Buenos días, queridos. Quizás no sea el mejor día para reivindicar el fútbol inglés, pero vamos a hacerlo en este portanálisis dominical. Ciertos aspectos del fútbol inglés, o más ampliamente, de todo el fútbol británico, nos dan una sana envidia y no hay pudor por nuestra parte en reconocerlo.
La selección española, el combinado de la RFEF, la Roja o el equipo de Delafont (que cada uno elija la denominación que más le guste en función de sus filias) estrenó ayer la segunda estrella que nos acredita como campeones mundialistas y lo hizo por todo lo alto, con una victoria meritoria en Wembley frente a los locales. Allí donde la Decimoquinta vio cómo quedaba grabado el nombre del Real Madrid, frente a un público entendido y poco dado a los fingimientos, en ese mismo escenario venció anoche la selección española a la inglesa por dos goles a tres. Las portadas lo reciben con júbilo y referencias a la segunda estrella.
El diario Marca presenta una portada doble a cuenta de no sabemos qué evento llamado “Súper sábado”, mientras en su portada principal habla del momento “Estelar” de la selección. Así es, ciertamente, y debemos congratularnos por ello. En “este-lar” londinense, o en estos lares, se premia el buen fútbol y se castiga al tramposo, como supimos el pasado viernes tras el anuncio de la declaración de culpabilidad del Manchester City por “cuatro cargos de ná”, unos 114 en total. Allí se castiga al que ha hecho trampas, aunque haya sido el club que más títulos haya ganado en los últimos tiempos, Champions incluida. En Inglaterra no se nos ocurre ni imaginar que el presidente de la Premier se pudiera dar abrazos en público con el del equipo tramposo, y mucho menos felicitarlo, justo tras reconocer este último que podría haber hecho ciertas trampas contables para cumplir con el fairplay financiero, ya fuera con unas palancas ficticias, unas plusvalías hinchadas o unas ventas fake de futuribles palcos.
En el campo, el combinado de Tuchel sigue sin funcionar como para poder superar al equipo de De la Fuente. Se vio de manera especial en la salida de balón. Dos de los tres goles españoles vinieron de errores infantiles en los arriesgados pases de los centrales locales. El fútbol inglés de antes, el de los centrales desdentados y más toscos que un mandoble de Jason Statham, se lleva las manos a la frente con cada uno de estos errores. Pero el público mantiene los aplausos a los suyos y jalea el esfuerzo como ningún otro en el mundo. Igual que aplaude cuando se persigue al infractor, al que se salta las normas confiando en su impunidad, que no en su inocencia. Que es exactamente lo que sucede en España, la MLN, la RFEF, el CSD y el CTA, tanto monta, monta tanto, en este baile de siglas que es una PM. Allí todos los clubes, además, se han unido contra el infractor, mientras que en España se aliaron contra el denunciante de la corrupción.
Durante la rueda de prensa previa al partido de anoche, sucedió un hallazgo oral extraordinario por boca del capitán de la selección española, Rodri. Ocurrió cuando fue preguntado por las posibles sanciones al que fuera su club hace unos meses, el City.
“Confío en la impunidad de ese club”. No en su inocencia, no. En su impunidad. Está la presunción de inocencia, aplicable a todos y cada uno de nosotros, personas físicas, jurídicas o clubes de fútbol, y está la presunción de impunidad, aplicable al Manchester City y, sabido es, a su nuevo club pagador. Rodri sabía muy bien por qué debía escoger al Barça frente al Real Madrid y lo hizo por aquello que su subconsciente llevó a exteriorizar en público: “la impunidad de ese club”.
Hubo otro detalle en el partido de anoche que, sin duda, ayuda al madrileño a confiar en el acierto de su elección por el club impune. En el minuto 53 de partido, Rodri cometió penalti sobre Jude Bellingham. Podía parecer más claro en unas imágenes que en otras. Llega tarde, lo traba, Jude pone de su parte... Tras las dudas iniciales, el árbitro optó por pitarlo tras consultar en el VAR, con imágenes que no se le ocultaron, sino con todas las disponibles. Rodri no daba crédito, confiado, quizás, en la impunidad de su acción. Pero el colegiado lo señaló. Cuando Rodri vuelva a España, leerá las opiniones mayoritarias de la prensa sobre el penalti mal pitado, el error del árbitro y del VAR, y de ese modo podrá seguir confiando en la impunidad de cada una de sus acciones, no en vano ha fichado por el club adecuado. Si zancadillea a un madridista, podrá hacerlo a conciencia, que por algo goza de presunción de impunidad. Algo que ya tuvo oportunidad de comprobar en Mestalla, por cierto, al poco de estrenar la elástica azulgrana.
El penalti tuvo una resolución muy atlética: doble toque y al palo. No hubo lanzamiento de objetos al campo, ni habrá comunicados de la federación inglesa durante los próximos seis meses sobre la irregularidad de la acción, ni nada por el estilo. Porque esto es el fútbol inglés, señores. Un fútbol en el que se castiga al que infringe las normas y se tolera mal el teatro, el mal comportamiento y las quejas continuas. La prensa cataculé centra sus portadas en Lamine Yamal. Como siempre. Como siempre que gana la selección española, queremos decir. Cuando pierde o empata, las portadas son para Oyarzabal o Cucurella.
Por cierto, señores de Sport: se escribe Kylian Mbappé, no Kilyan. Es como si a alguno de nosotros nos diera por escribir Lamyne Iamal, Yasmin Anal o Lamin Gamal, como el chiste sobre la revisión de próstata.
Que tengáis un gran día. Envidia de fútbol inglés, que sanciona al que hace trampas… Voy a buscar un Crystal Palace-West Bromwich Albion de finales de los ochenta.
Cuando la angustia del ruido y la impotencia de la injusticia se agarra al pecho en estos tiempos veloces, incitantes a teclear cualquier improperio en las redes a-sociales, conviene respirar y tomar espacio. O, lo que es lo mismo, dirigir la atención hacia la tinta de los libros, aislantes perfectos de las olas de la ira.
Y como a veces reír es lo más serio, me detengo en el conocimiento profundo trufado de ironía y sarcasmo que ofrece Las cosas del fútbol, de Hernández Coronado. Figura capital en la historia madridista, no dejó un puesto relacionado con la pelota sin cubrir: desde jugador, secretario técnico y entrenador hasta directivo, seleccionador, crítico deportivo y, sí, árbitro, motivación principal de este texto.
Si algo sobresale en la opinión de Hernández Coronado es su profundo y sincero respeto por la labor del trencilla. “Los árbitros son lo mejor del fútbol español”, escribe, y lo fundamenta con una convicción que roza la fe más voluntariosa: “Defiendo a los árbitros porque estoy convencido de que todos son imparciales y todos saltan al campo deseosos de demostrarlo”. Sin embargo, consciente del territorio donde se mueve —como secretario del Colegio Nacional firmó la primera unificación de criterios arbitrales—, apunta hacia un lugar que no pierde vigencia: “Un árbitro podrá admitir con ligeras protestas que ha beneficiado al Coruña o al Málaga; pero se considerará deshonrado si la vox populi considera que ha beneficiado al Madrid. No es extraño que se esfuercen en alejar esa contingencia”.
Sólo así se puede explicar lo sucedido el día de autos en el Metropolitano y, más allá, la pretendida postura salomónica del CTA: si bien admiten que la entrada sobre Valverde era de roja, defiende la decisión respecto al plantillazo de Romero a Bellingham: amarilla y a jugar. Incomprensible e inexplicable decisión en un momento en el que hasta las cámaras de los espectadores actúan como pruebas (la mano de Pubill la grabó un aficionado). A menos, claro está, que pretenda limpiar la cara a los suyos o no embarrarla del todo. Porque, llegados a este punto, uno se pregunta: ¿designó el Comité a un árbitro que hasta la fecha no había pitado ningún partido top y al que le resta poco tiempo para su jubilación como chivo expiatorio? No me hagan tirar por ese camino, porque sólo encuentro veneno y espinas.

