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Historia universal de la infamia

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Historia universal de la infamia

Escrito por: La Galerna16 febrero, 2016
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Buenos días. Esto tendrá que ser como cuando se explica a un niño el fundamento del cine de aventuras: siempre parece que los malos van a ganar, hijo, y sin embargo la final el héroe redime a la chica y la salva del rugiente averno enganchando el látigo a la más alta estalactita. Se nos dirá que lo de buenos y malos va por barrios, que los que para unos son los héroes para otros son los villanos y viceversa, pero es mentira. No es que el Madrid nos parezcan los buenos porque somos del Madrid, sino que la realidad refrenda día a día que, en relación a toda la putrefacción que les rodea, realmente lo son, y lo decimos con toda seriedad. Y si no mirad cómo hay serias sospechas (cada vez más serias) de que el Real Madrid ha sido expulsado de la Copa del Rey merced a una prevaricación en toda regla sin que ello implique que la prensa deportiva tradicional dedique una sola línea al asunto, aunque sea para decir que ellos saben o creen saber que todo lo que publica OKDiario es un solemne disparate. No. Ni una palabra sobre ello.

Si hay algo de justicia en este mundo, el Real Madrid ganará la Undécima este año y acabaremos esta temporada de horror en medio del éxtasis. Las generaciones venideras, no obstante, tienen derecho a saber cómo fue el camino hasta la gloria, y entonces habrá que contarles todo aquello por lo cual tuvimos que pasar, en medio del griterío de las alimañas y del ensañamiento (incluso) de algunos de los nuestros, confundidos entre la crítica legítima y el acoso y derribo, de la mano del canalla. Si hay algo de justicia en este mundo, ganaremos la Champions cuyos octavos están a la vuelta de la esquina, pero nuestros hijos deberán saber todo lo que ha rodeado a esta conquista para que puedan intuir todo su aliento épico.

as.750 (44)Sí, hijo, fue el año en que el efecto Zidane (pero sobre todo la calidad de los jugadores y su determinación cuando llegaron los momentos decisivos, unido al marchamo legendario del Madrid en la Copa de Europa de anteayer, ayer y hoy) consiguió que nos sobrepusiéramos a tanta alimaña y conquistáramos la gloria. Fue el año en que la prensa supuestamente afín al Real Madrid ignoraba por completo un escándalo con muchos visos de verosimilitud (la prevaricación a través de la cual se presiona a una vocal del TAD para que no vote a favor del Madrid y de este modo se consume su expulsión de la Copa) para dedicarle durante dos días consecutivos amplia cobertura a la pillería de un rival, artificialmente elevada a la categoría de genialidad. "El mundo se rinde al penalti de Messi".

No dos ni tres. El mundo. Y el mundo no hace cualquier cosa, no. El mundo SE RINDE, nada más y nada menos, ante un lanzamiento de penalti que es en el mejor de los casos una manifestación de viveza porteña, y viveza porteña irregular, además, viveza porteña ilegal porque Suárez estaba situado antirreglamentariamente cuando Messi se aproximaba al punto de penalti. Pero eran tiempos en que era preceptivo, hijo mío, besar allí donde pisara el geniecillo argentino, que era en efecto un geniecillo, no me entiendas mal, pero al que había que considerar tal incluso cuando protagonizaba acciones antirreglamentarias. Había salido a la luz una información bastante creíble sobre una prevaricación que privó al Madrid de una competición, pero lo que correspondía era loar una acción antirreglamentaria de un jugador del Barcelona. Esos eran los tiempos que vivíamos, hijo mío. Esos eran los tiempos en que, contra todo pronóstico, contra extraños y (ay) propios, el Madrid conquistó la Undécima.

mundodeportivo.750 (49)Si la prensa supuestamente afín loaba hasta el paroxismo, y durante varios días, la acción antirreglamentaria del geniecillo y sus compañeros, imagínate lo que hacía la prensa afín al geniecillo, hijo mío. "La historia del penalti", titulaban, y sólo les faltaba entregarla en fascículos, como esos coleccionables sobre el Renacimiento o la batalla de Lepanto que se adquirían en los quioscos cuando internet no lo había trasformado todo aún. Una mierda, por cierto, el invento de internet al lado de lo de tirar un penalti pasándosela a tu compañero, irregularmente situado, en lugar de patear tú directamente. Donde esté un penalti tirado así, que se quiten internet y el GPS. Una chusta la ingeniería genética en comparación con esto. Era la elevación a categoría de arte de la triquiñuela, pero sólo cuando la protagonizaban esos. Si la hubieran protagonizado los otros, todo el hincapié habría estado puesto en la ínfima categoría moral de quien humilla al rival con esa bajeza cuando el marcador ya está sentenciado. En 2008, el Getafe marcaba aprovechando que el Madrid en pleno celebra un gol de Robben sin advertir que el árbitro lo había anulado. Genialidad absoluta. Balón de Oro inmediato y retrospectivo a todos los integrantes de la plantilla de aquel Getafe.

"Historia del penalti", hijo mío. Así titulaba este periódico (pero en el fondo todos) mientras se daba a conocer que el Madrid podría haber sido expulsado de la Copa del Rey merced a su propia torpeza, sí, pero sobre todo merced a una presunta llamada telefónica. El Madrid tenía que ser expulsado de la Copa "porque si no el resto de clubes se nos echan encima".

-Pero, presidente, ¿no tendremos que votar lo que dicta el Derecho, más allá de sus consecuencias?

Historia universal de la infamia, es como titulo yo, parafraseando a Borges, lo que vivimos en aquellos días aciagos, hijo mío. Y fue en medio de toda esa infamia donde la leyenda del Real Madrid, batallando contra los elementos, se alzó de nuevo para refulgir como siempre ha sido y siempre será.