Juanfran es el nombre del entrenador del Málaga. Funes, su apellido. Servidor es escuchar Funes y aparecérseme Luis de, el extraordinario actor cómico francés. Un ídolo.
Luis, Louis de Funès. En realidad, Louis Germán David de Funès de Galarza y Soto. Hijo de padres españoles, fue lo que se dice un parto ‘aprovechao’.
Comediante, actor de cine, director y productor de lo mismo, actor de doblaje, guionista, actor de teatro, pianista, actor de televisión, escritor, realizador y productor en una sola pieza. Un fenómeno, en efecto.
Juanfran superó a Louis en lo cómico después del Real Madrid, 4 - Málaga, al que entrena, 0. Su análisis más celebrado en titulares y compañía fue “si les soplas es falta y, si es para el lado contrario, si no hay sangre no pasa nada”.
En eso acertó sin querer: de momento, lo de sangrar y no pasar nada en el Bernabéu sucedió la pasada temporada en un Madrid-Girona.
Reis, defensa portugués del equipo catalán, le abrió la cabeza a M’Bappé y, en efecto, no pasó nada. No se pitó falta, o sea penalti, pues la cosa sucedió dentro del área, ni tampoco hubo que evacuar al delantero madridista en eficaz maniobra del Samur 112 FC. Es más, lo apañaron sobre el terreno. No pasó nada, sí.
Funes dio otro empujoncito a lo de siempre: su Málaga fue perjudicado en el Bernabéu. lo de Funes y tantísimos es un caso perdido. Una lástima
No, no hay nada que hacer. Ahora es el turno de Funes, un tipo que debía estar como chico con zapatos y calzoncillos nuevos al presentarse en Chamartín al frente del otro equipo de Juanito tras su ascenso, su tropa de chavales de la tierra, todo eso y más.
Le es imposible, seguramente. Han sido muchos años escuchando que el Madrid roba y ante eso se rinde Roma. Van, les meten cuatro, no tienen una posibilidad, una sola, la más remota, de salir indemnes del partido y su pullita resumen es la comentada.
Espanta pensar el día que Funes visite el Camp Nou, pero bueno. O no. Ahí van y no dicen ni pío. Bueno, ni ellos ni la mayoría del periodismo hablado o escrito.
Inolvidable el último Barça-Athletic. Que Lamine y Gordon protagonizaran jugadas propias de tarjeta roja y ná: fue considerado gajes del oficio. O sea, que vas allí y esos gajes pues ya sabemos. Silencio. En el Bernabéu será otra cosa, si es menester.
No me extraña ni debe extrañarle a usted. Esto está montado así. Se confirma cada dos por tres, pero no es que no pase nada, que no pasa, es que ni se habla.
La semana pasada conocimos que mi colega Adrià Soldevila (Radio Barcelona) deja la profesión superado por el implacable marcaje al que en redes y fuera le vienen sometiendo a causa de su grandísimo pecado: fue uno de los periodistas que descubrieron y publicaron el caso Negreira.
Soldevila no ha podido más. El primer damnificado del caso Negreira es él. Para Adrià, el asunto no ha prescrito, palabra que fue la primera que al respecto del asunto pronunció Tebas
Han pasado tres años y medio, en febrero se cumplirán los cuatro. Soldevila no ha podido más. El primer damnificado del caso Negreira es él. Para Adrià el asunto no ha prescrito, palabra que fue la primera que al respecto del asunto pronunció el presidente Tebas, de la patronal. Prescrito. En la RFEF dicen que ellos no estaban. OK.
Una noticia aquella contada con gran dolor por parte de los informantes, culés de toda la vida y por tanto acostumbrados a escuchar que el que adulteraba competiciones, robaba y tal era el Madrid. Estuvieron Soldevila y sus compañeros, el más conocido Sique Rodríguez, lo que se dice mal de ánimo, y es muy comprensible: el golfo era su Barça. Horror.
Habían nacido y crecido así y se enfrentaron a una cosa muy seria. Tanto, que buscaron algo feo del Madrid y no solo no dieron con ello, sino que se toparon con lo de Negreira: buscando una maldad blanca. No les apareció y decidieron hacer Periodismo. Felicidades.
Es lo que llaman el relato, en el Periodismo y en tantas otras actividades. Hay gente que puede admitir y hacer campaña sobre que los burros vuelan. Y, llegado el caso, votar a favor de eso.
Funes dio otro empujoncito a lo de siempre: su Málaga fue perjudicado en el Bernabéu. Y se fue. Ayer. Tengan usted y su equipo muy buena suerte. Lo demás, lo de Funes y tantísimos, es un caso perdido. Una lástima.
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Courtois: bien. Domingo plácido. Que no fuera requerido habla muy bien del desempeño del equipo.
Trent: notable. Primera titularidad liguera. Jugó muy alto. Estuvo fino. Sirvió el centro tenso que Mbappé remató de primeras para el 3-0 y tuvo una ocasión clarísima que le sacó Alfonso Herrero.
Rüdiger: notable. Tiene más tiros que la tablilla de un coto. Sabe lo que hay que hacer y cuándo. Aunque poco exigido, eso sí.
Huijsen: notable. Seguro en la salida de balón y concediendo poco. Encadena buenos partidos con independencia de quién lo acompañe en la zaga. Bueno para el Madrid.
Cucurella: notable. Tras el aviso de la primera jugada, apagó a Larrubia con su intensidad habitual y aún tuvo fuerza para subir. Le queda por afinar la sociedad con Vinícius. Es un electrón con masa de protón. Siempre positifo.
Camavinga: notable. Partido meritorio de Eduardo. El mejor Camavinga de las últimas temporadas. Aún debe minimizar el número de ocasiones en las que le hace perla la bujía.
Valverde: notable. El capitán cosió el centro del campo y ayudó con la salida de balón. Mou le dio unos minutos de descanso.
Bellingham: sobresaliente. The fucking —no fuck off— boss.
Brahim: bien alto. Salió enchufado ante el equipo de su tierra y dejó detalles de calidad, entre ellos un caño a Dotor. No fue tan determinante como los de arriba, pero ayudó atrás cuando el Málaga se acercó.
Vinícuis: bien. Sigue en proceso de alcanzar su mejor forma. No dejó de intentarlo en ataque y trabajó en defensa. Asistió a Güler en el cuarto.
Mbappé: sobresaliente. Cuatro goles en tres jornadas y un estado físico descomunal.
Diomande: bien. Entró con el partido decidido y dejó detalles interesantes, especialmente por potencia y capacidad para conducir y superar rivales.
Bernardo Silva: bien. Supo administrar el tramo final y conservar el balón. Correcto y limpio, aunque el contexto del partido apenas le permitió hacer más.
Güler: notable. Jugó un suspiro y le bastó para dejar su impronta. Conducción, pared con Vini y gol.
Mourinho: sobresaliente. Está revolucionando el Real Madrid por segunda vez
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Arbitró Juan Martínez Munuera del colegio valenciano. En el VAR estuvo Daniel Jesús Trujillo Suárez.
Partido de guante blanco que llevó bien hasta el lunar del penalti señalado al final del segundo tiempo, que no era y que corrigieron desde el VAR.
El choque comenzó con una jugada polémica en el área visitante por una mano de Rafa. Pero el balón venía de su compañero Recio y Rafa, de espaldas y desestabilizado, lo tocó en una acción no punible.
