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Tebas, Rubiales y el jamón

Tebas, Rubiales y el jamón

Escrito por: Fred Gwynne19 febrero, 2019
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Soy uno de los pocos componentes de La Galerna que tiene la suerte de mantener una relación muy fluida con Florentino. Yo le escribo cartas (a vosotros os parecen artículos, pero son epístolas de amor) y él no me contesta. Le pedí que comprase a los árbitros y no me contestó. Le pedí que financiase La Galerna y tampoco. Es una relación fluida un tanto particular: fluye solo en un sentido. Yo me limito a escribir y él a no hacerme ni puñetero caso. Los dos somos muy felices.

Parece ser que la relación entre Florentino, presidente del Real Madrid, y Tebas, presidente de LaLiga, no es tan cordial y fluida como la nuestra. Los desencuentros comenzaron (Floren, si estoy equivocado mándame un wasap al móvil para que lo corrija) en el año 2015, a raíz de la venta centralizada de los derechos audiovisuales. El Real Madrid consideró que era muy perjudicial para sus intereses, votó en contra (fue el único club que lo hizo), impugnó el acuerdo y lo denunció ante los tribunales.

Al año siguiente, el 5 de mayo de 2016, LaLiga aprobó el Reglamento de Derechos Audiovisuales con 38 votos a favor, tres en blanco y solamente uno en contra: el del Real Madrid.

Aunque la votación era secreta, el Real Madrid pidió que se reflejase en el acta su negativa al reglamento.

En este último mes, Tebas ha culpado a Florentino de la polémica del VAR y de estar detrás del anteproyecto de la Ley del Deporte promovida por el ministro Guirao.

Paralelamente a estas infundadas acusaciones, LaLiga ha denunciado, con mucho más celo y celeridad del que ha mostrado en otras ocasiones, a Bale por su ¿corte de mangas? ante el Comité de Competición. Un comité integrado por tres personas: un presidente elegido por la RFEF, un miembro elegido por LaLiga (el mismo organismo que ha interpuesto la denuncia) y otro designado a propuesta de los dos organismos. Me temo, ojalá me equivoque, lo peor.

Por si esto no fuera suficiente ha impuesto unos horarios al Real Madrid (es LaLiga la que los establece, no la RFEF) sin apenas descanso para acometer los durísimos partidos que ha disputado, descanso que otros países, a diferencia del nuestro, cuidan con mimo, adecuando horarios si es necesario para garantizar que sus equipos jueguen en las mejores condiciones las competiciones europeas.

A veces, vistas las enormes trabas que nuestras propias competiciones ponen al Real Madrid (equipo de la capital de España mientras no se demuestre lo contrario), da la impresión de que los títulos conseguidos, más que dar prestigio internacional, dan vergüenza.

La “guerra” entre Florentino y el presidente de LaLiga va a continuar (no hay nada que indique que no vaya a ser así) y se va a recrudecer. En esta batalla particular, Florentino, que como acabáis de comprobar camina completamente solo, a lo Gary Cooper, dispone de un aliado: Luis Rubiales.

Y aquí, justo aquí, es donde yo, Floren, necesito que me llames y me des una explicación. Estoy perdido, no entiendo nada.

Ya en su momento, cuando fichamos a mi paisano Lopetegui, expresé mis dudas, (te avisé Floren, te avisé y no me hiciste caso), te dije: ¿Había que elegir justo al entrenador recién renovado por una Federación que te ha hecho la vida imposible en las últimas décadas?” ¿No había otro? ¿Era esa la mejor manera de empezar una relación con el presidente del que va a depender el nuevo Arminio?

Luego vino el VAR, los enfados, las rabietas y el no acudir a la Junta Directiva de la Federación a la que Rubiales te había invitado. No podemos ir por libre, no podemos ser el jamón del sándwich sin llevarnos mordiscos por todos lados. Si nuestras relaciones con LaLiga son pésimas ¿es conveniente dejar de lado las de la RFEF? ¿Vale para algo este desplante?

La experiencia, al menos la de las últimas décadas, en las que la relación con Villar fue inexistente, dice lo contrario. No sirvió de nada. La única diferencia, y ese sí parece un tanto a nuestro favor para meter cierta presión, es que ahora nuestra relación con Ceferin e Infantino es, al menos esa impresión da, mucho más fluida.

Lo hemos dicho mil veces y lo repetiremos las que hagan falta: no se trata de que te den, de conseguir “esa buena relación con los árbitros” de la que habló Godall hace unos años, se trata de que no te quiten. Hemos pasado un calvario y no quiero repetir otro. Ese no es el camino, Floren. Tenemos por un lado a Tebas con su aliado Roures y por el otro a Rubiales y Velasco Carballo. Y nosotros en el medio, como el jamón, peleados con todos y a punto de ser devorados entre aplausos de muchos medios de comunicación.

Llámame, Floren, no te fíes de estos oficríticos de La Galerna, tienes mi número, explícame que lo estás haciendo bien, tranquilízame.