Las mejores firmas madridistas del planeta

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Vergüenza

Escrito por: La Galerna15 febrero, 2016
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Buenos días. El Real Madrid ha vuelto a deshonrar el Campeonato Nacional de Liga con un lamentable espectáculo sobre el campo, la enésima chulería, la más extravagante demostración de soberbia que hemos visto en lustros sobre un terreno de juego. Se vuelve a demostrar que jugadores como Cristiano Ronaldo, por mucha calidad que atesoren, son demasiado egocéntricos y antideportivos como para que compense tenerlos en España, tal es el daño que hacen a la imagen de la competición. Estamos acostumbrados a los gestos displicentes y ridículos del portugués, pero su feísima acción de ayer, tratando de humillar innecesariamente al rival, bate sus propios récords de ignominia. No nos extraña que sea el estandarte de un club esencialmente prepotente como el blanco.

En los últimos estertores de su partido de ayer ante el Celta, cuando todo estaba resuelto y su equipo se aprestaba a sellar una victoria que solo podemos atribuir a su proverbial pegada, los delanteros del Real Madrid urdieron una triquiñuela del peor estilo, destinada a burlarse de un rival que ya estaba sobre la lona. Era el minuto 82 y el Madrid ya ganaba por 3-1. ¿Verdad que no habrían hecho lo mismo si a la misma altura del partido se hubiera producido un penalti, pero con 0-0 en el marcador? Lo de siempre en el club merengue: el ventajismo, el ensañamiento. La falta de señorío.

Lo que sucedió, a estas alturas, ya lo saben ustedes. Cristiano se encaminó al punto de penalti y, tras escuchar el sonido del silbato, optó por la excentricidad y la falta de respeto en lugar de, simplemente, patear el balón como de él se esperaba. Cedió sorpresivamente a Benzema para que fuese él quien marcara. Si bien con el reglamento en la mano la jugada es irreprochable (la ejecución de un penalti de ese modo está contemplada en las reglas), es uno de esos ejemplos en que conviene distinguir legalidad de ética o de moral. La jugada es permisible de cara al reglamento, pero no desde el punto de vista del más elemental criterio de respeto por el rival. Vulnera cualquier código deontológico en el que pueda pensarse, incluidos los mandamientos de la ley de Dios y el código de Hammurabi. Una vergüenza.

El Celta ha montado justificadamente en cólera. Su entrenador ha arremetido contra la falta de fair play de los delanteros madridistas, "que han sucumbido a la tentación de hacer leña del árbol caído cuando el partido ya estaba resuelto". Su presidente, asimismo, se ha quejado amargamente. "Estos del Madrid no sólo intentan comprarnos a un jugador sin pagar por él, con el argumento de que es un honor que el Madrid se interese por un jugador tuyo y debes dejarle ir gratis, sino que ahora nos vejan con jugaditas irrespetuosas. Es un escarnio".

La feísima acción de los delanteros merengues no es ni siquiera original. Cruyff ya hizo lo mismo en 1982. Indecentes, irrespetuosos y plagiarios.

Les dejamos ya con las portadas del día, en todas las cuales (como se verá) se denuncia severamente la denigrante acción antideportiva del Real Madrid.

 

 

sport.750 (49)

marca.750 (50)

as.750 (43)

mundodeportivo.750 (48)