Pocos minutos después, los malagueños pidieron falta previa de Bellingham en el primer tanto. El inglés braceó, pero el impacto fue en el pecho y no en la cara de Recio. Antes de llegar al descanso, una caída de Chupe tras leve toque de Valverde provocó alguna tímida protesta de penalti. No había nada.
En la segunda mitad llegaron las únicas dos amarillas del encuentro. Ambas para jugadores del Málaga y las dos por cortar contras. Primero Chupe, al contactar con Bellingham en el 65', y después Ramón, por agarrar a Arda en el 93'.
La jugada polémica del inicio de la crónica sucedió en el 84'. Larrubia ejecutó una falta en la frontal y Rüdiger despejó con la cabeza. A continuación, el cuero impactó en el brazo de Diomande, que lo tenía pegado al cuerpo. El trencilla debió de ver un toque directo de Rüdiger, porque la jugada no daba para más. Trujillo Suárez le sacó del error.
Martínez Munuera, CORRECTO.
El Málaga regresaba al Bernabéu y el Madrid seguía en él con su obligación de siempre: ganar. No solo ganó, sino que dejó sabor de equipo gordo y una estela ilusionante de esas que clavan la sonrisa en la cara. Este Madrid de Mou tiene una pinta muy seria.
Mou cambió medio equipo respecto al último partido. Ni Güler ni Bernardo ni Dumfries ni Konaté ni Carreras. Hora de Brahim, Camavinga, Rüdiger, Trent y Cucurella.
El partido comenzó con Larrubia creando peligro. Trent respondió con un zurriagazo de exterior que no vio puerta. Ambos equipos firmaban jugadas meritorias que se entreveraban.
En un Madrid-Málaga, el «Illa, illa, illa, Juanito maravilla» del minuto 7 emocionó aún más que de costumbre.
Poco después de los diez minutos, mano del Málaga en propia área. Ni siquiera es necesario entrar en si fue o no punible, las que benefician al Madrid nunca se pitan. Caso cerrado. Al revés, ya sabéis, aquella de Militao costó una liga.
Al Málaga le pareció bien esta decisión, obvio. Sin embargo, no estuvieron de acuerdo con que no se anulara un gol a Jude porque uno de sus pupilos simulara un inexistente golpe en la cara. El tanto fue una contundente delicia. Idea original: Jude Bellingham. Guion: Jude Bellingham. Dirección: Jude Bellingham. Starring: Jude Bellingham. Al inglés se le cae el talento de los bolsillos como el agua de una tubería rota. 1-0 antes del 20'.
Según terminaba de alumbrar el párrafo precedente, cayó un balón cerca de la frente de Bellingham cerca la meta rival. El cinco remachó de cabeza, el esférico rebotó en defensor y guardameta y se coló en la red. 2-0.
Aplica lo mismo que antes, con la diferencia de que en esta ocasión fue un tuya-mía entre Mbappé y Trent la jugada que concluyó con un chicharro del francés. Media hora y 3-0. Cada vez parece más claro que Kylian y Jude no son compatibles (?).
El Madrid hacía gala del dinamismo requerido para competir. Atacaba con brío y presionaba tras pérdida con ahínco. Los de Mourinho eran un ciclón y el Bernabéu jaleaba la ventisca. En este equipo nadie ahorra esfuerzos y, cuando ocurre en una escuadra inundada de calidad, el resultado suele ser positivo.
Mourinho está revolucionando el Real Madrid por segunda vez
Cabe destacar que los blancos estaban arrasando con un once conformado por varios futbolistas de aquellos que, según algunos expertos de renombre, no debían disputar ni un segundo más con la camiseta blanca.
El público pedía otro gol y el Málaga, árnica.
En el conjunto andaluz destacaban Larrubia y Dotor, apellidos que suenan, respectivamente, a El Informal y a excanterano del Real Madrid salido del universo de Chiquito de la Calzada.
Descanso. El Madrid de Mou era un ciclón y Bellingham, un titán. Primer tiempo inmenso de los blancos, en modo equipo.
El encuentro se reanudó con varios arreones de Mbappé que no acabaron fructificando. A los 5', Mourinho mandó a los jugadores suplentes a calentar.
Unos minutos más tarde, Bellingham firmó otra acción meritoria terminada con un latigazo al palo que dejó la portería como un flan en un terremoto.
Poco después fue Trent quien pudo aumentar la ventaja. Dispuso de una oportunidad difícilmente mejorable, pero su disparo no fue lo bastante acertado como para batir a Herrero.
El Madrid estaba jugando quizá su encuentro más sólido de las dos últimas campañas, como bien apuntó Kollins en el chat de esta santa casa. Parece otro deporte (gracias por el comentario, Nanook).
Mourinho está revolucionando el Real Madrid por segunda vez.
En el 64', Diomande sustituyó a Brahim. Minutos después, Cucurella penetró con fogosidad, cedió al ubicuo Bellingham, pero su remate no tuvo un final feliz.
La intensidad del Madrid había bajado algunos amperios. No es cuestión de agotarse si no es necesario. Por no hablar de las alturas de temporada en las que estamos.
Cuarto de hora antes del final, Valverde dejó su lugar a Bernardo Silva.
Cuando el encuentro fluía hacia la desembocadura, Martínez Munera deseó un penalti contra el Madrid que lo fue durante unos instantes, los transcurridos hasta que el colegiado acudió al VAR y comprobó con tristeza que no podía seguir adelante con su decisión.
Güler disputó la coda del partido. Saltó al campo en lugar de un imperial Bellingham, quien se marchó del Bernabéu entre flores, fandanguillos y alegría.
Pese a la escasez temporal disponible para el turco, fabricó y culminó el 4-0 tras asistencia de Vinícius.
Aún pudo marcar Mbappé el quinto, pero el meta malagueño desvió a córner.
Después de todos los hechos narrados, el choque terminó. Primera parte primorosa y segunda mitad seria. Exultantes.
¿El mejor Real Madrid de los dos últimos años?
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Biar no es solo una localidad con un castillo que vigila el horizonte como si esperara el próximo ataque de un ejército medieval; es, ante todo, un rincón donde la historia se escribe con mayúsculas y, como en otros muchos lugares, también con el escudo del Real Madrid. Aquí, entre cuestas empinadas y la solera de siglos de conquistas y reconquistas, se han acostumbrado a lidiar con todo: desde los problemas de fronteras entre Castilla y Aragón hasta decidir quién es el mejor lateral derecho de la historia. Porque defender la honorabilidad del club, estos últimos años, se está empezando a hacer tan épico como cualquier asedio del siglo XIII.
Sin embargo, hoy hemos decidido que ya está bien de tanta crónica histórica y de tanta “batallita”. Como sabemos que el saber no ocupa lugar, pero las preguntas sí que ocupan mucho espacio, vamos a cambiar el formato: pasamos al “pregunta-respuesta”. Porque, en definitiva, a muchos madridistas siempre nos gusta conocer los entresijos de una peña madridista a cientos de kilómetros de Madrid, y esa curiosidad solo se resuelve hablando con sus protagonistas. ¡Vamos al lío!
Si un madridista visita Biar por primera vez, ¿dónde está el “cuartel general” de la peña y qué es lo primero que se va a encontrar al entrar?