El mismo veneno que parece haber ingerido alguno para equiparar un medio del club (por supuesto parcial e interesado, seamos adultos) con uno de los periódicos de la banda terrorista ETA. Y las mismas espinas que tiene clavada un famoso locutor al que la realidad no le estropea un tuit, y no le importa atacar a Mourinho con una imagen de mayo escribiendo que corresponde al mes anterior.
Era obvio que le esperaban, y que, a partir de ahora, con el portugués como portavoz oficial del club, no cesarán las balas. El campo estará minado, pero ello no puede desviar más atención de la necesaria. Existen varios y muy importantes elementos que arreglar en el equipo para que sea realmente competitivo: centro del campo, defensa, compenetración de los atacantes. Estamos en septiembre y lo mejor para el club y sus aficionados es trabajar, darlo todo, vaciarse. El resto ni puede controlarse, ni va a cambiar, ni va a pasar inadvertido, por supuesto. Que lo tengan claro.
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Ha vuelto el himno de las mocitas, pero hay quien parece no recordar ni su letra ni su espíritu. Caminamos tal vez, es el signo de los tiempos, a galope tendido hacia la asimilación, hacia la mixtura que como una epidemia condena a la música y a las ciudades a parecer todas iguales. Perder la identidad y el orgullo nos puede condenar a ser un club más, una franquicia de la emoción a lomos de una cada vez más nutrida masa de aficionados propios que ha asumido las ideas fuerza del rival. El valor diferencial de la grandeza tiene su contrapunto en la jibarización de una historia irrepetible a la categoría de anécdota, de la gloria al ridículo en una comparación vacía con el meritorio que sueña con parecerse a nosotros.
Y es que equiparar lo incomparable solo frustra gratuitamente y minusvalora lo que nos diferencia y eleva. Ahí nos quieren. Pero en esas estamos. El complejo de subcampeón, contra toda lógica, ha calado en el madridismo, sin duda el gran éxito del Relato. Tertulias de una radio sin filtros y sin contexto abonan, impúdicas, en parte del madridismo la asunción de que (precisamente por culpa de su grandeza) el club no alberga ningún derecho a denunciar el abuso, a jugar mal y puntuar, o a revolverse ante la evidencia del sonrojante saldo arbitral que da o quita ligas. Pero sí tiene derecho a mostrar devoción al juego del rival obviando el subterfugio, cuando no la trampa, que eleva a ese rival y lo encumbra. La historia gloriosa, hija del talento y del sudor en un entorno justo, de quienes han defendido estos colores durante décadas, se convierte así en el cilicio que un número creciente de aficionados blancos usa para purgar ofensas casi nunca cometidas. Saber qué lo diferencia de un aficionado rival es, en ciertos momentos, como sexar pollos.
Puede que parte del madridismo haya perdido su vigor comprando, servil, los argumentos del enemigo precisamente ahora, el tiempo de los valientes. Complacientes algunos con lo establecido, custodios del Pacto de Silencio que amedrenta los muelles, pretenden imponer un madridismo manso ante el tramposo en lugar de combatir o echarse a un lado. Lo honesto es la congruencia, siempre. Es cierto, les pagamos una millonada por hacer su trabajo, por correr, por presionar…pero tienen ojos para ver que su bigote no gusta, que su suerte con el VAR es manifiestamente mejorable, que pueden ser codeados o pisados sin que nada pase, a la vez que ven el trato de favor a los de enfrente. Y así, más de veinte años. Pero los mismos aficionados que se niegan a ver lo determinante de ese microclima asfixiante para una competición justa, un entorno que marca la diferencia entre ganar y perder partidos y títulos, conocedores de que hay que ganar siempre por KO para no perder, de que es (por lo que sea) más fácil ganar la Champions que la Liga, exigen vehementemente que la motivación del jugador sea máxima siempre en España y que el club, cuando pierda, dé la mano en estas circunstancias para mayor gloria de su particular visión de la grandeza. Imagine un entorno laboral similar en su oficina. ¿Lo haría usted, señora?.
El complejo de subcampeón, contra toda lógica, ha calado en el madridismo, sin duda el gran éxito del Relato. Tertulias de una radio sin filtros y sin contexto abonan, impúdicas, en parte del madridismo la asunción de que el club no alberga ningún derecho a denunciar el abuso
Envejecer es tomar conciencia de que todo lo que está bien lo sostiene un muro que nos protege de la barbarie, muro que se asienta sobre tres columnas antiguas: el Real Madrid, el rock y las albóndigas en caldo de puchero. Pero hay quien intenta horadar ese muro con argumentos que no envejecen bien: aquellos que aducen que el buen madridismo con sangre entra, que, tras gruesas y recurrentes decisiones arbitrales en contra que deciden partidos y ligas, el problema no es tanto la asertividad ante el abuso como la actitud de la plantilla, tal vez estén dando pespunte sin hilo. Todos vemos lo que hace y no hace la plantilla, la cuestión es si hay un por qué y si ese por qué es un “deal breaker” para no ganar la competición en España, salvo que el equipo sea una máquina que gravite sobre el CTA, una especie de Brasil de los 70s, y no es el caso, ahora al menos, no. Algo que no sucede al rival: recordemos que el Barcelona de Xavi, que se arrastraba por la Conference League de ridículo en ridículo, sí ganó la Liga, por poner contexto. Sintomático, si se quiere ver, claro.
“Si quieres tanto a tu pueblo, usa las papeleras”, rezaba un cartel. No, no son más madridistas por poner la otra mejilla, por hacerse pupita. Muy al contrario, engrosan una Quinta Columna, involuntaria si se quiere en algunos, basada en el “cuanto peor, mejor” en otros, que bombardea con fuego amigo los cimientos del Bernabéu. Pedir equidad, un reglamento para todos los contendientes, limpieza mediática o el mismo efecto para la misma causa, no son signo de debilidad, no merma la grandeza ni, por supuesto, convierte una religión pagana como el madridismo en ningún valle de lágrimas. Tampoco supone negar la evidencia del mal juego, cuando este se produzca (que no es siempre). La inacción ante un sistema hostil cuesta títulos, algo que desde posiciones presumiblemente madridistas hay quien se enroca en no entender aún.
“Suceden cositas”, eso es innegable: hace dos años, cuando el Real Madrid se vio a +7 puntos o el año pasado, cuando estaba a +5. Este año no ha hecho falta ni despegarse. Helmuth Carl Bernard von Molke (de profesión,militar prusiano) decía eso de que ningún plan, por bueno que sea, resiste su primer contacto con la realidad y el Plan Mou es aún un barquito de papel ante los soplidos del CTA. Y hay que saber y querer verlo, asumir que nada es normal antes de cuestionar, aunque sea con toda razón, la más mínima ausencia de compromiso o esfuerzo porque esto va de ganar,si te dejan. Lo contrario es ver solamente parte de una realidad incómoda y dejarse lo mollar atrás.
