casi armado protagonizado por Bellingham por una foto dentro de un álbum de quince —el que no entienda esto encontrará la explicación en el análisis de portadas de este jueves—. El Real Madrid tiene mucho poder y por eso le acusan, entre unos y otros, de adulterar la competición por poner vídeos en la TV del club mientras a otros se les acusa de bastante menos pese al dineral que invirtieron en la neutralidad mal explicada. El Real Madrid tiene mucho poder y por eso le tuvieron que entregar una Liga como si fuera un paquete de Amazon. Poder, esa palabra que siempre va acompañada de Florentino Pérez como si fuera parte de su traje impoluto con americana, camisa y corbata. Una palabra vacía, insulsa, inexacta, maquillada con mentiras construidas durante años que sólo han servido para atacar a la entidad deportiva más grande de toda la historia porque un día descubrieron que el grifo estaba cerrado.
Ya no viajan en el avión del club ni venden merchandising del mismo en los periódicos. Ya no tienen acceso a exclusivas y tampoco a entrevistas casi semanales con futbolistas de la primera plantilla. Y cuando te cierran la puerta de casa mientras tú pensabas en alicatar los baños y amueblarla a tu antojo, tienes dos opciones: preguntarte por qué o llenarte de ira y no saber controlarla. El periodismo hizo lo segundo. Y, mientras tanto, Florentino demostró que sabía alicatar y amueblar sin ayuda de nadie.
Y a kilómetros de allí, mientras tanto, Joan Laporta abrió un grifo y le hizo gracia, así que decidió inundar la casa. Todos tienen acceso a todo y por eso nadie pone en duda el trabajo, la dignidad, la profesionalidad, la entrega y el sentimiento de una persona que, mientras filtra y baila con comisiones, hunde un poco más al club del que supuestamente estaba enamorado. Laporta no sabe alicatar ni amueblar, pero sabe cómo perpetuarse en el cargo. Y para ello aprendió rápido que el relato es más importante y que para gobernarlo sólo hace falta tener contenta a la prensa, que es tan barata como un asiento en cualquier parte del avión low cost en el que se ha convertido el Barcelona.
En definitiva, el Real Madrid está en medio del caos recibiendo cañonazos y respondiendo como puede, mientras que el Barcelona, el Atlético de Madrid, la Liga, la RFEF, el CTA y tantos otros dibujan sonrisas y respeto en los medios y la opinión pública porque si sólo escuchas la versión de Caperucita Roja, el lobo siempre va a ser el malo de la historia.
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Buenos días, amigos. "El dolor de los dolores, / el dolor más inhumano, / es pillarse los c... / con la tapa del piano". Quien inventó tan salerosa coplilla, perfectamente adaptable a la melodía de badabadum badum badum badum badero, no conocía los parones de selecciones. Desde luego, no conocía la obligación de tener que escribir un portanálisis durante un parón de selecciones. Eso sí que es el dolor de los dolores.
El dolor de los dolores,
el dolor más inhumano
es parar por selecciones
a la vuelta del verano.
Badabadum badum
badum badum badero.
Sin embargo, cada vez que Dios cierra una puerta abre una ventana, y hoy encontramos una novedad que nos llena de orgullo y satisfacción.
Sí, amics. Xavi Hernández ha fichado como colaborador de Marca. Es más: ha fichado como portadista de Marca.
A pesar de que está contratación no ha sido anunciada oficialmente, y a pesar también de que Xavi ha escrito "césped" y no "céspet", a fin de mantener oculta su identidad, el estilo se reconoce a la legua.
Nos parece bien que Marca ayude a los damnificados por la impía política de recursos humanos del club cliente de Negreira. Aquellos entrenadores que son despedidos en Can Barça pueden, cómo no, tener un hueco en los medios de comunicación. Imagínate, si no, cómo van a sobrellevar los rigores de la proverbial tardanza culé en liquidar los correspondientes finiquitos.