Nuestra sede se encuentra en Biar, en la calle Jesús Juan Bernabéu, 9, bajo, donde destaca su cartel identificativo, recientemente renovado. Cualquier madridista que nos quiera localizar en Biar lo tiene fácil: todo nuestro pueblo nos conoce y sabe dónde estamos, sobre todo los días de partido en que nuestras banderas ondean en nuestra fachada.
Nuestra sede es la casa del madridismo en Biar. Baste como ejemplo lo ocurrido en fecha 14/09/24 con motivo de la celebración del XXV aniversario del club de básquet de Biar: nos visitó el equipo de leyendas del baloncesto del Real Madrid, con Chechu Biriukov a la cabeza. Después de la recepción oficial por parte de la corporación municipal de nuestro Ayuntamiento, una visita guiada por los lugares más emblemáticos de nuestra villa y un paseo por nuestras calles y jardines, nos dirigimos a nuestra sede social. Para ese momento ya habíamos intimado con jugadores y técnicos del equipo, y fue al aproximarnos a nuestra sede y ver las banderas en la fachada cuando los escuchamos comentar entre ellos: “Ya estamos en casa”. Ni que decir tiene la emoción y satisfacción que sentimos al escuchar estas palabras de unas personas que son historia viva del Real Madrid. Al entrar en la sede, lo primero que pudieron apreciar fue un banderín conmemorativo de cada Copa de Europa conseguida por nuestro equipo de fútbol, quince, junto al correspondiente cuadro del once inicial de cada partido en el que se consiguió. Para nosotros es un motivo de orgullo ser poseedores de estos recuerdos, pues nos llevan a jóvenes y mayores a vivencias, recuerdos y celebraciones inolvidables. Tras mostrar su admiración por nuestra pared “noble”, su atención se fijó en una columna de pósteres con fotos, alineaciones y comentarios de todas las Copas de Europa conseguidas por la sección de baloncesto del Real Madrid.
Biar tiene un castillo impresionante: ¿cómo se vive esa mezcla de orgullo por vuestro pueblo y pasión por el club?
“BIAR ES NUESTRO ORGULLO, EL REAL MADRID NUESTRA PASIÓN”. Así consta en la leyenda que, junto a nuestro escudo, donde aparece en lugar preferente el castillo, nos distingue entre las demás peñas madridistas hermanas. Todos los biarenses alardeamos de nuestro pueblo allá donde vamos y ese sentimiento es equiparable a lo que sentimos por el Real Madrid.
Efectivamente, Biar posee un majestuoso castillo del s. XII, testigo mudo de nuestro pasado lejano, un lugar donde se mezclaron las culturas árabe y cristiana. Fue parte fundamental en la reconquista del Reino de Valencia por el rey Jaime I y posteriormente fue frontera entre los territorios de las Coronas de Aragón y Castilla, quedando fijada dicha separación en una línea que comenzaba en Biar y terminaba en Busot, siendo, por tanto, la última plaza conquistada para el reino de Valencia. Por este motivo, el rey Jaime I otorgó a nuestra localidad la distinción de Real Villa, honor que solo poseen nueve ciudades de la actual Comunidad Valenciana.
Nuestra pasión por el Real Madrid nos llega en muchas ocasiones por herencia de padres a hijos, pero considero que la mayor influencia se debe a que nuestro equipo representa unos valores que todos queremos en nuestras vidas. El Real Madrid nos aporta unidad, diversión sana y mucha felicidad. Grande es la satisfacción cuando nuestro equipo logra triunfos importantes; sin duda, alimenta nuestra pasión haciéndola más fuerte, pero cuando esto no sucede, sabemos reconfortarnos entre nosotros, lo que fomenta nuestra unión y hace que tengamos la seguridad de que nuestro Real Madrid volverá a estar en lo más alto.
¿Cómo y cuándo nació la peña? ¿Hubo algún “iluminado” que convenció al resto o fue una decisión unánime tras una noche de remontada épica?
Todo surgió de forma natural. Corría la década de los 90 cuando un grupo de madridistas residentes en Biar ya se desplazaban para presenciar finales de la Copa del Rey en los distintos campos de España donde se celebraban. Aquel fue el germen que originó el inicio de nuestra peña. Deambular por diferentes locales para ver los partidos por televisión se convirtió en una costumbre que nos permitía saciar las ganas de formar parte de alguna manera de la gran familia madridista. El local de la comparsa de Moros Vells, el desaparecido K´Roqueta, el sótano del bar La Barrera, nuestro primer local en la plaza de España, fueron algunos de esos lugares utilizados hasta llegar a nuestra actual sede.
En 1996, quisimos dar forma y nombre a lo que aquel grupo de locos por el Real Madrid sentía. Redactamos los estatutos, abrimos las primeras listas de socios y nos preparamos para adentrarnos en el maravilloso sueño de formar parte, a nuestra manera, del mejor equipo del mundo. Por este motivo estamos de celebración ya que este año celebramos nuestro trigésimo aniversario y con renovada ilusión continuamos nuestra andadura como Peña Madridista de Biar. En 1999 recibimos la visita de los representantes del Real Madrid, encabezada por el exjugador Miguel Pérez, con quienes celebramos el acto institucional de nuestra fundación. Hemos vivido juntos desde entonces todas las Champions con sus respectivas celebraciones, hemos disfrutado de remontadas, incluso algunos de nuestros socios han vivido las finales en las capitales europeas donde se han celebrado. Nuestra relación con el Real Madrid goza de un excelente y continuo contacto, tanto a la hora de facilitarnos entradas como para cualquier evento en el que nuestra peña tenga algo que aportar. Tenemos un local social que reúne todas las condiciones necesarias para disfrutar de los partidos de nuestro equipo y celebrar cualquier evento o efeméride. Nos desplazamos frecuentemente a Madrid para disfrutar de los partidos del Real Madrid, tanto en campeonatos nacionales como internacionales, y nuestra lista de socios se ve incrementada continuamente, tanto por adultos como por jóvenes y niños atraídos por el buen ambiente y por la grandeza de nuestro equipo.
¿Cuál es el menú oficial de los días de partido importante? ¿Hay algún plato típico de Biar que sea “amuleto” para las finales?
Somos valencianos y alicantinos, pero sobre todo biarenses. Biar tiene una variedad importante de platos típicos que forman parte de nuestro acervo culinario: gazpachos, paella, todo tipo de arroces y una gran variedad de pastas y dulces. Pero referente a la pregunta, si hay algo que nos caracteriza en la peña los días de partido, son las cenas “de sobaquillo”, término que se emplea para las reuniones, bien sean de trabajo en el campo o de ocio, que se celebran de forma informal y en las que cada uno se trae su comida, convirtiéndose en una cena rápida y muy práctica, donde lo importante en ese momento no es la cena, sino ver el partido y disfrutar de él. Recibe este nombre porque antiguamente consistía en llevar el pan debajo del brazo (cerca del sobaco, de ahí su nombre) y al mismo tiempo que se daban pellizcos, se iba cortando la longaniza o el chorizo con la navaja. No obstante, también solemos disfrutar de nuestra tradicional paella que celebramos todos los socios cuando se consigue algún nuevo título para las vitrinas del Real Madrid. Otro plato también típico de nuestra zona y del que también solemos disfrutar juntos para desayunar en la peña es la gachamiga, receta muy simple que consta de ajos, agua, aceite, harina y sal, con los que se elabora una “tortilla” que, no por simple, deja de ser muy alimenticia y de la que no se debe abusar para no sufrir indigestiones (ha habido algún socio que se ha puesto malo por ello). Una buena gachamiga y un buen plato de embutido siempre han sido motivo suficiente para juntarnos y compartir ideas relacionadas con nuestra peña. Departir sobre mejoras de audio, vídeo, mobiliario, servicios al socio, etc., forma parte de nuestras reuniones, y de todas ellas siempre sale algo positivo.