La inacción ante un sistema hostil cuesta títulos, algo que desde posiciones presumiblemente madridistas hay quien se enroca en no entender aún
¿Ganaría en este contexto la actual plantilla del PSG la liga española si jugara por el Real Madrid? X es una cloaca, podemos convertir en ello, pero guarda la virtud de la espontaneidad ¿Qué pasaría si el Real Madrid abandonara el campo ante otro abuso? ¿Qué sucedería si Florentino convocara una rueda de prensa anunciando la no concurrencia del equipo hasta que se dejara de contar con árbitros de la era Negreira que hubiesen denunciado al club?¿Es reaccionario pedir justicia y equidad a la Liga a la vez que compromiso a los jugadores? ¿Por qué son incendiarias las imágenes de Real Madrid Televisión al mostrar un agravio comparativo si objetivamente lo hay?
No vamos a ganar esta Liga. El equipo aún no tiene nivel para sobreponerse a la suma que comportan el FC Barcelona +CTA+Tebas+Prensa+Clubes Lacayos
Eso es lo que cabe esperar de nuestro club: coraje. No correspondería, por tanto, sancionar desde el madridismo cualquier gesto del club (podemos criticar si insuficiente o no) que vaya en esa dirección. Lo más curioso del caso es que parte del madridismo exige mano dura para sus estrellas mientras pide mesurar la respuesta ante los desmanes del rival y sus satélites. Extraño. Habrá madridistas que vean en la exigencia de justicia un anatema, un particular USS Maine contra el sistema, olvidando que la guerra ya comenzó, exactamente hace 8,4 millones de euros. Equivocados “caballeros del honor” que olvidan que rasgarse una presunta camisa blanca de la hidalguía mal entendida, borra la línea que separa a ese tipo de seguidor del simple rival, haciéndola tan difusa e irregular como su apoyo cuando más se necesita.
No vamos a ganar esta Liga. El equipo aún no tiene nivel para sobreponerse a la suma que comportan el FC Barcelona +CTA+Tebas+Prensa+Clubes Lacayos. Para sobrevivir a este pacto colusorio necesitamos un equipo casi infalible, un sólido aspirante a campeón de Champions y aquí no es, al menos aún porque estamos lejos. Pero los debates fundados sobre la necesaria implicación de Mbappé y Vinicius han de relacionarse con que el púgil rival compita con un yunque en el guante. Nada nunca justifica una eventual bajada de brazos, pero la explica. Imaginar una Arcadia feliz en la que nuestros delanteros presionan y el centro del campo construye no nos hará huir de la realidad incómoda de una liga de tahúres. Solo en un entorno limpio caben el examen sorpresa, la prueba de nivel o el test de esfuerzo; no toca hablar del fútbol del Real Madrid con ecuanimidad ni medirlo con garantías mientras la competición no sea justa. No, no hay lloros cuando se pide justicia ni es propio de equipo menor denunciar un abuso, contextualizar la derrota. Y frustra confirmar cómo hay quien no defiende lo obvio desde este lado. Probablemente porque quien cree que la crítica cruda es quirúrgica está, sin pretenderlo, demasiado cerca del Relato asumiendo que así mantiene las esencias del club en plena tormenta. Y está también pareciéndose demasiado a quien dice enfrentar, tan solo a un par de tertulias de su ingreso a un mundo en azul y grana.
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Buenos días, galernautas. Estamos en un parón de selecciones. Hay quien, en un alarde de audacia, lo calificó de bajón de selecciones. Aun a pesar de no ser gustantes de estas fechas FIFA, en las que equipos nacionales desgastan recursos de los clubes sin pagar por ello, y aunque lo de perder por lesión a Konaté y Mbappé nos resulta una cuestión sobre la que ninguna persona de bien puede alegrarse, podemos exclamar con alegría sin tasa que ¡estamos en un parón de selecciones!
Sí, hay jolgorio en nuestro grito. Todo lo que nos permita evadirnos de la MLN y del juego y actitud mostrados por nuestro equipo solamente puede hacernos más dichosos. No acaba septiembre y hemos llegado a un punto en el que un partido del Real Madrid solamente nos genera sinsabores. Ni siquiera la magia de Güler o la clase de Bellingham pueden endulzar la sensación de podredumbre que envuelve cuanto acontece en el fútbol español. Añadamos a la ecuación la actitud mostrada por varios elementos de la plantilla y tenemos un brebaje que sólo encontraría utilidad como purga.
Olvidábamos la prensa. ¡Ah, la prensa! Salvo excepciones, una ralea de analfabetos morales y funcionales que no saben escribir, pero que aun así juntan palabras para consumo de quien consideran que no sabe leer ni pensar, todo ello versando sobre un tema sobre el que lo desconocen todo. Mientras tanto, callan sobre lo que sí saben pero que incomoda a los que mandan. La dignidad tiene el precio del carro de la compra con el que llenamos la nevera. Disculpe el galernauta que lea esto, pues tiendo a divagar, a descentrarme y a encarar, sin sherpa ni oxígeno, el ascenso a los cerros de Úbeda. La prensa, sí. Los profesionales de la información deportiva (identifique usted tres mentiras en esa frase) aprovechan estos (en este caso) benditos parones de selecciones para destacar naderías o auténticas falacias o mangonear a los jugadores que tienen a su alcance. El modus operandi es siempre el mismo: cuéntame cosas y yo hago campaña para que seas el más listo, guapo y mejor futbolista hasta el punto de desaparecer cualquier crítica hacia ti por mucho que puedas merecerla .
Sí, amigos, los periodistas deportivos españoles, si quisieran, podrían haber convertido a Henri Désiré Landru en el yerno ideal. Acabo de cruzarme con un cartel que indica que tengo Úbeda a un kilómetro. Disculpe de nuevo el amable lector.Portadas, sí. Parecen las cabeceras deportivas más centradas en la nadería que en el mangoneo, pero nos falta valor para abrir los rotativos. Una cosa es que el oficio de portanalista sea un sacerdocio y otra muy diferente es tener complejo de lemming.
Marca retorna a su tendencia de emplear Wordart en un Compaq Presario de 1995 y el resultado, sin entrar en valoraciones, se nota. La misericordia es otra de las múltiples virtudes que nos adornan y nos negamos a realizar ningún comentario adicional.
As lleva a Lamine Yamal en su versión sin vendas a su cabecera. Por el motivo que sea, quizá tributario de una afición muy marcada a la egiptología, y más concretamente a las momias, Yamal rinde muchísimo más y mejor cuando luce vendas. El titular menciona un estreno mundial. Pues muy bien, oigan.
Huyamos del yermo informativo de la capital y acerquémonos con cautela a los frontispicios cataculés. La Sportada nos habla de un duelo de oro entre Lamine Yamal vendasless y Harry Kane. La comparación merece tanto comentario como un Brasil de 1970 contra San Marino. En la parte superior se relata la más que posible condena del Manchester City por más de una centena de ilícitos contra el control económico. Qué envidia, amigos. Otra cuestión llamativa: Guardiola en Barcelona como jugador, Negreira. Guardiola en Italia como jugador: doping. Guardiola en Barcelona como entrenador: más, pero muchísimo más Negreira. Guardiola en Manchester: 115 infracciones contra el control financiero. Llamadnos suspicaces, pero ahí puede haber un patrón.
El diario del Conde de Godó, Grande de España, imita en su portada a su congénere Sport y nos permite ahorrar unas líneas, pues resultan de aplicación los mismos comentarios.
Pasad un excelente día y, sí, ¡parón de selecciones! ¡Viva el parón! (jamás pensamos que diríamos esto).
Estaba tardando demasiado el club blanco en poner pie en pared ante los continuos ataques públicos del señor Tebas. Sin duda, el presidente de todos los clubes no puede seguir siéndolo ni un minuto más con esta fijación e inquina hacia el Real Madrid, Florentino y sus dirigentes.
