Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Históricos
Los franceses en la historia del Real Madrid

Los franceses en la historia del Real Madrid

Escrito por: Alberto Cosín19 junio, 2019
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

El idilio de los galos con el club blanco data desde los primeros años de existencia de la entidad merengue hasta nuestros días. Con la llegada de Ferland Mendy un total de 20 futbolistas franceses han militado en el cuadro de Chamartín y para certificar la importancia de ellos basta con decir que al menos hubo un representante francés en 10 de las 13 Copas de Europa madridistas.

Los dos primeros miembros fueron fundadores de la institución: Pedro Parages y Henri Normand. Parages de nacionalidad gala aunque viviendo desde la infancia en Madrid estudió además en Manchester. Estuvo siete campañas jugando como extremo diestro, siendo un futbolista incisivo, veloz y con gran lectura del juego. Ganó cuatro Copas y cuatro Regionales hasta que se retiró para presidir la institución cuatro ocasiones. La primera en 1912, la segunda entre 1916 y 1918, la tercera y más longeva entre 1920 y 1926 y la última unos meses entre 1928 y 1929. Moriría con el carnet de socio número uno del Real Madrid.

Pedro Parages

Normand, por su parte, debido a su trabajo como Ingeniero Industrial en la Hacienda Pública vivió en numerosas ciudades españolas. Mientras lo hizo en Madrid jugó para el conjunto merengue en dos etapas, entre 1902 y 1910 y un breve espacio de tiempo en 1915. Fue un medio con un estilo contundente, eficaz y sencillo.

Una década más tarde llegaron al club los hermanos Petit que se educaron en el Colegio de El Pilar. Juan nació en Irún y allí empezó a jugar al fútbol hasta que entró en el Madrid en 1914. Interior izquierda de calidad y buen control del cuero formó un gran dúo con Sotero Aranguren en la banda siniestra. A finales de 1917 fue llamado a filas por el ejército francés para la IGM y las heridas de consideración que sufrió en el frente le obligaron a dejar la práctica del balompié.

Su hermano René tuvo Dax como localidad de nacimiento en 1899. Se incorporó al club un año más tarde que su hermano para convertirse en el primer gran crack de la historia blanca. Medio que también podía jugar arriba, fue un jugador completísimo, repleto de elegancia y finura, fortaleza física, una enorme calidad técnica, gran precisión en el pase y un disparo demoledor. En sus tres temporadas de estancia en Madrid logró tres Regionales y una Copa, la del curso de 1917, en cuya final hizo un gol fantástico al desembarazarse de cuantos rivales del Arenas le salieron al paso.

René Petit

En los albores de la década de los 50 el secretario técnico Hernández Coronado realizó los fichajes de Louis Hon y Jean Luciano procedentes del Stade Français. Hon revolucionó la posición de central en aquellos años por su estilo diferente al que se había visto en España. Fue un zaguero distinguido y elegante cuyo control del cuero, para ser un defensor, era magnífico. Además, siempre sacaba el balón limpio y con criterio desde la zaga.

Por su parte Luciano se desempeñaba como medio o interior y las crónicas cuentan que era un jugador con gran técnica y calidad pero frío y apático, lo que impacientaba a Chamartín y sus aficionados. Su estancia se limitó a dos temporadas en las que jugó 17 partidos de Liga y cuatro choques de Copa.

Cuatro años después de la marcha de Hon, el presidente Santiago Bernabéu fichó a Raymond Kopa del Stade de Reims. Delantero, se tuvo que reconvertir a extremo diestro en el cuadro blanco ante la presencia de Di Stéfano. En la banda continuó haciendo gala de su regate en corto, su eficacia de cara al marco contrario, su inteligencia y su brillantez para enamorar cada quince días a la parroquia blanca con sus actuaciones. Vivió parte de la época dorada del gran ciclo blanco de finales de los 50 y alzó tres Copas de Europa, dos Ligas y  el Balón de Oro en 1958.

Raymond Kopa

En 1962 Santiago Bernabéu volvió a mirar a Francia y al Stade de Reims para formalizar un nuevo fichaje, en esta ocasión el de Lucien Müller. Interior derecho técnico y con clase, facilidad para el pase y clarividente en la organización se le conoció como “Don Luciano”. Tres temporadas estuvo en el Real Madrid aunque siempre fue tachado de flemático pese a ser un fijo para Muñoz al que le encantaba su juego.

Tras Müller hubo una sequía de tres décadas sin que otro francés pisara el Santiago Bernabéu con la casaca blanca. El encargado de romper este hecho fue Christian Karembeu. Su fichaje se retrasó tras una lucha encarnizada con el Barça, pero finalmente Lorenzo Sanz consiguió su firma en diciembre de 1997. El de Nueva Caledonia era un centrocampista principalmente de banda muy poderoso físicamente, rápido y con buena llegada como demostraron sus dos goles clave en el camino de la Séptima ante el Bayer Leverkusen en Alemania y el Borussia Dortmund en Madrid. Sin embargo a partir de su segunda campaña el rendimiento bajó y se marchó en el año 2000 con la Octava en el zurrón.

Lucien Müller

En el verano de 1999 con Karembeu en la plantilla el club merengue acometió el fichaje más caro de su historia hasta la fecha: Nicolás Anelka. El traspaso tuvo un montante de 5.540 millones por un jugador comparado con Ronaldo Nazario. Anelka era un delantero potente, rápido, muy móvil sin balón y habilidoso, pero con demasiados pájaros en la cabeza. No se adaptó aunque para la historia dejó un gol clave en Munich frente al Bayern. Un escándalo a mitad de campaña, por no querer entrenarse, fue su sentencia en el club del que se marchó siendo titular en la final de la Copa de Europa contra el Valencia en París. Un total de siete dianas fue su bagaje antes de firmar por el PSG.

En el mercado del año 2000 hicieron las maletas tanto Karembeu como Anelka, pero aterrizó un sustituto galo, aunque nacido en Kinshasa, el medio Claude Makelele. Su temporada en el Celta había sido extraordinaria y llamó la atención de los ojeadores merengues que pagaron más de 3.000 millones por su fichaje. Se desempeñaba como medio defensivo y era d