¿Quién es el personaje más conocido de la peña y qué locura ha llegado a hacer por el Real Madrid?
Si por personaje entendemos a un enamorado del Real Madrid y de todo lo que representa, podemos decir sin temor a equivocarnos que contamos con varios socios que dan ese perfil, dispuestos a cualquier cosa por nuestro equipo.
Por ejemplo, uno de nuestros socios relevantes y miembro de la junta directiva, Fco. Enrique Rico Martínez, ha acudido a cinco finales de Champions (Milán, Cardiff, Kiev, París y Londres), dos finales de Copa del Rey (Valencia y Sevilla) y una final de Supercopa de Europa (Helsinki), donde acudió con una de sus hijas, además de viajar para ver nuestro primer equipo en Alicante, Elche, Valencia, Villarreal, Bilbao, Nápoles, Berlín, etc.; estuvo presente en el Santiago Bernabéu en el homenaje a Juan Gómez “Juanito” y en innumerables partidos de Champions. No contento con acudir a las citadas finales con sus correspondientes victorias, ha sido capaz de arrastrar a algunos socios tan atrevidos como él a las mismas: José Luis Pérez Nacher (presidente), Joan Villagrasa Liria (secretario), Antonio Miguel Valls Mollá (vicepresidente) o Vicente Rico, que estuvo con él en Kiev.
Tenemos otros socios a los que no debemos olvidar, grandes madridistas. Queremos tener un especial recuerdo por el fallecido, pero nunca olvidado, Vicente Mata, capaz de bañarse semidesnudo en una de las fuentes más emblemáticas de nuestro pueblo cada vez que el Real Madrid ganaba una Champions.
Actualmente, la junta directiva de nuestra peña, otro grupo de locos por nuestro equipo, está aprovechando esta historia viva que hoy disfrutamos y el entusiasmo de los seguidores del Real Madrid asociados a nuestra peña, para seguir engrandeciendo esta historia y así cada día ser más grandes como aficionados madridistas que disfrutan de su equipo.
Contadnos alguna anécdota de un viaje para ver al equipo: ¿os habéis perdido, os habéis quedado sin gasolina o habéis terminado celebrando en el lugar más insospechado?
Aparte de los viajes por Europa antes mencionados, que, como podéis imaginar, dan para mil y una anécdotas, son frecuentes los viajes que muchos socios realizan a Madrid para ver tanto partidos de Liga como de Champions. Pues bien, en uno de estos viajes, ya de vuelta del Bernabéu, uno de los componentes de la expedición “tuvo un apretón”, con el inconveniente de que los autobuses tienen, además de la ruta a seguir, las paradas reglamentarias marcadas. No podía más, así que se acercó al conductor y le dijo: “O paras el autobús o me cago aquí mismo”. Y así fue: el autobús paró, siguiendo después su ruta. Los viajes a Madrid para ver partidos conllevan, además de todo lo que envuelve el evento como tal —esperar a los jugadores en Concha Espina, la animación prepartido, cantar la canción de la Décima y disfrutar del encuentro—, muchas otras anécdotas ajenas al mismo. Se cierran negocios, hay comidas en convivencia y otras cosas que, digamos, se salen de lo normal: que te entreviste una televisión de Jordania, por ejemplo, que nos metamos en un taxi y nos diga el taxista si nuestro destino es el Metropolitano o que se ponga a llover a la hora del partido y, estando en los alrededores del campo, no nos demos ni cuenta. Será que respirar el aire del Bernabéu tiene estas cosas.
¿Qué define mejor a la Peña Madridista de Biar: el optimismo inquebrantable, el análisis técnico de café o el “sufrimiento” festivo hasta el minuto 93?
Cada socio se sentirá identificado con una de ellas. Estamos hablando del Real Madrid y cualquier cuestión relacionada con el equipo nos invita al optimismo, reflejado en nuestras vitrinas llenas de trofeos, un optimismo férreo e inalterable que de alguna forma nos asegura triunfos y celebraciones futuras. También es parte fundamental en nuestra peña el intercambio de criterios y opiniones, siempre positivas y constructivas, que finalizan con un sano consenso en la mejora de nuestro equipo, de nuestra peña y, en definitiva, de nuestra relación como madridistas. Quien se sienta madridista sabe con total seguridad lo que es sufrir por el Real Madrid, llorar con sus derrotas y también con sus éxitos. También en el sufrimiento callado, la mayoría de las veces recompensado con finales de partido épicos y no aptos para cardíacos, se demuestra la grandeza de la que disfrutamos perteneciendo a esta gran familia.
Si tuvierais que elegir un solo momento de la historia del Real Madrid que defina por qué sois madridistas desde Biar, ¿cuál sería?
Si la pregunta anterior era difícil de responder, esta es casi imposible. Si le preguntásemos uno por uno a cada miembro de los 160 socios que formamos la peña, obtendríamos 160 respuestas diferentes, pues son tantos los momentos que el Real Madrid nos ha regalado a lo largo de su historia, que sería imposible quedarse con uno. Pero las preguntas son para responderlas y, tratándose de nuestro equipo, no se iba a quedar sin respuesta, aunque solo sea una opinión. Pensamos que puede ser la opinión de muchos. Llevábamos muchos años oyendo sobre el Real Madrid de las 5 Copas de Europa, pero la mayoría de los actuales socios de nuestra peña aún no habían nacido en los años de las copas “en blanco y negro”. Pasaron 32 años… y todavía hoy nos emocionamos al recordar el remate de Pedja Mijatovic en el Ámsterdam Arena aquel 20 de mayo de 1998 ante la Juventus de Turín, en esa tan ansiada séptima Copa de Europa. Aquel día los madridistas nos reencontramos con nuestras glorias pasadas y descubrimos la emoción, la alegría, la sensación de felicidad que habían sentido esos madridistas que nos hablaban de los gloriosos tiempos de Di Stéfano, Puskas, Gento, Amancio, etc. Ese día conectaron dos generaciones de madridistas de corazón al ver a nuestro Real Madrid de vuelta en lo más alto del trono futbolístico mundial.
En un mundo cada vez más digital, ¿qué aporta la peña física que no dé Twitter (X)?
En la Peña Madridista de Biar sabemos valorar y utilizar los avances tecnológicos. El mundo no es que esté cambiando, es que ya ha cambiado de forma muy importante y la tecnología nos ha aportado unos avances digitales que debemos utilizar de una forma adecuada para mostrar nuestras actividades, entrevistas, viajes, fotos y vídeos, una función importantísima para darnos a conocer y conocer a quienes, como nosotros, piensen que, futbolísticamente hablando, el Real Madrid es lo más grande. Nuestros treinta años de vida nos dan la seguridad de que hemos conseguido ser muy grandes, como peña y como madridistas, cosa de la que estamos orgullosos y de la que queremos hacer partícipes a quienes nos quieran escuchar.