Siendo sinceros, no sorprende este comportamiento del señor Tebas visto lo poco que respeta la integridad de la competición que dirige cuando asistió, se sentó a la derecha como invitado más distinguido (sotto capo) y dio un discurso ensalzando a su amic Laporta, presidente que pagó casi 2 millones a Negreira durante su primera etapa. ¿En qué momento le pareció normal y adecuado para la integridad de la competición al señor Tebas acudir a la toma de posesión de un presidente que pagó casi 2 millones de euros a un vicepresidente de los árbitros durante la Instrucción penal al club? Todos sabemos, usted incluido , por qué Laporta y los otros presidentes pagaban más y más cada año a un vicepresidente de los árbitros, pero ha decidido abrazar la infamia devorado por su fobia personal a Florentino, JAS,... ¿Alguno en la sala duda que de haber sido el Real el pagador el propio señor Tebas habría liderado e impedido que se jugara la jornada siguiente a la publicación de los pagos? Tan obvio como que mañana saldrá el sol.
Son tiempos oscuros para el club, tanto en el césped como en su relación con LaLiga. Lo primero se puede arreglar, espero y deseo que pronto, pero lo segundo es irresoluble mientras siga don Javier Tebas como presidente. Hace tiempo que el presidente de la patronal cruzó todas las líneas rojas en su cruzada personal contra Florentino y el Real Madrid. Descalificaciones, mentiras y medias verdades/mentiras ya sea en la red social X como en declaraciones a la prensa. Insisto, ¡llegando incluso a asistir personalmente a la toma de posesión de un presidente pagador de Negreira en medio de la instrucción por los pagos del Barça a Enríquez Negreira durante 17 años! ¡17 años, coño! ¿Quién se puede creer que LaLiga está yendo con todo en el juzgado?, ¿cuánto hace de la última diligencia solicitada por LaLiga?, ¿desde que pidió la imputación de Javier Enríquez en abril de 2023?, ¿desde que pidió una documentación a la RFEF que propició (entre otros motivos) la entrada y registro de la RFEF en septiembre de 2023? No presentó escrito para la última prórroga solicitada…ahora que finaliza la Instrucción, veremos qué papel desempeña LaLiga.
El martes fue el último ataque público al club vía un artículo de Tomás González-Martín en El Debate. Antes de entrar en el artículo, me sorprende que el periodismo deportivo acepte que Tebas llame despectivamente a algunos compañeros de profesión PortaCoces. Es una falta de respeto que no deberían permitir, pero ya sabemos cómo está el gremio, que tolera cualquier insulto para mantener viva una de sus fuentes de financiación, la publicidad institucional de LaLiga. Eso sí, en alguna de las pocas veces que le han preguntado quiénes son PortaCoces nunca da nombres. Escurre el bulto con el tan manido y cobarde “todos sabéis quiénes son” y a seguir. Estos ‘yo me lo guiso, yo me lo como’ de don Javier Tebas son propios de épocas pretéritas donde prevalecía la palabra de algunos por encima de las de los demás.
en el caso negreira, ¿Quién se puede creer que LaLiga está yendo con todo en el juzgado? ¿cuánto hace de la última diligencia solicitada por LaLiga?
Don Javier Tebas lo tiene fácil para manipular a su audiencia tuitera y, gracias al eco mediático, a casi cualquiera que lea un periódico deportivo. Él señala a un periodista como PortaCoz, razón sus santos bemoles obviamente, y en base al artículo que escribe, esparce y proyecta mierda al club y/o Florentino como si hubiesen escrito ellos el artículo faltando al respeto al periodista y al club. Es justo lo que hizo con dicho artículo, puso en boca del club lo escrito por el periodista. Incluso al citar en otro tweet el comunicado del club blanco, dijo que el club “se escuda en que respondí a un periodista independiente” cabezoneando (manipulando) que es el discurso oficial del club desde hace años…la realidad le es indiferente, es el Rey Sol. Trae la bilis de casa y la tiene que soltar sea como sea.
El club, por fin, tuvo a bien responderle un comunicado bastante crítico. Digo por fin porque comunicativamente creo que no estamos donde hay que estar. Dejamos que nuestro relato lo cuenten otros, la mayoría no quiere al club sino todo lo contrario, y no nos defendemos lo suficiente de ataques externos como éste. Pide el club un nuevo presidente, pero sin profundizar más. Como club miembro de la Comisión Delegada, cuya composición vemos en el cuadro de arriba, espero que, en la siguiente reunión (son mensuales), el Real Madrid proponga la dimisión/destitución del señor Tebas. El club fue elegido en 2024 y lo será hasta, al menos, la aprobación de la Liquidación de las Cuentas 25/26, por lo que todavía hay al menos una reunión en la que puede pedir su dimisión/cese. Igual es ‘una paja al sol’, porque el señor Tebas goza del apoyo de la mayoría de los clubes, pero es lo que toca tras el comunicado.
Ha llegado a tal punto la fijación y la carcoma por su fobia personal que en la tarde del miércoles hizo unas declaraciones muy ilustrativas sobre la hipocresía tebasiánica . Veo RMTV bastante (a diferencia de Tebas, a quien a lo sumo llegarán resúmenes escritos hechos en la cocina de Tezanos…), y no he escuchado decir a nadie que hay que irse de esta Liga y/o que la Liga está adulterada. No digo que no haya pasado, sino que yo no lo he visto. Pero acepto que la cocina de Tezanos, digo de Tebas, tiene razón y ha pasado. Siendo RMTV un medio oficial, tiene sentido lo que dice a partir del minuto 1:16: “A mí cuando se ataca a LaLiga, a la integridad de la competición, o que si la competición está adulterada, no se ataca a LaLiga sino a todos los clubes, es una falta de respeto a la competición. Y mi obligación como presidente es decir lo que pienso y lo que creo que está pasando, sino lo hiciese sí que sería un irresponsable. Al revés, mi acto es un acto de responsabilidad, no de irresponsabilidad.”
Incluso al principio del vídeo se atreve a decir que ningún club dice que la Liga está adulterada. Oído así ninguno podemos decir que no tiene sentido que el señor Tebas defienda la Liga con uñas y dientes, pero no hay que irse muy atrás en el tiempo para escuchar decir a Laporta que “la Liga no se puede adulterar más con decisiones (arbitrales) como las del domingo”. No quedándose ahí, sino que, a la pregunta directa si se había adulterado la competición (con los arbitrajes) afirmó rotundamente que sí, y no sólo por lo del domingo sino por otros partidos también. Oído por el señor Tebas, se esperaría una defensa contundente de la competición que preside y poner a Laporta en su sitio, pero no.
Para sorpresa de nadie, ¿sabéis que dijo el señor Tebas sobre estas palabras? Lo que ven arriba. “Ya se le pasará. Es después de unos arbitrajes complicados, también los seres humanos tienen derecho a desfogarse, como dicen en mi tierra.” El señor Tebas a su amic Laporta le excusó, y lo hará las veces que sean necesarias, pero nunca a RMTV (si alguien lo dijo) ni al club (ningún dirigente ha dicho esto). Siempre es el quién, no el qué. El Rey Sol sube o baja el pulgar.