El pobre Quique Setién, por ejemplo, acaba de terminar de cobrar el suyo, solamente cuatro años después de su despido. Cuatro años. ¿Qué pasa? ¿Es que vosotros lo hacéis siempre todo a tiempo? Ya podía Marca haberle encargado unas portadillas aquí y allá al bueno de Quique. Con eso y lo de las vacas podía haber ido tirando. El siguiente al que van a terminar de liquidar es Koeman, de quien se rumorea que terminará de percibir la cantidad íntegra de su finiquito cuando se haga justicia por el caso Negreira. Pobre Ronald.
Xavi está en la cola, justo después del holandés. Entretanto, se entretiene confeccionando portadas para Marca. Uno de los héroes del supremacismo tikitakil acaba vendido a la Caverna. A lo mejor es que no es tanta Caverna, o simplemente que cuando el hambre aprieta no se descartan las soluciones desesperadas.
El dolor de los dolores,
con la angustia que comporta,
es cobrar tu finiquito
de las manos de Laporta.
Badadabum badum
badum badum badero.
Habría sido más edificante ver a Xavi colaborando con Mundo Deportivo, que hoy lanza un alegato en favor de la protección (arbitral, entendemos) al gran talento emergente del equipo cliente de Negreira, es decir, Lamine Yamal.
Nos sumamos, como no puede ser de otra manera, a la exigencia de protección arbitral de los mejores y más determinantes jugadores de la liga. Pero cuidado: de todos ellos. Dice Mundo Deportivo que Lamine es "el tercer jugador que más faltas recibe". ¿A que no adivináis quién es el primero?
Exacto. El enemigo público número uno que para Mundo Deportivo no sólo no necesita protección, sino que debe ser puesto permanentemente en el foco: Vinícius, que no sólo es el que más faltas sufre sino ¡el tercero más tarjeteado de toda la liga!
Todo es divertidísimo, amics.
Y poco más por hoy. Sport factura una de sus clásicas portadas en las que consuela al soci (con la cacareada supremacía culé vía Masía) del descalzaperros que es su club, y en un faldoncillo As dice que Tchouaméni está "bajo sospecha". Se conoce que el bueno de Aurelien ha pagado durante 17 años al vicepresidente de los árbitros, o algo así.
Pasad un feliz domingo.
El Real Madrid femenino arrancó su quinta temporada de existencia goleando (0-5) al RCD Espanyol en la primera jornada de la Liga F. La escocesa Caroline Weir lideró a las blancas en su reaparición, marcando dos goles y dando otro a María Méndez. Athenea del Castillo y Maite Oroz redondearon el marcador en la segunda parte.
Dentro de veinte días se cumplirá un año desde el fatídico partido entre selecciones en el que Caroline Weir sufrió una rotura de ligamento cruzado anterior, lesión que condenó al Real Madrid femenino y a su afición a afrontar una temporada de transición cuando la misma acababa de comenzar. Si bien el equipo volvió a cumplir su objetivo principal (el subcampeonato liguero que da acceso a Champions), el curso perdió todo atisbo de ilusión. El asalto del siguiente escalón debería esperar.
Doce meses después, y en apenas unos minutos sobre el césped, el retorno de la genial centrocampista escocesa permitió a este Real Madrid 5.0 iniciar el campeonato de liga con una sonrisa de oreja a oreja. Con un once significativamente repleto de futbolistas recién llegadas (seis de diez jugadoras de campo), el conjunto de Alberto Toril no necesitó escarbar demasiado para encontrar la vía de agua en la defensa rival. El fútbol fluyó en cuanto Weir, siempre bien acompañada en la medular por las debutantes Melanie Leupolz y Filippa Angeldahl, comenzó a sumar toques con el balón.
