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Zidane y el próximo James

Zidane y el próximo James

Escrito por: Jesús Bengoechea15 marzo, 2019
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Estoy tan entusiasmado como el resto de madridistas con el retorno de Zidane. Si hay alguno que no lo esté, me ofrezco para una transfusión del entusiasmo que me sobra. Su palmarés habla con una elocuencia tal de su idoneidad para el puesto que su nombramiento es un bálsamo en toda regla tras una temporada verdaderamente calamitosa en la que ni su sustituto ni el sustituto del mismo han sido capaces de brindar solidez a sus respectivos proyectos, y ello a pesar de que ambos (Lopetegui y Solari) vivieron momentos promisorios. Al final se ha visto que los zapatos de Zidane son demasiado grandes como para ser llenados -con perdón- por cualquiera. Pueden ser incluso demasiado grandes para ser llenados por el propio Zidane. No es descartable que a Zidane le ocurra como a otro paradigma de la elegancia, el mítico Cary Grant.

-Todo el mundo querría ser Cary Grant- solía decir Archibald Leach, que era su verdadero nombre. - Incluso yo querría serlo.

Me pregunto si a Zizou le sucede algo parecido. En general, todos los hombres perfectos sufren ese síndrome. No se reconocen en su propia excelencia. Claro que Zidane no es perfecto. En su anterior etapa cometió errores, aunque es posible que fuera el Archibald Leach en el interior de Zidane quien los cometiese. Yo mismo, que por desgracia no me parezco nada ni al francés ni al gran galán cómico, me equivoco también, pero no creo estar cayendo en un fallo si afirmo que el gran problema de Zidane en su primer advenimiento tuvo que ver con algo que emana de forma poderosa: su aversión al conflicto.

El de James no es el único caso que lo prueba, pero sí el que lo prueba de manera más clara. Aturrullado ante el conflicto derivado de la suplencia del colombiano, el técnico pidió encarecidamente el traspaso del centrocampista. No fue la única venta que descapitalizó al equipo, pero sí quizá la más significativa. La histórica temporada (el anterior doblete Liga-Copa de Europa data de 1958) había sido posible merced a una plantilla de enorme calidad y profundidad que había permitido al francés alinear prácticamente dos equipos diferentes en ambas competiciones. Esa plantilla se desmanteló para dar paso a otra más vulnerable que felizmente terminó con la Trece en Kiev, pero dando más sombrías sensaciones. Parte de ese desmantelamiento tuvo que ver con la renuencia de Zidane para lidiar en el día a día con estrellas que se consideran maltratadas porque no juegan con la asiduidad que les gustaría. Zidane tiene alergia a las malas caras y no negaré que la variable me preocupa un poco, porque ni James está ya en la plantilla ni suena probable que vuelva a ella, pero si no está el propio James habrá otro James a poco que la plantilla vuelva a tener, precisamente, la calidad y profundidad que todos solicitamos ahora. Porque Zidane necesita eso: una plantilla buena y honda. Sabemos que es un gran gestor de estrellas, pero no sabemos si se tratará de un gran gestor de proyectos de estrella. Denle calidad contrastada, Florentino. A ver si, en ausencia de la misma, nos vamos a encontrar con que nos han cambiado a Cary Grant por el bueno de Archie.

De manera que, poniéndonos en lo mejor, Zidane volverá a contar con un vestuario dotado de ingentes cracks con los que tendrá que lidiar, como hizo en la 16/17 pero como rehusó hacer, con las consecuencias que todos conocemos, en la 17/18. Las estrellas (tipo James, también tipo Bale más adelante) que jugaban poco le ponían morritos y Zidane no soporta los morritos, que es a lo que vamos, es decir, que lo que le toca es soportarlos porque va en el sueldo, y que lo que se espera de un gestor de élite no es que al primer o segundo mohín de un delantero le señale la puerta de salida por su alergia a los problemas sino que lidie con ellos, que se enfrente a esos problemas, que castigue al jugador si su actitud es negativa ante la opción del banquillo pero que trabaje por reengancharlo emocionalmente después. Es curioso, ahora que lo pienso: puede que en esta debilidad no sean tan distintos Zidane y el hombre al que sustituye.

Es la única duda que albergo en medio de un franco optimismo. Claro que sería más preocupante aún el pensar en la opción de un Zidane que no necesita lidiar con problemas tipo James porque no le ofrecen una plantilla donde haya jameses. Eso sí sería inquietante, y por desgracia, tal y como está el mercado, no es algo enteramente descartable.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea