Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. El Madrid selló anoche su clasificación para las semifinales de la Copa de España justo antes de que echase el cierre el partido y se viese obligado a disputar como mínimo otros treinta minutos de prórroga, si no penaltis también, lo cual habría redundado en mayor cansancio y riesgo de lesiones. Os lo contamos hace un ratito, justo antes de irnos a dormir. Aquí podéis leer la crónica del encuentro, las notas y el análisis de la actuación de Alberola Rojas.

El Madrid parece empeñado en no brindarnos ni un partido sosegado. Anoche, tras un arranque pepinero peligroso que desactivó Lunin, los madridistas comenzaron a imponerse a hombros de un soberbio Brahim y un Modric perpetuo y ejemplar hasta que se colocaron 0-2. Tchouaméni alineado en su posición rendía más.

Adelante, Rodrygo era un bisturí elegante y afilado que rebanaba un pepino tras otro sin aparente esfuerzo. Atrás, Asencio mostraba hechuras de veterano y suplía los nervios normales de Jacobo Ramón y la preocupante inoperancia de Mendy. Valverde, que sería capaz de desempeñar bien hasta el puesto de fisioterapeuta o de portería, resultaba decisivo incluso desde el lateral derecho.

Pero una de las características de este Madrid es que es capaz de liarse él solo y de resucitar a los rivales. Entre que el equipo aflojó y que Jacobo Ramón cometió un cristalino penalti, cuando los de Carlo se quisieron dar cuenta se encontraban con la segunda parte terciada y empate a dos. Lo que decimos, ni un día tranquilos.

Al descanso se había marchado a los vestuarios Rodrygo, uno de los destacados, en una decisión de Ancelotti tomada desde la precaución ante lo que viene. Vinícius había sido el sustituto y fue uno de los más destacados de la segunda mitad. Firmó una jugada de malabarista que no fue el gol del año por culpa del poste.

En esas andábamos, con la pelotita que no quería entrar, cuando el míster retiró a Endrick y metió a Gonzalo. Ya que no habíamos podido criticar a Ancelotti por no hacer cambios pronto para sacar a Endrick y Güler —porque los había alineado de inicio—, le pusimos a caldo por retirar al joven brasileño cuando hacía falta un gol.

Una vez más, los renglones torcidos de Ancelotti; el chaval de la Fábrica metió al Madrid de cabeza en semifinales de la Copa del Rey cuando todos nos levantábamos para hacer una visita al excusado en previsión de la prórroga.

La portadas de los diarios madrileños son para él, para Gonzalo. As dice que vale una semifinal. También recoge las palabras de Ancelotti al finalizar el encuentro: «Tenemos que contar con los jóvenes» (por suerte no dijo: sean quienes sean esos que no conozco). Marca, por su parte, titula «El niño que fue rey» aprovechando lo monárquico del torneo en liza.

En ambas primeras planas tiene cabida la última del Atleti. Una reacción que no hace sino señalarse ellos mismos en esta ciénaga de podredumbre que es el fútbol español. El club dirigido por dos personas que se lo apropiaron indebidamente, el club que acoge neonazis y promueve reuniones entre estos y los jugadores, el club que sigue reservando un lugar preferente al Frente Atlético, organización neonazi con dos asesinatos a sus espaldas, el club que aplaude al finalizar los partidos al sector ultra que ha entonado cánticos racistas y ha arrojado objetos al campo, ese club, ayer escribió esta publicación en su cuenta oficial de X.

Amigos de @RAEInforma, estos días nos están preguntando mucho sobre un asunto y no queremos equivocarnos.

¿Nos podéis ayudar con los matices de los siguientes verbos?:

presionar,
amedrentar,
intimidar,
coaccionar,
atemorizar,
influir,
imponer.

¡Muchas gracias!

— Atlético de Madrid (@Atleti) February 5, 2025


Dejad a la RAE, que tras la magnífica expresión oral de Jesús Gil y de Enrique Cerezo debe de estar espantada. Os ayudamos nosotros: apropiar, apuñalar, matar, asesinar, colgar de un puente y tirar al río. Esto solo para empezar, podríamos seguir todo el día. Para los radicales rojiblancos que no sepan leer, ahí van unas imágenes:

El derby de la vergüenza Jugadores del Atleti aplaudiendo a los neonazis del Frente Atlético Nazis Frente Atlético

Y para los que sepan leer lo justo, titulares y poco más, otro par:

Tras esta publicación pretendidamente graciosa, otra:

📚 Instrucciones básicas para el derbi pic.twitter.com/ADZE8e07Mt

— Atlético de Madrid (@Atleti) February 5, 2025

Un remedo de unas instrucciones de IKEA pergeñado por alguien que tampoco tiene mucho apego por la RAE: «pre-partido» en lugar de «prepartido» y «ánalisis» en lugar de «análisis». Llama la atención que no sepan escribir correctamente esta última palabra, pues para recordar la sílaba acentuada no hay más pronunciar «anal», palabra que después de Lisboa y Milán forma parte del diccionario atlético.

Los periodistas de cámara, también juegan su papel:

Como vecino, al Atleti se le puede aplicar cualquier calificativo menos “amable”. Así que lo tiene hecho si quiere dejar de serlo. pic.twitter.com/Ic7q3ZSeRt

— La Galerna (@lagalerna_) February 5, 2025

Lo que ocurre es muy sencillo. El club que alberga neonazis teme perder sus privilegios. El Atleti está infiltrado en todos los organismos e instituciones corruptas del fútbol europeo y español. Y lo que funciona no se toca.

Llama la atención —realmente ya no— que tras conocerse que el Barça había corrompido la competición durante décadas, la reacción de los clubes perjudicados fue, como mucho, tibia, cuando no inexistente o de rechazo ¡al Madrid! Sin embargo, ante el señalamiento de la corrupción y la petición de un fútbol limpio y honrado han salido todos en tropel contra quien pide que se cumpla la legalidad.

Solo puede significar que les va mejor con un fútbol corrupto y adulterado que con uno íntegro y saneado.

¿El motivo? El de siempre, el dinero. Lo que ha unido la pasta que no lo separe la ley. El dinero une personas con sensibilidades (o ausencia de sensibilidad) de lo más variopintas, desde numerarios de Fuerza Nueva hasta filoetarras, pasando por humanos aparentemente coherentes. Y mientras fluya el cash, el sistema no parará. Una buena forma de limpiar el fútbol sería intentando desactivar los mecanismos de enriquecimiento personal de los protagonistas.

A causa de esto, todos han acudido raudos a posicionarse contra quien denuncia las inmundicias en lugar de defender la legalidad. Tebas, de igual manera que corrió a echar un capote al Barça cuando se supo que había comprado al estamento arbitral, atacó al Madrid y a su odiado Florentino. El Atleti y otros clubes, tres cuartas partes de lo mismo. Medina Cantalejo e Iturralde, defiendo la arbitrariedad de los árbitros, la discrecionalidad de quien ha de velar por la imparcialidad. Solo te doy los audios si eres sumiso conmigo. Mafia.

Y faltaba un representante del club más corrupto de la historia. Podemos leerlo en la portada de Mundo Deportivo.

Junto a un titular que reza «Copa con Olmo» —tiene bemoles la cosa—, Flick declara sobre la reclamación del Madrid: «No es nuestro estilo, nosotros no ponemos excusas».

Ya sabemos que no es vuestro estilo, Flick, vosotros tenéis otra manera de hacer las cosas.

Enríquez Negreira

Pasad un buen día.

Arbitró Javier Alberola Rojas del colegio castellano-manchego. En el VAR estuvo Trujillo Suárez.

Llevó el partido de manera correcta, aunque algunos detallitos pudieron ser claramente mejorables.

Le faltó pitar los empujones que fueron varios y alevosos. Además, se dejó varias amarillas en el tintero. Una a Endrick por pisar a Tapia y otra a Rosier en una acción con Vinícius.

El penalti de Jacobo fue claro por mano. Nada que objetar. Sí vieron amarilla Sergio por una patada a Vini, otra el brasileño por protestar, bastante evitable porque Alberola se la sacó por respirar, y las dos última a Jacobo y Modric por derribos a Raba y Chico respectivamente.

Alberola Rojas, DISCRETO.

 

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-Lunin: SOBRESALIENTE. Tres manos prodigiosas le acreditan como uno de los mejores del partido, especialmente la estirada con el 2-2.

-Valverde: NOTABLE. Exhibición de solvencia y ganas en el lateral.

-Mendy: SUSPENSO. Es dramático cómo se ha derrumbado la muralla.

-Asencio: NOTABLE. Impecable. Ya es una realidad.

-Jacobo Ramón: APROBADO. Habrá que esperar a otro partido para calcular su validez para el primer equipo.

-Tchouaméni: APROBADO ALTO. Solvente y ayudando a la línea defensiva.

-Modric: NOTABLE. Es incomprensible la obsesión con mirar solo su DNI. Sigue jugando como nadie más.

-Brahim: SOBRESALIENTE. El más peligrosos de la línea de ataque. Mandó una vaselina al poste.

-Rodrygo: NOTABLE. Muy buen primer tiempo. Estuvo en los dos primeros goles.

-Güler: SUSPENSO. Ya le saldrá.