Si en el ambiente sobrevolaba la pretemporada de perfil bajo por la que este año ha optado el club, el talento de los nuevos refuerzos acalló el debate al poco de superar los diez minutos de juego. Una muy participativa Eva Navarro forzó una falta en campo rival, la ’10’ centró buscando el área y María Méndez entró sin miedo y como un camión para adelantarse a la salida por alto de la guardameta y firmar de cabeza su primer gol con la camiseta del Madrid. El 0-1 agudizó la tendencia de un partido predestinado al dominio blanco ante lo que poco pudo hacer un recién ascendido Espanyol. La única baza que funcionó, balones largos en profundidad para Arola Aparicio, fue resuelta unas veces por la línea defensiva y otras por la hiperactividad bien entendida de Misa Rodríguez. Así las cosas, el duelo permitió a la canaria ir compenetrándose con la que puede convertirse en su nueva pareja de centrales (la propia Méndez junto a Maëlle Lakrar).
Por delante, tanto Angeldahl como Leupolz demostraron sus trienios de veteranía en el fútbol europeo aportando las dosis justa de contundencia y fluidez en el movimiento del balón, dejando a Caroline Weir libertad total para imprimir veneno al ataque a partir de los 4/4 de campo rival. En una de las intentonas de Eva Navarro caracoleando en la frontal llegó el segundo gol, fruto del rechace al tiro de la extremo murciana. No por casualidad, sólo Weir leyó a dónde podría dirigirse ese balón sin dueño, y allí acudió para rematar a gol la red al primer toque. La esencia del fútbol, su misterio irresistible, se esconde en acciones así: ¿por qué son siempre jugadores como Caroline Weir o Jude Bellingham a quienes sale cara cada lance de partido?
La feliz reaparición de la todocampista británica alivió cualquier sensación de rigidez o presión típica de los primeros minutos oficiales, hasta el punto de hacer olvidar la travesía por el desierto que sus compañeras han atravesado. Athenea del Castillo y Eva Navarro encontraron, uno tras otro, balones servidos con los que intentar sus travesuras en cada costado. La goleada era inevitable y únicamente se retrasó por la pólvora mojada de Alba Redondo en su estreno como delantera centro blanca. Lo probó con tesón, pero siempre estuvo unos centímetros alejada del lugar exacto al que llegaba la asistencia de gol.
En la segunda parte llegó el carrusel de cambios, pero a Weir le dio tiempo a sumar su segundo tanto antes de completar su bien medida hora de rodaje. Esta vez fue Athenea la que filtró con clarividencia el balón a la escocesa, quien controló y remató con facilidad para batir a Romane Salvador. Desde ese momento, el resto del encuentro se convirtió en un acoso continuo al área perica, pues las locales apenas pudieron respirar con el cuero en los pies. Ello explica la actividad de la lateral Oihane Hernández tan cerca de la línea de fondo del Espanyol, avenida por la que llegaron los dos últimos goles madridistas. El 0-4 en un balón raso servido por la ’11’ que empujó a la jaula Athenea, y el definitivo 0-5 de nuevo por parte de Oihane, aunque esta vez por arriba, que Maite Oroz domó con calidad antes de poner la guinda.
La goleada, el reparto de minutos, la portería a cero y los tres puntos sentarán estupendamente al vestuario del Real Madrid, pero nada podrá igualar la sensación mágica de ver de nuevo a Caroline Weir sobre el verde. Si el propio fútbol pudiese hablar, nuestro amado deporte sería el primero en estar radiante por su vuelta.
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Buenos días, queridos amigos.
Continúa el parón por el apasionante torneo de la Neisionslí, gracias al cual podemos seguir disfrutando de lo que Maketo Lari definió en su día con acierto como “fútbol de seLESIONES”. El parón en mitad de la cuasipretemporada cierra para el Madrid con lesiones de diversa consideración de Mendy, Tchouaméni, Militão, Ceballos, Jacobo y anoche Güler, que se unen a las de Camavinga y Bellingham. Una auténtica plaga. Bien es cierto que casi la mitad sucedieron con sus clubes y no con los combinados nacionales, pero eso entra dentro de lo normal, de lo aceptable o admisible.