Pero creemos que hay una cosa que ninguna red social nos va a dar nunca. La importancia que tiene el contacto humano y que nuestra peña nos da, de ninguna forma se puede conseguir digitalmente. El inculcar nuestros valores, poniéndolos en práctica cada día, solo se puede conseguir de frente y mirándonos a los ojos. Al entrar en nuestra peña tenemos unas normas no escritas que todos intentamos poner en práctica. En la entrada se quedan muchas cosas: política, religión, raza, sexo, formas de pensar y de vivir, etc. En nuestra sede todos somos iguales; todos somos Real Madrid.
Actividades organizadas durante estos 30 años:
Mensaje para el madridismo desde Biar.
La Peña Madridista de Biar no es más que un pequeño grano de arena en la gran playa que es el madridismo, pero si de algo puede servir nuestra experiencia en nuestros treinta años de vida es que debemos poner en valor que se puede vivir sin querer imponer tu voluntad a la de los demás. En este mundo que cada vez parece más pequeño, porque cada vez estamos más próximos unos de otros, si no físicamente, sí virtualmente, nosotros, como grupo humano, queremos decir y decimos que se puede vivir respetándonos los unos a los otros, atendiendo las necesidades de los que menos tienen, abriendo puertas y ventanas para que el aire limpio inunde los rincones de cada casa, de cada país, de cada mente.
¿En qué estaré yo pensando? ¿Estaba hablando del Real Madrid? A ver si va a ser que el Real Madrid va a resultar ser una mancha blanca en un mundo cada vez más negro.
Fotografías: Peña Biar
En capítulos anteriores:
Tercera jornada de Liga y el Real Madrid finaliza su semana con su tercer partido para ponerse al día en Liga. Visita el templo madridista el recién ascendido Málaga. Los andaluces llegan tras empatar con el Depor en La Rosaleda y perder en el debut ante el Atleti, aunque dejando buenos tramos de fútbol. El técnico Juanfran Funes espera más fichajes antes del cierre del mercado y, sobre todo, que no se vaya alguna de sus piezas clave. En cuanto a bajas, las seguras son, por lesión, Diarra, Murillo, Calero, Adrián Niño y Ochoa. El cuadro malagueño es un equipo con una propuesta atractiva que ya dejó huella la temporada pasada en Segunda División. Funes puede optar por varios sistemas, tanto un 4-3-3, más en su feudo, como un 4-4-2 más compacto fuera. Un XI probable es el formado por Herrero en portería; la defensa, para Puga, Recio, Galilea y Rafita; en el centro del campo, Merino, Dotor y Lorenzo; arriba, Larrubia, Joaquín y Chupete.
En función del rival y del escenario, el entrenador granadino alterna los sistemas de presión. En casa aprietan arriba con gran entusiasmo y energía. Para eso lanza a los centrocampistas muy arriba que, junto a los dos puntas sacrificados y a los jugadores de banda, son media docena los futbolistas que ejercen la zona press de forma muy intensa y muchas veces eficaz. A domicilio son algo más prudentes y prefieren esperar al rival replegados, juntos y con líneas muy compactas. Por tanto, es de esperar que Funes sea más cauteloso en varios tramos del choque, como se vio en el Metropolitano, y se plante en un bloque medio-bajo si el Real Madrid aprieta y achucha metiéndolos en su campo. En el medio acumulan robos más por inteligencia y colocación que por músculo y fuerza, pero todos se entregan con lucha en tareas defensivas.
Es un apartado en el que Funes hace hincapié porque le gusta una salida aseada y limpia desde atrás, pero también es consciente de que, en Primera y ante equipos tan poderosos, una pérdida puede costar un gol. En estos primeros encuentros, parece asumir el riesgo si le pueden llegar a compensar los resultados. Una de las premisas es no perder balones en salida en las inmediaciones de su área, porque eso conlleva la opción de conceder ocasiones de manera muy sencilla y con el equipo estirado y descolocado. Por abajo busca conectar con los medios, que tienen gran capacidad con la pelota, manejo y personalidad. Merino y Lorenzo tocan bien en corto, Dotor es dinámico y con recorrido, y los tres se complementan bien. Son capaces de aguantar la posesión en distintos tramos del encuentro y saltan líneas de presión avanzando mediante el pase. Atrás, los defensas no se desenvuelven mal con el esférico. En todo caso, si se ven muy apurados no existen inconvenientes para buscar de forma directa a sus dos puntas, que son altos, fuertes y pueden pelear con los centrales y bajar los balones gracias a su talla.
Son tres los goles encajados en dos partidos, no han cerrado la portería en ningún encuentro. Frente al Atleti realizaron una buena primera parte, no concediendo tanto como se esperaba. Una parcela en la que deben mejorar es la de ganar los duelos ahora que están en Primera División y el nivel ha subido respecto a la campaña anterior. También les puede faltar algo de experiencia y contundencia atrás, con jugadores sin demasiado bagaje en lo más alto del fútbol español. Tampoco es un equipo muy físico o con jugadores muy fuertes, pero lo suplen con inteligencia, táctica y lectura. Su punto débil es si pierden balones atrás, porque dejan al equipo sin colocación y desguarnecido. Si el Real Madrid ejerce la presión de anteriores encuentros puede hacer mucho daño. Si no lo consigue, se cambiarán las tornas, porque el Málaga sale muy bien desde atrás.
Un equipo que ha sorprendido gratamente por su estilo y por lo que genera en ataque. Un aspecto en el haber de Funes. Cuentan con jugadores habilidosos, talentosos y con gran desparpajo arriba. Quizá les falta algún nombre de más categoría o experiencia en Primera, pero los atacantes son atrevidos y juegan sin miedo. En el medio disponen de jugadores con ritmo de juego, precisión y calidad con la pelota. Por banda, hay rapidez, despliegue y buen uno contra uno, y en punta Chupete se mueve bien y es astuto en el área. Al Málaga le gusta tener la posesión y desde ahí crecer, pero ante un conjunto como el Real Madrid en el Bernabéu es una misión imposible. Desde luego, tratarán de no perder la identidad e intentarán competirle el cuero a los blancos. Después seguro que tratan de buscar oportunidades en transiciones rápidas y vertiginosas al espacio.
Un equipo de autor ha construido Funes en Málaga. Un conjunto valiente, con la posesión del balón y una buena circulación como aspectos importantes. Les gusta combinar, atreverse, no jugar atemorizados y llevar el peso de los partidos. Combinan, llegan por los tres carriles y es un equipo repleto de jugadores descarados. Sin embargo, atrás tienen problemas y en los primeros meses pueden echar en falta algo de experiencia para competir determinados partidos en Primera. Pero en Málaga se pueden divertir con su estilo y así intentar el gran objetivo del curso, que es lograr la permanencia.
El mago Larrubia es el mejor jugador del Málaga. Un futbolista que juega por la banda derecha y al que la Segunda División se le empezaba a quedar pequeña. Tiene mucha calidad con el balón en los pies, creatividad y mucho desborde. Fue uno de los futbolistas que más faltas sufrió en la categoría de plata. En ocasiones, le falta aplicarse en el trabajo defensivo y eso le ha costado alguna suplencia. Un jugador bonito de ver, estético y que llama la atención. También tiene un fantástico golpeo con la zurda y, si sigue en progresión, no es descartable que en el futuro cambie de aires dejando una buena cantidad de dinero en la ciudad de la Costa del Sol.