El señor Tebas dice que siempre que la cosa va mal el Real dispara a todo, puede ser, pero, yo me hago las siguientes preguntas, ¿por qué él y bastantes medios parecen querer impedir al Real Madrid que hable de arbitrajes?, ¿por qué sólo con el Real se dice que se queja de los arbitrajes para tapar sus resultados? ¿por qué no puede hablar de errores arbitrales el Real Madrid?, ¿no goza del mismo derecho que el resto de clubes?, ¿el amic Jan, pagador negreiril, sí tiene derecho a desfogarse y nosotros no? Seamos serios, don Javier, RMTV lleva más de 15 años haciendo vídeos sobre los árbitros y hasta el estallido del caso Negreira nadie les hacía caso, salvo su Fouto en Cope y poco más. Un malpensado diría que usted y (parte de) los medios usan los vídeos de RMTV para tratar de equiparar ambos casos…Se lo digo directamente, intentar equiparar es no tener vergüenza.
excusó a su amic laporta por decir que la competición estaba manipulada, pero no a rmtv, suponiendo que tal cosa se dijera en el canal
Aunque posiblemente la IA arrasará con los puestos de trabajo de algunos/muchos de nosotros, la he usado (Claude) para que analice los tweets del señor Tebas desde el 1 de enero de 2023 hasta hoy para aportar otra prueba más de la fijación enfermiza del señor Tebas con Florentino y con el Real Madrid clasificándolos entre crítico, felicitación, institucional y neutro. También aporto una comparativa con el número de tweets sobre otros clubes clasificándolos de igual manera. Es un pdf que aquí pongo a disposición de cualquiera. Podría haber cogido un arco temporal mayor, pero casi 4 años es una muestra suficientemente representativa. A nadie que siga meridianamente la actualidad le van a sorprender los resultados.
Entre el 1 de enero de 2023 y el 23 de septiembre de 2026, don Javier Tebas ha publicado 747 tweets. 143 (19,1 %), ¡uno de cada 5 tweets!, van dirigidos a Florentino Pérez, ya sea nombrándole, llamándole «Ser Superior» o «Ser Supremo», atacando a sus «portaCOCES» o aludiendo de forma inequívoca a él o a dirigentes del Real Madrid. Por ejemplo, llamaba a JAS ‘el chascarrillos’… La clasificación de menciones por clubes es: Real Madrid 157 tweets, Barça 57, Villarreal 11, Espanyol 10 y, por ejemplo, Atlético con 4. El club blanco concentra la inmensa mayoría de las menciones a clubes, casi las mismas menciones que todos los clubes juntos, 173 vs 187. Por supuesto, es con el único club con el que el presidente de todos los clubes siempre es crítico salvo cuando felicita por la consecución de un título.
Al Barça lo cita en 57 tweets con un tono completamente distinto, amigable: 11 corresponden al caso Negreira (2023–2024), donde Tebas defiende la actuación de LaLiga y exige explicaciones al Barça, aunque sus críticas más duras van dirigidas a Rubiales; 12 son por caso Olmo (2025), en el que carga contra el CSD y contra el relato de algunos periodistas, no contra el Barça; y 15 son felicitaciones por títulos o actos institucionales. Laporta aparece nombrado solo en contadas ocasiones. Sólo hay 5 tweets críticos, uno sólo citando a Laporta sobre las audiencias y abonados tv, otro diciendo que se opondrán a las medidas cautelares por las que se inscribió a Gavi (ambos de enero y febrero 2023) y los otros tres enlaza artículos, uno de José Sálamo (El País) de febrero del 23 sobre posible compadreo Real-Barça (antes personación Real Madrid en caso Negreira), otro que dice que Bartomeu (sic) buscó un candidato para echarle, y entrevista a Miguel Galán diciendo que su denuncia a Tebas ante el TAD tenía el OK de Real, Barça y CSD. Apenas críticas, todo muy amigable, y eso que hasta hace nada eran ‘enemigos’. Risas enlatadas.
Villarreal, Espanyol, Atlético de Madrid y las menciones al resto de clubes son institucionales, felicitaciones por ascensos o títulos, ánimos tras los descensos, eventos de LaLiga (Genuine, FC Futures) e inversiones en estadios y ciudades deportivas. Como deja claro el informe, la diferencia en número de tweets y en el tono es abismal con respecto a otros clubes. Su animadversión y ese 19.1% subirán seguro, porque quedan 3 meses y es imposible que nuestro protagonista mantenga el mínimo decoro institucional con el Real Madrid. Queda la Asamblea de Socios, durante las cuales el presidente de la patronal suele tener el dedo muy suelto.
Analisis Tweets Tebas 2023-2026
No puedo dejar de comentar que entre estos tweets de don Javier Tebas hay bastantes mentiras. Menciono dos que son absolutamente aberrantes. Un post con una insidia y una mentira que avergonzaría a cualquiera con algo de honradez. La insidia es que el Real Madrid formó parte de la directiva de la RFEF con Luis Rubiales. Esto es cierto, la insidia es obviar que también formaron parte de la misma Barça, Atleti, Betis, Espanyol, Las Palmas, Valladolid, Osasuna, Elche y otros 5-6 clubes más y acusar sólo al Real de conflicto de interés. La (gran) mentira es acusar al Real de haber pactado con Rubiales lo que cobraría cada club por participar en la Supercopa cuando hay audios publicados un año antes de Piqué negociando con Rubiales los ingresos de cada club. Hay que valer para escribir esto y no ponerse ni ‘colorao’.
Como bien sabe cualquiera que siga la actualidad deportiva, el Real Madrid se pasó toda la temporada 24-25 pidiendo un cambio radical en el arbitraje español. Bueno, realmente lleva más de una década pidiéndolo, pero hasta el estallido del caso Negreira tomaban al club por conspiranoico por hablar de villarato, saldo arbitral, etc. En fin, que me desvío, el 2 de febrero del año pasado el señor Tebas escribió una de las mayores mentiras jamás contadas por un dirigente del fútbol español. Relacionado con la insidia arriba contada, el presidente de la patronal escribió sin vergüenza ninguna lo siguiente que capturamos arriba : “Lo verdaderamente llamativo es que, en una reunión de LaLiga el 19 de abril de 2023, debatimos e incluso votamos este cambio, y el Real Madrid se opuso, mostrándose tibio y sin proponer soluciones. ¿Tendrá algo que ver que, en aquel momento, el presidente de la RFEF era Rubiales y Florentino Pérez miembro de la Junta directiva de la RFEF?”
Al día siguiente, oliéndome la tostada (la gran mentira) porque ya conozco cómo se las gasta, le animé encarecidamente a que publicara íntegro dicho Acta . Gracias a X, un follower me envió dicho Acta, que podéis leer todos, aunque tiene tantos párrafos tapados que es prácticamente ilegible. De las páginas 9 a 14 se habla de arbitraje y se comentan distintos tipos de modelos en Europa. Florentino en una Asamblea propuso el mismo modelo inglés del que se informa en página 10. En la página 14 se dice que “LaLiga remitirá los resultados de la encuesta a los clubes”, dejando traslucir que el voto había sido secreto. Por desvelar algo secreto, el club blanco interpuso denuncia a los pocos días que acabó siendo elevada al TAD . Otro posible expediente sancionador podría haber conllevado la inhabilitación temporal del señor Tebas tras la amonestación del TAD en 2024 por otra denuncia del club blanco por la Asamblea Extraordinaria para aprobar CVC.
No hubo que esperar mucho al TAD. Apenas 3 meses después decidió archivar la denuncia porque, redoble de tambores, no hubo tal votación sino sólo una encuesta anónima en la que no se aprecia que el Real Madrid emitiera voto alguno ni que manifestara su oposición respecto a un acuerdo adoptado en la Asamblea. Ya hay que ser torticero y, lo digo porque sé que como persona poderosa lee cualquier crítica hacia su persona, pésimo dirigente para con una mentira tan gorda tratar de poner en contra al mundo del fútbol con el (casi) único club que lleva años queriendo cambiar el arbitraje español. Luego se llena la boca hablando de integridad… Cualquier parodia es eufemismo.