Lo que no ayuda a la salud de los futbolistas es sobrecargar un calendario con torneos absurdos para que unas federaciones de dudosa honorabilidad se llenen los bolsillos. Para que no se diga que solo hablamos de los nuestros, Oyarzábal y Fermín también serán bajas sensibles para sus respectivos equipos, pero aquí nadie dice nada, nadie se queja de esta usurpación de jugadores (y de espectáculo para el aficionado) que roza lo delictivo. La prensa está a sus cosas, a inventar falsas polémicas con Vinícius, a manipular fotos y declaraciones de Carvajal para azuzar un mal ambiente que no existe, o a ocultar lo que no quieren que el espectador lea, que, por otro lado, responde exactamente a lo que quieren los que manejan el cotarro y ponen la pasta.
Sorprende la diversidad en las portadas, algo muy habitual de estos parones cuando el interés informativo decae: Roglic, Haaland, Flick y la interminable lista de futuribles del Barça. Pero aún más sorprende que se hiciera tanto hincapié en su día y se creara tanta polémica artificial alrededor del fútbol femenino y la ausencia del Real Madrid en la Liga F para, llegada la hora de verdad, ¿qué, buscamos qué lugar ocupa el fútbol femenino para esa prensa madrileña tan preocupada en su día por la escandalosa ausencia del Real Madrid en la élite?
Ayer comenzó la Liga F y lo hizo con una contundente victoria del Real Madrid por 0-5 en su visita al Espanyol. Pero, por más que sacamos la lupa, no encontramos la mención por ningún lado. Esa es la importancia real que le da este diario a la competición, por mucho que en su día el periódico y las radios del mismo grupo empresarial llenaran páginas y horas con la vergüenza que suponía que el Real Madrid careciera de una sección femenina en el club compitiendo al máximo nivel.
Al menos la lupa nos ha ayudado a encontrar en la portada del diario Marca una referencia (mínima, eso sí) a la apabullante victoria de Carolina Weir y sus compañeras en la Ciudad Deportiva Dani Jarque. Las letras tienen menos tamaño que las de los titulares de Roglic y los bronces paralímpicos, pero al menos es algo.
Ya nos contarán ustedes a cuento de qué viene una portada entera dedicada al noruego Erling Haaland, el “amigo” de Cucurella, según la canción de los aficionados del Chelsea. El parón de seLESIONES resulta tan soporífero que la gente tiene que inventar cosas para entretenernos, como aquella que circuló durante la Eurocopa que decía que Cucurella era una palabra que podía valer casi para cualquier cosa: un helado de cucurella, un brote de cucurella, un tipo de pizza, una excusa por llegar tarde… Así que se nos ha ocurrido utilizar al simpático lateral izquierdo que bebe paella y come Estrella (¿o era al revés?) para animar este portanálisis infumable. De hecho, hemos comprobado que Cucurella sirve como título para un montón de películas:
Sexo, cucurellas y cintas de vídeo
Cucurella fiction
La cucurella de Schindler
Cucurellas al borde de un ataque de nervios
No es país para cucurellas
Estamos tan aburridos sin partidos del Real Madrid que podríamos seguir durante horas:
El sentido de la cucurella
La vida secreta de las cucurellas
Sin cucurella en el frente
Cucurella en el cuerpo
Con cucurellas y a lo loco, que también podría ser Con faldas y a lo cucurella.
El juego nos resulta mucho más entretenido que leer a qué dedica sus portadas la prensa cataculé.
Cucurella confidential. No, no suena tan bien. Quizás sea porque Cucurella sirve para objetos alegres o temas positivos, pero no para asuntos turbios. Veamos otro ejemplo, así, tomado al azar:
“Se confirma la inhabilitación del presidente de la Federación Española de Fútbol por dos años tras la operación Cucurella”.
Regular, no suena muy allá. Otro:
“Varios presidentes de primera protestan por la situación financiera de sus clubes tras la firma del acuerdo con el fondo Cucurella”.
Poco serio, no vemos que encaje demasiado. ¿Seguimos?
“Laporta reconoce en rueda de prensa que le faltan 60 cucurellas para cumplir con las reglas del límite salarial”.
Nah, la prensa está a otras cucurellas, digoooo, cosas.
Kimmich y Tah para 2025. Notición. ¿Y por qué no Cucurella?, nos preguntamos.