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Buenos días, amigos, lectores, sufridores de la MLN (el saludo también es válido sin comas, excepto por la del vocativo).
La MLN regresa esta tarde con un nuevo encuentro de Liga en el Bernabéu. Pese a todo lo que hemos rajado de un campeonato podrido desde hace años, como yonquis del fútbol que somos, allí estaremos para seguir las andanzas de nuestro Real Madrid y para comprobar qué nueva tropelía inventa el negreiro de turno para tratar de evitar la victoria de los nuestros. El “nuevo” Mou, maduro y menos explosivo, parece haber venido en esta segunda etapa al frente del club con una carga de sabiduría y paciencia a las espaldas, así que sus declaraciones siguen en la línea de destacar todo lo bueno de la plantilla que ha confeccionado y centrarse en mejorar el juego en sí, el posicionamiento de los jugadores o en crear automatismos para que la calidad fluya por sí sola:
“Lo tenemos todo para ser cada vez mejores” significa que lo que está en sus manos, en manos de los jugadores y del entrenador, alcanzará su cénit en breve, cuando los mundialistas recuperen su mejor tono y el entendimiento entre los jugadores y con el sistema sea pleno. A partir de ahí solo quedará el sistema, ese sistema putrefacto que nos privó de varias ligas en las últimas temporadas o, directamente, nos quitó las ganas de competir. En varias ocasiones se ha hecho la comparación en esta web con lo que sucedió con el ciclismo, un deporte que arrastraba masas y que las perdió de golpe cuando se supo que todo estaba podrido, que el que subía los puertos como si fuera en moto llevaba 8,4 extras de sustancias prohibidas.
El ciclismo lleva varios años en un ejercicio de recuperación de los aficionados y lo hace a base de ofrecer calidad individual y trabajo en equipo, coraje, espectáculo y ataques alejados de todo lo que era “el control de los del pinganillo”. Pogacar, Vingegaard, Enric Mas, Van der Poel y muchos más han devuelto el interés por el Tour, el Giro y la Vuelta a España, que se celebra estos días. Ayer cayó el principal valedor de este nuevo ciclismo, el esloveno Tadej Pogacar:
El diario As lo lleva a su portada de una manera poco seria, según nuestros gustos, con un titular que recuerda levemente a Raffaella Carrà: “¡Qué dolor!”. Pogacar estará unos meses de baja y desde aquí le deseamos una pronta recuperación. Por desgracia, el sistema montado en el contubernio MLN-RFEF-CTA-FCB es muy sólido y no termina de caer como lo hizo ayer el corredor esloveno.
¡Qué dolor! ¡Qué dolor!
Un Negreira en el armario,
¡qué dolor, qué dolor!
Y el caradura quería
que el Madrid se creyera
que pagó por informes
y que era legal.
Sabemos que somos muy insistentes con este asunto, pero se debe a que nuestra indignación no cesa. Ayer supimos de otra “caída” relacionada con el asunto: el periodista Adrià Soldevilla, uno de los que descubrieron “el negreira en el armario” junto con Sique Rodríguez, deja su profesión. Abandona el periodismo harto de lo que ha recibido por el mero hecho de ejercer su trabajo.
Nos gustaría recuperar el interés por el fútbol, el ciclismo y el deporte limpio, y en esa línea nos encomendamos al faldón inferior de la portada, que nos recuerda que esta tarde juega a las 17 horas “Un Madrid al ritmo de Bellingham”. Lo que decíamos del ciclismo resulta igualmente válido para el inglés y sus compañeros: calidad individual y trabajo en equipo, coraje, espectáculo y atacar olvidando a los que controlan a través del pinganillo.
Os dejamos con la prensa cataculé, que sigue a lo suyo, a presumir de lo que hace. Son sus costumbres, como atacar a quienes les señalan su podredumbre (ánimo, Adrià) o montar aquelarres indepes, así que no vamos a cambiárselas a estas alturas.
La portada de Deco en Sport y ese estúpido “Mercado de Oro” pasa al top ten de las menos glamurosas de su historia, ¡y bien sabéis que ha habido centenares de candidatas!
Que paséis un gran día.
Suena Here comes the sun. La voz de George Harrison es el sol más radiante del verano.
Here comes the sun, doo-d-doo-doo
Here comes the sun
And I say, "It's alright"
—Buenas noches, queridos amigos. Hoy, después de una temporada en la que hemos compartido risas y llantos, preocupaciones y alegrías, ha llegado el momento de que Madridistas en la noche se despida de vosotros. Tenemos que decirnos adiós. Solo durante unas semanas. El adiós en la radio no es más que un hasta luego. Volveremos pronto. Sin mis queridos oyentes, no soy nada. No soy nadie. Os habla Querubín Consuegra y escucháis… Madridistas…en la noche.
Little darling
It's been a long, cold, lonely winter
Little darling
It feels like years since it's been here
—Y qué mejor forma de despedir la temporada que hacerlo con un bombazo informativo. Después de numerosos contactos, reuniones, intermediarios, amenazas, y después de remover Roma con Santiago, lo hemos conseguido. Tenemos en nuestros estudios a un hombre que hasta ahora había permanecido en la sombra, en un discreto segundo plano. Alguien que ha venido para dar luz a la noche. Don Ricardo Negreira. Sobrino de José María Enríquez Negreira. Buenas noches, señor Negreira. Le agradezco enormemente que haya elegido nuestro programa para darse a conocer.
—Buenas noches, Querubín. Yo también le agradezco la oportunidad que me ofrece de defender la honorabilidad de mi tío.
—Millones de madridistas llevamos varios años pidiendo justicia y algún tipo de reparación: un descenso de categoría, la expulsión de las competiciones internacionales, la devolución de los títulos ganados… Estamos ansiosos por escuchar lo que tiene que decir.
—Precisamente por eso he venido a este espacio líder en la noche de la radio. Quiero que el madridismo conozca, de una vez por todas, la verdad. Busco que el buen nombre de mi tío no se siga manchando con falacias y acusaciones infundadas. El juicio que se está celebrando es una farsa. La única verdad se va a abrir paso esta noche.
—¿Y cuál es esa verdad?
—La verdad es que mi tío, José María Enríquez Negreira, nunca, jamás, influyó en un solo árbitro. Nada más alejado de su intención. Esos ocho millones y medio de euros tuvieron otro destino.
—¿Qué destino, señor Negreira?
—La rumba.
—¿La rumba?
—La rumba catalana. Al catalán lo que de verdad le gusta es la rumba, es una de nuestras mayores señas de identidad. Nuestro ADN está formado por cientos de hélices que bailan al ritmo de las palmas y la guitarra. Donde esté una buena rumba, que se quite la sardana.
—Perdóneme, señor Negreira, pero no acabo de ver la conexión. Y me temo que nuestros oyentes tampoco.
—Paciencia. Mi tío siempre fue un rumbero. A él lo que de verdad le gustaba, su verdadera afición, no era el arbitraje, era la música. Desde niño tocaba la guitarra en todas las reuniones familiares. Nos criamos con Peret, Los Amaya, Tío Paló, Rumba Tres, Chacho… La rumba catalana era nuestra religión.