Por finalizar con aquella reunión, y tal y como se puede ver en el Acta, fue aquella en la que Laporta dio explicaciones (¿?) al resto de clubes por los pagos a Enríquez Negreira. Estaría bien que, en aras de la máxima transparencia, desclasificara este acta. Incluso, si se puede, que LaLiga como acusación particular lo aporte a la causa judicial para que sean públicas todas las mentiras que a buen seguro dijo Laporta aquel día. Por cierto, que Laporta no haya sido repudiado por todo el fútbol español sabiendo que pagó durante su primer mandato, durante 7 años, casi 2 millones a Negreira, incluso para aquellos que creen que la Tierra es plana y que no le pagaban como lobbista arbitral (Toni Freixa dixit ) sino por cualquier otro motivo (incluido el surrealista ‘pagaban para robar dinero al club’), es la clara evidencia de lo poco que se respeta y quiere a sí mismo el fútbol español. Y el señor Tebas no le va a repudiar, sino que es feliz porque su amic siempre da la cara por él, como ante el TAD, cuando le libró de otra posible sanción que podría haber conllevado su inhabilitación temporal.
Nada sorprendente cuando LaLiga tiene como vicepresidente primero desde 2020 a Gil Marín , condenado por estafa por simulación de contrato en la apropiación indebida del Atlético de Madrid perpetrada por su padre, Jesús Gil y Gil, y Enrique Cerezo. Si las instituciones futbolísticas españolas no repudiaron a Cerezo y Gil Marín, ¿cómo van a repudiar al que durante su primer mandato pagó dos millones a un vicepresidente de los árbitros? Con el señor Tebas atacando solo a un club, a un club que no pagó a Negreira y que hasta el martes ni contestaba públicamente, no habrá repudio. Laporta es amic, con todo lo que conlleva como hemos visto, palancas “inventivas” según Olive, (con más impagos que la antigua Caja Madrid porque fueron tretas hechas con amiguetes con el único fin de inscribir con dinero del Monopoly), que LaLiga tragó gustosamente y quedan sin sanción porque patatas. El otro, el condenado por estafar al club que tanto dice querer, seguirá de vicepresidente primero simplemente por su enemistad con Florentino y con el club blanco. Es el mundo al revés, pero así es el mundo del nuestro Rey Sol, el señor Tebas.
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“Les recalifican y tan panchos”. Esa fue la última, quizá a esta hora ya penúltima, andanada contra el Madrid que salía por la boca de Joan Laporta. Supongo que después de decirlas él también se quedaría "tan pancho". Ruego que me perdonen está especie de anáfora repetitiva a la altura de C.Tangana, pero es que no puedo escribir "más ancho que largo" porque no sería culpa de dicha aseveración.
Como siempre, el presidente del Barcelona dispara contra el Madrid con el fin de alimentar el relato victimista, acusándole de llevar a cabo acciones fraudulentas que no son otra cosa que operaciones rentables lícitas, apalancadas en inversiones hechas con buen tino y visión empresarial hace bastantes años.
Laporta llegó al fútbol como sustituto de Joan Gaspart, nada menos. Aparentaba ser un joven directivo prometedor capaz de volver a traer al Barça fichajes de renombre y convertirle en un club ganador. Y lo logró. Llevó al Barça a lo más alto y obró el milagro de convertirlo en un club aparentemente próspero y campeón de todo. El problema para él es que el tiempo, que siempre pone a cada uno en su sitio, demostró que su brillante gestión estaba tan podrida como las vigas del Camp Nou antes de la reforma (no descarto que hoy sigan igual).
Con los años se ha descubierto que Laporta es el típico que hace trampas hasta en el solitario. Tiene una capacidad asombrosa para mover fichajes, comisiones y hasta billetes de lotería como si fueran la bolita de un trilero de los que se apostan por las Ramblas. En muchos casos son los saltones ojos de Tebas los que no son capaces de seguir la puñetera esfera. O quizá no quieran. En cualquier caso, además de buen trilero, Laporta ha demostrado ser más cosas. Muchas más. Es un genio capaz de convertir jóvenes deportistas en caballos de carreras en tiempo récord. No sé si será el agua de La Masía o el acierto de sus médicos dando friegas en las muñecas con buenas cremas (quizá el secreto era la Aloe Vera), el caso es que ha logrado que sus chicos sean capaces de corren más que Forest Gump sin hierros en las piernas.
Otro mérito achacable es del gran charlatán. Me recuerda a aquellos típicos comerciantes del lejano oeste que vendía lociones crecepelos y otras pociones milagrosas inservibles, si bien a él no le hace falta recoger el puesto y salir huyendo antes de que se destape el engaño. El Barça lleva tiempo gozando de unas estadísticas escandalosamente favorables en cuanto a saldo de tarjetas, expulsiones, penaltis y goles anulados por el VAR. Aun así, es capaz de declarar a los micrófonos de los medios a la salida de un restaurante que el Madrid “ens roba” mientras se recoloca el refajo sin vergüenza ninguna, al mismo tiempo que esa misma prensa palmera y bien agradecida le ríe la gracia y a Hacienda llegan facturas de Negreira pendientes de desgravación.
Para rematar, ya Aristóteles advirtió que el hombre era un animal político. Efectivamente Laporta lo es. Las dos cosas (animal y político). La parte animal se le ve cuando no se preocupa en disimular sus instintos más básicos e invita sin pudor a jovencitas a contactarle, eso sí, cuando tengan la edad adecuada. Con respecto a la faceta política, está igual de desarrollada. De hecho, tuvo su propio partido político. Hoy ya no lidera ninguna formación, pero sigue sabiendo abrazarse al nacionalismo cuando su perpetuo victimismo así se lo sugiere. Y ya se sabe que hay posturas políticas en España que salen especialmente rentables.
Podríamos seguir hablando horas y horas de las "virtudes" de Joan. Podríamos calificarle de tantas cosas que más bien, permítaseme la broma semántica, le estaríamos “(re)calificando”, que al parecer es lo que solemos hacer la gente del Madrid.
Y, oye, sí. Me he quedado “tan pancho”.
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Amo a José Mourinho. Hasta la confirmación de su segundo advenimiento, clamé por su regreso desde el 1 de julio de 2013, y sólo han hecho falta trece años para que ocurriera. Lo amo por ruedas de prensa como la que siguió a la derrota contra el Atlético de Madrid, en la que templó, mandó y lidió como hacía tiempo que no veía ni oía. ¿Queda con esto suficientemente acreditada mi adhesión a la causa?
El Real Madrid está inmerso en España en competiciones corruptas que son más concursos de chapoteo en mefíticos lodos que deporte profesional. La prensa al servicio del sistema, es decir, casi toda, manipula o, en el mejor de los casos, calla de manera cómplice ante los delitos de prevaricación y corrupción que presenciamos desde hace más de 30 años, y de los que nuestro club es principal perjudicado.
Todo lo anterior tiene una característica común: es exógeno al Real Madrid. El Club no puede controlarlo. Puede rebelarse contra ello, combatirlo o dejarlo pasar de una manera tan pastueña como crispante. Se puede reclamar y exigir, cada uno desde nuestra posición, que no se jueguen determinadas competiciones españolas, que se denuncien las irregularidades y que se abra una lucha abierta contra todo y contra todos los que nos perjudican desde fuera.
La preocupación aparece cuando lo nos daña está dentro, porque ahí sí puede actuar el Club. Puede sancionar conductas inadmisibles, puede intentar hacer cumplir unos valores mucho más definidos que los de aquéllos que presumen de ellos. Puede consagrar principios de trabajo, profesionalidad, lealtad y hombría de bien como inmutables y de obligada observancia por cada persona en nómina del Real Madrid. Por ahora, no parece que lo esté haciendo.
