El Real Madrid femenino derrotó (0-2) al Ajax de Ámsterdam en el partido de ida de la eliminatoria de acceso a la Liga de Campeones. Un golazo de falta de la prometedora Felicia Schröder y un tanto de la también debutante Janou Levels confirmaron el dominio del Real, que deberá certificar su clasificación la próxima semana en Madrid.
Con la imponente silueta del Ámsterdam Arena en el horizonte y a 26 de agosto, el Real Madrid arrancó su séptima temporada en el fútbol femenino jugándose una nueva participación en la Champions a vida o muerte. A estas alturas lo extraordinario se ha convertido en la norma, y el Real es ya, quizás, el gran experto en sobrevivir a esta ronda que cada año destroza la planificación de un puñado de grandes equipos europeos. Aún así, y aunque el Ajax pronto manifestaría su inferioridad, la sensación de imprevisibilidad siempre es alta.
En esta ocasión, una pretemporada plagada de lesiones y contratiempos, unida al carrusel de altas y bajas en la plantilla, no invitaba precisamente a afrontar el primer partido oficial del curso con la tranquilidad que cualquier aficionado preferiría. Sin Däbritz, Athenea, Bruun, Holmgaard, ni la recién incorporada Arianna Caruso, Pau Quesada aterrizó en Holanda sabiendo que contaría con un banquillo repleto de canteranas. El once inicial, eso sí, se desvelaría como más que solvente para el enfrentamiento lejos de casa, ayudado quizás en parte por la actitud prudente del equipo local.
A lo largo de estos siete años ha habido decenas de análisis sobre qué se necesita para que este equipo compita por títulos y, como siempre, el fútbol señala el camino sencillo: calidad
Las holandesas esperaron al Madrid tras la línea del centro del campo, cediendo por completo la posesión a las centrales y centrocampistas blancas, a la espera de salir a la contra en momentos puntuales. El plan estuvo cerca de funcionar, pues al borde de la media hora sólo un paradón de Merle Frohms evitó que Mirte van Koppen culminase una gran jugada poniendo el balón en la escuadra. Hasta entonces, la guardameta alemana no se había manchado los guantes y las ocasiones eran blancas, aunque rara vez se traducían en peligro. Mientras el joven tridente ofensivo –Linda Caicedo, Felicia Schröder y Lotte Keukelaar– intentaba entrar en combustión, el juego del Madrid tendió al centro fácil en busca de nadie. A falta de remates y peligro en el área, eso sí, Andreia Jacinto confirmó el acierto de su fichaje haciéndose con el dominio del centro del campo a base de ritmo y sentido del juego.
La chispa que encendió la hoguera llegó precisamente tras el peligroso aviso de van Koppen –a la postre y con diferencia la mejor futbolista del Ajax–. Y no es coincidencia, ya que bastó que las locales empezaran a mirar con algo de interés la faceta ofensiva del juego para abrir la rendija necesaria a las atacantes madridistas. Al borde del descanso, y con las extremos cambiadas de banda, Keukelaar desbordó hacia el interior de la frontal desde la izquierda y forzó una falta de las que medio equipo sueña con chutar. Fue esclarecedor que nadie disputase el primer turno de disparo a Schröder, la recién llegada de diecinueve años. ¿Por qué? Ella misma respondió a la pregunta medio minuto después al colocar el balón por encima de la barrera para celebrar su primer gol con la camiseta del Madrid. Golazo cuando y donde importa.
A lo largo de estos siete años ha habido decenas de análisis sobre qué se necesita para que este equipo compita por títulos y, como siempre, el fútbol señala el camino sencillo: calidad. La de Caroline Weir, la de Caicedo o la que se vislumbra en la propia Schröder; esa es la única forma de avanzar… y el club cuenta ya con páginas y páginas de apuntes teóricos listos para ser puestos en práctica. El Real Madrid se fue al descanso con ventaja gracias al desparpajo de la atacante sueca y, ya sí, ni la luna roja de Ámsterdam ni la presión del escenario perturbaron a las blancas.
Mediada la segunda parte, y sin que nada cambiase más allá de la sustitución de Linda Caicedo, las de Pau Quesada encontraron el 0-2 de la tranquilidad de forma insospechada. Keukelaar centró, Jacinto peleó por alto el balón y, en segunda jugada, el protagonismo recayó en una Janou Levels que había pisado área saliendo de zona. Tras un semifallo, la lateral recortó bien a su oponente para abrirse el espacio necesario con el que armar la pierna y cantar gol. El partido y tres cuartos de eliminatoria estaban resueltos, por lo que no importó demasiado que el resultado no aumentase a 0-3 cuando debió ocurrir: falló primero una Schröder ya cansada y renqueante y, tras ser sustituida, desperdició también una ocasión clara Lineth Beerensteyn haciendo lo que mejor sabe hacer: hacerse un lío consigo misma.
Si nada se tuerce en el partido de vuelta en Valdebebas, el Real Madrid femenino volverá a disfrutar de una nueva temporada entre la élite europea. Quizás estos partidos sean el trámite obligatorio para construir la plataforma que, en el futuro, permita a las jugadoras ver el Ámsterdam Arena no en la distancia, sino desde dentro y a las puertas de una final. El objetivo es el mismo: emular a los héroes de la Séptima, hacer historia.
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