-Endrick: APROBADO. Buen tanto de cazagoles, pero se mostró bisoño en varias jugadas.

-Vinícius: NOTABLE. Agitó extraordinariamente el partido. Por poco marca uno de los goles de la temporada.

-Ceballos: APROBADO. Sin brillo.

-Gonzalo: SOBRESALIENTE. Su gol habla por sí solo.

-Ancelotti: APROBADO. Le salió bien el controvertido cambio de Gonzalo por Endrick.

 

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Estaba en juego el pase a semifinales de la Copa del Rey y el Madrid lo logró, con sufrimiento y merced a un golazo de Gonzalo, que además sirvió para evitar el cansancio que habría acarreado la prórroga de cara a los próximos choques frente a Atleti y City.

El Madrid encaraba el encuentro contra el Leganés con la sensación de que en el fútbol cada vez hay más no fútbol, más intereses económicos y personales que propician que ninguno de los organismos, instituciones y administraciones públicas de las cuales depende hagan nada por limpiar la corrupción que lo enfanga. El culpable es quien señala el mal, el Madrid, no quien lo causa. La última, la publicación burlona de la cuenta oficial del Atleti. Sí del Atleti, el club que alberga neonazis de asesinan.

De vuelta a lo deportivo, Ancelotti optó por incluir en el once a Jacobo Ramón, futbolista en el que hay puestas muchas esperanzas aunque no realizase su mejor encuentro. Lo acompañaría Asencio en el centro de la defensa, con Mendy a un lado y Valverde a otro. Carlo bajó a Fede y subió a Tchouaméni, quien partiría en su posición flanqueado por Modric y Brahim. Más arriba, Güler, Rodrygo y Endrick.

El partido empezó animado, antes de los dos minutos, Diego García se plantó ante Lunin y el ucraniano desvió su disparo raso y cruzado, aunque Alberola había señalado órsay. Tres minutos después, otra buena intervención del guardameta blanco para despejar el saque de una falta lateral. A pesar de haber salido vestido de tuno, Lunin acumulaba ya dos buenas acciones.

Cuando el reloj frisaba el 13, Modric adelantó un balón a Brahim, quien se giró trastabillado pero logró ceder a Endrick para que rematara en posición franca. Lástima que el brasileño no acertase a disparar bien y Soriano pudo repeler el esférico. La respuesta del Lega, un cabezazo de Óscar desde cerca. Llegó forzado y no logró dirigirlo entre los tres palos.

A la siguiente no iba a fallar el Madrid. Rodrygo, que se estaba desenvolviendo con su habitual sutileza, controló un pase de Fede, se giró hacia adentro, sacó el putt y envió la bola rodando por el césped hasta la llegada de Lukita, quien embocó. Gol del 10 para el 0-1.

Prácticamente no dio tiempo para celebrarlo, un intento de pared entre Valverde y Brahim acabó con el balón en los pies de Endrick, que como es un killer lo cazó y lo alojó en el interior de la portería. 0-2 en el minuto 25. Al igual que en el primer gol, la jugaba había partido de Valverde.

Hacer los deberes pronto disminuye el margen de maniobra del CTA, que siempre está al acecho para aprovechar los malos partidos blancos para ennegreicerlo todo. Sin embargo, no todo estaba decidido y el Madrid es experto en autoboicotearse. A los 38 minutos Jacobo Ramón se cruzó para obstaculizar un disparo cercano y tocó el balón con la mano. Penalti claro que se encargó de transformar Juan Cruz. Lunin anduvo cerca de despejarlo. 1-2.

Al borde del descanso, señalaron un fuera de juego que parecía no serlo a Rodrygo. Después, en una falta favorable al Madrid, Alberola colocó la barrera a 6,5 metros. Marcó con espray y todo. Ante la reclamación de los futbolistas color calabaza, el cliente del hijo de Negreira accedió a medir la distancia a pasos y corrigió su error. Parece que contar tampoco es lo suyo.

Así se llegó al descanso. El Madrid lo tenía todo bajo control, con un gran Brahim, un acertado Modric, un agudo Rodrygo, un sólido Asencio y un omnipresente Valverde, pero el gol local metió al Leganés en un partido en el que salvo los tres primeros minutos había estado fuera.

El partido se reanudó con la incorporación de Vini Jr. El sustituido, Rodrygo. No está la situación para correr riesgos con uno de los jugadores más en forma del equipo. Nada más tocar su primer balón, al siete del Madrid comenzó a pitarlo la grada. Ya saben que a las muchedumbres no siempre les da por comportarse de la manera más higiénica, basta recordar la afición que tienen las moscas por ciertas sustancias.

Las dos primeras ocasiones del Madrid fueron precisamente de Vinícius. Un disparo cruzado tras otra gran acción de Brahim que Soriano despejó a córner, y un remate a puerta vacía de cabeza a la salida de ese saque de esquina que se le marchó alto. Después, le sirvió un balón de gol a Endrick, a quien le faltaron unos centímetros para llegar.

En el 57, un robo de Tchouaméni propició una contra conducida por Güler, que cedió a Endrick pero, extrañamente, no chutó y su centro terminó en un saque de córner donde a punto estuvo de marcar el brasileño de cabeza.

No obstante, el Leganés estaba jugando cada vez más (y el Madrid menos) y en la siguiente acción Juan Cruz empató el partido tras rebotar su disparo en Mendy y descolocar a Lunin. El Madrid se había complicado la vida él solo y tenía 30 minutos por delante para volver a levantar el partido.

Primero Fede, de chut lejano cruzado, y luego Vini, de virguera jugada que terminó contra el palo, pudieron poner de nuevo en ventaja a los blancos. El siete realizó una jugada similar unos minutos después. Acabó en córner, pero Alberola pitó saque de puerta. Son sus costumbres.

A punto estuvo de marcar el tercero Brahim, el mejor hasta el momento del partido, pero remató al larguero. Segundo palo del choque. Se la había servido Vinícius, que estaba rayando a buen nivel.

En el 75 —el minuto, no el año—, Ancelotti introdujo a Ceballos en el lugar de Güler. El turco había ido de menos a más, pero no mucho. Poco más de cuarto de hora tenía el Madrid si quería finiquitar el partido por muerte natural.

El CTA, vía Alberola, decidió amonestar a Vini cuando este se iba lamentando consigo mismo sin dirigirse en ningún momento al tipo del pito, que decidió ampliar el reglamento y acoger en él las tarjetas por esta acción.

Para los últimos minutos, Ancelotti decidió incorporar al partido a Fran García en detrimento de Mendy. Quedaba poco para evitar la prórroga, escenario nada deseable habida cuenta del calendario y las horas de sueño de los aficionados que gustan de acostarse a una hora prudente.

Brahim lo intentó, después Valverde y Ceballos, pero no había manera de perforar la meta blanquiazul hasta que apareció Gonzalo, que acababa de sustituir a Endrick. Brahim, el mejor del encuentro, la templó y el canterano marcó el 2-3 de cabeza en el último aliento.

Gonzalo, de la Fábrica a semifinales de la Copa del Rey en tan solo unos minutos.

 

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Hacía un tiempo que este humilde cronista, bípedo implume, no aparecía por estas páginas de La gloriosa Galerna. Cavilaba apenas un día atrás sobre esta ausencia sobrevenida por causas propias de la vida, mientras me percataba de la cura de humildad implícita, pues ni siquiera el insigne editor, Jesús Bengoechea me reclamaba, mucho menos los lectores, que tampoco uno aspira tanto. Sin embargo, ayer mismo, la ocasión la pintaron calva, de forma sobrevenida, en uno de esos giros ligeros del destino que cuajan en anécdotas que uno recuerda toda la vida.

El responsable indirecto del sucedido fue el citado Bengo, que me cursó una invitación imprevista, aunque mayor relevancia tuvieron los Summers: David, escribidor y cantante de canciones memorables, coreadas y bailadas por media humanidad; y su hijo Dani, tan hábil y sensible con las cuerdas de su guitarra como con las de su garganta.  De casta le viene al galgo, de tal palo tal astilla, y honra merece quien a los suyos se parece cabrían como anillo al dedo del momento, pues el retoño del titán nos ofreció su talento en un recital memorable junto a su socio musical, Álvaro de Juana.

En el Búho Real, no podía ser en otro sitio, ese nombre sugerente de la nocturnidad y ese adjetivo que acompaña nuestros anhelos deportivos, bailamos y coreamos clásicos del rock´n roll y saboreamos sus temas propios —como el que titula esta pequeña historia—, ésos que Dani escribe con papel, bolígrafo y guitarra. También cupieron versiones españolas para el regocijo de los presentes que abarrotamos el local, entre otros, el famoso El Imperio contraataca de Los Nikis.

Y aquí, en este momento es donde esta sencilla narración adquirió su enjundia, mínima comparada con la relevancia de los asuntos medulares de la existencia, pero con las coincidencias precisas para llamar la atención de los presentes, básicamente Jesús Bengoechea (al que nombro por tercera vez, y juro que jamás volveré a nombrarle tanto, pues está lejos de merecerlo) y el narrador.