Como en “Rebelión en la granja”, parece que hay elementos que son más iguales que otros y que cuentan con bulas o indulgencias plenarias independientemente de su comportamiento, rendimiento o actitud. Hay jugadores intocables para cuyas tropelías no existen consecuencias negativas.
Si Florentino Pérez se marchó de su primer mandato arrepintiéndose de haber malcriado a los jugadores, ¿qué se supone que está haciendo ahora? ¿No resulta llamativo el respeto a la libertad de expresión de los jugadores cuando se veta la de los socios que muestran pancartas críticas? ¿Por qué se persigue la reventa de entradas con infinitamente más saña que la falta de lealtad que suponen las conductas de Vinícius, Mbappé y Konaté con el rollo —nunca mejor escrito— de las camisetas de apoyo a Ceuta?
¿Ejemplaridad?
Permítanme reírme.
Ahora viene una confesión personal. Si en las pasadas elecciones voté por Florentino Pérez, no fue por conformidad con su gestión, que considero catastrófica desde hace tres años, sino porque la alternativa era infinitamente peor.
Por triste que parezca, el Club se nota sin rumbo, sin dirección y preocupado por menudencias destinadas a hacerlo más atractivo hacia fuera, mientras no ataja los males que lo corroen por dentro, y la receta para el desastre se está demostrando infalible.
Ya puede ocupar el banquillo José Mourinho o Peter Jackson, con Chuck Norris de segundo: lo que queremos es lucha. Queremos valores. Queremos consecuencias.
En una palabra: responsabilidad.
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El otro día, tomando unas cervezas con unos amigos, no comprendíamos cómo podía ser que, de repente, jugadores que sabemos que son muy buenos nos pareciesen tirando a malos, incluso pobres técnicamente. Y no, no era por la cerveza, porque no llevábamos ni tres tragos de la primera.
La conversación empezó con una pregunta que, cuanto más la pensábamos, menos sentido tenía: «Macho, Mbappé en el Mundial volaba, metía todo. ¿Qué ha pasado?». Y la pregunta se podía trasladar a varios más. Vinícius, por ejemplo, durante lo que duró su participación en un Mundial en el que Brasil tampoco fue precisamente una selección brillante, ofreció una versión que parecía bastante más cercana al jugador que conocemos. Y luego apareció Cucurella. A Cucurella no le regatearon una sola vez en todo el Mundial. Ni una sola vez. De verdad os digo que cuando recordábamos este dato nos reíamos como me estoy riendo mientras escribo esto y lo leo en alto. Porque es que resulta hasta difícil de explicar.
Si hay algún jugador que podemos salvar de la quema es Jude Bellingham, el que más esfuerzos hace y el único que levanta la voz ahí dentro, pero incluso en su caso tengo la sensación de que en el Mundial era un Jude mejor que este Jude. Y ahí es donde empieza el verdadero problema. Porque ya no estamos hablando únicamente de lo ocurrido este verano, sino de una sensación que llevo teniendo desde hace más de dos años y que se repite con demasiados jugadores como para despacharla con una explicación cómoda. Es como si nuestros futbolistas fueran mejores, o lo hubieran sido, en el club del que venían o con la selección que representan que cuando se ponen la camiseta del Real Madrid. Y eso es extraño, muy extraño.
Si te ocurre con un único jugador, perfecto: hablamos de adaptación, de presión, de un cambio de contexto, de un entrenador que todavía no ha encontrado la manera de sacarle rendimiento o de cualquier otra explicación que nos permita ganar tiempo y proteger al jugador. Pero, cuando empiezas a analizar uno por uno a prácticamente todos los jugadores de la plantilla, y la sensación vuelve a aparecer, quizás haya que dejar de vendernos el cuento chino de la adaptación. Porque no puede ser que todos necesiten adaptarse, o que solo en el Madrid tengan que hacerlo durante tanto tiempo.
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No puede ser que todos tengan un problema diferente. No puede ser que todos estén atravesando una mala racha. Y, sobre todo, no puede ser que casualmente esa mala racha aparezca solo cuando se ponen la camiseta del Real Madrid. Durante estos dos años hemos visto jugadores llegar al club y ofrecer un nivel inferior al que mostraban antes. Y después los vemos marcharse, jugar en otro equipo o ponerse la camiseta de su selección y recuperar, al menos parcialmente, muchas de las cosas que parecía que habían olvidado hacer.
El patrón se repite demasiado como para ignorarlo. Por eso, aunque normalmente los parones de selecciones me matan y me estorban muchísimo en plena temporada, esta vez tengo ganas de que llegue. Quiero ver qué hacen nuestros jugadores y, sobre todo, cómo lo hacen. Quiero comprobar si esa sensación que llevo acumulando durante más de dos años sigue creciendo o si, por primera vez, empieza a desaparecer. Claro que, si empieza a desaparecer, querrá decir que ya ni tan siquiera rinden con sus selecciones, pero entonces abriremos un debate distinto. Porque si realmente existe un nivel generalmente más bajo sólo cuando nuestros jugadores se ponen la camiseta del Real Madrid, las explicaciones que quedan no son precisamente tranquilizadoras.
Al final nos encontraremos frente a dos/tres únicas posibilidades.
Una: que no sean lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta de que están tirando por la borda la carrera con la que soñaban desde pequeños.
La otra: que estemos ante la generación más cobarde que se haya vestido la elástica del Real Madrid, y que les entre miedo escénico al primer traspiés simplemente por llevar ese escudo redondito lleno de Copas de Europa en el pecho.
Sea cual sea de las dos, será preocupante. Porque estamos hablando del Real Madrid. Del club al que llegan futbolistas después de haber demostrado que tienen nivel para estar ahí. Del lugar en el que, precisamente, deberían aparecer en los momentos importantes las mejores versiones de ellos mismos. Y aquí viene otra cuestión todavía más incómoda.
Evidentemente, todos tenemos nuestros jugadores favoritos y nuestros jugadores menos favoritos. Todos tenemos a ese futbolista al que defendemos más y a ese otro al que no soportamos ver sobre el campo. Pero, si para salvar de la quema a nuestro jugador favorito de esas dos posibilidades necesitamos encontrar una tercera explicación, solo nos quedaría una: que se está tocando los huevos. Que sabe hacerlo mejor, que ha demostrado hacerlo mejor, que fuera del Madrid parece hacerlo mejor, pero aquí simplemente no le da la gana. Si la opción que quieres elegir para defender a tu jugador favorito es que simplemente se está tocando los huevos, porque consideras que eso es menos grave que las otras dos posibilidades, háztelo mirar. Porque el Real Madrid ha tenido en su plantilla a auténticos cojos de la redonda. Jugadores que técnicamente no eran ninguna maravilla, que probablemente no habrían destacado por su calidad individual jamás, pero que, dejándose la vida sobre el campo, han levantado títulos. Y eso no se le puede olvidar a nadie.
En este club no siempre ha sido necesario ser el futbolista más talentoso del planeta para triunfar. Ha sido necesario competir, correr, pelear, entender dónde estás y responder cuando tocaba hacerlo. Por eso resulta todavía más difícil aceptar que jugadores que tienen muchísimo más talento que algunos de aquellos futbolistas parezcan peores cuando juegan aquí.