Pasad un buen día y no os lesionéis por culpa de un tropezón con la cucurella que el niño haya podido dejar por el pasillo de casa.
¿Cuál es la probabilidad de que después de 5 temporadas con el VAR, el Madrid haya tenido 24 intervenciones más que el Barcelona y 11 más que el Atlético de Madrid? ¿Y cuál es la probabilidad de que, en la suma de todas esas revisiones, el Real Madrid haya salido perdiendo con un saldo negativo de -18, frente a los -6 del Barcelona y los +11 del Atlético de Madrid?
Cualquier persona racional diría que las probabilidades son bajísimas. Y un analista estadístico habría dicho que es imposible. Como los saldos de penaltis y tarjetas rojas que observamos durante las últimas tres décadas y que sistemáticamente fueron ignorados por la prensa y una gran parte de los aficionados. Al final del artículo están analizados los datos pormenorizadamente, pero antes es necesario analizar todo lo demás.
Así que debemos volver a lanzar algunas preguntas, que en realidad son casi retóricas. ¿Ha desaparecido el Negreirato? ¿Sigue vivo entre nosotros? ¿Sigue el F.C. Barcelona comprando el sistema arbitral? Cuando todavía no está sentenciado el mayor caso de corrupción de la historia deportiva de Occidente, seguimos inmersos en un proceso judicial que no ha tenido ningún tipo de repercusión deportiva para el F.C. Barcelona.
¿Cuál es la probabilidad de que después de 5 temporadas con el VAR, en la suma de todas las revisiones, el Real Madrid haya salido perdiendo con un saldo negativo de -18, frente a los -6 del Barcelona y los +11 del Atlético de Madrid?
A pesar de las abrumadoras pruebas (los pagos a Negreira son irrefutables, así como la existencia de empresas pantalla y de un entramado para cobrar del FC Barcelona, además del rol de Negreira dentro del CTA y su “índice corrector”), la liga y prácticamente todas las instituciones y dirigentes, a excepción del Real Madrid, han seguido como si nada hubiese pasado.
Y si no hay castigo ni condena, ¿por qué no repetir la estrategia? Al fin y al cabo, Laporta fue uno de los que renovó el mandato de Negreira, cuadriplicándole el sueldo. Y si durante su primera época le fue bien a nivel de éxitos deportivos, ¿por qué no repetir ahora? Nada parece haber ocurrido. Se ha librado del proceso como imputado, su imagen no aparece apenas desgastada entre su propia afición, que le ha comprado todas sus mentiras —cajas de cartón vacías incluidas— y la prensa afín no parece cuestionar absolutamente nada.
También han salido beneficiados, por cierto, todos esos árbitros que se formaron en el Negreirato. A pesar de que se han hecho públicos los nombres de los colegiados que pagaron a Negreira Junior, ese coach de prestigio internacional, un Jordan Peterson a la española, que les ayudaba a gestionar sus vidas y emociones, no ha habido ningún tipo de sanción para ellos. Se juzga al Barcelona como institución, y a los pocos incautos que pasaban por allí, pero nada más, como si los corrompidos árbitros no tuviesen nada que ver en todo este Barçanegreirato (me niego a llamarlo caso Negreira).
Y si no hay castigo ni condena, ¿por qué no repetir la estrategia? Al fin y al cabo, Laporta fue uno de los que renovó el mandato de Negreira, cuadriplicándole el sueldo
Bajo el paraguas de Negreira se cobija, en realidad, un sistema putrefacto que tiene personas con nombres y apellidos. Para todos aquellos que entraron en la “escuela Negreira”, en el máster acelerado para ser mejor árbitro (y mejor persona), el resultado fue excelente. ¿Qué les impide a ellos y a muchos otros no seguir colaborando de la misma manera? ¿Qué les impide incluso perjudicar al Real Madrid abiertamente? Al fin y al cabo, es el único club personado en la causa, el enemigo visible. Parecen los únicos interesados en destapar una trama que, si bien perjudicó al club blanco, también lo hizo al resto de clubes y, por supuesto, a la imagen de la liga, a la limpieza de la competición y a España.