El blues del viejoven y el Imperio de Los Nikis

Resultó que Emilio, la voz de los Nikis en los ochenta, subió al escenario para cantar junto a Álvaro y Dani su himno más recordado. Aun con el paso de los años, su timbre resulta inconfundible, estridente para llamar la atención de las conciencias libérrimas. Precisamente, uno de los versos del Imperio refiere la victoria de nuestra selección sobre la de Yugoslavia por “veinte puntos arriba”.  No es que uno quiera presumir, que a estas alturas es una conducta que engendra escasos beneficios, pero un servidor pisó la cancha del citado encuentro. Y así se cerró el círculo del relato: madridistas insignes, los Summers; música, clásicos y vigentes; y el abrazo que nunca antes se había producido entre el intérprete de un cantar épico-sarcástico y uno de los guerreros que, vaya a saber usted por qué, terminó junto a sus compañeros en el verso de una canción.

 

Fotografías Jesús Bengoechea y Getty Images

El Real Madrid ha expresado su indignación por el enésimo escándalo arbitral tras la derrota ante el Espanyol.

El equipo de fcQuiz ha diseñado el siguiente test sobre esta infamia que tiene corrompido el fútbol patrio.

¿Eres capaz de responder correctamente a todas las preguntas?

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El Real Madrid disputa esta noche en Leganés su encuentro de cuartos de final de Copa del Rey. Para todos los madridistas es una cita menor pero no carente de morbo. Esta temporada nos ha deparado continuas sorpresas de mal gusto que nos obligan a asistir a citas tan insulsas como la de esta noche con la fe del carbonero. Si bien es cierto que en líneas generales el equipo se mantiene a flote, no es menos cierto que en demasiadas ocasiones deja mucho que desear.

Lo que ocurrió el sábado no tiene un pase. Existen muchos factores que explican una derrota así y lo peor de todo es que no nos sorprende. Necesitas acumular muchos errores para que este Real Madrid pierda un partido frente al Español. Uno de esos factores es el arbitraje. A ningún madridista le es ajeno el estado de putrefacción del arbitraje nacional. Sin embargo, desde que estalló el caso Barcelona-Negreira todo es Negreirato. Nadie puede permanecer ajeno a esta realidad ni ningún juicio debe despojarse de este escándalo.

No es cuestión de buscar tres pies al gato ni de justificar una derrota, no. Es cuestión de llamarle al pan, pan y al vino, vino. Por ello, en la tarde del lunes el Real Madrid decidió emitir una carta de cuatro folios denunciando la corrupción del CTA. En definitiva, la protesta formal por el sistema arbitral instaurado, la reclamación formal ante la RFEF con copia al CSD marca un antes y un después. Como aficionado celebro este comunicado tanto o más como una victoria importante. Y aún más, desde aquí aplaudo la iniciativa del Real Madrid de usar sus redes sociales para difundir la denuncia televisiva de lo acaecido en Cornellá. Ya era hora de usar nuestra artillería. Internacionalmente el arbitraje del pasado sábado ha sido visto como un escándalo y toda resonancia es poca.

Desde que estalló el caso Barcelona-Negreira todo es Negreirato. Nadie puede permanecer ajeno a esta realidad ni ningún juicio debe despojarse de este escándalo

En lo estrictamente deportivo, y por si fuera poco, perdemos a Antonio Rüdiger alrededor de tres semanas. Según el comunicado oficial, al central alemán "se le ha diagnosticado una lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha". Creo que a nadie le llama la atención esto. Desgraciadamente se ha forzado a Rüdiger hasta la extenuación. Pasa igual con Lucas Vázquez o Fede Valverde. Leía estos días que Fede Valverde es el jugador con más minutos de toda Europa. Sinceramente, creo que es insostenible practicar esta política de desgaste. Todos los minutos que puedan tener de refresco jugadores así son pocos. Por ello, lo más prudente es que frente al Club Deportivo Leganés en Copa haya suficientes rotaciones para no lamentar una nueva baja.

Las notas del RCD Espanyol, 1 - Real Madrid, 0

Con todo mi respeto, ¿qué ganamos frente al Leganés? Sin ir más lejos, Rüdiger ha disputado partidos innecesarios y ahora tenemos que lamentar su baja por cinco partidos, algunos de ellos tan importantes como los del Atlético de Madrid o el Manchester City. Los cuartos de final de la Copa del Rey ante el Leganés no pueden suponer un hándicap. Si tenemos que ir al estadio municipal Butarque con toda la carne en el asador, pues apaga y vámonos. Y no es un menosprecio a la Copa de Su Majestad el Rey ni es hacer de menos al equipo del sur de Madrid. En fútbol hay que ser pragmático y más en una situación tan delicada como atraviesa la defensa del Madrid. Con una línea cogida con alfileres, forzar la máquina no es una gran idea.

Esta noche se esperan rotaciones. Bellingham y Mbappé no estarán. Además, el de hoy es un partido ideal para realizar rotaciones. Uno que podría haber jugado era David Alaba. Sin embargo, ayer por la mañana el club comunicaba que el central tenía una lesión en el aductor de la pierna izquierda. Normalmente esto supone entre 2 y 3 semanas de baja. Estas cosas pueden ocurrir cuando un jugador vuelve tras una larga lesión en la rodilla. Por eso su recuperación es vital y debe afrontar su vuelta como lo ha hecho hasta ahora.  El austriaco necesita seguir sumando minutos y partir como titular es el siguiente nivel en su proceso de readaptación. Pero para ello no hay prisa. A su vuelta ya tendrá tiempo para probarse en algún momento sin miedo alguno a extralimitarse.

Porque, siendo sinceros, con Alaba debemos seguir yendo poco a poco. Es una estupenda noticia cómo el ex del Bayern está sumando minutos pero tampoco debemos echar las campanas al vuelo. Esta lesión última nos pone los pies en el suelo con él.  Si verdaderamente Ancelotti confía en recuperar totalmente a Alaba para el último tramo de la temporada creo que forzar su incursión en el once tampoco es la mejor de las ideas. Despacito y con buena letra para recuperar la forma, sumar minutos y llegar a marzo ya más o menos asentado.

creo que el equipo pide a gritos un cambio de aires. No sé si en la dinámica de entrenamiento o incluso a la hora de afrontar los partidos. No vendría mal la incorporación inmediata en el once de jugadores como Arda Güler o Endrick

Por todo ello, doy por hecho que la pareja de centrales para los próximos partidos será Asencio y Tchouaméni. Es verdad que juntos no han disputado ningún partido pero tampoco existe una configuración de mayor efectividad. Suena también Ferland Mendy como otra posible alternativa para el eje central y no me parece mal. También se ha filtrado en las últimas horas que Fede Valverde, ese auténtico jugador multiusos, podría ser del gusto de Ancelotti para echar un cable como central. Cualquier combinación puede sonar algo estrafalaria pero lo cierto es que necesitamos tirar de versatilidad para poder dosificar al máximo los escasos efectivos que tenemos atrás.

Llegados a este punto estoy convencido de que necesitamos un cambio de aires. Y no apunto al entrenador. Si bien la figura del técnico siempre es el eslabón más débil, creo que la revolución necesaria puede llegar con algún pequeño acto de transformación. A la hora de superar un problema vital o un obstáculo profesional, muchos expertos animan al usuario a realizar pequeños actos inhabituales en su día a día. Basta con esto. Y creo que el equipo pide a gritos un cambio de aires. No sé si en la dinámica de entrenamiento o incluso a la hora de afrontar los partidos. No vendría mal la incorporación inmediata en el once de jugadores como Arda Güler o Endrick. Agentes externos que den oxígeno a sus compañeros y resulten inesperados para los contrarios. Esta noche frente al Leganés es la noche perfecta para comenzar. Afrontamos unos cuartos de Copa del Rey, ¿acaso no es el momento adecuado?

 

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Buenos días, amigos.  La mafia se sienta a la mesa. Concretamente a la de Josep Pedrerol. Mirad al invitado, escuchadlo, observad su lenguaje corporal, su tono, su mirada, sus gestos.

👀 MEDINA CANTALEJO RESPONDE al REAL MADRID:

❌ "¿Los audios del VAR? Ahora es una situación complicada".

🗣️ "No tenemos inconveniente con que un equipo se dirija a nosotros CON RESPETO".

☕️ ¡¡Entrevista en 'El Cafelito' este jueves a las 15:30h!! https://t.co/xN3F35U7Dm pic.twitter.com/X6iYvEAdsB

— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) February 5, 2025

¿Quién os viene a la cabeza? A unos os recordará a algún Corleone, a otros a algún otro personaje de su calaña. Pero para este portanalista, Medina Cantalejo es la viva imagen de Joe Pesci en Uno de los nuestros.

Pedrerol sigue con su hoja de ruta. Primero fue Louzán, presidente prevaricador de la RFEF. Lo de prevaricador no lo decimos nosotros, pesa sobre él una condena de inhabilitación por prevaricar. En febrero de 2021 fue condenado a dos años de cárcel y ocho años de inhabilitación para cargo público (o relacionado con administraciones públicas) por los delitos de fraude y prevaricación, al considerarse probado que cometió irregularidades al otorgar 86.311 euros a una constructora. El currículum ideal para presidir la RFEF debido tanto al trabajo que ha de realizar como a la trayectoria de sus predecesores en el cargo. Por cierto, hoy el Supremo estudia el recurso presentado contra su inhabilitación.

