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Zidane, Rodrygo y el VAR

Zidane, Rodrygo y el VAR

Escrito por: Jesús Bengoechea4 noviembre, 2020
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Zidane es como el VAR: se le critica cuando acierta. Ayer dio entrada a los dos brasileños (o brasiniños, como ya se les llama por ahí, a saber, Vinicius y Rodrygo) y ambos fabricaron la maravillosa jugada del 3-2 definitivo, pero ese cambio estuvo mal. Es -insisto- como lo del VAR, que lo está haciendo bien porque pone la tecnología al servicio de la justicia pero quién le manda acertar de vez en cuando a favor del Madrid, como si el Madrid tuviera derecho a la justicia.

Hay cosas que no deben estar bien o, en otras palabras, que está bien que estén mal. Por ejemplo, está bien que el VAR no entre a corregir al árbitro cuando este ha escamoteado un penalti al Real Madrid. Aunque sea penalti, eso no importa: ya lo dijo el infame corresponsal que facturó para Sport el reportaje sobre el padre de Martínez Munuera, que a él le sudaba la polla (sic) si Munuera acertó o no con el penalti de Lenglet a Ramos. El tema no es si era penalti o no. El tema es que lo exigible en este caso, para el árbitro, era equivocarse.

Si hay cosas que deben estar mal para poder estar bien, el reverso de la moneda es inmediato: hay aciertos que son fallos. Es lo que de manera célebre dijo Ángel Cappa sobre el gol de Bale en aquella Final de Copa en Mestalla, que fue gol pero estuvo mal, y es lo que le pasó a Zidane ayer poniendo a los brasiniños en el segundo tiempo. Los brasiniños se confabularon para ganar el partido y lo hicieron, pero no os dejéis engañar por la falsa apariencia de jugada maestra que la cosa tiene si así la cuentas. No seáis superficiales. El partido pedía a gritos recobrar el mando y el resuello por medio de Modric, ya lo decían en Twitter autoridades como el mismísimo Bengoechea (no De Burgos, sino el omnisciente cronista del Madrid), así que Zidane se equivocó metiendo a los chavalinhos, aunque fueran ellos los que sacaran las castañas (o castanhas) del fuego.

Zidane da instrucciones a Vinicius

Os preguntaréis si no hay una contradicción filosófica en todo esto. Las cosas se hacen para que salgan bien, ¿dónde entonces puede estar el error si de hecho salen bien? Es más profundo, no seáis tan simples. Zidane tenía que haber sacado a Modric en lugar de a Rodrygo, y en nada cambia este planteamiento el hecho de que Rodrygo fuese el autor del (maravilloso) gol del triunfo. La realidad puede obstinarse cuanto quiera en desmentir a la aparente razón, pero no puede ser que de hecho la desmantele. Sabemos que el cambio funcionó, pero como no sabemos explicar por qué funcionó (el tal Bengoechea confiesa que sigue sin saberlo) es mejor negar la mayor. No estuvo bien hecho porque, aunque funcionara, seguimos y seguiremos siempre sin explicarnos por qué funcionó, y eso no vale en un mundo en el que todos (incluido el preclaro Bengoechea) necesitamos explicarnos todo. Las cosas no suceden si no has conseguido explicarlas, e incluso en el dantesco supuesto de que, con un golpe de vista a la realidad, comprobemos que en realidad sí. Que en realidad sí han sucedido, y que gracias a eso el Madrid está vivo, vivísimo, en su grupo de Champions con tres puntos más, mientras nosotros nos quedamos rascándonos la cabeza con los dedos de la posverdad. Zidane nos deja así muchas veces, es ya la enseña de su ganadería: duele cuando nos aplica el hierro incandescente del no entender nada, pero así nos hace suyos. Ya dice Manuel Matamoros que quiere a Zidane tanto como no le entiende. Lo que no sé si calcula Manuel es que Zidane sabe tanto de amor que, como bien nos quiere, y en aplicación rigurosa del refrán, nos hace llorar aplicándonos curas de humildad esotéricas que humillan nuestro raciocinio en aras de un bien mayor, a saber, tres Champions, dos Ligas y un campo eterno donde pacer mientras rumiamos nuestros sesudos tuits con el distintivo bien visible en todo lo alto de la pata trasera izquierda, esto es, pegada al corazón, como la camiseta.

Con Rodrygo es muy posible que la posverdad, nuestra posverdad, esté al borde de pegarse otro hostiazo. Lo que seguro que opina Bengoechea en este momento es que Rodrygo se merece ya la titularidad, que no se entiende que el único especialista en la posición de interior derecho, y uno de los pocos con capacidad goleadora quirúrgica en la plantilla, siga calentando banquillo. No tengáis la menor duda, hermanos, de que Zidane volverá a equivocarse alineando a Asensio en el próximo choque, y que el muy previsible hat trick del balear terminará por demostrar cuán errado estuvo Zidane otorgándole un puesto en el once.