Si todo son beneficios para los tramposos, la pregunta vuelve a ser clara, ¿por qué no volver a implementar un sistema corrupto? A la vista de los últimos escándalos, especialmente con el infame arbitraje de Alberola Rojas, parcial como pocos, son todas preguntas legítimas. Hemos visto en los últimos días, otros datos estadísticos aportados que se salen nuevamente de la norma.
Y sí, el VAR venía para arreglar muchos de estos problemas, pero ya sabemos que toda tecnología en malas manos puede ser utilizada para fines perversos. Y esto es lo que sospechamos miles de madridistas (¿y no madridistas cabales?) que está ocurriendo.
El círculo se repite mientras el fútbol español se degrada a marchas agigantadas, con presidentes como Rubiales, Villar o Rocha imputados, o con la permanente mancha de la sospecha hacia dirigentes arbitrales como Clos Gómez o Medina Cantalejo. De la misma manera que llamaban locos a aquellos que tempranamente denunciaron la gigantesca anomalía estadística que había con los saldos arbitrales de los equipos, ahora, aquellos que vuelven a poner el énfasis en la estadística serán nuevamente unos locos o unos conspiranoicos.
¿Qué les impide a ellos y a muchos otros no seguir colaborando de la misma manera? ¿Qué les impide incluso perjudicar al Real Madrid abiertamente? Al fin y al cabo, es el único club personado en la causa, el enemigo visible
Y, sin embargo, nada tan cuerdo como pensar que si lo hicieron una vez (una vez durante muchos años, posiblemente 3 décadas), lo natural sería volver a hacerlo. Además de la lentitud judicial, hay un panorama político favorable a toda entidad que represente al independentismo, así como un mismo sistema arbitral donde no han cambiado los nombres. Los mismos que designaba Negreira están ahora al frente de las instituciones arbitrales. Lo descabellado sería pensar que el modus operandi es distinto de aquel. Eso sería lo anómalo, que árbitros y personas que crecieron al albur de un sistema corrupto y se beneficiaron con ello, de pronto han decidido ser completamente honrados.
Desde la llegada del VAR, sabemos que los criterios de aplicación son arbitrarios. Lo son en el campo y en la sala VOR. Y bajo supuestos protocolos, lo que se esconde es en realidad una tremenda falta de transparencia y un afán continuado por evitar que los espectadores entiendan con claridad los criterios arbitrales y dispongan de toda la información posible (imágenes incluidas) y sobre aquello que se discute entre el árbitro de campo y el de la sala VOR.
Y si la mera percepción nos induce a pensar que el sistema sigue corrupto, también lo hace la pura lógica, sabiendo que Mediapro, cuyos propietarios son socios accionistas del F.C. Barcelona, son los que manejan las imágenes. De igual manera sorprenden los datos estadísticos, que acumulan una serie de anomalías donde nuevamente el Real Madrid es el equipo más perjudicado. Justo como con los saldos arbitrales que periódicamente publicaba algunos tuitero madridista en pleno apogeo del Barçanegreirato, y que constantemente eran ignorados por el mismo establishment periodístico y mediático, que ahora también ignora la realidad estadística del VAR.
A la hora de evaluar los datos hay que considerar algo tan básico como que el Real Madrid y el Barcelona son equipos que, por su manera de jugar, por ser equipos grandes y por la calidad de sus jugadores, deberían tener parámetros estadísticos parecidos. Quizá incluso más beneficiosos aún para el Real Madrid, que ha sido el mejor equipo en Europa en la última década. Pero cuando analizamos los datos observamos que dista enormemente de ello, y el Real Madrid sale perjudicado.
Lo anómalo sería que árbitros y personas que crecieron al albur de un sistema corrupto y se beneficiaron con ello, de pronto han decidido ser completamente honrados
De igual manera, sobre una estadística acumulada de varios años, lo normal es que el número de intervenciones del VAR fuese similar entre todos los equipos, así como los resultados (si son a favor o en contra). Durante 5 temporadas las equivocaciones de los árbitros deberían ser similares entre unos y otros equipos, como cuando tiras una moneda al aire 1000 veces. Lo normal en este estudio sería que al cabo de estas temporadas de análisis de los resultados del VAR los equipos tuviesen parámetros parecidos. En especial los equipos con características similares.