Decíamos que Pedrerol primero llevó a Louzán, y ahora hace lo propio con Medina Cantalejo, presidente del CTA. La entrevista se emitirá este jueves a las 15:30. La tendencia con la elección de los invitados parece clara.

Volvemos al vídeo del principio, adelanto de la charla que se emitirá mañana. Comienza con el cebo oligofrénico de «EXCLUSIVA», que ejerce la misma atracción en las cabezas vacías que el brillo en las urracas. Ante la exposición de Josep de que si el Madrid pide los audios del VAR se le proporcionan, la reacción del Joe Pesci de Hacendado aporta mucha información sobre cómo es: «¿Puedo decir algo?». Chulería y victimismo de la mano. La prima donna folclórica del CTA. Iba yo de peregrina y me cogiste de la mano.

«Pueden ir al vestuario nuestro y allí nos vemos», sentencia Cantalejo mientras mueve las manos a lo Jesús Gil. Recuerda a ese «a la salida nos vemos» de los matones del colegio.

Pedrerol le induce a seguir: «Si el Madrid pide los audios…». La respuesta de Medina: «Ahora es una situación complicada». Continua, al más puro estilo Coppola, «Prefiero que se pacifique la situación y a partir de ahí no tenemos ningún inconveniente que ningún equipo vaya con respeto a hablar con nosotros». Josep: «Está diciendo que el Madrid no ha sido respetuoso». Cantalejo: «No, no estoy diciendo eso. Yo he dicho que cualquier equipo que sea respetuoso y que venga a hablar con nosotros tiene las puertas abiertas»

«Y ha dicho que el Madrid tiene que esperar», prosigue Pedrerol. «He dicho que en este momento —le corta Medina— las aguas están tan movidas que lo mejor para todos es calmarnos, y si en algún momento…

… y si en algún momento podemos, sentarnos a hablar…». Josep: «Otros clubes han ido y les han escuchado, sin embargo al Madrid le pide tiempo». Cantalejo se parapeta tras el cafelito: «No es eso lo que te estoy diciendo». Más chulería matonil.

—Cuando se estudie la situación.

—Pero ¿qué hay que estudiar?

—Pues hay que estudiar muchas cosas. Claro que sí. Se ha escrito, se ha mandao un documento, ¿verdad? con muchas situaciones. Y nosotros lo que tenemos que hacer es analizarlo y ya está.

—Me parece muy fuerte que...

—No, no es que al Madrid no —interrumpe de nuevo el caudillo arbitral.

—… a unos equipos se les escuche y al Madrid no —concluye la apreciación Pedrerol.

—No, no.

—Porque ha sacado el documento que le molestó.

—Cualquier equipo que venga con respeto a nuestra casa tiene las puertas abiertas —afirma Cantalejo.

[En este momento, muchos habréis imaginado a don Vito diciendo aquello de: «Vienes a mi casa el día de la boda de mi hija…»]

—El Madrid puede hacerlo, entonces, estamos diciendo.

—Como cualquier equipo. Repito, cualquier equipo en situación normal.

—¿Qué es una situación normal?

—Cuando un equipo llama porque tiene algún tipo de queja. Cuando llegue ese momento, se habla con nosotros, nos sentamos, hablamos primero en mis despacho, de manera totalmente normal…

—…y después, si todo fluye de manera educada y tal, pues nos sentamos a ver lo que haga falta ver.

Idea principal: DISCRECIONALIDAD. El organismo responsable de los jueces de la competición actúa de forma discrecional. Tiene toda la lógica del mundo, ¿verdad?

Es decir, el Comité Técnico de Árbitros no tiene articulado un mecanismo reglado, o si lo tiene no lo utiliza siempre igual, para facilitar información (audios) a los clubes de los partidos de las competiciones en las que trabajan, a cambio de lo cual obtienen emolumentos cuantiosos. Ellos juzgan las acciones de los encuentros pero no hay forma estándar de pedir explicaciones sobre esos juicios. Si me incomodas, no te doy los audios. Si me pagas durante, al menos, 17 años, te filtro los que quieras vía Gerard Romero. Esto debe de ser el «compromiso de transparencia y mejora constante» al que aludía el último comunicado de la RFEF.

Para concluir con Cantalejo, mirad cómo balbucea cuando le preguntan si el CTA es una estructura corrompida a raíz del caso Negreira.

‼️ Tras la POLÉMICA... el JEFE DE LOS ÁRBITROS, Medina Cantalejo, DA LA CARA.

💣 "NO SOMOS CORRUPTOS".

🚨 Esta noche, EXCLUSIVA en @elchiringuitotv con @jpedrerol. pic.twitter.com/bafcl0YcqS

— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) February 4, 2025

Medina Cantalejo, dechado de virtudes, ejemplo de educación, el de «si no se ha pitado un penalti contra el Barça en dos años será porque no ha hecho ninguno», el mismo que se hizo pequeñito en un hotel mientras la Guardia Civil registraba la sede del CTA.

Con cada declaración de los protagonistas, el CTA huele más a cuadra. Un Cuadra, por cierto, que ayer volvió a demostrar lo buen atlético que es participando activamente en la jugada del primer gol rojiblanco. Es digno de admiración cómo se adelanta a Uche, le hace un bloqueo completamente legal, e impide que el jugador del Getafe gane la posición en el inicio de la jugada. Para culminar, mostró amarilla al jugador azulón. Claro, como no va a ir como un tiro el Atleti.

Como un tiro a semis y al derbi. Según indica Marca en su portada, el Cholo pudo dar descansos pensando en el vital duelo del sábado en el Santiago Bernabéu. Porque hay que recordar que además de contar con un árbitro de cámara como Cuadra Fernández, el Atleti disfrutará de un día más de recuperación de cara al choque del fin de semana contra el Madrid. Lo mismo desde hace cien años.

Mundo Deportivo seguramente habrá recibido una llamada y hoy sacan la portada que veis encima de estas líneas. «Los datos que desmienten la pataleta blanca», como llaman a la reclamación formal del Madrid, son una foto de un supuesto penalti de Lunin tomada desde un ángulo en el cual no puede apreciarse la jugada y unos párrafos con redacción juvenil. Nosotros preferimos otro tipo de datos y pruebas.

Nos despedimos felicitando por su 40º cumpleaños a Cristiano Ronaldo, máximo goleador de la historia del Real Madrid y una de sus mayores leyendas. Sus datos, los goles.

Pasad un buen día.

El juez Aguilar llegó a su despacho algo más animado que en las semanas previas. “Bien”, pensó, “hemos terminado con una primera fase, los testigos de la defensa. Ya queda menos”. Tras un reparador puente en la masía familiar, llegaba ese martes con bríos renovados, como si, por primera vez en un largo tiempo, intuyera el final de este embolado en el que le habían metido, por culpa del cual, su nombre y a veces su cara aparecía en los medios de comunicación.

“Mandé a la cárcel al capo de aquella banda de narcos, condené a los tipos que encubrían a los etarras valiéndose de sus cargos en corporaciones locales, y nadie sabía casi nada de mí, y ahora me toca leer cada cosa...”. La jubilación está cerca, como le recordaba su mujer, aguanta un poco más. Para su desgracia y cabreo posterior, antes de entrar en la sala se le ocurrió mirar los mensajes de WhatsApp y encontró que uno de sus amigos le había enviado un enlace de un medio digital de hacía apenas cinco minutos: “El expresidente Joan Gaspart se ha presentado en el juzgado del caso Negreira. Acudirá como público a las vistas de esta semana”.

El juez no sabía bien quién era este individuo cuya cara aparecía en la pantalla del móvil salvo por algunas cosas que había leído en prensa ocasionalmente, pero el mismo amigo le dio otro dato: “Gaspart fue vicepresidente de la Federación de Fútbol y desde ese cargo dijo que perjudicaría deportivamente al Real Madrid hasta su muerte”. “Pues qué bien”, pensó el juez, “otro amante de la polémica, más periodistas, estupendo”.

Ya en la sala, el juez Aguilar esperó a que todos los comparecientes ocuparan sus asientos, se acercó al micro y pronunció:

—Señorías, comenzamos el turno de la acusación, puede proceder a citar a sus testigos.

En el banquillo de los acusados, Laporta carraspeó y se dirigió a Albert Soler, al cual tenía sentado a su derecha:

—¿Testigos, cómo va a haber testigos si aquí no pasó nada?

Albert Soler lo conminó con la mirada a que guardara silencio, lo cual fue imposible a lo largo de toda la sesión. El fiscal Estuardo ocupó el centro de la sala, se dirigió al jurado y, con su aparatosidad habitual, inició un breve discurso:

—Gracias, señor juez. Señorías, miembros del jurado. Durante las sesiones previas hemos visto pasar ante nosotros a una serie de testigos que trataban de justificar que aquí no pasaba nada, que los millones de euros que el Fútbol Club Barcelona desviaba al bolsillo del señor Enríquez Negreira (lo señaló con el brazo extendido), a través de facturas declaradas falsas por la Agencia Tributaria y emitidas a través de sociedades pantalla, no pretendían ningún favor arbitral, ni afectar a la neutralidad de la competición, pese a que el propio receptor de los pagos declarara en sede judicial que precisamente ese era su único objetivo. Hemos visto declarar a árbitros en activo, retirados, dirigentes del colectivo arbitral, y todos coinciden en que aquí no había nada anormal, pese a que todos ellos fueron beneficiados por seguir una línea… digamos arbitral, acorde con los gustos de los señores Enríquez Negreira, Sánchez Arminio y del club pagador, y pese a que los informes periciales también concluyeran de modo muy diferente. Pues bien, la acusación tiene prevista hoy la comparecencia de una serie de exárbitros que sí pueden cuestionar con pruebas y con argumentos lo expuesto en sesiones previas por sus exjefes y excompañeros.

