Buenos días. Dos elementos monopolizan (o mejor: duopolizan, verbo que debería existir al existir asimismo la palabra duopolio) las portadas del día, y un tercero está asombrosamente ausente de las mismas. Cuando decimos “asombrosamente” es un decir. Pocas cosas nos asombran a estas alturas, y menos aún el hecho de que las portadas del día no reflejen lo verdaderamente importante. Aquellos que seáis fieles a la sección estaréis hartos de leernos hablar sobre lo importante, ajeno a las portadas, para luego terminar diciendo: “Y estas son las portadas del día. Os las dejamos por aquí porque querréis verlas.” Esta sección se llama el portanálisis, pero cada vez más se llama así porque tiene que llamarse de alguna manera.
El acontecimiento del que no hablan las portadas es el vergonzante aquelarre independentista organizado ayer por ese club del que usted me habla en los prolegómenos de su partido en casa contra el Athletic de Bilbao. Ya sabéis que, so pretexto de un incidente policial en Elche con un socio blaugrana (socio que según las imágenes existentes trató de agredir a las fuerzas de seguridad), Laporta decidió sustituir el homenaje a los jugadores culés que participaron en el logro del Mundial por una “exaltación de la estelada”, o sea, la bandera indepe. Es como sustituir una procesión de la Macarena por una misa negra, con invocación satánica incluida.
La que se lió en el Camp Nou fue de órdago, pero de esto rien de rien en las portadas de la prensa deportiva, como si fueran Edith Piaf. La estrategia es muy simple: esto no sucedió. Ni Tebas, secuestrado por el Barça que es el dueño del sistema, ni el mismísimo gobierno de España, secuestrado a su vez por el independentismo catalán (del cual el Barça es el principal activo propagandístico), tienen ni van a tener la valentía de hacer algo sobre esta ilegalidad que mezcla ignominiosamente fútbol y política.
Como no tienen el valor de hacer nada, lo que procede es intentar que aquello acerca de lo cual deberían hacer algo tenga la menor repercusión posible. Nada más fácil, y para muestra las portadas de hoy, que instauran la debida omertà al respecto. La gran mayoría de la prensa que mayoritariamente padecemos los españoles está comprada bien por Tebas, bien por el gobierno, bien por ambos. Es el silencio más fácil del mundo.
Así que ya sabéis, por si ha habido alguna filtración: el jurado no tomará nota de lo de las esteladas. El jurado seguirá homologando al club que pagó a Negreira durante un mínimo de 17 años no solo como un club perfectamente respetable, sino precisamente como aquel que mejor representa la esencia de la españolidad campeona del mundo. Españolidad con esteladas, diríamos, pero como resulta que dichas esteladas no han existido ni han sido vistas por casi nadie, nada de lo dicho.
Hasta la prensa cataculé ignora olímpicamente lo que sucedió antes de que el partido tuviera lugar, y se centra en lo deportivo. Acerca del partido en sí, todo son loas, como era de esperar, al juego de los de Flick, y la cuestión política no es la única información que se nos escatima. En el minuto 10, una entrada de Espart al tobillo de un jugador del Athletic debió dejar al equipo del régimen con el mismo número de jugadores que el minuto que se disputaba, pero, por lo que sea, tal cosa no sucedió. El Barça jugó con 11 todo el partido, a pesar de que en el minuto 46 otra entrada salvaje de Lamine Yamal, merecedora asimismo de roja, fue pasada por alto. Antes entrará un camello por el ojo de una aguja que veremos una expulsión de Lamine yamal, el niño bonito del equipo bonito del establishment del fútbol (?) español (?).
La competición, amigos, es corrupta con luz y taquígrafos. Es corrupta y está orgullosa de serlo. Decía Mou que cree en la honestidad arbitral y que no empieza los partidos pensando que el colegiado de turno es “amigo de Negreira”. Tiene razón Mou. No son amigos de Negreira. Son discípulos de Negreira, pese a lo cual ahí siguen, cumpliendo ejemplarmente su labor, o sea, aquello para lo cual se les paga, sin que la gravedad del caso Negreira haya movido la silla (ni el silbato) de absolutamente nadie. Ayer, un nuevo ejemplo. Es maravilloso esto.
La prensa deportiva madrileña, por su parte, habla del sorteo de Champions League que tuvo lugar ayer. Por una vez, el Madrid tuvo suerte, y se enfrentará en la fase liguera a rivales que en principio son en general más asequibles que aquellos que le han tocado al Atleti o al club cliente de Negreira. Pronto, con todos vosotros, el análisis más completo de dichos rivales por parte de Alberto Cosín.
Aquí. En La Galerna.
Pasad un buen día.
















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