—Una noche de verano, a principios de los ochenta, coincidió con Joan Gaspart en un concierto de Peret. Empezaron a hablar, descubrieron que compartían la misma pasión y formaron un grupo: “Los ventiladores del ritmo”. Un homenaje a la forma de tocar la guitarra de Antonio, el Pescaílla. Empezaron tocando disfrazados en pequeños garitos, con pelucas, bigotes postizos y patillas de pega. Con el tiempo se fueron sumando Laporta, Rosell y Bartomeu.
—¿Me está diciendo que Negreira, Gaspart, Laporta, Rosell y Bartomeu formaron un grupo de rumba?
—Exacto. Incluso grabaron varios casetes de forma clandestina: “El silbato del compás”, “Los presidentes” y “Trencilla, el hechicero”.
—¿Y se pueden conseguir todavía?
—Imposible, fueron ediciones exclusivas, muy limitadas. La mayoría habrán acabado sus días en trasteros o en el cubo de la basura. Se vendieron casi todos en gasolineras y clubes del alterne del Alt Empordà. Ahí se fue parte del dinero. Nunca recuperamos gastos.
—A ver, recapitulemos, señor Negreira. Centremos el tema. ¿Esos ocho millones y medio de euros se gastaron en grabar casetes de rumba?
—En eso… y en otras muchas cosas: camisas de lunares a medida, guitarras de alta gama, bongós, viajes de perfeccionamiento a Cuba, cursillos de palmas con el Tío Paló, un par de limusinas para desplazarnos y fiestas con los árbitros.
—¿Fiestas con los árbitros?
—Fiestas no. Fiestones. De tres o cuatro días. Más largos que una boda gitana. ¿O usted se piensa que íbamos a Santander, al chiringuito, solo para las pruebas de arbitraje? Mire, le voy a dar otra exclusiva: el famoso índice corrector, arteramente conocido como corruptor, se basaba en las habilidades de los árbitros para bailar rumba. Mi tío, que arbitrando era un santo, para lo de la rumba era muy estricto. No pasaba una. En el ambiente musical le llamaban Tarjetita. Yo he seguido con la tradición. En casa soy Negreirita. Toco la guitarra y canto. ¿Quiere que me marque una rumbita? He venido preparado.
(Abre una funda de guitarra, saca una botella de whisky, coloca dos vasos de tubo sobre la mesa y los llena hasta la mitad. Le ofrece uno a Querubín.)
—Hombre, no era esta la intención de la entrevista, pero ya que estamos.
(Querubín le da varios sorbos al whisky, Negreirita afina un par de cuerdas y se lo bebe de un trago. El sonido de la guitarra se cuela en millones de hogares…)
Es la rumba del colegiao,
colegiao,
la que no se toca sentao,
colegiao,
es la rumba del trencilla,
del trencilla,
la que te levanta de la silla,
de la silla,
Tra catatatatatatá
Tracatá
Tra catatatatatatá
Tracatá
(Querubín se sirve otro medio vaso).
—Oiga, pues muy bien, se me van los pies. ¿Le importa que me levante y baile un poquito?
—Baile, baile, Querubín. No se corte. Vamos allá:
No sé qué tiene tu silbato que me vuelve loco,
que me vuelve loco,
cuando lo tocas muy poquito a poco,
muy poquito a poco.
(Querubín coge la botella y bebe a morro. Da cuatro palmas desacompasadas y se ríe bobaliconamente).
Tarjeta roja,
tarjeta amarilla,
la senyera de Cataluña es la más bonita,
es la más bonita.
Caramba, carambita, carambirurí,
Caramba, carambita, carambirurá,
Tarjeta roja que me gusta a mí
tarjeta amarilla no es ni fu ni fa.
(Media hora de rumbas más tarde, Querubín rebusca en la funda de la guitarra, saca otra botella de whisky y llena, derramando la mitad del líquido en la mesa, los dos vasos. Se le cae uno al suelo y se hace añicos)
—La estoy gozando, Negreirita.
—Suéltate, Querubín, dale, dale. ¡Que viva la rumba!
Neutralidad, neutralidad,
la niña más guapa de mi portal.
Neutralidad, neutralidad,
cómo te mueves, reina,
por delante y por detrás.
(Querubín se despierta varias horas después, desnudo, abrazado a la guitarra. Negreirita ha desaparecido, igual que su cartera, el reloj y la ropa. Tiene la boca pastosa. Hay varias botellas de whisky por el suelo. Se levanta con dificultad, se tambalea y cae golpeándose contra la silla. Se vuelve a levantar, se sienta y coge el micrófono).
—Nos vemos la próximaaaa temporada. Os esperamos. Somossssssssssssss… Madridistas…en la noche.
Tra catatatatatatá
Tracatá
Tra catatatatatatá
Tracatá
Anteriores entregas de Madridistas en la noche:
Algo anda muy mal en mi interior: estoy de acuerdo en algo con Gonzalo Miró. Esto me lo debo hacer ver, preferentemente en la misma sesión psicoanalítica en la que confiese que, de la saga El Padrino, mi favorita es la tercera.
Miró ha hablado de Julián Álvarez y el culebrón del verano. Dice que es mentira que el Atleti le prometiera jamás que le dejaría irse al club cliente de Negreira, y que, caso de haberle asegurado que “al final de temporada hablamos” o que “le ayudarían”, en ningún caso cabía interpretar esa ayuda como “te dejaremos ir a un club que va a pagar por ti lo que ellos estimen oportuno, aunque esté lejos de lo que demandamos nosotros”.
Obvio que no, pero vivimos en los tiempos en que lo obvio es contraintuitivo si se parte de la base de que no existen ocasiones en la vida en que lo que toca es joderse y bailar, como decíamos de jóvenes. Todo hace indicar que Julián se encuentra ante una de esas ocasiones vitales que los nacidos en este siglo se niegan a aceptar. No son como nosotros, los viejos, que identificábamos la existencia de jalones existenciales en los que solo cabe la resignación. La resignación tiene su gracia, aunque se le escape a Julián. “Quien quiere lo que sucede, logra que suceda lo que quiere”, nos enseñó Unamuno. “Omnipotencia humana a través de la resignación”, remató.
A Unamuno le habría gustado jugar (y rematar) en el Athletic de Bilbao, que alineaba a su pariente Pichichi, pero nunca pudo, de igual modo que tiene pinta de que Julián no jugará en el Barça. Alguien tiene que decirle al chico que no pasa nada y que no es conveniente atrincherarse ni contra la realidad ni contra Florentino Pérez. El máximo mandatario madridista hizo una oferta de 150 millones por el delantero argentino, y al día siguiente puso luz y taquígrafos a la negativa del Atleti. El Atleti, a su vez, pertenece ahora a uno de los fondos de inversión más potentes del planeta (Apollo), entidad que por lo que sea no acepta el dar la espalda a ofertas suculentas en beneficio de otras claramente insuficientes, por mucho que el de la segunda oferta nos caiga mejor que el de la primera (aunque, llegados a este punto de tensión, parece que incluso eso está en entredicho, y que los simpatizantes rojiblancos están empezando a interiorizar quién es el verdadero “trampas” del balompié patrio).