(Para ahorrar tiempo al lector —mientras ganamos en diversión—, vamos a resumir la sesión y condensarla en el punto de vista de Joan Laporta, en sus reacciones a las palabras de los testigos de la acusación).

El primer testigo que pasó por los micrófonos fue José Luis Paradas Romero:

Dejé el arbitraje en 2013 por las presiones del director técnico del Comité para el Fútbol Profesional, Manuel Díaz Vega.

Laporta se giró hacia Soler y le dijo:

—El amiguito de Mourinho, que se joda, bien está fuera de nuestro sistema, no lo queríamos, ¿recuerdas, José María? —golpeó levemente el hombro del vicepresidente del CTA, el cual le devolvió una mirada asesina.

El tono gutural del presidente del Fútbol Club Barcelona no ayudaba a que sus palabras resultaran inaudibles para buena parte de los asistentes a la sesión. El propio abogado de la defensa, Jorge Carlos Scotto, trató de reconducir su actitud con la mirada, mas el presidente, con el rostro algo enrojecido y la mirada vidriosa, no percibió el gesto.

—¿Qué tipo de presiones recibió? —preguntó el fiscal.

—El señor Díaz Vega me reprochó delante de otros compañeros que no hubiera expulsado al entrenador del Real Madrid, José Mourinho, en un partido en el Bernabéu. El entrenador me protestó de manera reiterada por una jugada y yo le mostré una amarilla, pero no quise expulsarlo, traté de contener su comportamiento, sin más.

—¿Cree que se estaba cuestionando su modo de arbitrar, como si el hecho de no perjudicar al Madrid pudiera condicionar su futura carrera en el arbitraje? —continuó el fiscal.

—Pues… podría ser —respondió el colegiado—, porque yo fui el único árbitro que expulsó a José Mourinho mientras entrenó en España, dos veces, de hecho, y en aquellas ocasiones obtuve unas buenas puntuaciones del comité. Le dije a Díaz Vega que lo primero eran mis principios y que no aceptaba presiones, lo cual no le gustó.

—¿Qué hizo entonces usted?

—Me fui a hablar directamente con el presidente del CTA, Victoriano Sánchez Arminio, y le dije que me veía obligado a dejar el arbitraje, así que ni siquiera me presenté a las pruebas físicas. Me sorprendió su actitud, comprensiva, amable, pero en ningún momento me pidió que reconsiderara mi postura o que entendiera las indicaciones de Díaz Vega.

Cada vez que se pronunciaba el nombre de Díaz Vega a Laporta, Rosell y Enríquez Negreira se les dibujaba una sonrisa de gozo. Un observador avezado habría advertido que la misma sonrisa se dibujaba en la cara de Joan Gaspart, solo que, en su caso, los colmillos que asomaban por su boca le otorgaban un aspecto siniestro.

—Un “pirao” menos —susurró Laporta—, no queremos a nadie con principios.

Cuando se anunció el nombre del siguiente testigo, Antonio Llonch Andreu, Laporta miró con incredulidad hacia ambos lados y luego, al abogado de la defensa, que se encogió de hombros. “¿Quién es este?”.

Se trataba de uno de los dos colegiados catalanes que arbitraban en primera a principios de este siglo, y su declaración se limitó a hablar de las presiones que recibía del Comité Técnico de Árbitros para influir en su arbitraje, presiones que lo llevaron a un hartazgo de tal magnitud que acabó por renunciar a su carrera en primera.

—Puesto que usted pertenecía al colegio catalán, nunca arbitró al club que pagaba los servicios del señor Enríquez Negreira, pero, con su gran rival, ¿tenía alguna estadística destacable?

—Bueno, el Real Madrid no perdió nunca conmigo en siete partidos, pero mi desencanto con el arbitraje viene por cómo manejaban el colectivo entre Sánchez Arminio y Gerardo González, que pretendían rearbitrar nuestras decisiones cada semana en los despachos de los comités federativos, y por ahí yo no estaba dispuesto a pasar.

Joan Laporta se inclinó hacia Soler y se tapó la boca con la mano, pero no lo suficiente como para evitar que se le escuchara:

—Pues si no querías hacer lo que te dictaran tus jefes, hiciste bien, ¡puerta!

El siguiente excolegiado que pasó por el micro de los testigos fue el asturiano César Muñiz Fernández.

—Anda —dijo Jan—, el “engominao” que se inventó el penalti a Pepe.

En el banquillo se situó el antiguo colegiado, que seguía gastando gomina en cantidades industriales, si bien, el color de su pelo había tornado a un gris más oscuro que el que mostraba en su época de colegiado.

— Gracias por venir hoy a testificar, don César.

—Encantado de poder hacerlo —respondió el exárbitro.

—No lo soporto —se escuchó decir a Laporta.

—Al César lo que es del César —Jaime Estuardo inició su interrogatorio—. Usted llevaba trece temporadas en primera división, internacional, premio Guruceta, se había mantenido temporada tras temporada y, díganos, por favor, al comienzo de la decimocuarta, en septiembre de 2013, ¿pasó algo que cambiara su trayectoria en el mundo del arbitraje?

—¡Pues claro que pasó! —vociferó Laporta, que se levantó de su asiento—. ¡Se inventó un penalti en el descuento para el Madrid, un robo!

Mientras el juez Aguilar golpeaba con su mazo pidiendo “orden en la sala” y “silencio”, Soler y Bartomeu trataron de sentar al presidente culé y lo tomaron por ambos hombros. “Un robo, otro más, como siempre”, masculló.

—Aviso al acusado de que a la próxima interrupción me veré obligado a imponerle una sanción por desacato a este tribunal. Esto no es una de sus ruedas de prensa, ni un bar en el que usted pueda comportarse como un energúmeno. Es mi última advertencia —tras una mirada fulminante, el juez Aguilar se volvió al testigo—. Prosiga, por favor.

—Pité un penalti a favor del Real Madrid en Elche. En el descuento del partido, que marchaba empate, y dicho penalti supuso la victoria del equipo visitante. Yo… en aquel momento me pareció ver un agarrón del defensa sobre Pepe , de varios segundos… y es lo que señalé. Posiblemente me equivoqué, pero pité con el convencimiento de lo que había visto en directo.

—¿Cuál fue la reacción de sus superiores en el Comité Técnico de Árbitros? —inquirió el fiscal.

—El presidente del Comité fue muy duro conmigo, en privado, y lo que más me dolió, en público. Llegó a decir que quizás había tenido algún problema familiar, algo que me despistó y que hizo que no me encontrara bien, en el momento propicio para arbitrar.

—¿Algo más? ¿Le pidió que cambiara de actitud?

—Fue un tanto desagradable. No solo dejó caer que podía tener problemas familiares, sino que, además, no me estaban saliendo bien las cosas, así que me pedía que mejorara.

—¿Se sintió represaliado en ese momento?

—Bueno, estuve seis jornadas en la nevera, sin volver a pitar un partido en primera hasta el mes de noviembre. Y además, se me dijo que no volvería a arbitrar al Elche, al Real Madrid, pero tampoco al Barcelona.

—¿Al Barcelona tampoco? —el fiscal dirigió su mirada al lugarteniente de Sánchez Arminio en aquellos años—. Curioso. Deduzco por sus palabras que sí hubo una sanción encubierta para usted tras equivocarse a favor del Real Madrid, el rival del equipo que estuvo pagando al vicepresidente del Comité de Árbitros durante diecisiete años.

—Júzguenlo ustedes, no me corresponde a mí hacerlo. Yo solo puedo decirle que, al acabar aquella temporada, fui descendido de categoría por tener la segunda nota más baja de todos los colegiados.

—Las notas. El índice corrector, nos suena todo esto —aseveró Estuardo.

—Protesto, señoría —interrumpió Scotto—. Está sacando conclusiones de algo que no ha dicho el testigo.

—Se admite —respondió el juez.

—De acuerdo, señoría. Plantearé la cuestión de otro modo, ¿cree usted que el señor Enríquez Negreira pudo influir en las puntuaciones que se le otorgaron a usted tras su error en Elche?

—No sabría decirle —respondió Muñiz Fernández—, a nosotros, los árbitros, todo esto de Negreira nos ha hecho mucho daño. Siempre hemos estado bajo sospecha y nos hace perder credibilidad. Nuestra relación con él era escasa. Nos reuníamos con él unas tres veces por temporada y en febrero nos explicaba cómo llevábamos la temporada, de acuerdo con sus informes.

—¿Es posible que no pintara nada, que no tuviera ningún papel relevante en el comité, como se ha dicho en esta misma sala en alguna de las testificales?