Un análisis aséptico de los datos ya nos arroja resultados sorprendentes. De 8 equipos analizados que estuvieron en la primera división durante las últimas 5 temporadas, el Real Madrid tiene los peores datos en 3 de las 4 categorías. Y en otra, la cantidad de intervenciones totales, muchas menos que sus dos inmediatos competidores, FC Barcelona y Atlético de Madrid.
El saldo acumulado (decisiones beneficiosas-decisiones perjudiciales) es negativo, muy alejado del segundo. Las decisiones favor del Real Madrid en el VAR son las de menor porcentaje mientras que las negativas son las de mayor porcentaje. Es decir, a la hora de revisar las jugadas del Real Madrid, hay muchas más probabilidades de que el veredicto perjudique al club blanco que a cualquier otro club de primera división. Este sesgo negativo es el saldo acumulado, y es tan sorprendentemente que la diferencia entre el Atlético de Madrid y Real Madrid es de 29 puntos.
Los datos estadísticos parecen tener más sentido cuando entendemos quién ha estado al frente del Comité Arbitral. Cuando se implementó el VAR y hasta noviembre del 2021 el encargado fue Velasco Carballo. Curiosamente, a partir de ese momento y en las dos temporadas siguientes es cuando la diferencia con máximo rival, el FC Barcelona, es más llamativa. La diferencia es tan grande, como un saldo negativo para el equipo blanco de -15 versus un saldo positivo de +1 para el club culé.
Y, casualmente, fue en la temporada pasada cuando ese saldo se equilibró dentro de unas variables que deberían ser normales. ¿Acaso influyeron las noticias del caso Negreira?
También sorprenden los resultados de la temporada 2019-2020, con un saldo favorable al Real Madrid. Cualquier saldo a favor del Real Madrid sorprende enormemente, a pesar de ser el equipo más laureado y exitoso de la historia. Quizá la inexistente relación con Negreira en ese momento, a quién el Barça cortó sus pagos en mayo del 2018, pudo influir en ese sesgo positivo hacia el club de Florentino Pérez.
La implementación del VAR se produjo en la temporada 2018-2019, con un nuevo impulso dado por Velasco Carballo, que pretendía regenerar las instituciones arbitrales. Si buceamos en las declaraciones de aquella época y en las intenciones de Velasco Carballo, había un ánimo por regenerar el sistema arbitral.
Por aquel entonces no conocíamos el entramado mafioso que habían implementado Negreira y el Barcelona, y había confianza en que el VAR por sí solo arreglase muchas de las injusticias que se cometen en el fútbol. Seis años después, la anomalía estadística es tan grande como lo era sin el VAR. Y las sensaciones y lo que vemos cada día nos llama suficientemente la atención como para pensar que nada ha cambiado. Los datos y las cifras están ahí para quien las quiera revisar.
Seguro que se podrá crear un relato en paralelo, indicando que en realidad se están corrigiendo errores que antes beneficiaban al Real Madrid, como cuando nos decían que al Barcelona le pitaban más penaltis y más expulsiones a favor porque atacaba más. Y no porque simplemente lo que hacían de más era pagar a un vicepresidente arbitral. Al fin y al cabo, el Real Madrid sigue siendo el equipo de Franco en el imaginario popular.
Dejo las gráficas con cada una de las temporadas analizadas. De la primera, la 2018-2019 no he podido encontrar los datos y en la última tampoco he encontrado el dato de la columna “no influyó”. Adicionalmente, la temporada 2020-2021 solo contiene datos hasta la jornada 35. El agregado del saldo acumulado no aparece en aquellos equipos que no han estado durante las cinco temporadas en primera división. Los datos se han obtenido de diversas fuentes y los porcentajes son fórmulas de cálculo sencillas.
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Gráficos: Carlos García de Sola.