Dicen que Julián tiene una depresión y, aunque hay razones para el escepticismo, quién es nadie para negarlo. Julián pertenece a una generación que confunde las aspiraciones con derechos, y considera su presunto derecho (que en realidad no es tal) una norma de rango superior a la palabra dada o el contrato firmado libremente y en pleno uso de facultades. En ese sentido, la verdad es que pega con el club que le pretende, una institución que va un paso más allá en la pretensión de imponer sus aspiraciones a los demás. Ese paso más allá consiste en que tus aspiraciones (y/o tus actos) sean ilegales y tú te arrogues la prebenda de que el viejo y gordo mundo ahí fuera te las homologue como permisibles, por ejemplo comprarte al Comité Técnico de Árbitros vía soborno de su jerarquía, inscribir a centrocampistas cuando no se dan las condiciones, u organizar actos masivos de exaltación de símbolos inconstitucionales donde solo debería haber un evento deportivo. Lo mejor de todo es que lo logra, es decir, que de un modo u otro se mira a otro lado y pasan por buenos sus actos y aspiraciones. Ahora pretende que se puede llevar a un jugador por las bravas, pagando lo que le conviene a la institución, que es más bien poco al estar regida por pésimos gestores con marcada inclinación al latrocinio.
Es cuestión de derechos, piensan o dicen pensar. El Barça tiene supuesto derecho a arramblar con el futbolista que le plazca al precio que le lata, y el jugador tiene derecho a ir al baño sobre el contrato firmado y dejar tirado a un club que, caso de no querer contar más con Julián sin que este quisiera irse, se lo tendría que comer con patatas en virtud del mismo contrato. Julián se comporta como un adolescente y el Barça también, aunque ambos sean ya mayorcitos, cada uno en su escala. Adolescentes caprichosos y malcriados que creen que el planeta gira o se detiene a su conveniencia. ¿Y qué es lo peor? Que lo creen porque es verdad, por lo menos en el caso del club cliente de Negreira.
Si realmente Julián tiene una depresión, tal cosa no implica ninguna asignación objetiva de culpa. Tampoco implica que todo el mundo deba ceder a sus aspiraciones para que se cure. Las depresiones no se curan haciendo al mundo claudicar ante tus deseos, por la sencilla razón de que el mundo no quiere hacerlo. Si realmente Julián tiene una depresión, cosa que espero hondamente no sea verdad, deberá tratarla con la adecuada medicación, de igual forma que lidian con esa dolencia millones y millones de personas que se enfrentan día a día con las inexorables restricciones y miserias de sus vidas, sin que esas restricciones ni miserias tengan remedio por desgracia. Casi todo el mundo sale con vida del trance, y muchos se hacen hombres, incluso los nacidos más allá del 2000.
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Buenos días, galernautas. Lo que distingue a los adultos de los niños es, entre otras cosas, la responsabilidad, es decir, la capacidad de asumir que las cosas tienen consecuencias. Es muy tramposo hacer o dejar de hacer algo y luego llorar cuando tiene unas implicaciones que no nos gustan. Igualmente inmaduro es el disimulo, el actuar como si las cosas que no nos gustan no ocurrieran. En cuestiones realmente serias es necesario tomar partido, coloquialmente denominado “mojarse”. El adulto funcional se moja, toma responsabilidades y acepta sus consecuencias. Cerrar los ojos ante algunas cosas de la vida equivale, aunque sea por omisión, a tomar partido. Quien simula no ver un problema de alguien cercano está consintiendo precisamente por no hacer nada al respecto, y eso, amigos, es también tomar partido.
Aunque no os lo creáis, hubo un momento en que la prensa se consideraba el cuarto poder del Estado junto a legislativo, ejecutivo y judicial; tal era su influencia y capacidad de crear opinión que se equiparaba a los tradicionales, y, como enunció Stan Lee, un gran poder implica una gran responsabilidad.
Imaginaos formar parte del diario más leído de España y escatimar a vuestros lectores, que, según vosotros, superan el millón cada día, una información de algo importante que ha ocurrido porque no le gusta a un amigo vuestro o, simplemente, porque no conviene al negocio. Sería irresponsable, ¿verdad? Claro, también muy poco profesional. Peor aún es intentar, siempre de manera burda, pues el nivel es el que es, llevar cuestiones peregrinas que no interesan a nadie a la portada, con la inane esperanza de que el lector, al que juzgas estulto, consuma esa mercancía sin plantearse si se le está regateando algún hecho o algún dato. Si lo culminamos con un juego de palabras con el mismo nivel de sofisticación que una ventosidad, tenemos la portada de Marca de hoy. Morata al Leganés. Fantástico. Que le vaya fenomenal, sea o no su sueño.
Nada, en cualquier caso, de información acerca de los gravísima utilización política de un estadio de fútbol a favor de una causa ilegal, como es la secesión, en el Camp Nou en el día en que se debía haber homenajeado a los Campeones del Mundo. Os lo decíamos ayer, perdón por la autocita:
La que se lió en el Camp Nou fue de órdago, pero de esto rien de rien en las portadas de la prensa deportiva, como si fueran Edith Piaf. La estrategia es muy simple: esto no sucedió. Ni Tebas, secuestrado por el Barça que es el dueño del sistema, ni el mismísimo gobierno de España, secuestrado a su vez por el independentismo catalán (del cual el Barça es el principal activo propagandístico), tienen ni van a tener la valentía de hacer algo sobre esta ilegalidad que mezcla ignominiosamente fútbol y política.
Como no tienen el valor de hacer nada, lo que procede es intentar que aquello acerca de lo cual deberían hacer algo tenga la menor repercusión posible. Nada más fácil, y para muestra las portadas de hoy, que instauran la debida omertà al respecto. La gran mayoría de la prensa que mayoritariamente padecemos los españoles está comprada bien por Tebas, bien por el gobierno, bien por ambos. Es el silencio más fácil del mundo.
Así que ya sabéis, por si ha habido alguna filtración: el jurado no tomará nota de lo de las esteladas. El jurado seguirá homologando al club que pagó a Negreira durante un mínimo de 17 años no solo como un club perfectamente respetable, sino precisamente como aquel que mejor representa la esencia de la españolidad campeona del mundo. Españolidad con esteladas, diríamos, pero como resulta que dichas esteladas no han existido ni han sido vistas por casi nadie, nada de lo dicho.
As, también cómplice por omisión (aunque menos que Marca) de según qué cosas que ocurren en el fútbol español, y que deberían constituir el mayor escándalo deportivo de la historia, nos cuenta una historia de Mbappé y el balón de oro. Ignoramos de dónde sacan eso de que Kylian tiene opciones. En un año sin títulos, se nos antoja muy complicado, y no porque sus registros goleadores individuales no lo ameriten.
En la cosa cataculé también siguen a sus negociados. El diario del Conde de Godó, Grande de España, se pone esotérico y nos habla del Espíritu Flick por mucho que Hansi esté vivo y coleando, circunstancias ambas que celebramos. Imaginad el engorro si tuviera que dar las consignas tácticas a través de un tablero de ouija en catalán, lengua que no nos consta que hable, como no nos consta que hable el castellano. A Bale lo crucificaban por ello. A Diomande, tres cuartos de lo mismo como ya se observa. Pero el bueno de Hansi puede seguir dando sus ruedas de prensa en inglés hasta que lo estime oportuno, que para eso es el entrenador del equipo del sistema.
La Sportada nos da muy poca chicha. Raphinha en posición de ir en autobús y, al parecer, será el 9. El nivel, amigos. Información de servicio. Mejor escrito, información para ir al servicio.
Pasad un excelente día.