—Teníamos poco contacto con él y el diálogo era mínimo, nos informaba de nuestra situación y poco más, pero todos sabíamos que era la persona de confianza de Sánchez Arminio. Mire, el daño que ha hecho al arbitraje es irreparable, y solo pido que caiga todo el peso de la ley. Si es culpable, que lo pague —en ese momento, la mirada del exárbitro se giró hacia el banquillo de los acusados—. No es de recibo que estando en el Comité de Árbitros trabaje para otro club.

—Muchas gracias —concluyó Estuardo—. No haré más preguntas, señoría.

Mientras cambiaban los testigos y el banquillo pasaba a ser ocupado por Juan Manuel Brito Arceo, Joan Laporta aprovechó el ruido de puertas, sillas y comentarios de los periodistas, para decir a su derecha: “vaya colección que nos han traído hoy, ¡el que faltaba ahora!”. Enríquez Negreira se giró hacia Joan Laporta y torció el gesto.

El excolegiado tinerfeño comenzó contando los problemas económicos que había padecido, la inquina personal que hacia él manifestó el periodista José María García y la persecución a que lo sometió, el penalti que pitó en contra del Fútbol Club Barcelona en el Camp Nou, claramente fuera del área, y cómo fue el propio Enríquez Negreira quien le comunicó su descenso en el año 2000. En ese preciso instante, el abogado de la defensa, Scotto, miró hacia el público congregado, hacia la butaca de Joan Gaspart, quien le hizo un gesto con la mano sobre el cuello como para que cortara la intervención.

—Protesto, señoría —dijo Scotto con voz alta y firme—. El sumario se ciñe a los pagos acaecidos entre los años 2004 y 2018, y el descenso del testigo se produjo en años fuera de ese período, así como el penalti al que alude, que fue de mucho antes, no tienen nada que ver con el caso.

El juez Aguilar sopesó el argumento de la defensa y movió la cabeza con gesto de asentimiento, si bien, antes de que pudiera contestar, intervino el fiscal:

—Señoría, a lo largo de toda la sesión hemos tratado de establecer una correlación entre los errores en contra del Barcelona y el castigo inmediato a los árbitros, ya fuera en forma de descenso, pérdida de la internacionalidad, o reprimenda en público. El caso del testigo de hoy fue de los más…

—Señor Estuardo, nos ha quedado clara la línea de defensa de su argumentación, pero en modo alguno el testimonio del señor Brito Arceo puede aportar algo a la causa que nos trae a este juzgado. Se admite la propuesta y, salvo que el testigo tenga algo que decir sobre los hechos aquí juzgados, damos por desestimada su declaración. El jurado no tendrá en consideración la misma.

Se oyó un “bien” en el banquillo de los acusados y otro “que se fastidie el de los penaltis a cinco metros del área”. Scotto buscó con su mirada hacia Joan Gaspart, quien se frotaba las manos con un gesto que a más de uno de los periodistas presentes le recordó a Montgomery Burns.

—Aprovechamos la declaración del último testigo de la lista del fiscal —pronunció el juez— para hacer un receso de treinta minutos. Reanudaremos la sesión con los testigos presentados por la parte acusadora, por el club Real Madrid. Se levanta la sesión.

Tras el receso de treinta minutos, entró en la sala un testigo con cara de pocos amigos que fue anunciado como Alfonso Pino Zamorano. La abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez, los miraba sin decir nada, pero se le entendía todo en la mirada.

El exárbitro mostró un tono algo áspero durante toda su declaración, como si estuviera incómodo con la comparecencia:

—En el Comité Técnico de Árbitros se premiaba la fidelidad a Sánchez Arminio y a Ángel María Villar —comenzó—. Es un cortijo, como la Federación de Villar. En ocasiones se comportaban como una organización criminal. O estás conmigo o estás contra mí, así ejercían su control sobre los árbitros. Hace unos años López Nieto hizo unas declaraciones contra Villar y en una reunión de árbitros nos pasaron un texto en su contra porque querían echarlo del cargo. Estábamos sentados juntos Pérez Lasa, Daudén Ibáñez y yo. Ellos no lo firmaron, yo al principio tampoco lo iba a firmar, pero al final me asusté y firmé el texto. Y si te negabas a firmar escritos de apoyo a alguien, o de repulsa o rechazo de acuerdo con lo que te indicaban, iban a por ti. Los árbitros que se negaban veían automáticamente rebajada su posición en el ranking.

—¿Cómo era posible, no había unas puntuaciones que eran controladas por otra comisión independiente dentro del propio CTA? —preguntó la abogada.

—A ver, existía el "índice corrector". O el dedo índice corrector, como lo llamábamos nosotros. Y ahí manejaban todo entre Sánchez Arminio y los suyos. A Pérez Lasa, que iba a ser árbitro internacional, cuando acabó la temporada, dejó de serlo, y en su lugar metieron a Velasco Carballo. Arturo Daudén Ibáñez, que era top class y podía hasta pitar una final de Champions, lo bajaron a Segunda. Eso lo he vivido yo, no me lo ha contado nadie.

—¿Y ese dedo índice corrector, de quién era, de Sánchez Arminio?

—Evidentemente —respondió Pino Zamorano.

Luisa Ramírez se giró hacia el jurado y pronunció en voz alta y clara:

—Sánchez Arminio, cuyo brazo derecho, el que revisaba y comunicaba las puntuaciones a los colegiados era (extendió su brazo derecho hacia el banco de los acusados) el señor Enríquez Negreira. No haré más preguntas, señoría.

Al contrario de lo sucedido con los anteriores testigos, con los que el abogado de la defensa había aparentado indiferencia, cuando no desprecio, en esta ocasión Scotto sí se acogió a su derecho a interrogar al testigo:

—Señor Pino Zamorano, solo una cuestión: ¿alguna vez se ha sentido presionado para influir en los resultados de un partido de fútbol?

—Yo no. Yo soy militar de carrera y para mí, dos más dos son cuatro, y si algún día alguien me hubiese dicho que tiene que ganar uno u otro, le puedo asegurar que lo hubiese denunciado.

—Muchas gracias por su respuesta. No haré más preguntas, señoría.

Gaspart, Rosell, Laporta, Bartomeu… todos ellos sonrieron con la última respuesta. Mientras Scotto volvía a su asiento, al pasar frente al jurado, quiso dejar una última frase:

—Lo que demuestra que no se influía a los colegiados en sus arbitrajes, que el índice corrector es más un mito o leyenda urbana que una realidad.

—Protesto, señoría —interrumpió Luisa—. Solicito que se elimine esta última frase del sumario, el testigo ha dicho claramente que existía ese índice corrector y que el arbitraje era controlado con mano de hierro por la cúpula del CTA.

—Se admite —contestó el juez—. Se trata de una conclusión del abogado de la defensa, no de un testimonio del testigo.

—Gracias, señoría —continuó la abogada—. Si se me permite, señor juez, tenemos un último testigo en esta sesión que vendrá a hablarnos de ese férreo control y de la posición de dominio del señor Enríquez Negreira sobre el comité de árbitros. La Fiscalía llama a declarar a don Gonzalo Panadero Martínez.

Laporta miró a su alrededor con extrañeza, como si no ubicara bien al testigo, pero solo encontró gestos de desconocimiento entre su bancada. Sin embargo, su mirada se cruzó con la de Joan Gaspart, quien lo miraba con los ojos muy abiertos y le hacía el mismo gesto del dedo sobre el cuello: “corta, corta”.

El testigo era un hombre de unos setenta años de edad, de complexión delgada y, como apreciarían los espectadores poco después, con un fuerte acento de Albacete.

—Señoría, miembros del jurado —comenzó la inquisitiva abogada—, a lo largo de la mañana hemos escuchado testimonios de testigos que fueron castigados por no pitar de acuerdo con los gustos de sus superiores, hemos escuchado el funcionamiento del dedo índice corrector y las presiones que se sometían a los colegiados y, además, hemos sabido que el control del Comité Técnico de Árbitros se ejerce con mano de hierro y prácticas casi de organización criminal. Y en las organizaciones criminales, como sabrán ustedes, el que paga por unos servicios (se giró hacia la bancada de los acusados) obtiene lo que ha comprado.

Entre el público, una joven que había estado sentada cerca de Joan Gaspart logró acercarse al abogado de la defensa y le entregó un papel doblado escrito por el “Mejor presidente de la historia del Barça”… para el Madrid. Scotto lo abrió, lo leyó y se puso en pie:

—Señoría —interrumpió—, solicitamos que sea denegada la declaración del presente testigo, pues dejó de ser árbitro de Primera División en el año 1995, una etapa muy anterior a la investigada en esta causa. Como se ha hecho ya con uno de los testigos presentados en esta interminable mañana.

—Señoría —Luisa Ramírez se anticipó con habilidad a la deliberación del juez—, el testimonio de nuestro testigo de hoy es de vital importancia, pues viene a poner en entredicho los argumentos esgrimidos por la defensa durante la presentación de sus testigos. El señor Panadero Martínez estuvo muchos años ligado al arbitraje, es un gran conocedor de cómo se gestaron los núcleos de poder en el seno del comité de árbitros en los noventa y principios de siglo, el funcionamiento dirigido de la Federación y, además, podrá rebatir lo que aquí dijeron testigos de la defensa, como los señores Ángel María Villar o Medina Cantalejo. Y además, un extra que para la parte acusadora resulta vital: nos ayudará a aclarar el papel del acusado Enríquez Negreira en el entramado.