Así que en este parón de selecciones voy a estar especialmente atento. No solo a los goles, a las asistencias o a las estadísticas que luego utilizamos para justificarlo todo. Sino a las sensaciones, a los movimientos, a la confianza, a la manera de competir y a todo aquello que nos permita comprobar si existe realmente una diferencia entre el jugador que vemos con su selección y el que vemos con el Real Madrid. Si todos nuestros jugadores parecen mejores fuera que dentro, quizás haya llegado el momento de dejar de darle más vueltas y de afrontar la pregunta que llevamos demasiado tiempo evitando. Coged la lista de los 25 jugadores de la plantilla y asignad a cada uno una de las tres opciones: no se dan cuenta de que están tirando su carrera, les puede el miedo de jugar en el Real Madrid o, sencillamente, se están tocando los huevos. También se pueden elegir dos de tres o las tres, por supuesto. Ya van cuatro entrenadores, cuatro eh, los que han estado entrenando a estos jugadores mientras yo tengo esta sensación constantemente. A ver si dejamos ya de despedir y de gastar millones y millones en entrenadores y empezamos de una vez a cambiar el foco. Que sí, que Negreira y que el CTA actual, si ya lo sé, pero no nos llamemos imbéciles al espejo a nosotros mismos tampoco, por favor os lo pido.
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Buenos días. Son días de parón de selecciones y, como tales, resultan quintaesencialmente aburridos. Este arranque de parón, sin embargo, está siendo aliviado por las respuestas institucionales del Real Madrid a diversos sujetos, desde quienes hacen un uso torticero de su posición como fáctotums del fútbol español para insultar al club blanco hasta quienes se permiten comparar a los trabajadores de su televisión con redactores de medios proetarras.
En ese sentido, está resultando más entretenido de lo habitual.
Lo cierto, no obstante, es que no podemos abstraernos de nuestra sacrosanta labor portanalítica, con la cual quizá hayamos sido negligentes en los últimos tiempos. Pero ¿qué otra cosa cabe hacer cuando las portadas esquivan a toda costa los temas realmente importantes?
Hagamos un esfuerzo y vayamos con las de hoy. Como decía D. Camilo a cuenta de aquellas gachas: “Venga”.
As nos trae en portada a Fabián, majestuoso futbolista del PSG y la selección española que, como éramos pocos y tenía que parir la comadrona, se postula también para el Balón de Oro con un inobjetable “¿Por qué no?” Nos parece que tiene razones más que de sobra para, en el entendido de que aquí nadie apuesta por la modestia y la discreción, proponerse sin tapujos a sí mismo para el más exclusivo galardón individual del balompié (sigue siéndolo, nos guste o no, a pesar de sus discutibilísimas decisiones e impenetrables criterios de los últimos años).
Fabián ha ganado todo con su club y con su equipo nacional, Champions y Mundial incluidas. No es la gran estrella de ninguno de esos dos equipos, ni falta que le hace. Es solamente un centrocampista excelente que aporta en juego, goles, asistencias y compromiso. O sea, ha ganado todo eso (y más) resultando importante su contribución dentro del juego colectivo de ambas escuadras. Nos parece argumentos de mucho peso.
Tampoco supondría una locura que se lo diesen a Mbappé. El razonamiento es claro: en un deporte colectivo, se trata de una distinción individual. Habría lógica en resolver del siguiente modo esa contradicción intrínseca: démoslo al que tenga los mejores números individuales. Es lógico y es cuantificable, siendo el gol la cuantificación del fútbol. Nadie ha metido tantos como Kylian, ya sea en el Mundial como en la Champions (pese a caer en Cuartos) como en la Mugrienta Liga Negreira.
Harry Kane nos resulta otro candidato plausible. Aunque no se puede ocultar que la Bundesliga es un paseo militar para su equipo, el Bayern, lo ha ganado todo en Alemania, ha marcado infinidad de goles y ha vuelto a demostrar su emocionante excelencia en la Copa del Mundo, aunque, como Mbappé, no lograse ganarla.
El resto de candidatos, por diferentes razones, están un escalón por debajo de estos tres. Rodri hizo un Mundial colosal, pero estuvo muy gris (y a ratos desaparecido por lesión) en su club. El que no para de apelar al gusto estético que produce su juego ganó, como Rodri, el Mundial, pero decepcionó mucho su escaso peso en esa conquista. A nivel doméstico, ganó la Mugrienta Liga Negreira, con su inseparable pátina de favoritismo arbitral al campeón de las últimas dos ediciones.
Y esto es todo lo que tenemos que decir sobre este particular. De hecho, es todo lo que tenemos que decir por hoy.
Os deseamos que paséis un buen día, y os dejamos con el resto de fascinantes primeras planas de la jornada.
La noticia en la tarde de ayer fue el monumental repaso que el Real Madrid, utilizando como plataforma sus propias redes sociales, propinó al periodista Juanma Castaño, autor del —probablemente— más grave improperio jamás pronunciado por un profesional del periodismo en contra de otros profesionales del periodismo (ya saben: la comparación entre RMTV y el diario proetarra Gara). El Madrid no está para aceptar disculpas de boca pequeña seguidas, en la misma frase, de nuevas calumnias, de manera que ha actuado con contundencia.
El video es un verdadero espectáculo en el cual el club demuestra, utilizando la propia hemeroteca de Castaño, que los denuestos que aplica a la televisión blanca (“miente, manipula, señala y hostiga”) son en realidad descriptivos, uno por uno, de su propio proceder en el oficio.
Se puede discutir si la pésima praxis de un periodista concreto amerita el que el club de Concha Espina saque los cañones gordos (“The Big Guns”, dicen lo anglosajones) para ridiculizarle. El Madrid suma la exorbitante cifra de 650 millones de seguidores en redes si juntamos todas las plataformas. Pero lo esencial es que ha decidido usarlas, lo ha hecho en defensa del honor de los trabajadores de su medio oficial, y solo resta aplaudirlo y desear fervientemente que el mareante alcance de sus redes sea una plataforma elegida con más frecuencia a la hora de defender los intereses del club.
El mundo debe saber que ese es el contexto en el que compite (o lo intenta) el Real Madrid
De este modo, una audiencia casi universal conocerá la verdad de lo que está pasando en España, a saber: que la marca deportiva más importante del planeta opera en un entorno local manifiestamente hostil y fraudulento obsesionado con su mal, manejado a través de la alianza entre su máximo rival y el factótum Javier Tebas, a la sazón presunto beneficiario de un oscuro préstamo en su favor por parte de dicho club rival. Tebas maneja los árbitros (es vicepresidente de la Federación, donde ejerce el verdadero poder sobre su marioneta Louzán), los medios (a los que riega con abundantes fondos para asegurarse de la prevalencia de un discurso antimadridista) y las instituciones (el mismísimo Gobierno de España, a través de Albert Soler, hombre bisagra entre la directiva del Barça y el Consejo Superior de Deportes, orquestó la prescripción para la justicia deportiva del Caso Negreira, el mayor escándalo de la historia del deporte, con 17 años documentados de sobornos del Barça al vicepresidente arbitral español).
El mundo debe saber que ese es el contexto en el que compite (o lo intenta) el Real Madrid.
Sí, el Madrid tenía que sacar los cañones gordos, y debe seguir haciéndolo, dado que no está previsto que la guerra contra él amaine. 650 millones de personas son muchas personas, y están ahí, observando. Quien quiera criticar al Real Madrid en buena lid, podrá hacerlo. Quien le insulte, mienta sobre él, manipule la competición, permita al rival inscribir fraudulentamente a sus futbolistas, maneje al colectivo arbitral en su perjuicio permitiendo que los discípulos de Negreira se enseñoreen del sistema (porque ahí siguen, inconcebiblemente, las mismas caras de la era Negreira), o se permitan faltar al respeto a la institución, también podrá hacerlo.
Sucede, eso sí, que 650 millones de personas son 1.300 millones de ojos. Sépase y actúese en consecuencia.
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