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Siempre nos quedará París

Siempre nos quedará París

Escrito por: Pepe Kollins26 noviembre, 2019
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“Siempre nos quedará Paris” le dice Rick a Elsa en la que quizás es la frase más famosa de la historia del cine, una sentencia que también podría valer para enmarcar la historia del Real Madrid. En el caso del club madridista, no obstante, no es solo la capital del país vecino la que ha marcado nuestra existencia sino Francia en general. Pocos países, quizás ningún otro, ha sido tan importante para la historia del club blanco.

Fue a París a donde Carlos Padrós, presidente del Real Madrid, envió, en 1904, a una delegación para promover la creación de la FIFA. Un año antes, bajo la presidencia de su hermano, Juan Padrós, el Real Madrid absorbe la Association Sportive Française, un equipo fundado en el seno del Liceo francés, tal y como nos contó en su día nuestro colaborador, también hispano francés, Athos Dumas.

Francia siempre fue un primer impulso para Bernabéu. En la embajada de dicho país se refugió durante dos años al estallar la Guerra Civil y al igual que los fundadores del club, a París acudió también Don Santiago, en 1955, para reunirse con Gabriel Hanot, director de L’Equipe, con la intención de organizar una gran competición continental, en lo que sería el primer impulso para la creación de la Copa de Europa. En su primera edición, precisamente, nos enfrentaríamos, en la final, a un equipo francés, el Stade de Reims. Primera orejona conquistada, en 1956, como no, en París.

Ese enfrentamiento resultaría crucial para fichar a Raymond Kopa, “el pequeño Napoleón”, con quien se ganarían tres Copas de Europa más, la última de nuevo, frente al Stade de Reims. Y todavía ganaríamos una final más en la Ciudad de la Luz, en el año 2000, en Saint-Denis, frente al Valencia.

Franceses son Karim Benzema, Raphael Varane, Ferland Mendy o Alphonse Areola. Pero desde los comienzos del club, han sido muchos los jugadores de este país que han marcado la trayectoria de la institución. Entre otros, Pedro Parages, de nacionalidad francesa, quien ostentó la presidencia durante una década (1916-1926). O el primer “galáctico” madridista, René Petit. O Lucien Müller, Christian Karembeu, Nicolas Anelka, Claude Makelele… o el mismísimo Zinedine Zidane, una de las glorias más importantes de la entidad. Otro mito, quizás el más grande de todos, también era hijo de una francesa, como su apellido materno revela: Alfredo Di Stéfano Laulhé.

Otros franceses aparecen ahora como el sueño anhelado por la afición. Pero sobre todo por el máximo responsable del equipo. Los nombres de Mbappé y Pogba están sonando más fuerte que nunca, en los últimos días, en relación con el Real Madrid.

Diversas informaciones de fuentes, con bastante credibilidad, apuntan a que el centrocampista del Manchester ha comunicado recientemente a su club que no volverá a jugar con los devils. El paso definitivo que pocos jugadores se atreven a dar pero que cuando sucede suele culminar con el deseo del jugador cumplido. Ni que decir, que para Zidane sigue siendo un objetivo prioritario, toda vez que había ideado este equipo en base a Paul Pogba. Queda por ver si el club estará dispuesto a dar el paso en el mercado de invierno.

Por el que está claro que no pondrán objeción ni la directiva, ni el entrenador, ni la afición, ni nadie, es por Kylian Mbappé. El lagarto se ha convertido en un amor indisimulado para el madridismo en general, tal y como confirmaba hace un mes Zidane, para enfado de Leonardo, director deportivo del PSG, y ayer mismo al admitir, con esa sonrisa, que “estoy enamorado de Mbappé desde hace mucho”, esa expresión de ilusión que aposta el francés no solo cuando quiere algo sino, sobre todo, cuando sabe que será suyo.

Por lo que respecta al rival de esta noche, el PSG ha sido un equipo que ha marcado la senda del Real Madrid en cada ocasión en que se han enfrentado en las últimas décadas, para mal o para bien. Si los dos primeros enfrentamientos, en eliminatorias de la Copa de la UEFA y la Recopa, respectivamente, con desenlace funesto para los madridistas, formaron parte de una debacle concatenada con “los Tenerifes”, los dos últimos cruces han sido todo lo contrario.

Curiosamente, el Madrid partía como favorito las dos veces que sucumbió, en 1993 y 1994, mientras el PSG lideraba todos los pronósticos en las dos últimas en las que los blancos se impusieron. En ambas ocasiones, además, el triunfo sirvió para reafirmar a un equipo que, hasta entonces, había sido pasto de las dudas. Podríamos decir que el PSG supone ese hándicap que reafirma al club blanco como candidato al gran título.

En 2015, se ganó agónicamente, con tanto de Nacho, consiguiendo superar el 0-0 de la ida. Y en 2018, se superó la eliminatoria ganando en el Parque de los Príncipes, con un equipo plagado de suplentes. En las dos ocasiones el triunfo espoleó al equipo hasta el triunfo final del campeonato.

En esta ocasión, el PSG también llega como absoluto dominador de la liguilla, habiendo goleado en la ida a los blancos y con sus trio de estrellas atacante (Mbappé, Neymar y Cavani) por fin a disposición de Tuchel. El Real Madrid, en cambio, está levantando el vuelo tas un inicio de temporada que puso en jaque a Zidane. Nuevamente, parece que la eliminatoria con los parisinos pueden ser la rúbrica definitiva para culminar una gran temporada.

Ya lo saben, las cigüeñas vienen de París.