El juez Aguilar se quedó pensativo durante unos segundos. No tenía claro qué hacer y estaba agotado. Podía decir que estaba fuera de lugar e irse a casa, pero le sacó de dudas lo que vio: el gesto interrogatorio de Joan Laporta hacia Gaspart, así como las indicaciones de este hacia Scotto, quien, en lugar de mirar hacia el juez, estaba girado y tratando de interpretar lo que Gaspart le decía. “Sea lo que fuere lo que tenga que decir y lo que estos quieren ocultar”, pensó el juez, “creo que no nos hará ningún mal escucharlo”.

—Solicitud denegada. Puede proceder con el interrogatorio.

“Es indignante”, murmuró Laporta, “¡los tentáculos del madridismo!”. La abogada animó a su testigo a que comenzara con lo que tenía que contar:

—Enríquez Negreira y la Federación llevan desde los años noventa trabajando a favor de los intereses de FC Barcelona.

—¡Protesto! —interrumpió de nuevo Scotto—. ¡Los años noventa! El caso que aquí se juzga comienza en 2001, no tiene nada que ver con el expediente.

El juez se dirigió con la mirada a Luisa:

—Señoría —respondió—, el caso que aquí se juzga comienza, efectivamente, con los pagos acreditados a partir de 2001, pero, en palabras del vicepresidente del propio Fútbol Club Barcelona, Albert Perrin, miembro de la directiva del acusado Joan Laporta, los pagos comenzaron mucho antes, ya en la época de Núñez y de Joan Gaspart, a quien, por cierto, vemos hoy por aquí entre el público (tras estas palabras, Gaspart intentó hundirse en su asiento y se apoyó la mano en la cara como para ocultarla en parte). Tratamos de acreditar la formación de este entramado, la estrecha unión Barcelona-CTA-Federación, precisamente con el señor Gaspart como nexo, y de paso, desmontaremos las falacias vertidas en sede judicial por varios de los comparecientes.

—Protesta denegada. Continúe.

“Indignante, brrrl…”. Lo de siempre, dicho por el de siempre.

—Continúo entonces —retomó Panadero su intervención—. El Fútbol Club Barcelona puso al señor Enríquez Negreira en su cargo en el Comité Técnico de Árbitros, precisamente con la idea de no ser “perjudicados”. De ese modo, los azulgrana consiguieron ayudas que no alcanzaba el Real Madrid, que no estaba en la Federación, y lo sabían todos los clubes. El Barcelona tenía una indudable influencia en la Federación durante el mandato de Villar.

—¿Y eso se tradujo en algún tipo de beneficios sobre el terreno de juego? —continuó la parte acusadora.

—Totalmente. Es demasiada casualidad que se produjeran determinados errores en favor del Barcelona y demasiados errores en contra de sus rivales. Por ejemplo, contra uno de los mayores rivales que tuvo esos años, el Deportivo de La Coruña. En la temporada 1999-00, el entonces SuperDepor iba líder destacado, y de repente comenzó a tener una serie de arbitrajes desfavorables que se tradujeron en pérdida de puntos: una expulsión en Mallorca, un gol injustamente anulado en Los Pajaritos, en Soria…

—¿Y contra el Fútbol Club Barcelona, contra el equipo que pagaba al señor Negreira y que había logrado colocarlo en esos puestos de relevancia?

—Yo siempre dije que había algo más que accidentes o casualidades en lo que le ocurría al equipo coruñés. Cuando fueron a jugar al Camp Nou, les pasó de todo: la expulsión de Mauro Silva, totalmente desproporcionada, y en la última jugada, un penalti no pitado. Si la memoria no me falla, de Bogarde a Djalminha. Todo el que sepa mínimamente de fútbol sabe que aquello no fueron casualidades.

—¿Cree usted que el sistema puso al árbitro conveniente para ese partido y que este ejerció su trabajo de forma tendenciosa?

—El sistema sabe a quién elegir para estos partidos, y los árbitros saben cómo deben actuar si quieren seguir por mucho tiempo en el sistema. El colegiado de aquel encuentro fue Luis Medina Cantalejo. No se me olvidará nunca cómo lo denominó el entrenador del Deportivo de La Coruña por aquel entonces: “El mejor defensa del Barcelona”.

—Y como miembro fiel del sistema, actual presidente del Comité Técnico de Árbitros —concluyó Luisa Ramírez—. Pitas a favor del sistema, asciendes. Mantienes tu criterio, tienes que dejarlo. Señoría, miembros del jurado, la acusación quiere aportar una prueba más al proceso (se acercó a su mesa, sacó una foto de una carpeta y la mostró al jurado y al resto de la sala).

“El gol con la mano de Messi”, se oyó en el murmullo general. “Golazo, la mano de Dios”, se escuchó a Laporta.

—El escándalo no fue que este gol, un tanto que pudo suponer una Liga en perjuicio de mi representado, subiera al marcador. El escándalo fue que se premiara a su árbitro con la final de Copa a los pocos días. Este era el sistema del señor Sánchez Arminio, cuyo brazo ejecutor era el señor Enríquez Negreira, quien actuaba aleccionado por la suculenta prima que recibía del Fútbol Club Barcelona. No haré más preguntas, señoría.

Como la defensa tampoco quiso interrogar al testigo, el juez Aguilar levantó la sesión, se quitó las gafas y se frotó entre la nariz y el entrecejo. Estaba agotado. Pino Zamorano, Brito Arceo, Panadero Martínez, Paradas Romero, más todos los de la sesión anterior, convenientemente nombrados por sus dos apellidos. En ese preciso instante recordó aquel chiste que le envió un amigo cuando supo que le habían asignado este caso: “les insultan tantas veces, que ponen los dos apellidos para demostrar que sí tienen padre conocido”.

 

Capítulos anteriores:

Anatomía de un negreirato (Prólogo) 

Capítulo 1 (Los alegatos previos)

Capítulo 2 (Medina Cantalejo)

Capítulo 3 (Luis Rubiales)

Capítulo 4 (Ángel María Villar)

Capítulo 5 (Puedo ayudaros con el VAR)

Capítulo 6 (Las pruebas periciales)

Capítulo 7 (Javier Tebas)

Capítulo 8 (Iturralde González)

Capítulo 9 (Árbitros en activo (I))

Capítulo 10 (Árbitros en activo (II))

 

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Pues sí, amigos. Llegó la hora de poner frente al espejo al culé. Vaya por adelantado que conozco muy pocos madridistas que no deseen fervientemente volver a la rivalidad deportiva sin la sospecha de que jugamos contra mucho más que un club. También hay que dejar claro que el odio no es recíproco, el odio visceral sólo viene en AVE con billete de ida desde la estación de Sants. He vivido en primera persona varias dolorosas derrotas en el Bernabéu frente al FCB. Vi a Messi machacándonos a turbovelocidad, y tuve que aplaudir, como la mayoría de madridistas, a Rivaldo, a Ronaldinho. A deportistas. ¿Se imaginan el Camp Nou ovacionando a Cristiano? A Vini? Pues eso. El ambiente se pudrió con Pep y su forma de decir sin decir, de politizar sin politizar (vengo de un pequeño país…), de mear colonia (el estilo frente a los atletas), de tirar la piedra y esconder la mano.

El antimadridismo creció imparable y, con él, la animadversión dentro y fuera del campo, al equipo y al club. Los madridistas respondemos en las redes sociales, pero en los escasos periodos de normalidad en los que no hay escándalos arbitrales de los que hablar solemos estar entretenidos criticando a nuestros propios presidente, entrenador, jugadores... el FCB no ocupa tiempo en nuestro quehacer cotidiano excepto la semana del clásico. Lo más, el sonrojo que produce el vergonzante payasismo de personajes amortizados como Carrasco, Soria o el inefable Jota Jordi. La sensación dominante, aunque uno es consciente de que todos ellos cobran por lo que hoy en día se considera un trabajo, es que hay una línea ya invisible entre reírse del personaje o sentir lástima por la persona que lo habita.

Es posible que no tardemos mucho en volver a hablar sólo de deporte. Tenemos una opción de que la normalidad regrese cuando la competición supere la mancha indecente del Negreirato, cuando la justicia castigue a los responsables, entre los que no están los culés de base. El seguidor del FCB bastante tiene con ver impotente como uno de los que más ha querido al club, Joan Gaspart, apura su tercera edad con la certeza íntima de que es una de las personas que más daño le ha hecho, desde que tuvo aquella idea obsesivo-compulsiva, nauseabunda, denigrante, de comprar el sistema arbitral para igualar el palmarés del Real Madrid.

Gaspart y Soler

Sólo tenemos sospechas, por el momento, de que en Europa se intentó de la misma manera. El contrato con UNICEF con el turco Senes Erzik de por medio, el Negreira de la UEFA, se materializó en 2006. Sólo dos años después se produjo el indescriptible episodio de Stamford Bridge en el que el árbitro Ovrebo perpetró uno de los arbitrajes más inexplicables de la historia, facilitando la llegada del FCB a la final de la Champions de 2009. La huida culpable al galope y la carrera paralela de Ballack gritando al oído a Ovrebo está entre las imágenes más bochornosas que he visto en el fútbol.

Mucho más tarde, en 2017, vivimos otra "gesta" del FCB, que remontó un 4-0 en la ida de París frente al PSG con una actuación criminal del colegiado turco-alemán Deniz Aytekin, que fue determinante en los últimos minutos del encuentro, en los que dio un recital incalificable de silbato. Modus operandi del negreirato internacional, más discreto, más sofisticado. Quién va a sospechar de UNICEF como vehículo para corromper el fútbol. Sólo un paranoico, ¿verdad? Sumen a eso regalos como un pin con el escudo, un banderín, un llavero y un reloj Patek Philippe de oro valorado en 300.000 euros entregado (según Salvador Sostres) a Michel Platini con motivo de su sesenta cumpleaños... las cosas van cuadrando.

El pacto diabólico del FCB tuvo como entelequia, como objeto íntimo de deseo, ser más grande, más universal, más triunfador que el Real Madrid, sin importar cómo, y se perfeccionó probablemente antes de lo que nos consta, hacia 1991

Regreso al título. Como Dorian Gray, el FCB ha hecho un pacto con Mefistófeles. Recordemos, Basil Hallward, amigo pintor de Dorian, le pinta un retrato en el que muestra su belleza y juventud. El joven Dorian, llevado por su curiosidad, conoce y hace amistad con un noble que le muestra los placeres de una vida, digamos, disoluta. El noble es Lord Henry Wotton. Dorian se siente tan atraído por los placeres del mundo, que contemplando su retrato terminado, manifiesta íntima pero sincera e intensamente su deseo de sacrificar cualquier cosa por mantenerse siempre joven, mientras que su imagen en el retrato fuera el objeto inanimado que envejeciera y acusara todos los males del paso del tiempo.

El pacto diabólico del FCB tuvo como entelequia, como objeto íntimo de deseo, ser más grande, más universal, más triunfador que el Real Madrid, sin importar cómo, y se perfeccionó probablemente antes de lo que nos consta, hacia 1991.

Y los dirigentes blaugranas canjearon la victoria por los valors, sacrificando a una generación incomparable de futbolistas que probablemente les habrían dado un número muy importante de títulos, no todos los que ganaron Negreira y Erzik mediante, pero sí bastantes de ellos. Incomprensible sin estar bajo la enajenación de una enfermedad incapacitante del buen juicio. Y sacrificaron mucho, a riesgo de que, como el cuadro, con el paso de los años, la imagen que han ido tejiendo de club con valores, con un estilo irrenunciable, universal pero con una identidad política especial, se fuera agrietando (aún recuerdo la naturalidad con la que el Camp Nou exhibió en partidos internacionales tremendas pancartas televisivas de decenas de metros con las amistosas leyendas "Catalonia is not Spain" o "Free Catalonia" por citar algunos ejemplos.

¿Recuerdan ustedes alguna sanción de las previstas en la UEFA para estos casos? Claro que no). La UEFA de Platini (el del Patek Philippe) y de Ceferin (el de la camiseta de Messi que le iban a regalar Piqué y Rubiales para que les permitiera cobrar sin trabajar durante la pandemia) nunca sancionaron al FCB. Ellos están más pendientes de saludos crípticos o tatuajes de futbolistas que sólo tienen significado para un puñado de televidentes, no para propaganda independentista con difusión global.

La evolución de Dorian Gray después de una vida éticamente reprobable es el camino del arrepentimiento y el final de la historia es trágico y moralizante, en la única novela del poeta y dramaturgo Oscar Wilde.

La evolución de Dorian Gray después de una vida éticamente reprobable es el camino del arrepentimiento y el final de la historia es trágico y moralizante. En la vida real puede no suceder así. De momento, no existe arrepentimiento en directivos o seguidores del FCB. Muy al contrario

En la vida real puede no suceder así. De momento, no existe arrepentimiento en directivos o seguidores del FCB. Muy al contrario, Laporta, del que dicen que domina la escena mediática, ha hecho los ridículos espantosos que se esperan de un sinvergüenza clásico de la España de El Lazarillo de Tormes: trilerismo ("aquí están los informes de Negreira", cuando Valverde, entrenador del negreriato tardío, declaraba en medios que nunca vio uno de esos informes; o cuando en declaración al juez, Negreira mismo decía que sus "asesorías siempre fueron verbales"); ausencia completa de ética, acusando al Real Madrid de "equipo del régimen (franquista)" cuando la Historia dice justo lo contrario; populismo victimista, como en el caso de la inscripción de Olmo ("tenemos razón"), cuando hemos presenciado una manipulación flagrante de la influencia política para pasar por encima de la ley.

Sólo cuando se vea atrapado Laporta hará una de sus performances como la de abrazar al maniquí de Messi cuando le estaba echando del club, y puede ser algo como: cara, primer plano, hinchado y rojo como un tomate, congestionado, sollozando mientras pide perdón a todos con un pañuelo blanquísimo secándose las lágrimas, prometiendo que fue un error y que no volverá a ocurrir. Sean sinceros, lo visualizan perfectamente, como lo visualizo yo. Podría escribir el guion mejor que él mismo.

El seguidor culé tampoco se arrepiente. Sencillamente, ignora y mira para otro lado, señalando la paja en el ojo ajeno. Perdonará, como perdona cualquier cosa en un malentendido gesto de amor a los colores. Olvidar ya han olvidado. A pesar de que han pasado 720 días desde la publicación de las facturas, los culés de las redes ya no disimulan su hartazgo de los que publicamos las "anomalías estadísticas", los vídeos de los penaltis de Mascherano, de las manos de Piqué, de las simulaciones, patadas y agresiones de Suárez. Echan tierra sobre la historia porque escuece, pero seguirá escociendo siempre hasta que no haya un castigo. Deberían estar deseando el castigo, porque sería catártico, porque sanaría las heridas y porque todos haríamos por pasar página. Si no hay castigo, aquí estaremos educando a hijos y a nietos para que no se olvide nunca y para que nunca se vuelva a repetir.

Dorian Gray acaba viendo al final de su vida lo vacuo del engaño, lo improductivo de tomar el camino ventajista y lo insatisfactorio que resultó el precio pagado.

El culé promedio de las redes aún no ha llegado a una reflexión racional. Sigue en la emotividad, en el pensamiento fantástico: "habríamos ganado igual", sigue en estado de ensoñación, negando la realidad (es difícil entender el proceso mental de ese Gaspart o aquel Núñez, aunque ambos han tenido también en su vida profesional otros problemas con la justicia): el culé se deja llevar por el deseo irracional de proyectar en otros sus propios pecados, por la emoción del momento, negando el dato irrefutable (todos los días insisten en que los árbitros favorecen al Real Madrid delante de evidencias de lo contrario), negando que las facturas impliquen una contrapartida, negando que sus sucesivos presidentes desde Núñez y Gaspart a Laporta, Rosell y Bartomeu sean más inteligentes que un exárbitro sin formación superior (los estuvo engañando dos décadas con promesas que nunca se cumplieron, pero siguieron pagándole porque sí, incluso Laporta le cuadruplicó el salario).

El pacto con el diablo del FCB está llegando a su final, se acerca la retribución. Vendieron el alma del club y el comprador va a exigir el pago

Siendo incomprensible lo anterior, es peor que el culé no advierta la magnitud del problema real que acecha al club, confían ciegamente en Laporta, que en su vida profesional jamás ha tenido que gestionar algo semejante a una ruina económica de estas proporciones, como una suerte de fe en el mesías que hará el milagro de los panes y los peces. Este Laporta es el mismo que ha descapitalizado su junta directiva de talento sustituyendo a profesionales de prestigio por familiares y amigos y enajenado patrimonio a 25 años vista por satisfacción de deseos inmediatos (la eterna juventud, pidiéndole dinero al futuro). Pero ellos confían. Confían en que con unos ingresos de 1000 millones (un suponer), un beneficio neto de 100 (difícil hasta para empresas gestionadas con excelencia) y una deuda de más de 3000, generando intereses de (con suerte) unos 100 millones al año, llegarán a volver a ser dueños del club, porque lo dice Laporta. ¿Vas a creer lo que estás viendo con tus propios ojos o lo que dice Laporta? Ya saben la respuesta.

El cuadro de Dorian que reflejaba la belleza y la juventud, la alegría del presente, acaba mostrando toda la fealdad de la corrupción, la enfermedad, la vejez, en un futuro que, como el destino, siempre llega. El pacto con el diablo del FCB está llegando a su final, se acerca la retribución. Vendieron el alma del club y el comprador va a exigir el pago. Estaremos muy pendientes de lo que mostrará el cuadro que representaba a un club ganador a finales del siglo pasado, y veremos si mantiene la eterna juventud y la victoria alada o la realidad tal como es. También asistiremos al espectáculo impagable de lo que verán los culés en el cuadro con sus propios ojos o con las gafas de Narnia. Un misterio. En todo caso, siempre cabe la posibilidad de que el presidente les haga el socorrido y habitual juego de ilusionismo para que encuentren un responsable fuera, como es costumbre.

720 días sin castigo, y contando.

 

Getty Images.

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